Mostrando entradas con la etiqueta Alemania. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alemania. Mostrar todas las entradas

jueves, 5 de abril de 2018

La Justicia alemana deja a Puigdemont en libertad y descarta el delito de rebelión

El Tribunal Superior de Schleswig-Holstein ha decidido dejar en libertad al expresidente de la Generalitat catalana Carles Puigdemont, comunican los medios locales.
Según informa el semanario Focus en su edición digital, el Tribunal ha impuesto medidas cautelares a Puigdemont.
El Tribunal de Schleswig-Holstein descarta el delito de rebelión, pero mantiene el de malversación de fondos públicos.
La orden de extradición, en consecuencia, no se retira, pero se reduce a un solo delito hasta que las autoridades alemanas reciban más información y aclaren el caso.
Los jueces han determinado que el delito de rebelión no procede al no poder considerarse al expresidente catalán responsable de “violencia” durante la jornada del referéndum unilateral de autodeterminación del 1 de octubre.
En la nota de prensa del tribunal se comunica además que se impone una fianza a Puigdemont por valor de 75.000 euros.
Al descartar el delito de rebelión, los jueces también creen que el riesgo de fuga es menor, aunque persiste.
El expresidente catalán Carles Puigdemont fue detenido el 25 de marzo en Alemania en virtud de una orden de detención emitida por el Tribunal Supremo de España, donde está procesado por la presunta comisión de delitos de rebelión y malversación durante el proceso independentista catalán, que llevó a la convocatoria de un referéndum de autodeterminación el pasado mes de octubre y a una posterior declaración de independencia.
El Ministerio Público alemán dio su visto bueno al inicio de los trámites para la extradición, al entender que los delitos por los que Puigdemont es reclamado en España están reflejados también en la legislación alemana.
Además del inicio de los trámites para la extradición, la Fiscalía General de Schleswig-Holstein dictó el mantenimiento en prisión del líder independentista al considerar que existe riesgo de fuga.
Sputnik

domingo, 25 de marzo de 2018

Detienen a Puigdemont en Alemania tras activarse la orden de detención europea en su contra


En aplicación de la euroorden expedida por la justicia española, el ex presidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont, fue detenido por la Policía alemana mientras cruzaba la frontera en un automóvil proveniente desde Dinamarca.
Según había detallado a través de su cuenta de Twitter el abogado de Puigdemont, Jaume Alonso-Cuevillas, el político catalán ha sido retenido por los agentes cuando cruzaba la frontera danesa-alemana, mientras se dirigía hacia Bélgica desde Finlandia.“El trato ha sido correcto en todo momento. En estos momentos se encuentra en una comisaría y su defensa jurídica ya está activada”, señaló el abogado, agregando que Puigdemont “se dirigía a Bélgica para ponerse, como siempre, a disposición de la justicia belga”.
De acuerdo con la normativa de la Orden Europea de Detención y Entrega, las autoridades alemanas tienen un plazo máximo de 60 días a partir de la fecha de detención para adoptar una resolución judicial al respecto.
Puigdemont, que estaba realizando viajes dedicados a la cuestión catalana por países de Europa, fue invitado a Helsinki por un grupo de diputados finlandeses afines al movimiento independentista catalán.
Este viernes, el juez Pablo Llarena, del Tribunal Supremo de España, activó una orden de detención internacional contra los cinco políticos catalanes que el pasado día 30 de octubre se trasladaron a Bruselas para eludir la acción de la justicia española: el ex presidente Carles Puigdemont y los ex consejeros Antonio Comín, Lluís Puig, Meritxell Serret y Clara Posantí.
Este sábado, la Policía de Finlandia recibió el mismo día la solicitud de España para la extradición del ex presidente de la Generalitat. Según reveló más tarde el diputado finlandés Mikko Kärnä, uno de los anfitriones de Puigdemont en Finlandia, el político catalán “dejó anocheFinlandia por medios desconocidos rumbo a Bélgica”, donde tiene fijada su residencia.

miércoles, 7 de marzo de 2018

Violentos enfrentamientos entre neonazis y antifascistas en una ciudad alemana (videos)

La pequeña ciudad alemana de Kandel, en Renania-Palatinado, ha sido escenario de violentos choques entre grupos de extrema derecha y activistas antifascistas.
Durante una marcha de protesta, los manifestantes de ultraderecha portaron carteles en los que se podían leer lemas como “Libertad en vez de islam” y “Merkel debe irse” para protestar contra la acogida de refugiados.

La movilización se convocó para conmemorar el asesinato de una adolescente alemana cometido el año pasado por un inmigrante afgano.
Por su parte, los activistas de izquierda gritaron consignas como “¡Nazis fuera!” o “Juntos contra el nazismo”.
En diciembre de 2017, una joven de la zona de 15 años fue apuñalada hasta la muerte por un solicitante de asilo de Afganistán de la misma edad. Según afirmó la Policía, el chico era el exnovio de la víctima.
Más de 186.000 refugiados llegaron a Alemania en 2017. El presidente del Bundestag y exministro federal de Finanzas del país europeo, Wolfgang Schauble, ha calificado de “errónea” la política de asilo que el Gobierno alemán aplicó en 2015.
Sputnik

martes, 20 de febrero de 2018

Alemania aprueba el transporte público gratuito para reducir la contaminación

La contaminación se ha convertido en una de las principales preocupaciones de la sociedad. Por poner un ejemplo, en la Unión Europea se calcula que existen más de 130 ciudades (entre ellas Madrid y Barcelona) con un nivel de polución en el aire superior a los límites establecidos, lo que ocasiona unas 400.000 muertes al año.
España, Italia, Francia y Alemania se encuentran entre los nueve países a los que la Comisión Europea ha obligado a realizar planes para combatir este problema medioambiental de sus territorios. La respuesta alemana podría suponer el inicio de toda una revolución: transporte público gratuito.

Una medida esperanzadora pero que deja dudas

La propuesta ha sido enviada por el jefe de gabinete de Merkel, Peter Altmeier y la ministra de Medio Ambiente a la Comisión Europea. Se espera que la respuesta sea positiva
El plan alemán consiste en una fase previa de implantación del transporte público gratuito en cinco ciudades (Bonn, Essen, Mannheim, Reutlingen y Herrenbergantes de que termine 2018. Si todo sale bien, el rango de ciudades se irá ampliando sucesivamente hasta llegar a las principales ciudades del país, como Múnich, Hannover, Colonia o la capital, Berlín.
La primera fase del proyecto se iniciará a lo largo del 2018© Proporcionado por Los Replicantes La primera fase del proyecto se iniciará a lo largo del 2018
La Asociación de Empresas Municipales, encargada en Alemania de la gestión del transporte público, ha acogido de forma positiva la iniciativa, aunque se muestra escéptica a la hora de hablar de la viabilidad del proyecto
El principal problema de esta medida: asumir íntegramente la recaudación obtenida por el transporte público (830 millones en Hamburgo, por poner un ejemplo), puede poner en serios aprietos a la economía alemana. Sin olvidar el número de servicios y personal que deberá aumentar en respuesta a una mayor demanda ciudadana.
Reducir la circulación en el centro de las ciudades, restringir el volumen de taxis o fomentar el uso de vehículos compartidos son otras de las medidas integradas en el plan enviado a la Comisión, que puede suponer un antes y un después en la Unión Europea. 
© Proporcionado por Los Replicantes

martes, 6 de febrero de 2018

Un antiguo ministro israelí apoya al partido neonazi aleman AfD

El antiguo ministro israelí Rafi Eitan, de 91 años de edad, ha dirigido un un mensaje de apoyo al partido neonazi AfD (Alternativa para Alemania).
Eitan fue también un destacado espía del Mosad que participó en el secuestro del criminal de guerra nazi Adolf Eichmann en 1960.
En una alocución grabada para el Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto, Eitan aseguró que “todos en Israel aprecian la actitud que hacia el judaísmo” tiene ese partido y subrayó su deseo de que “la AfD no solo sea una alternativa para Alemania, sino una alternativa para Europa”.
Además, en un discurso escrito publicado por la AfD, el sionista afirma que “el mundo musulmán y su cultura son muy diferentes de los de Occidente” y que donde quiera que haya musulmanes hoy en día “se puede esperar violencia y terror a causa de estas diferencias”.
Eitan insta a Alemania a cerrar sus fronteras y a detener la inmigración masiva musulmana a Europa para “proteger a los ciudadanos del terrorismo”.
El embajador de Israel en Alemania, Jeremy Issacharoff, calificó el mensaje de apoyo de Eitan como “triste y vergonzoso”. “Me resulta difícil imaginar cómo el hombre que atrapó a Eichmann elogia a los alemanes que están orgullosos del pasado nazi y espera que tales puntos de vista puedan ser una alternativa para Europa”.
Tras la reacción del diplomático, ayer Eitan dijo que se retracta de su respaldo al AfD. “Pensé que era correcto, pero a la luz de las reacciones me estoy echando atrás”, según informa el diario israelí Haaretz.
AfD es la tercera fuerza en Alemania y en varias ocasiones ha criticado reiteradamente a Angela Merkel por la política de inmigración. El partido ha centrado gran parte de sus fobias hacia los inmigrantes musulmanes.
Las afinidades entre los sionistas y los nazis no son recientes. Desde la llegada misma de Hitler a la cancillería en 1933, ambos firmaron un acuerdo de colaboración, denominado Haavara.
En 1934 una publicación interna de las SS mostraba su apoyo activo e incondicional al sionismo para que los judíos alemanes emigraran a Palestina.

Alemania: una asociación policial propone despenalizar el cannabis

Sus integrantes estiman que el sistema legal vigente no permite combatir el consumo de ese tipo de droga.
La Asociación de Detectives Alemanes ha propuesto despenalizar el cannabis y crear un mercado regulado para esa sustancia, informa el periódico alemán Hamburger Morgenpost.
El responsable de ese colectivo, André Schulz, ha asegurado que el motivo para ofrecer esta iniciativa es que a lo largo de la historia “nunca ha existido una sociedad en la que no se consumieran drogas”, rescata RT en español.
Este grupo estima que el sistema legal actual estigmatiza a quienes utilizan estupefacientes, mientras que facilita que los criminales desarrollen sus actividades delictivas.
Esa combinación dificulta que los servicios policiales progresen de manera real en la lucha contra el abuso en de su consumo, señalan.
En definitiva, Schultz sugiere que sería más efectivo fomentar un uso responsable de las drogas, proteger a los menores y ofrecer ayuda a las personas adictas.
¿Qué opinas de esta postura?

martes, 16 de enero de 2018

Alarma entre las autoridades alemanas por el aumento de partidarios del Reich

Durante mucho tiempo, los llamados Ciudadanos del Reich no fueron tomados demasiado en serio por las autoridades alemanas. Ahora, los servicios especiales del país están dando la voz de alarma por el rápido incremento de sus seguidores y sus planes de crear una organización armada.
Según la información publicada por el diario alemán Focus, que cita datos de los servicios de seguridad germanos, para principios de 2018 la cantidad de Ciudadanos del Reich se calcula en unos 15.600 militantes, frente a los 10.000 del mismo período del año anterior. Esto supone un crecimiento del 56% en solo un año. En términos absolutos, la mayoría de ellos vive en el estado federal de Baviera, aunque en términos relativos hay más en la vecina Turingia.
El movimiento de Ciudadanos del Reich es la denominación común que usan diferentes grupos vinculados a la extrema derecha que rechazan la legitimidad del Estado actual y se consideran continuadores del Imperio alemán. No han aceptado los resultados de la Segunda Guerra Mundial, afirman que la República Federal de Alemania moderna fue instaurada ilegalmente y que no es un Estado soberano. Además, abogan por la restauración del territorio del país en sus fronteras de 1937.
Los Ciudadanos de Reich no reconocen la autoridad de las instituciones, no respetan los fallos judiciales, ignoran sus obligaciones tributarias, las multas de tráfico, las citaciones y otras comunicaciones oficiales. Incluso portan documentos de identidad de fabricación propia y no reconocen los emitidos por las autoridades del país.
La principal preocupación de los servicios de seguridad es que en los últimos años este grupo radical se ha hecho con un pequeño arsenal. Y no solo de manera ilícita. Según el informe, más de 1.000 militantes del Reich tienen una licencia legal para obtener armas cortas. Los agentes revelan que la organización aparentemente planea formar su propio cuerpo armado. “Se están preparando para su ‘Día X'”, cita la publicación.
Entre 500 y 600 ciudadanos del Reich son considerados extremistas y potencialmente violentos. El choque más sonado con las autoridades sucedió el 19 de octubre de 2016, cuando un militante de 50 años de edad disparó y mató a un oficial mientras defendía un escondrijo de armas asaltado por un grupo de operaciones especiales de la policía.
Sputnik

viernes, 29 de diciembre de 2017

Estados Unidos, modelo racial de la Alemania nazi

“Los abogados nazis contemplaban a EE UU, no sin razón, como líder mundial innovador en la creación de leyes raciales”, observa Whitman en su libro “Hitler’s American Model”. El Sur de EE.UU. y la Alemania nazi eran los regímenes más racistas del mundo en la década del 30.
Un libro de reciente aparición, Hitler’s American Model [Princeton University Press, 2017], de James Q. Whitman, argumenta de modo convincente que las medidas políticas de Hitler se inpiraron en el racismo institucionalizado en los Estados Unidos y el pragmatismo de su Derecho consuetudinario.
El 26 de julio de 1935, cerca de un millar de manifestantes antinazis asaltaron el Bremen, un elegante y modernísimo transatlántico alemán que había fondeado en nueva York. Los manifestantes lograron hacer trizas la bandera con la esvástica del barco y lanzarla al río Hudson. Fue el climax de un largo y cálido verano neoyorquino de luchas callejeras entre pronazis y antinazis.
Cinco de los alborotadores del incidente del Bremen fueron detenidos, pero cuando comparecieron ante el juez Louis Brodsky en septiembre de 1935 sucedió algo digno de nota: Brodsky desechó todos los cargos, alegando que la esvástica era “una bandera negra de piratería” que merecía ser destruida, emblema de “una revuelta contra la civilización…un retroceso atávico a condiciones sociales y políticas de antes de la Edad Media, por no decir bárbaras”.
El Derecho que amparaba la valerosa proclamación de Brodsky era cuestionable, y no pasó mucho tiempo antes de que el Departamento de Justicia de Roosevelt se disculpara ante Alemania por la decisión del juez. Hitler elogió a la administración de Roosevelt por desautorizar el dictamen de Brodsky. Pero la absolución de los vándalos antinazis por parte del judío Brodsky se convirtió con todo en una cause celèbre para el partido de Hitler. Las Leyes de Nuremberg de septiembre de 1935, que imponían severas restricciones a los judíos alemanes, eran, así lo afirmaban los nazis, una “contestación” al “insulto” de Brodsky.
James Q. Whitman dedica su nuevo libro Hitler’s American Model [El modelo norteamericano de Hitler] “al fantasma de Louis B. Brodsky”. Pero Whitman discrepa de la afirmación de que el nazismo de mediados de los años 30 fuera un retroceso a la Edad Media. Whitman muestra que las Leyes de Nuremberg, en vez de constituir una bárbara anomalía, se modelaron parcialmente sobre las leyes raciales norteamericanas entonces en vigor. El regimen nazi se consideraba a la vanguardia de la legislación racial, y se inspiraba en Norteamérica. “Los abogados nazis contemplaban a EE UU, no sin razón, como líder mundial innovador en la creación de leyes raciales”, observa Whitman. En la década de los años 30, el Sur norteamericano y la Alemania nazi eran los regímenes más directamente racistas del mundo, orgullosos del modo en que habían privado a negros y judíos, respectivamente, de sus derechos civiles.
Los especialistas académicos hace mucho que saben que el movimiento eugenésico norteamericano inspiró a los nazis; ahora Whitman le añade la influencia de la política de inmigración norteamericana y sus leyes acerca de la raza. Hoy en día, la idea de Whitman de que el nazismo miraba hacia Norteamérica en busca de inspiración se expone a sumirnos en el pánico moral. Pero hay otra faceta de la historia, y en la era de Trump, especialmente, podemos sacarle partido echándole un vistazo riguroso. Nuestro presidente resultó elegido en parte porque capitalizó un nacionalismo de los de EE UU primero, a la caza despiadada de enemigos externos e internos. De acuerdo con esta visión, los cosmopolitas sin raíces, los inmigrantes y los centros urbanos sin ley son una constante amenaza para la verdadera Norteamérica.
Los historiadores le han restado importancia a la conexión entre las leyes raciales norteamericanas y EE UU, porque Norteamérica estaba interesada principalmente en negar la plena ciudadanía a los negros, más que a los judíos. Pero la diestra labor detectivesca de erudición académica de Whitman ha demostrado que a mediados de los años 30, los juristas y politicos nazis se volvían una y otra vez hacia la forma en que los Estados Unidos habían privado a los afroamericanos del derecho a votar y casarse con blancos. Estaban fascinados por la forma en que los Estados Unidos habían convertido a millones de personas en ciudadanos de segunda clase.
Por extraño que pueda parecernos, los nazis consideraban a EE UU como un modelo para la raza blanca, un imperio racial nórdico que había conquistado una ingente cantidad de Lebensraum [“espacio vital”]. Un especialista académico alemán, Wahrhold Drascher, en su libro La supremacía de la raza blanca (1936), contemplaba la fundación de EE UU como un “punto de inflexión transcendental” en el ascenso de los arios. Sin EE UU, escribió Drascher, “nunca habría surgido una unidad consciente de la raza blanca”. Rasse y Raum—raza y espacio vital — eran para los nazis palabras clave tras el triunfo de EE UU en el mundo, de acuerdo con el historiador Detlef Junker. Hitler admiraba el compromiso norteamericano con la pureza racial, alabando las campañas indias que habían “masacrado a millones de pieles rojas hasta dejarlos reducidos a unos cuantos cientos de miles”.


Hitler no se equivocaba al volver los ojos hacia EE UU en busca de innovaciones racistas. “A principios del siglo XX, EE UU era líder global en leyes raciales”, escribe Whitman, más incluso que Sudáfrica. El imperio español del Nuevo Mundo había sido pionero en leyes que ligaban la ciudadanía a la sangre, pero los Estados Unidos desarrollaron una legislación racial bastante más avanzada que la de los españoles. Durante casi un siglo, la esclavitud africana-norteamericana fue una mancha monumental en la Declaración de Independencia de Jefferson y su afirmación de que “todos los hombres han sido creados iguales”. La Ley de Naturalización de 1790 establecía que “cualquier extranjero, tratándose de una persona blanca libre” podía convertirse en norteamericano, y los nazis advirtieron aprobatoriamente que se trataba de un caso inusual de restricciones raciales a la ciudadanía. California prohibió la inmigración china en la década de 1870; el país entero siguió el ejemplo en 1882.
La I Guerra Mundial proporcionó un ímpetu añadido a la atención que concedían las doctrinas racialistas a la inmigración y los inmigrantes. La Ley de Zona Vedada Asiática de 1917 prohibía la entrada a inmigrantes asiáticos, junto a homosexuales, anarquistas e “idiotas”. Y la Ley de Cuotas de 1921 favorecía a los inmigrantes del norte de Europa por delante de italianos y judíos, a lo que en su mayoría se prohibía inmigrar. Hitler alabó las restricciones norteamericanas a la inmigración en Mein Kampf: el futuro dictador alemán lamentaba el hecho de que nacer en un país le convirtiera a uno en ciudadano, de modo que “un negro que haya vivido anteriormente en protectorados alemanes y que ahora resida en Alemania pueda así engendrar a un ‘ciudadano alemán’”. Hitler añadía que “hay actualmente un Estado en el que puede al menos observarse los débiles inicios de una concepción mejor… la Unión norteamericana”, la cual “excluye sencillamente la inmigración de ciertas razas”. EE UU, concluía Hitler, gracias a sus leyes de base racial, tenía una idea más verdaderamente völkisch del Estado que Alemania.
En el terreno de las restricciones raciales al matrimonio, América se quedaba sola como pionera. La idea norteamericana de que un matrimonio racialmente mixto era delito tuvo una intensa repercusión en las Leyes de Nuremberg. En la década de 1930, casi treinta estados norteamericanos tenían leyes contrarias al mestizaje en sus códigos, prohibiendo en algunos casos a los asiáticos, así como a los afroamericanos, casarse con blancos. Los nazis copiaron con empeño las leyes norteamericanas contra el mestizaje. Las Leyes de Nuremberg, que seguían el modelo norteamericano, ilegalizaron los matrimonios entre judíos y no judíos.
Hay un aspecto en el que las leyes raciales norteamericanas demostraron ser demasiado severas para los nazis. En Norteamérica, reinaba la regla de “una gota”. A menudo, se te consideraba negro sólo con tener una dieciseisava parte de sangre negra. Pero la propuesta de los Nazis de línea dura de definir a los alemanes con un abuelo judío como judíos no se aprobó en Nuremberg. Por el contrario, a quienes eran judíos en una cuarta parte, o incluso medio judíos, se les trataba con relativa indulgencia. Los Mischlinge, medio judíos, podían contabilizarse como arios, a menos que fueran religiosamente observantes o estuvieran casados con un cónyuge judío.
El tratamiento norteramericano del derecho al voto era también crucial para el programa de los nazis. Hitler se proponía convertir a los judíos alemanes en residentes sin ciudadanía que carecerían del voto, así como de otros derechos. En Mein Kampf proponía una división tripartita entre Staatsbürger(ciudadanos), Staatsangehörige(nacionales) y Ausländer (extranjeros). Los Estados Unidos ya disponían de esa división cuando se trataba de ciertos grupos étnicos, principalmente los afroamericanos, la mayoría de los cuales no podía votar en el Sur. Los sureños blancos veían a los negros del modo en que los nazis veían a los judíos, en palabras de Whitman, como una “‘raza extranjera’ de invasores que amenazaba con ‘tomar la delantera’”. Al jurista nazi Heinrich Krieger le entusiasmaba en particular, en un artículo de 1934, que los EE.UU. privaran del derecho al voto no sólo a los negros sino también a los chinos. Detlef Sahm, otro jurista, aplaudía la denegación del voto a los indios norteamericanos, e hizo notar que de acuerdo con la ley norteamericana, los filipinos, igual que los chinos, eran nacionales sin ciudadanía.
Los nazis no sólo se mostraban entusiastas con el contenido de las leyes raciales norteamericanas, también abrazaban su base de Derecho consuetudinario (“common law”). Erich Kaufmann, un profesor de Derecho, judeo-alemán y derechista, que sobrevivió escondido los años de la guerra, alababa en 1908 la forma en que las decisiones legales norteamericanas, con su “riqueza de vida e inmediatez”, por oposición al rígido código de Derecho Civil que guiaba la jurisprudencia alemana, respondía a “las intuiciones legales vivas del pueblo norteamericano”.
Treinta años más tarde, el atisbo de Kaufmann lo recogerían los nazis que consideraban el Derecho consuetudinario, que incorpora las poderosas intuiciones de la gente, como forma de legislar sobre prejuicios raciales. Es verdad, reconocían, que no existía una definición biológica sólida de la judeidad, pero los instintos antisemitas del pueblo eraN, sin embargo, corrrectos. Roland Freisler, uno de los juristas nazis más radicales y despiadados [y juez principal de los conspiradores del atentado contra Hitler del 20 de julio de 1944], escribió:
“Creo que cualquier juez contaría a los judíos entre la gente de color, aunque por fuera parezcan blancos…Así pues, soy de la opinión de que podemos proceder con el mismo primitivismo que emplean estos estados norteamericanos. Un estado incluso afirma simplemente: ‘gente de color’. Ese procedimiento sería tosco, pero suficiente”.
A Freisler le gustaba el racismo del Derecho consuetudinario norteamericano, con (en palabras de Whitman) “su modo legal llevadero, no concluyente, de lo-entiendo-cuando-lo- veo”. No hacían falta definiciones científicas de raza; el prejuicio popular era más que suficiente para proseguir. La experiencia norteamericana lo decía todo: el racismo a lo Jim Crow [símbolo de las leyes discriminatorias del Sur norteamericano tras la Guerra Civil] era realismo legal, enraizado en los sentimientos del pueblo.
Otros juristas nazis, como Bernhard Lösener, atacaban la defensa del enfoque de Derecho consuetudinario. Se quejaban de que a los jueces no se les permitía hacer juicios basados en intuiciones raciales cuando no tenían forma científica de determinar lo que era judío. “Vagos sentimientos de odio a los judíos” no eran suficientes, insistía Lösener, defendiendo la postura de que de que el antisemitismo precisaba una sólida base de “ciencia” racial. Lösener representaba un aspecto de la ideología nazi, el énfasis en los hechos rigurosos y científicos acerca de la raza y el caracter de los pueblos; el otro aspecto era la improvisación de nuevas reglas para promover el poder alemán. Acabó ganando la improvisación: la falta de claridad respecto a quien contaba como judío permitió a los nazis durante la guerra lo mismo usar a los Mischlingeque asesinarlos si era necesario.
Los nazis eran conscientes de que Norteamérica se gobernaba de acuerdo con principios igualitarios y liberales. Pero señalaban que hacíamos excepciones para con nuestro ideal basadas en la raza. Norteamérica demostraba, en palabras del profesor de Derecho Herbert Kier, que “la fuerza elemental de la necesidad de segregar a los seres humanos de acuerdo con su ascendencia racial se deja sentir incluso cuando una ideología política se interpone en su camino”. Hitler rendía homenaje a Norteamérica en Mein Kampf por su evangelio de movilidad social, sobre la base de que el nazismo era un proyecto de igualdad de oportunidades para los arios. Hasta finales de los años 30, el New Deal de Roosevelt gozó de popularidad entre los nazis. El presidente, declaraban, había asumido poderes dictatoriales con el fin de impulsar las perspectivas de todos los norteamericanos blancos, a la vez que la segregación continuaba en vigor en el Sur.
En sus páginas finales, Whitman sugiere que vale la pena reflexionar sobre la aprobación por parte de los nazis de la cultura legal norteamericana. El gusto norteamericano por el Derecho consuetudinario, que se considera habitualmente señal de nuestro enfoque pragmático y flexible en la toma de decisiones legales, puede también consagrar prejuicios populares. Estados de ánimo populares como el afán por mostrarse duros con la delincuencia o con los inmigrantes ilegales pueden portar las semillas del fanatismo autoritario.
David Mikics autor recientemente de Bellow´s People: How Saul Bellow Made Life Into Art, además de Slow Reading in a Hurried Age, The Annotated Emerson, The Art of the Sonnet y A New Handbook of Literary Terms, es profesor de Inglés en la Universidad de Houston, Texas.
Foto de portada: Protesta de jovenes blancos contra la integración racial en las escuelas, Montgomery, Alabama, 1963.
Fuente original: Tablet Magazine, 20 de marzo de 2017
Traducción: Lucas Antón