Mostrando entradas con la etiqueta Tortura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tortura. Mostrar todas las entradas

lunes, 5 de junio de 2017

DENUNCIAN QUE TRUMP INTENTA ENTERRAR EL INFORME SOBRE TORTURAS DE LA CIA

Según sostiene el Centro para los Derechos Constitucionales (CCR), el presidente de EEUU, Donald Trump, está intentando enterrar las pruebas de las torturas que practicó la Agencia Central de Inteligencia (CIA) al pedir que se devuelvan al Congreso todas las copias del informe del Senado.
El informe del Comité Selecto de Inteligencia del Senado, detalla los horrores del programa de torturas de la CIA, incluyendo el ataque y la violación a un cliente del CCR, Majid Khan, y las formas en que la agencia engañó al Congreso, los tribunales y el público.
Según informa el New York Times, la Casa Blanca ha comenzado a devolver las copias del informe producido en 2014 sobre el programa de detención e interrogación de la CIA a los prisioneros en la guerra contra el terrorismo, a pedido del actual presidente del Comité de Inteligencia del Senado, el republicano Richard Burr.
El CCR estima que el objetivo es impedir que cualquier ciudadano obtenga el informe mediante un pedido por la Ley de Libertad de Acceso a la Información o que la defensa de un detenido solicite acceso al mismo.
En efecto, las agencias gubernamentales están obligadas a responder a los pedidos mediante la FOIA, pero no el Congreso.
En 2014, se divulgó un resumen ejecutivo de más de 700 páginas del informe, pero el texto completo, de miles de páginas, permanece clasificado.
Entre los defendidos por el CCR están dos de los detenidos de la CIA mencionados en el informe, Majid Khan y Guled Hassan Duran, que todavía permanecen prisioneros en la base militar de EEUU en Guantánamo, Cuba.

jueves, 26 de enero de 2017

TRUMP DEFIENDE PÚBLICAMENTE EL USO DE LA TORTURA POR PARTE DE EEUU

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, considera que las torturas pueden ser útiles durante los interrogatorios, durante una entrevista con la cadena de televisión ABC News.
“He hablado con personas en lo más alto de la cúpula de inteligencia y les he preguntado si la tortura funciona y la respuesta fue sí”.
El mandatario norteamericano también aseguró que sus jefes de inteligencia consideran que técnicas como el ahogamiento simulado (waterboarding, en inglés) pueden dar resultados en la lucha contra los sospechosos de terrorismo.
f-5
Trump se mostró totalmente de acuerdo con el uso de la tortura para buscar justicia a actos de los grupos terroristas.
El nuevo inquilino de la Casa Blanca señaló que escuchará a su gabinete, especialmente al secretario de Defensa James Mattis y el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) Mike Pompeo para determinar si se resucitan prácticas torturas para interrogar a sospechosos.
En diciembre de 2014, el Comité de Inteligencia del Senado de EE.UU. reveló los brutales métodos de la CIA como el “ahogamiento simulado”, la privación de sueño, el uso de perros agresivos, los gritos, los golpes o la humillación.
f-9
Tales torturas habían sido autorizadas por la Administración de Bush (2001-2009) tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.
La amenaza de retornar a estas prácticas se cierne mientras el Senado estadounidense ilegalizó en junio de 2015 las torturas como alimentación rectal forzosa.
Posterior a dicha prohibición, el Observatorio de Derechos Humanos (HRW, por sus siglas en inglés) denunció que informes pusieron de relieve que la CIA continuó usando muchas de dichas prácticas, cambiándoles el nombre.
f-27
Asimismo, según medios estadounidesnes, Donald Trump, está preparando órdenes ejecutivas para mantener abierto el centro de detención militar en la bahía cubana de Guantánamo para sospechosos de terrorismo y levantar la prohibición de las cárceles secretas de la CIA.

domingo, 11 de septiembre de 2016

“Estados Unidos me torturó cada día durante seis años”

“Nos torturaban cada día. La mayoría de los presos no salían vivos y los cadáveres eran introducidos en congeladores para hacer desaparecer cualquier rastro de tortura”. Abdel Nasser Hassan es un taxista libanés de origen palestino. Tras pasar casi seis años de su vida en las cárceles secretas de Estados Unidos en Irak, hace cinco […]
57d2f5cdaa841
“Nos torturaban cada día. La mayoría de los presos no salían vivos y los cadáveres eran introducidos en congeladores para hacer desaparecer cualquier rastro de tortura”. Abdel Nasser Hassan es un taxista libanés de origen palestino. Tras pasar casi seis años de su vida en las cárceles secretas de Estados Unidos en Irak, hace cinco regresó a Trípoli, su ciudad natal, donde ahora trabaja en uno de los escasos servicios públicos que conectan el centro de la ciudad con el campo de refugiados palestinos de Badawi. En medio del denso y caótico tráfico tripolitano, el antiguo preso cuenta su espeluznante historia mientras muestra las marcas en sus muñecas, “un pequeño reflejo de una mínima parte de la torturas, calvario, humillación y vejaciones” que sufrió durante su cautiverio.
Inmersos en plena guerra civil libanesa, miles de palestinos de Líbano tuvieron que abandonar el país, debido principalmente a la persecución de las Falanges Libanesas.Nasser huyó en 1982 junto a su familia en busca de refugio. Viajó hasta Irak, donde se estableció y disfrutó del trato de favor y el apoyo histórico que Saddam Hussein brindaba a los palestinos. Miembro de la Organización por la Liberación de Palestina (OLP) en su Líbano natal, más tarde se integraría en las actividades de la organización en Irak, donde llegaría a adquirir rango de coronel en una de las milicias palestinas leales al partido baaz iraquí.
Veterano de la Guerra del Golfo, Nasser participaba activamente junto a las milicias palestinas en la insurrección contra la intervención de Estados Unidos en Irak hasta su detención en agosto de 2004. Fue entonces cuando un comando militar estadounidense le detuvo mientras dormía en casa, junto a su esposa y su hijo. Nasser Hassan recuerda cómo fue aquella noche. “Nos rodearon y nos bombardearon incluso desde un helicóptero Apache”, dice. Su reacción fue abrir fuego en respuesta por el asalto, pero tras un intercambio de disparos, Nasser fue finalmente capturado. Su familia, por miedo a represalias “tuvo que huir a Jordania y refugiarse en casa de unos familiares”.
Acusado de terrorismo, Nasser fue encarcelado en Muthanna, uno de los centros de cautiverio secretos de EEUU al oeste de Bagdad, cerca del aeropuerto. “Fue el comienzo de casi seis años de calvario y tortura”, asegura. Seis largos años donde pasaría por al menos dos cárceles más: Abu Ghraib y otra situada en el Kurdistán iraquí, que él identifica como “Susa”. Nasser cuenta cómo fueron encarcelados “en calabozos bajo tierra” y cómo vivió “complemente aislado del mundo exterior” durante los primeros cuatro años. En ese periodo, Nasser no pudo recibir ninguna visita y tampoco tuvo posibilidad de realizar ninguna comunicación fuera de la prisión, hasta que un comité de la Cruz Roja pudo acceder hasta él.
Nasser pensó entonces que a partir de aquel momento todo cambiaría, pero se equivocaba. Los estadounidenses empezaron a cambiarle de prisión con más frecuencia con el objetivo de que la Cruz Roja perdiera su rastro. De esa manera, “Estados Unidos evitaba que los organismos internacionales supieran la verdad sobre la situación de los reos y las vejaciones y el sometimiento al que estaban siendo sometidos”, explica. Torturas que “eran sistemáticas”, según Nasser, y cuyas revelaciones desataría a posteriori un escándalo mundial. “Las torturas eran tan brutales que incluso un médico estadounidense ─destinado en Irak y vinculado al Partido Demócrata─ exigió al entonces primer ministro iraquí Al Maliki el cierre de las cárceles”, narra la victima.
Nasser se estremece al recordar su calvario: “Nos ataban a la cama ─muestra las marcas de las torturas aún visibles en sus muñecas─, nos golpeaban, alteraban nuestro sueño e incluso utilizaban electrodos para torturarnos. Fuimos víctimas de torturas casi a diario”. Nasser recuerda con frialdad el sufrimiento que padeció y cuenta que existía una celda especial que se utilizaba exclusivamente para torturar a los prisioneros. En su caso, Nasser explica que perdió todos los dientes a consecuencia de los golpes,“incluso llegaron a verter ácido en mi boca”.
Al igual que Nasser, cientos de presos fueron sometidos a castigos parecidos en las cárceles secretas estadounidenses. “Su objetivo era matarnos lentamente”, afirma. Entre algunas de las medidas que imponían a los presos, los reos disponían de un pequeño carnet y eran obligados a llevar una pulsera identificativa. Nasser afirma que perdió la noción del tiempo, “la memoria y, sobre todo, la dignidad”. Así hasta su excarcelación, a finales de 2009. Fue entonces cuando tuvo acceso a un médico forense que pudo certificar las vejaciones a las que había sido sometido. “Brutales y sistemáticas torturas”, según el informe. Nasser muestra los partes médicos de la Cruz Roja junto a las fotos que le tomó el doctor tras su excarcelación. Los impactantes documentos muestran las heridas y secuelas de la detención en forma de numerosas marcas en brazos, piernas o espalda.
“Cuando Nasser ingresó en prisión, pesaba 112 kilos y al salir sólo 60. En seis años perdió prácticamente la mitad de su peso y eso es signo inequívoco del calvario que tuvo que sufrir”, defiende su tío Hussein, un médico sirio que residió durante 17 años en Cuba. “Tenia el cuerpo totalmente demacrado”, remarca.

“Sigo esperando justicia”

Tras ser excarcelado, Nasser decidió rehacer su vida en Trípoli. La entrevista tiene lugar en su casa del barrio palestino de Badawi, que, junto a su taxi, forma parte de su nueva vida. Junto a él está su hijo Ahmad, un joven de 20 años que vivió de primera mano la detención de su padre y que fue victima de su propio exilio junto a su madre, hoy fallecida. Nasser narra cómo fue el reencuentro con su hijo y la “tremenda felicidad” que sintió al poder abrazarlo. El antiguo preso mantiene la mirada fija en su hijo por un instante. “Le vi un poco crecido”, dice mientras ríe.
Al otro lado de la mesa, su tío interrumpe la conversación: “Es la primera vez que le veo sonreír en mucho tiempo”, dice. “Siempre está triste ─prosigue─. Su vida nunca será igual. La detención le ha dejado secuelas físicas y psicológicas irreversibles. Además está enfermo: sufre dolores crónicos en brazos y manos y calambres”. A Nasser le detectaron diabetes mientras estaba en prisión y desde entonces sigue un tratamiento.
“Es la primera vez que le veo sonreír en mucho tiempo”, cuenta el tío de Nasser. “Siempre está triste. La detención le ha dejado secuelas físicas y psicológicas irreversibles
A pesar de ello, no se rinde. Asegura que intenta disfrutar de su nueva vida y de su libertad. AL mismo tiempo se lamenta de tener que conducir día y noche, durante largas jornadas laborales, para poder mantener a su hijo Ahmed y a sus tres hijas fruto de otro matrimonio. “Quiero que tengan la mejor vida posible y si tengo que trabajar duro lo haré”, dice convencido. “No necesito ni quiero la caridad de nadie”, apostilla.
Nasser, no obstante, sigue esperando justicia. “Ahora espero una reparación por todo lo que me hicieron”, asegura, aunque se muestra escéptico al respecto. Actualmente está tramitando el caso de sus torturas en un tribunal sirio, con la ayuda de organismos pro-derechos humanos que le proporcionan ayuda legal e incluso un abogado. Nasser explica que es invitado frecuentemente para dar conferencias sobre las torturas sufridas y sobre su detención, la última hace unos pocos meses en Beirut. Él declina todas las invitaciones.
Quizás el testimonio de Nasser pueda ayudar a esclarecer qué sucedió realmente en las cárceles secretas de EEUU en Irak que dejaron cientos de víctimas anónimas y olvidadas. Nasser, en cambio, expresa cuál es su verdadero deseo: “Sólo quiero que Estados Unidos ponga fin a la ocupación y se vaya de Irak. Esa es la verdadera justicia para mí”.

domingo, 22 de noviembre de 2015

Donald Trump restablecería el uso de la tortura por simulación de ahogo

Donald Trump recriminó a Jeb Bush por hablar en español. Foto: Desde la Plaza
Foto: Desde la Plaza
Donald Trump, el multimillonario estadounidense que encabeza los sondeos de las elecciones primarias republicanas para las presidenciales de 2016, se declaró a favor de restablecer el uso de la simulación de ahogo, un método de interrogación considerado como tortura.
El candidato a la presidencia estadounidense declaró, en el programa “This Week” del canal televisivo ABC, querestablecería “absolutamente” la simulación de ahogo como método de interrogación, y estimó que se trataba de “poca cosa” comparado con lo que hace el grupo Estado Islámico.
El método llamado “waterboarding”, practicado por la CIA, consiste en echar agua sobre una tela que tapa la nariz y la boca de la víctima. Fue instaurado por la administración del presidente George W. Bush tras los atentados del 11 de septiembre; es considerado como un tipo de tortura por las Naciones Unidas y fue prohibido por el actual presidente Barack Obama.
El método ha sido utilizado por lo menos con tres presos, según un informe del Senado estadounidense.
“Creo que el ‘waterboarding’ es poca cosa comparado con lo que nos han hecho sufrir”, declaró Trump, quien puso como ejemplo la decapitación del periodista estadounidense James Foley por un verdugo del grupo Estado Islámico en agosto de 2014.
Trump, que provocó un enésimo escándalo la semana pasada al proponer que se fichen todos los musulmanes en Estados Unidos, estimó que habría que vigilar y fichar a todos los refugiados sirios que son acogidos por Estados Unidos.
Reiteró su oposición a la acogida de estos refugiados, pero reconoció que para el presidente Obama se trataría de cumplir con su promesa de recibir a 10 000 durante el año que viene.
“No tenemos la menor idea de quiénes son estas personas. Cuando los refugiados sirios empiecen a llegar en masa a nuestro país no sabremos si son miembros del Estado Islámico, no sabemos si son un caballo de Troya”, expresó el candidato.
Los atentados de París provocaron un agitado debate sobre la acogida de refugiados en Estados Unidos cuando se informó que dos de los miembros del comando habían entrado a la Unión Europea por el mismo camino que los refugiados de la guerra en Siria.
(Con información de AFP)

martes, 15 de septiembre de 2015

La música en los campos de exterminio alemanes (+ Video)

Campo de concentraciónHay que oír esto temblando: los cuerpos desnudos ingresaban en las cámaras de gas inmersos en música. 
Pascal Quignard
En el Lager la música arrastraba hacia el fondo. 
Primo Levi
Así como la música ha servido a algunos para salirse de su realidad, para modificarla, también ha servido para torturar a otros, para trastocarlos.
En los campos de exterminio alemanes la música tuvo un papel fundamental y horripilante. Todos debían contar con una pequeña orquesta o capella que tocara a la partida de los prisioneros (Kommando) rumbo a los trabajos forzados y a su regreso, si es que había.
Pascal Quignard dice al respecto que “los soldados alemanes no organizaron la música en los campos de la muerte para apaciguar el dolor ni para conciliar a las víctimas”, al contrario, la música se utilizó para generar mayor obediencia y un supuesto placer estético y sádico.
El músico polaco Simon Laks, quien realizara sus estudios en el Conservatorio de Varsovia, fue detenido en París en 1941 e internado en Beaune, Drancy, Auschwitz, Kaufering y Dachau.
Es sabido lo “privilegiados” que algunos músicos podían llegar a ser en los campos nazis: ningún detenido ordinario asignado a un Kommando ordinario podía sobrevivir, como describe el químico y escritor italiano Primo Levi, quien al igual que Laks estuvo preso en Auschwitz:
Sólo quedaban médicos, sastres, zapateros, músicos, cocineros, homosexuales todavía jóvenes y atrayentes, amigos o compatriotas de ciertas autoridades del campo, y algunos individuos particularmente despiadados, vigorosos e inhumanos, bien instalados por la comandancia SS en las funciones de Kapo, Blockaltesler u otras.
En Auschwitz, Laks fue primero violinista, después copista permanente de música y al final el director de orquesta del campo.
En el ensayo “El odio a la música”, Pascal Quignard relata que: “La primera vez que Primo Levi oyó la fanfarria interpretando Rosamunda a la entrada del campo, reprimió con dificultad la risa nerviosa que lo invadía”. Después vio regresar a los presos, sin fuerza, levantando las piernas como si fueran robots, al ritmo que imponía la música del campo dirigida por Laks.
Tanto Schubert como Wagner y Brahms fueron compositores que se tocaron dentro de los campos de exterminio.
Viktor Ullmann fue un compositor que murió en Auschwitz poco tiempo después de su ingreso, la última pieza que compuso ahí se titula Séptima sonataLa dedicó a sus hijos Max, Jean y Felice y la concluyó escribiendo un pie de página algo sarcástico: “Los derechos de ejecución quedan reservados por el compositor hasta su muerte”.
Imaginar la sensación de estar dentro de uno de los campos de concentración escuchando la música tocada por la pequeña orquesta es difícil; sin embargo, Quignard recopila algunas de estas narraciones de los que estuvieron dentro de los campos, como en el caso de Romana Duraczowa:
Volvemos del trabajo. El campo ya está cerca. La orquesta del campo de Birkenau interpreta foxtrots de moda. La orquesta hace hervir nuestra sangre. ¡Cómo odiamos esa música! ¡Cuánto odiamos a esas intérpretes! Son muñecas sentadas, vestidas de azul marino, con un garguero blanco. ¡No solo están sentadas, sino que tienen derecho a las sillas! Se supone que la música nos anime. Nos moviliza igual que el grito de la trompeta en plena batalla. Estimula incluso a los jamelgos reventados, que ajustan sus pezuñas al ritmo de la danza que ellas ejecutan.
La mezzosoprano Hedda Grab-Kernmayr fue llevada el 17 de diciembre de 1941 al campo Theresienstadt, ahí interpretó un repertorio variado que abarcaba tanto recitales de compositores clásicos como canciones populares. Interpretó los Cantos bíblicos de Dvorak, la Canción de cuna del ghetto de Carlo Taube, participó en el estreno de La Novia Perdida, El Beso y tuvo el papel protagónico en Carmen de Bizet, bajo la batuta de Franz Eugen Klein en 1942. Al salir del campo, no cantó más.
Primo Levi describe, de manera macabra, cómo la música producía un efecto inverso, desmoralizador y que precipitaba el fin de los prisioneros, la música era, en sus palabras, una:
…hipnosis del ritmo continuo que aniquila el pensamiento y adormece el dolor. Había que oírla sin obedecerle, sin padecerla, para entender qué representaba, por qué motivos premeditados los alemanes habían implantado aquel ritmo monstruoso y por qué todavía hoy se nos hiela la sangre en las venas cuando una de aquellas inocentes canzonetas nos reingresa en la memoria.
Orquesta campo
(Con información de Pijamasurf)

miércoles, 17 de diciembre de 2014

“La tortura es ilegal e inmoral y la CIA miente”

JUAN_ME__NDEZ1RRR
PRESSENZA – Franco Lucatini para Infojus Noticias – La semana pasada, el Comité de Inteligencia del Senado de Estados Unidos dio a conocer un informe sobre la utilización sistemática de la tortura por parte de la CIA en centros clandestinos de detención durante la administración de George Bush. Un par de días después, Juan Méndez, relator especial de la ONU contra la tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes, cumplió 70 años.
Cuando tenía 32, cayó preso durante la dictadura cívico militar por defender legalmente a varios presos políticos. El abogado estuvo 18 meses sujeto a disponibilidad del Poder Ejecutivo Nacional, en lo que era nada menos que una detención ilegal, pero registrada. Amnistía Internacional lo adoptó como “preso de conciencia”, y en 1977 fue expulsado del país y se trasladó a los Estados Unidos.
Con una trayectoria reconocida como académico, estudió en la Universidad Stella Maris de Mar del Plata, y el año pasado recibió el doctorado honoris causa de la Universidad Nacional de La Plata. Hoy alterna su trabajo en Naciones Unidas con la docencia. Hizo un alto en sus clases el Washington College of Law de la American University para atender a Infojus Noticias, y lanzó duras críticas a la poca iniciativa de Estados Unidos para investigar sus propias prácticas contra los derechos humanos, y se refirió al informe que presentó la senadora Dianne Feinstein.
-¿Cómo evalúa la presentación de este informe?
-Es un informe muy contundente, muy gráfico y muy bien investigado. Cumple por lo menos con una de las obligaciones que todos los Estados tienen en esta materia, que son las de investigar, procesar y castigar. Lamentamos que haya habido que esperar cinco años para que se publicara, precisamente porque ha habido increíbles presiones para que no se publique, que llegaron hasta último momento y que continúan después de la publicación. La contribución de este comité del Senado hay que ponerla en el contexto de dificultades políticas y de presiones de todo orden que han sido muy importantes.
-¿En qué contexto llegó la desclasificación de este documento?
-Se sabía desde hace años que bajo instancias del gobierno de George W. Bush, la CIA había establecido todo un programa de torturas y las llamadas “rendiciones extraordinarias”, que es una forma de desaparición forzada que incluye el uso de lugares clandestinos para tortura. Pero hay que lamentar que no se cumpla con las demás obligaciones que surgen de los hechos de tortura, que tienen que ver con el procesamiento y castigo de cada incidente. Forman parte de una norma de la Convención contra tortura, que Estados Unidos ha firmado y ratificado. También debe ofrecer reparaciones y otras consecuencias que se derivan de la tortura.
-¿La utilización de la tortura en Estados Unidos es una política de Estado?
-Durante el gobierno de Bush hubo una política de Estado claramente determinada por los memorándum de la tortura –que habilitaban la utilización de cinco de estas prácticas–. A partir del segundo día del gobierno de Obama hubo una orden presidencial de prohibir la tortura y de restaurar la plena vigencia del Código de Justicia Militar, que también la prohíbe. A partir de ahí parece que no se usaron más las rendiciones extraordinarias ni los lugares secretos. Pero es imposible saberlo a ciencia cierta, siempre ha sido tan secreto que yo no pondría las manos en el fuego al decir que no ha habido más tortura a partir de ahí. Ha habido asesinatos extrajudiciales usando drones y otros mecanismos en todo el mundo, que también son muy cuestionables. Y eso sí se sabe. Yo creo que hay dos políticas de Estado más o menos distinguibles: ordenar la tortura y la decisión de no procesar o inclusive de encubrir.
-¿Qué espera que suceda a partir de la divulgación de esta información?
-El informe da bastante nueva información que hasta ahora por lo menos oficialmente estaba bastante tapada. Tengo la esperanza de que su publicación despierte un aumento en el nivel de conciencia, y que haga posible lo que ahora parece imposible: el procesamiento y castigo de los responsables. La experiencia de otros países inclusive el nuestro, Argentina, demuestra que lo que parece imposible en un contexto histórico se hace posible más adelante.
-Un sector del Partido Republicano y varios medios de comunicación cuestionaron la publicación de estos datos y dijeron que eso ponía en riesgo la vida de estadounidenses en el exterior. ¿Se justifica el secreto de este tipo de informaciones?
-Es un argumento falaz. Si va a haber reacciones violentas, que las puede haber, no va a ser por la publicación del informe sino por el contenido mismo, por lo que hizo la CIA durante estos años. Tratar de mantenerlo en secreto sólo acrecienta la especulación. Si alguien es responsable de la violencia contra ciudadanos norteamericanos en cualquier lugar del mundo es la CIA, no la revelación del informe del Comité de Inteligencia del Senado. No puede haber secretos en la violación de los derechos humanos. El secreto en asuntos de seguridad nacional tiene que eliminarse cuando se trata de conocer la verdad sobre violaciones de los derechos humanos.
-Se hizo mucho hincapié en que la información obtenida mediante torturas no sirvió para desarticular amenazas contra la seguridad de Estados Unidos. ¿Se puede discutir sobre la utilidad de la tortura?
-La CIA mintió cuando decía que había obtenido ciertos resultados a través de la tortura. El informe demuestra que la información la tenía desde antes, sin torturar, y que después torturaron y no obtuvieron ninguna otra información. La CIA mintió al Congreso, mintió al Senado y a la opinión pública. Incluso el director de la CIA, en su primera reacción sobre el informe, dijo que no se puede saber si la inteligencia obtenida bajo la tortura o no consiguió salvar vidas. Pero a mí me cuesta entender por qué tenemos que discutir si la tortura funciona o no funciona. Lamentablemente pareciera ser lo único que importa, especialmente en Washington. Tenemos que seguir insistiendo que la tortura es ilegal e inmoral.
-Ninguno de los 54 países que colaboraron con la CIA en el secuestro y envío de personas para ser torturadas en bases secretas es de América Latina o el Caribe. ¿Ese dato merece una valoración?
-Es importante. Puede ser que a Estados Unidos no le interesara la colaboración de sus aliados en estos países porque no había mucha información que obtener, pero también porque quizá no esperaba una respuesta positiva. Debemos estar orgullosos de que en nuestros países, casi todos gobernados por democracias, no estaban dispuestos a colaborar con esto y por eso no se les pidió que lo hicieran. El presidente de Polonia, uno de estos 54 países, dijo que prestaron esa información pero que no sabían que se torturaba. Francamente hay que preguntarse para qué iba a prestar un centro de detención bajo condiciones de clandestinidad si no era específicamente para torturar. Este informe pone mucha presión sobre esos 54 países para que ellos también hagan su propia investigación.
-El presidente Barack Obama ya anticipó que no se van a iniciar acciones judiciales contra los torturadores. ¿Se los está protegiendo?
-Esa decisión fue tomada al principio de la administración Obama. Fue muy criticada por la sociedad civil norteamericana y por nosotros en el ámbito de Naciones Unidas. Pero es más grave todavía, porque no solamente se anunció que no iba a haber investigaciones sino que se inició un proceso con un fiscal especial para entorpecer la investigación del Senado. Si el Senado pedía que declararan funcionarios de la CIA, como estaban también en la posibilidad de ser investigados penalmente, debía inmunizarlos. Como no quería hacerlo, no pudieron interrogarlos. Ahora la CIA dice “nunca nos preguntaron nada”. Está claro que esto ha sido una maniobra. La investigación que supuestamente hizo un fiscal especial no tenía por objeto investigar delitos sino entorpecer otras investigaciones, lo que habla muy mal de la administración Obama y de su Departamento de Justicia.
-¿Hay posibilidad de que se revierta esa medida y se los juzgue? ¿No podría intervenir la Corte Penal Internacional o aplicarse la justicia universal?
-Hay que insistir en la obligación internacional solemnemente contraída por Estados Unidos e insistir en que el acceso a la justicia tiene que ser en la jurisdicción interna. La decisión de no iniciar procesos depende de los fiscales. Es una decisión discrecional y hasta política que puede cambiar en el futuro. Está la posibilidad de juzgar las torturas que se cometieron en Afganistán, porque es signatario del Estatuto de Roma y por supuesto es parte de la competencia de la Corte Penal Internacional. Pero creo que va a ser muy difícil que se pueda llegar a eso. Las presiones norteamericanas van a ser muy grandes. Lo mismo en cuanto a la jurisdicción universal. Algunos países que tienen abierta la posibilidad de usar sus tribunales, peor en otros casos ha habido tanta presión que se ha retraído mucho esa posibilidad. No veo más solución que insistir en el juzgamiento en la jurisdicción interna norteamericana.
-En los juicios por delitos de lesa humanidad en el marco del terrorismo de Estado en Argentina se derrotó a la teoría de la Obediencia Debida. ¿Existe esa lógica en Estados Unidos?
-En todo caso en Estados Unidos se hizo al revés. Se castigó a los chivos expiatorios, por lo menos del lado del Pentágono. Porque hay cuatro o cinco torturadores que sí fueron condenados por tribunales militares por las torturas que cometieron en la base de Abu Ghraib en Irak. Pero fueron chivos expiatorios, porque el de más alto grado creo que era un cabo. Además cometieron la estupidez de sacarse fotos con los torturados, entonces era un poquito difícil de ignorar. Pero aún las investigaciones del Pentágono no cumplieron con la obligación de seguir la cadena de mando y castigar a todos los que pudieran resultar responsables. En este caso, la ley penal norteamericana es bien clara en que se debe castigar no sólo al ejecutor material sino también a los que cometen el delito a través de otros.
-El informe se dio a conocer en pleno conflicto por la violencia institucional desatada a nivel interno y con un fuerte ingrediente de racismo. ¿Qué lectura hace de estas prácticas?
-El público norteamericano se ha dado cuenta de una práctica de los fiscales de proteger las violaciones cometidas por agentes policiales, especialmente cuando las víctimas se encuentran entre las minorías raciales. Ha creado un gran estupor en el público. Es muy interesante la reacción social ante la impunidad de los asesinatos de Michael Brown en Ferguson, Missouri pero también de Eric Garner, en Staten Island, Nueva York. Es realmente inaudito que ni siquiera se pase a la etapa de juicio antes de absolver a los perpetradores de estos asesinatos. Indica que los fiscales, aunque aducen tratar de usar el gran jury para tratar de investigar, en realidad lo usan para proteger a los policías.
-¿Qué impacto tienen estas revelaciones sobre la imagen internacional de Estados Unidos?
-La imagen internacional de los Estados Unidos venía muy deteriorada después del 11 de septiembre de 2001 porque se conocía el recurso a la tortura. Hasta los aliados de Estados Unidos tienen un concepto muy negativo sobre la relación del país con los derechos humanos. Todo esto se agrega a esa pérdida de imagen internacional que tiene Estados Unidos, que cada vez mantiene más su peso a través del uso de la fuerza que desde la persuasión y del ejemplo de un país gobernado por las leyes y dispuesto a mantener el Estado de derecho. Pero esto puede ser momentáneo. Hay que esperar que el rumbo cambie y que Estados Unidos por lo menos haga esfuerzos por tomarse en serio la vigencia de los derechos humanos que está siempre imponiéndole a otros países, pero que en una suerte de excepcionalismo norteamericano pareciera que no se aplica a sí mismo.

lunes, 15 de diciembre de 2014

La CIA capturó y torturó a un alemán que confundió con un miembro de Al Qaeda

La CIA capturó, trasladó a una cárcel secreta en Afganistán y torturó por error a un ciudadano de Alemania que confundió con un miembro homónimo de Al Qaeda. Según un informe, la agencia, que procedió a detenerlo sin ninguna base legal, pagó al afectado 15.000 euros para acallarlo.
Khalid al-Masri, un ciudadano alemán que se llama igual que un miembro de Al Qaeda buscado por la CIA, fue capturado por error por las autoridades de Macedonia y enviado sin juicio a una cárcel secreta de la CIA en Afganistán Salt Pit en enero de 2004.
Antes de ser enviado a Afganistán, el alemán fue severamente golpeado, desnudado, encadenado, drogado y sodomizado con supositorios, todo en el marco de la práctica conocida como ‘capture shock’ (choque de captura) de la CIA, informa el diario en línea ‘The Local’. Los golpes, patadas y otros abusos se repitieron también en Afganistán. Y todo ello pese a que nunca se le imputaron cargos y de que el Gobierno alemán no fue informado sobre su caso. El alemán no fue liberado, ni siquiera cuando la CIA se dio cuenta de su error. En mayo de 2004 la CIA lo dejó en una carretera en Albania con 14.500 euros para que no hablara.

¿Como destruir la vida de alguien y quedar impune?

Un informe del Senado estadounidense de 2007 reveló que la CIA nunca contó con pruebas suficientes para detenerlo. Ese mismo año Alemania dictó órden de detención para los agentes de la CIA involucrados en el caso, pero EE.UU. rechazó extraditarlos y también rechazó facilitar información alguna sobre el caso, algo que impidió celebrar ningún juicio, según el diario oficial del ejército estadounidense ‘Stars and Stripes’. En diciembre de 2013 el Tribunal Europeo de Derechos Humanos obligó a Macedonia a pagar una indemnización de 60.000 euros a Al-Masri, pero los agentes de la CIA quedaron impunes.
La detención por la CIA destruyó literalmente la vida de Khalid al-Masri, que desde entonces fue encarcelado dos veces por infracciones menores y una vez recluido en un hospital psiquiátrico, relata ‘Stars and Stripes’. Según el diario, fue etiquetado como “extremista islamista” por medios alemanes como ‘Bild’ y actualmente desconocen su paradero tanto su familia y sus amigos, como sus abogados.
RT

Rumania: centro de torturas de la CIA

1
Los datos publicados el pasado martes, 9 de diciembre, en el informe de 6700 páginas tituladoCommitteee Study of the Central Intelligence Agency’s Detention and Interogation Program, fealizado por la Comisión del Senado norteamericano de control de los Servicios Secretos, tras el estudio de 6,2 millones de paginas de documentos y fotografias, desvela el programa de la CIA entre 2002 y 2009 (como poco) en el que utilizó cárceles ilegales donde sus agentes perpetraban, con total impunidad, torturas y otros atropellos contra detenidos (sin pruebas ni mandato judicial alguno).
Como consecuencia de este informe, se han desvelado los nombres de los paises que han albergado estos centros de tortura, hasta ahora secretos, y entre ellos se encuentra, ya se sospechaba desde hacia tiempo, el nombre de Rumania. Sin embargo, aunque los otros paises que han dejado su territorio al amo para que haga y deshaga a su antojo, por encima de la legislación internacional y nacional, como Lituania y Polonia, las autoridades rumanas siguen sin reconocer su complicidad con las cárceles ilegales montadas por la CIA.
Una síntesis del informe muestra que las torturas perpetradas contra los detenidos fueron todavía mas salvajes de lo que la CIA había reconocido en un principio, siendo sometidos a métodos como el waterboarding, simulación de asfixia bajo el agua, o la privación de sueño. El informe dice que “la privación de sueño ha presupuesto un estado de vigilia de hasta 180 horas, normalmente de pié o en posiciones dolorosas, a veces con las manos atadadetras del cuello“.Parece que en una de las prisiones, no se especifica cual, uno de los detenidos murió por causa de una hipotermia después de haber sido mantenido, parcialmente desnudo, atado con cadenas sobre un suelo de cemento, mientras que en otras ocasiones los prisioneros eran paseados con un saco en la cabeza mientras eran golpeados por los agentes.
Ya en 2007, el Parlamento Europeo acusó a Polonia y Rumania de albergar, entre 2003 y 2005, centros de tortura de la CIA, respectivamente en Kiejkuty Bucarest, siendo negado este hecho por las autoridades rumanas. Recientemente, como hemos dicho, tras la cada vez más evidentes datos surgidos tras la investigación de las autoridades de la UE, Lituania y Polonia han reconocido su complicidad, pero Rumania no. En 2011, incluso, se habló de que había sido localizado el edificio utilizado por los terroristas de la CIA para torturar a las personas que habían detenido sin pruebas y sin mandato judicial. Sin embarto, ni los presidentes del país, Iliescu y Basescu, ni los responsables de los servicios secretos rumanos han dicho esta boca es mia.
Es curioso, por otro lado, que hayan sido tres paises como Polonia, Lituania y Rumania, que hace 25 años disfrutaban de un sistema socialista, los que hayan abierto su territorio al que es, después de los años 90, su amo y soberano, Estados Unidos. De hecho, los tres paises citados son actualmente estados sin soberania alguna, dependientes al 100% de las órdenes e intereses de Washington y, en segundo lugar, Bruselas.
Curiosamente también, sus medios de propaganda, al servicio de los intereses de la embajada norteamericana y de las multinacionales capitalistas occidentales, no cesa de rebuscar, hasta ahora quedándose solamente en el intento, torturas e ilegalidades del pasado socialista mientras guarda un silencio mercenario ante las torturas de la CIA, como también de los bombardeos contra población civil, financiación de golpes de estado o revoluciones y apoyo a grupos terroristas perpetrados por el amo imperial ¿No les parece grave que Rumania haya dejado hacer a los agentes del IV Reich, EEUU, a su antojo, por encima de la ley, en territorio rumano?
La respuesta es que no, pues Rumania hoy ni siquiera tiene derecho a opinar: desde 1989 los que mandan son otros, principalmente Estados Unidos, que ha impuesto su dictado militar, político, económico y cultural sobre un país que ya no merece, ni siquiera, considerarse como tal, sino que es, como mucho, como la mayoría de los antiguos paises socialistas después de 25 años de dictadura del capital, una colonia a la disposición absoluta de los intereses del imperio (que, como ya sabemos, son habitualmente, abiertamente criminales).

jueves, 11 de diciembre de 2014

La ONU y entidades de derechos humanos piden que los responsables de las torturas de la CIA sean juzgados

6
El documento del senado de Estados Unidos sobre las torturas no reconocidas de la CIA ya ha empezado a tener consecuencias.
La ONU y diversas entidades sobre derechos humanos, como Amnistía Internacional o Human Rights Watch, piden que los responsables sean juzgados, por los engaños en el parlamento americano y por las torturas, que eran más duras que no habían reconocido nunca.
‘El informe deja claro que el gobierno de los Estados Unidos torturó. La tortura es un crimen y los responsables han de llevar a la justicia ‘, dijo ayer el director ejecutivo de Amnistía Internacional en EEUU, Steven W. Hawkins. En el comunicado que envió, evocaba la convención de la ONU contra la tortura: ‘Ninguna circunstancia excepcional no puede utilizarse para justificar la tortura, y todos los responsables de autorizar o llevar a cabo la tortura o más malos tratos deben ser investigados a fondo. ‘
Para Human Rights Watch (HRW), el informe debería servir para hacer desaparecer las torturas de la CIA. El director ejecutivo de HRW, Kenneth Roth, dijo ayer: ‘Hay que perseguir a los responsables para evitar que en el futuro otros presidentes utilicen la tortura como una forma de operar.’ Ben Emmerson, uno de los responsables en derechos humanos y en lucha contra el terrorismo de la ONU, también pide que los miembros de la CIA y del gobierno estadounidense responsables de las torturas sean acusados: “El hecho de que las actuaciones que revela el informe fueran autorizadas a un alto nivel del gobierno de Estados Unidos no puede ser ninguna excusa. De hecho, refuerza la necesidad de que haya una responsabilización penal”.
La CIA había afirmado de cuando en cuando que la tortura había sido útil para encontrar las pistas que habían conducido finalmente a Bin Laden. Pero el informe lo desmiente completamente.
Las principales conclusiones del estudio son:
-que La CIA torturó de manera más brutal y que nunca se había explicado, ya mucha más gente que no había dicho.
-que no hubo ninguna investigación correcta de las actividades de la CIA, relacionadas con la tortura de detenidos.
-que exageró y engañó al Congreso y el Presidente sobre pistas obtenidas bajo tortura, para poder continuar torturando.
-que los dirigentes de la CIA fueron siempre duros y taxativos contra algunos de sus subordinados que cuestionaban la eficacia de la información obtenida por medio de las torturas.
-que se escondió y rebajó el número de detenidos y el número de torturados.
-que al menos 26 personas nunca fueron detenidas ni sujetas a torturas y años de prisión.
-que la CIA manipuló periodistas pasándoles información falsa que ponía de relieve la presunta eficacia de las torturas.
El texto tiene más de seis mil páginas y es fruto de una investigación sin precedentes por parte del Parlamento norteamericano. De las seis mil páginas, sólo se ha hecho público el resumen, que ocupa unas quinientas (consulte el aquí , en inglés). Muchas de las acusaciones que ahora se han hecho oficialmente sobre las actividades de la CIA ya se habían hecho públicas por medio de informaciones periodísticas o de ONG, pero ahora el impacto político puede ser muy importante.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

ONU exige llevar ante los tribunales a los torturadores de la CIA

90125420141209225332820
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) exige llevar ante los tribunales a los responsables de las prácticas de tortura de la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA, por sus siglas en inglés), hechas públicas este martes en un informe del Senado estadounidense.
“… Es hora de pasar a la acción. Los responsables de esta conspiración criminal deben ser llevados ante la Justicia con cargos proporcionales a la gravedad de sus crímenes”, urge el relator especial de Naciones Unidas contra el Terrorismo y para los Derechos Humanos, Ben Emmerson.
También ha insistido en la “obligación legal” de Estados Unidos de hacer rendir cuentas a los autores de estos crímenes, ya que este país ha suscrito la Convención contra la Tortura y contra las Desapariciones Forzosas.
El funcionario de la ONU explica que el informe divulgado por la Comisión de Inteligencia del Senado demuestra que, como sospechaba la comunidad internacional, la Administración del expresidente norteamericano George W. Bush autorizó violaciones sistemáticas de los derechos humanos.
Por lo tanto, añade Emmerson, el fiscal general de EE.UU. tiene la obligación de presentar cargos penales contra todas las autoridades implicadas en las torturas de la CIA.
No obstante, el Departamento de Justicia de Estados Unidos se reitera este martes en su decisión de no reanudar las investigaciones sobre el programa de interrogatorios de la CIA, archivadas por “falta de suficientes pruebas admisibles para sustanciar acusaciones”.
El informe del Senado norteamericano, hecho público hoy, verifica que los métodos de interrogatorio aplicados por la CIA, un eufemismo para referirse a la tortura, fueron “brutales y mucho peores” de lo admitido hasta ahora.

Enfoque AFP: torturas y Guantánamo, las venas abiertas de EE UU

630-thewhitehouse-10dic
AFP – Las heridas siguen abiertas y el debate es álgido. Trece años después del 11 de setiembre, EEUU sigue siendo sacudido por la controvertida herencia de su “guerra contra el terrorismo”: desde qué hacer con los presos, hasta cómo impedir que se repitan las torturas.
Las explosivas revelaciones del documento publicado el martes por el Senado recuerdan que Estados Unidos está lejos aún de pasar la página de ese episodio, mientras se discute la permanencia del remanente de tropas en Afganistán o Irak e incluso la pertinencia de enviar a soldados sobre el terreno para combatir a los yihadistas del grupo Estado Islámico.
“No se trata de nuestros enemigos, se trata de nosotros. Se trata de lo que hemos hecho, lo que somos y lo que queremos ser“, resumió punzante el senador republicano John McCain, de 78 años.
Al elogiar el reporte esta veterano senador, excandidato presidencial, pronunció una vibrante diatriba contra la tortura, de la que él mismo fue víctima como prisionero de la guerra de Vietnam.
McCain subrayó también cómo su país no puede esquivar la ráfaga de cuestionamientos que todavía subsisten sobre los efectos del 11 de septiembre y la estrategia adoptada luego por la Casa Blanca, y apoyada también por el Congreso, los medios, los partidos, parte de los intelectuales y asumida en forma pasiva por una opinión pública que tradicionalmente no cuestiona la política exterior.
“McCain subrayó también cómo su país no puede esquivar la ráfaga de cuestionamientos que todavía subsisten sobre los efectos del 11 de septiembre y la estrategia adoptada luego por la Casa Blanca”
“¿Cuáles eran nuestras políticas? ¿Cuáles nuestros objetivos? ¿Qué resultados obtuvimos? ¿Salimos fortalecidos? ¿Debilitados? ¿Esas políticas tienen algún impacto todavía?”, señaló.
La verdad es a veces una píldora difícil de tragar. En ocasiones nos pone en dificultades, en casa y fuera del país. Puede ser usada por nuestros enemigos, pero los estadounidenses tienen derecho a ella, a pesar de todo”, advirtió.
Privación del sueño, aislamiento y confinamiento, simulación de ahogamiento: el informe parlamentario es una requisitoria implacable contra los métodos usados por la CIA contra un centenar de detenidos, en el marco de un programa secreto que incluía los llamados pozos “negros”, fuera del país.
El documento hace también un balance implacable sobre la ineficacia de esos interrogatorios, que “en ningún momento” permitieron obtener informaciones sobre amenazas de atentados inminentes.

“Viejas heridas”

¿Este informe marcará -como lo espera el secretario de Estado John Kerry, “el fin de un capítulo” de la historia estadounidense? Nada es menos seguro.
Aunque no son homogéneas, como lo prueba la posición de John McCain, las divisiones según las líneas políticas siguen siendo profundas.
El senador republicano Saxby Chambliss criticó el martes la publicación del informe, afirmando que “reabre viejas heridas”, deplorando que cuando “el mundo arde” una comisión haya consagrado cinco años y 40 millones de dólares a un programa que ha terminado hace más de ocho años.
Pero esta inmersión en el pasado suscita también interrogantes sobre el futuro. Varias organizaciones de defensa de los Derechos Humanos, con Amnesty International a la cabeza, reclaman que se juzgue a los responsables de las torturas, un extremo descartado por el departamento de Justicia.
En un minucioso editorial sobre las “mentiras” de la CIA, el New York Times anticipa, y lamenta, que el documento probablemente no tenga consecuencias. “Los republicanos, que controlarán pronto el Senado, criticaron el informe, como si hablar de la tortura, y no la tortura en sí, fuera nefasto para el país”.
Más allá del problema de la tortura, la onda expansiva provocada por esta investigación realizada durante tres años por la comisión de Inteligencia del Senado, podría también contribuir a alimentar otros debates.
El aparato de inteligencia estadounidense, cuyo alcance fue revelado por Edward Snowden, provocó estupor en Estados Unidos y en el mundo, continúa siendo un tema sensible.
“El aparato de inteligencia estadounidense, cuyo alcance fue revelado por Edward Snowden, provocó estupor en Estados Unidos y en el mundo, continúa siendo un tema sensible”
Un proyecto de reforma que busca actualizar y modificar la Patriot Act, la ley aprobada con urgencia luego de los atentados del 11 de setiembre, fue bloqueado a mediados de noviembre por los republicanos en el Senado.
Según Micah Zenko, del Council on Foreign Relations (CFR), un centro de análisis con sede en Nueva York, ahora los líderes estadounidenses deben mostrar más transparencia sobre otro caso de la “guerra contra el terrorismo”: el programa de eliminación “específica” de sospechosos por medio de drones, en Pakistán, Somalia o Yemen.
Si los 119 detenidos que fueron sometidos al programa de interrogatorios secretos merecen que se diga la verdad, ¿los 3.500 muertos por ese medio no lo merecen también?”, inquirió.