Mostrando entradas con la etiqueta Guerrero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Guerrero. Mostrar todas las entradas

miércoles, 30 de septiembre de 2015

México: Grupo policial de élite atacó a los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos

Los familiares de los normalistas rechazan la versión oficial y exigen que los jóvenes aparezcan con vida.
A más de un año de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, el Gobierno mexicano sigue sin asumir su responsabilidad y encubre a los culpables de los hechos del 26 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero.
Los alumnos de Ayotzinapa desaparecidos el 26 de septiembre de 2014 fueron atacados por un grupo élite a cargo de Francisco Salgado Valladares, entonces subdirector de policía de Iguala, estado de Guerrero, en el sureste de México, según información dada a conocer este martes.
Testigos señalaron que hombres encapuchados pertenecientes al grupo especial conocido como Los Bélicos atacaron con armas de fuego al conjunto de estudiantes de la escuela normal rural Rául Isidro Burgos, de Ayotzinapa.
La participación de Los Bélicos en la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa se establece a partir de las declaraciones asentadas en la investigación previa que la Procuraduría General de la República (PGR) abrió en una versión pública la semana pasada.
Los datos aportados por los testigos señalan que las personas que parecían estatales, ya que estaban uniformados de manera distinta, incluso portaban chalecos antibalas, con capuchas que cubrían sus rostros, y llevaban equipo táctico.
En los testimonios recogidos por la PGR se dan más detalles de la vestimenta del grupo policial Los Bélicos. “Llevaban cascos, rostros cubiertos, gafas, guantes tácticos, chalecos antibalas, coderas, espinilleras, lo que se conoce como tipo antimotines, pero sin tolete y sin escudo”.
A partir de esas y otras declaraciones de testigos presentes en Iguala el 26 de septiembre de 2014 se pudo establecer que Los Bélicos llegaron a interceptar el paso de los autobuses en los que iban los normalistas, para posteriormente agredirlos a balazos y llevarse al grupo de 43 estudiantes que se mantienen desaparecidos.
Los Bélicos también respondían al mando del entonces alcalde José Luis Abarca, quien los empleaba para vigilar los accesos a Iguala. Además eran miembros del grupo criminal Guerreros Unidos.
El exsubdirector de la Policía Municipal de Iguala está detenido y consignado en el Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) de Nayarit, mientras que el exalcalde José Luis Abarca Velázquez permanece en una instalación similar en el Cefereso 1 Altiplano, en el Estado de México.
Los padres de los normalistas desaparecidos han señalado de falso el informe de la PGR conocido como verdad histórica y en el cual señalan que los normalistas fueron asesinados y calcinados en un basurero en la población de Cocula, México.
Telesur

lunes, 5 de enero de 2015

¿Qué significa Ayotzinapa para Guerrero, México y América?


¿Qué significa Ayotzinapa para Guerrero, México y América?
El Estado está en guerra contra la población civil, y al servicio del crimen... Guerrero es todo el territorio nacional, y el narcoestado es la cifra dominante de ese territorio nacional... Twitter@ladignavoz
Ayotzinapa tiene múltiples niveles de significación. Por ahora, y con el objeto de dar respuesta a la pregunta que da título al presente artículo, acá se acota el tratamiento de ese acontecimiento histórico al significado específicamente político en tres escalas geográficas, a saber: el local (Guerrero), el nacional (México) y el continental (América).
Es alentador observar que las acartonadas lecturas academicistas están cada vez más agotadas, y que los diagnósticos o análisis más exactos, teóricamente relevantes, tienen predominio en los foros de información, en los espacios de comunicación ciudadanos, en las multitudinarias protestas, en las redes sociales en Internet. A diferencia de otras ocasiones de tragedia análogas, en esta oportunidad los académicos e intelectuales a sueldo, la prensa oficialista y los medios de comunicación masiva fracasaron en su habitual empeño de imponer la versión falsaria del Estado. Para quien no había reparado, adviértase que este es un signo de debilidad del poder.
Cabe hacer notar que el tema de la guerra y violencia en América Latina sigue básicamente tres tesituras: uno –acaso la interpretación dominante–, que el conflicto es resultado de una confrontación entre las propias organizaciones criminales o grupos armados irregulares, o bien, entre éstas y el Estado en aras de un control de territorios, rutas comerciales y soberanías; dos, que el escenario belicista está ligado a ciertas estrategias institucionales y políticas de Estado fallidas o accidentadamente aplicadas para el combate al crimen o la droga; y tres –explicación que felizmente gana terreno–, que el desencadenamiento de la violencia no responde a un asunto de traumatismos externos o estrategias institucionales fallidas, sino que es consustancial a la naturaleza militar de las políticas de Estado, a la trama de los procesos e intereses dominantes en América Latina y el hemisferio. La consigna “Ayotzinapa fue el Estado” condensa el sentido de esta lección histórica.
Esta última interpretación, aunque crecientemente aceptada, aún se encuentra en un estado teórico incipiente, y su alcance en la arena política todavía es restringido. No pocos periodistas avanzan en la documentación empírica de las contradicciones que encierra el presunto antagonismo Estado-crimen. Es probable, y naturalmente deseable, que la fundamentación teórica de este asunto crucial avance con el rigor e insistencia que demanda la emergencia nacional.  
Por ahora sólo cabe rastrear el significado y alcance político de la masacre en Iguala y la desaparición de los 43 estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa en el estado de Guerrero. Nótese que Ayotzinapa se aborda acá como un “acontecimiento”, en el sentido histórico del término, es decir, una ruptura con ciertos procedimientos rutinarios, y por consiguiente, un hecho que transgrede sustantivamente la realidad o las realidades que gravitan alrededor de esta fractura histórica. 

Ayotzinapa es la otra historia de Guerrero 
Guerrero es una entidad atravesada por las más agravantes contradicciones. Cerca del 70 por ciento de la población guerrerense vive en situación de pobreza. Las tasas anuales de crecimiento en el estado a menudo están debajo de la media nacional, que para una entidad tan profundamente desigual este estancamiento económico se traduce necesariamente en miseria crónica. Pero Guerrero también es sede de una de las industrias turísticas más prósperas del país, el principal destino de recreación de las clases medias-altas durante la segunda mitad el siglo XX. También es un territorio rico en recursos naturales. El estado está gobernado fácticamente por empresarios del ramo turístico, compañías extractivas foráneas, y poderosos cárteles de la droga. La situación social de Guerrero cambió poco en un siglo. El recrudecimiento de la violencia asociada al narcotráfico y el empoderamiento de las empresas criminales es acaso la novedad más visible.
Guerrero es un estado con dos historias radicalmente reñidas: por un lado, la historia oficial de los caciques y capitales nacionales e internacionales, los megaproyectos turísticos e incursiones de las mineras canadienses o estadounidenses; y por otro, la historia confidencial, la otra historia, la de la clandestinidad de la resistencia popular, la desobediencia civil, la de la disidencia política reprimida con especial virulencia por el Estado mexicano. Ayotzinapa es una bisagra en el cruce de estas dos historias.
La toma masiva de ayuntamientos en Guerrero por parte de distintas organizaciones sociales reunidas en la Asamblea Nacional Popular, en clara respuesta a los hechos criminales del 26 de septiembre de 2014, y en radical desconocimiento de los poderes públicos formales, representa el ascenso a la superficie de esa historia oculta, de esa otra realidad, que paradójicamente es la realidad dominante de Guerrero.
En los cálculos del Estado, Ayotzinapa debía formar parte de la historia no oficial o subterránea. Pero esta siniestra normalidad no prevaleció. Ayotzinapa es la posibilidad de recuperar esa otra historia eclipsada por el bandidaje de los negocios involucrados en territorio guerrerense, y poner esa tradición de resistencia al servicio de las luchas en curso. Con Ayotzinapa, la rica historia de resistencia en Guerrero se eleva a rango de patrimonio de la resistencia global.

Guerrero es todo el territorio nacional
Ayotzinapa encendió “la llama de la insurrección”. La crispación social se extendió a toda la geografía nacional. “Todos somos Ayotzinapa”, reza la leyenda. México se miró en un espejo aquel 26 de septiembre de 2014. Tlatlaya y Ayotzinapa pusieron al desnudo la vocación criminal de las fuerzas armadas, y la complicidad de los mandos civiles en la comisión de delitos de lesa humanidad. La actuación de las autoridades públicas se reduce al encubrimiento de las operaciones delictuosas del Ejército y las policías, y al suministro de protección e impunidad para el crimen organizado. Después de Ayotzinapa, el país acabó de cobrar conciencia de una realidad inexpugnable: que el Estado está en guerra contra la población civil, y al servicio del crimen; que Guerrero es todo el territorio nacional, y que el narcoestado es la cifra dominante de ese territorio nacional.  
En relación con ese reconocimiento de maridaje entre el Estado y el crimen, en otra ocasión se dijo: “Es preciso insistir en la especificidad de un narcoestado. En suma, se trata de un Estado que impulsa ciertas políticas (e.g. la guerra contra el narcotráfico) que suministran ex profeso una trama legal e institucional en beneficio irrestricto de los negocios criminales. Es el predominio categórico del binomio criminalidad empresarial-violencia criminal en la trama de relaciones sociales comprendidas en un Estado… en México es virtualmente imposible aspirar a un cargo de elección popular sin el aval y el financiamiento de las organizaciones criminales. Lo cual resulta cierto para todos los niveles de la cadena de mando político, es decir, municipal, estatal o federal. Esto implica que el crimen tenga control de la totalidad de las instituciones de Estado. Por eso se dice que tenemos un narcoestado. Otro ejemplo lapidario es la situación de los ministerios públicos o las instituciones judiciales. Más de un agente ministerial ha confesado en encuentros con periodistas, que la orden de “arriba” es desestimar los casos que involucren personas desaparecidas a manos del crimen, y por consiguiente tienen la instrucción de abortar cualquier seguimiento a esas ocasiones de delito. Con ligeras variaciones en las diferentes entidades federativas, el porcentaje de impunidad oscila entre el 98 y el 100 por ciento. Esto no es un desafío del crimen al Estado: eso es un Estado al servicio del crimen” (http://lavoznet.blogspot.com/2014/12/que-es-un-narcoestado.html).  
La identificación del enemigo en México es una avance mayúsculo.

Ayotzinapa o la virulencia de Monroe
La guerra contra el narcotráfico tiene costos humanos inenarrables. A la pregunta de por qué es importante Ayotzinapa para los países al sur de México, la respuesta es casi una obviedad: si Colombia fue un laboratorio de la militarización con base en la narcoguerra, México es la confirmación del terror, la violencia, el pillaje, el ultraje de soberanías, la destrucción de culturas y comunidades que provoca la importación de esas políticas o la incursión gratuita en escenarios belicistas. Ayotzinapa representa el más vivo argumento en contra de la estúpida guerra contra el narcotráfico. Esa guerra es una guerra de ocupación y contra las sociedades domésticas. Ningún interés, proyecto o agenda justifica la instrumentación de la guerra contra las drogas. Tras Ayotzinapa, esta es una enseñanza que América Latina nunca debe olvidar.
Hacia el norte del país, el significado de Ayotzinapa no es tan distinto. Se expuso en la entrega anterior: “…se puede concluir que la gestión militarizada de los asuntos públicos y el control criminal de las poblaciones, ejes torales del TLCAN-NAFTA, se traducen en terrorismo de Estado. Y que la solución militar a los problemas sociales es terrorismo”.

sábado, 8 de noviembre de 2014

La justicia mexicana confirma el asesinato de los 43 estudiantes de Ayotzinapa

La fiscalía general mexicana confirmó que los 43 estudiantes desaparecidos el pasado 26 de septiembre en el estado sureño de Guerrero fueron asesinados por miembros del grupo criminal Guerreros Unidos, según declaraciones de los tres nuevos detenidos que se declararon autores del crimen.
Murillo Karam hizo el anuncio en una conferencia de prensa en la que informó la detención de Patricio Reyes “El Pato”; Jonatan Osorio “El Jona”; Agustín García “El Chereje”, miembros de ese grupo criminal que reconocieron su participación en el asesinato de parte de los 43 estudiantes, reportó la agencia EFE.
Agustín García reveló a la Procuración General de la República (PGR) que trasladaron a un grupo de más de 40 personas y “los llevaron al basurero de Cocula. Algunas de las personas que se llevaron (ya) iban asesinadas”.
Los nuevos detenidos, explicó el fiscal, citado por el diario capitalino La Jornada, señalaron que ahí asesinaron a los que aún estaban vivos y luego a todos les quemaron con gasoil y algunas otras sustancias, y eso empezó desde las 12 de la noche hasta las tres de la tarde del día siguiente (27 de septiembre).
Alrededor de 15 de las personas entregadas a los miembros de Guerreros Unidos murieron de asfixia tras ser llevados todos a la zona del basurero de Cocula a bordo de una camioneta propiedad de Gildardo López Astudillo, informó el procurador.
Los detenidos señalaron que una vez que los estudiantes fueron incinerados, un integrante de Guerreros Unidos identificado como “El Terco” ordenó que los restos fueran triturados y luego lanzados al río Cocula.
Las últimas investigaciones de la PGR obtuvieron testimonios de que el fuego que se inició para incinerar al grupo de personas que les fue entregado, se dejó ardiendo hasta alrededor de las 2 de la tarde y luego regresaron “a limpiar” el lugar.
Los detenidos fueron llevados por la PGR a la zona del río Cocula y al basurero homónimo para que mostraran cómo se habían realizado las acciones que dicen hicieron contra el grupo de personas que le fueron entregadas.
En el río Cocula se encontraron bolsas con los restos y cenizas de lo que presuntamente fueron las víctimas que les entregaron los policías de Cocula e Iguala a los Guerreros Unidos tras el ataque de uniformados y narcos a estudiantes de Ayotzinapa, que dejó además un saldo de seis muertos y 25 heridos.
La identificación de los restos, según dijeron los peritos de la PGR, será muy difícil, pero el procurador aseguró que continuarán y realizarán todos los trabajos periciales que sean necesarios para identificarlos.
Murillo Karam expresó que “han sido 33 días muy difíciles, sobre todo para los que no saben del paradero de sus hijos”, pero refirió que en ningún momento se ha dejado de investigar. El procurador señaló que ya han dado toda esta información a los familiares.
La reunión entre el procurador y los padres se realizó en privado en un hangar de la aeropista de Chilpancingo, capital del estado de Guerrero, 280 kilómetros al sur de la capital, durante unos 40 minutos.
Al salir, el abogado de las familias, Vidulfo Rosales, se limitó a decir que Murillo Karam les había dado noticias “delicadas”.
Los familiares salieron en grupo y se subieron a autobuses para dirigirse hacia la escuela de sus hijos, la Normal Rural “Raúl Isidro Burgos”, ubicada cerca de Chilpancingo. También tienen previsto informar más tarde a la prensa, reportó la agencia DPA.
Afirmó que María de los Ángeles Pineda Villa y su esposo, el exalcalde de Iguala, José Luis Abarca son investigados por el delito de operaciones con recursos de procedencia ilícita (lavado de dinero). Él fue consignado (detenido preventivamente) y ella se encuentra arraigada (con arresto domiciliario).
Indicó también que los policías municipales de Iguala se encuentran relacionados con el homicidio de cuatro personas, cuyos cadáveres fueron encontrados en fosas ubicadas en la zona de Pueblo Viejo, en los alrededores de Iguala, donde se encontraron restos de 28 individuos.
Según las investigaciones realizadas, los participantes en el asesinato de las personas tenían la intención de “no dejar un sólo rastro de lo que hicieron, pues toda la ropa que usaron en el evento los homicidas también fue quemada, y las víctimas fueron incineradas con las prendas que llevaban puestas”.
Telam

viernes, 7 de noviembre de 2014

Ayotzinapa, un proyecto revolucionario

Para entender por qué las escuelas Normales Rurales de México son víctimas de represión, es necesario conocer su origen y la educación que allí se imparte.
En la actualidad pocas han sobrevivido el sistema político capitalista de los gobiernos mexicanos, que pretenden acabar con estas instituciones porque sus estudiantes tienen ideas revolucionarias y son críticos del Estado. La realidad es que las Normales Rurales son las únicas que enseñan para servir a la sociedad y no a las empresas privadas.
Las escuelas normales rurales se erigen en la actualidad como el último bastión de la histórica Revolución Mexicana. Su misión es formar estudiantes críticos, con ideales progresistas y conciencia social que transformen la realidad en México y defiendan los derechos de los pobres. Sin embargo, estas loables características han convertido estas escuelas en objeto de represión e indiferencia del Estado.
Las normales rurales surgieron para brindar educación gratuita a campesinos e indígenas que viven en las zonas rurales más remotas de México. Estos jóvenes son formados como docentes de primaria que luego imparten clases a cientos de niños y niñas de sus propias comunidades, los cuales se convierten en los futuros profesionales del país.
La reciente desaparición de 43 estudiantes de Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa el pasado 26 de septiembre hizo que el mundo entero fijara su mirada en esa pequeña localidad rural de México. Sin embargo, pocos conocen por qué esos jóvenes fueron víctimas de tan cruenta represión policial.
teleSUR te explica el por qué con un recuento histórico de la lucha de las escuelas normales rurales y, en especial, la de Ayotzinapa.

Escuelas Normales, cunas de conciencia social

Las escuelas normales rurales fueron el resultado de una época de cambios sociales, conocida como la Revolución Mexicana (1910-1940). Tienen su origen en un sistema de educación masivo creado en los años 20, que surgió como alternativa para los hijos de campesinos de escasos recursos.
El presidente de México, Lázaro Cárdenas (1934-1940), fue quien reivindicó a los campesinos e indígenas mediante el impulso de una reforma agraria y la creación de alrededor de 46 escuelas normales rurales en todo el país.
Bajo los ideales de justicia e igualdad social de Cárdenas, las normalistas rurales adoptaron la defensa de la educación pública como un derecho de todos, en especial de los más pobres. Quienes se forman dentro de estas escuelas emplean la educación como una herramienta fundamental para el entendimiento de la realidad social y la posibilidad de su transformación.
El profesor del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma de México (UNAM), José María Calderón, explicó que la experiencia del Cardenismo (como es llamada la gestión de Lázaro Cárdenas) fue importante “porque el maestro rural no salía de su ambiente, sino que regresaba a su comunidad” a impartir sus conocimientos.
Para Calderón las escuelas normales rurales se definen como cunas de conciencia social porque sus estudiantes se forman para ser críticos del sistema político mexicano, sobre todo a la indiferencia ante las necesidades de los más pobres.
Las voces de conciencia de los estudiantes se han convertido en un dolor de cabeza para un gobierno que privilegia el sector privado y busca desaparecer los pilares que aún se mantienen de la Revolución Mexicana, que defienden una educación pública de calidad y con recursos suficientes para funcionar.

Lucha contra la discriminación

Desde un inicio el Estado mexicano le puso fecha de caducidad a las escuelas normales rurales. Al culminar el gobierno del líder revolucionario, Lázaro Cárdenas, las escuelas se convirtieron en objeto del acoso gubernamental, ataques de grupos del narcotráfico y, además, no reciben recursos económicos por lo cual deben autogestionarse para funcionar.
El profesor José María Calderón, de la UNAM, indicó que “las grandes reivindicaciones de la Revolución Mexicana concluyeron con el Cardenismo y las escuelas rurales son las que sufren los embates posteriores, pero sobreviven gracias a su combatividad y al apoyo de sus propios campesinos”.
Precisamente, después de Cárdenas surgió el gobierno derechista de Ávila Camacho (1940-1946), quien redujo el presupuesto y cerró al menos 30 de las 46 escuelas normales rurales que había en el país.
En el 2008, durante la gestión de Felipe Calderón (2006-2012), fue cerrada la última escuela rural, llamada Mexe y ubicada en el Estado de Hidalgo. Algunos de estos planteles fueron transformados en escuelas secundarias adoptando los planes de estudio contemporáneos.
Calderón explicó que las escuelas normales se han convertido en una amenaza para el sistema capitalista que gobierna en México, debido a la formación crítica de sus estudiantes, quienes se oponen a la privatización de la educación. Por este motivo, frecuentemente son ciminalizados “para que no hagan sus observaciones” contra el Estado.
La criminalización de los jóvenes por parte del Estado consiste en vincularlos con grupos criminales y del narcotráfico. Al respecto, Calderón enfatizó que, por el contrario, los estudiantes y sus comunidades campesinas son las principales víctimas de los conflictos entre ambos grupos, que los han desplazado de sus tierras ante la mirada indiferente de las autoridades.
Otra razón que propicia los ataques contra las escuelas normales rurales es que éstas “se ocupan del desarrollo tecnológico y político”, mientras que “las privadas se centran en la formación de estudiantes para administraciones de empresas privadas”. Es decir, los egresados de las rurales se ponen al servicio de la sociedad y los profesionales de las escuelas privadas sirven al sistema capitalista.
“Las rurales son las que están innovando, ofreciendo alternativas nacionales a este país, pero los empresarios decidieron que se podía prescindir de los estudiantes de esas instituciones porque solo traen ideas subversivas”, señaló Calderón.
La falta de financiamiento, la violencia, la represión y las desapariciones forzadas son parte de las estrategias llevadas a cabo para acabar con las escuelas normales rurales.

Ayotzinapa, semillero de protestas sociales

En 1926 se fundó la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, la cual aún funciona en la actualidad y se ha convertido en un verdadero símbolo de resistencia revolucionaria y transformación social. De ella han surgido diversos movimientos sociales y personalidades como Lucio Cabañas y Genaro Vásquez Rojas.
Pese a las constantes represiones y ataques que recibe por su abierto carácter combativo y la conciencia política de sus estudiantes, desde su creación Ayotzinapa ha generado 88 generaciones de maestros rurales, los cuales han formado aproximadamente a más de 40 millones de personas, entre ellas abogados, contadores, ingenieros, y arquitectos.
“Es gente que no tiene intereses, surgen de sus comunidades y regresan a sus comunidades, son una expresión de solidaridad y fraternidad, expresiones que el neoliberalismo ha olvidado”, de esta manera describió José María Calderón a los estudiantes de Ayotzinapa.
Más allá del éxito profesional, la escuela de Ayotzinapa busca formar docentes para contribuir a la transformación de la sociedad en la que viven. Por ello, los estudiantes alternan la formación pedagógica con la política para convertirse en agentes de cambio dentro de su sociedad.
Para Calderón, Ayotzinapa “es una escuela de trabajo, de preparación, de personas solidarias entre ellos y con los demás campesinos”. Allí la comunidad estudiantil funciona como una hermandad, pues viven y se alimentan en las instalaciones.
En cuanto a los recursos económicos, los estudiantes han desarrollado un sistema de autogestión para obtener fondos que cubran los gastos de la escuela. Las actividades consisten en salir a las calles a recolectar dinero, sembrar, cosechar y criar animales.
Ayotzinapa es una población del municipio Tixtla, en el estado Guerrero al sur de México, la cual es sede de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos”.
La Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa es una de las pocas que se rehúsa a cerrar sus puertas por el acoso del Gobierno. Con valentía, sus 520 alumnos siguen formándose para ser maestros y luchan para no ser desaparecidos como sus 43 compañeros normalistas, hecho que solo ha servido para fortalecer sus ideales y continuar luchando por sus derechos.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Los 43 estudiantes desaparecidos son de una de las escuelas más revolucionarias de México

La escuela de Ayotzinapa tiene una larga historia de protestas.
Los grandes medios de comunicación apenas lo han contado, pero los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala, Guerrero, provienen de Ayotzinapa, una de las escuelas más revolucionarias de México con un amplio recorrido de lucha social.
En sus paredes abundan pinturas y murales con la imagen de Ernesto “Che” Guevara, Fidel Castro y otros líderes de izquierda. Al caminar por sus pasillos, se puede escuchar música de Silvio Rodríguez, que parece combinar con banderas rojinegras que cuelgan en algunas aulas.
Es la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa Raúl Isidro Burgos, de la que salió el grupo de estudiantes que fue atacado el 26 de septiembre por la policía de Iguala, en el estado de Guerrero.
Seis personas murieron en la agresión, entre ellas tres alumnos de la Normal, pero otros 43 de sus compañeros están desaparecidos desde entonces.
Algunos definen el ataque como el mayor escándalo en lo que va del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, quien se ha comprometido a castigar a los responsables de la tragedia.
“No habrá ningún resquicio para la impunidad”, insiste.
Hasta el momento las autoridades han encontrado nueve fosas clandestinas en el municipio de Iguala. En las primeras cinco aparecieron 28 cuerpos calcinados, pero de las restantes no hay información oficial.
La desaparición de estudiantes ha provocado una ola de protestas no sólo en México, sino en varios países. La Organización de Estados Americanos, Naciones Unidas y parlamentarios europeos demandan que el caso se aclare lo antes posible.
Y al mismo tiempo muchos se preguntan de dónde provienen las víctimas y por qué en este país la Normal de Ayotzinapa es sinónimo de rebeldía y compromiso social.

La historia

La escuela nació en 1926 como parte de un proyecto gubernamental para formar maestros que combatieran el analfabetismo en el país y al mismo tiempo reducir la pobreza en las comunidades rurales. En ese entonces se creó una red de 29 normales de las que sólo 13 sobreviven.
El concepto original era formar profesores que atendieran específicamente las necesidades educativas de las zonas más pobres de México, donde los maestros no sólo imparten clases sino que virtualmente se convierten en líderes comunitarios.
Desde que se fundaron estos planteles, los alumnos no sólo reciben educación, sino también alimentos y un espacio para dormir mientras duren sus cursos.
Para ingresar a estas escuelas es necesario comprobar que no tienen dinero para estudiar en otra parte. El único requisito es ser pobre.
Durante el gobierno del presidente Lázaro Cárdenas (1934-1940) en la filosofía de estos planteles se incorporó una formación socialista, que se ha mantenido desde entonces.
Ese cariz es uno de los aspectos más revolucionarios de las normales rurales.
Desde 1940 hasta la fecha, los distintos gobiernos capitalistas han tenido una relación difícil con las normales, a tal grado que cada año los estudiantes y maestros realizan movilizaciones y protestas para conseguir que se mantenga el presupuesto público para su existencia.
“Desde la presidencia de Manuel Ávila Camacho (1940-1946) fueron abandonadas y sobrevivieron gracias a las movilizaciones de sus alumnos”, señaló la investigadora Tanalís Padilla en un artículo publicado en el diario La Jornada.

Guerrilla

Pero en el caso de la Normal de Ayotzinapa la historia de su fundación es sólo una cara de la moneda.
La escuela cobró fama porque allí se graduaron dos de los principales líderes de movimientos guerrilleros en México, los profesores Lucio Cabañas Barrientos y Genaro Vázquez Rojas. Los personajes marcaron a la Normal.
Algunos como Elba Esther Gordillo, expresidenta del oficialista Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), han dicho que la escuela es un “semillero de la guerrilla”.
Pero otros creen que la escuela es un proyecto distinto para educar a jóvenes en situación de pobreza y alejarlos de las filas del narcotráfico.
Más allá de la polémica, lo cierto es que los alumnos de la Normal de Ayotzinapa tienen una formación distinta al del sistema de formación de maestros del país.
“Los muchachos que estudian allí son militantes, tienen mayor conocimiento político que otros. Al menos así lo ve el gobierno”, dice Juan Carlos Pérez, corresponsal de BBC Mundo en México, quien visitó recientemente el plantel.
“Lo que han hecho continuamente los estudiantes de las normales rurales, y lo que hacían los normalistas de Ayotzinapa el pasado 26 de septiembre, es defender con empeño un derecho histórico”, insiste la académica Tanalís Padilla.
LibreRed/BBC

viernes, 31 de octubre de 2014

México no se rinde: Intensifican protestas por 43 estudiantes desaparecidos

Miles de profesores, estudiantes y personas que se solidarizaron tomaron las calles para exigir justicia por los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos desde hace 33 días.
También tomaron empresas petroleras y hasta el aeródromo como medida de presión para que aparezcan los jóvenes.
Docentes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación bloquearon este jueves el aeropuerto de Oaxaca como parte de las medidas de presión de la jornada nacional para exigir justicia al gobierno de Enrique Peña Nieto por este caso.
Los manifestantes dejaron las aulas y decidieron tomar el control de carreteras, autopistas, negocios, plazas comerciales, el acceso al aeropuerto de la Ciudad de Oaxaca y la refinería “Antonio Dovali Jaime” de Petróleos Mexicanos en el puerto de Salina Cruz, en la zona del Istmo de Tehuantepec para reclamar que aparezcan con vida los 43 estudiantes de la Escuela Rural de Ayotzinapa, desaparecidos desde el pasado 26 de septiembre.
El bloqueo es parte de un paro que inició a las 8 de la mañana de este miércoles y se mantendrá hasta después de las 5 de la tarde, lo que se torna indefinido. Los usuarios que deseen ingresar caminando al aeródromo lo pueden hacer, siempre y cuando sea para abordar.
Por su parte, más de mil estudiantes y maestros de las Facultades de Ciencias Químicas y Economía de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG) marcharon desde ciudad Universitaria al Zócalo de la ciudad, en demanda de la presentación con vida de los 43 jóvenes de Ayotzinapa.
Los familiares exigen al Gobierno que agilice las investigaciones en otras zonas del país, y dejar de lado el análisis de fosas clandestinas o comunes, pues aseguran que sus hijos “están vivos”. Este miércoles, un grupo de padres se reunió con el presidente mexicano y acordaron ejecutar varias medidas, pese a que no confían en la búsqueda que realiza la Procuraduría General de la República.
Emiliano Navarrete, padre de uno de los desaparecidos, aseveró que los normalistas están con vida en entrevista exclusiva para teleSUR. No obstante, recalcaron que los acuerdos con Peña Nieto fueron insuficientes.
La Jornada

jueves, 30 de octubre de 2014

Familiares de estudiantes desaparecidos denuncian pasividad del gobierno mexicano

Los familiares de los 43 estudiantes desaparecidos del municipio de Iguala, en Guerrero, se declararon este jueves insatisfechos por la reacción del presidente mexicano Enrique Peña Nieto, quien los recibió este miércoles.
Felipe de la Cruz, uno de los padres de familia, así se declaró con lo acordado con el jefe de Estado en la la sede presidencial de Los Pinos, durante una rueda de prensa posterior al encuentro de cinco horas con el mandatario.
Según De la Cruz, persisten desacuerdos con los procedimientos para garantizar la impartición de justicia en el caso Iguala, donde murieron seis personas, una veintena resultaron heridas y 43 estudiantes de la escuela rural de Ayotzinapa continúan desaparecidos hace 33 días.
Antes, el mandatario mexicano dijo en comparecencia televisiva que se comprometió con 10 reclamos de los familiares, organizaciones sociales y abogados que acompañaban a los demandantes.
Entre los acuerdos están reforzar la búsqueda de los desaparecidos, apoyar a las familias de los asesinados y lesionados, así como establecer una comisión bilateral para una comunicación veraz y oportuna a los representantes de las víctimas de la escuela de Ayotzinapa.
Peña Nieto se comprometió a llegar hasta el fondo en la búsqueda de la justicia sobre el asunto, y también a apoyar a las escuelas de zonas rurales del país.
Al propio tiempo, la Secretaría de Gobernación (Segob) presentó una solicitud al Senado de la República para aplazar la gira de Enrique Peña Nieto por China y Australia, incluida su participación en la reunión de líderes económicos del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC).
La Segob argumentó que la gira presidencial debe ser postergada debido a la situación de crisis que se vive en Guerrero, por lo que el Senado mexicano debe evaluar en las próximas horas la pertinencia de aplazar la visita del jefe de Estado.
PL

sábado, 18 de octubre de 2014

ONG estima que en México hay unas 3.000 desapariciones forzadas

Aunque no hay cifras oficiales en México, el Comité Cerezo, una organización de Derechos Humanos en ese país, estima que existen unos 30.000 desapariciones en la nación, dentro de las cuales calculan que unos 3.000 o 4.000 son forzadas.
Francisco Cerezo, uno de los miembros fundadores del grupo, indicó este viernes en entrevista con TeleSur que en estas desapariciones forzadas se incluyen los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de la población de Ayotzinapa, en Iguala, estado de Guerrero, y estimó que este hecho constituye un reflejo de la estrategia de paramilitarización que ha surgido en el país y de la acción del Estado dirigida a crear terror, mientras esconden la situación responsabilizando a la delincuencia organizada.
El 26 de septiembre, la policía de Iguala -presuntamente junto a sicarios del grupo delictivo Guerreros Unidos- arremetió contra un grupo de estudiantes de la Escuela Raúl Isidro Burgos, que había llegado a la ciudad para recoger fondos destinados al movimiento estudiantil de la institución.
De acuerdo con reportes policiales, los estudiantes supuestamente pretendieron llevarse tres autobuses de la ciudad, lo que originó la persecución y el ataque de los uniformados.
Cerezo afirmó que en esta región hay una “masacre generalizada”, que incluye tumbas clandestinas. “Esto habla de una situación de emergencia en México, que se ha denunciado, pero el Estado ha negado la responsabilidad en las desapariciones forzadas”, apuntó.
En ese sentido, acotó que el Gobierno mexicano habla de personas ausentes y omite el término de desaparición forzada, que implica la participación de agentes del Estado.
“El Estado trata de echarle la responsabilidad a la delincuencia organizada, cuando según la información y testigos, el grupo de narcotraficantes Guerreros Unidos nació para defender al Ejército de otro grupo de narcos. Eso dice de la estrategia de paramilitarización en México, que utiliza la mano siniestra de los grupos paramilitares, disfrazados de grupos narco”, estimó Cerezo.
Además, añadió que este caso también implica “la responsabilidad directa del Estado en la creación de estos grupos para actuar con la detención arbitraria, tortura, la desaparición forzada y la ejecución extrajudicial, no solo de habitantes de México sino contra el movimiento social organizado, como sucedió en Ayotzinapa”.
AVN

miércoles, 15 de octubre de 2014

Masivas protestas en México por desaparición de estudiantes

Este martes continuaron las manifestaciones en Chilpancingo, capital del estado mexicano de Guerrero, para exigir justicia ante la desaparición de 43 estudiantes de Ayotzinapa en Iguala el pasado 26 de septiembre.
Los manifestantes pertenecientes a la escuela rural de Ayotzinapa, padres y madres de familia, y docentes de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación del estado de Guerrero, se concentraron a las afueras de la sede de Gobierno regional y otros edificios gubernamentales.
Los jóvenes estudiantes y maestros atacaron el Palacio de Gobierno la tarde del lunes e incendiaron el edificio.
El alcalde de Chilpancingo, Mario Moreno, llamó a los manifestantes al diálogo y a la reconciliación, a la paz y la tranquilidad.
A la fecha no se han registrado personas lesionadas ni detenidas. Mientras tanto, las actividades en la mayoría de las escuelas de la localidad han sido suspendidas.
Se prevé que estudiantes de Michoacán y profesores de Oaxaca se sumen a la manifestación de Ayotzinapa, para ratificar la demanda de aparición con vida de los 43 estudiantes desaparecidos.
La policía de Iguala -presuntamente junto a sicarios del grupo delictivo Guerreros Unidos- arremetió el pasado 26 de septiembre contra un grupo de estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, de la población de Ayotzinapa, que había llegado a la ciudad para recoger fondos económicos para el movimiento estudiantil de la institución.
De acuerdo a reportes policiales, citados por la prensa mexicana, los estudiantes supuestamente pretendieron llevarse tres autobuses de la ciudad, lo que originó la persecución y el ataque de los uniformados.
Los policías, además de atacar a los estudiantes, dispararon contra un autobús donde se movilizaban jugadores del equipo de fútbol de tercera división Los Avispones, que viajaban por la carretera Iguala-Chilpancingo.
Esta acción dejó un saldo de seis muertos, entre ellos un menor de edad, 25 heridos; además de los desaparecidos.
AVN