Mostrando entradas con la etiqueta referéndum. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta referéndum. Mostrar todas las entradas

martes, 6 de diciembre de 2016

Juncker: Referéndum de Italia podría provocar III Guerra Mundial

  • El presidente de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker, 9 de noviembre de 2016.

    El presidente de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker, 9 de noviembre de 2016.

El presidente de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker, ha advertido que el resultado del referéndum de Italia podría causar la III Guerra Mundial.
Juncker ha alertado este lunes en una entrevista con la cadena holandesa NPO que la crisis resultante del referéndum de Italia podría provocar la Tercera Guerra Mundial, razón por la que la Unión Europea (UE) debería prepararse militarmente para afrontar esta eventualidad.
Según el presidente de la CE, el “no” de los italianos a la reforma constitucional, impulsada por el premier Matteo Renzi, podría acabar en la desintegración del bloque comunitario, lo que ocasionaría una vuelta a “la trágica historia” de Europa en guerra.
Del mismo modo, ha considerado la situación actual de la UE como peligrosa y ha señalado que la oposición al mantenimiento e integridad del bloque es uno de los grandes retos, junto a la seguridad y la estabilidad, que enfrenta este continente.

El rotativo británico The Express asegura que las declaraciones de Juncker sirven para justificar su propuesta de crear un Ejército europeo que funcione paralelamente a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) ya que, según insistió anteriormente el jefe de la CE, en un futuro próximo, “EE.UU. no velará por la seguridad de los europeos”.
En noviembre del año pasado (2015), Juncker había destacado la necesidad de la existencia de un Ejército europeo, una medida rechazada por la OTAN, pretextando la conveniencia de evitar “duplicaciones” por motivos de “eficiencia”.
El tema de un Ejército europeo volvió al centro de la atención en Europa y en el mundo tras la elección del nuevo presidente de EE.UU., Donald Trump, quien durante su campaña electoral catalogó a la Alianza Atlántica como una organización “obsoleta”, además de sugerir que EE.UU no apoyaría a la OTAN, si este es atacada por Rusia.
hgn/ctl/mep/rba

lunes, 10 de noviembre de 2014

ESPAÑA: MÁS DEL 80% DE LOS VOTANTES EN CATALUÑA DAN EL SÍ A LA INDEPENDENCIA

La papeleta de la consulta contenía las siguientes preguntas: ¿Quiere que Cataluña sea un Estado? y en caso afirmativo, ¿Quiere que sea un Estado independiente?
IMG_2511.JPG
Este domingo los catalanes votaron en una consulta independentista que, a pesar de no ser oficial y no tener carácter vinculante, está cargada de tensión ante la incertidumbre de sus posibles repercusiones.
El conteo parcial de votación muestra además que el ‘Sí-No’ se queda con el 10,11%. ‘El Sí-Voto en blanco’ obtuvo un 0.98% y el ‘No’, un 4,55%. Los organizadores esperan que la cifra total de votantes alcance los 2.250.000. Así lo ha anunciado la vicepresidenta de la Generalitat, Joana Ortega, según informa ‘La Voz de Galicia’.
Tras la celebración de la consulta de soberanía, el presidente de la Generalitat, Artur Más, ha reclamado al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que permita que se celebre un referéndum “definitivo” sobre la independencia de Cataluña.
Más, que intervino ante los medios tres horas después del cierre de los más de 1.300 puntos de votación habilitados para el 9-N, ha calificado de “éxito total” la votación, cuya participación ha cifrado en “más de dos millones de catalanes” que harán “dar un salto de gigante” a Cataluña.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

EMILIO MARÍN / En Escocia ganó el NO, pero Cameron no disfruta la victoria

David-Cameron-at-the-EU-s-007
EMILIO MARÍNO – Recién el viernes 19 hubo resultados oficiales del referéndum escocés, que tenía un pronóstico de victoria del NO por 4 puntos. En la práctica ese resultado fue más amplio, de 55.3 puntos contra 44.7, en un comicio muy participativo ya que votó el 90 por ciento del padrón.
Tan alto nivel de participación evidenció que el motivo de la consulta interesaba vivamente a todos los escoceses. A los que ansiaban un curso independentista al cabo de 307 años de pertenencia que muchos juzgan como dependencia del Reino Unido. Y a los que por razones ideológicas opuestas, buscaban conservar determinadas ventajas de esa subordinación a Londres.
La campaña vivió momentos diferentes. Hace un mes los sondeos registraban un notable avance del SÍ. Quizás obedeció a que los soberanistas escoceses mostraban su euforia por la vecindad de una votación que muchas veces les habrá parecido apenas un sueño. Al ver ya los preparativos de la elección, previa ley impulsada por el gobierno local de Alex Salmond, del Partido Nacionalista Escocés (SNP), y autorizada por la administración conservadora-liberal de Cameron, los partidarios del SÍ aumentaron sus filas y creció su interés. En ese momento la “fotografía” de las encuestas mostraba que iban primeros.
Sin embargo la fuerza del NO no era desdeñable. Primero porque más de 300 años de pertenencia a una estructura estatal deja huellas políticas, costumbres, miedos y hábitos. Impone subordinaciones a Londres, que a su vez retribuye esa aceptación con algunas ventajas, reintegros, pensiones, etc., para algunos sectores de la región dependiente con capital en Edimburgo.
Quiere decir que dialécticamente, aquel avance primario del SÍ en los sondeos, despertó el miedo de las zonas y capas sociales más afines al gobierno británico –inglés podría decirse-, que temieron el salto al vacío y la pérdida de aquellos modestos beneficios.
Miedos de clase
Así fue que el bloque que votaría NO empezó a remontar en las encuestas, al punto que en los últimos días las encuestas lo daban como ganador por 4 puntos.
Que la diferencia fuera finalmente de más del doble de esa medición tiene que ver con la estrategia del miedo que montaron los tres partidos que militaban por el SÍ. Tanto David Cameron (Partido Conservador) como su viceprimer ministro Nick Clegg (Liberal Conservador), ambos del oficialismo británico, como el Partido Laborista, de Ed Miliband, en la oposición, montaron un operativo en pinzas que tuvo un buen resultado práctico.
Por una parte apretaron al electorado de Escocia alarmándolo con las consecuencias catastróficas que podría tener sobre la región y el país un triunfo “separatista”. La noticia de que los bancos ya atesoraban dinero en efectivo porque suponían que en caso de victoria soberanista muchos escoceses iban a retirar su plata de cajeros y bancos, sirvió para intimidar a una parte de los posibles votantes del SÍ.
Si votan por el SÍ no será una simple separación sino un divorcio total”, sentenció el primer ministro británico, aludiendo a algo irreparable y triste.
Por otra parte el régimen inglés jugó su carta laborista, enviando a la zona al político más popular y ex primer ministro, George Brown, que gobernó el Reino Unido luego de los turnos de Tony Blair, de quien también fue ministro.
Esta fue la cara amable y componedora, que se puso al hombro la campaña por el NO en Escocia, un rol que no podían desempeñar Cameron ni Clegg, cuyos partidos son minoritarios en la zona que es la capital del whisky.
Y Brown fue vocero de una promesa electoralista, que luego además firmaron Cameron, Clegg y Miliband. Según esa carta de intención, que ayer iba a ser presentada ante la Cámara de los Comunes, en Londres, se concederá un mayor sistema de autonomía a Escocia, sobre todo en asuntos impositivos y de programas sociales.
Obviamente esas concesiones no alcanzarán a la soberanía, ni a tener su moneda, ni su ejército ni a manejar sus asuntos exteriores. Además la reina Isabel II seguirá en su palacio como hace 63 años, intocable.
Disputas entre vencedores
Esas concesiones autonómicas a la región que querían conservar íntegra, limitando sus aires soberanistas, han sido motivo de agrias disputas en el campo de los vencedores.
Es que –marcando un límite a esas concesiones- Cameron dijo que los escoceses ya habían hablado y puesto punto final al intento de separación, y que ahora era tiempo de escuchar a los ingleses. En ese marco desempolvó la idea de que sobre asuntos ingleses sólo opinen los ingleses, lo que tendría dos maneras de ejecutarse. O se forma en Inglaterra un parlamento regional que hoy no tiene, a diferencia de Escocia, Gales e Irlanda del Norte; o bien, que sería más inmediato, que en las leyes que se refieran a Inglaterra, sólo voten los miembros de la Cámara de los Comunes que hubieran sido electos por esa parte del país.
En medio de una situación económica que sigue siendo de crisis con magros resultados en producción, empleo y exportaciones, la colcha británica no alcanza a cubrir a todos. Si le ofrecen más cobertura a Escocia, las otras zonas creen que quedarán expuestas y reclaman lo suyo.
Y Cameron no puede desatender el frente escocés, donde logró un triunfo dificultoso que no fue plenamente suyo, por el rol de colectora que jugó el laborismo y su ex líder Brown. Si no cumplen con las promesas autonómicas es posible que pronto tengan allí un frente de reclamos que excederá el 44.7 por ciento de los votos que en esta ocasión logró el SÍ.
Ese sector soberanista fue derrotado electoralmente, y eso llevó al anuncio del primer ministro o ministro principal, Alex Salmond, de que presentará su renuncia en noviembre próximo. De todos modos el movimiento independentista no está derrotado para siempre. Cuando Salmond de un paso al costado en el SNP será reemplazado por la número 2 y ubicada más a su izquierda, Nicola Sturgeon. Es posible que ese nuevo liderazgo retome con más fuerza la demanda autonómica y en caso de chocar con negativas maniobras londinenses podría retomar la ruta más directa hacia la independencia.
Cameron deberá analizar muy bien qué hace con sus promesas hacia Edimburgo y otro tanto con los propios ingleses, galeses e irlandeses. Dentro de ocho meses hay elecciones legislativas generales y su coalición con los liberal-conservadores corre serios riesgos de ser desalojada del 10 de Downing Street por los laboristas. Estos están vistiéndose y maquillándose como si fueran una fuerza opositora. En la reciente batalla de Escocia disimularon muy bien esa supuesta condición opositora. Fueron la carta principal del gobierno británico, de poca inserción allí.
Dos referéndum, dos
Ya pasaron algunos días de la votación en Escocia y se han conocido algunos datos socioeconómicos. Una encuesta de The Guardian informó que “el 57 por ciento de los jóvenes de 25 y 34 años se inclinaba por la independencia, el 61 por ciento de los mayores de 65 años estaba con el NO”, recordó Eduardo Febbro desde París (Página/12, 20/9). En esa misma edición, Marcelo Justo, desde Londres, graficó: “las zonas más prósperas eligieron el NO. Las más pobres se inclinaron por el SÍ. En la sofisticada capital Edimburgo, con fuerte presencia del sector financiero y seguros, el 60 por ciento votó a favor de permanecer en el Reino Unido. En la más proletaria Glasgow el SÍ obtuvo el 53 por ciento”.
El sentido político y clasista de la votación fue confirmado en el despacho del enviado de “La Nación”, Martín Rodríguez Yebra, que el 19/9 comentó la sensación de alivio de la bolsa londinense: “la misma percepción de que se evitaría el abismo emergía de los mercados financieros en Londres al cierre de las operaciones”.
¿Cómo juzgar este referendo en Escocia, que algunos analistas han comparado con el que hace un tiempo realizaron los kelpers en Malvinas?
El cronista cree que hay que analizar caso por caso y no emitir respuestas genéricas.
La aspiración a la soberanía de una región postergada como Escocia, de un interesante potencial energético (genera la mayor parte de la producción de gas offshore del Reino Unido), con sus características culturales e históricas, parece una buena causa para un plebiscito. Y se lamenta el resultado, porque el SÍ habría significado un debilitamiento del imperio británico, el mayor socio político y militar del imperialismo norteamericano.
Los argentinos no debían ser neutrales porque en una pugna entre la región y un imperio que la oprime, lo más justo era el voto por salir de esa postergación de derechos. Sufriendo la Argentina una usurpación de los ingleses en Malvinas, había una cuota extra para desear la victoria de los escoceses.
En cambio el referéndum de los kelpers, una población implantada por Londres en las islas –nada que ver con los escoceses- buscó refrendar su ocupación de un archipiélago ocupado militarmente en 1833. Esa votación quería legalizar la usurpación del imperio inglés, la base de la OTAN y el robo de recursos pesqueros y petroleros. Debía ser impugnada, tal como lo hizo el gobierno argentino.

sábado, 20 de septiembre de 2014

El rechazo a la independencia de Escocia no frena Cataluña

El-presidente-de-la-Generalitat--Artur-Mas
TELAM – El presidente del gobierno catalán, Artur Mas, afirmó que el ejemplo del referéndum de Escocia es el “único camino” para “resolver conflictos” porque, a su juicio, “votar une y no separa”.
Artur Mas habló en el Parlamento regional antes de que los diputados voten una ley para convocar a una consulta sobre la independencia de España pese al rechazo de Madrid.
Pese al triunfo del “No” en el referéndum celebrado ayer en Escocia para separarse del Reino Unido, Mas dijo a los legisladores catalanes que el proceso soberano de la norteña Cataluña “continúa” porque se siente “reforzado” tras la experiencia escocesa.
Según el presidente de la Generalitat, “votar une y no separa” y pidió al gobierno de Madrid que “entienda que lo que separa es no poder votar”, informó la agencia de noticias española EFE.
Añadió también que el ejemplo escocés mostró que “cuando se deja votar también se puede ganar”, pero que “se ha de ganar democráticamente”, y aseguró que cada día que pasa es más grande el “error de intentar bloquear un proceso electoral sólo por la arquitectura legal y las leyes, cuando en realidad el conflicto es político”.
“Con cada oposición de Madrid a la consulta se crea más animadversión”, señaló Mas apuntando al gobierno de Mariano Rajoy, al que recordó que “un demócrata auténtico no bloquea un referéndum”.
Según Mas, tras la “lección británica y escocesa”, el proceso soberano catalán “continúa hacia adelante”.
Por lo que, la apuesta del presidente del gobierno de Cataluña es realizar ahora una “opción parecida” al referéndum escocés con la consulta soberana del 9 de noviembre, ya que es “la manera europea, la manera del siglo XXI, de afrontar la resolución de conflictos”, aseguró.
Por su parte, la vicepresidenta del gobierno español, Soraya Sáenz de Santamaría, hizo hoy un llamado a la reflexión para “unir y no dividir” y recordó a quienes defienden el proceso soberano en Cataluña que “todos estamos obligados a respetar las leyes y la Constitución”.
El Parlamento catalán tiene previsto votar hoy una ley que permita la convocatoria de la consulta soberanista, que el gobierno español ya anunciado que la recurrirá ante el Tribunal Constitucional.
El Constitucional celebrará un pleno el martes próximo, día en el que una de sus primeras decisiones podría ser la suspensión de la consulta, según informó EFE.
En cualquier caso, previsiblemente, Mas tendrá todo listo para poder firmar el decreto de convocatoria de la consulta, una vez sea aprobada por el Parlamento regional.
El texto de la ley de consultas, que llega al Parlamento catalán con 95 enmiendas parciales al articulado, consta en su redactado inicial de 56 artículos y varias disposiciones adicionales, transitorias y finales.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Ultima Hora - Violentos enfrentamientos entre nazis unionistas y independentistas en la cuidad escocesa Glasgow (+ Imagenes y Videos)










Los agentes de la policía se interpusieron entre ambos grupos para mantenerlos separados cuando los manifestantes fascistas comenzaron a lanzar objetos a los independentistas, al término de una jornada en la que se conoció la victoria del "no" en el referéndum sobre la independencia de Escocia, celebrado el jueves.
La Policía escocesa ya ha detenido a varios manifestantes de la derecha . Algunos saludaron la Policía con gestos nazi. Un manifestante fascista se jactó de que “Glasgow ardería por haber votado a favor del sí”, alegando que había llegado el “momento de vengarse”.















  






























Escocia vota “No” pero la sociedad se ha movido a la izquierda


Escocia vota “No” pero la sociedad se ha movido a la izquierda
El movimiento independentista ha sacudido a la clase dominante británica, y, de forma más amplia, al imperialismo occidental, hasta sus cimientos. No hay duda que entraron en pánico. [TAMBÉ EN CATALÀ]
El resultado del referéndum de independencia de Escocia el 18 de septiembre, en el que el 55,3% de los votos fueron emitidos en contra de la independencia y el 44,7% a favor de la disolución del Estado británico, es, obviamente, una decepción. Es una decepción no sólo para el movimiento independentista de Escocia y la izquierda revolucionaria en Escocia, sino también para la izquierda internacional. Sin embargo, la campaña ha rejuvenecido la vida política escocesa y ha creado enormes oportunidades para una nueva izquierda.
El movimiento independentista ha sacudido a la clase dominante británica, y, de forma más amplia, al imperialismo occidental, hasta sus cimientos. En un referéndum con una gran participación del 84%  (mucho mayor que en cualquier proceso electoral de los últimos tiempos) la mayoría de ciudades de la clase trabajadora de Escocia, Glasgow (53%  por el “Sí”) y Dundee (57%  por el “Sí”), han desafiado a la inmensa presión de la clases dirigentes británicas e internacionales.
La clase dirigente contra las cuerdas
A lo largo del referéndum la campaña anti-independencia Better Toghether (Mejor Juntos/as) fue respaldada por toda la clase política británica, la inmensa mayoría de los medios de comunicación, muchos peces gordos del capital británico e internacional y los líderes del imperialismo occidental (incluyendo a Barack Obama y Bill Clinton). Sin embargo, más de 1,6 millones de personas, la mayoría en zonas de clase trabajadora, se resistieron a las amenazas y falsas promesas de la campaña del “No” y votaron a favor de la ruptura del estado imperialista británico.
No hay duda que, en los días inmediatamente antes de la votación, los gobernantes británicos pensaban que estaban en serio peligro de perder Escocia. Por eso ellos, y sus amigos del capital internacional, redoblaron sus esfuerzos por intimidar, extorsionar y sobornar al pueblo escocés.
Cuando, en el penúltimo fin de semana de la campaña, un sondeo de opinión mostró por primera vez, una ligera ventaja para el “Sí”, la bolsa de valores británica respondió con la mayor caída en el valor de la libra en casi un año. Los grandes bancos, como el Royal Bank of Scotland y Lloyds, amenazaron con trasladar sus oficinas centrales de Escocia a Londres en caso de un voto afirmativo. Los grandes minoristas, como la cadena de supermercados ASDA (un brazo del gigante minorista estadounidense Wal-Mart), sugirieron que la independencia llevaría a un aumento de los precios.
Mientras tanto, los líderes de los tres principales partidos en el Parlamento del Reino Unido –el primer ministro David Cameron (conservador), viceprimer ministro Nick Clegg (liberal-demócrata) y Ed Miliband (laborista)– se unieron, dos días antes de la votación, para poner en marcha una “compromiso” conjunto en la primera página del periódico de masas Daily Record, de tendencia laborista. Prometía mayores poderes para el Parlamento escocés y la protección del Servicio Nacional de Salud en Escocia en el caso de un voto “No” mayoritario.
Esta medida para crear pánico fue una gran concesión por parte del gobierno de coalición británico y sus amigos debilitados del Partido Laborista. En octubre de 2012, cuando los gobiernos escocés y británico estaban negociando la pregunta del referéndum, el gobierno conservador/liberal-demócrata en Londres rechazó la propuesta del primer ministro de Escocia, el líder del Partido Nacional Escocés, Alex Salmond, de incluir la “devolution max” (transferencia de mayores poderes para el Parlamento escocés) en la papeleta de votación. Dos días antes de los comicios, ¡Cameron, Clegg y Miliband insistían en que el No ahora significaba “devo-max”!
No hay duda que entraron en pánico. El 9 de mayo de 2013, las encuestas de opinión ponían el “No”en el 65%, el “Sí” en sólo el 26%, y la gente indecisa en un 9%. Los gobernantes de Gran Bretaña se negaron a incluir la opción de “devo-max” porque pensaban que apenas un tercio de las y los votantes apoyaría la independencia. Qué equivocados estaban.
A pesar de los grandes esfuerzos del Partido Laborista, fueron las zonas tradicionalmente de la clase obrera, votantes laboristas, las que se decantaron mayoritariamente a favor de la independencia. Los mayores resultados para el “No” se emitieron en las zonas más de clase media, las zonas rurales como el bastión liberal de las Islas Orkney (67%  “No”) y los pueblos y ciudades más prósperas, como Edimburgo (donde votó el 61% en contra de la independencia).
El caso de Perth and Kinross (60% por el “No”) muestra una lección importante para el Partido Nacional Escocés (SNP en sus siglas en inglés), porque fue precisamente la aplastante victoria del SNP en las elecciones del 2011 en este territorio la que desencadenó el proceso que nos ha llevado al referéndum. Perth, la pequeña ciudad en el corazón de esta zona rural y semi-rural, ha votado SNP desde 1997, sin embargo, como algunos comentaristas políticos han señalado, mientras que la clase obrera urbana votó por la independencia en grandes cantidades (sobre todo en lugares donde la presencia de la izquierda revolucionaria es más fuerte), el SNP no pudo movilizar su propio voto de la clase media.
La clase dominante británica puede haber encontrado una escapatoria en el último minuto, pero su crisis en Escocia está lejos de terminar. La campaña por la independencia ha sido un gran carnaval de activismo político de base, democrático, mayoritariamente de izquierdas y de clase obrera que Escocia ha visto en su vida. Ese optimismo y la creatividad no van a desaparecer ahora que el referéndum ha terminado.
Crisis del laborismo y retos de futuro
Si el voto “Sí” es, en el fondo, un rechazo al neoliberalismo y el imperialismo, es también, en términos políticos, una enorme declaración sobre la crisis del laborismo en Escocia. A la hora de escoger entre la opción de “esperar la victoria del laborismo” en las elecciones generales del Reino Unido el próximo año o tomar el asunto en sus propias manos, cientos de miles de personas de clase trabajadora votaron en contra del laborismo. El colapso de los votos laboristas en Escocia en 2011, seguida de su humillación en los bastiones de clase trabajadora en el referéndum, muestran que la clase obrera escocesa ya no permitirá que el Partido Laborista dé por sentado el apoyo recibido en estas áreas. Un gran número de personas de clase trabajadora en Escocia están buscando una alternativa de izquierda para las políticas de derechas del Partido Laborista.
El movimiento independentista en los barrios de clase trabajadora ha sido impulsado por un deseo de cambio real. Puso la clase obrera y las demandas progresistas, desde oponerse a la austeridad hasta liberar Escocia de las armas nucleares, en el centro del debate. Ahora esto debe ser la base sobre la que construir un nuevo partido de masas de la izquierda en Escocia.
Mark Brown ha participado en las campañas Radical Independence y Yes Scotland, es miembro del Socialist Workers Party en Escocia

VARIOS OBSERVADORES DENUNCIAN QUE EL REFERÉNDUM ESCOCÉS HA SIDO AMAÑADO

scotland flag
Observadores electorales Rusos afirman que el referéndum escocés ha sido amañado
El jefe del organismo de observación electoral de Rusia ha acusado al gobierno británico de amañar el voto en el referendum de independencia de Escocia.
Según resultados oficiales, el voto unionista contrario a la independencia de Escocia se impuso con un porcentaje del 55% en contra del 45% a favor de la independencia escocesa, lo que significa que Escocia seguirá formando parte del Reino Unido.
Sin embargo, en declaraciones a RIA Novosti, Georgy Fyodorov, el jefe de la Asociación para la Protección de los Derechos Electorales de Rusia, declaró que: “De acuerdo con lo que nuestros observadores en las oficinas de votación nos estan diciendo, hubo más votos para el SI a la independencia que los que muestran los resultados oficiales”
Georgy Fyodorov
Georgy Fyodorov
Fyodorov incluso va más allá, señalando que: “Escocia se ha visto sometida a una inmensa presión…el Reino Unido ha incurrido en todas las trampas y violaciones imaginables para que triunfe el No a la independencia”
Sus sentimientos fueron repetidos a su vez por Igor Morozov, miembro del Consejo del Comité de Asuntos Exteriores de la Federación Rusa, aunque Morozov no llegó a afirmar que la totalidad del referéndum fuera amañado.
Por su lado, los partidarios del SI a la independencia escocesa han presentado videos que presuntamente demostrarían que al menos en algunas mesas, los resultados fueron amañados.
Casi tan pronto como empezó el recuento de votos por la noche, algunos ya empezaron a denunciar supuestos ejemplos de manipulación.
El siguiente video subido a las redes expone tres ejemplos diferentes.
En el primer ejemplo, podemos ver varios montones de votos apilados sobre una mesa, asignada a los votos del “NO” a la independencia. Sin embargo cuando se acerca la imagen, el papel superior en dos de los montones claramente muestran una X marcada en la casilla del “SI”.
El segundo clip muestra a un hombre sentado en el escritorio en un centro de votación que escribe en un pedazo de papel. Según los denunciantes esto demuestra que está llenando las papeletas del referéndum, aunque simplemente podría estar marcando los votos ya contados.
El tercer ejemplo, sin embargo, es un poco más difícil de explicar. Muestra a una mujer en una mesa electoral realizando el conteo de votos. La mujer toma una papeleta del montón a contar y la coloca en el ‘SI’, antes de tomar, por lo menos, dos papeletas del montón del ‘SI’ y colocarlos en la pila del ‘NO’.
193082508
La policía de Glasgow también están investigando al menos diez casos de fraude electoral repartidos por varios centros electorales, en el que personas que acudieron a votar descubrieron que sus nombres ya habían sido tachados de la lista, lo que sugiere que otras personas habían votado varias veces y posiblemente les habían suplantado.
Aunque estos videos no ofrecen pruebas concretas e irrefutables de fraude electoral, lo cierto es que los partidarios del SI podrían tener sus razones para sospechar, pues el establishment del Reino Unido, de la Unión Europea e incluso los más altos poderes financieros mundiales habían entrado en estado de pánico ante la perspectiva de un voto positivo a la independencia escocesa, cuando algunas encuestas a principios de septiembre mostraron que el voto independentista había conseguido igualar al unionista.

el robot pescador etiqueta_00000

jueves, 18 de septiembre de 2014

De William Wallace al referéndum de Escocia

10679702_792947714081647_8983009273944371483_o
Por Mauricio Freyssinier
Si bien es cierto que el reino de Escocia se mantuvo más o menos soberano hasta el año de 1707 fecha en que se firma el tratado de unión entre Gran Bretaña y los escoceses; las pretensiones anexionistas de los reyes británicos se venían ciñendo sobre esta nación desde mucho antes. Una de las grandes intervenciones militares inglesas fue perpetrada por el Rey Eduardo I a quién se le frustraron sus planes de unir a Inglaterra y Escocia con el matrimonio de su primogénito, esto desencadenó una rebelión de los clanes escoceses que fue aprovechada por Wallace para intentar proclamar una primera independencia. El dato anecdótico e histórico viene a raíz del referéndum que se está llevando a cabo en Escocia para determinar si se mantiene el pacto unionista con la Gran Bretaña o en definitiva se proclama la independencia de Escocia después de 307 años de dominio británico.
De ser mayoritario el SI se convertiría en algo histórico, pues sería la primera independencia del siglo XXI y en términos políticos dejaría muy mal parado al Reino Unido, pues se convertiría en un ejemplo para otras naciones como Irlanda y Gales y daría un importante empuje para que el ERI a través de su brazo político el Sinn Fein tomase como estrategia un referéndum para los propios irlandeses.
En términos económicos Gran Bretaña perdería los mantos petrolíferos del Mar del Norte principales reservas estratégicas de hidrocarburos de los ingleses, de igual manera quedarían sin las minas de carbón y otros minerales que son propias del territorio escoces. Existe aún diferencia entre los independentistas en cuanto al uso de la moneda, pues por una parte la libra les daría cierta estabilidad financiera pero mantendrían ligado su sistema financiero al sistema de los ingleses, por otra parte el uso del euro como moneda podría ponerlos en competencia pero de igual manera se limitarían al sistema financiero europeo; los socialistas por su parte apelan al uso de una moneda propia que los desligue del modelo neoliberal inglés y les permita ir forjando un mercado financiero propio.
Como mexicanos podríamos pensar que poco o nada nos interesa lo que pasa al otro lado del “charco” y que lo que hagan ingleses y escoceses poco o nada nos afecta, sin embargo existen dos puntos importantes que nos atañen. El primero y más importante a mi entender es que de lograrse la independencia de Escocia, los británicos perderán importantes reservas de petróleo con lo que México y su “apertura” de PEMEX quedan a merced de los voraces inversionistas ingleses- si bien ya estábamos en su mira- que ahora con mayor razón querrán entrar a la repartición del pastel.
La otra cuestión es el importante ejercicio democrático que representa el referéndum y la consulta popular, esto debido a que en nuestro país tenemos en puerta la solicitud para una consulta popular, que desde la óptica de varios esta puede ser bloqueada y hasta desechada por la Suprema Corte de Justicia por no convenir a los intereses del gobierno. Vemos pues que el poderoso imperio británico ha aceptado –si bien a regañadientes- realizar un referéndum importantísimo y trascendental en la vida política y económica del reino como un ejercicio democrático y evitando con ello revueltas sociales, quizá más costosas en términos políticos con el fin de fortalecerse como paladín de la democracia en Europa.
La importancia de la consulta popular en México va por el mismo rumbo, no podemos en nuestro país hablar de democracia si se nos niega el derecho a decidir desde el pueblo mismo el destino de la nación. No podemos decir que somos ejemplo si este preciado derecho de decisión se nos es negado. La Suprema Corte de Justicia de la Nación tiene la encomienda de velar por los derechos de los ciudadanos y hoy es el momento justo para que haga valer su poder autónomo.
El mundo cambia y muestra de ello es lo que sucede en Escocia. México debe cambiar y la consulta popular es un derecho de los ciudadanos, tenemos el poder de transformar, de decidir, de opinar, de cambiar el estado de cosas. Tenemos con la consulta popular el poder de devolver a sus genuinos dueños –el pueblo de México- la industria petrolera. Escocia es un ejemplo.