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miércoles, 24 de septiembre de 2014

LA JORNADA / EEUU: Wall Street, inundado

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EDITORIAL DE LA JORNADA – Ayer, por segundo día consecutivo, miles de manifestantes se movilizaron en Wall Street, el barrio financiero de Nueva York y centro de las finanzas mundiales, para denunciar la conexión entre la especulación de los capitales y las afectaciones al clima planetario, así como para exigir a los gobernantes mundiales acciones concretas y urgentes para frenar el cambio climático. Si bien la demostración del domingo rompió récord de asistencia (se calcula que unas 300 mil personas se dieron cita en la zona), la de ayer, mucho más pequeña, y realizada en desafío a una prohibición de la policía neoyorquina, muestra una perspectiva de continuidad que parece ser una tercera fase de las protestas globales contra el modelo económico vigente en buena parte del planeta.
En efecto, durante la última década del siglo pasado tuvo lugar el surgimiento de los movimientos altermundistas –bautizados con desdén de globalifóbicos por el ex presidente mexicano Ernesto Zedillo–, que construyeron foros alternativos y opuestos a los grandes encuentros de las élites económicas, comerciales y financieras mundiales. En los años siguientes se asistió al desarrollo de expresiones sociales que articularon el malestar por las estrategias económicas depredadoras con descontentos políticos nacionales específicos; fue el caso de los indignados españoles, el movimiento Ocupa Wall Street y, en cierta forma, del #YoSoy132 en México. Entre esos fenómenos de protesta y los manifestantes de las llamadas primaveras árabes hubo diferencias claras, pero también coincidencias, como la entronización definitiva de las redes sociales como escenario e instrumento fundamental de la movilización política.
Las manifestaciones del momento presente en Wall Street tienen la novedad de incorporar la conciencia ambiental al repudio contra un modelo económico que ha causado miseria, desigualdad y crisis recurrentes, y contra estructuras de formalidad democrática que han convertido el principio de la representatividad en simulación y que enmascaran un creciente autoritarismo, la demolición paulatina de derechos sociales e individuales y la concentración del poder en pequeñas cúpulas político-empresariales que pasan por encima de la voluntad social.
La articulación entre estos tres órdenes –el económico, el político y el ambiental– es insoslayable: en efecto, la implantación del liberalismo salvaje que rige a las finanzas y al comercio mundial ha pasado por el sometimiento de los poderes políticos formales a los dictados de los capitales y de los organismos financieros internacionales y por la distorsión de la institucionalidad democrática, y se sostiene en la lógica de altos rendimientos que exige, a su vez, la depredación social y ambiental, la sobrexplotación de poblaciones y de recursos naturales –particularmente en naciones de la periferia y países en desarrollo–, la violación regular de los marcos legales, el impulso a patrones irracionales de consumo y la producción masiva de basura como un dudoso valor agregado.
En suma, las protestas realizadas en estos días en Wall Street constituyen una presión clara orientada a evitar que la reunión cumbre sobre el clima que arranca hoy en Nueva York, y que congregará a más de 120 jefes de Estado y de gobierno, se convierta en una simulación más. Cabe esperar que tengan éxito.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Protestan en Estados Unidos empleados de cadenas de comida rápida

Protestan en EU empleados de cadenas de comida rápida
Empleados de restaurantes de comida rápida denunciaron que con los salarios actuales en Estados Unidos es imposible salir de la pobreza, pese a que trabajan en uno de los sectores de mayor rendimiento de ganancias. Foto: Mike Fleshman / La Jornada
Trabajadores de cadenas de comida rápida realizaron protestas en más de 100 ciudades del país para exigirsalarios dignos, con saldo de más de 400 arrestados por acciones de desobediencia civil, informaron los organizadores.
En huelgas relámpago, obstrucciones de entradas y ocupaciones de cruces viales frente a franquicias de McDonald’s, Burger King, Wendy’s y KFC, entre otras, los manifestantes exigieron un salario mínimo de 15 dólares la hora en un sector en el que muchos ganan poco más del salario mínimo federal de 7.25 la hora. Argumentan que es injusto que un trabajador no pueda superar la pobreza aun si trabaja tiempo completo o más con los salarios actuales, en uno de los sectores económicos de mayor rendimiento de ganancias.
Organizadores informaron que más de 400 empleados fueron arrestados en decenas de ciudades como Nueva York, Chicago, Detroit, Las Vegas y Los Ángeles, en una acción que nutre un nuevo movimiento nacional en favor del incremento a los salarios de trabajadores de los sectores de menor ingreso, en una coyuntura que se distingue por la peor desigualdad económica desde la gran depresión.
En Nueva York, más de 100 manifestantes marcharon por Times Square y realizaron actos de desobediencia civil –táctica poco empleada anteriormente en este esfuerzo– y en general recibieron aplausos y gritos de apoyo de los transeúntes en una de las zonas más congestionadas del país. Hasta los turistas ofrecieron señas de solidaridad.
Esta iniciativa nació hace dos años en Nueva York y desde entonces se ha extendido, apoyada por el sindicato nacional del sector de servicios SEIU. Aunque los participantes aseguran que miles de trabajadores están hartos de sus sueldos de pobreza en estas empresas multimillonarias, el movimiento aún no tiene dimensiones masivas, en parte porque es sumamente difícil organizar –y menos sindicalizar– a un sector fracturado en franquicias y con una mano de obra de poca permanencia.
Sin embargo, esta iniciativa, junto a otras en diversos sectores (también fue respaldada porOcupa Wall Street, que se sumó al apoyo en la primera serie de acciones), han logrado llevar el debate a los más altos niveles políticos, al grado de que el presidente Barack Obama y el liderazgo demócrata del Congreso apoyan la demanda de incremento al salario mínimo federal. A nivel local, varias ciudades están considerando –y algunas como Seattle han aprobado– un incremento a sus salarios mínimos.
Por su parte, los patrones denuncian que este movimiento es fabricado por sindicatos y que no emana de los empleados en este sector. La Asociación Nacional de Restaurantes, principal asociación empresarial de este sector, denunció que las acciones son actos orquestados de relaciones públicas donde la vasta mayoría de participantes son activistas y manifestantes pagados para promover sus intereses en sindicalizar a este sector.
(Tomado de La Jornada)