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lunes, 8 de mayo de 2017

Conoce a “América Chávez”, la nueva heroína latina y lesbiana de Marvel

Con una superheroína lesbiana y de origen latino, el histórico sello de cómics Marvel hace un intento por reflejar la diversidad y correrse del viejo standard anglosajón que solo representaba hombres blancos y heterosexuales.
América Chávez, una superheroína latina y lesbiana, salva a un planeta alienígena, se inscribe en la Universidad Sotomayor y le da un puñetazo a Adolfo Hitler. Así describe The New York Times al primer tomo de esta nueva serie de Marvel. En esa dirección, una de las cuestiones que más se celebra acerca de este cómic es que Gabby Rivera, una autora de libros para jóvenes adultos que además es homosexual y latina, es quien está escribiendo las aventuras de América.
Pese a distintas campañas por el respeto a la diversidad a nivel mundial, el mundo de los cómics seguía mostrando su misma cara: superhéroes hombres, heterosexuales y anglosajones, dejando al resto de las nacionalidades, sexualidades y particularidades excluidas de sus historias leídas por miles de niños, adolescentes y adultos de todo el planeta.
En esa dirección, el periódico norteamericano agrega que David Walker, un estadounidense negro, está escribiendo una nueva serie de Luke Cage para Marvel que comienza en mayo; ese mismo mes se presentará un universo de superhéroes de Lion Forge con un equipo diverso de creadores y personajes, entre ellos Noble, el héroe emblemático, que es negro. Este verano regresarán Kim & Kim, de Black Mask Studios, que trata de dos cazarrecompensas, una mujer trans y otra bisexual, y es escrita por Magdalene Visaggio, una autora transgénero. Estos proyectos se suman a la creciente lista de series de cómics con protagonistas que reflejan la diversidad.


Dentro del mundo de las historietas hay una máxima sabida por expertos: cuando los personajes y los creadores comparten un vínculo especial hay una mayor probabilidad de autenticidad. Ese parece ser el caso del trabajo de Rivera en América, tal como se observa en algunasreseñas de la obra. “Una gran parte de la personalidad de este libro es que permite que Estados Unidos sea, sin remordimientos, queer”, escribió Kat Overland en la página web Women Write About Comics, utilizando el término en inglés para orientaciones e identidades sexuales diversas. “Es lo mismo con su color de piel. Ella es latina en su estilo, su forma de hablar y en todo; resulta muy natural”.

Gabby Riera
América Chávez es una joven mujer de 18 años, también conocida como Miss America, tiene pelo largo y crespo y un guardarropa lleno de chaquetas de estrellas y rayas. Asiste a la Universidad de Sotomayor, y entre clases, se pelea con alienígenas malvados. En ese sentido, no es la típica heroína y tampoco es la latina que usualmente que se ve en la industria norteamericana. “No puedes decir que América Chávez es una latina picante”, dice Brianna Jimenez, una fanática del cómic en Richmond, Virginia. “Ella es muy fuerte y feroz. Quiere ayudar a otros y lo está haciendo por sí misma”.
Por su parte, la autora Gabby Rivera, de 34 años, trabaja como gerente de proyecto para una organización nacional sin fines de lucro enfocada en asegurar escuelas seguras para estudiantes LGBT. Ella es lesbiana y puertorriqueña del Bronx.
¿Qué te parece este paso que ha dado Marvel?

jueves, 2 de febrero de 2017

América para los americanos/yanquis: Solidaridad con el Pueblo Mexicano

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Para algunos mercanchifles capitalistas salvajes globalizados, la Humanidad es un mall, un mito homogéneo, y no una realidad heterogenea. Ninguna convergencia histórica parece más natural que La Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe, legada del General Libertador Simón Bolívar Palacios y Blanco, y asumida por el Comandante Hugo Chávez Frías, el Comandante Fidel Castro Ruz, el Comandante Ernesto Guevara de la Serna, etc. Disgregados hace siglos por la incomunicación, el capital buitre foráneo y sus testaferros, la oligarquía empresarial farisea agrícola/citadina y la burguesía rastrera compuesta por la democracia cristiana y la social democracia, comparsas pragmáticas contemporizadoras, oportunistas, especialistas en toda clase de argucia, con una doble moral enajenante que los miserables esgrimen y los cobardes temen. Siempre dispuestas a boicotear, planteando nuevos problemas a la unidad nacional y continental de la Patria Continente América Latina y El Caribe, extendida desde Río Bravo hasta Tierra del Fuego. Para todos los Pueblos Latinoamericanos, esta posibilidad histórica merece convertirse en ideal común, pues, son comunes a todos los Pueblos las esperanzas de desarrollo social y los peligros de vasallaje.
Acentúo, una vez más, que si no se llegara a cumplir tal destino, sería inevitable la colonización –tipo factoría de Puerto Rico- por el odioso imperialismo yanqui globalizado que desde décadas los acecha. Hoy, más que nunca expresa, su decisión de tutelar, explotar y enajenar a nuestra América Latina, cautivándola con y sin violencia, con la diplomacia del dólar a oligarcas y burgueses politicastros incondicionales, cuyo principal afán es mantener dividido a nuestros Pueblos en favor de los intereses mezquinos de la hegemonía capitalista salvaje, “América” –estados Unidos-, el 1% de los dueños de este país se han apropiado del nombre del Continente Americano. “El cartógrafo alemán Wanlseemüller, al publicar su mapa del Continente Americano en 1507, en homenaje a su maestro Américo Vespucio, le dio el nombre de América. La odiosa oligarquía empresarial estadounidense, el 1%, en forma irreflexiva y reiterativa se lo apropió. Este plagio es una distorsión geográfica, histórica, política y social.” Prof. Moreno Peralta, Fundación Cesal e.V. Berlín/DDR/ Universidad Alexander Von Humboldt/ 30/09/1977.
También es falso, de falsedad absoluta, llamarles “americanos” a los habitantes de los Estados Unidos. Americanos son todos los habitantes nacidos en el Continente Americano. Los habitantes nacidos en los Estados Unidos se llaman estadounidenses. Pero ya lo afirmó el maestro libertador José Martí Pérez: “El aldeano ignorante, safio y fatuo, cree que el mundo entero es su aldea”…
Como colofón afirmo que frente a las fuerzas inmorales del pasado y del presente, los dueños de la celestina universal y sus testaferros oligarcas y burgueses, dispuestos a vender el país por unos dólares, hay que reivindicar la esperanzada unidad continental americana y resistir las tentaciones del presente, mientras adquiramos las fuerzas morales que nos capaciten para emprender la gran obra del porvenir legada del General Libertador Simón Bolívar Palacios y Blanco: La Patria continente América Latina y El Caribe…
Al querido Pueblo Mexicano –“tan lejos de dios y tan cerca de la Hegemonía yanqui globalizada”- , del maestro Benito Juárez García, y de los generales Francisco Villa y Emilia Zapata, etc., en los horribles y espantosos momentos que sobrevive, causado por su vecino del norte- narcotráfico, tráfico de armas, construcción del muro, etc.-, les recordamos que debe asumir los consejos del maestro libertador José Martí Pérez frente a la agresión yanqui, “¡Oh México querido! ¡Oh México adorado!, ve los peligros que te cercan, oye el clamor de un hijo tuyo que no nació de ti, por el norte, un vecino avieso se cuaja.”
Evidentemente, frente a la agresión imperialista yanqui, el querido Pueblo Mexicano, cuenta con la solidaridad de todos los Pueblos de América Latina y El Caribe.
Nosotros somos conscientes que mientras se extienda la solidaridad con el querido Pueblo Mexicano, hay fuerzas inmorales, apátridas que siguen apoyando la “American way of life”, fundada en el privilegio del despilfarro, del consumo, las drogas, las malditas guerras y las injusticias con las cuales la odiosa hegemonía yanqui lucra. Toda infame y ruin acción que hiere los sentimiento de un Pueblo no es algo para pavonearse/jactarse, sino una empresa malsana eternamente fomentada por los mercachifles y politicastros al servicio de la globalización del capital. Posan de patriotas, mientras mienten y engañan. Pretenden que su nación es la mejor del mundo, engañando a los ingenuos con sofismas de los cuales ellos e burlan. Corrompen la opinión pública y la justicia, amparándose luego en ellas para encubrir sus venales conveniencias, negociados. La política es el arte de conservar la grandeza de la Patria, mas no la vil manera de elaborar fortunas a sus expensas.
En la Patria Continente América Latina y El Caribe, TODOS SOMOS MÉXICO. ¡Aquí no se raja nadie!

Asociación por la Dignidad, los Derechos del Ser Humano y su Entorno Ecológico
Jorge Bustos B.
Presidente ADDHEE.ONG/ CONGEMAR
Confederación de Sindicatos de gentes de la Mar.
Prof. Galvarino Jaramillo Plücker.
Vicepresidente ADDHEE.ONG
Lic. Yirsela Peirano Cofré.
Asistente ADDHEE.ONG
Certificó:
Prof. Moreno Peralta/IWA
Secretario Ejecutivo ADDHEE.ONG
CC: Señores Académicos de la Universidad Nacional Autónoma de México:
Prof. Dra. Patricia Mena Ledesma/ Guajaca, México.
Prof. Dr. Héctor Muñoz Cruz/ DF. México.
Ilka Oliva Corado.
Periodista y escritora/ Chicago, USA.
Prof. Ing. Víctor Pey casado.
Propietario Diario El Clarín de Chile: “Firme junto al Pueblo”.

jueves, 13 de octubre de 2016

El “descubrimiento” de América o el inicio del mayor genocidio de la historia


El 12 de octubre de 1492 inició el genocidio más grande de la historia. Al menos 90 millones de indígenas fueron exterminados.
Historiadores coinciden que el 12 de octubre, conocido como el día del Descubrimiento de América, el Día de la Raza o el Encuentro de Culturas, no es un fecha para celebrar.
La llegada de los conquistadores españoles al continente americano dio inicio a uno de los genocidios más grandes en la historia de la humanidad. Al menos 90 millones de pobladores de la región fueron exterminados.
El antropólogo brasileño Darcy Ribeiro planteó que a finales del siglo XV, al momento en que arribaron los conquistadores europeos a América, existían aproximadamente 70 millones de indígenas. Un siglo y medio después solo quedaron unos tres millones y medio.
La invasión del imperio español dejó a su paso muerte, desolación, el saqueo de los recursos y riquezas naturales. Los pueblos originarios fueron esclavizados, torturados, despojados de su tierra, de su cultura y evangelizados.
La invasión genocida, como también se le conoce, no solo exterminó a millones de pobladores de la región, sino que también se valió del “secuestro, tortura, deportación, mercantilización y esclavitud de millones de habitantes del continente africano” como mano de obra barata en el “nuevo” continente, reseña el portal Rebelión.
“El 12 de octubre de 1492, América descubrió el capitalismo. Cristóbal Colón, financiado por los reyes de España y los banqueros de Génova, trajo la novedad a las islas del mar Caribe. En su diario del Descubrimiento, el almirante escribió 139 veces la palabra oro y 51 veces la palabra Dios o Nuestro Señor”, reseñó en 2007 el escritor uruguayo Eduardo Galeano.
Rebelión | Telesur

miércoles, 1 de junio de 2016

Más de dos millones de esclavos en el continente americano

Los trabajos forzados son un tema prevalente entre los indígenas de Perú, Bolivia y Colombia.
Más de 2 millones de personas están sujetas a alguna forma de esclavitud en las Américas, de acuerdo a un reporte divulgado por el Índice de Esclavitud Mundial (Global Slavery Index).
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El reporte, que reconoce más de 45 millones de esclavos en todo el mundo, establece que los trabajos forzados es un tema prevalente entre los indígenas de Perú, Bolivia y Colombia, pero que también es frecuente en Norte y Centroamérica, así como en la región caribeña.
“La esclavitud moderna en las Américas afecta a hombres, mujeres y niños, y se manifiesta como labores forzadas, explotación sexual, y en menor grado, en la mendicidad forzada”, dice el resumen ejecutivo del informe.
El reporte también se enfoca en la explotación en algunas áreas rurales de Brasil, a lo largo del río Amazonas, donde se ha observado trabajos forzados en la industria maderera y ladrillera, y en las minas de oro industriales en Perú y Ecuador.
“Solo en 2015, 936 trabajadores fueron rescatados de condiciones de esclavitud en Brasil”, dice el reporte.
“Estas prácticas son evidentes por todas las Américas y los países más ricos, como Estados Unidos y Canadá, no son inmunes a tales explotaciones, particularmente en el sector agrícola”, dice.
El documento también señala que Argentina, Chile, Estados Unidos, Uruguay y Canada registran los índices más bajos de vulnerabilidad en la región.
A nivel mundial los países con mayor esclavitud son India, Uzbekistán y Corea del Norte.
El Ciudadano

lunes, 20 de abril de 2015

El exterminio racial recrudece en las Américas

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Cuando la violencia se convierte en algo normal para la sociedad y para los dirigentes que las gobiernan es porque algo anda mal, muy mal, ya que se está perdiendo la sensibilidad ante un proceso de exterminio sistemático de seres humanos bajo el prejuicio racial.
Los organismos especializados en materia de Derechos humanos guardan casi silencio Sepulcral y complaciente ante esta situación.
Los sorprendentes asesinatos raciales en Estados Unidos exhiben que en el país paladín de la justicia y defensor de los pueblos a nombre de la libertad y del “Destino Manifiesto”, ausenta dentro de su estructura interna de administración de justicia los mecanismos para frenar esa espiral del exterminio racial con la cual, según investigaciones recientes, cada 28 horas cae asesinado por la policía un afrodescendiente, africano o migrante latinoamericano.
“Acérquense malditos animales”
En el 2014, el escándalo por los asesinatos sistemáticos contra afrodescendientes conmovió no solo a la gente decente y humana de Estados Unidos sino a la comunidad mundial, pero lamentablemente no hubo pronunciamiento contundente y de denuncia ante las instancias de justica por parte Human Rights Watch, ni el Robert Kennedy Center For Justice & Human Rights, ni la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, menos por la ONU y por supuesto ni Calderón, ni Pastrana, ni Rajoy, ni ninguno de los NUEVOS DEFENSORES DE DERECHOS HUMANOS.
De los casos más sonados el año pasado en USA, destacaron los casos de Michael Brown, un estudiante afro de 18 años quien cae asesinado por la policía de Fergusson, Missouri. Esto produjo manifestaciones de indignación no solo de la comunidad afro sino de toda la comunidad antirracista de ese Estado. Cuando las manifestaciones tomaron las calles un agente policial de tez blanca les grito ACERQUENSE MALDITOS ANIMALES.
Más tarde el mundo quedó paralizado cuando un sector racista de la policía de New York mató por asfixia al afroestadoundiense Eric Garner. Seguidamente, unos días más tarde, el afroestadoundiense John Crawford recibió un disparo en una tienda en Beavercreek, Ohio.  En la ciudad de Los Angeles, Ezell Ford, joven afroestadoundiense, quien había sido diagnosticado con una enfermedad mental, fue asesinado en esa ciudad, como dice la prensa crítica y redes sociales en USA. Unos de los últimos casos fue el sucedido recientemente en Carolina del Sur, en la ciudad de Charleston donde un policía blanco asesinó al afrodescendiente Walter Lamer Scott, de 50 años y residente de Charleston, fue baleado luego de que el agente ya le había aplicado un disparo con una pistola para aturdir.  En ese Estado el departamento del sheriff del condado de Richland de Carolina del Sur tiene un vehículo blindado llamado “El pacificador” de alta tecnología y de disparo bastante rápido. Las investigaciones revelan que “cada 28 horas un hombre negro es asesinado por la policía en los Estados Unidos”.
¿Colombia sigue el modelo de exterminio racial de USA?
Nuestros amigos activistas afrocolombianos  Aiden Salgado, Jimmy Viera y Efraín Viveros, nos enviaron un informe espeluznante de cómo ha recrudecido la violencia racial en Colombia. Es violencia institucional, me escribe Aiden oriundo del famoso Palenque de San Basilio de Cartagena de Indias. El asesinato, la semana pasada, de seis jóvenes afrocolombianos por supuestamente ser sospechosos en Bogotá evidencia esa violencia que ya se viene practicando en ciudades como Medellín, Cali y Bogotá. Nos comenta Efraín que “Una compleja, triste y repudiable realidad desborda al repetirse agresiones a hombres, mujeres y jóvenes afrodescendientes en las localidades bogotanas de Ciudad Bolívar, Uribe, La Candelaria, Engativá, Suba, Bosa y vecindades de Soacha.
Efraín relata que “Luego del asesinato en Altos de Cazucá, en el mes de febrero, a manos de unidades de la Policía Nacional, del joven trabajador de origen chocoano Oscar David Rivas y las graves heridas sufridas por dos jóvenes afro que lo acompañaban, han sucedido agresiones físicas y verbales de grupos “neo-nazis” que se mueven a sus anchas en localidades como La Candelaria pues sus desafueros no son contenidos por la Policía Nacional. Pero lo más grave es que las sucesivas agresiones ya incluyen 6 nuevos crímenes de jóvenes negros perpetrados en lo corrido del mes de abril, denunciados con detalle –entre otras organizaciones- por CEUNA y Conafro. Esta realidad marca que asistimos a una limpieza étnico-social que llama a prender las alarmas y asumir retos mayores a las distintas vertientes del movimiento social y político del pueblo negro, afrodescendiente, palenquero y raizal en Bogotá y todo el país. Los casos muestran un afianzamiento de acciones brutales con el hilo conductor de limpieza étnica-social que crean inseguridad para la vida y la integridad de la comunidad afro.”
Unos de los grandes problemas que tiene el sistema policial de toda Latinoamérica y de Estados Unidos es la formación criminalística sustentada en la antropología criminalista de Lombroso, un jurista italiano que definió la ciencia criminalista partiendo del estereotipo racial y definió que el delincuente por sus características era NEGRO. Así en un tiempo se repitió y se sigue repitiendo lamentablemente, algunas veces, en nuestro país teniendo su punto máximo cuando el exalcalde Alfredo Pena contrató los servicios del superpolicía y racista de New York Williams Bratton, que también asesoró a la policía racista de Chacao en los tiempos del exalcalde Leopoldo López.
-por Jesús Chucho García en Alainet

lunes, 5 de enero de 2015

¿Qué significa Ayotzinapa para Guerrero, México y América?


¿Qué significa Ayotzinapa para Guerrero, México y América?
El Estado está en guerra contra la población civil, y al servicio del crimen... Guerrero es todo el territorio nacional, y el narcoestado es la cifra dominante de ese territorio nacional... Twitter@ladignavoz
Ayotzinapa tiene múltiples niveles de significación. Por ahora, y con el objeto de dar respuesta a la pregunta que da título al presente artículo, acá se acota el tratamiento de ese acontecimiento histórico al significado específicamente político en tres escalas geográficas, a saber: el local (Guerrero), el nacional (México) y el continental (América).
Es alentador observar que las acartonadas lecturas academicistas están cada vez más agotadas, y que los diagnósticos o análisis más exactos, teóricamente relevantes, tienen predominio en los foros de información, en los espacios de comunicación ciudadanos, en las multitudinarias protestas, en las redes sociales en Internet. A diferencia de otras ocasiones de tragedia análogas, en esta oportunidad los académicos e intelectuales a sueldo, la prensa oficialista y los medios de comunicación masiva fracasaron en su habitual empeño de imponer la versión falsaria del Estado. Para quien no había reparado, adviértase que este es un signo de debilidad del poder.
Cabe hacer notar que el tema de la guerra y violencia en América Latina sigue básicamente tres tesituras: uno –acaso la interpretación dominante–, que el conflicto es resultado de una confrontación entre las propias organizaciones criminales o grupos armados irregulares, o bien, entre éstas y el Estado en aras de un control de territorios, rutas comerciales y soberanías; dos, que el escenario belicista está ligado a ciertas estrategias institucionales y políticas de Estado fallidas o accidentadamente aplicadas para el combate al crimen o la droga; y tres –explicación que felizmente gana terreno–, que el desencadenamiento de la violencia no responde a un asunto de traumatismos externos o estrategias institucionales fallidas, sino que es consustancial a la naturaleza militar de las políticas de Estado, a la trama de los procesos e intereses dominantes en América Latina y el hemisferio. La consigna “Ayotzinapa fue el Estado” condensa el sentido de esta lección histórica.
Esta última interpretación, aunque crecientemente aceptada, aún se encuentra en un estado teórico incipiente, y su alcance en la arena política todavía es restringido. No pocos periodistas avanzan en la documentación empírica de las contradicciones que encierra el presunto antagonismo Estado-crimen. Es probable, y naturalmente deseable, que la fundamentación teórica de este asunto crucial avance con el rigor e insistencia que demanda la emergencia nacional.  
Por ahora sólo cabe rastrear el significado y alcance político de la masacre en Iguala y la desaparición de los 43 estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa en el estado de Guerrero. Nótese que Ayotzinapa se aborda acá como un “acontecimiento”, en el sentido histórico del término, es decir, una ruptura con ciertos procedimientos rutinarios, y por consiguiente, un hecho que transgrede sustantivamente la realidad o las realidades que gravitan alrededor de esta fractura histórica. 

Ayotzinapa es la otra historia de Guerrero 
Guerrero es una entidad atravesada por las más agravantes contradicciones. Cerca del 70 por ciento de la población guerrerense vive en situación de pobreza. Las tasas anuales de crecimiento en el estado a menudo están debajo de la media nacional, que para una entidad tan profundamente desigual este estancamiento económico se traduce necesariamente en miseria crónica. Pero Guerrero también es sede de una de las industrias turísticas más prósperas del país, el principal destino de recreación de las clases medias-altas durante la segunda mitad el siglo XX. También es un territorio rico en recursos naturales. El estado está gobernado fácticamente por empresarios del ramo turístico, compañías extractivas foráneas, y poderosos cárteles de la droga. La situación social de Guerrero cambió poco en un siglo. El recrudecimiento de la violencia asociada al narcotráfico y el empoderamiento de las empresas criminales es acaso la novedad más visible.
Guerrero es un estado con dos historias radicalmente reñidas: por un lado, la historia oficial de los caciques y capitales nacionales e internacionales, los megaproyectos turísticos e incursiones de las mineras canadienses o estadounidenses; y por otro, la historia confidencial, la otra historia, la de la clandestinidad de la resistencia popular, la desobediencia civil, la de la disidencia política reprimida con especial virulencia por el Estado mexicano. Ayotzinapa es una bisagra en el cruce de estas dos historias.
La toma masiva de ayuntamientos en Guerrero por parte de distintas organizaciones sociales reunidas en la Asamblea Nacional Popular, en clara respuesta a los hechos criminales del 26 de septiembre de 2014, y en radical desconocimiento de los poderes públicos formales, representa el ascenso a la superficie de esa historia oculta, de esa otra realidad, que paradójicamente es la realidad dominante de Guerrero.
En los cálculos del Estado, Ayotzinapa debía formar parte de la historia no oficial o subterránea. Pero esta siniestra normalidad no prevaleció. Ayotzinapa es la posibilidad de recuperar esa otra historia eclipsada por el bandidaje de los negocios involucrados en territorio guerrerense, y poner esa tradición de resistencia al servicio de las luchas en curso. Con Ayotzinapa, la rica historia de resistencia en Guerrero se eleva a rango de patrimonio de la resistencia global.

Guerrero es todo el territorio nacional
Ayotzinapa encendió “la llama de la insurrección”. La crispación social se extendió a toda la geografía nacional. “Todos somos Ayotzinapa”, reza la leyenda. México se miró en un espejo aquel 26 de septiembre de 2014. Tlatlaya y Ayotzinapa pusieron al desnudo la vocación criminal de las fuerzas armadas, y la complicidad de los mandos civiles en la comisión de delitos de lesa humanidad. La actuación de las autoridades públicas se reduce al encubrimiento de las operaciones delictuosas del Ejército y las policías, y al suministro de protección e impunidad para el crimen organizado. Después de Ayotzinapa, el país acabó de cobrar conciencia de una realidad inexpugnable: que el Estado está en guerra contra la población civil, y al servicio del crimen; que Guerrero es todo el territorio nacional, y que el narcoestado es la cifra dominante de ese territorio nacional.  
En relación con ese reconocimiento de maridaje entre el Estado y el crimen, en otra ocasión se dijo: “Es preciso insistir en la especificidad de un narcoestado. En suma, se trata de un Estado que impulsa ciertas políticas (e.g. la guerra contra el narcotráfico) que suministran ex profeso una trama legal e institucional en beneficio irrestricto de los negocios criminales. Es el predominio categórico del binomio criminalidad empresarial-violencia criminal en la trama de relaciones sociales comprendidas en un Estado… en México es virtualmente imposible aspirar a un cargo de elección popular sin el aval y el financiamiento de las organizaciones criminales. Lo cual resulta cierto para todos los niveles de la cadena de mando político, es decir, municipal, estatal o federal. Esto implica que el crimen tenga control de la totalidad de las instituciones de Estado. Por eso se dice que tenemos un narcoestado. Otro ejemplo lapidario es la situación de los ministerios públicos o las instituciones judiciales. Más de un agente ministerial ha confesado en encuentros con periodistas, que la orden de “arriba” es desestimar los casos que involucren personas desaparecidas a manos del crimen, y por consiguiente tienen la instrucción de abortar cualquier seguimiento a esas ocasiones de delito. Con ligeras variaciones en las diferentes entidades federativas, el porcentaje de impunidad oscila entre el 98 y el 100 por ciento. Esto no es un desafío del crimen al Estado: eso es un Estado al servicio del crimen” (http://lavoznet.blogspot.com/2014/12/que-es-un-narcoestado.html).  
La identificación del enemigo en México es una avance mayúsculo.

Ayotzinapa o la virulencia de Monroe
La guerra contra el narcotráfico tiene costos humanos inenarrables. A la pregunta de por qué es importante Ayotzinapa para los países al sur de México, la respuesta es casi una obviedad: si Colombia fue un laboratorio de la militarización con base en la narcoguerra, México es la confirmación del terror, la violencia, el pillaje, el ultraje de soberanías, la destrucción de culturas y comunidades que provoca la importación de esas políticas o la incursión gratuita en escenarios belicistas. Ayotzinapa representa el más vivo argumento en contra de la estúpida guerra contra el narcotráfico. Esa guerra es una guerra de ocupación y contra las sociedades domésticas. Ningún interés, proyecto o agenda justifica la instrumentación de la guerra contra las drogas. Tras Ayotzinapa, esta es una enseñanza que América Latina nunca debe olvidar.
Hacia el norte del país, el significado de Ayotzinapa no es tan distinto. Se expuso en la entrega anterior: “…se puede concluir que la gestión militarizada de los asuntos públicos y el control criminal de las poblaciones, ejes torales del TLCAN-NAFTA, se traducen en terrorismo de Estado. Y que la solución militar a los problemas sociales es terrorismo”.