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jueves, 27 de julio de 2017

La posverdad y la plus-mentira contra Venezuela

Los grandes medios ligados a los poderes económico y político, a las corporaciones y organismos internacionales, hoy concentran sus esfuerzos en crear una representación espuria de la realidad. Ese es el caso de la crisis venezolana, pero es también el caso de México y sus muertes diarias a causa de la violencia, de la desestabilización de Brasil, del golpismo solapado. Bajo la falsa verdad venezolana, lo que tenemos es una nueva arremetida de los poderes ocultos de siempre. Esa es hoy la verdad en los medios, una posverdad o una plus mentira.

Por supuesto, no sólo contra el pueblo venezolano. Los grandes medios de prensa y televisión, aliados hoy muy importantes del neoliberalismo globalizado y sus elites de poder,  tienen y  han tenido  otros países también en la mira.  Sus estrategias de “golpes blandos” acompañadas de un blanqueo comunicacional han hecho ya presencia:  Honduras (Zelaya); Lugo (Paraguay); Brasil (Dilma).  En los tres casos, no ha habido efectivas razones, ni jurídicas ni políticas, para el derrocamiento de sus gobernantes. La misma excusa utilizada contra el gobernante hondureño Manuel Zelaya, es la que se pretende utilizar contra el presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro.

Según los guardianes del poder dominante, Zelaya habría querido “perpetuarse” en el poder sólo por agregar una papeleta de voto que decía: ¿Está usted de acuerdo en reformar la constitución vía asamblea constituyente? Entonces ahora, la oposición derechista venezolana dice lo mismo, de manera “original”: ¡Maduro cita una constituyente para “perpetuarse” a sí mismo en el poder¡  Y con ello, lo que quiere la oposición es posibilitar la intervención de fuerzas extranjeras en el país, desde la OEA y el Comando Sur de los Estados Unidos. Como se ve, puro interés patriótico.
En otros casos, por ejemplo el de la presidenta Dilma Rousseff, se usó el manido argumento de la corrupción. Y ya usted ve, hoy no hay pruebas de aquello en el accionar de la  exmandataria y los acusadores se han trocado en acusados, partiendo por el propio Michel Temer. Lo que quiero decir es que aquí no hay sociedades civiles puristas, desinteresadas y actuando solo por el mayor interés de los pueblos, como a veces se lo pretende hacer creer. Tenemos gobiernos, como el argentino de Mauricio Macri, que a poco hacerse del poder ha tenido como dirección principal rehacer el poder a sus elites, sea en el ámbito económico-financiero, sea en el mediático, y, al mismo tiempo, ponerse bajo la batuta de los EE.UU. para atacar a Venezuela. Lo mismo ha sucedido con el gobierno de Temer en Brasil ¿pura casualidad?
Para qué hablar de México, donde muere gente todos los días, incluidos estudiantes (los 43 de Ayotzinapa por ejemplo) y periodistas, y cómo no, no se hace justicia ni se repara a las víctimas de la violencia. Por cierto, nada de hablar allí de una democracia fallida o de violación a los derechos humanos. En el contexto actual lo que tenemos  es una arremetida de una  espuria alianza entre sectores derechistas, empresariales, elementos del poder judicial, y, claro está, las embajadas de los EE.UU. y la propia OEA u otros organismos, para realizar todo tipo de actos –pacíficos o violentos- y encontrar resquicios que les permitan  sacar de su lugar a gobiernos, estados y presidentes que no son obsecuentes o con el poder de las trasnacionales,  con las políticas dictadas desde el FMI, BID, o con los poderes militares dominantes a nivel mundial. No pueden leerse los actos de la oposición violenta venezolana fuera de su contexto, como se hace día a día en nuestros medios.
Pero bueno, la posverdad y la “plus-mentira” (Buen Abad) llevan la batuta en los poderes comunicacionales empresariales de hoy, sea en la prensa, en radios o en la televisión.  Esa posverdad lo que hace es tapar los hechos, no considerarlos, pasar por el lado como si no existieran, y al mismo tiempo, emitir plus-mentiras respecto a esas situaciones. Se usa esta estrategia contra todos los países que intentan levantar un Estado más soberano y  acorde a las necesidades de las mayorías.  Pero como usted sabrá, el único país acusado en la OEA es…Venezuela. Todos los demás cumplen todos los requisitos de Estados “democráticos” pues.  Partiendo, cómo no, por el nuestro, aunque el Estado chileno cargue a sus espaldas con la muerte de más de 1.313 niños y jóvenes a su cargo en los últimos 10 años, y reprima como en guerra los reclamos del pueblo mapuche o las manifestaciones de protesta pública.    ¿Esta estrategia comunicacional  es pura casualidad cree usted? Los medios de comunicación  nos quieren convencer de eso. ¿Cómo lo hacen? Al igual como tratan al pueblo venezolano y su gobierno:   mintiendo, manipulando, desinformando,  sin pausa. No sólo eso. Sino alentando, apoyando  y reporteando además las acciones violentas y criminales de los  “democráticos” opositores. Acciones las cuales (guarimbas, ataques a instituciones públicas, quema de jóvenes, quema de alimentos, entre otras) que en cualquier otro Estado serían reprimidas y vituperadas sin dilación.
Veamos dos muestras nada más. Una refiere a Leopoldo López, al cual se le ha cambiado cárcel por prisión domiciliaria. A este señor, que no tiene credenciales ni de héroe, ni de disidente, ni de líder, se le ha querido fabricar un perfil que no le corresponde. Lideró protestas en las cuales murieron más de 40 venezolanos, acción que no ha podido ser justiciada porque por rara casualidad el ministerio público de esa nación no las investiga. Es más. Viene la plus-mentira a decir que esas muertes fueron productos del accionar del… ¡gobierno de Maduro¡
Fíjese que poco tiempo antes de este cambio de situación, la mujer de este señor y sus aliados dijeron que había “muerto” en prisión, con el evidente objetivo de tener un “mártir”. Fueron vestidas de negro a las puertas de la prisión, pidieron ver el cadáver y ponerlo en una urna adecuada. Poco tiempo después, también este año, López declaraba en directo a su familia, desde su celular en la cárcel, que estaba siendo golpeado por sus celadores en ese mismo momento. Mire qué novedoso no: es como si a los torturados de aquí en Villa Grimaldi o Londres 38, se les hubiera permitido, mientras estaban en la tristemente célebre “parrilla” , llamar y comunicarse en directo con sus familiares: oiga mamá, u oiga mi mujer, les hablo yo para comentarles que estoy siendo atacado con electroshocks, ¿ya? Que tengan buena tarde y nos vemos.
El otro botón de ejemplo: la barbarie que han cometido opositores quemando vivos a jóvenes supuestamente chavistas. Van ya más de cinco de estos casos. Sólo le cito dos casos, usted puede averiguar los otros. Uno, el joven Orlando Figueroa, que murió tras ser linchado y quemado  vivo por sectores manifestantes opositores que dijeron era un “chavista”. Eso sucedió el pasado 20 de mayo, en la urbanización de Altamira. Otro, afectó a Carlos Ramírez, linchado y quemado vivo el 18 de mayo en el este de Caracas.  Qué decían los “demócratas” encapuchados: “tiene que morirse por chavista”. Bueno y usted sabe, las “protestas”, como le llaman, de hace ya noventa días, han dejado cerca de 100 muertos, cientos de heridos y destrucción material considerable.  La posverdad –que hace caso omiso de estos hechos y su realidad-  se transforma rápidamente en “plus-mentira” desconociendo estos hechos; no haciéndose cargo de ellos y, al mismo tiempo, acusando de manera unilateral al gobierno bolivariano de todo lo que pasa allí.  Una prueba importante de esto es la inacción y complicidad que asume el misterio público de allí, al no imputar a nadie por estos actos de barbarie. Sin embargo, ha actuado de manera diligente cuando las muertes pudieron adscribirse al accionar de la Guardia Nacional. En estos casos, los menos, el mismo poder ejecutivo ha iniciado causales de investigación y apartado a sus autores.
Y está también la última “actuación” de esa oposición de derecha, inventándose un plebiscito sin registro electoral ni modo de cautelar su veracidad (pero bueno, en Chile también hemos conocido de ese tipo de “consultas”).  He aquí el problema: la información resulta hoy algo sin  importancia. La verdad, o lo que haya sido verdadero, no tiene ningún valor.  Se entroniza la mentira como la forma de discusión, porque la verdad no es ya valiosa ni relevante.  Ella, no les importa ni a los que hacen televisión,  ni a los periodistas, y lamentablemente, muchas veces tampoco  a los propios ciudadanos.   ¿Con qué argumentos se puede rebatir una mentira repetida veinte veces?  Podrá preguntarse incluso si tiene sentido darse ese trabajo. Pero eso sería dejar paso al relativismo  y al neo-cinismo. Como bien lo expresa la periodista catalana Rosa María Calaf, el problema  es que los ciudadanos y ciudadanas creen que están informados, cuando están solamente entretenidas.  Nos han hecho creer que estamos informados.

Pablo SalvatEl Ciudadano

jueves, 18 de mayo de 2017

Inició Campaña para difundir la verdad de Venezuela en el Mundo

Caracas, 17 de mayo de 2017. (MPPRE).- Siguiendo el llamado del presidente Nicolás Maduro de denunciar los actos fascistas en el mundo, este miércoles se realizó una campaña informativa en las Embajadas de Venezuela en Argentina, Trinidad y Tobago, Barbados, Guatemala y México, para informar sobre la verdad que se vive en la Patria de Bolívar.
En este sentido, los Embajadores de cada una de estas Misiones Diplomáticas rechazaron los actos de violencia propagados por sectores extremistas de la derecha venezolana que buscan la intervención extranjera y derrocar el Gobierno legítimo del presidente Maduro.
La embajadora de Trinidad y Tobago, Coromoto Godoy, indicó que estos actos de violencia generados por un grupo minoritario de la derecha antibolivariana y antidemocrática “se gestó desde el Senado de Estados Unidos cuando se aprobó la Resolución N°35 el pasado 28 de febrero de 2017 que apoya a los golpistas de la derecha venezolana”.
Asimismo, los embajadores de Barbados, Francisco M. Pérez Santana y de Argentina, General de Brigada Carlos E. Martínez Mendoza, expusieron al público presente fotografías y videos donde líderes de la oposición venezolana llaman a la violencia y al odio en el país.
Por su parte, la embajadora de Guatemala, Elena Salcedo Poleo, hizo un llamado a los periodistas para mantener su compromiso a informar verazmente sobre la realidad que se vive en Venezuela y denunciar los falsos positivos que corporaciones mediáticas en conjunto con la oposición, venden sobre el país suramericano.
“Los periodistas tienen la responsabilidad y el compromiso de informar con la verdad, nuestra Diplomacia de Paz se caracteriza por llevar la verdad de nuestro país ante el mundo (…) reiteramos nuestro apoyo al llamado del presidente Nicolás Maduro al diálogo, no queremos intervención extranjera, Venezuela quiere paz”, sentenció la Diplomática Salcedo.
Igualmente, la embajadora de México María Lourdes Urbaneja, definió los actos violentos de la oposición venezolana como una estrategia fascista para promover la intervención militar extranjera, con ayuda de otros gobiernos de la derecha.
“El 3 de abril se aprobó en el seno de la Organización de Estados Americanos (OEA) una resolución ilegal que permitió el levantamiento de una oleada violenta en Venezuela, apoyada por mercenarios políticos”, enfatizó Urbaneja.
De esta manera el Gobierno Bolivariano con su Diplomacia de Paz, continúa en defensa de su soberanía llevando la verdad del país ante el mundo. Se tiene previsto que este jueves se realice en varios países de la región un acto de solidaridad con el pueblo y Gobierno de Venezuela, ante las incansables agresiones de la cual ha sido víctima en los últimos años.

sábado, 22 de abril de 2017

¿Nos cuentan la verdad sobre la violencia de las manifestaciones en Venezuela?

En Venezuela quien realiza un corte de calle tiene inmediata cobertura internacional. Los medios transnacionales reproducen rápido cualquier acto en una gran movilización contra el gobierno. Pero ¿realmente están contando la verdad de lo que pasa en el país caribeño?

La agenda informativa internacional de los últimos días ha estado protagonizada por la conflictividad social venezolana, las manifestaciones opositoras y la violencia en las calles. El tono dominante en los medios ha sido el de un gobierno de Nicolás Maduro reprimiendo a opositores que pedían democratización y dimisiones.
Sin embargo, en las redes sociales y en medios comunitarios aparecían muestras de la violencia de los grupos de la oposición y de acciones policiales muy alejadas de la represión que anunciaban muchos medios españoles.
El editorial del día 16 de El País señala que Maduro “no controla a los grupos armados chavistas”. Si a Nicolás Maduro le lanzan huevos unos adolescentes, el editorial afirma que es “revelador del grado de descomposición al que está llegando Venezuela“. Respecto a la violencia su conclusión es que “al desorden contribuyen decididamente los llamados colectivos, grupos de choque afines al chavismo, a los que se ha acusado de ser responsables de algunas de las recientes muertes”.
Los grandes medios suelen insistir en que las fuerzas del orden disuelven violentamente las manifestaciones pero no aclaran que una de las estrategias de la oposición venezolana es desviar el itinerario previsto y autorizado para dirigirse hacia las más altas instituciones con el objeto directamente de asaltarlas.
Por ejemplo, el pasado 7 de abril, la manifestación de la oposición había anunciado un trayecto para el que contaba con la correspondiente autorización; sin embargo, posteriormente, se intentó llevar la manifestación frente al Palacio de Miraflores (el palacio de gobierno, similar al Palacio de La Moncloa).
En otras ocasiones se intenta dirigir la manifestación opositora hacia barrios y lugares donde se han concentrado la partidarios del gobierno con el objeto de buscar enfrentamientos violentos que puedan presentar como ejemplo de desestabilización ante la comunidad internacional.
Lo que inicialmente era una concentración pacífica de la oposición el sábado 8 de abril se convirtió en batalla campal cuando el gobernador del estado Miranda, Henrique Capriles y otros dirigentes de la oposición conminaron a unos tres mil seguidores a marchar hacia lugares del centro de Caracas no autorizados.
Es entonces cuando la manifestación llega frente a los cuerpos de seguridad y los líderes políticos opositores dejan el paso en primera línea de la marcha a encapuchados violentos, tal y como se aprecia en las siguientes fotos de esa manifestación (Albaciudad, 8 de abril).
Nada de eso se difunde en los grandes medios españoles ni internacionales. Igual que también se silencian acciones violentas y de sabotaje de grupos de oposición como las sucedidas en las calles y avenidas de la ciudad de Los Teques en el estado Miranda. Allí la estrategia fue levantar las tapas de las alcantarillas provocando que varios vehículos cayeran en los huecos (Últimas Noticias, 17 de abril). La noticia fuera de Venezuela termina siendo que la policía detiene a 30 opositores.
www.ultimasnoticias.com.ve
Los medios titulan con represión incluso cuando en la única fotografía que encuentran los policías aparecen desarmados y en franca minoría ante manifestantes e incluso periodistas (Europa Press, 5 de abril):
O titulan: “opositores chocan contra policías” en este pie de una foto de EFE en El País:
EL PAÍS / EFE
A pesar de presentar imágenes de manifestantes violentos sin policías reprimiendo, los textos de la prensa no paran de referirse a los primeros simplemente como “opositores” e insistir en los gases lacrimógenos y disparos de la policía:
EL PAÍS
Seguro que cuando uno lee el titular de RTVE “La policía venezolana disuelve una marcha de diputados opositores y les impide llegar al parlamento”, no se imagina la escena que recoge la fotografía:
RTVE
En estos vídeos podemos apreciar quién disuelve violentamente a quién:
En las redes sociales y en los medios comunitarios venezolanos se difunden vídeos de la violencia opositora que nunca encontramos en nuestras televisiones, como estos del pasado 11 de abril en Caracas:
Estas imágenes son del 6 de abril en pleno centro de Caracas, la avenida Libertador. A pesar de su espectacularidad no fueron difundidas en la televisiones españolas:
Aquí se puede ver a los “opositores” disparando con armas de fuego contra la policía en el Estado de Carabobo:
En esta ocasión se aprecia la intervención policial para evitar que los manifestantes opositores vayan al encuentro de los manifestantes progubernamentales y el comportamiento de los primeros:
Sin embargo, los grandes medios internacionales, como en este caso la CNN (12 de abril), a quien entrevistan es a los altos cargos, como al secretario general de la OEA, Luis Almagro, que responsabiliza de la violencia y de “disparar contra su propio pueblo” al gobierno venezolano.
Silencio sobre hechos curiosos, como el que en ciudades y estados controlados por la oposición se usaron camiones de recolección de basura de los ayuntamientos para formar barricadas (Noticias Barquisimeto, 10 de abril).
La guerra de la desinformación es total
Los opositores suben a las redes sociales imágenes con las que quieren mostrar el sufrimiento y la represión a la que les someten las fuerzas del orden mientras, más en privado, se fotografían alegres y sonrientes en el mismo entorno como el caso de esta chica que fue ampliamente difundido por las redes:
En las redes no solo cunde la desinformación procedente de internautas anónimos o de base, incluso altos cargos políticos, como este alcalde de la oposición, no duda en afirmar que el presidente Nicolás Maduro está utilizando armas químicas como en Siria:
Tampoco se ha difundido el vídeo en el que uno de los jóvenes violentos identificado como protagonista en diferentes actos vandálicos reconoce tras su detención que organizaciones de la oposición le pagaron fuertes sumas por su participación ocasionando destrozos, incendiando y lanzando piedras en las manifestaciones (Últimas Noticias, 17 de abril):
Una de las acciones en la que participó fue en el destrozo de la Dirección de la Magistratura (Alba Ciudad, 8 de abril) tal y como se observa en la siguiente fotografía y vídeo que no se difundió en los medios españoles a pesar de que ilustra muy bien el modus operandi de las movilizaciones:
Las imágenes de manifestantes opositores incendiando un edificio que pertenece al Tribunal Supremo estaban disponibles para nuestras televisiones, aquí se pueden apreciar emitidas por la televisión pública venezolana, pero en España no se difundieron:
En el estado Lara destruyeron con cócteles molotov, varios vehículos estacionados en la Corporación Venezolana de Alimentos, entre ellos una clínica móvil del programa gubernamental Misión Nevado. La Misión Nevado es un programa del gobierno venezolano que brinda asistencia veterinaria gratuita (o a muy bajo costo) a personas y comunidades con animales domésticos.
Tampoco hemos conocido las agresiones que sufrieron en Caracas un equipo de televisión de la cadena estatal venezolana por parte de los manifestantes opositores. Los periodistas recibieron golpes, les destrozaron una cámara de televisión, les robaron los teléfonos móviles y hasta la cartera.
Y llegamos al momento de los muertos
Así titulan las agencias, con una forma que hacen entender que es responsabilidad del gobierno y de las fuerzas del orden:
“Ascienden a 5 los fallecidos durante las protestas opositoras en Venezuela”
Ascienden a 5 los fallecidos durante las protestas opositoras en Venezuela
14 de abril
“La oposición eleva a seis el balance de muertos en las protestas contra el Gobierno de Maduro en Venezuela”
La oposición eleva a seis el balance de muertos en las protestas contra el Gobierno de Maduro en Venezuela
15 de abril
Obsérvese la insinuación de El País de que todos los muertos son por disparos de la policía:
Hasta el 14 de abril la cifra que se barajaba era de 8 personas fallecidas, pero de ellas, sólo está confirmado que cuatro hayan muerto como consecuencia de los disturbios opositores. Y de estas cuatro, una falleció como consecuencia de un ataque de civiles a una urbanización de viviendas sociales construida por el gobierno en Barquisimeto; otra falleció tras intentar pasar por una barricada colocada por opositores en Caracas, y dos como consecuencia, presuntamente, de la acción de cuerpos de seguridad.
El fallecido en el ataque a la urbanización de Barquisimeto -la Ciudad Socialista Alí Primera, construida por el gobierno bolivariano- es un adolescente de catorce años, quien recibió dos impactos de bala durante el asedio de pistoleros encapuchados, claramente antigubernamentales dado el carácter prochavista de la urbanización y las denuncias de la madre y vecinos.
 Respecto a uno de los fallecidos presuntamente por disparos de la policía, las autoridades imputan dos delitos de asesinatos a dos agentes y ya están en prisión. Sin embargo, el gobernador de ese Estado informó que, tras la investigación preliminar de órganos competentes, se determinó que el módulo de la Policía fue atacado con armas de fuego.
Por último cualquier gesto de rechazo contra el presidente venezolano es recogido con fruición en nuestros medios, como sucedió con los huevos que le tiraron unos adolescentes al final de un desfile en el Estado de Bolivar, donde los medios solo recogieron los últimos segundos del baño de multitudes, cuando se produjeron los incidentes. Pero esos mismos días otros ciudadanos abuchearon a la líder opositora María Corina Machado en la Basílica de Santa Teresa, en Caracas y ningún medio lo señaló en España.
En realidad, si lo hubieran difundido sería para presentarlo como un ejemplo de la intolerancia de los partidarios del gobierno, a diferencia de los huevos lanzados a Maduro, que representaban el rechazo popular.
El último ejemplo del doble rasero es el titular de la quema de Judas que cada año se celebra al finalizar la Semana Santa en varios países de América Latina. En Venezuela los opositores eligieron imágenes de Nicolás Maduro y los partidarios del gobierno a la Lilian Tintori, esposa del preso Leopoldo López. El titular, para Maduro, por supuesto: Maduro, uno de los protagonistas en la ‘quema de Judas’ en Venezuela.
Cuando volvamos a ver noticias de manifestaciones y represión policial en Venezuela -hoy por ejemplo que hay varias movilizaciones convocadas-, recordemos que lo que nos cuentan ni es del todo verdad ni es toda la verdad.
 ¿Crees que las agencias y medios internacionales manipulan la realidad informativa de Venezuela?

 Pascual Serrano
Maquetación: Pablo Oliviera y Silva