Mostrando entradas con la etiqueta Golpes de Estado. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Golpes de Estado. Mostrar todas las entradas

viernes, 18 de mayo de 2018

El Papa crítica utilización de medios de comunicación para propiciar golpes de Estado

El papa Francisco criticó durante la homilía en la Casa de Santa Marta, en el Vaticano, el papel que juegan los medios de comunicación en la sociedad, que “ensucian a la gente con calumnias y difamación” para así poder preparar todo para avanzar hacia los golpes de Estado.
“En la vida civil, en la vida política, cuando se quiere hacer un golpe de Estado, los medios comienzan a hablar de la gente, de los dirigentes, y con la calumnia y la difamación los ensucian (…) el propagar rumores es una actitud asesina, porque mata, porque expulsa a las personas, acaba con el prestigio de la gente”, resaltó el Papa durante la homilía del pasado jueves.
Francisco, que dedicó su homilía al tema de la unidad, inspirado en la Liturgia de la Palabra, señaló que los medios de comunicación fungen como elementos capaces de generar “condiciones oscuras para condenar personas y luego disolver la unidad”, recoge el canal Telesur.
El sumo pontífice aprovechó la misa de este jueves para llamar a transitar por “el camino de la unidad”, pero “no una unidad ficticia, que no tenga sustancia y que solo sirve para dar un paso más allá y condenar a la gente y llevar adelante intereses que no son nuestros”.
“Para mi, los pecados de los medios de comunicación, los más grandes, son los que van por el camino de la mentira, de la falsedad, y son tres: la desinformación, la calumnia y la difamación. Estas dos últimas son graves, ¿eh? pero no tan peligrosas como la primera. ¿Por qué? Les explico.  La calumnia es pecado mortal, pero se puede aclarar y llegar a conocer que aquella es una calumnia. La difamación es pecado mortal, pero se puede llegar a decir: “pero esta es una injusticia porque esta persona ha hecho aquello en aquel tiempo, después se ha arrepentido, ha cambiado de vida”.
“Pero la desinformación es decir la mitad de las cosas, las que son para mí más convenientes y no decir la otra mitad. Es así, de lo que se ve en la televisión o aquello que se escucha en la radio no se puede dar un juicio perfecto, porque no se tiene los elementos y no se los dan. De estos tres pecados, por favor, huyan. Desinformación, calumnia y difamación”,  estás fueron sus palabras para los trabajadores de la RadioTelevisión Italiana, RAI, en días pasados.

lunes, 22 de mayo de 2017

Lo que pasa en Venezuela no es nuevo, recordemos a Haití

¿Tiene moraleja esta historia? ¿Qué lecciones pueden extraer las fuerzas democráticas y antiimperialistas latinoamericanas de los sucesos de Haití? Sin duda que nada ha cambiado en la política norteamericana hacia el continente que considera su “patio trasero”.

(Reencauche de un artículo de 2004 que sigue vigente)
           
El 29 de febrero de 2004, también sería el último día del gobierno del único presidente de Haití electo democráticamente en doscientos años de historia, Jean Bertrand Aristide. De madrugada, un grupo de “marines” norteamericanos se presentó a la casa de Aristide, le obligó a firmar su renuncia bajo la amenaza de un baño de sangre, lo montaron a la fuerza en un avión militar y, tras un largo vuelo de 20 horas sin poder comunicarse con nadie, fue deportado a la República Centroafricana.

De esa manera se habría cumplido un minucioso plan tramado un año antes, conocido bajo el nombre de la “Iniciativa de Ottawa sobre Haití”, auspiciado por el diplomático canadiense Denis Paradis, con complicidad de los gobiernos de Estados Unidos, Francia, Canadá y El Salvador. Los cerebros ejecutores de esta “iniciativa” fueron Roger Noriega, subsecretario de Estado norteamericano para América Latina, y su brazo derecho para asuntos oscuros, Otto Reich.
Estados Unidos ha estado activamente involucrado en la creación de la crisis de Haití… El señor Noriega, que es el que gestiona la política de Estados Unidos (en Haití), está apoyando a Andy Apaid y a su organización, el Grupo 184, que a su vez recibe financiación del Instituto Republicano Internacional”, denunció la congresista demócrata norteamericana Maxine Waters. “No hay que olvidar que Apaid estuvo involucrado en el primer golpe de estado contra Aristide (en 1991)”, agregó Waters.
Los acontecimientos de Haití, al principio, confundieron a algunos sectores antiimperialistas, democráticos y de izquierda de Latinoamérica y de otros lugares. Influenciados por medios de comunicación manipulados, algunos creyeron ver en los sucesos haitianos de los últimos meses una repetición de insurreciones populares recientes que han derribado a otros gobierno en América Latina. Como en Bolivia el año pasado. Pero la verdad ha salido a flote, ya que la índole de los protagonistas en Haití muestran que estamos ante un caso diferente.
Mientras Estados Unidos y la OEA defendieron hasta el último momento al sanguinario Sánchez de Lozada, pese a semanas de movilizaciones populares duramente reprimidas por el ejército, con su secuela de muertos; en Haití, Powell y Bush se apresuraron a plantear la dimisión de Aristide. Mientras en Bolivia el ejército adiestrado por el imperialismo yanqui defendía al repudiado presidente; en Haití, los dirigentes de la “insurrección”, aupada por los norteamericanos, fueron los exmilitares del disuelto ejército haitiano y los “Tonton Macoutes”.
Jean Bertrand Aristide, ex sacerdote católico, fue la principal figura en la lucha contra la dictadura de los Duvalier, “Papá Doc” y “Baby Doc” en los años 80. Al frente del movimiento Lavalá (La Avalancha)ganó las primeras elecciones democráticas de Haití en 1990, contra el candidato apoyado por Estados Unidos, Marc Bazin, que había sido funcionario del Banco Mundial. Pero su gobierno duró nueve meses, ya que en 1991 fue derrocado por un sangriento golpe de estado instigado por Norteamérica, encabezado por el militar Raoul Cedras.
La dictadura de Cedras acabó en 1994, cuando se produjo una invasión de 20,000 “marines” norteamericanos, que tuvieron como objetivo controlar una situación crítica, de la que la migración de miles de balseros haitianos que llegaban a la Florida fue preocupación central para Washington. Aristide retornó al poder, pero por un breve lapso, tras el cual lo cedió a su compañero de fórmula en 1990, René Preval, quien ganó las elecciones del 94.
Aristide se postuló a las elecciones del año 2000, que fueron boicoteadas por la oposición, las cuales ganó con el 92% de los sufragios. Desde entonces, la oposición lanzó una campaña arguyendo que hubo “irregularidades”, llamando a poner fin anticipado a su gobierno mediante una “intervención extranjera para evitar una guerra civil”, siguiendo un esquema muy parecido al que usó la oposición venezolana contra Hugo Chávez, y ahora usa contra Nicolás Maduro.
En contra de Aristide ha jugado el no haber resuelto los graves problemas sociales que aquejan al país, siguiendo en parte los consejos del FMI y el Banco Mundial, ni haber tocado los grandes intereses oligárquicos y extranjeros responsables de la miseria generalizada. Haití tiene una población de casi 9 millones de habitantes, el 65% de la cual vive en la pobreza, el PIB per cápita es de 510 dólares, el analfabetismo es del 54% y el promedio de vida de 45 años.
Sobre este caldo de cultivo social se produjeron las movilizaciones estudiantiles de fines de 2003, que en parte fueron una expresión de descontento por la falta de solución a los graves problemas económicos. Movilizaciones que fueron aprovechadas por la oposición para relanzar su campaña exigiendo la renuncia de Aristide. En medio de una crisis creciente, se alejaron del gobierno sectores que otrora le apoyaron, como el socialdemócrata Gerard Pierre Charles o René Theodore, dirigente del Partido Comunista. En febrero la crisis pegó un salto con la incursión armada desde República Dominicana de exmilitares que se han apoderado de las principales ciudades. Según algunos cálculos, estos “insurrectos” no pasaban de 300.
Pero Aristide estaba lejos de ser completamente impopular, al menos en Puerto Príncipe. Así como miles apoyaron las protestas de la oposición, miles más salieron a manifestarse en apoyo del gobierno. Igual que pasa en Venezuela, los medios de comunicación no reportaron las marchas en su apoyo, en cambio las de la oposición recibieron toda la cobertura. La expresión armada y más radical del apoyo a Aristide fueron unas milicias populares denominadas “Chimé” (Chicos Malos), asentadas en las zonas más pobres de la capital.
La cabeza del movimiento golpista ha estado conformada por: el empresario textil André Apaid, de nacionalidad norteamericana, líder del Grupo 184, que junto a Micha Gaillard, dirige la llamada Convergencia Democrática, “oposición civil”, financiada por Estados Unidos, que controla los medios de comunicación.
La oposición armada estuvo dirigida por: Louis-Jordel Chamblain, que participó de la dictadura Cedrás; el ex jefe de policía Guy Phillip;  Jean Tatoune, implicado en la Masacre de Raboteau de 1994;  y Butteur Metayer, dirigente del Frente Revolucionario de la Antibonite, cuyo hermano Amiot murió asesinado por las fuerzas leales a Aristide.  La facilidad con que estos sectores  tomaron la mayoría de las ciudades da a entrever la complicidad de la policía.
El propio Aristide acabó por pedir la intervención extranjera. Para viabilizarla, Estados Unidos, Francia y el CARICOM propusieron la conformación de un gobierno encabezado por un primer ministro de la oposición, dejando al presidente con un cargo decorativo. Lo cual fue aceptado por Aristide, pero no por la oposición.
El gobierno norteamericano, contrario a lo que usualmente hace, aceptó rápidamente la postura de la oposición, que el 25 de febrero se negó a todo acuerdo con Aristide. Con la excusa tradicionalmente usada por Estados Unidos, de “proteger la vida de sus ciudadanos”, se produjo una intervención militar un grupo élite del ejército norteamericano y, posteriormente de otro francés.
Lo demás es historia conocida: el 1 de marzo el presidente democráticamente electo de Haití fue depositado por un avión militar yanqui al otro lado del mundo, mientras las tropas invasoras abrían la capital a los golpistas y procedían a desarmar, no sin víctimas, los restos de la resistencia  popular en Puerto Príncipe.
¿Tiene moraleja esta historia? ¿Qué lecciones pueden extraer las fuerzas democráticas y antiimperialistas latinoamericanas de los sucesos de Haití? Sin duda que nada ha cambiado en la política norteamericana hacia el continente que considera su “patio trasero”, y ya sabemos lo que el Tío Sam entiende por “democracia”.
Pero también que no es posible cambiar nada, ni resolver los graves problemas sociales que afectan a la América Latina, ni mucho menos disipar o prevenir intervenciones militares norteamericanas (abiertas o solapadas), sin romper con los moldes económicos de la globalización neoliberal, sin tocar los intereses de las oligarquías nacionales y las transnacionales, sin romper con las órdenes emanadas del FMI y el Banco Mundial.
Sólo de una ruptura completa y radical con el sometimiento económico y político al imperialismo yanqui, y en una lucha encarada desde la unidad bolivariana, sacarán nuestros pueblos la fuerza para contrarrestar las imposiciones de Washington. ¿Qué sigue? El próximo capítulo se está desarrollando ya en Venezuela. Las opciones están abiertas. De las decisiones que se tomen dependerá que la cosa no acabe igual o peor que Haití.

Panamá, 20 de mayo de 2017.

lunes, 10 de abril de 2017

Asesinan opositores en Paraguay y periodistas en México, pero las portadas son para un golpe de estado inventado… en Venezuela

José Manzaneda, coordinador de Cubainformación.- “Golpe de estado en Venezuela”: lo leíamos, hace unos días, en titulares y portadas de la gran prensa internacional, que aseguraba, al unísono, que el Gobierno de aquel país había suspendido de funciones a la Asamblea Nacional (1). Falso, porque fue el Tribunal Supremo de Justicia (el Tribunal Constitucional) el que tomó la medida. Y solo de manera provisional, hasta que el Parlamento acatara sus sentencias, como la que impugnó a tres diputados opositores por compra de votos (2). Días más tarde, por cierto, el Tribunal daba marcha atrás a su decisión (3).
En cualquier caso, la suspensión de funciones –ya anulada- hubiera sido temporal, solo hasta que la Asamblea Nacional acatara las sentencias judiciales (4). Curiosamente, Brasil lleva 8 meses con un presidente de facto, Michel Temer, tras la destitución de la presidenta electa Dilma Rousseff mediante un verdadero golpe parlamentario (5). Y aquí la situación no es temporal, ni ha sido revertida. Pero la gran prensa no nos habla de “golpe de estado”.
Portadas, grandes titulares, artículos, editoriales y tertulias radiales y televisivas sobre una sentencia judicial en Venezuela, anulada dos días después, con una condena unánime al ejecutivo de Caracas (6). Por el contrario, notas escuetas y sin carga editorial sobre las protestas en el Parlamento de Paraguay, donde la policía asesinaba a un joven opositor y detenía a 211 personas (7).
A comienzos de marzo, 40 niñas fallecían en Guatemala, en el incendio en un albergue estatal, producido tras una protesta por los constantes maltratos, extorsiones y agresiones sexuales que sufrían (8). ¿Se imaginan que esto hubiera ocurrido en Cuba… o en Venezuela? ¿Qué espacio habría ocupado en la crónica internacional?
A pesar de la firma del llamado Acuerdo Definitivo de Paz entre guerrilla y gobierno, en Colombia, cada tres días, es asesinado un líder comunitario, de derechos humanos, ambientalista, representante de víctimas o reclamante de tierras (9). Solo entre la militancia de la Marcha Patriótica han sido abatidas 129 personas en los últimos 5 años (10).
También en Brasil continúa la cacería a líderes sociales. A finales de marzo eran asesinados por sicarios un miembro del Movimiento Sin Tierra (11), y un cacique indígena (12). Asimismo, nos llegan de Brasil las imágenes espeluznantes de dos policías rematando en el suelo a dos presuntos delincuentes, tras un tiroteo en el que falleció también una niña de 14 años (13). Pero los reportajes que leemos sobre la inseguridad en América Latina son… sobre Venezuela (14).
México es el tercer país más peligroso del mundo para ejercer el periodismo, tras Afganistán y Siria (15). En lo que va de año, han sido asesinados ya tres periodistas. La última víctima era la corresponsal en Chihuahua del diario La Jornada (16). Según una encuesta de la Universidad Iberoamericana, solo el 6 % de los profesionales de prensa de México confía en su policía, y apenas el 10 % en el sistema judicial (17). El pasado octubre, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) se reunía, precisamente, en México. Pero ¿saben hacia qué gobiernos apuntaron sus condenas? Hacia los de Cuba, Venezuela, Bolivia y Ecuador(18).
Las recientes lluvias han causado más de un centenar de víctimas mortales en Perú (19). Pero, ¿algún medio se pregunta por qué en un país como Cuba, afectado también por duros fenómenos climatológicos, rara vez se producen víctimasmortales (20)? No. Y no lo hacen porque se verían obligados a explicar cuál es el papel que cumple el estado en cada país, y con qué recursos cuenta para proteger las vidas humanas (21). Y a mostrar cómo, en Perú, las mismas lluvias afectan de manera tan distinta a ricos y pobres. Según vivan, por ejemplo, a uno u otro lado del llamado “muro de la vergüenza” que divide la rica urbanización de Lima Las Casuarinas, de una de las más pobres, Pamplona Alta (22).
 Pero es curioso: son los gobiernos de Perú, de Brasil, de México o de Paraguay los que hoy atacan de manera más virulenta a Venezuela (23) (24), por su “preocupante” –nos dicen- situación (25). Y no se les cae la cara de vergüenza porque cuentan con la poderosa complicidad de quienes son aún más cínicos que ellos: los dueños y directores de los principales medios internacionales.

miércoles, 5 de abril de 2017

Evo: “El origen del golpismo en Latinoamérica viene de Estados Unidos”


La sesión del lunes de la OEA fue marcada por la usurpación de la presidencia que ocupa Bolivia desde este 1 de abril.
El presidente de Bolivia, Evo Morales, denunció este martes que Estados Unidos busca la fractura de los bloques de países latinoamericanos y desbaratar al Gobierno de Venezuela.
La estrategia de Estados Unidos, según el mandatario, sería utilizar a la Organización de Estados Americanos (OEA) y su secretario general Luis Almagro, en contra del principio de no injerencia en los asuntos internos de los Estados y violando la institucionalidad del organismo.
Las declaraciones fueron dadas por el mandatario en víspera de su regreso a Bolivia luego de ser intervenido en el Centro Médico Quirúrgico Internacional de La Habana por una afonía que lo aqueja desde febrero.
Bolivia tiene la presidencia pro tempore de la OEA y este miércoles se dará una nueva sesión permanente. Morales prometió que en esa sesión “se va a develar una estrategia de corte injerencista; (de parte) de quienes buscan utilizar a la OEA como ministerio de colonias de los EE.UU.”
Denunció que hay países pequeños del continente que han sufrido presiones para actuar en contra de su voluntad para “asediar a Venezuela”.
Bolivia denunció que al margen la institucionalidad de la OEA se llevó a cabo una sesión ilegal en la que 17 países aprobaron una resolución en contra de Venezuela en un intento de aplicar la Carta Democrática Interamericana contra ese país.
“La OEA ha pisoteado los reglamentos la institucionalidad. La OEA tiene el mismo comportamiento de Estados Unidos. El origen del golpismo en Latinoamérica viene de Estados Unidos. Esa es la esencia de la conducta de EE.UU. en la historia. Cuando la legalidad no le sirve prescinde de ella; cuando la democracia no le sirve da golpes de Estado”, declaró el presidente boliviano mientras esperaba el alta médica en La Habana.
Morales destacó también el rol de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) en la mediación y resolución de conflictos bilaterales pasados y cómo “EE. UU. ha dividido a la Unasur con la Alianza del Pacífico que está al servicio de las oligarquías”.
En la próxima sesión de la OEA bajo la presidencia de Bolivia, Morales instó a preservar los principios de soberanía y dignidad económicas, políticas y culturales.
ABI

sábado, 1 de abril de 2017

¿Qué ocurre en Venezuela tras la decisión del Tribunal Supremo?

Resultado de imagen para ¿Qué ocurre en Venezuela tras la decisión del Tribunal Supremo?La capital venezolana está en relativa calma. Sólo unos focos de protesta en la sede de la Universidad Central de Venezuela (UCV) abigarran el tráfico.
Pero en moto, de oeste a este, Caracas se recorre sin problemas en las principales arterias viales de la ciudad. La humareda en la entrada de la UCV apenas se ve detrás de la unidad antimotines de la guardia, que en la mañana también contuvieron las manifestaciones de pequeños grupos opositores en el Palacio de Justicia, en el centro de la ciudad.
Las protestas de la oposición no han sido multitudinarias, pero sí mediáticas. Luego de que la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), que desautorizó termporalmente a la Asamblea Nacional para legislar hasta que se revierta su situación de desacato, la derecha ha prometido azuzar la conflictividad en la nación suramericana con acciones de calle, bajo el alegato de un supuesto “golpe de Estado”, negado rotundamente por el gobierno del presidente Nicolás Maduro. ¿Qué es lo que realmente ocurre?
Consejo de Defensa de la Nación exhorta al @TSJ_Venezuela a revisar decisiones de las sentencias 155 y 156, tras controversias entre Poderes

Estado de derecho

Desde el año pasado la Asamblea Nacional se declaró en desacato a los dictámenes del TSJ al juramentar a tres personas como diputados, pese a que su elección había sido impugnada por presunto fraude. El máximo tribunal hizo varios llamados al Parlamento para desincorporarlos, que fueron desoídos por la directiva de mayoría opositora.
El desacato del Parlamento invalida sus decisiones, por lo que el chavismo decidió abstenerse de participar en las sesiones hasta que la Asamblea retomara la senda democrática. No obstante, la oposición tensó aún más la cuerda al promover decisiones -en solitario– como el inicio de un “juicio político” al presidente, una figura que ni siquiera está contemplada en la Constitución, y el reciente acuerdo para pedir la activación de la Carta Democrática de la Organización de Estados Americanos (OEA) contra Venezuela, aunque el Poder Legislativo no tiene facultades para eso. El gobierno denunció que ambas jugadas tenían pretensiones golpistas.
La negativa de la Asamblea de ponerse a derecho dejó al país en varios meses de vacío parlamentario,  por lo que la Corporación Venezolana de Petróleo (CVP) solicitó un recurso de interpretación a la Sala Constitucional para destrabar decisiones que estaban paralizadas por la situación del Legislativo. El TSJ resolvió asumir momentáneamente las atribuciones para “velar por el Estado de derecho” y no afectar el funcionamiento de uno de los sectores neurálgicos de la economía.
“Se advierte que mientras persista la situación de desacato y de invalidez de las actuaciones de la Asamblea Nacional, esta Sala Constitucional garantizará que las competencias parlamentarias sean ejercidas directamente por esta Sala o por el órgano que ella disponga, para velar por el Estado de Derecho”, cita el documento.

Arremetida diplomática

Pero lejos de resolver la situación de desacato para volver a sus funciones, la oposición parlamentaria y sus aliados internacionales optaron por reactivar la presión diplomática contra Venezuela, especialmente en la OEA, que ha convocado un Consejo Permanente de emergencia para abordar la crisis política.



Venezuela repudia arremetida de gobiernos de derecha que atentan contra Estado de Derecho y orden constitucional https://goo.gl/uSFGaw 
El gobierno de Perú, uno de los principales impulsores de un documento para presionar al gobierno de Maduro en la OEA, decidió retirar a su embajador en Caracas; Colombia calificó de “inaceptable” la decisión del TSJ y no descartó buscar vías para sancionar a Venezuela; mientras que el presidente de México, Enrique Peña Nieto, aseguró que su administración no podía “permanecer indiferente”.
Este viernes, pese al supuesto argumento de que en Venezuela no hay separación de poderes, la Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz, se pronunció en contra de la decisión del TSJ, aunque la funcionaria no puede emitir opiniones constitucionales. Los diputados de oposición insisten en que hay un “golpe de Estado”, pero ninguno de ellos ha sido removido del cargo ni la Asamblea ha sido disuelta.
El presidente Nicolás Maduro, en una actividad realizada hoy en el Teatro Teresa Carreño en Caracas, convocó en Miraflores al Consejo de Seguridad de la Nación para resolver el “impasse” entre los Poderes Públicos. Mientras tanto, los principales dirgentes de la derecha se encuentran fuera del país, como el gobernador del estado Miranda, Henrique Capriles; el diputado de Voluntad Popular, Freddy Guevara, pero sus partidos han anunciado una movilización para este sábado.

Nazareth Balbás