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martes, 1 de mayo de 2018

“La Internacional” en versión latinoamericana y caribeña (+ Video)


Patri Souza (izq.) y Natalia Martínez interpretan la versión latinoamericana de “La Internacional”. Foto: Captura de pantalla/ CLATE/ Youtube.
La Presidencia de la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadores Estatales (CLATE) lanzó una hermosa versión del popular himno de todos los movimientos obreros alrededor del mundo: La Internacional. 
La letra original de la canción fue escrita por el francés Eugène Pottier en 1871 y el belga Pierre Degeyter la musicalizó 17 años más tarde. En 1889, la pieza se convirtió en el himno de la Segunda Internacional y a través de los años ha pasado a representar a los trabajadores en cualquier parte del planeta y en especial a la lucha por los derechos de los más desfavorecidos.
El pasado 29 de abril, como homenaje al Día Internacional de los Trabajadores que celebramos hoy, la CLATE publicó en Youtube esta versión con ritmos latinoamericanos y caribeños. El tema cuenta con los arreglos y la dirección musical del compositor argentino Felipe Traine y las voces de Natalia Martínez y David Bedoya en español, mientras que Patri Souza canta el fragmento en portugués.
  • Arreglo y dirección musical: Felipe Traine
  • Juan Martínez: Guitarra
  • Osvaldo Avena: Percusión
  • Felipe Traine: Guitarra, guitarron, charango y jarana
  • Natalia Martínez: Voz en español
  • Patri Souza: Voz en portugués
  • David Bedoya: Cuatro y voz
  • Maritza Pacheco: Violín
  • Sebastián Luna: Mandolina
  • Fleischmann: Quena y sikus


viernes, 26 de enero de 2018

Derechos Humanos: según informe, dos de cada tres activistas asesinados son latinoamericanos

Al menos 212 defensores de derechos humanos fueron asesinados el año pasado en AméricaLatina, según un informe de la ONG Front Line Defenders, con sede en Dublín (Irlanda).
El documento, difundido a principios de mes y presentado la semana pasada en castellano, señala que la mayoría de crímenes en la región corresponde a Colombia y Brasil, que juntos registran 156 víctimas (73,5%).
La suma de este tipo de asesinatos en el continente representa más de dos tercios del total mundial registrado por la organización internacional (312).
La particularidad del caso colombiano está en que mientras la guerrilla de las FARC entregó las armas el año anterior como parte de los acuerdos de paz con el Gobierno de Juan Manuel Santos, las bandas criminales y paramilitares se han desplegado para perseguir y asesinar a líderes sociales, principalmente en las regiones en las que operaba el grupo.
Naciones Unidas registra hasta el pasado 20 de diciembre 105 asesinatos de defensores de los derechos humanos en el país sudamericano; el 59% de estos perpetrados por sicarios.
“La violencia contra los defensores de derechos humanos se intensificó a la par de las crisis políticas y económicas en Venezuela, Brasil, Guatemala, Paraguay, Honduras y Argentina”, remarca el informe de Front Line Defenders, que cuenta con la ayuda de una red de organizaciones sobre el terreno para recolectar los datos de cada país.
Venezuela es el caso más emblemático entre los enumerados por la organización. El país sudamericano vivió una ola de protestas entre abril y julio en la que hubo más de 120 muertos, según la Fiscalía.
“En Brasil se produjo un aumento de la violencia y de la participación [en esta] de las fuerzas de seguridad del Estado”, afirma el documento sobre el segundo país con el mayor número de asesinatos en la región junto a Colombia.
“En mayo, 10 defensores pacíficos del derecho a la tierra fueron abatidos a tiros por la policía en Pau-d’Arco [Estado de Pará, en la región amazónica]. Seis semanas después, un testigo de la masacre que se había escondido también fue asesinado”, agrega el texto, que apunta a los activistas en favor de los pueblos indígenas y la defensa de la tierra como las principales víctimas del país.

Ola ultraconservadora

El informe alerta, sin embargo: “La violencia […] se ha extendido a otros sectores e incluye ataques en áreas urbanas, por ejemplo, contra defensores de derechos humanos que trabajan en las favelas de Río de Janeiro o grupos LGBTI en Curitiba”.
Con respecto a este último punto, el diagnóstico de la ONG coincide con el ascenso de una ola ultraconservadora en el gigante sudamericano que incluye intentos de agresión contra la filósofa feminista estadounidense Judith Butler o el boicot de una exposición artística sobre género y diversidad sexual en un museo de Porto Alegre.
Front Line Defenders también llama la atención sobre el caso de México, que a pocos días del fin de 2017 amenazaba con cerrar su año más violento en dos décadas.
“El 2017 también fue testigo del mayor número de asesinatos de activistas ambientales y periodistas registrados en [el país] en los últimos años”, subraya el informe.
Y agrega: “La aprobación en diciembre de una nueva Ley de Seguridad Interior que permite la intervención de las fuerzas armadas en asuntos de seguridad pública es particularmente preocupante por la ambigüedad de la redacción, su probable implementación arbitraria y sus posibles efectos negativos en la protesta social”.

martes, 15 de agosto de 2017

Residente: “Mi música habla sobre situaciones que me afectan”

René Pérez: "Uno tiene que estar atento a lo que ocurre en su país y manifestarse". Foto: Al Mayadeen.
René Pérez: “Uno tiene que estar atento a lo que ocurre en su país y manifestarse”. Foto: Al Mayadeen.
Entrevista de Al Mayadeen al cantante puertoriqueño “Residente”, René Pérez Joglar.
¿Qué motivó la visita de René a El Líbano?
Acá vine a terminar un proyecto que había comenzado en España. Estaba grabando un video sobre uno de los temas del disco nuevo de Residente que se llama “Guerra” y venía a terminarlo en los campamentos de refugiados sirios.
Me interesaba que tuviera mucha más fuerza el video, y vine además, a documentar un poco la situación de El Líbano, la situación en general de los campamentos, de la guerra histórica del país; un pequeño documental.
¿Hay alguna influencia de la música árabe en la música de Residente?
En la música que tengo nueva hay algo árabe, quizás no tanto del norte árabe, pero si del norte de África. Hay algo de los tuareg, hice música con Bombino que es un tuareg del desierto y en la banda usamos varios instrumentos que tienen un sonido árabe.
Anteriormente usted ha hecho declaraciones a favor de la causa Palestina ¿Cómo le afecta este tema desde su óptica?
Yo tuve la oportunidad de visitar Palestina, de hacer un video que hablaba un poco de la manipulación de los medios, el tema se llama “Multiviral”, es un tema en el que colabora Julian Assange de WikiLeaks, y Kamilya Jubran, que es una cantante palestina.
Y si, el pueblo palestino es un pueblo que mediáticamente ha sido atropellado por la información falsa que llega a América sobre lo que verdaderamente ocurre allí. Y bueno, me he manifestado en contra de eso. Ellos han sufrido el bombardeo de Israel. Es una situación bien compleja para alguien que no vive allí.
Tengo amigos palestinos, amigos israelíes que tienen su opinión y versión de las cosas, pero lo que llega allá casi nunca es el lado positivo de Israel. Positivo me refiero a…, no positivo porque lo que pasa es súper negativo, es la historia o la cara de la moneda que cuenta estados Unidos e Israel y no la que cuentan la gente de Palestina, que sufre tanto por estos bombardeos. Históricamente es un país casi olvidado.
El género urbano suele ser menospreciado quizás porque muchos de sus representantes ponen letras agresivas o vacías, sin embargo “Calle13-Residente” trata de tener un mensaje en las letras de sus obras ¿Por qué y en qué se diferencia usted del resto?
La música urbana ha ido mutando en lo que significa y representa, y para mí los conceptos de la música, lo que representa un género musical, trasciende el instrumento y el tipo de música y más bien tiene que ver con la actitud y cómo conceptualmente, se presente la música.
Un grupo de cumbia que tenga una actitud fuerte puede ser bastante rockero, a pesar de ser cumbia, y puede ser punk a pesar de que es cumbia. Con el género urbano sucede lo mismo. Hay gente que cree que hay artistas que caen dentro del género urbano porque se visten de rapero y rapean, pero para mí caen dentro de un género que es pop.
La música urbana puede ser hasta desde Rubén Blades porque habla sobre lo que sucede en las calles. Dicho eso, dentro de mi cartelera de músicos urbanos, no sé si hay espacio para los músicos urbanos que para mí caen dentro de lo pop.
Lo que yo hago es urbano porque habla sobre lo que me rodea, de situaciones que me afectan. Eso es lo que para mí un artista hace, es un reflejo de lo que te afecta. Cuando no hace eso, pienso que se está engañando a uno mismo, no se está siendo honesto, y por ende no estás haciendo el trabajo de un artista.
Y la razón por la que yo hago lo que hago -hablo de lo social-, como el tema de la guerra, tengo otros temas que son para bailar, tengo “Ojos color sol”, tengo diferentes tipos de temas porque escribo sobre lo que me va a afectando. Y a todos nos afecta todo.
¿Cuándo usted escribió “Latinoamérica”, pensó que se convertiría en una especie de himno para los pueblos de esa región?
Cuando escribí “Latinoamérica”, cuando se me ocurrió el tema, estaba pensando en hacer.
Mi referencia siempre ha sido Rubén Blades, él había hecho “Buscando América”, y quería hacer un tema similar, pero como soy rapero pues con la capacidad de meterle más palabras al tema y por ende ser más descriptivo, pues ahí empiezo a escribir “Latinoamérica”.
Viajando por Latinoamérica, empecé por Centroamérica, y cada vez que hacía un concierto escribía versos y parte de la canción. No pensé que iba a ser lo que representa el tema para muchos latinoamericanos, pero sí estaba buscando que fuese algo conmovedor y que conectara con la gente y gracias a las voces colaboradoras también como “Totó” la Momposina, Susana Baca y Rita Maria, se convirtió en el tema que es.
En estos momentos de retroceso, y después de los años dorados del progresismo en América Latina, y el avance de la derecha en Brasil, Argentina Paraguay, etc… ¿Se inspiraría a hacer una nueva canción para Latinoamérica? ¿Cuál sería su mensaje?
No sé, pero las situaciones de los países siempre me van a inspirar a escribir cosas nuevas.
No sé si antes era la edad de oro y ahora no es el tiempo de oro. Yo pienso que todo el tiempo es de oro hasta cuando hay alguien en el gobierno que no queremos, porque aunque los gobiernos represores quieran reprimir al pueblo, no pueden detener el crecimiento y la evolución del conocimiento que tiene la juventud, ella va creciendo con este tipo de situaciones.
Cuando tiene esos gobiernos represivos la juventud crece y busca maneras de no sólo entender la situación en la que vive, sino de manifestarse y de luchar contra eso, y ahí también es cuando crece, así que esos momentos pueden también ser una edad de oro.
Esos gobiernos represivos siempre van a existir y uno tiene que entender eso. Ojalá y no existieran pero hasta ahora siempre han existido, y uno tiene que estar atento a lo que ocurre en su país y manifestarse, que es la herramienta principal, pacífica, de la gente.
Hablemos de su patria, Puerto Rico ¿Qué papel juega la cultura puertorriqueña en la lucha contra la dominación estadounidense en su país? 
Puerto Rico está pasando por un momento difícil, en el que estamos en bancarrota. Están tratando de establecer unos controles máximos dentro de nuestro gobierno estadounidense, usando como excusa que le debemos cierta cantidad de dinero, lo cual para mí sería al revés porque si contamos los valores intangibles de los daños que nos han ocasionado, desde psicológico, ecológico, físico y hasta de muerte, nos deberían ellos dinero a nosotros.
También siento un renacer de la juventud, es algo que sube y que baja. Cada 10 años, cada cinco años.
De momento se siente que la juventud, estudiantes que están entrando a la universidad, hay una ola de preocupación por el país, se manifiestan duramente contra las atrocidades que comete el gobierno de Estados Unidos y el gobierno de Puerto Rico contra ellos, y entonces hay unos tiempos en lo que bajan esas manifestaciones, esas luchas, pero lo bonito es que sí está ahí.
Hay una llama aunque piensen que sean pocos los que se manifiestan, esa llama está viva y no han podido apagarla. Llevamos 100 años siendo una colonia y seguimos no sólo manifestándonos, sino con nuestro acento sólido, nuestra cultura sólida, y eso es difícil de hacer.
Ningún país latinoamericano ha pasado por esto, por la manera en que la estamos pasando. Es un abuso y lo hemos aguantado fuertemente, pero es difícil salir de él cuando tienes un país gigante, imponiendo su forma de pensar dentro del sistema educativo del país.
Es difícil crecer dentro de esas circunstancias con una mentalidad como la que yo tengo, que la tengo gracias a mis padres, pero no todo el mundo tiene esa oportunidad, entonces si no creces con eso, en la escuela no te van a educar de esa manera, y por ende no vas a luchar por un país libre.
Pero creo que eso se va a dar y que Puerto Rico va a ser libre. Eso es algo en lo que creo.
¿Y cuál es el efecto de la liberación del luchador Oscar López Rivera en la causa y lucha de su pueblo?
Lo de Oscar López es un triunfo para nosotros, fue una falta de respeto al país entero que tuvieran a un hombre preso por 35 años y que no haya salido y que lo tuviesen encarcelado injustamente.
Yo no hablo de los demás presos políticos porque no conozco sus situaciones, pero la de Oscar me encargué de entenderla antes de defenderla, que es lo que generalmente hago.
Oscar López es un tipo inocente, no sólo porque lo esté diciendo yo aquí o porque me lo haya dicho su abogada, sino porque no tenían ningún tipo de pruebas, y en esa época Estados Unidos -por las razones por las cuales lo estaban acusando-, ellos necesitaban a alguien encarcelado, pues en aquel momento había un auge del movimiento independentista, se estaban moviendo diferentes cosas al mismo tiempo, estaban creciendo movimientos en Chicago, Filadelfia, Nueva York, entonces la mejor manera de defender eso era agarrando a alguien, culparlo de algo de lo que no tiene culpa y dejándolo en la cárcel por tanto tiempo.
Ahora salió. Tuve la oportunidad de compartir con él. Es un tipo muy humilde, tranquilo, inteligente. No quiero con esto decir que pensemos lo mismo todo el tiempo. Pues no lo conozco profundamente, pues quizás hay cosas en las que pueda diferir de él. Pero a mí me pareció un tipo muy bueno, un ejemplo. Es muy bueno tener a una persona como él y poder hablar con él.
Residente:  "Venezuela es un país hermoso". Foto tomada de Al Mayadeen.
Residente: “Venezuela es un país hermoso”. Foto tomada de Al Mayadeen.
Hay una campaña internacional orquestada por grandes artistas estadounidenses contra Venezuela ¿A qué se debe, según su criterio, la casi unanimidad de artistas de primer nivel como Madonna y otros que han criticado al presidente Donald Trump antes y después de su llegada al poder, sin embargo están de su lado contra Venezuela?
No creo que esos artistas se hayan puesto de acuerdo con Trump para estar o hablar contra lo que ocurre en Venezuela. Creo que es algo que han hecho ellos por la información que reciben. Si vives en Estados Unidos lo que te tira Yahoo, CNN, en todo, es la parte negativa de lo que ocurre en Venezuela.
Venezuela es un país hermoso, pero lamentablemente está pasando por una situación que para la gente que no vive allí es confusa, confusa sobre todo con los que quieren ser muy responsables con todo.
He visto videos donde hay policías pegándole a la gente, y eso mismo ocurre en Estados Unidos a cada rato. Han matado a más de 100 personas, independientemente de quien sea la culpa, hay un tipo de descontrol ahí. Si han muerto 100 personas es porque hay un tipo de descontrol, hay algo que no está bien. Entonces es  una situación compleja y mucho más para quien no vive allí.
A mí me gustaría decirles, ya yo lo he dicho, hablo de la paz, puedo hablar de que se escuchen, porque el problema principal es que no se están escuchando. No puedo dar fe de que hay represión porque no vivo allí, pero hay videos que son represivos,  pero luego me cuentan que la oposición está disparando, entonces uno no sabe que opinar.
Además de que me dicen no des opinión, otros me dicen da tu opinión que hace falta, y uno termina confundido en una situación en la que en realidad el pueblo venezolano es el que debe resolver, más allá de que sea algo de afuera, de un poder,  escucharse y trabajar desde adentro. Pero si, algo está pasando y está pasando mal porque hay 100 muertos, esos 100 muertos existen, si son chavistas u opositores, son venezolanos. Y hay 100 venezolanos que han muerto en este período de manifestaciones.
¿La culpa de quién? Todos se echan la culpa y ahí viene lo confuso. Los artistas van a tirar hacia donde el mainstream  media tira. Si el  mainstream  media tira en contra,  pues van a tirar para allá, los más responsables van a hacer una búsqueda no importa hacia dónde vaya el mainstream media.
Yo no voy en contra o a favor del mainstream media, yo voy a favor de lo que puedo entender y lo que entiendo es que hay 100 muertos, sin importar que sean chavistas u opositores, hay un descontrol ahí y hay que controlarlo.
No creo ciegamente en lo que me dice CNN, tampoco puedo creer ciegamente en lo que me pueda decir TeleSur, Al Jazeera. Tengo que utilizar todo lo que tenga a mí alrededor de información, tengo opositores amigos, tengo chavistas de amigos, y tratar de llegar a una conclusión porque no vivo ahí. Si viviese allí fuera otra historia, estuviera manifestándome de un lado o del otro.
Pero ahora, la otra parte es lo que pasa en Estados Unidos, donde hay manifestaciones, también reprimen, le dan a los manifestantes, le pegan tiros a los negros, es fuerte también.
Siento que no está balanceada la cosa, los países que son enemigos de Estados Unidos se convierten en enemigos para todos los medios, no balancean esa información, debería ocurrir un balance.
Si, está ocurriendo esto en Venezuela y en Estados Unidos está ocurriendo esto, que es igual de fuerte o quizás menos fuerte, pero que lo presenten también, que no dejen de presentar un lado. Eso.
Gracias René Pérez Joglar por concedernos esta entrevista ¿Algún mensaje para el pueblo libanés y para la juventud árabe en general?
Que tienen un país hermoso, lindo, que lo continúen protegiendo. Tienen un país que ha pasado por mucha historia, tanto de guerra como de refugiados, que ahora mismo están viviendo.
Que mantengan el corazón tan lindo y limpio como lo tienen. Tengo amigos libaneses. Viví dos o tres años mientras duró mi maestría con dos amigos libaneses y eran de los mejores. Así que yo como puertorriqueño comparto, entiendo, cómo se siente ser un país pequeño en tamaño, pero grande en corazón.
Un país que ha pasado por mucho y que lo han intentado pisotear, pero que continúa de pie. Gracias por toda la amabilidad y hospitalidad que me han dado.


domingo, 12 de febrero de 2017

¿Qué pasa con las derechas de América Latina en la era de Trump?

Una derecha latinoamericana atónita “amiga de la globalización” comienza a sentir el peso del Brexit y de Trump. No sabe si mirar a China y a su partido comunista, decidido por la liberación absoluta de la economía, o a Estados Unidos. No saben si quedarse con el trabajador hiperflexibilizado chino o el wasp que reclama sus derechos a punta de pistola y discriminación.

trump
En Trump no hay pospolítica. Mientras el universo progresista busca atajos discursivos y retóricos en la moderación, el candidato republicano, y ahora presidente, eligió otra trayectoria. Se colocó en el centro del orden.
Desde el primer momento eligió una dimensión tajante, divisoria y conflictiva. Salió a marcar el campo discursivo y político. Desestructuró algo que ciertas derechas y el progresismo daban por sentado: el consenso en las rutinas económicas y financieras mundiales configurado en las últimas décadas. El Partido Demócrata se quedó sin margen de maniobra, como sus aliados internacionales, que empezaron a hacer cuentas de cuánto impactaría el decisionismo trumpiano. México comenzó a padecerlo y ha obligado a Peña Nieto a reactualizar una fórmula que lo ha incomodado tanto a él como al PRI: el nacionalismo. El propio Carlos Slim apoyó al presidente mexicano y rompió todo lazo con Trump[1]. La comunidad nacional vuelve a reactivarse.
Lo que Trump expresó en campaña ya está en marcha. Los gobiernos progresistas y conservadores de América Latina (y de la Unión Europea) están expectantes. Ese orden geopolítico y sus rutinas conocidas desde fines de la década de los ‘80 comienzan a modificarse con grandes cuotas de incertidumbre. Trump busca reactualizar el orden norteamericano y global. El “manodurismo” viene a corroborar esto mismo. Construir un orden a golpe de decisiones, las cuales van desde la construcción del muro, la persecución y estigmatización de inmigrantes y mujeres, hasta la relocalización interna de capitales para generar empleo en EE.UU. El líder republicano vino a ensayar una nueva fórmula de integración y exclusión que ni siquiera su partido se había propuesto e imaginado.
El ‘bussinesman president’ hace un ejercicio de fuerza con otros empresarios. Les exige la relocalización de inversiones. Los presiona. Muestra quién manda. El sistema político norteamericano tiene un sheriff. El tipo que entra al bar a poner orden. Obliga a sus colegas a realizar su rentabilidad en su propio suelo estatal. Trump, como el Brexit, avisan que existen las fronteras y que el Estado vive de lo que pasa en su interior. El Estado ha vuelto. Inclusive, el muro posee un gran efecto político, más allá de lo propiamente operativo. Un muro implica un mayor consumo interno. Puede impactar en aquellos que ven necesario cambiar sus vidas económicas. Cierto “internacionalismo” de la globalización –propiciado por China- y del “progresismo” europeo es puesto en crisis. Sus pobres resultados en indicadores sociales han alentado esta crítica y propiciado una mirada que parecía desgastada durante el largo siglo XX. Trump y el Brexit recuerdan que el viejo y moderno concepto de Estado, su fiscalidad y fronteras pueden ser reactualizados. Estan ahí como “monstruos” disponibles, funcionales, que albergan memorias de grandezas, de crueldades y de utopías de integración social. De todo ese repertorio, Trump construyó un discurso de campaña y una simbología.
Sus acciones tendrán efectos en las agendas económicas y políticas de los diversos países latinoamericanos. Tanto, izquierdas existentes como neoconservadores que se creen exitosos pueden “funcionalizar” la agenda de Trump en diversos sentidos. Correa indicó que Trump puede ser una oportunidad para consolidar propuestas progresistas. Beppe Grillo del Movimento 5 Stelle reivindicó a los hombres fuertes[2] como Putin y el presidente norteamericano. Trump parece una “significante” que puede ser aprovechada por todos.
Una derecha latinoamericana atónita “amiga de la globalización” comienza a sentir el peso del Brexit y de Trump. No sabe si mirar a China y a su partido comunista, decidido por la liberación absoluta de la economía, o a Estados Unidos. No saben si quedarse con el trabajador hiperflexibilizado chino o el wasp[3] que reclama sus derechos a punta de pistola y discriminación.
Las primeras medidas, entre las que se encuentra la vinculada a la inmigración, han suscitado la reacción de varios gobiernos. Hoy México parece el más perjudicado. Pero todavía hay una gran “cuota de incertidumbre” en cuanto a la política comercial, especialmente en torno a cómo instrumentará la creación de empleo y protección de la economía norteamericana. Esto pone sobre el escenario debates que las actuales derechas latinoamericanas creían haber “superado” o “endosado” a las experiencias progresistas. Las diversas derechas deberán reacomodarse en este nuevo escenario. Volver a tomar el pulso. Decidir qué hacer con los temas que plantea e instala Trump.
Trump y los liderazgos latinoamericanos
Los liderazgos latinoamericanos no auguraban un triunfo de Trump y, en la mayoría de los casos, manifestaron sus simpatías por la candidata demócrata. Su victoria ha significado poner en jaque sus acuerdos bilaterales e internacionales. Perú y Chile –paladines de Alianza Pacífico- no sólo han resguardado sus acuerdos comerciales, sino que han destacado la misoginia del mandatario. Otros como Brasil vislumbran nuevas oportunidades de negocio, ante el rediseño del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), reforzando así las relaciones comerciales entre ambos. Contrariamente, Correa considera que la falta de mercado jugará a favor de una nueva integración regional, forzada por la coyuntura.
En cuanto a las políticas migratorias, México se erige como el gran damnificado, ante la promesa de campaña de la construcción de un muro con el vecino del norte. Este hecho ha sido cuestionado por los mandatarios de diversos países con distinto grado de énfasis. Sin embargo, la política de Trump no necesariamente constituye un nuevo modelo a seguir, Argentina y Chile presentan dos caras opuestas en política migratoria. Argentina con medidas más restrictivas y punitivas contra su población migrante y Chile con un proyecto de ley para flexibilizar los requisitos para migrantes.
Venezuela y Bolivia se abstuvieron de expresar su preferencia en cuanto a demócratas o republicanos, sin embargo, no dejaron de manifestar el rechazo a su discurso discriminatorio y xenófobo, una vez electo presidente. Sin duda las críticas a Trump han aunado los discursos de líderes que habitualmente presentan posturas disímiles.
México
México y los mexicanos se convirtieron en el “otro negativo” de Donald Trump antes, durante y después de la campaña presidencial. La inmigración se estableció en el imaginario colectivo como la fuente de los problemas de EE.UU.; crisis, desempleo e inseguridad, fueron las claves que llevaron a Trump a ofertar “protección” del extranjero.
Por su parte, los medios de comunicación han llevado el debate de la política migratoria a las concepciones de la “defensa al honor” del pueblo mexicano. En efecto se han hecho eco de supuestas humillaciones que recibió el presidente Peña Nieto por parte de Trump, en las amenazas de llevar las tropas a la frontera, en que México debería construir el muro, etc.[4]. El inmovilismo (o tibieza) en las respuestas de Peña Nieto[5] ha sido redituado por algunos posibles candidatos a 2018, entre ellos, Carlos Slim, que parece que haberse convertido en “la voz de autoridad de México” para responderle al magnate norteamericano[6].
Sin embargo, el problema que más preocupa a la derecha mexicana es cómo puede afectar a la elite empresarial la renegociación del TLCAN. A noviembre de 2016, Trump proponía “la renegociación o abandono” de dicho tratado[7], esta situación dejaba con cierta incertidumbre a un país cuya elite empresarial dirige la mayor parte de sus exportaciones manufactureras (90%) al vecino del norte, siendo también muy importante la exportación de materias primas[8].
El proteccionismo de Trump se ampara en que el déficit comercial de EE.UU. creció a su nivel más alto de los últimos cuatro años en 2016. Marcando desequilibrios persistentes con China, Europa y México. En efecto el saldo negativo de intercambios de bienes y servicios de EE.UU. con el resto de países ascendió a 502.200 millones de dólares (un 2,7% del PIB)[9]. Por ello, la propuesta de política comercial, particularmente con México, con el que el déficit aumentó un 4,1% en 2016, es gravar con imposiciones arancelarias de un 20% a los productos con origen en este país.
En la actualidad, Trump está empeñado en avanzar en ese proceso de renegociación (ya no habla de abandono) y se centra en que el tratado enfatice en la “justicia y la libertad” comercial: “Quiero cambiar esto y quizá lo haremos. Quizá hacemos un nuevo TLCAN con una f extra en el nombre del TLC. ¿Saben qué significa? Comercio libre y justo. No sólo comercio libre, sino comercio libre y justo. Porque es muy injusto”[10]. Una renegociación que, por cierto, Peña Nieto ya habría anunciado durante la anterior legislatura norteamericana[11].
Argentina
Macri apostó por Hillary y le salió mal. Declaró en 2015: “Con 24 años, tuve que negociar con ese tipo que ahora es candidato a presidente y está totalmente chiflado”[12]. Es decir, a pesar de contar con un historial de negocios en común, desaprovechó la oportunidad de establecer buenas relaciones con el actual presidente norteamericano. Su pronóstico falló en su apuesta por Hillary, a diferencia del actual líder de la oposición, Sergio Massa, quien desde 2014 mantiene una estrecha relación con Rudolph Giuliani –ex alcalde de Nueva York famoso por su política de “tolerancia cero” y actual asesor de seguridad cibernética- quien lo ha invitado a la asunción del nuevo mandatario.
Paradójicamente, aunque el mandatario argentino afirma que “es evidente que la visión macro que Trump tiene es una visión muy de cerrarse, muy hacia adentro”[13], el endurecimiento de su política hacia los extranjeros, por medio de la reforma migratoria, vía decreto de necesidad y urgencia (DNU), pone de manifiesto que Macri está más cerca que cualquier otro líder a las decisiones de Trump en torno a esta temática[14].
La gran apuesta por la “inserción al mundo” del macrismo se vió afecatada por la suspensión por sesenta días del acuerdo comercial para importar limones tucumanos a los Estados Unidos. Los limones cobraron protagonismo ya que desde diciembre de 2016 se enfatizó como un logro de gestión la exportación del cítrico norteño bajo el gobierno del entonces presidente de los Estados Unidos, Barack Obama. Otra cuestión se evidenció en relación a las visas para ingresar al gigante del norte. El Gobierno de Cambiemos auguraba que los trámites para obtener la visa de entrada a EE.UU. se volverían más laxos que durante el kirchnerismo. El arribo de Trump intensificó los requisitos burocráticos: a partir de ahora, se deberá solicitar audiencia con funcionarios consulares en la mayoría de los casos[15].
Brasil
El Gobierno de Temer recibió el apoyo del Gobierno demócrata de Obama y por ello, durante el periodo preelectoral, el Ejecutivo brasileño se posicionó a favor de Hillary. Así, el ministro de Relaciones Exteriores, José Serra, señalaba a finales de 2016, que la posibilidad de que Trump fuese elegido podría resultar una “pesadilla” para el Brasil[16].
Poco después, con Trump electo, la derecha brasileña, al igual que otras derechas regionales, buscó mantener unas relaciones cordiales con EE.UU. Se impuso el pragmatismo y Temer se apresuró a señalar que las políticas del Gobierno republicano tendrían poco impacto en Brasil[17]. Luego, manifestó la necesidad de un trabajo conjunto con el presidente electo, “para estrechar los lazos de amistad y cooperación”, señalando (paradójicamente) que los dos países son “democracias que comparten valores y mantienen, históricamente, unas fuertes relaciones en los más diversos ámbitos”[18].
Ya en diciembre de 2016, las declaraciones de intención de Michel Temer se consolidaron en la configuración de una agenda conjunta para el crecimiento de Brasil y EE.UU. En ese marco, el Gobierno de Temer ve en el rediseño del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) una oportunidad para reforzar las relaciones comerciales de Brasil con EE.UU.[19] .
En cuanto al debate relacionado con las políticas migratorias de EE.UU., Temer ha manejado un discurso ambiguo (a pesar de ser de origen libanés), evitando entrar en el terreno de la disputa: “Este país se formó exactamente por la inmigración, por todos los que vinieron a Brasil, de las más variadas razas, de las más variadas tendencias y construyeron nuestro país, también con nuestros vecinos convivimos en paz desde hace muchísimos años”[20].
Colombia
Las actuales relaciones del Gobierno Trump con el Gobierno colombiano de Juan Manuel Santos reflejan una dinámica particular propia de los procesos políticos que vive el país, en gran medida, inscriptos en una histórica cercanía con los Estados Unidos. Si bien las relaciones del Gobierno colombiano con el demócrata de Obama fueron fluidas y cordiales, el nuevo articulado de relaciones a establecer con el Gobierno republicano no puede dejarse de lado, debido a la existencia de diversos intereses bilaterales en juego.
El Gobierno de Barack Obama apoyó la reapertura de los diálogos con las FARC. En este marco la administración demócrata siempre estuvo dispuesta a apoyar el diálogo, pero, sobre todo, a contribuir con el periodo posterior a los acuerdos: con un fondo de 450 millones de dólares anuales a invertirse en programas de cooperación al desarrollo, diseño de las políticas públicas y cambios normativos a implementarse en el eventual posconflicto.
Todo ello también vinculado a la necesidad de apertura de nuevos espacios empresariales y explotación de recursos naturales, en los que EE.UU. sería uno de los actores principales. Porque, como señaló Humberto de la Calle (jefe negociador), desde que los diálogos se hicieron públicos, “el modelo de desarrollo de Colombia no está en cuestión”. Con ello el líder negociador se refiere a que el modelo caracterizado por una fuerte concentración de la tierra, en el que el extractivismo minero-energético se ha convertido en la forma de desarrollo aceptada unilateralmente por Gobierno y líderes negociadores como la principal forma de desarrollo económico, no es en absoluto cuestionado.
En este sentido, y aunque el Gobierno Santos se volcó en la campaña con los demócratas, señalando, a septiembre de 2016, que Hillary ofrecía más garantías para la paz que Trump[21], conforme avanzaron los meses, el plebiscito puso los acuerdos de paz en serias dudas y, con Trump alzándose en la Casa Blanca, Santos reculó, enviando saludos al presidente electo y celebrando “el espíritu democrático de EE.UU.”[22]: “Hablé con el presidente electo Donald Trump. Acordamos fortalecer la relación especial y estratégica entre Colombia y los Estados Unidos”, señalaba poco después de las elecciones[23].
Los más recientes anuncios del republicano han abierto las puertas hacia un discurso, que empieza a popularizarse entre algunos liderazgos latinoamericanos, posicionado en contra de la política migratoria del mandatario norteamericano. Así, sin grandes aspavientos, Juan Manuel Santos, en su discurso en la XVI Cumbre Mundial de Premios Nobel de la Paz, que tuvo lugar en Bogotá a finales de enero de 2017, observó sin remitirse a nombres, pero en un claro llamado de atención sobre la nueva política migratoria norteamericana: “La discriminación, la crisis de los refugiados y el rechazo creciente y absurdo a los migrantes frente al discurso de odio y exclusión que conquista los corazones atemorizados ¿Qué le podemos decir a la humanidad?”[24].
Chile
En septiembre del pasado año durante su gira por Estados Unidos, la presidenta Michelle Bachelet reconoció su apoyo a la entonces candidata Hillary Clinton, de cara a la contienda electoral por llegar a la Casa Blanca. La mandataria no sólo se reconoció amiga de Hillary Clinton, sino que también afirmó “creo que necesitamos más presidentas mujeres en el mundo”[25]. Asimismo, hizo hincapié en la persistencia de sexismo en la política actual, en referencia a las campañas con un elevado grado de misoginia en contra de la candidata demócrata.
Ante la victoria de Trump, la presidenta chilena declaró estar a la espera de las decisiones y sus viabilidades, atenta a conocer “cuáles de los compromisos de campaña el presidente Trump lleva a la práctica”[26]. En el caso de chileno, y respecto al Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) –el cual Chile suscribió y promovió pero que Trump pretende desmantelar-, Bachelet se reconoció también expectante. En contraposición, Trump manifestó mediante la divulgación de un video que dicho acuerdo comercial es “un potencial desastre” para Estados Unidos y que él pretende negociar acuerdos bilaterales “justos”. Michelle Bachelet aseguró recientemente que los países miembros del TPP acordaron seguir impulsando la iniciativa a pesar del evidente rechazo inicial de Trump.
Piñera estuvo en consonancia con la mandataria al sostener que “ojalá no siga por la ruta del proteccionismo, porque al final el libre comercio favorece a todos los países y para Chile es muy importante que el mercado americano siga siendo un mercado abierto para las exportaciones de nuestro país”[27].
En lo concerniente al nuevo paradigma en política migratoria –inaugurado por Trump y al que se sumó Argentina- la postura de Chile es diametralmente opuesta. Próximamente ingresará al Parlamento un proyecto de ley de migraciones que crea un Registro Nacional de Extranjeros –de carácter reservado- y que define un catálogo de derechos y deberes en materia de salud, educación y trabajo. La normativa –que a diferencia del caso argentino será debatida por el legislativo- no sólo flexibiliza el ingreso y permanencia de los migrantes en el país sino que además, en uno de los puntos que genera más polémica, establece que la comisión de un delito no obligará a una expulsión inmediata[28].
Perú
El presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski (PPK), se encuentra entre los más férreos detractores de Trump. En septiembre del año pasado, PPK se opuso enfáticamente a la construcción de un muro en la frontera con México, acto al que catalogó como un crimen, recordando además la caída del muro de Berlín en 1989[29].
A fines de octubre, al acercarse a los 100 días de su mandato, PPK concedió una entrevista a TV Perú en la que manifestó su inquietud por las propuestas del entonces candidato norteamericano, a las cuales calificó de “preocupantes” resaltando que “su actitud hacia las mujeres también lo es”[30].
En lo referente a las políticas migratorias, PPK dejó clara su postura en una entrevista con la agencia Bloomberg, donde manifestó que “los latinos, pese a lo que diga Donald Trump, hemos ayudado a Estados Unidos porque la inmigración ha disminuido la edad promedio de su población, han aparecido más jóvenes y ello ayuda a que el Seguro Social se mantenga financiado”[31].
La tensión entre ambos mandatarios radica en los acuerdos de libre comercio. Cabe recordar que Trump ha mencionado su intención de renegociar los términos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) –suscrito con México y Canadá- y ha anunciado además que se retirará del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP)[32]. En contraposición a esta postura, PPK considera que la “Alianza del Pacífico es el eje pensante de América Latina, en el otro lado está el proteccionismo, el gasto en subsidios desenfrenado”. Durante el Encuentro Nacional de la Empresa (Enade), el principal foro empresarial de Chile, Kuczynski advirtió acerca de los riesgos del proteccionismo: “lo que estamos viendo es una nube gris que se acerca llamada proteccionismo, que estaba escondida y ahora reapareció. Empezó a reaparecer con el ‘Brexit’ y ahora apareció en pleno cielo con la elección en Estados Unidos”[33], manifestó desde Santiago.
Por último, PPK ha sido uno de los pocos en destacar la problemática ambiental, asegurando que el medio ambiente se encuentra “bajo ataque” debido a los nombramientos anunciados por el nuevo gobierno de EE.UU. Según Kuczynski los retos del Perú en cuanto al cuidado de la ecología son inmensos, especialmente, frente a la desglaciación, puesto que Perú es considerado como el tercer país más vulnerable al cambio climático según la organización Tyndall Center. En cambio, para Trump, el calentamiento global constituye un invento de China para mermar la competitividad de la industria estadounidense y ya ha manifestado que podría cancelar la adhesión de su país al Acuerdo de París, compromiso suscrito el año pasado por 193 países para contener los efectos del cambio climático[34].
Ecuador
El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, ha sido uno de los pocos que ha percibido una oportunidad en el nuevo gobierno norteamericano. En lo concerniente ha manifestado que, si bien para América Latina habrá costos –ante el proteccionismo de Estados Unidos, el principal destino de las exportaciones latinoamericanas- y dolor –por el tratamiento a los migrantes y los discursos crueles e inhumanos-, dichas dificultades pueden convertirse en un factor de unidad. En sus propias palabras, “es tan torpe su discurso, tan básico, que despertaría una reacción de América Latina”[35].
El mandatario recordó que el proteccionismo esgrimido por Trump no es una mala palabra, sino que se trata de políticas soberanas, para un adecuado desarrollo del aparato productivo y la protección de la pequeña y mediana industria; modelo de desarrollo de países como Estados Unidos, Alemania o Japón. Por lo que el cese del mercado internacional propicia el desafío de construir capacidades nacionales, aumentando, por ejemplo, el comercio intrarregional[36]. En el mismo sentido destacó que los países que optaron por la apertura de sus mercados y acuerdos con el país del norte enfrentarán serias dificultades.
“Yo lo escribí hace casi una década: la globalización neoliberal durará lo que duren los beneficios para EE.UU. Esa es una de las razones del triunfo de Trump: ese EE.UU. profundo, el de los pequeños empresarios y trabajadores blue-collar afectados por la globalización y deslocalización de las empresas, y que no son noticia en los medios de comunicación, donde aparecen tan solo los intereses del capital trasnacional”[37], afirma el primer mandatario.
Bolivia
El presidente boliviano, Evo Morales, se enfocó en un discurso anti-imperialista, señalando –en el periodo preelectoral- que independientemente de quién gobernara (demócratas o republicanos), la política de EE.UU. hacia América Latina no iba a cambiar, en sus palabras: “Estados Unidos tiene una sola política, la intervención”[38]. La respuesta del primer mandatario boliviano se remite a una historia de fuertes tensiones con los gobiernos norteamericanos.
La crisis más reciente produjo la expulsión del embajador estadounidense Philip Goldberg, durante el Gobierno de George W. Bush. Ello debido a que en 2008 el enviado norteamericano habría apoyado y se habría reunido con Rubén Costas a fin de afianzar y apoyar los planes separatistas de los estados orientales, una reunión que fue considerada la prueba de un nuevo intento de desestabilización del país, aupado desde los Estados Unidos de América.
Sin embargo, a enero de 2017 el mandatario expresó poco antes de que Trump asumiera su cargo la necesidad de reestablecer relaciones, renovando el intercambio de embajadores, pero siendo enfático en la necesidad de respeto de la soberanía nacional[39].
No obstante, desde la crisis desatada en América Latina por la política migratoria en la que avanzaría el nuevo Gobierno norteamericano, Evo Morales se ha convertido en un liderazgo que denuncia sin tapujos las decisiones “racistas” del líder republicano. En este sentido, sus intervenciones han dado una luz sobre las contradicciones del gobernador de extrema derecha: “Al norte hacen muros para latinos, no frenan ni las bases militares en el mundo. Qué injusticia el racismo y fascismo”, denunciaba en su cuenta de Twitter[40].
Aprovechando esta situación de inconformismo en la región, el mandatario Morales también ha denunciado a los liderazgos de la derecha regional que aplican políticas similares a las del líder republicano, como es el caso del Gobierno argentino que endureció las políticas migratorias recientemente. Frente a la decisión de Macri, Morales hace un llamado a la unidad a los líderes latinoamericanos sentenciando: “Hermanos presidentes latinoamericanos: seamos Patria Grande, no sigamos políticas migratorias del norte. Juntos por nuestra soberanía y dignidad”[41]. En este sentido el presidente llama la atención sobre el fortalecimiento de los acuerdos multilaterales regionales, pide refuerzo en CELAC e invita al líder mexicano, Enrique Peña Nieto, a mirar hacia al sur en el marco de la crisis que está teniendo lugar por las decisiones en torno a la frontera binacional[42].
Venezuela
En la línea con el posicionamiento marcado por el presidente de Bolivia, el primer mandatario de Venezuela señaló desde octubre de 2016 que ninguna de las dos candidaturas, ni la de Hillary, ni la de Trump, venían con buenos intereses para el país[43]. El mandatario venezolano, quien se decantaba por Bernie Sanders, durante las primarias del partido demócrata, quiso inicialmente alejarse del debate internacional en torno a la elección de Trump.
Tras el ascenso de Trump a la Casa Blanca, el presidente Nicolás Maduro decidió defender un discurso de respeto mutuo, apuntando a una relación de equidad entre los dos países: “Quiero unas relaciones de respeto, de altura y de cooperación con el Gobierno de EE.UU., ojalá que este siglo XXI vea más temprano que tarde nacer la cooperación entre EE.UU. y nuestra América”[44], manifestó el jefe de Estado.
El presidente venezolano, quien considera que las relaciones con la administración Obama fueron una prolongación de la política internacional de la era Bush, señaló que las relaciones de EE.UU. con Venezuela sólo podrían mejorar[45]. Esta afirmación fue, sin embargo, tomada como una declaración de intenciones exagerada por la prensa internacional la cual estableció nexos entre los liderazgos de Maduro y Trump.
No obstante, con los recientes hechos asociados a la política migratoria, se enfatizan las distancias del presidente venezolano con la administración Trump. En línea combativa, Maduro rechaza las políticas recientemente adoptadas por el Gobierno y, ante las declaraciones del presidente norteamericano, Maduro expresó su rechazo[46]. De esta manera, el presidente Maduro, que hasta ahora había mantenido cierta distancia (e incluso optimismo, que no identificación) con el nuevo liderazgo de la Casa Blanca, comienza a forjar un claro discurso contra la nueva administración norteamericana.
Puerto Rico
El gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, quien asumió su cargo el 1 de enero de este año enfrenta una situación compleja respecto de su principal promesa de campaña: la anexión de la isla a EE.UU. “Ustedes saben que yo había apoyado a Hillary Clinton para la presidencia, pero lo cierto es que yo estoy aquí para trabajar, y en la política pasan imprevistos y uno tiene que trabajar con ellos”[47].
El mandatario calificó como “inesperado” el triunfo del magnate en las elecciones y confió en que este, apoye el cambio de estatus en la isla. “La plataforma republicana es muy clara en cuanto al estatus de Puerto Rico y favorecerá un acta de admisión para la isla si así el pueblo lo decidiera”[48], opinó. Roselló confía en que el programa de Trump contemple en su agenda de gobierno, entre otras cosas, la inclusión y validación de la transición de Puerto Rico. Sus expectativas se sustentan en las declaraciones del entonces precandidato republicano quien en marzo del pasado año aseveró que los puertorriqueños deberían tener la posibilidad de elegir su propio estatus político, comprometiéndose además a respetar la voluntad del pueblo, aun si este reclamara la anexión, en caso de resultar electo presidente estadounidense.
Conclusión
Trump construye una agenda local que posee efectos internacionales. Su llegada a la Casa Blanca puede acelerar o potenciar procesos políticos que ya están en marcha, como aquellos que se desarrollan en Europa (Brexit, ultraderechas, etc.) o puede reconfigurar coaliciones contra algunas de sus políticas, como lo hizo la Union Europea indicando que Trump se ha vuelto una amenaza[49]. “Patear el tablero”, como estrategia de consolidación de la “vuelta del orden” en el Estados Unidos, abre muchas posibilidades al resto de los gobiernos latinoamericanos, europeos o de otras regiones. Las derechas “amigas de la globalización” tendrán que explorar una alianza con China y otros países asiáticos o recalibrar de manera individual o regional su relación con los EE.UU. El MERCOSUR está obligado a pensar la “Agenda Trump”, al igual que la Unión Europea, a la cual se añade una mayor tensión a partir del vínculo entre los presidentes norteamericano y ruso.
El mundo y las derechas están obligados a recalibrar y a ensayar nuevos cursos de acción posible, tanto económicos, políticos, como regionales. Hoy todos los gobiernos han encendido el GPS, uno que hace mucho que no usaban, y que ahora será de vital utilidad para orientarse.
Esteban De Gori, Ava Gómez  y Bárbara Ester
NOTAS:
[3] Wasp: americanismo que designa a las personas de origen anglosajón y religión protestante.