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jueves, 2 de agosto de 2018

Mujer española insulta a madre extranjera por sentar a su hija en el metro (+Video)

Una mujer en el metro de Madrid, España, discutió con varios pasajeros tras insultar a una madre extranjera – que viajaba sentada con su hija- por ocupar una de las plazas del vagón del subterráneo.
El evento lo denunció el diario El País en un reporte en su portal web, en el que colgó un video del percance y dio detalles de lo sucedido.
El medio español explica que el material es de un fotoperiodista que asistió al episodio. “Estaba en la línea 5, cogí el tren en la estación de Chueca y, cuando paró en Callao, subió una mujer con su hija de 5 años. La madre sentó a la niña y, entonces, una mujer empezó a increparle diciéndole que no podía ocupar el asiento porque no había pagado”, relata.
“La mujer comenzó a gritar y la niña se asustó”, continúa su relato el fotógrafo. “En una ocasión, la mujer afirmó que los extranjeros cuando van a la Seguridad Social les atienden primero que a los españoles a pesar de que no la pagan. En ese momento, otros pasajeros del vagón comenzaron a pedirle que se callase”, dijo, citado por el periódico.
Los viajeros intentan hacer razonar, sin éxito, a la mujer, especialmente cuando reitera que “los inmigrantes no pagan la Seguridad Social”.
En los primeros segundos del vídeo, puede escucharse la siguiente discusión: “¿Sentarse la niña pequeña? Vamos, ¡a la porra! ¡Sinvergüenza!”, grita la señora dirigiéndose a una pasajera cercana. “Sinvergüenza usted, maleducada, racista”, le responde la pasajera en pie junto a ella, añade Huffington Post.



martes, 31 de julio de 2018

Racismo: Agreden a atleta de 22 años en Italia por su origen étnico


Ataque racista en Italia contra atleta de origen africano.
La atleta italiana de origen africano, Daisy Osakue, sufrió lesiones en un ojo tras ser agredida el domingo con un huevo, probablemente por el color de su piel, cuando se dirigía a su residencia de Monalieri, en el norte de Italia.
La atleta, de 22 años, que compite como lanzadora de disco, nació en Italia de padres nigerianos y podría perderse los campeonatos europeos de Berlín (Alemania), que comienzan el 9 de agosto.
“Sentí un golpe muy fuerte en el ojo. Caí al suelo y sentí como un líquido, estaba aterrorizada pensando que podría ser ácido“, contó Osakue en una entrevista a Sky TG24.
La atleta fue traslada immediatamente a un hospital de Turín, de donde salió este lunes con un vendaje sobre el ojo izquierdo.
“Estoy bien”, aseguró.
“Desafortunadamente sufrí algunas lesiones en la córnea y tengo líquido en la retina, pero con descanso, gotas y cortisona debería mejorar. Esto no me detendrá, voy a participar (en el campeonato)”, insistió.
Osakue está convencida de que fue un ataque racista.
“No me gusta usar la tarjeta del racismo, pero en este caso, sí (…) Creo que estaban buscando una persona de color, una mujer”, comentó a los medios italianos.
Hay muchas prostitutas que trabajan en esa zona y creo que me confundieron con una de ellas”, dijo.
“Los automóviles aceleraban (…) fue un acto de pura cobardía”, lamentó.
El incidente ocurre en un momento de gran tensión racial por las políticas contra la inmigración del nuevo gobierno populista de Italia y en particular del ministro del Interior, el ultraderechista Matteo Salvini.
En las últimas semanas se registraron al menos seis ataques como el sufrido por Osakue.
“Ya había sido víctima de episodios racistas, pero sólo verbales. Cuando se pasa a la acción se supera un muro peligroso“, comentó.
La formación antisistema Movimiento 5 Estrellas (M5S), que forma parte de la coalición en el poder, condenó este ataque y aseguró que toda Italia “rechaza, se indigna y castiga estos gestos incalificables”, recordó.
(Con información de AFP)

miércoles, 27 de junio de 2018

(+Video) Racismo en Estados Unidos: mujer ofende a mexicano y a su madre

mexicano ofendido por mujerEl polémico hecho se hizo popular a través de un video en Facebook. El audiovisual deja ver la escena en el que un hombre mexicano realiza su oficio de jardinero en compañía de su madre con quien labora; seguidamente, es abordado por una mujer de origen estadounidense, la cual se dirige a ellos en un lenguaje peyorativo y con calificados denigrantes por su condición de extranjeros.
La grabación que dura 35 segundos, fue publicada por la victima de la discriminaste de origen americano, identificado con el nombre de Esteban Guzmán, en su perfil de Facebook.  La mujer le hace un gesto con el dedo medio mientras el mexicano trabaja y le a su vez le pregunta “¿por qué nos odias?” con un categórico: “Porque sois mexicanos”.
Cuando el joven le replica que los mexicanos son “personas honestas”, la mujer, tras reírse sarcásticamente, contesta: “Violadores, animales, traficantes de drogas”. Aunque en el audio no se aprecia bien, parece que la mujer hace alusión al presidente estadounidense Donald Trump.
El video también fue  difundido en la red social Twitter, y en un solo día, ha sido compartido 46.000 veces y acumula casi 75.000 me gusta. La mayoría de los 5.000 comentarios recibidos muestran su apoyo al joven y lamentan el comportamiento de la mujer.
En la respuesta final de Esteban Guzmán que acompaña el video colgado en su cuenta de Facebook, da las gracias de forma irónica por votar a Trump porque —asegura— “gracias a él en todas partes soy un violador, un animal y un traficante de drogas”. “No sabes lo que se siente al ser tan odiado“, añade. Aunque asegura que puede soportar los insultos racistas, Guzmán también agrega que “cuando empiezan a gritarle a mi madre, esa es otra historia”. En último término lanza una reflexión: “Somos gente honesta, trabajadora y respetuosa. Por favor, ¡tenemos que trabajar juntos para detener el racismo!”.




Leer en: https://www.elciudadano.cl/estados-unidos/video-racismo-en-estados-unidos-mujer-ofende-a-mexicano-y-a-su-madre/06/26/#ixzz5Jg335SCd

La larga historia de racismo y xenofobia antiinmigrante en Estados Unidos

Muchas de las principales figuras del partido Demócrata argumentan que la prohibición del ingreso a los inmigrantes es “antiamericano”, ignoran la larga historia de políticas xenófobas de Estados Unidos. El dirigente de la minoría demócrata del Senado Chuck Schumer (por Nueva York) dio una conferencia de prensa en la que habló en contra de la orden ejecutiva de Trump para bloquear la entrada de personas de siete países de mayoría musulmana. Con lágrimas en los ojos, dijo: “Esta orden ejecutiva fue mal intencionada y antiestadounidense”. Por supuesto, Schumer no mencionó que la lista de países se había creado por primera vez por un programa bipartidista de restricción de visados, la ley de prevención del terrorismo y el programa de exención de visas. Esta ley fue votada por ambos partidos en el Congreso y aprobada por Obama en 2015.
Schumer también olvidó mencionar que estos son los países que la administración Obama atacó a un ritmo de tres bombas por hora en 2016. En su declaración pública, Schumer sugirió que un grupo bipartidista de legisladores debería formular un plan de inmigración para contrarrestar la orden reaccionaria de Trump. “Las lágrimas corren por las mejillas de la estatua de la libertad esta noche como una gran tradición de América, la bienvenida a los inmigrantes, que ha existido desde la fundación de Estados Unidos, que hoy ha sido pisoteada”. Schumer argumenta que las acciones de Trump son contrarias a las tradiciones de Estados Unidos, pero esto es completamente falso. El gobierno de Estados Unidos siempre ha mantenido leyes y políticas antiinmigrantes. Los siguientes ejemplos ilustran cuatro de las principales.
Ley de Sedición y Extranjería
La Ley de Sedición y Extranjería fue aprobada por John Adams, el segundo presidente de Estados Unidos en 1798. Esta ley aumentó los requisitos de residencia para obtener la ciudadanía de cinco a catorce años. También prohibió que las personas de naciones consideradas “enemigas” se conviertan en ciudadanos de Estados Unidos. Los inmigrantes estaban sujetos a la deportación si eran considerados “peligrosos para la paz y la seguridad de Estados Unidos”. El hecho de que el segundo presidente de Estados Unidos haya firmado una ley con una clara política antiinmigrante revela cuán lejos llega el precedente histórico de la xenofobia que continúa hasta hoy.
La Ley de Exclusión China
La Ley de Exclusión China fue aprobada en 1882 y se mantuvo de diversas formas durante más de 100 años. La ley prohibía el ingreso de trabajadores chinos ingresen a Estados Unidos, al mismo tiempo que negaba la ciudadanía a cualquier residente chino que ya viviera en el país. En 1943 se les otorgó el derecho de naturalización y de migración desde China -aunque este derecho tenía un tope de 105 personas por año. En 1968 estos límites se volvieron más laxos, con un máximo anual que permitía el ingreso de 20.000 personas procedentes de países por fuera del hemisferio occidental. La Ley de Exclusión China era explícitamente racista, y es un claro ejemplo de la forma en que la xenofobia y la geopolítica han dominado la política estadounidense.
Campos de concentración japoneses
Durante la Segunda Guerra Mundial, de 110.000 a 120.000 personas de origen japonés fueron detenidas y encerradas en campos de concentración, solo por su origen y ascendencia, sin importar su nacionalidad. El concepto racista de que los japoneses eran enemigos nacionales y potenciales terroristas se repite hoy en las políticas antimusulmanas, chauvinistas y el discurso de la administración Trump. Estos campos de concentración para japoneses son una clara muestra del racismo y la xenofobia que se repite a lo largo de toda la historia de Estados Unidos.

Ley de Sedición y Extranjería
La Ley de Sedición y Extranjería fue aprobada por John Adams, el segundo presidente de Estados Unidos, en 1798. Esta ley aumentó los requisitos de residencia para obtener la ciudadanía de cinco a catorce años. También prohibió que las personas de naciones consideradas “enemigas” se conviertan en ciudadanos de Estados Unidos. Los inmigrantes estaban sujetos a la deportación si eran considerados “peligrosos para la paz y la seguridad de Estados Unidos”. El hecho de que el segundo presidente de Estados Unidos haya firmado una ley con una clara política antiinmigrante revela cuán lejos llega el precedente histórico de la xenofobia que continúa hasta hoy.

La Ley de Exclusión China
La Ley de Exclusión China fue aprobada en 1882 y se mantuvo de diversas formas durante más de 100 años. La ley prohibía el ingreso de trabajadores chinos ingresen a Estados Unidos, al mismo tiempo que negaba la ciudadanía a cualquier residente chino que ya viviera en el país. En 1943 se les otorgó el derecho de naturalización y de migración desde China -aunque este derecho tenía un tope de 105 personas por año. En 1968 estos límites se volvieron más laxos, con un máximo anual que permitía el ingreso de 20.000 personas procedentes de países por fuera del hemisferio occidental. La Ley de Exclusión China era explícitamente racista, y es un claro ejemplo de la forma en que la xenofobia y la geopolítica han dominado la política estadounidense.
Campos de concentración japoneses
Durante la Segunda Guerra Mundial, de 110.000 a 120.000 personas de origen japonés fueron detenidas y encerradas en campos de concentración, solo por su origen y ascendencia, sin importar su nacionalidad. El concepto racista de que los japoneses eran enemigos nacionales y potenciales terroristas se repite hoy en las políticas antimusulmanas, chauvinistas y el discurso de la administración Trump. Estos campos de concentración para japoneses son una clara muestra del racismo y la xenofobia que se repite a lo largo de toda la historia de Estados Unidos.
El Acta Patriótica
El Acta Patriótica de 2001, firmada por George W. Bush, y su renovación, firmada por Barack Obama, sentaron las bases para la prohibición de Trump con respecto a los inmigrantes de países musulmanes. Después de los ataques del 11S, el Acta Patriótica fue aprobada, ampliando el poder del gobierno para buscar e investigar a personas y empresas sin una orden judicial. También permitió la detención durante largos períodos y sin juicio a inmigrantes sospechosos de “terrorismo”, lo que dio como resultado la persecución y vigilancia a nivel nacional de las personas musulmanas por parte del gobierno de Estados Unidos.

Las políticas xenófobas son profundamente estadounidenses
Esta mentira, de que la política antiinmigración es nueva y contraria a toda la tradición de Estados Unidos, es difundida ampliamente por el partido Demócrata, y es totalmente funcional a su política: demonizar al partido Republicano con el argumento de que solo los demócratas pueden mantener la “grandeza de Estados Unidos”. Este discurso tiene el objetivo de desalentar el cuestionamiento del núcleo racista y xenófobo de toda la historia de Estados Unidos, responsabilizando a los republicanos por este “momento” de xenofobia y racismo. Una falsificación destinada a encubrir el rol y la responsabilidad de los demócratas en la formación reaccionaria y el racismo a lo largo de la historia de Estados Unidos.
La idea de Estados Unidos como una nación abierta a todos los inmigrantes es una farsa, se contradice con toda su historia. Las palabras escritas en la Estatua de la Liberad han sido negadas por la historia. Las lágrimas derramadas por Schumer y las palabras que pronunció el domingo esconden la hipocresía de alguien que pertenece al partido que aprobó el bombardeo continuo sobre la región donde se encuentran los siete países a cuyos ciudadanos se les prohíbe el ingreso hoy. También pertenece al partido de Obama, el presidente que ha deportado a más inmigrantes que cualquier otro, y que abrió la puerta a los actuales ataques de la administración Trump.

miércoles, 23 de mayo de 2018

Brecha entre blancos y negros crece en Latinoamérica

Más de cinco siglos desde la colonización europea. Parece que fue ayer
A pesar de que el conflicto tenga una raíz histórica, nacida en la conquista de América con la implementación de políticas esclavistas y la utilización de mano de obra africana, la brecha social perdura
Según investigadores y analistas políticos, América Latina, presenta grandes condiciones de desigualdad, manifestada en los ingresos, el acceso al trabajo, la educación, salud y vivienda digna, que varían según el color de piel. Información suministrada por el portal RT.
Un extenso estudio publicado por Naciones Unidas en 2016 expuso, basado en censos desarrollados por cada país entre los años 2010 y 2013, que la región tiene aproximadamente 527 millones de habitantes. De ese total, más de 111 millones pertenecen a la comunidad afro, es decir, el 21%. Los países con más habitantes negros son: Brasil —97 millones de personas, el 50,9% de la población total—, Colombia —4,8 millones, el 10,5%—, Cuba —4 millones, el 35,9%—, México —1,3 millones, 1,2 %— y Ecuador —un millón, 7,2%—.
En Honduras, Costa Rica, Argentina, Nicaragua,  Uruguay, Panamá, Colombia, Ecuador y Brasil la tasa de desocupación es mayor, en proporción, entre personas negras, a diferencia de Bolivia, donde ocurre lo contrario. El caso brasilero, con datos del 2010, es de los más complejos: el 6,6% de los hombres afros estaban sin empleo, y en los varones blancos el 4,5% no tenía trabajo. La diferencia entre mujeres es más grande: 12,4% de las negras y 8,1% de las blancas. En Uruguay, la brecha entre hombres negros y blancos desempleados es del 4,8% y 4,3%, pero si hablamos del sexo femenino, el dato crece al 12,5% y 8,4%, respectivamente.
Colombia es otro caso ejemplar para graficar la discriminación, que se manifiesta de forma implícita y explícita en la sociedad. Allí, uno de cada diez ciudadanos es afrodescendiente. Basta con recorrer cualquier ciudad o pueblo colombiano para percibir que el acceso a un trabajo estable, en la mayoría de los casos, es una cuestión de piel.
En Brasil, Ecuador, Perú y Uruguay, con datos del 2014. Sobre el “Gigante de Sudamérica” grafica que el 33% de la población negra se encontraba en el sector más pobre de la sociedad, mientras que en la población blanca eso solo ocurría con el 16%. En Ecuador las diferencias también son considerables: si se mide de modo proporcional, el 34% de los afros estaban entre los más empobrecidos, mientras que entre los blancos el número alcanzaba al 22%. Esto significa que, en ambos casos, una de cada tres personas afrodescendientes se encontraba en una situación vulnerable. 

lunes, 7 de mayo de 2018

Brasil. El fuego y el odio

El incendio y derrumbe del edificio Wilton Paes de Almeida, en el centro de Sao Paulo, donde cerca de 400 trabajadores vivían, es posiblemente la más dramática alegoría de nuestros días. Son más de 40 personas todavía no encontradas que pueden estar bajo los escombros. Aquellos que no murieron perdieron todo. Ayudantes, sirvientes, limpiadoras, cuida-coches, […]
El incendio y derrumbe del edificio Wilton Paes de Almeida, en el centro de Sao Paulo, donde cerca de 400 trabajadores vivían, es posiblemente la más dramática alegoría de nuestros días. Son más de 40 personas todavía no encontradas que pueden estar bajo los escombros. Aquellos que no murieron perdieron todo. Ayudantes, sirvientes, limpiadoras, cuida-coches, motoqueros, manicures. Brasileros, angolanos, bolivianos. Negros, casi todos.
Contra ellos, los más explotados y pauperizados en el país, se vuelve el proyecto de supresión de las pocas garantías del pacto constitucional de 1988. Son familias que dependen, para sobrevivir precariamente, de los Beneficios de Prestación Continuada (BPC), de los salarios mínimos de jubilación, de las pensiones por muerte, del bolsa-familia. Son familias sometidas al régimen de tercerización e informalidad del trabajo, todavía más reforzado en tiempos de contrarreformas. Son familias que hacen filas de espera en guarderías, escuelas y hospitales, todavía más extensas en tiempos de corte de inversión social.
Ellos son aquellos que ven derruir su dignidad humana también por el proceso nefasto de criminalización de la pobreza. El día 1° de mayo de 2018, Día de los Trabajadores, se tornó un verdadero festival de odio contra los trabajadores. Odio que no se atuvo a las tentativas de viralizar noticias falsas por la extrema derecha, como el MBL (Movimiento Brasil Libre) y Bolsonaro [1] que calumniaron cuanto pudieron al MTST (Movimiento de los Trabajadores Sin Techo), alegando que la ocupación era parte de la “mafia” de Guilherme Boulos para aprovecharse de las familias, pero también prosiguió en los discursos de los políticos responsables por la ciudad y el Estado.
João Dória (PSDB) habló de la situación dramática de los sin-techo, diciendo que eran miembros de una “fracción crminal”. La única muerte lamentada por Bruno Covas (PSDB), actual alcalde de Sao Paulo, fue la del edificio, al cual la alcaldía daría un “uso debido” caso que hubiese una reintegración de la posesión antes. Y Márcio França (PSB), gobernador sustituto de Alckmin, insinuó que los ocupantes “pedirán” por la tragedia ocurrida. En cuanto eso, las principales emisoras de televisión, en especial la Rede Globo, lanzaron incesantemente reportajes con tonos de nítida acusación a los movimiento de vivienda.
Entre el discurso neofascista de odio a los pobres, a los trabajadores, a las mujeres, a los negros, a los nordestinos, a la izquierda, y las declaraciones de las principales instituciones del poder del Estado, no hubo diferencias significativas. Uno toma progresivamente el papel de introductor del otro, incluso cuando anuncia combatir excesos y radicalismos.
Así fue también cuando la noticia de la ejecución política y racista de Marielle Franco.
La gran cuestión es que, para llevar adelante ese proyecto anti-pueblo, el gran capital y sus gobernantes precisan de prevenciones políticas. Y la más violenta de la prevenciones es criminalizar el blanco de sus ataques, provocar el odio, desprecio o, en lo mínimo, indiferencia de la sociedad. Cocinar inmovilismo, calentar intolerancia, quemar posibles revueltas.
De este modo, los números de la ciudad de Sao Paulo vienen siendo esterilizados: un millón y 200 mil personas viviendo en casas precarias. Dos millones de metros cuadrados sin uso. Apenas 1% de la población controlando 45% del valor inmobiliario. Menos de 250 millones de reales para las políticas habitacionales. Y más de 100 mil millones de deuda activa de grandes empresas con el municipio.
La avalancha de manifestaciones de odio y la propagación de noticias falsas a partir del drama de la ocupación del Largo do Paissandú no vinieron por casualidad. En este período histórico en que el capital financiero precisa ampliar su medios de reproducción, la vida en los grandes centros urbanos se viene tornando insoportable a los trabajadores. El nivel de expoliación urbana afecta cualquier espacio y tiempo de vida. No se trata de tener o no calidad de vida, sino de chances de existir, donde prima la vocación de ser mercadería.
La reacción necesaria a ese proceso de ataque permanente contra los trabajadores más pobres de las grandes ciudades, viene ocurriendo, espontáneamente o de marea organizada. El Movimiento de los Trabajadores Sin Techo, desde junio de 2013, ha sido una referencia importante en el enfrentamiento a la mercantilización de las ciudades y a la situación económica del pueblo pobre heredada por la crisis. Lo que era un proyecto de organización popular para la creación de alternativas al contingente creciente de sin-techos, se tornó uno de los polos más dinámicos en el combate al golpe parlamentario de 2016 y a todos los ataques contra los derechos de la clase trabajadora. No es por acaso el lugar donde la cuerda se estira en este momento político.
Es por imposición esta realidad de ataques sociales y económicos -pero también antidemocráticos e ideológicos- que la candidatura presidencial por el PSOL (Partido Socialismo y Libertad), de un líder sin-techo, Guilherme Boulos, junto a una líder indígena, Sônia Guajajara, ocurre ahora, presentando un programa radical en defensa de la vida en detrimento del lucro.
La reorganización de los trabajadores y de la izquierda para la lucha en las calles, no puede continuar siendo un anuncio. No elegimos el momento. Pero sólo sobreviviremos si transformamos la indignación que sentimos en acción organizada. Es hora de máxima solidaridad con las familias que perdieron sus seres queridos y con aquellas que perdieron sus hogares y lo poco que tenían. Es momento de apoyo a las ocupaciones amenazadas por los desalojos de la alcaldía y el estado. Pero es hora también de redoblar la apuesta en la resistencia, como hacen decenas de millares de familias sin-techo en lucha en todo el país.
Traducción: Ernesto Herrera, para Correspondencia de Prensa.
Nota de Correspondencia de Prensa
[1] Jair Messias Bolsonaro, ex militar, político de ultraderechista.​ Es diputado federal desde 1991 por Río de Janeiro y candidato presidencial por el Partido Social Liberal. Todas las encuestas lo ubican en el segundo lugar detrás de Lula.
Fuente (del original en portugués): https://esquerdaonline.com.br/2018/05/03/o-fogo-e-o-odio/

Foto: Edificio Wilton Paes de Almeida, en el momento de la tragedia. (Créditos: Esquerda Online)

jueves, 5 de abril de 2018

Racismo, odio y amenaza a los derechos humanos en República Dominicana

Declaración del Comité Directivo y la Secretaría Ejecutiva de CLACSO.
República Dominicana ha sido un referente en las luchas por la libertad y los derechos humanos en América Latina y el Caribe. Patria de las hermanas Mirabal, de la resistencia contra dos invasiones norteamericanas en el siglo XX, contra golpes de Estado y tiranías que atravesaron su historia. Cuna de grandes comunidades de migrantes de numerosas partes del mundo, cuyo trabajo y sacrificio han contribuido enormemente a la prosperidad del país, a pesar de las inmensas dificultades económicas y de las persistentes condiciones de pobreza y de desigualdad que han marcado el desarrollo de ésta isla del Caribe, cuyo territorio comparten dos naciones separadas por algo más profundo que una frontera de 380 kilómetros de extensión. Las élites de República Dominicana y de Haití han intentando, muchas veces con éxito, que ambos países vivieran enfrentados y parecieran estar unidos sólo por el odio mutuo que éstas pretendían instalar en sus sociedades.
Hace casi cinco años, la sentencia 168-13 del Tribunal Constitucional dominicano oficializó una política de limpieza racial que venía aplicándose desde hacía años. La decisión le arrebató la nacionalidad, la ciudadanía y los derechos fundamentales a decenas de miles de dominicanos y dominicanas que contaban con documentos de nacimiento e identidad legales. Así, convirtió a miles y miles de dominicanos y dominicanas en extranjeros o apátridas en su propio suelo. La sentencia afectó, especialmente, a miles de hijas e hijos de haitianos nacidos en el país, confiscándoles la posibilidad de estudiar, trabajar, registrar sus propios hijos o casarse legalmente. Los exterminó jurídicamente.
La ley 169-14, aprobada en 2014, fruto de un pacto impulsado por el gobierno nacional logró reparar en parte, y sujeto a múltiples tergiversaciones e informaciones manipuladas, el atropello cometido con la sentencia 168-13. Desde 2015, grupos que hacen del ultranacionalismo y del racismo antihaitiano su bandera política, han querido boicotear esa ley. El lunes 26 de marzo de 2018 han vuelto a la carga presentando un nuevo recurso de inconstitucionalidad para destruir lo poco que se ha conseguido en favor de las víctimas de esta brutal violación a los derechos humanos. La ley 169-14 que pretende derogarse, favoreció a cientos de miles de inmigrantes que lograron regularizar su estatus en el país con un mecanismo legal y acorde a todas las convenciones internacionales.
Esto ocurre en medio de un panorama oscuro y peligroso. Los grupos extremistas nunca han dejado de amenazar a las personas y a las organizaciones que cuestionan la legalidad de la sentencia 168-13. El pasado 21 de marzo de 2018, agentes del Estado reprimieron a quienes se manifestaban conmemorando el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial. Agredieron a artistas, y se intentó impedir el derecho a la libre expresión y libre reunión.
Hoy, en República Dominicana, cunden las amenazas de muerte e insultos de toda índole en las redes sociales. Los llamamientos al linchamiento contra dirigentes, activistas y la población inmigrante, como ocurrió en el municipio de Pedernales, agitan la división y los enfrentamientos fanatizados.
Por otra parte, autoridades provinciales y municipales han intentado prohibir ilegalmente manifestaciones culturales y artísticas tradicionales, que señalan como “peligrosas” por su raigambre popular y por su influencia de la inmigración afrocaribeña y haitiana.
Reina la más absoluta impunidad.
CLACSO expresa su profunda preocupación con esta situación.
En el mundo crecen y se expanden el racismo, los nacionalismos totalitarios y la xenofobia en un contexto de fragilidad e inestabilidad democrática. Defensores, líderes y activistas de derechos humanos son asesinados o desaparecidos en países como Brasil, México, Colombia y Honduras. República Dominicana transita un camino del cual será muy difícil regresar. Más allá de las maniobras y de los artificios jurídicos, por detrás de esta ofensiva no hay otra cosa que un inaceptable acto de racismo y de discriminación contra la población dominicana más pobre y contra los inmigrantes haitianos que hace décadas viven pacíficamente en el país.
El gobierno y las instituciones dominicanas deben asegurar la vigencia plena de las garantías democráticas. Deben garantizar el pleno ejercicio de las libertades civiles y políticas, y deben asegurar que nadie pueda promover el odio, la discriminación e incitar a la violencia. Asimismo, se debe bloquear todo intento por imponer, mediante la manipulación del orden jurídico, leyes y sentencias que anulen los derechos fundamentales y promuevan políticas de discriminación y segregación racial.
Expresamos nuestra solidaridad y apoyo incondicional a las organizaciones y movimientos que luchan por hacer de República Dominica una tierra generosa, justa y diversa, democrática y acogedora. Una República Dominicana libre de las políticas de odio y racismo que han llevado a negar derechos fundamentales a miles de sus ciudadanos y ciudadanas.


Comité Directivo
Secretaría Ejecutiva
Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, CLACSO

sábado, 3 de marzo de 2018

Miguel Moreno Leyton, El Nazi Chileno Que Busca «Detener» El Ingreso De Haitianos En Chile

Voz Ciudadana Chile, realiza esta nota con el fin de denunciar a un grupo de tuiteros encabezados por Miguel Moreno Leyton, un joven que no encontró mejor forma de incitar la xenofobia, el racismo y la discriminación hacia la comunidad haitiana, que busca un mejor porvenir en tierras chilenas.


Lo insólito de todo, la apariencia y el apellido del sujeto no le acompaña. No se condice con los típicos rubiecitos alemanes. Miguel Moreno es un digno representante de los morenazis chilenos, que creen ser caucásicos, de sangre fina y pura, pero que no son más que unos simples peleles ignorantes, que si le hubiera tocado vivir en la época de los nazis, estos tipos habrían sido de los primeros en pasar a la cámara de gas, porque para Hitler, estos sujetos no serían más que unos pobres indiecitos subdesarrollados de sangre impura.
Es el caso de Miguel Moreno Leyton, militante del llamado “Movimiento Nacionalista Identitario”, su lema, “¡Dios Con Nosotros y Nuestra Patria Libre! ¡Que Viva el Pueblo de Chile!”, como si fuera parte integral de un movimiento al cual se debe respetar, un movimiento que derechamente pretende impedir el ingreso de haitianos en Chile, para “evitar que la raza chilena se mezcle”. Insólito, más que todo lo demás, indignante.
Miguel Moreno Leyton
Miguel Moreno Leyton

Lo que se escribe en las redes sociales es parte de tu responsabilidad, pero surge nuevamente la pregunta, ¿hasta dónde llega la libertad de expresión?
La libertad de expresión no puede convertirse en una herramienta para vulnerar los derechos de los otros o para incentivar la violencia, la discriminación y el odio. Chile está cambiando, e inexorablemente todo este grupete de peleles que se creen superiores, deberán convencerse de que no podrán incentivar este tipo de violencia, más aún si esta violencia se ejerce impunemente en las redes sociales.
Pese a que la Constitución Política establece, la libertad de expresión como el derecho que tienen las personas para difundir sus pensamientos, opiniones, informaciones e ideas a través de diferentes medios, como en este caso, a través de las redes sociales, se determina que estos tienen sus limitantes, por ejemplo cuando se utilizan expresiones o palabras que tengan una invitación a cometer actos violentos.

¿Hasta donde llega nuestro derecho a decir lo que pensamos, nuestra libertad para expresarnos?

Los grupos neo nazis chilenos expresan, además, una novedosa forma de discriminar de origen europeo. Su principal discurso, habría actualizado las tradiciones preexistentes con un modelo tomado del fascismo europeo, convirtiéndolo en un importante elemento ideológico del proyecto político de tercera vía que intentaron construir y haciéndolo cumplir una función específica en su disputa con la izquierda y con los sectores liberales del país.
La ignorancia supina de tuiteros como Miguel Moreno Leyton tiene el típico discurso nazi de una “raza superior” y por eso los demás son incapaces de estar a su altura y, de allí es que parten de la base de que no tienen porque respetarle el derecho los demás. Desde ese punto de vista hay un desprecio que puede llegar hasta por la vida de los otros.

Si uno analiza el comportamiento de este reducido grupete, uno puede ver que suelen decir que tienen un ideario, pero efectivamente son de un desarrollo intelectual relativamente bajo, no son muy elaborados, son de pensamientos básicos y, por lo tanto, no son de dar muchas explicaciones sino más bien actúan. Presentan y desarrollan una conducta específica y después desaparecen porque efectivamente no disponen de un ideario particularmente elaborado.
Se consideran que son “un grupo de personas en la humanidad que son mejores”, que tienen características que “los hacen especiales”, que con esa superioridad ellos pueden dictaminar quienes se merecen o no ser parte de la sociedad.
Para los neonazis, este mundo está dividido entre los que son como ellos y el resto, e incluso consideran que más abajo hay otra clase de personas, que son quienes no debieran existir simplemente.
En mi opinión, lejos de fortalecer su opción política y sus posibilidades de acceder al poder, éstas expresiones confinaron a estos fascistas a un lugar de marginalidad, de extrema derecha, que ha fortalecido un profundo rechazo y un evidente fracaso en sus convicciones.

Cabe hacer la pregunta: ¿Qué les pasa por sus cabezas?

domingo, 25 de febrero de 2018

En Israel crece un racismo cercano al del nazismo incipiente

En una columna para Le Monde, el historiador israelí especialista en fascismo se embarca en una comparación entre el destino de las personas judías antes de la guerra y el de las palestinas de hoy. A veces intento imaginar como trataríamos de explicar nuestra época al historiador que vivirá dentro de 50 o 100 años. […]
En una columna para Le Monde, el historiador israelí especialista en fascismo se embarca en una comparación entre el destino de las personas judías antes de la guerra y el de las palestinas de hoy.
A veces intento imaginar como trataríamos de explicar nuestra época al historiador que vivirá dentro de 50 o 100 años. Se preguntará sin duda ¿en qué momento se empezó a entender que Israel, ese país que se constituyó como Estado durante la guerra de independencia de 1948, fundado sobre las ruinas del judaísmo europeo y al precio de la sangre de 1% de su población −entre ellos miles de combatientes sobrevivientes del Genocidio (Shoah)−, se transformó en un monstruo  para la población no judía bajo su dominación? ¿Cuándo exactamente los israelíes −por lo menos en parte− entendieron que su crueldad hacia las personas no judías bajo su dominación en los territorios ocupados, su determinación de romper las esperanzas de libertad y de independencia del pueblo palestino, o su rechazo a dar asilo a los refugiados africanos, empezó a quebrantar la legitimidad moral de su existencia nacional?La respuesta −dirá tal vez el historiador− se encuentra en su germen, en las ideas y acciones de dos importantes diputados de la mayoría: Miki Zohar (Likud) y Bezalel Smotrich (Hogar Judío), fieles representantes de la política gubernamental, recientemente propulsados al primer plano. Pero aún más importante es el hecho de que esta misma ideología se encuentra en la base de las propuestas de ley llamadas «fundamentales», es decir constitucionales, que la ministra de Justicia, Ayelet Shaked −con el asentimiento entusiasta  del primer ministro Benyamin Netanyahu− se propone hacer adoptar rápidamente por el Knesset (Parlamento).
Shaked, número dos del partido de la derecha religiosa nacionalista, además de su nacionalismo extremo, representa perfectamente una ideología política según la cual una victoria electoral justifica el control de todos los órganos del Estado y de la vida social, desde la administración a la justicia, pasando por la cultura. En el espíritu de esa derecha, la democracia liberal es un infantilismo. Se concibe fácilmente el significado de ese enfoque para un país de tradición británica que no posee Constitución escrita, sólo reglas de comportamiento y un armado legislativo que puede ser cambiado con una mayoría simple.
El elemento más importante de esta nueva jurisprudencia es una legislación llamada «ley sobre el Estado-nación»: se trata de un acto constitucional nacionalista duro, del que el nacionalismo integrista de otros tiempos como el de Charles Maurras no hubiera renegado, que la señora Le Pen hoy no se atrevería a proponer, y que el nacionalismo autoritario y xenófobo polaco y húngaro acogerían con satisfacción. Se trata de judíos que olvidan que su suerte, desde la Revolución Francesa, está ligada al liberalismo y a los derechos humanos, y que al mismo tiempo generan un nacionalismo en el que se reconocen fácilmente los más duros chovinistas de Europa.

La impotencia de la izquierda
En efecto, esta ley tiene como objetivo abiertamente declarado someter los valores universales de la Ilustración, del liberalismo y de los derechos humanos a los valores particularistas del nacionalismo judío. Obligará al Tribunal Supremo −al que Shaket, de todos modos, hace lo posible por reducirle las prerrogativas y hacer añicos el tradicional carácter liberal, sustituyendo en la medida de lo posible todos los jueces que se jubilan con juristas próximos a ella− a emitir veredictos siempre conformes a la letra y al espíritu de la nueva legislación. Pero la ministra va todavía más lejos: acaba de declarar que los derechos humanos tendrán que sacrificarse ante la necesidad de asegurar una mayoría judía. Pero ningún peligro acecha dicha mayoría en Israel, donde el 80% de la población es judía; por lo tanto, se trata de preparar a la opinión pública para una situación nueva, que se producirá en caso de anexión de los territorios palestinos ocupados (como desea el partido de la ministra): la población no judía quedará sin derecho a voto.
Gracias a la impotencia de la izquierda, esta legislación servirá como primer clavo en el ataúd del antiguo Israel, aquel del que sólo quedará la declaración de independencia como una pieza de museo, para recordar a las generaciones futuras lo que nuestro país hubiera podido ser si nuestra sociedad no se hubiera descompuesto moralmente tras medio siglo de ocupación, colonización y apartheid en los territorios conquistados en 1967, y ahora ocupados por unos 300.000 colonos. Hoy, la izquierda ya no es capaz de enfrentar a un nacionalismo que, en su versión europea, mucho más extrema que la nuestra, casi consiguió aniquilar a los judíos de Europa. Es por eso que conviene que insistamos en leer −en Israel y en todo el mundo judío− las dos entrevistas realizadas por Ravit Hecht para Haaretz (3/12/2016 y 28/10/2017) a Smoritch y Zohar. Se ve cómo crece ante nuestros ojos, no un simple fascismo local, sino un racismo cercano al nazismo en su etapa inicial.
Como cualquier ideología, el racismo alemán también había evolucionado, y en su origen sólo atacó los derechos humanos y cívicos de la población judía. Es posible que sin la Segunda Guerra Mundial, el «problema judío» se hubiera traducido en una migración «voluntaria» de las población judía de los territorios bajo control alemán. Después de todo, prácticamente todos los judíos y judías de Alemania y Austria pudieron salir a tiempo. No se descarta que, para algunos miembros de la derecha, la misma suerte podría presentarse para la población palestina. Sólo habría que esperar la ocasión oportuna; una guerra «buena», por ejemplo, acompañada de una revolución en Jordania, la cual permitiría expulsar hacia el este a la mayor parte de los habitantes de Cisjordania ocupada.
El espectro del apartheid
Los Smotrich y los Zohar, digámoslo, no quieren atacar físicamente a la población palestina, por supuesto si éstas acepta sin resistir la hegemonía judía. Simplemente se niegan a reconocer sus derechos humanos, su derecho a la libertad y a la independencia. En la misma línea, ya en caso de anexión oficial de los territorios ocupados, ellos y sus partidos políticos anuncian sin complejo que negarán a la población palestina la nacionalidad israelí, y por supuesto el derecho a voto. En cuanto a la mayoría hoy en el poder, las y los palestinos están condenados al estatuto de población ocupada para la eternidad.
La razón es simple y claramente enunciada: los árabes no son judíos, por eso no tienen derecho a pretender la propiedad de cualquier parte de la tierra prometida al pueblo judío. Para Smotrich, Shaked y Zohar, un judío de Brooklyn, que tal vez jamás ha pisado esta tierra, es su legítimo dueño; pero el árabe, que nació en ella −al igual que sus antepasados antes que él− es un extranjero cuya presencia únicamente es aceptada por la buena voluntad y humanidad de los judíos. El palestino, nos dice Zohar, «no tiene derecho a la autodeterminación porque no es dueño del suelo. Lo quiero aquí como residente, y eso porque soy honesto: nació aquí, vive aquí, no le diré que se vaya. Lamento decirlo pero [los palestinos] sufren una deficiencia esencial: no nacieron judíos».
Lo que significa que, incluso si los palestinos deciden convertirse (al judaísmo), dejarse crecer los aladares y estudiar la Torá y el Talmud, no les serviría de nada. No más que a los sudaneses y eritreos y a sus hijos, que son israelíes en todos los aspectos –lengua, cultura, socialización. Era lo mismo con los nazis. Después vino el apartheid que, según la mayoría de los «pensadores» de la derecha, podría, con algunas condiciones, aplicarse también a los árabes que son ciudadanos israelíes desde la fundación del Estado. Para nuestra desgracia, muchos de aquellos que tienen vergüenza de esos representantes electos y odian sus ideas, por muchas razones seguirán votando por la derecha.
Publicado en Le Monde el 18 de febrero de 2018. Traducción: Laurent Cohen Medina (editada por María Landi)
Zeev Sternhell, Historiador, miembro de la Academia Israelí de Ciencias y Letras, profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén, especialista en historia del fascismo.

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