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miércoles, 28 de diciembre de 2016

¿Cómo la mediatización mundial manipula todo en Siria?

Escrito por Ilka Oliva Corado  / Hispan Tv
Una de las farsas monumentales de la mediatización mundial, de las últimas décadas, ha sido el invento polarizado de una guerra en Siria.
Una mentira de tantas, como la de una dictadura en Venezuela con Chávez y Maduro o la de Cuba con Fidel y Raúl. Como la de un dictador Gadaffi en Libia. Como la que respaldó la invasión de EEUU en Irak y Afganistán. Como la que ocultó el genocidio en Ruanda.
La misma mediatización que aún sigue llamando dictador a Salvador Allende. La que deshonra la memoria de Martin Luther King y Malcolm X. Ese periodismo truculento, que carece de ética, que se vende, que sigue ensuciando el nombre de las 13 Rosas, de Rosa Luxemburgo y de los milicianos de la República. La misma que a la fecha sigue negando el genocidio en Guatemala y que respaldó las dictaduras impuestas por EEUU en la Latinoamérica devastada por el Plan Cóndor.
La máquina del periodismo corporativo y atracador que se agenció el Apartheid en Sudáfrica. La que pretendió fulminar a Mandela. La que solapa la existencia del centro de tortura de Guantánamo. La que hoy por hoy oculta el genocidio que vive México y la devastación y la hambruna que vive Haití. La que nunca ha reconocido a Vietnam ante la derrota de EEUU. Esa prensa embustera que sigue siendo propulsora de las masacres, invasiones, violaciones de derechos humanos y genocidios alrededor del mundo.
De cinco años para acá (después de Irak, Afganistán, Somalia y Libia) el turno es de Siria. Nos han dicho que es una guerra civil, que Bashar al-Assad es un dictador y que hay que liberar Siria. Nos dijeron que de la nada, así del aire, apareció un grupo extremista y entonces dijo EEUU y aliados que había que ir a sacarlos a patadas.
Y en menos de lo que canta un gallo los compadres organizaron la invasión, ahí iban a la cabeza EEUU, Turquía y Arabia Saudí. Y comenzaron la devastación en la Siria soberana que nunca fue peligro para ningún país. Y en cinco años nos han dicho que grupos terroristas crecen y se desplazan en el país, y que hay que enviar más soldados, más helicópteros y más armas. Más bombas.
Para mientras las niñas, jóvenes y mujeres sirias están siendo violadas, golpeadas y asesinadas por esos mismos soldados que la mediatización nos dice que llegaron para rescatar al país de las garras de los extremistas.
Para ello destrozan monumentos culturales, envenenan el agua de los ríos, queman bosques, destruyen montañas y pulverizan ciudades completas.
Nos dicen que Rusia e Irán han hecho colapsar a Alepo, que llevan miles de muertos a sus espaldas, que son los culpables junto al ejército sirio que obedece órdenes de un dictador. Dicen que ese dictador quiere acabar con Siria y que hay que liberarla, que para eso están EEUU y sus aliados.
Lo más triste es que es el mismo guión que han utilizado para las invasiones, saqueos y genocidios alrededor del mundo. No cambian una coma, las mismas dramatizaciones actorales, los mismos mecanismos, las mismas palabras, el mismo sistema. ¡Y nosotros lo creemos! Lo creemos por comodidad.
Siria no vive ninguna dictadura, Siria es un país soberano que pide a gritos que EEUU se lleve a los grupos terroristas que envió y que salgan los militares y se lleven sus bombas, sus helicópteros y sus metrallas. Que se lleven junto con ellos a los periodistas mafiosos que desinforman con imágenes manipuladas.
Siria está viviendo un genocidio y nosotros guardamos silencio, ajenos, ineptos, apáticos, mediocres y solapadores. Y si levantamos la voz es para deshonrar a ese pueblo digno que ha resistido con identidad junto a Al-Asad, la invasión de los mismos de siempre.
En ningún momento la mediatización mundial nos dirá que el ejército sirio con la ayuda de Rusia e Irán, lograron tomar el control de Alepo y con esto derrocar a los extremistas enviados como pretexto para respaldar la invasión de EEUU y aliados. Es decir, Siria ha vencido a EEUU, como en décadas pasadas lo hizo Vietman. Como lo hizo Cuba. Como lo sigue haciendo Venezuela.
El pueblo sirio festeja el triunfo de su ejército, de su gente, de su integridad, de su cultura, de su identidad y de su tierra soberana.
Para que termine todavía falta, los atracadores injerencistas no se darán por vencidos. Están furiosos y sorprendidos, no esperaban tanta entereza de un pueblo como Siria y tampoco esperaran el respaldo de Rusia e Irán. O que Cuba en lugar de ejércitos y metrallas enviara medicina. Aún no conocen la humanidad de Cuba.
Somos testigos, de la crueldad que está viviendo Siria y también aunque pretendamos no verlo, de la dignidad con la que un pueblo está defendido su tierra.
¿Y nosotros cómo andamos por casa?

domingo, 11 de diciembre de 2016

Alepo, Mosul y la mentira continuada de los medios occidentales

Por Thierry Meyssan / Voltairenet.org
La prensa occidental sigue ocultando información sobre lo que está sucediendo en la ciudad iraquí de Mosul y en el este de Alepo para disimular el respaldo que las potencias occidentales aportan a los yihadistas. Y resulta interesante ver que, a través de la información incompleta que publica, esa prensa sigue multiplicando los contrasentidos.
Tanto en Mosul (Irak) como en el este de Alepo (Siria), los pobladores que acogieron a los yihadistas creyendo que la “sharia” los llevaría nuevamente a la llamada «Edad de Oro» no tardaron en conocer la decepción. Bajo la opresión impuesta por las leyes de los yihadistas y horrorizados por la violencia de estos elementos, los pobladores fueron volviéndose en contra de los invasores. Sin la menor vacilación los yihadistas los utilizan ahora como escudos humanos.
Sin embargo, la prensa occidental presenta la batalla por Mosul como un combate legítimo, mientras afirma que la de Alepo no lo es.
Mosul está en manos del Emirato Islámico (Daesh), que a su vez es una creación de Estados Unidos. Militares estadounidenses actúan como consejeros militares de las fuerzas iraquíes … mientras que la CIA lanza en paracaídas armas y municiones para los yihadistas. Se trata de dos manos que obedecen a un mismo cerebro ya que los consejeros militares estadounidenses habían propuesto un plan de ataque que supuestamente “rodeaba” Mosul pero dejaba abierta la vía terrestre entre esa ciudad iraquí y la ciudad de Raqqa, en Siria. Este cerebro no cuenta con sus aliados, prueba de ello es la reacción de Francia al solicitar que se inicie una ofensiva contra Raqqa inmediatamente después de la toma de Mosul.
Los barrios del este de Alepo están en manos de al-Qaeda, otra creación de Estados Unidos. En este caso, Estados Unidos y sus aliados sí están de acuerdo en cuanto al objetivo a seguir. Así que el presidente francés Francois Hollande recibió en París al «alcalde» del este de Alepo, quien llegó a la sede de la presidencia de la República Francesa acompañado de los «White Helmets» (Cascos Blancos), galardonados con el «Premio franco-alemán de los Derechos Humanos y el Estado de Derecho» (sic). Pero, en materia de “Estado de Derecho”, el hecho es que nadie sabe quién eligió o nombró a ese «alcalde», ni por qué “su” ciudad está bajo control de yihadistas que crucifican vivos, decapitan, torturan y organizan mercados de esclavas sexuales, encabezados por el jeque saudita Abdullah al-Muhaysini.
Y al mismo tiempo, ningún periodista occidental parece interesarse por el hecho que el director y fundador de los tan mencionados «White Helmets» es el agente del MI6 James Le Mesurier. Resulta que los «rebeldes sirios moderados» son sauditas y británicos… ¡pero eso no importa!
En mayo de 2014, se realizó en Amman, la capital jordana, una reunión secreta para organizar la ofensiva del Estado Islámico en Siria e Irak. El ex vicepresidente iraquí Ezzat Ibrahim al-Duri, aportó a esa ofensiva 80 000 hombres de la Orden de los Naqchbandis, en la que este ex dignatario de Sadam Husein fungía como Gran Maestro. Un mes después, al-Duri abría al Emirato Islámico la ciudad iraquí de Mosul, a la que Estados Unidos acababa de enviar grandes cantidades de armamento nuevo. Anteriormente expulsado del poder por la invasión estadounidense, Al-Duri creyó que esto le valdría ganarse nuevamente el favor de Washington. Error. Los Naqchbandis iraquíes, con una formación baasista, no tardaron en enfrentarse a los yihadistas del Emirato Islámico, en cuanto este último impuso sus tribunales «islámicos», y actualmente son favorables al gobierno de Bagdad.
Y, en un cruel cambio de situación, hoy se enfrentan a yihadistas formados en Turquía, donde en 1969 fundaron la Milli Gorus de Necmettin Erbakan y Recep Tayyip Erdogan. Recogen así el amargo fruto del apoyo que aportaron en 1982 a la Hermandad Musulmana en Siria. Pagan otra vez las consecuencias de sus propios devaneos de 1993 con los yihadistas durante la campaña llamada al-Hamlah al-Imaniyyah, o sea «Regreso a la fe». Ojalá acaben aprendiendo la lección: toda alianza, aún de carácter táctico, con la Hermandad Musulmana y con sus grupos armados tardo o temprano lleva al caos. Es una triste lección que Siria tuvo que aprender después de haber creído que lo más honorable era ayudar a los yihadistas iraquíes contra la ocupación estadounidense y ayudar al Hamas, supuestamente contra Israel.
Pero los europeos no acaban de entender. Estigmatizan a la República Árabe Siria y hablan de pobladores del este de Alepo «obligados a huir de los combates», en vez de celebrar la liberación de los pobladores oprimidos por los yihadistas. Mientras tanto, «rebeldes sirios moderados» que en realidad provienen de Arabia Saudita, Libia y Túnez, entre otros muchos países, ya están presentes en las ciudades europeas, donde ya han cometido atentados.