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miércoles, 22 de julio de 2015

George Clooney lanza un proyecto para ‘cazar’ a los patrocinadores de guerras en África

Clooney lanza un proyecto para 'cazar' a los patrocinadores de guerras en África
Por RT
El actor estadounidense George Clooney y el activista de los derechos humanos John Prendergast han lanzado un ambicioso proyecto con el cual pretenden acabar con los conflictos armados en África y llevar ante la justicia a las personas, empresas y organismos que patrocinan las guerras locales.
‘The Sentry’, es el proyecto lanzado por Clooney y Prendergast, cuyo objetivo es rastrear, localizar e identificar a los patrocinadores de los conflictos armados en países africanos como Sudán, Sudán del Sur, la República Centroafricana y la República Democrática del Congo, informa Reuters.
Con este programa se recolectará una gran cantidad de datos otorgados por las personas de forma anónima a través del sitio web del proyecto y se llevará a cabo el análisis para investigar de dónde provienen los flujos del dinero que entra y sale en las zonas de conflicto.
Así los fundadores del proyecto esperan que la iniciativa ayude a las fuerzas de seguridad de los citados países para que las personas, empresas y organismos que están implicados en la financiación de las guerras locales “paguen el precio del daño que su actividad causa” en el continente africano.

domingo, 26 de abril de 2015

La historia del héroe griego que rescató a migrantes en la Isla de Rodas

Antonis Deligiorgis ahorro Wegasi Nebiat: 'Yo estaba teniendo problemas levantándola fuera del mar, a continuación, instintivamente, la puse sobre mi hombro. "Fotografía: Argiris Mantikos / AP
Antonis Deligiorgis salva a Wegasi Nebiat: ‘Yo estaba teniendo problemas levantándola fuera del mar, y sin pensarlo, instintivamente, la puse sobre mi hombro con la ayuda de un compañero.” Foto: Argiris Mantikos / AP
Por Helena Smith
Es una imagen que simboliza la desesperación y el valor, dice The Guardian: la desesperación de los miles de africanos que se lanzan al mar, y el valor de las personas en las costas del sur de Europa que se apresuran a salvarlas cuando ocurre una tragedia.
La semana pasada en la Isla de Rodas, Eritrea estaba lejos de la mente del sargento del ejército Antonis Deligiorgis. El mundo habitado por Wegasi Nebiat, una eritrea de 24 años de edad, en la cabina de un yate de vela en dirección hacia la isla, estaba todavía muy lejos.
A las 8 de la mañana del lunes no había nada que indicara que los dos se encontrarían. Estacionado en Rodas, el fornido soldado acompañó a su esposa, Teodora, al trabajo. “Entonces pensamos que sería mejor detenernos para tomar un café”, dijo a The Observer en una entrevista exclusiva donde relata lo que pronto se produciría. “Nos detuvimos en un café en el paseo marítimo.”
Deligiorgis estaba de espaldas al mar cuando el barco que transportaba a Nebiat golpeó las rocas dentadas que los pescadores en Rodas tratan por todos los medios evitar. En cuestión de segundos el barco destartalado lleno de sirios y eritreos empezó a hundirse. La odisea que se había originado seis horas antes en el puerto turco de Marmaris – donde miles de inmigrantes con destino a Europa siguen esperando – estaba a punto de terminar en las fuertes corrientes fuera de la playa de Zefyros.
Para Nebiat, cuyo viaje a Europa comenzó a principios de marzo – sus padres pagaron 10 000 dólares para un viaje que le permitiera volar camino a la “libertad” -, el arrecife era su primer contacto con el continente por el que había rezado para llegar. De pronto ella estaba en el agua, aferrada a una boya de goma.
“El barco se desintegró en cuestión de minutos”, recordó Deligiorgis. “Fue como si estuviera hecho de papel. En el momento en que dejé el café, habían pasado diez minutos después de las 10:00 AM, un montón de gente se había lanzado a la escena. La guardia costera estaba allí, un Super Puma [helicóptero] estaba en el aire, las ambulancias habían llegado, los pescadores se habían reunido en la orilla. Sin realmente pensarlo un segundo, yo hice lo que tenía que hacer. A las 10:15 AM me había quitado la camisa y estaba en el agua”.
Deligiorgis llevó 20 de los 93 migrantes a la costa sin ayuda. “Al principio traía puestos mis zapatos, pero pronto tuvo que quitármelos”, dijo, hablando por teléfono desde Rodas. “El agua estaba llena de aceite del barco y las rocas estaban resbaladizas y filosas. Me corté bastante las manos y los pies, pero en lo único que podía pensar entonces era en cómo salvar a esa pobre gente. ”
Tras el caos del rescate, el hombre de 34 años de edad, no logra recordar si él salvó a tres o cuatro hombres, o tres o cuatro niños, o a cinco o seis mujeres: “Lo que recuerdo fue ver a un hombre como de 40 años muriendo. Él estaba agitándose, no podía respirar, se estaba ahogando, y aunque traté me resultó imposible llegar.”
Deligiorgis dice que lo ayudaron las habilidades y las técnicas de supervivencia aprendidas en el ejército: “Pero las olas eran tan grandes, tan implacables…” Él ya había estado unos 20 minutos en el agua cuando vio a Nebiat agarrada a la boya. “Ella estaba teniendo grandes problemas para respirar”, dijo. “Había algunos chicos de la guardia costera a mi alrededor que habían saltado con ropa y todo. Yo estaba teniendo problemas para sacarla fuera del mar. Me ayudaron a levantarla y luego, instintivamente, la puse encima de mis hombros”.
El viernes se supo que él también había rescatado a una mujer que dio a luz a un bebé sano en el hospital general de Rodas. En una muestra de su gratitud, la eritrea, que no quiso ser identificada, dijo a las enfermeras que llamaría a su hijo con el nombre Antonis. El heroísmo de este hombre ha levantado el ánimo de una nación que está lidiando con la peor crisis económica de los tiempos modernos, entre otras cosas porque él no es el único héroe.
Durante toda la semana ha habido historias con actos de bondad, grandes y pequeños, cuyos protagonistas han sido isleños que se apresuraron a ayudar a los emigrados. Una mujer despojó a su propio hijo para envolver a un bebé sirio, mientras cientos se apresuraron a donar alimentos y ropa.
“Son almas, al igual que nosotros”, dijo Babis Manias, un pescador, al recordar que él había salvado a un niño.
El incidente ha puesto de relieve el extraordinario sacrificio de muchas personas en Europa a contracorriente de las medidas anti-inmigrante de muchos gobiernos, mientras la catástrofe humanitaria frente a las costas del continente se hace cada vez más real. Solo en la última semana cerca de 2 000 emigrantes intentaron entrar a Grecia a través de las islas lejanas del Mar Egeo.
Al igual que otros pasajeros, Nebiat, que ha pasado la mayor parte de la semana en el hospital recibiendo tratamiento para la neumonía, no tiene ningún deseo de permanecer en Grecia. Suecia es su objetivo. Y el jueves subió a bordo de un ferry con destino a Pireo, para continuar un viaje que comenzó en la capital de Eritrea, Asmara, la llevó a Sudán y de ahí a Turquía, portando un pasaporte falso. “Tengo suerte”, dijo al reencontrarse con los que hicieron el viaje con ella. “Mucha suerte de estar viva.”
Deligiorgis calla ante la mención de heroísmo. No había nada valiente, dice, “cumplí un deber como ser humano, como hombre”. Pero al relatar el momento en que arrancó a la muchacha eritrea del mar, admite que es una escena que perdurará en su memoria. “Nunca olvidaré su cara”, dice. “Nunca”.
(Tomado de The Guardian. Versión Cubadebate)

lunes, 6 de abril de 2015

Un médico en la guerrilla africana: “En el Congo aprendí mucho con el Che”

Este 24 de abril se cumplirán 50 años de la entrada del guerrillero heroico Ernesto Che Guevara, junto a un reducido número de aguerridos combatientes a Zaire, hoy República Democrática del Congo con la misión de ayudar a la liberación de esa nación africana. El 10 de abril de 2014, a pocos días de cumplir 82 años, falleció en La Habana  el teniente coronel ® Rafael Zerquera Palacios (Kumi),  primer médico que estuvo con el Che en esa gesta. Como homenaje a los combatientes que iniciaron la epopeya de Cuba en África y al doctor Kumi, Cubadebate reproduce una pequeña versión de la entrevista publicada en el libro del autor, Hedelberto López Blanch, titulado Historias secretas de médicos cubanos, cuya segunda edición se presentará el próximo 8 de abril en el Instituto de Amistad con los Pueblos (ICAP).
 De derecha a izquierda, el Che, el Dr.  Zerquera y Víctor Dreke.

De derecha a izquierda, el Che, el Dr. Zerquera y Víctor Dreke.
En abril de 1965, dos años y medio antes de que al guerrillero heroico lo asesinaran sus captores tras caer herido en combate en Bolivia, Rafael Zerquera Palacios se convirtió en el primer médico que estuvo con el Che en el Congo Leopoldville, Zaire, hoy República Democrática del Congo
Tras graduarse como médico en 1964 y cuando cumplía el servicio social en Santo Domingo, en la Sierra Maestra, llegó a la consulta del doctor, un emisario que le traía la encomienda de que se presentara urgentemente en el Ministerio de Salud Pública en La Habana. En la capital lo recibió el entonces ministro de Salud Pública, doctor José Ramón Machado Ventura, quien le pidió su disposición para cumplir una misión internacionalista muy importante, sin decirle en qué lugar sería.
Este médico, de piel negra, nació el Primero de mayo de 1932, en Trinidad, antigua provincia de Las Villas. Allí estudió la escuela primaria y en Cienfuegos el bachillerato en Ciencias.
A los diez días de la entrevista con Machado Ventura, el 10 de abril de 1965, él, junto a otros tres combatientes (Norberto Pio Pichardo, Víctor M. Ballester y Martín Chibás González) tomaron un avión vía La Habana-Moscú, lugar donde se le unieron tres compañeros más, y en El Cairo, Egipto, otros tres. Ya eran nueve y con Zerquera (iba al frente del grupo) sumaban diez. Antes del viaje, el Comandante en Jefe Fidel Castro habló con Zerquera, le explicó la importancia de la misión, se interesó por su familia pero no le dijo a qué país iría, aunque le expresó que cuando llegara allá se iba a encontrar con una sorpresa que ni esperaba ni podía soñar. «Esa conversación fue uno de los momentos más felices de mi vida».
De Egipto volaron a Tanzania, adonde llegaron el 18 de abril, y allí se encontró con Víctor Dreke, José María Martínez Tamayo (Papi), el capitán Rivalta como embajador en ese país, Oscar Oliva, y el Che que estaba disfrazado y parecía un profesor francés. Zerquera llevaba dos maletines, uno que pesaba mucho, con balas de M-1 (después supo que eran para el Che), y el otro contenía dinero en efectivo.
Al despedirlo en el aeropuerto de La Habana, Osmany Cienfuegos le había entregado los maletines y le ordenó: «se los entregas solo al jefe; puede ocurrir algún problema pero como único salvas tu honra es que venga el cadáver tuyo junto con la noticia de que los maletines se perdieron».
Recuerda el galeno que, una vez en Tanzania, con los elementos aportados por el Comandante en Jefe sobre la sorpresa que encontraría, cuando vio a un hombre blanco «camuflajeado» entre los demás, con una pipa y leyendo francés, comenzó a sospechar. Y cuando ese hombre blanco con una barba a medio salir, reunió a los 14 primeros compañeros que habían llegado, les explicó las tareas y objetivos de su presencia en el lugar y les preguntó si alguien lo conocía, sus sospechas aumentaron. Los únicos que sabían su identidad eran Dreke (segundo jefe de la futura guerrilla) y su ayudante José María Martínez Tamayo (Papi), pero no dijeron nada.
Zerquera le dijo que tenía una idea y, ante la exigencia del jefe para que dijera el nombre, respondió: me imagino que usted es el Che.

Todo el mundo era soldado

Guevara hizo un gesto afirmativo y seguidamente explicó el porqué de su presencia en tierras africanas. Habló de su afecto y admiración por Patricio Lumumba y entonces se dieron cuenta de adónde irían.
Dijo que el Movimiento le había solicitado al gobierno cubano una ayuda. Agregó que entre los dirigentes cubanos, él era el que mejores condiciones tenía para dar ese paso. Que había estado antes en varios países africanos y contactó con el Movimiento de Liberación lumumbista. Habló sobre muchas cosas: que tenían que ser un ejemplo; de cuando se integró a las filas del 26 de Julio; de cuando conoció a Fidel; de cómo se fue ganando los grados por los méritos y los actos; que había que ser así, que allí nadie era nadie, que todo el mundo era soldado, empezando por él, y que los grados se irían adquiriendo según se los ganaran. Que llevaba una libreta donde anotaría la historia de cada cual como se hace en toda guerrilla. Puntualizó que allí no quería autosuficiencia, autovaloración, que íbamos a ayudar y teníamos que ser humildes para ser ejemplo. Señaló que la tarea no sería un paseo, que podía durar cinco años y después se valoraría una sustitución progresiva, de acuerdo con los intereses del Movimiento. Seguidamente sacó un diccionario en lengua swahili y le asignó un número a cada uno de los 14 presentes. Moja, número uno en swahili, a Dreke; el dos, Mbili, a su ayudante; el tres, Tatu, el Che. A Zerquera, como venía al frente de diez compañeros le puso ese número, Kumi. Como el Che era un excelente estratega militar, después de pasar el diez, saltó al 20, 30, 40, etcétera, con el objetivo de despistar al enemigo sobre cualquier cifra posible. Tras la reunión, Kumi trató de entregarle los maletines pero el Che le dijo que los guardara.
Tras buscar medicinas y avituallamiento necesario en Tanzania se dirigieron a la frontera con el Congo Leopoldville (antiguo Zaire). Desde Kigoma, en Tanzania, atravesaron en la oscuridad de la noche, el peligroso lago Tanganika en dos pequeñas lanchas. Los primeros 14 combatientes cubanos llegaron el 24 de abril de 1965 a la localidad de Kibamba, en el Congo.
Se iniciaba así el andar del Guerrillero Heroico, con un puñado de hombres, por tierras congoleñas. En esa gesta llegaron a participar 123 combatientes cubanos.

Ya tienes pacientes

Como la participación del Che no había sido informada, nadie del Movimiento de Liberación los recibió en Kibamba. Entonces Godefroid Tchamleso, un congolés miembro de esa organización que viajó con ellos en la lancha, organizó con algunos combatientes nativos una especie de bienvenida. Los alojaron en unas chozas. En una de ellas el Che puso su hamaca y esa noche Kumi durmió en el suelo cerca de él.
Al siguiente día exploraron una empinada montaña cercana al lugar donde finalmente se establece el campamento principal. El doctor Zerquera quedó en Kibamba encargado de atender a los enfermos y de recibir a los futuros combatientes que irían llegando.
En una primera ocasión Kumi subió, con mucha dificultad por la falta de preparación, la empinada cima de 1 800 metros de altura donde radicaba el Che, pero la segunda vez fue porque lo mandaron a buscar y al llegar encontró al guerrillero heroico muy mal de salud, con mucha fiebre y tos seca. Zerquera le preguntó cuál sería el tratamiento mejor para su caso específico y el Che le dijo que kanamicina, pero se lamentó porque no sabía dónde la iban a encontrar. Entonces fue cuando Kumi abrió el maletín y Guevara le preguntó de dónde lo había sacado. Tras las explicaciones pertinentes comenzó el tratamiento y a los tres días, ya algo restablecido, le indicó a Kumi que su trabajo estaba en Kibamba, donde tenía un hospital y pacientes que atender.
Poco tiempo después el médico tuvo que regresar porque el Che presentaba hemorragia y fiebre alta. Durante tres largos días con sus noches Kumi le puso tratamiento contra la malaria hasta que salió de la gravedad. De ahí en adelante, el Che nunca más se enfermó y continuó organizando y dando aliento a sus hombres pese a que los problemas dentro del movimiento de liberación del Congo y las condiciones para sostener la guerrilla no eran las mejores.
«Yo aprendí mucho con el Che desde los primeros días en que llegamos a Kibamba, cuando estábamos prácticamente sin hacer nada y nos cayó el “gorrión”, es decir, la nostalgia. Una mañana se apareció en el campamento y me dijo que venía a ayudarme para que no me quejara. Me preguntó a qué yo había ido y establecimos el siguiente diálogo:
Kumi: A atender a los enfermos y heridos cubanos
Che: No, usted vino a ejercer su profesión.
Kumi: Dígame cómo la ejerzo.
Che: Coja el maletín y acompáñeme.
Y el Che y yo, junto al traductor congoleño Freddy Ilanga (fallecido más tarde en Cuba) comenzamos a recorrer la zona. Veíamos a los enfermos y decía, a éste aspirina a aquel, vitamina B-2. Al otro día, no tuve que dar el recorrido, los nativos se me metían en la choza para que los consultara, y el Che me dijo: “Fíjate como ya tienes pacientes”.
Pese a que la gesta del Congo no dio los resultados esperados, afirma Kumi, “al paso de los años comprendí que en realidad esa misión sirvió de mecha para alimentar el fuego de la lucha en los pueblos africanos; fuego que después comenzó a incendiar Guinea Bissau, Mozambique, Angola, Namibia, Sudáfrica y a todos los demás países que se liberaron.
En total siete médicos cubanos y uno de origen haitiano que estudiaba en Cuba participaron en esta gesta con el Che en el Congo Leopolville.

viernes, 17 de octubre de 2014

"El ébola es una estafa a escala mundial"

Un ciudadano ghanés llamado Nana Kwame publicó en su página en Facebook un texto que revela la supuesta verdad sobre el ébola desgranando en cuatro puntos básicos los intereses que se mueven tras esta "gran estafa" a escala mundial.
El autor de la publicación asegura en su perfil en Facebook que la Cruz Roja ha llevado el virus del Ébola a cuatro países por cuatro razones específicas que responden a fines económicos:  
 
1. Petróleo de Nigeria 
 
"Se necesitaba una nueva razón para mandar tropas a Nigeria y robar las reservas de petróleo recientemente descubiertas", declara el autor, refiriéndose a los militares occidentales que llegan a Nigeria para proporcionar seguridad a la Cruz Roja. 
 

2. Diamantes de Sierra Leona 
 
Sierra Leona es el mayor proveedor de diamantes del mundo. En los últimos cuatro meses un paro de protesta por las pésimas condiciones de trabajo en las minas ha detenido la extracción de esta piedra preciosa. Se necesitaba, pues, una razón para desplegar tropas en Sierra Leona y poner fin a la huelga de los mineros de diamantes. 

3. La vacuna contra el ébola causa la enfermedad 
 
Otro de los objetivos de las tropas enviadas es obligar a la población a vacunarse para garantizar la expansión de una pandemia de ébola provocada por las propias vacunas. Además, dichas tropas protegerán a la Cruz Roja de los liberianos y nigerianos que han estado expulsándolos de sus países. 
 
4. La vacuna contra el ébola es un lucrativo negocio 
 
El autor asevera que la aparición de este virus será aprovechada para atemorizar a millones de personas de todo el mundo con el objetivo de que acepten recibir la 'vacuna del ébola', que en realidad es la propia pandemia.  

Kwame destaca que muchos están alarmados por "la despoblación" que puede causar en el continente africano el virus mortal, pero añade que una enfermedad "que mata a 160 personas al día" no conseguirá despoblar África, ya que en el continente "cada día nacen miles de personas".   


Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/143769-africano-ghana-brote-ebola-fraude

miércoles, 8 de octubre de 2014

Ayuda médica de Cuba para tratar ébola en África supera a muchos países occidentales

Los primeros miembros de un equipo de 165 médicos cubanos y trabajadores de la salud descargan ellos mismos las cajas de medicamentos y material médico de un avión.
La respuesta de la comunidad internacional ante la crisis desatada por la propagación del virus del ébola ha sido, por lo general, tachada de insuficiente por diferentes expertos y organizaciones. Sin embargo, Cuba, un país de solo once millones de personas, se ha convertido en uno de los principales impulsores de la ayuda enviada a África Occidental.
El pasado jueves, 165 médicos cubanos llegaron desde la isla a Freetown, Sierra Leona. Se trata del equipo más numeroso hasta ahora aportado por cualquier nación, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Además, Cuba está preparando otra partida de 296 médicos y enfermeros que, tras recibir un entrenamiento adecuado para hacer frente al virus, serán trasladados a Liberia y Guinea.
A pesar de no ser un país con grandes recursos económicos, su respuesta oficial al ébola ha sido mucho más contundente que la de países con mucha más riqueza y desarrollo. El sistema universal de atención a la salud de Cuba es lo que ha le permitido poder efectuar estas exportaciones de personal, dando una muestra más de la enorme calidad del sistema sanitario cubano.
El éxito de la salud de Cuba se basa en su formación médica. Con la revolución cubana, el sistema de formación creció tanto que para el 2008 estaba entrenando a 20.000 extranjeros al año para ser médicos, enfermeras y dentistas, en gran medida de forma gratuita. En 2008, la OMS valoró el sistema sanitario de Cuba como “una revolución de la atención primaria de la salud”, cuyos principales indicadores son la enorme reducción en el número de muertes de menores de cinco años y la alta esperanza de vida en Cuba, 77 años.
El número de personal médico cubano en Sierra Leona, Liberia y Guinea parece que va a ser mayor que el conjunto de los enviados por países mucho más grandes como China o que los enviados por Israel, un país con una población similar a la Cuba pero mucho más rico. Israel directamente ha rechazado enviar a África personal sanitario.
“El dinero y los materiales son importantes, pero esas dos cosas solas no pueden detener la transmisión del virus de ébola”, declaró hace un mes la doctora Margaret Chan, directora general de la Organización Mundial de la Salud. “Los recursos humanos son claramente nuestra necesidad más importante”.
Cuba ya ha dado muestras anteriormente de su capacidad para responder a las urgencias sanitarias y humanitarias en otros países del mundo. El país caribeño también ha apostado de manera importante por la exportación de su personal sanitario. La agencia Reuters calcula que unos 50.000 profesionales cubanos de la salud trabajan en 66 países. Un informe reciente publicado en Granma informaba de que dicha exportación producirá un ingreso neto de 8.200 millones de dólares en 2014.
Público