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viernes, 13 de enero de 2017

3 mapuche graves: Policía de Macri vuelve a reprimir a familias indígenas que reclaman tierras usurpadas por Benetton

Según denunció el coordinador de la Confederación Mapuche de Neuquén, “hay heridos de bala”, aunque aún desconocen si “de goma o de plomo”, como resultado de un nuevo ataque en menos de una semana a la comunidad de Cushamen por parte de las fuerzas de seguridad argentinas.
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Al igual que los tristes hechos ocurridos el martes pasado, este miércoles por la noche la comunidad mapuche Pu-Lof del departamento de Cushamen, Provincia del Chubut (Patagonia), volvió a ser víctima de una brutal represión por parte de las fuerzas de seguridad del presidente argentino Mauricio Macri, en un episodio que dejó tres heridos de gravedad.
Las tierras que reivindican las familias que componen la comunidad Pu Lof están envueltas en una dura disputa desde hace muchos años con el magnate italiano Luciano Benetton. El terrateniente dice ser dueño de miles de hectáreas de esa zona, cuyas tierras son reclamadas de acuerdo al uso consuetudinario que practican tales indígenas en aquellos suelos.

Según confirmó el coordinador de la Confederación Mapuche de NeuquénJorge Nahuel, citado por el portal Infonews, “hay heridos de bala” como resultado del “nuevo operativo de fuerzas de seguridad con un nivel de violencia inusitado”.
“Gendarmería y la Policía entraron cerca de las 20 a la comunidad y efectuaron disparos; no sabemos si fueron municiones de goma o de plomo, pero tres de nuestros hermanos están heridos”, señaló Soraya Maicoño, a la agencia Télam.
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Entre los lesionados, Emilio Jones, de 35 años, es quien presenta mayor gravedad debido a que recibió “un disparo en el cuello” por el cual debió ser trasladado a un centro asistencial de la localidad de El Hoyo.
“Estamos en la Fiscalía provincial de Esquel para presentar un hábeas corpus por los once detenidos de nuestra comunidad que se encuentran en la Unidad Penal 14, y queremos que los uniformados dejen de entrar a nuestra comunidad a reprimir”, subrayó Maicoño a Diario Registrado.
Un episodio similar ocurrió el martes, cuando cinco gendarmes y dos integrantes de la comunidad mapuche que se encuentra en conflicto con el terrateniente italiano Luciano Benetton, resultaron heridos por la intervención de las fuerzas de seguridad que reprimieron para liberar las vías del tren turístico conocido como La Trochita, en la zona de la estancia Leleque.
A continuación reproducimos de forma textual la declaración de organizaciones tanto sociales como originarias que repudian los actos represivos contra el pueblo mapuche.
DECLARACIÓN:
Los abajo firmantes repudiamos enérgicamente la brutal represión de la Gendarmería de Macri y la Policía Provincial de Das Neves, contra los Hermanos y Hermanas de la Comunidad Mapuche del Lof Cushamen en Vuelta del Rio, al servicio de los Benetton.
Esta Comunidad Mapuche hace dos años Recuperó sus Tierras ancestrales de manos del gran terrateniente Benetton, “dueño” de mas de 1 millón de hectáreas en la Patagonia
Das Neves y los grandes terratenientes hicieron una gran campaña de propaganda, de maniobras y mentiras, y el supuesto “peligro terrorista internacional” y mientras se llevaban a cabo negociaciones del dialogo entre la Comunidad Mapuche de Vuelta del Río con las autoridades del Tren “La Trochita”, que atraviesa sus tierras, se desató la feroz represión a las 3 de la mañana, reprimieron con balas de gomas, detuvieron hermanos, golpearon a jovenes, mujeres y niños, les presintaron las manos a las mujeres y rompieron sus rucas (casas). Todo esto al servicio de los grandes terratenientes Benetton
¿Cual será el futuro de nuestra Patagonia si Macri y los gobiernos provinciales siguen entregando tierras a los millonarios terratenientes extranjeros, como el ingles Lewis en el El Bolson y los italianos Benetton en Chubut y Santa Cruz, avasallando y reprimiendo a las comunidades originarias ?
Es por todo esto que convocamos a todo el Pueblo a Movilizarnos:
* Repudiamos la brutal represión de la gendarmería de Macri y la policía de Das Neves contra la Comunidad Mapuche del Lof Cushamen en Vuelta del Rio – Leleque.
* Movilización al Juzgado Federal de Esquel el Miércoles 11/01 a las 8 de la mañana Exigiendo la inmediata Libertad de El Wenuy Ariel y los Peñi-Lamien Ricardo Antihual y Nicolás Daniel Hernández Huala injustamente detenidos en la U 14 de Esquel.
* Movilización a la Casa del Chubut en Capital el Miercoles 11/01 a las 17 hs. repudiando la represión y exigiendo justicia.
* Investigación a fondo de la represión y todos los hechos represivos sucedidos con Ivana Huentelaf que esta en quirófano herida de bala, y castigo a los culpables.
* Nos Solidarizamos y Apoyamos activamente la Recuperación de Tierras Ancestrales por parte de todas las Comunidades y Pueblos Mapuche-Tehuelches de Chubut de manos de los grandes terratenientes, como los Benetton, que con sucesivos gobiernos se las usurparon.
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Firmantes: Originarios en Lucha Margarita Peñailillo, Pocho Muñóz Comunidad Kupalme -Río Mayo, Dirigentes de CTA-A Chubut y Regional Sureste (Comodoro), CCC Regional Chubut, PTP., PCR., siguen firmas…
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Mandar adhesiones a:
Paula Mamani 297-5947 848 (también wasap), mpaulamamani@Yahoo.com.ar

El pueblo mapuche reitera: “resistencia no es terrorismo” en su lucha contra Benetton

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Una vez más, los integrantes de los Lof (comunidades) en Resistencia del Departamento Cushamen, provincia de Chubut (Patagonia argentina), fueron desalojados por la Gendarmería Nacional que militarizó con cerca de 200 efectivos la comunidad Pu Lof del pueblo Mapuche en la Patagonia argentina para intentar desalojar a las familias que ahí habitan desde que recuperaron sus tierras en 2015.
Dos centenares de gendarmes con pertrechos de guerra, deteniendo a los hombres y golpeando, arrastrando por el suelo y esposando a las mujeres y los niños y niñas de la pequeña comunidad mapuche de Cushamen, cercada en muchos kilómetros a la redonda para que nadie pudiera acercarse.

Sobre esta agresión perpetrada el 10 de enero, dos integrantes de la comunidad mapuche Pu Lof en resistencia continúan internados en grave estado tras la brutal represión. Según los testigos del violento accionar de la policía provincial, los efectivos se presentaron en la comunidad anoche, sin ninguna orden judicial, y comenzaron a disparar a mansalva. Siete integrantes de la comunidad continúan detenidos desde el primer procedimiento, el martes pasado.
El origen del problema viene de años atrás. Una integrante de la comunidad en resistencia relata: “Hay documentos históricos que prueban que aquí vivían nuestros pueblos antes de la Conquista del Desierto cuando les entregaron las tierras a los ingleses. En 1994 Carlos Menem se las vendió a Benetton por muy poca plata” por lo cual ahora dicen “pertenecer” a una de las estancias de la Compañía de Tierras del Sur Argentino, que desde los años 90 está en manos del empresario italiano, Luciano Benetton, que posee casi un millón de hectáreas en la Patagonia argentina.
El conflicto de Benetton con el Pueblo Mapuche no es nuevo. En el año 2007, la comunidad Santa Rosa Leleque decidió recuperar su territorio ancestral y durante años debió enfrentar continuos y violentos intentos de desalojo, hasta que en 2014 el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) reconoció su derecho sobre el territorio en el marco de la Ley 26.160 de relevamiento territorial.
El 13 de marzo de 2015, varias familias de la zona realizaron otra recuperación en tierras vendidas Benetton por el gobierno de Sául Menem, sosteniendo que las mismas son territorio ancestral del Pueblo Mapuche, usurpado por el magnate extranjero.
En aquella oportunidad, mediante un comunicado público firmado por los Pu Lof en Resistencia del Departamento Cushamen y el Movimiento Mapuche Autónomo del Puel Mapu (MAP), explicaban: “Nosotros, los Mapuches, seguimos siendo una inmensa mayoría sin tierra, con la única alternativa de ser peones, empleadas domésticas y obreros, es decir, mano de obra barata y explotada por la oligarquía criolla y el empresariado transnacional”. Y sostenían que “la única manera de frenar el ‘asesinato planificado’ desde el poder económico y del Estado (ecocidio y etnocidio), es mediante el control territorial efectivo de nuestras comunidades movilizadas”.
La respuesta de la Compañía de Tierras del Sur Argentino fue una denuncia penal por usurpación. Desde entonces la violencia, las amenazas y los intentos de desalojo han sido permanentes. En noviembre de 2015, la comunidad denunció que durante la madrugada un auto se detuvo sobre la ruta 40 y realizó dos disparos con arma de fuego para luego darse a la fuga. Mediante un comunicado público el Lof denunció el accionar de grupos paramilitares al servicio de los terratenientes, y sostuvo que este tipo de procedimientos se debían a que la recuperación territorial ponía en peligro “los intereses de la oligarquía y el capital transnacional”.
Lejos de ser un hecho aislado o sin precedentes, la situación en Cushamen vuelve a poner sobre la mesa la violencia que sufren los Pueblos indígenas en manos de las fuerzas de seguridad que protegen los intereses de los terratenientes y de las empresas nacionales y multinacionales. Asimismo, nuevamente, la lucha indígena viene a poner en cuestión la “propiedad privada”, base del sistema capitalista, y demanda revisar el proceso fraudulento de entrega de tierras. Esto es lo que se pretende evitar a toda costa y para eso las fuerzas de seguridad actúan rápidamente desalojando y reprimiendo.
Como muestra el historiador Ramón Minieri en su libro Ese ajeno sur, la historia de la Compañía de Tierras del Sud Argentino puede remontarse al genocidio de “Conquista del Desierto”, cuando en Patagonia se da inicio al proceso de extranjerización y concentración de la tierra que perdura hasta la actualidad, a costa de los derechos de los pueblos originarios.
Las tierras que hoy están en manos de extranjeros, como Benetton, son en su mayoría donaciones otorgadas a empresas o familias que financiaron el genocidio de “la conquista”, y posteriormente han sido compradas por los actuales terratenientes a precios irrisorios.
En este mismo devenir histórico en el que los terratenientes nacionales y extranjeros se fueron quedando con las mejores tierras de nuestra Patagonia, los mapuche han sido estigmatizados como salvajes y bárbaros a los que había que exterminar mediante “la conquista” y posteriormente tratar de civilizar e integrar al Estado argentino, principalmente como mano de obra barata. Hoy son considerados como invasores chilenos o como terroristas que ponen en peligro la “paz social”.
La utilización del terrorismo como forma de explicar ciertas prácticas del Pueblo Mapuche debe ser entendida en el marco de un proceso histórico signado por la discriminación, la invisibilización y la estigmatización, que actualmente presenta a los integrantes de este pueblo como los usurpadores y los violentos, como aquellos que no respetan la propiedad privada y que violan los derechos de los legítimos propietarios de las tierras, como Luciano Benetton.
Si actualmente toda violencia en contra del Estado es entendida como terrorismo y si esta acusación cancela cualquier derecho y justifica cualquier acción para detenerlos, se abren espacios para el violento accionar de las fuerzas de seguridad: el actuar sin mostrar una orden judicial, el amenazar a niños o el trasladar a detenidos en autos sin identificación, como denuncian los Lof en Resistencia del Departamento Cushamen.
“Seguiremos luchando como lo hicieron nuestros ancestros, reconstruyéndonos, tratando de ser lo que siempre fuimos, exigiéndole al estado que se hagan valer los derechos y convenios nacionales e internacionales y que nos dejen vivir como mapuche dentro de nuestro territorio, con autodeterminación y libertad”.
Un conflicto en el que el Pueblo Mapuche vuelve a dejar en claro que: resistencia no es terrorismo.

miércoles, 1 de junio de 2016

Pueblo Mapuche vs. Benetton: Resistencia no es terrorismo

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Comunidades indígenas fueron violentamente desalojadas desde tierras que son reivindicadas, cuyos territorios se encuentran desde los ‘90 en manos del empresario italiano, Luciano Benetton, quien posee casi un millón de hectáreas en la Patagonia argentina.

Por Florencia Trentini – @flortrentini
El pasado viernes 27 de mayo, los integrantes de los Lof (comunidades) mapuche en Resistencia del Departamento Cushamen, provincia de Chubut, en Argentina, fueron desalojados por la policía provincial, Gendarmería y el Grupo Especial de Operaciones Policiales (GEOP).
Según denunció la comunidad, este procedimiento no solo fue extremadamente violento, sino que se realizó sin mostrar una orden judicial y los detenidos fueron trasladados a Esquel en autos sin identificación.
El violento episodio se dio al costado de la ruta nacional 40, a aproximadamente 100 kilómetros de la ciudad de Esquel, en el paraje Vuelta del Río, en Leleque. La particularidad del territorio en conflicto es que el mismo pertenece a una de las estancias de la Compañía de Tierras del Sud Argentino, que desde los ‘90 está en manos del empresario italiano, Luciano Benetton, quien posee casi un millón de hectáreas en la Patagonia argentina.
El conflicto de Benetton con el Pueblo Mapuche no es nuevo. En el año 2007, la comunidad Santa Rosa Leleque decidió recuperar su territorio ancestral y durante años debió enfrentar continuos y violentos intentos de desalojo, hasta que en 2014 el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) reconoció su derecho sobre el territorio en el marco de la Ley 26.160 de relevamiento territorial.
El 13 de marzo de 2015, varias familias de la zona realizaron otra recuperación en tierras de Benetton, sosteniendo que las mismas son territorio ancestral del Pueblo Mapuche, usurpado por el magnate extranjero.
En aquella oportunidad, mediante un comunicado público firmado por los Pu Lof en Resistencia del Departamento Cushamen y el Movimiento Mapuche Autónomo del Puel Mapu (MAP), explicaban: “Nosotros, Mapuches, seguimos siendo una inmensa mayoría sin tierra, con la única alternativa de ser peones, empleadas domésticas y obreros, es decir, mano de obra barata y explotada por la oligarquía criolla y el empresariado transnacional”. Y sostenían que “la única manera de frenar el ‘asesinato planificado’ desde el poder económico y del Estado (ecocidio y etnocidio), es mediante el control territorial efectivo de nuestras comunidades movilizadas”.
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La respuesta de la Compañía de Tierras del Sur Argentino fue una denuncia penal por usurpación. Desde entonces la violencia, las amenazas y los intentos de desalojo fueron permanentes. En noviembre de 2015, la comunidad denunció que durante la madrugada un auto se detuvo sobre la ruta 40 y realizó dos disparos con arma de fuego para luego darse a la fuga. Mediante un comunicado público el Lof denunció el accionar de grupos parapoliciales al servicio de los terratenientes, y sostuvo que este tipo de procedimientos se debían a que la recuperación territorial ponía en peligro “los intereses de la oligarquía y el capital transnacional”.
Lejos de ser un hecho aislado o sin precedentes, la situación en Cushamen vuelve a poner sobre la mesa la violencia que sufren los Pueblos indígenas en manos de las fuerzas de seguridad que protegen los intereses de los terratenientes y de las empresas nacionales y multinacionales. Asimismo, nuevamente, la lucha indígena viene a poner en cuestión la “propiedad privada”, base del sistema capitalista, y demanda revisar el proceso fraudulento de entrega de tierras. Esto es lo que se pretende evitar a toda costa y para eso las fuerzas de seguridad actúan rápidamente desalojando y reprimiendo.
Como muestra el historiador Ramón Minieri en su libro Ese ajeno sur, la historia de la Compañía de Tierras del Sud Argentino puede remontarse al genocidio de “Conquista del Desierto”, cuando en Patagonia se da inicio al proceso de extranjerización y concentración de la tierra que perdura hasta la actualidad, a costa de los derechos de los pueblos originarios.
Las tierras que hoy están en manos de extranjeros, como Benetton, son en su mayoría donaciones otorgadas a empresas o familias que financiaron el genocidio de “la conquista”, y posteriormente han sido compradas por los actuales terratenientes a precios irrisorios.
En este mismo devenir histórico en el que los terratenientes nacionales y extranjeros se fueron quedando con las mejores tierras de nuestra Patagonia, los mapuche han sido estigmatizados como salvajes y bárbaros a los que había que exterminar mediante “la conquista” y posteriormente tratar de civilizar e integrar al Estado argentino, principalmente como mano de obra barata. Hoy son considerados como invasores chilenos o como terroristas que ponen en peligro la “paz social”.
La utilización del terrorismo como forma de explicar ciertas prácticas del Pueblo Mapuche debe ser entendida en el marco de un proceso histórico signado por la discriminación, la invisibilización y la estigmatización, que actualmente presenta a los integrantes de este Pueblo como los usurpadores y los violentos, como aquellos que no respetan la propiedad privada y que violan los derechos de los legítimos propietarios de las tierras, como Luciano Benetton.
Si actualmente toda violencia en contra del Estado es entendida como terrorismo y si, como sostiene Pilar Calveiro, esta acusación cancela cualquier derecho y justifica cualquier acción para detenerlos, esto abre espacios para el violento accionar de las fuerzas de seguridad: el actuar sin mostrar una orden judicial, el amenazar a niños o el trasladar a detenidos en autos sin identificación, como denuncian los Lof en Resistencia del Departamento Cushamen.
Frente a esta situación se vuelve cada vez más necesaria la difusión de estos hechos y la organización y articulación para resistir los atropellos. Así, mediante la “Red de apoyo a las Lof en Resistencia del Departamento Cushamen” en Facebook, se informa permanentemente lo que acontece en el territorio.
En esa página se puede vislumbrar el futuro del conflicto: “Seguiremos luchando como lo hicieron nuestros ancestros, reconstruyéndonos, tratando de ser lo que siempre fuimos, exigiéndole al estado que se hagan valer los derechos y convenios nacionales e internacionales y que nos dejen vivir como mapuche dentro de nuestro territorio, con autodeterminación y libertad”.
Un conflicto en el que el Pueblo Mapuche vuelve a dejar en claro que: resistencia no es terrorismo.
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