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martes, 3 de mayo de 2016

FILTRACIÓN REVELA COMO EEUU CHANTAJEA A LA UE EN LAS NEGOCIACIONES DEL TTIP

Durante las negociaciones secretas, Washington presionó a Bruselas para que abriera su mercado a alimentos estadounidenses, considerados ecológicamente arriesgados, bloqueando la importación de sus coches.
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Varios medios alemanes han tenido acceso a documentos de las negociaciones secretas mantenidas entre EE.UU. y la UE sobre la propuesta del tratado de Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP, por sus siglas en inglés), filtrados por Greenpeace, informa Deutsche Welle.
Según estos documentos, Bruselas habría sido objeto de presiones por parte de EE.UU., en concreto mediante el bloqueo a la flexibilización de las exportaciones de automóviles europeos. De esa forma, Washington habría presionado a la Unión Europea para que abriera su mercado para los alimentos de EE.UU., considerados ecológicamente más arriesgados por las autoridades comunitarias, explica el medio.
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A diferencia de EE.UU., que permite la venta de todos los alimentos mientras su carácter nocivo no sea comprobado, en la UE rige el principio de precaución, según el cual se venden solo los alimentos cuya seguridad ha sido certificada. Por esa razón, la UE restringe las importaciones de ciertos alimentos estadounidenses genéticamente manipulados y tratados con hormonas.
Además, los documentos filtrados muestran que EE.UU. habría estado bloqueando la exigencia de la UE de hacer públicos los arbitrajes entre corporaciones, que Washington exige que sean privados.
Las negociaciones sobre el TTIP arrancaron en 2013 y aún no han concluido. El acuerdo goza de muy poca popularidad en varios países europeos, como Alemania.
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¿QUÉ ES EL TTIP?
La esencia de la asociación transatlántica es la eliminación de barreras aduaneras, ecológicas o sociales que impiden la libre circulación de mercancías y servicios en el territorio de EE.UU. y la UE.
Sus defensores argumentan que el acuerdo sería beneficioso para el crecimiento económico de los países europeos, fomentaría la creación de empleo y aumentaría la libertad económica. Sin embargo, quienes protestan contra el acuerdo afirman que con el tratado aumentaría el poder de las grandes empresas mientras se reducirían los niveles de protección social y medioambiental.
En este contexto, el economista español Félix Moreno señala que el TTIP no es un tratado de libre comercio, sino un acuerdo de regulación.

lunes, 2 de mayo de 2016

Filtración TTIP: Estados Unidos pretende cambiar leyes de la UE

Una filtración de 248 páginas de documentos sobre las negociaciones entre la Unión Europea y Estados Unidos sobre un Tratado de Libre Comercio (TTIP, por sus siglas en inglés) revela los intentos de Washington de cambiar la legislación europea, según Greenpeace.
Greenpeace Holanda obtuvo los documentos confidenciales, y los publicará este lunes, a fin de proporcionar “una muy necesaria transparencia” sobre las negociaciones e “incentivar un debate informado” sobre el tratado, indicó en un comunicado.
La organización ecologista señala que los documentos confirman “importantes riesgos para el clima, el medioambiente y la protección del consumidor”.
Así, protecciones medioambientales de larga tradición en la Unión Europea (UE) parecen haber desaparecido en las negociaciones, según Greenpeace. En “ninguno de los capítulos (…) se hace referencia a la regla de excepción general incluida en el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) de la Organización Mundial del Comercio (OMC), que permite a los países regular el comercio “para proteger la vida o la salud de seres humanos, animales y plantas” o “para la conservación de los recursos naturales”, indicó Greenpeace.
Para la organización, la omisión de esta regla “sugiere que ambas partes crean un régimen que pone el beneficio por delante de la vida y la salud de los humanos, animales y plantas”.
En cuanto al clima, Greenpeace también aseguró que la protección del medioambiente será más difícil con el TTIP, dado que “no se puede encontrar nada apuntando a la protección del clima” en los documentos, ni tampoco una referencia al acuerdo COP21 de París.
“Es incluso peor, el alcance de las medidas de mitigación está limitado a provisiones de los capítulos Cooperación Regulatoria y Acceso de Mercado para Bienes Industriales”, señaló la organización.
Esta propuesta dejaría fuera la posibilidad de regular la importación de combustibles intensivos en CO2 como el petróleo de arenas bituminosas, señaló Greenpeace. También indicó que el principio de precaución de la UE, mencionado en el Tratado de Funcionamiento de la Unión “no está recogido” en ninguno de los capítulos filtrados.
Este principio pretende garantizar un elevado nivel de protección del medioambiente mediante tomas de decisiones preventivas en caso de riesgo, aunque en la práctica su ámbito es más amplio y se extiende a la política de los consumidores, a la legislación europea relativa a los alimentos, a la salud humana, animal y vegetal.
Por contra, afirmó Greenpeace, la exigencia de EE UU de un “enfoque basado en el riesgo”, que pretende gestionar sustancias peligrosas en lugar de evitarlas, aparece en varias ocasiones. La organización señala que este enfoque “socava la capacidad de los reguladores de tomar medidas preventivas, por ejemplo con respecto a sustancias controvertidas como disruptores endocrinos.
Otro elemento que destaca Greenpeace es que las empresas y grupos de presión reciben en el texto “oportunidades para participar en la toma de decisiones para intervenir en las fases más tempranas” del proceso decisorio.
Los documentos indican que la UE no ha sido franca con respecto al elevado grado de influencia de la industria, dado que un reciente informe público solo contiene una mención menor a la consulta a la industria, mientras que los textos filtrados “hablan repetidamente sobre la necesidad de consultar con la industria y mencionan explícitamente cómo se ha recogido la opinión de la misma”.  EEUU, señala Greenpeace, mostró interés, pero se apresuró en apuntar que tendría que consultar con su industria con respecto a algunos productos”, como la agricultura.
EFE