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domingo, 25 de septiembre de 2016

Islamofobia, el nuevo racismo occidental

Hoy el racismo ha cambiado sus formas y sus objetivos: el inmigrante musulmán ha sustituido al judío. El racismo -un discurso científico sobre la base de las teorías biológicas- ha dado paso a un prejuicio cultural que hace hincapié en una discrepancia radical antropológica entre la "judeocristiana" Europa y el islam.
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En este artículo, escrito para el blog Pluto Press, Enzo Traverso, autor del libro recientemente publicado End of Jewish Modernity y prolífico investigador del siglo XX, examina el paralelismo entre las dos cepas de la xenofobia moderna, el antisemitismo y la islamofobia. Respecto a la política, los medios de comunicación y la producción cultural, Traverso revela similitudes significativas entre la islamofobia de hoy y el más antiguo antisemitismo.
«Una nueva ola de islamofobia se está extendiendo en Occidente. Si Donal Trump sale presidente se ha comprometido a expulsar a todos los musulmanes de Estados Unidos. Y en la Unión Europea, las corrientes conservadoras reclaman leyes contra el islam. El islam se percibe un barbarismo y una amenaza a para Occidente -una civilización “judeocristiana”- que gana fuerza en Francia a raíz de una sucesión de ataques terroristas a esta cultura de prejuicios y xenofobia extrema. La idea de que se puede obligar a los ciudadanos musulmanes a llevar una estrella amarilla y la media luna en su ropa –como los judíos en la Segunda Guerra Mundial- ya no parece imposible.
En la primera mitad del siglo XX el antisemitismo estaba generalizado en casi todas partes, desde las capas aristocráticas y burguesas que establecieron límites simbólicos hasta los intelectuales. Muchos de los escritores más importantes de la década de 1930 no ocultaron su odio a los judíos. Hoy el racismo ha cambiado sus formas y sus objetivos: el inmigrante musulmán ha sustituido al judío. El racismo -un discurso científico sobre la base de las teorías biológicas- ha dado paso a un prejuicio cultural que hace hincapié en una discrepancia radical antropológica entre la “judeocristiana” Europa y el islam. El antisemitismo tradicional, que durante un siglo dio forma a todos los nacionalismos europeos, se ha convertido en un fenómeno residual. En un completo cambio, las conmemoraciones del Holocausto han construido una especie de “religión civil” en la Unión Europea. Como en un sistema de vasos comunicantes, el antisemitismo preguerra ha disminuido y la islamofobia ha aumentado. La representación posfascista del enemigo reproduce el viejo paradigma racial y, al igual que el antiguo bolchevique judío, el terrorista islámico se representa a menudo con los rasgos físicos que hacen hincapié en su alteridad.
Las ambiciones intelectuales del posfascismo, sin embargo, han disminuido significativamente. No vemos ningún equivalente en nuestro momento presente delJewish France de Edouard Drumont o de The Foundations of the Nineteenth Century de Houston Stewart Chamberlain, ni de los ensayos sobre antropología racial de Hans Günther o André Siegfried. La nueva xenofobia no ha producido escritores como León Bloy, Louis Ferdinand Céline o Pierre Drieu La Rochelle, por no hablar de filósofos como Martin Heidegger y Carl Schmitt. El humus cultural del posfascismo no se destaca por su creación. Su expresión literaria más significativa es una novela reciente de Michel Houellebecq, Submission -que representa a Francia en el año 2022 transformada en una república islámica- más parecida a una campaña masiva para ganar la atención de los medios. Muchas personalidades políticas e intelectuales, canales de televisión y revistas populares que ciertamente no podrían calificarse de fascistas, han contribuido enormemente a la construcción de este humus cultural. Podríamos recordar la famosa declaración de Jacques Chirac de 1991 acerca del “ruido y el olor” de los edificios habitados por inmigrantes del Magreb; la prosa inflamada de Oriana Fallaci sobre los musulmanes que “se reproducen como ratas” y orinan contra las paredes de nuestras catedrales; la comparación en Francia y en Italia de los sacerdotes de vestimentas negras con los monos e innumerables referencias que desprecian al islam refiriéndose a ella como “la religión más estúpida” (la religion la plus con). George L. Mosse señaló que en el fascismo clásico las palabras habladas eran más importantes que los textos escritos. En una época en la que el “campo visual’ ha sustituido al “campo gráfico” no es sorprendente que el discurso posfascista se extienda en primer lugar por los medios de comunicación, asignando un lugar secundario a la producción intelectual (que se convierte en funcional a semejanza deSubmission a medida que se transforma en eventos en los medios de comunicación).
Me parece que las similitudes más importantes entre la islamofobia de hoy y el antiguo antisemitismo evocan más al Reich alemán de finales del siglo XIX, que a la Tercera República Francesa. Desde el caso Dreyfus, el antisemitismo francés estigmatizó a los inmigrantes judíos de Polonia y Rusia, pero su objetivo principal eran los altos funcionarios (los judíos del estado) que bajo la Tercera República ocuparon posiciones muy importantes en la burocracia, el ejército, las instituciones académicas y el Gobierno. El propio capitán Dreyfus era símbolo de una ascensión social semejante. En el tiempo del Frente Popular el objetivo del antisemitismo era Léon Blum, un dandi judío y homosexual que encarnaba la imagen de una república conquistada por los “anti-France”. Los judíos eran reconocidos como “un Estado dentro del Estado”, una posición que desde luego no se corresponde con la situación actual de las minorías musulmanas africanas y árabes que aún resultan demasiado escasas dentro de las instituciones estatales de los países europeos. Por lo tanto, la comparación con la Alemania de Guillermo II sería más pertinente, en la que los judíos fueron excluidos cuidadosamente de la maquinaria del Estado, mientras los periódicos advertían en contra de una “invasión judía” (verjudung) que ponía en tela de juicio la matriz étnica y religiosa del Reich. En este caso el antisemitismo jugó el papel de un “código cultural” que permitió a los alemanes definirnegativamente una conciencia nacional en un país preocupado por la rápida modernización y la concentración de judíos en las grandes ciudades, donde aparecían como el grupo más dinámico. En otras palabras, un alemán era ante todo un no-judío. De manera similar, en la actualidad el islam se está convirtiendo en un código cultural que permite encontrar, por una demarcación negativa, una pérdida de la “identidad francesa”, amenazada o envuelta en el proceso de la globalización. El miedo a la multiculturalidad y la hibridación (mestizaje) simplemente actualiza la vieja ansiedad acerca de la “mezcla de sangre” (blutvermischung). Hoy el lenguaje ha cambiado, pero la prosa de Alain Finkielkraut, que expresa su “desgraciada identidad” (identité malheureuse) frente a dos calamidades tales como el multiculturalismo y una hibridación erróneamente idealizada (el métissage de una Francia ” Black-Blanc-Beur “), no difiere mucho de la de Heinrich von Treitschke. En 1880 este gran historiador lamentó la “intrusión” (einbruch) de los judíos en la sociedad alemana cuando escribió que alteran las costumbres de la Kultur y actuaban como una fuerza corruptora. La conclusión desesperada de von Treitschke se convirtió en una especie de lema: “los judíos son nuestra infelicidad” (die Juden sind unser Unglück).
Gran parte de la transición del viejo antisemitismo a la presente islamofobia se juega en los medios de comunicación de Francia, que convergen en una expresiva figura literaria, Renaud Camus, un escritor que no oculta sus conexiones con el Frente Nacional. Hace quince años Camus se quejó en su diario de la abrumadora presencia judía en los medios de comunicación culturales franceses; en los años siguientes, sin embargo, ha cambiado enfocándose en los musulmanes, cuya inmigración masiva ha producido un “gran reemplazo” o en otras palabras la “islamización” de Francia. Michel Houellebecq, que pertenece a una generación más joven, que desea convertirse en el Céline de principios del siglo XXI, también asumió el “gran reemplazo” como punto de partida de Submission. Y la misma idea es el núcleo de un exitoso ensayo -500.000 copias vendidas en seis meses- de Eric Zemmour, Le suicide français, dedicado al declive de Francia de 1970 a 2008. Más recientemente se ha defendido la idea del “gran reemplazo” en algunos editoriales Le Figaro. Este es el modo en el que el posfascismo está construyendo su hegemonía cultural, mucho más allá de sus hazañas electorales.
Sin embargo, la islamofobia no es un simple sucedáneo del viejo antisemitismo, sus raíces son antiguas y posee su propia tradición: el colonialismo. Las raíces de la islamofobia se encuentran en la memoria del largo pasado colonial de Europa y en Francia en la guerra de Argelia. El colonialismo conformó una antropología política basada en la dicotomía entre los ciudadanos y los sujetos coloniales –citoyens e indigènes– donde los límites sociales, espaciales, raciales y políticos eran fijos. Si bien esta división jurídica codificada bajo la Tercera República se rompió, los inmigrantes musulmanes que se han convertido en ciudadanos franceses siguen haciendo frente a una reacción xenófoba, formada por esta antropología política, que los percibe como un agente infeccioso, como un “pueblo dentro del pueblo”. La matriz colonial de la islamofobia explica su virulencia y persistencia. Una manera de examinar la realidad material de estos límites espaciales, raciales y políticos es a través de la disolución natural de los nombres de los migrantes italianos, polacos y españoles transformados en patronímicos franceses, un proceso que ocurre a menudo después de tres generaciones. Esta disolución contrasta con la persistencia de los nombres y apellidos árabes y africanos que delatan de inmediato a sus titulares como pertenecientes a una categoría especial, de segunda, “procedentes de la inmigración” oissu de l’immigration.
La matriz colonial de la islamofobia nos da una clave para la comprensión de las metamorfosis ideológicas del posfascismo (muchos movimientos de extrema derecha como el Frente Nacional en Francia, la Liga Norte en Italia, Pegida en Alemania y otras corrientes similares en otros países de la UE), que ha abandonado las ambiciones imperiales y conquistas del fascismo clásico con el fin de adoptar una postura mucho más conservadora y defensiva. No quiere conquistar, sino más bien expulsar (incluso criticando las guerras neoimperiales llevadas a cabo desde principios de la década de 1990 por los EE.UU. y sus aliados occidentales). Mientras el colonialismo del siglo XIX deseaba cumplir su “misión civilizadora” a través de sus conquistas fuera de Europa, la islamofobia poscolonial lucha contra un enemigo interior en nombre de los mismos valores. El rechazoha reemplazado a la conquista, pero las motivaciones no cambiaron: en el pasado el objetivo de la conquista era someter y civilizar a los bárbaros, actualmente el rechazo y la expulsión tienen como objetivo proteger a la nación de su influencia nociva. Esto explica los debates recurrentes sobre el laicismo y el velo islámico que condujeron a la ley islamófobica, promulgada en Francia hace diez años, que prohíbe el velo en los lugares públicos. Este acuerdo consensuado sobre una concepción neocolonial y discriminatoria del laicismo ha contribuido significativamente a legitimar el posfascismo.
Esta ola islamófobica con su retórica belicista –“estamos en guerra contra el terrorismo”- posiciona al islam como único enemigo legitimo del orden occidental que, en última instancia, alimenta el terrorismo. Los combatientes contra el “fascismo islámico” y defensores de los “valores humanos” también consiguieron un resultado crucial: la representación de las víctimas de las guerras occidentales en Irak, Libia y Siria, que mucho más numerosas que las víctimas del terrorismo islámico en Europa, están en gran parte olvidadas.
Enzo Traverso 
* Profesor de Humanidades en la Universidad de Cornell. Entre sus publicaciones, todas traducidas a diferentes idiomas, se incluyen más de diez libros editados y otros escritos, incluyendo The End of Jewish Modernity (Pluto Press, 2016), Fire and Blood, The European Civil War 1914-1945 (Verso, 2016) y Understanding the Nazi Genocide: Marxism after Auschwitz (Pluto Press, 1999).

viernes, 23 de septiembre de 2016

SUECIA: “DESPIDEN” A PROFESORA MUSULMANA POR NEGARSE A ESTRECHAR LA MANO DE SUS COMPAÑEROS

Una mujer musulmana ha sido recientemente forzado a dejar su trabajo como maestra por negarse a estrechar la mano de sus compañeros de trabajo masculinos.
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La mujer de 20 años de edad, renunció después de que se le dijera que darse la mano con sus compañeros era obligatorio, si quería conservar su trabajo.
Fardous el-Sakka había estado trabajando en una escuela de Helsingborg en el sur de Suecia, desde agosto después de graduarse allí. De acuerdo con sus creencias, la mujer musulmana no puede estrechar la mano de sus colegas masculinos, prefiriendo inclinarse ante ellos al saludarlos.
Algunos miembros del personal de sexo masculino se ofendieron ante su rechazo explícito a darles la mano y la denunciaron a la directora de la escuela, que posteriormente explicó a El-Sakka que todos los funcionarios están obligados a respetar los valores de la institución, incluyendo la igualdad de género, si quieren mantener su trabajo.
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“El hombre se sintió tremendamente discriminado por ella”, afirmó la directora de la escuela, Lidija Münchmeyer. “Si hay alguien que ha sido discriminado y maltratado aquí, es el empleado de sexo masculino”, insistió. “La escuela no hace diferencias entre las personas ni establece tratos diferenciados. Eso es lo que esperamos de nuestros estudiantes, por lo que esperamos que el personal haga lo mismo”, agregó.
El-Sakka renunció a su trabajo escolar en protesta y procedió a informar de ello a la Defensora de Igualdad sueca.
No es el primer caso de este tipo que se produce en Suecia en los últimos meses.

viernes, 2 de septiembre de 2016

MUSULMANES TEMEN RECIBIR ATAQUES DURANTE LA SAGRADA FESTIVIDAD DEL EID, POR CAER EN 11-S

Portavoces de comunidades musulmanas, han expresado el temor de ser objeto de ataques violentos anti-islámicos durante la festividad el Eid, o Celebración del Sacrificio, la festividad más sagrada de los musulmanes, que este año cae en 11 de septiembre por primera vez desde los atentados del 11-s.
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Además, este 11 de septiembre, se conmemorará el 15 aniversario de los ataques terroristas en Nueva York y el Pentágono, en los que murieron 2.996 personas.
La fecha de la celebración religiosa está determinada por el calendario lunar y se establece por los académicos.
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El Consejo Musulmán de Gran Bretaña dijo que la fecha era “una coincidencia”.
El ex extremista jihadista Maajid Nawaz instó a la población a “no malinterpretar” que la fecha del Eid coincida con el 11 de septiembre.
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jueves, 1 de septiembre de 2016

UN RESTAURANTE FRANCÉS SE NIEGA A SERVIR A CLIENTES MUSULMANES “POR SER TODOS TERRORISTAS”

Un restaurante de alta gama francés ha sido acusado de islamofobia después de que presuntamente se negaran a servir a clientes musulmanes, con el argumento de que “Todos los musulmanes son terroristas”.
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Un video publicado en las redes y que ha tenido una amplia difusión en Francia parece mostrar a dos mujeres musulmanas a las que se niega el servicio en el Restaurante Le Cenacle en Tremblay-en-France, que aparece en la guía Michelin 2016.
Un hombre, presuntamente el chef del restaurante, le dice a las mujeres: “Los terroristas son musulmanes y todos los musulmanes son terroristas … Hace poco mataron a un sacerdote. Este es un país laico y tengo derecho a opinar … no quiero que a gente como usted aquí. Punto final”.
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Las mujeres aparecen visiblemente impactadas por las acusaciones y le dicen al hombre que “no desean ser servidas por un racista”.
Le Parisien informa que el chef fue entrevistado por la policía bajo sospecha de promulgar “discriminación racial”.
El chef se disculpó, aduciendo que un amigo suyo había muerto en el ataque a la Sala Bataclan y que ello le llevó a dejarse llevar.
Miembros de la comunidad musulmana local se reunieron delante del restaurante el fin de semana para exigir una disculpa por el presunto incidente y algunos han llamado a boicotear el local.
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domingo, 17 de julio de 2016

Los islamófobos, grandes aliados de DAESH para eliminar la zona gris

DAESH hizo un llamamiento en Dabiq, su revista de propaganda, a borrar la zona de coexistencia para los musulmanes en Occidente y para ello promueve acciones que alientan la islamofobia.
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Scott Atran, uno de los grandes expertos sobre el integrismo islámico, explicaba que el fenómeno de ISIS es “un movimiento contracultural”. Un fenómeno revolucionario que no se puede extirpar sólo con ataques aéreos porque inculca una idea salvadora, de liberación y emancipadora a jóvenes sin futuro. El medio de DAESH para lograr la conquista de sus objetivos es polarizar el mundo entre salvadores -ellos- y represores -infieles- para que los musulmanes en occidente se tengan que ver empujados a elegir entre unos u otros. Sin término medio, sin zona gris.
La extinción de la zona gris era un artículo que fue publicado en Dabiq, la revista de propaganda de DAESH, en el que relataba los pormenores de este plan estratégico. Uno de los objetivos principales de su soflama eran precisamente todos aquellos musulmanes que marcharon en París en repulsa por el atentado de Charlie Hebdó. Para DAESH cualquier musulmán que se integra en la vida de los países occidentales en los que vive es un colaboracionista y pasa a ser un kafir (infiel), igual que todos aquellos refugiados que abandonan voluntariamente el Estado Islámico huyendo de la guerra. El plan de DAESH para que estos infieles se radicalicen es provocar mediante el terror reacciones violentas por parte de los europeos, que la islamofobia se extienda y que se trate a los refugiados como terroristas. De este modo acercaron a los kafir residentes en Europa a sus postulados para que puedan convertirse en mártires por la causa.
Así lo expresa la revista de DAESH, Dabiq:
“Los musulmanes en Occidente se encontrarán rápidamente entre una de dos opciones, o apostatan y adoptan la religión -infiel- propagada por Bush, Obama, Blair, Cameron, Sarkozy y Hollande -o migrarán- al Estado Islámico y de ese modo escaparán de la persecución de los gobiernos y ciudadanos”.
Si DAESH consigue con sus atentados eliminar esa zona de coexistencia estará creando un mundo polarizado que se ajusta a sus intereses. La zona gris que los terroristas quieren eliminar es la sociedad multicultural, tolerante, y compartida entre musulmanes, católicos y ateos. Una zona amenazada no sólo por DAESH, sino por la extrema derecha islamófoba que trata a todos los musulmanes, también los que huyen del terror o sufren sus consecuencias, como terroristas.
Tras los atentados en Bruselas del pasado mes de marzo comenzó una campaña en redes sociales contra los musulmanes con un hashtag llamado Stop Islam. Pedro Baños, experto en geopolítica, afirma en conversaciones con La Marea que ese hashtag fue lanzado por DAESH para provocar que prendiera en las redes el sentimiento islamófobo como parte de su estrategia para provocar la ruptura de la zona de convivencia de los musulmanes en occidente.

Esta labor de propaganda no es novedosa y alcanza a otros colectivos. Marta Ter, investigadora del Observatorio Eurasia, alertaba de los mensajes de cuentas Pro-ISIS que llamaban a atacar a los refugiados al considerarlos kafir. Según Ter, Voenkorr es una de las principales cuentas de propaganda de la blogosfera rusa.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Terrorismo islamofobico - Hombre con una máscara de supervillano amenaza con matar "un árabe a la semana" en Canadá

La Policía examina un video en el que un hombre que esconde su rostro con una máscara de Joker, el principal enemigo de Batman, amenaza con matar un árabe o a un musulmán a la semana. Las fuerzas de seguridad anuncian la detención de una persona vinculada con la grabación, pero aún no ha podido confirmarse de si se trata del autor de la siniestra advertencia.
Tras los atentados en París las tensiones en Canadá van aumentando y ya se están produciendo brotes de violencia antimusulmana. En un video subido a YouTube un hombre con un acento parecido al de la provincia canadiense de Quebec anuncia amenazando con una pistola que a partir de la semana que viene matará a un árabe o un musulmán del territorio cada semana. El hombre también menciona la existencia de cómplices con ideas afines a las suyas que le ayudarán a perpetrar los ataques.
La reacción policial no ha tardado. Este miércoles los agentes de la ciudad canadiense de Montreal han arrestado a un sospechoso vinculado supuestamente con el video, informa 'The National Post'. El portavoz del cuerpo, André Leclerc, ha confirmado que este miércoles que se ha detenido a un hombre de 24 años en Montreal Norte y que su casa ha sido registrada. 
 "Si uno lanza amenazas a través de las redes sociales o Internet, en el mundo real existen consecuencias muy concretas; el código penal nos permite denunciar a las personas que hacen cosas así", había afirmado horas después de hacerse público el video un portavoz policial a Vice News.