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domingo, 14 de enero de 2018

Chelsea Manning presenta su candidatura al Senado estadounidense

Chelsea Manning ha presentado su candidatura para el Senado de Estados Unidos por Maryland. La exsoldado había sido condenada a 35 años de prisión por filtrar miles de documentos clasificados del Pentágono al portal WikiLeaks, y posteriormente indultada.
En enero de 2017, el entonces presidente saliente Barack Obama conmutó su condena, tras lo cual la denunciante, conocida anteriormente como Bradley Manning, salió de la cárcel en mayo de 2017 y no en 2045. Este 5 de enero Manning declaró sus intenciones de postularse para las elecciones de este año, y el jueves su declaración de candidatura fue publicada en la página web de la Comisión Federal de Elecciones de EE.UU. La exsoldado se postula por el Partido Demócrata.
Manning tendrá que competir con el también demócrata Ben Cardin, quien ha ocupado este escaño en la Cámara Alta del Congreso estadounidense desde 2007. De acuerdo con The Baltimore Sun, en octubre Cardin tenía un índice de aprobación del 50 por ciento, y aparte de Manning se enfrentará a otros tres candidatos.
En enero del año pasado, Manning enfrentó una fuerte reacción del presidente Donald Trump en Twitter tras haber criticado a Obama. “Chelsea Manning, la traidora ingrata que nunca debió haber sido liberada de prisión, ahora está llamando al presidente Obama un líder débil. ¡Terrible!”, escribió en aquella ocasión.
RT

sábado, 10 de junio de 2017

Chelsea Manning explica por qué filtró documentos a WikiLeaks

En su primera entrevista desde que fue liberada de prisión, la soldado aseguró que tenía una ‘responsabilidad con la ciudadanía’ cuando filtró una montaña de documentos clasificados
En su primera entrevista desde que fue liberada de una prisión militar el mes pasado, la soldado Chelsea Manning aseguró que creía que tenía una “responsabilidad con la ciudadanía” cuando filtró una montaña de documentos clasificados y que nunca pensó en que estuviera arriesgando la seguridad nacional de Estados Unidos.
En la entrevista grabada previamente y transmitida el viernes por la mañana en el programa “Good Morning America” de la cadena ABC, dijo que ha “aceptado la responsabilidad” por sus acciones.
La soldado de 29 años, conocida anteriormente como Bradley Manning, añadió que se sintió alentada a divulgar los 700,000 documentos militares y del Departamento de Estado a WikiLeaks debido al saldo humano que causaron la “muerte, destrucción y caos” que vio cuando era analista de inteligencia del Ejército en Irak.
“Nadie me dijo que hiciera esto, nadie me ordenó que hiciera esto. Yo lo hice. Es mi responsabilidad”, agregó.
Manning fue puesta en libertad el 17 de mayo de una prisión militar en Fort Leavenworth, Kansas, después de cumplir siete años de una sentencia de 35 años, que fue conmutada por el expresidente Barack Obama en sus últimos días en el cargo. Obama dijo en enero que sentía que ya se había hecho justicia en ese caso.
La soldado dijo que no ha hablado con Obama desde su liberación, pero en la entrevista añadió que estaba emocionalmente agradecida por haberle dado “otra oportunidad”.
Manning se refirió también a su lucha para hacer frente a su transición de género mientras estuvo en prisión. Aseguró que trató de suicidarse dos veces tras las rejas y que luchó por recibir tratamientos hormonales que dice que la han mantenido viva.
La soldado permanece en el ejército, pero está fuera de servicio mientras apela su veredicto de culpabilidad dictado por una corte marcial.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Chelsea Manning, soldado que quería mejorar el mundo, sale libre este miércoles

El 5 de enero de 2010 el entonces soldado estadounidense Bradley Manning, que trabajaba como analista de inteligencia cerca de Bagdad, descargó 400.000 archivos sobre la guerra en Irak, dando comienzo a una odisea política y personal que este miércoles puede cerrar su capítulo más traumático, cuando salga en libertad.
El 8 de enero de ese año, Manning descargó otros 91.000 archivos sobre el conflicto en Afganistán, copió todos los contenidos en un disco compacto y se preparó para ofrecerlos al Washington Post y al New York Times.
“Artículos de significación histórica de dos guerras, Irak y Afganistán, actividad significativa entre el 1 de enero de 2004 y el 31 de diciembre de 2009, extractos de documentos del Departamento de Defensa (…) estos artículos ya han sido limpiados de cualquier información que pueda identificar las fuentes”, escribió Manning en una nota inicialmente destinada al Washington Post.
Y agregaba: “Ustedes deberían guardar esta información por 90 o 180 días para su mejor distribución de una gran cantidad de datos a una gran audiencia y para proteger a la fuente (…) Este es uno de los documentos más significativos de nuestro tiempo, pues remueve la niebla de la guerra y revela la verdadera naturaleza de la guerra asimétrica del siglo XXI. Que tengan un buen día”, concluía.
Por distintas razones, ninguno de los dos diarios tomó la información, que fue finalmente ofrecida al portal WikiLeaks.
El contenido más notorio fue un video, titulado “Asesinato colateral”, con filmaciones captadas por la tripulación de un helicóptero militar estadounidense mientras disparaba a un grupo de civiles en una calle de Bagdad, incluso mientras otras personas que se encontraban cerca intentaban rescatarlos con una camioneta.
Dos de los blancos iniciales del helicóptero eran periodistas de Reuters, mientras en la camioneta que intentaba socorrer a los heridos viajaban dos niños, que también sufrieron lesiones.
La filmación incluía los comentarios de los soldados, y sus risas; las bajas fueron reportadas luego como de militares en combate.
En la masa de materiales filtrados por Manning había 470.000 informes de acciones bélicas en Irak y Afganistán y 250.000 cables diplomáticos del Departamento de Estado.
Manning cometió el error de comentar con un hacker conocido sobre su acción, y este terminó denunciándolo.
MÁS DE 20 DELITOS
Arrestado el 27 de mayo de 2010, en marzo del año siguiente la justicia militar lo acusó de 22 delitos, incluyendo el de “ayudar al enemigo”, cuyo castigo es la pena capital.
Manning se declaró culpable de los 10 cargos menos serios e inocente de los demás.
El juicio por esos cargos comenzó el 3 de junio de 2013 y el 30 de julio de ese año fue considerado culpable de 17 de esos delitos y de otros cuatro que se sumaron, pero obtuvo sobreseimiento de la acusación más grave, la de ayudar al enemigo.
Se le impuso poco después una pena de 35 años de prisión en los pabellones disciplinarios de máxima seguridad de Fort Leavenworth, en Kansas (centro de EEUU).
Apenas conocido el castigo, la defensa de Manning emitió un comunicado explicando que su cliente era una mujer y añadiendo una breve nota firmada por ella: “Quiero que todos sepan mi verdadero nombre. Soy Chelsea Manning. Soy mujer”.
Manning venía atravesando una odisea personal, relacionada con la tensión que le producía no poder asumir su identidad femenina, según allegados y abogados.
Las condiciones de su reclusión, sobre todo antes del comienzo del juicio, en una celda muy pequeña y en confinamiento solitario, solo agravaron su fragilidad mental y hubo noticias sobre su estado de depresión e incluso algún intento de suicidio.
También se conoció su lucha para cambiar su identidad de género y acceder a cirugías de cambio de sexo.
Finalmente, el 17 de enero de este año, apenas tres días antes de dejar el cargo, el presidente Barack Obama conmutó casi toda la pena de Manning, reduciéndola a solo cuatro meses más, que se cumplirán este miércoles.
Al explicar sus razones, Obama sostuvo que el castigo de 35 años fue “muy desproporcionado respecto del que recibieron otros informantes”.
Los documentos que Chelsea Manning filtró sobre Irak revelaron numerosos abusos y torturas a prisioneros y hasta 15.000 muertes de civiles que nunca fueron reportadas.
Cuando enfrentó al juez en la corte, pidió perdón por haber dañado a Estados Unidos, y explicó que solo quería “cambiar el mundo para mejor”.
Sputnik Novosti

jueves, 19 de enero de 2017

Lo que el mundo decente debe a Chelsea Manning


Por Iñigo Sáenz de Ugarte
Chelsea Manning ha salvado la vida. El soldado norteamericano que entregó a WikiLeaks centenares de miles de documentos sobre la guerra norteamericana en Irak y Afganistán ha visto conmutada su pena por Barack Obama para que salga de prisión el 17 de mayo cuando cumpla siete años entre rejas.
Por sus circunstancias personales –intentó suicidarse en dos ocasiones– y las condiciones de su encarcelamiento, no es exagerado decir que no habría sobrevivido mucho tiempo a su condena a 35 años.
¿Qué debemos a Manning? Entregó a WikiLeaks vídeos de operaciones militares en Irak y Afganistán que demostraban la comisión de crímenes de guerra. El más conocido es el que WikiLeaks difundió con el título Collateral Murder. Conviene detenerse en él porque es un buen ejemplo de lo que nos cuentan que ocurre en las guerras y lo que realmente sucede.
En las imágenes se ve a un helicóptero Apache disparar contra un grupo de personas al este de Bagdad. Entre los muertos, estaban dos empleados de la agencia Reuters, un fotógrafo y su conductor. La versión oficial indicaba que el helicóptero disparó contra un grupo de insurgentes que habían abierto fuego y se mantuvo después de que Reuters reclamara una investigación.
Las imágenes revelaron una escena muy diferente. Muestran que el Apache pide permiso para atacar a un grupo de personas porque dos de ellas parecen llevar armas. En concreto, dicen que tienen AK-47, aunque se trata del personal de Reuters que lleva encima su material de trabajo. Nadie está disparando sobre el helicóptero, porque nadie lleva armas y nadie parece consciente de que están siendo observados.
El helicóptero recibe permiso para disparar, a pesar de que las normas de combate impiden en principio abrir fuego contra nadie que no esté atacando a las fuerzas norteamericanas. “No tenemos gente al este de nuestra posición, así que pueden disparar”, escucha la tripulación del aparato. No hay soldados norteamericanos cerca, con lo que reciben permiso para abrir fuego.
Varias descargas acaban rápidamente con los congregados en la calle, entre ellos los reporteros. Uno de ellos se arrastra herido por el suelo. El Apache pide permiso para eliminarlo, pero están esperando a que coja un arma para disparar. “Mira a esos cabrones”, se escucha en la transmisión. Los que ven las imágenes felicitan a la tripulación.
Instantes después, aparece una furgoneta para recoger a los heridos. Tampoco se ve ningún arma y el Apache no dice que haya detectado ninguna. Sin embargo, vuelven a pedir permiso para disparar (“Vamos, dejadnos disparar”). Lo obtienen y destrozan el vehículo y a las personas que han salido de él para recoger los cadáveres. Comunican que han quedado entre diez y quince personas tendidas en el suelo.
Posteriormente, aparecen soldados norteamericanos en la zona y descubren que hay dos niños entre los heridos. En la transmisión, se oye: “Bueno, es culpa de ellos si llevan a los niños a los combates”. “Exacto”, responde otro.
Fue un caso entre muchos de la información conseguida gracias a Manning sobre lo que estaba ocurriendo en esas guerras. Revelaban también que el número de civiles iraquíes muertos era mucho mayor que el que reconocían los gobiernos norteamericano e iraquí y desmentían la información procedente del Pentágono y del Ejército, según la cual no estaban llevando un registro del número de bajas. Los listados conocidos gracias a Manning ofrecían una cifra superior a 100.000 iraquíes muertos entre 2004 y 2009, originados en todos los incidentes violentos en los que intervinieron los protagonistas de esa guerra.
Los documentos filtrados también revelaron las torturas y malos tratos sistemáticos cometidos en las prisiones del país, por militares iraquíes que colaboraban con las fuerzas norteamericanas, que sabían perfectamente lo que estaba sucediendo.
Esa filtración trazó una imagen de la guerra que ninguna propaganda pudo borrar después. Demostraron el horror que Irak había sufrido desde la invasión de 2003 y constituyeron la principal prueba documental del desastre ocasionado.
Manning también entregó 250.000 copias de telegramas diplomáticos enviados por las embajadas de EEUU en todo el mundo. Ese archivo es ya indispensable para conocer la historia de esos años. Los medios de comunicación de muchos países los han utilizado en infinidad de ocasiones, y lo siguen haciendo, para contar a sus lectores cómo es el mundo en que viven.
La lista es interminable. La corrupción de Estado afgano instaurado tras la invasión de 2001. La corrupción de varios estados de Oriente Medio y el norte de África que luego fueron derrocados por la rebelión de la Primavera Árabe. Las torturas cometidas por esos regímenes. El espionaje norteamericano en Naciones Unidas. El reconocimiento por diplomáticos norteamericanos de que el derrocamiento del presidente Zelaya en Honduras –el golpe de Estado– era ilegal y anticonstitucional. Las presiones de EEUU a los países europeos, negadas por esos gobiernos, para que aceptaran los transgénicos y lucharan contra la piratería digital.
También información desconocida en un asunto relacionado con España. Los informes de la embajada de EEUU en Madrid describían cómo el Gobierno de Zapatero se comprometió a hacer todo lo posible para poner fin a la investigación judicial en España del ataque al Hotel Palestina en el que murió José Couso. Gracias a ellos, descubrimos que el entonces ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, garantizó al embajador de EEUU, Eduardo Aguirre, que “el Ejecutivo pondría todo su empeño en cuestionar la decisión del juez basándose en argumentos técnicos”. En público, los ministros españoles afirmaban que respetaban la decisión judicial.
Mentiras, medias verdades y propaganda fueron anuladas por la información conseguida gracias a Chelsea Manning. Por ello, violó las leyes de su país y pagó un precio durísimo.
Tras ser encarcelado, fue confinado en solitario en su celda. “Al principio, pensé que el internamiento en solitario era una forma de proteger su seguridad”, dijo en 2010 un amigo que le visitaba dos veces al mes. “Con el tiempo, he visto que esas condiciones –no tener una almohada o sábanas, no poder hacer ejercicio, no poder ver la televisión– son impuestas para castigarlo, no para protegerlo”.
Su abogado describió ese año en detalle en qué condiciones vivía. Pasaba 23 horas solo en su celda. “Los guardias tienen que comprobar cada cinco minutos que Manning está bien. Manning está obligado a responder que está bien. Por las noches, si los guardias no pueden ver bien a Manning, porque tiene una manta sobre la cabeza o está inclinado sobre la pared, le despiertan para asegurarse de que está bien”. “Le impiden hacer ejercicio en su celda. Si intenta hacer flexiones o cualquier otra forma de ejercicio, le obligan a parar. Tiene derecho a una hora de ‘ejercicio’ cada día fuera de su celda. Le llevan a una habitación vacía y sólo le permiten caminar”. “Cuando Manning se va a dormir, le obligan a quitarse toda su ropa, excepto los calzoncillos, y a entregarla a los guardias. Le devuelven la ropa al día siguiente por la mañana”.
Esas condiciones de encarcelamiento eran casi una forma de tortura destinada a quebrarlo psicológicamente y conseguir que aportara más información que pudiera incriminar a los responsables de WikiLeaks. Los años transcurridos lo estaban minando hasta el punto de que intentó matarse en dos ocasiones. Nunca iba a sobrevivir a su cautiverio.
Cuando fue condenado, difundió un comunicado que terminaba así:
“Como dijo una vez el ya fallecido Howard Zinn, ‘no existe bandera lo bastante grande como para tapar el asesinato de gente inocente’.
Sé que mis actos violaron la ley y lamento si mis actos han dañado a alguien o a los Estados Unidos. Nunca fue mi intención hacer daño a nadie. Sólo quería ayudar a la gente. Cuando decidí revelar información secreta, lo hice por amor a mi país y por un sentido del deber hacia otras personas.
Si ustedes rechazan mi petición de perdón, cumpliré mi pena sabiendo que a veces hay que pagar un alto precio para poder vivir en una sociedad libre. Lo pagaré muy gustoso si sirve para que tengamos un país inspirado en la libertad y con la idea de que todos los hombres y mujeres nacen iguales”.
El precio que ha tenido que pagar Chelsea Manning por sus actos es inmenso, como lo es la deuda que todos tenemos con él.
http://info.nodo50.org/Lo-que-el-mundo-decente-debe-a.html

miércoles, 18 de enero de 2017

WikiLeaks tacha de victoria conmutación de sentencia de informante militar Chelsea Manning

WikiLeaks tacha de victoria conmutación de sentencia de informante militar Chelsea Manning

Moscú, 18 ene (Sputnik). - El portal de filtraciones WikiLeaks calificó de victoria la decisión del presidente saliente de EEUU, Barack Obama, de conmutar la sentencia de la exmilitar Chelsea Elizabeth Manning (nacida Bradley Edward Manning), condenada por haber filtrado secretos del Gobierno.

“Victoria: Obama conmutó la sentencia de Chelsea Manning de 35 años (de presión) a 7, la fecha de liberación ahora es el 17 de mayo”, dice el comunicado publicado en la cuenta oficial del portal en Twitter.
El fundador de WikiLeaks, Julian Assange, a su vez agradeció a todos los que abogaban por la reducción de la pena de Manning.
“Vuestra valentía y determinación hicieron posible lo imposible”, tuiteó.
En noviembre de 2016, WikiLeaks había instado a Obama a aprovechar la oportunidad de perdonar a los informantes Edward Snowden, exfuncionario de la Agencia de Seguridad Nacional, y a Manning antes de dejar su mandato el 20 de este mes.
En 2010, el exsoldado estadounidense Manning confesó haber filtrado datos secretos del Gobierno de EEUU sobre el conflicto en Afganistán, y en 2013 fue condenado a 35 años de prisión.
El militar filtró un vídeo de un bombardeo que causó muerte de civiles, miles de informes sobre los incidentes en los frentes de la guerra en Afganistán e Irak, expedientes de los prisioneros de Guantánamo y cerca de 250.000 despachos diplomáticos del Departamento de Estado (cancillería).
En 2013, Manning manifestó públicamente su identidad como mujer transexual y expresó su decisión de cambiar su nombre por Chelsea Elizabeth e iniciar un tratamiento hormonal para modificar su cuerpo.
En marzo de 2015, el tribunal militar de apelación le reconoció como una mujer.
La Unión por las Libertades Civiles Estadounidenses (ACLU, por sus siglas en inglés) y grupos de la comunidad LGBT (lesbianas, gais, bisexuales y transexuales) también habían presionado a Obama para que conmutara la sentencia de Manning. (Sputnik)

“Gracias, Obama”: Snowden reacciona a la clemencia con Chelsea Manning

“Gracias, Obama”: Snowden reacciona a la clemencia con Chelsea Manning

WikiLeaks, por su parte, ha calificado la decisión del presidente estadounidense como una victoria.

El exempleado de la CIA y de la NSA que filtró documentos secretos sobre el espionaje masivo de estas agencias, Edward Snowden, ha reaccionado a la decisión del presidente de EE.UU. Barack Obama de conmutar la sentencia a la exsoldado y exanalista de Inteligencia, Chelsea Manning.
“Lo digo aquí en serio, de buen corazón: Gracias, Obama“, escribió el exanalista en su cuenta de Twitter. Snowden también ha agradecido “a todos los que hicieron campaña por la clemencia en nombre de Manning estos últimos duros años”.
“En cinco meses más serás libre. Gracias por lo que hiciste por todo el mundo, Chelsea. ¡Mantente fuerte un poco más!”, añadió en otro mensaje.
WikiLeaks, por su parte, ha calificado la decisión de Obama como una victoria. “Victoria: Obama conmutó la pena de Chelsea Manning de 35 años a 7 años. La fecha de la liberación: el 17 de mayo”, escribió la organización en su cuenta de Twitter.
  • La exsoldado fue condenada en 2013 por un tribunal militar, acusada de proporcionar más de 700.000 documentos, videos, y datos de las guerras de Afganistán e Irak a WikiLeaks, lo que supuso la mayor filtración de material clasificado en la historia de EE.UU.
  • Entre estos documentos figuraba un video grabado desde un helicóptero de combate Apache estadounidense atacando a supuestos insurgentes en Bagdad (Irak) que causó la muerte a una docena de personas, incluidos dos reporteros de la agencia Reuters.

lunes, 23 de marzo de 2015

LIBRO: EL PEQUEÑO LIBRO ROJO DEL ACTIVISTA EN LA RED

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Autor: Marta Peirano
Descargar: http://goo.gl/eHsaaR
 Sinopsis: Bradley Manning es un soldado raso que no quiso aceptar los crímenes de guerra como daños colaterales. Julian Assange es un informático que ha decidido hacer un trabajo al que los grandes periódicos han renunciado. Edward Snowden es un técnico informático que, ante la evidencia de un abuso contra los derechos de sus conciudadanos, decidió denunciar. Los tres son ciudadanos ordinarios que, enfrentados a circunstancias extraordinarias, decidieron cumplir con su deber civil.
Las consecuencias para ellos no podrían ser más graves ni más reveladoras: son víctimas de una campaña internacional de descrédito personal cuya intención es convencer a los espectadores de que lo importante son las apariencias y no los hechos.
En cada oficina hay cientos de personas como ellos. Por sus manos pasan documentos secretos, algunos de los cuales necesitan salir a la luz. El pequeño Libro Rojo del activista en la Red es un manual para proteger sus comunicaciones, cifrar sus correos, borrar sus búsquedas y dispersar las células de datos que generan sus tarjetas de red, en el caso de que, al igual que ellos, usted decida arriesgarlo todo por el bien de su comunidad.
“La mayoría piensa que, si no tiene nada que ocultar, no tiene nada que temer. Es una mentira que por mucho que se repita no deja de serlo… En nuestro país se proponen reformas del Código Penal donde se plantea encarcelar a ciudadanos por apoyar una manifestación en Twitter. Cuando nuestros representantes no pelean por defender nuestros derechos sino contra nuestro derecho a ejercerlos, la única respuesta es la desobediencia.
Puede que no tengamos nada que ocultar, pero sí tenemos mucho que temer. En una sociedad ultravigilada, todo el mundo es antisistema”