domingo, 17 de agosto de 2014


domingo, 10 de agosto de 2014

¡¡¡NOS MUDAMOS!!! El #webguerrillero tiene nuevo sitio en http://www.webguerrillero.net/

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sábado, 2 de agosto de 2014

¡¡¡NOS MUDAMOS!!! El #webguerrillero tiene nuevo sitio en http://www.webguerrillero.net/

El Webguerrillero. El periodico de las izquierdas del siglo XXI tiene un nuevo diseño y ahora difunde sus noticias en 3 idiomas. Español. Ingles y Aleman.

El #webguerrillero tiene su nuevo sitio en http://www.webguerrillero.net/
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miércoles, 30 de julio de 2014

Robert Ménard: el reportero sin fronteras que devino ultranacionalista

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EL FARO  – Visionario, provocador u oportunista: da lo mismo. El francés Robert Ménard, el fundador de Reporteros sin Fronteras, rompió todos los moldes del activismo para pasar a ser de un apóstol de izquierdas a alcalde en nombre del Frente Nacional, el partido xenófobo de Jean-Marie y Marine Le Pen. En esos tumbos ideológicos, atravesados por la ambición de poder, fue dejando una estela de escándalos, inquinas y suspicacias.
Por Andrea Daza Tapia y Carme Riera Sanfeliu (Armando.info) / Fotos Andreina Mujica
Béziers, FRANCIA. Su trayectoria es, como mínimo, sorprendente. Su personalidad, poliédrica, camaleónica e imprevisible. Sus convicciones, un enigma. La suya es una historia plagada de interrogantes que se reducen a una sola pregunta: ¿Qué lleva a un hombre de pasado trotskista y juventud revolucionaria a situarse bajo el paraguas de la extrema derecha?
Su nombre es Robert Ménard, y responde: “Je m’en fiche”.
Ménard gobierna como alcalde en Béziers, la cuarta ciudad más pobre de Francia. Béziers, con sus 71,000 habitantes, también es la ciudad más grande en poder del Frente Nacional (Front National, FN) de Jean Marie y Marine Le Pen tras las elecciones municipales de marzo pasado. “Je m’en fiche”, sí, es lo que dice Ménard. O lo que es lo mismo, que le importa “un rábano” tener que gobernar a nombre del fascistón y chauvinista FN.
Ménard se hizo con el consistorio de esta ciudad sobreendeudada del Languedoc-Roussillon. Se la arrebató a la conservadora UMP –el partido de Nicolás Sarkozy–, que durante veinte años había controlado una alcaldía por donde históricamente también han pasado socialistas, comunistas y conservadores. Fue uno de los once golpes de gracia que la extrema derecha de Le Pen asestó al bipartidismo francés en una jornada en la que obtuvo un número récord de alcaldías.
Aunque los lepenistas anotaron Béziers entre sus triunfos, Ménard no se cansa de subrayar que él no milita en ningún partido. “Los partidos políticos solo están interesados en su provecho, no les interesan ni Francia ni mucho menos los franceses”, dice desde su despacho el hombre al que, asegura, no le interesan los mítines políticos. De hecho, el alcalde no asistió al acto central en París por las elecciones europeas de Marine Le Pen, pero dice estar dispuesto a recibirla en la alcaldía, “como haría con cualquier representante de un partido, ¿ve la diferencia?”.
Con formación de filósofo, su entrada en política sorprendió de lleno a Reporteros Sin Fronteras (RSF), la organización que fundó en 1985 para la defensa de la libertad de expresión, y que hoy cuenta con una red en más de 150 países. Todas las oficinas de RSF lamentaron “el paso dado por Ménard”, y en un comunicado conjunto subrayaron que “nuestra identidad como organización defensora de los derechos humanos es incompatible con ideologías xenófobas y racistas”. Dolors Massana, que presidió la sección española de la organización, recuerda que cuando Ménard “se destapó”, el Consejo Internacional de RSF “decidió quitarle el nombramiento de presidente honorífico”. Ya había dejado el cargo de secretario general en 2008. “Ménard hizo una tarea fantástica”, reconoce. “La gente cambia”.
¿Cómo es que este hiperactivo incansable, que dedicó 23 años de su vida a recorrer medio mundo para salvar periodistas perseguidos, acaba convirtiéndose en un animal catódico que se pasea por los estudios de televisión defendiendo la pena de muerte y enarbolando otras ideas que flirtean con las pasiones más bajas del Frente Nacional? En cuestión de pocos años, pasó de subir a uno de los campanarios de Notre Dame para desplegar una bandera contra los Juegos Olímpicos de Beijing –boicot que terminó en fracaso– a publicar un panfleto titulado Vive Le Pen! (Mordicus, 2012).
El libro no fue más que la enésima provocación de Ménard. “En Francia puedes decir ¡viva Stalin! o ¡viva Mao!, pero no puedes decir ¡viva Le Pen!”, apunta el alcalde. “No es un libro sobre ella (N. de R.: Marine Le Pen), sino sobre cómo los medios se escandalizan por estas cosas”, concreta.
Quienes lo conocen bien, como el periodista Jacques Molénat, creen que es precisamente la defensa sistemática de la libertad de expresión lo que le ha acercado a la extrema derecha. “Cuando era el secretario general de RSF, defendía con valentía a periodistas presos y siempre argumentaba que, aunque no compartiera sus opiniones, no se podía prohibir que se expresaran”, recuerda uno de los cuatro miembros fundadores de la organización, que se quedó atrás, en Montpellier, después de que Ménard decidiera dar el gran salto adelante y conquistar París.
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China, la primera epopeya
Hace 25 años, el 4 de junio de 1989, ocurrió la masacre perpetrada por las autoridades chinas contra la revuelta estudiantil de la plaza Tiananmen de Beijing. Entonces la red estaba en pañales y apenas eran unos pocos los que sabían del correo electrónico.
Fue por esos días que el director general de la revista Actuel de París, Fabrice Rebois, tuvo “la idea loca” de hacer una edición especial, donde recopilaron más de 4,500 números de fax de China, con textos que denunciaban la masacre en mandarín, para que los lectores enviaran los faxes y, así, esquivaran la censura del régimen comunista.
Se sumaron 16 publicaciones que salieron en simultáneo, entre ellas, Ajoblanco de Barcelona, The Face de Londres,Tempo de Hamburgo y Exceso de Caracas, entonces dirigida por Ben Ami Fihman. “Con el dinero que hicimos”, recuerda Rebois, “organizamos la operación del buque La diosa de la Democracia”. Los periodistas querían montar una radio libre para emitir desde aguas internacionales, “y decirle a los chinos, en mandarín, que la gente no estaba de acuerdo con lo que estaba pasando”, explica, “y que el comunismo estaba cayendo en la Europa del Este”. Para ello, contaron con el apoyo de la disidencia china, que en gran parte había logrado huir del país gracias a la intervención del ministerio de Relaciones Exteriores de Francia y diplomáticos franceses en Hong Kong.
Hacía poco tiempo que RSF funcionaba: “Nosotros éramos periodistas que estábamos luchando por la libertad. A todos nos complacía la idea de que RSF estuviera allí”. Compraron un viejo carguero que zarpó de La Rochelle, el puerto septentrional de Francia, después de ser bautizado por el cantante Yves Montand, Fihman –por ser el primero en decir sí a toda la operación–, y demócratas chinos de Taiwán.
“Entonces, RSF era insignificante”, recuerda Fihman, que vive ahora en París. “Ménard se metió de lleno en esto. Fue a Taiwán para ver el barco y estar presente en la emisión del primer programa”. Rebois recuerda que Ménard dio a entender que él era el organizador, tomando protagonismo en las ruedas de prensa. “Él formaba parte, sí, pero no recuerdo que nos ayudara en nada. Era completamente desconocido, tenía bigote y hablaba con el acento del sur de Francia”. De todas maneras, el resultado fue desastroso. George Bush, padre, llamó al presidente de Taiwán para decirle que no estaba de acuerdo con semejante empresa. Y el gobierno de Taiwán le retiró el apoyo.
El savoir-faire de algo sirve
Él, que vivía en un barrio pobre de Montpellier, que como periodista había comenzado su carrera en la alternativa Radio Pomarédes –nombre de un famoso bandolero de Béziers, Jean Pomarédes–, logró plantar la oficina de RSF en uno de los barrios más exclusivos de París. El proceso, sin embargo, fue gradual. Al principio, Ménard solo disponía de un casillero en el Press Club de Francia. Luego se hizo de una sede modesta y mucho más tarde, con el apoyo de la empresa privada, se movió al actual domicilio, cerca de la Bolsa de París y del edificio de la agencia AFP.
Atrás habían quedado los tiempos de Radio Pomarédes, que fue objeto de un proceso judicial por sus emisiones clandestinas, y que Ménard logró salvar labrándose el apoyo de François Miterrand, candidato socialista y adversario del entonces presidente Valéry Giscard. Este episodio explica la simpatía que Miterrand siempre le profesó a Ménard, a sus luchas, a sus misiones.
En la terraza del archiconocido Café de Flore, Jean-Michel Boissier, fundador del Courrier International y actual tesorero de RSF, hojea el álbum que la organización publica cada año, en colaboración con prestigiosas agencias de fotoperiodismo. “Fue él quien tuvo la idea de lanzar este libro anualmente”, explica, y reconoce que “consiguió que la organización se autofinanciara en un 65%”. Publicaciones como ésta son una importante fuente de ingresos de la organización.
Boissier, quien no oculta sus diferencias con Ménard, tampoco tiene problemas en atribuirle el mérito de haber convertido RSF en un emblema internacional: “Pero lo hizo a su manera: autocráticamente (…) Es un hombre que quiere poder, que lo consigue y que no lo suelta”, remarca. “En ese momento hacía mucha falta encontrar dinero y en eso es muy eficaz, es terriblemente embaucador”. Con ese carácter y con un objetivo tan noble, no debía costarle demasiado encontrar donantes. Pero todo tiene un precio.
Bajo el reinado de Ménard, la organización apenas denunciaba las presiones que sufrían los periodistas en Francia. Había buscado el apoyo de L’Oreal, Sanofi, Areva y de otros grandes imperios económicos franceses, muy vinculados con el poder público. Joana Viusà, quien dirigió la rama catalana de RSF, se indigna al hablar de ello. “Él lo defendía con una cara dura…”, dice mientras recuerda el caso más sonado: Edwy Plenel, uno de los periodistas de investigación más célebres de Francia, que ahora dirige el portal Mediapart y que llegó a ser director de redacción de Le Monde, destapó un escándalo mayúsculo de la era Mitterrand. La policía usó pruebas falsas para inculpar a tres irlandeses de un atentado en el centro de París y colgarse la medalla de haber ganado una batalla al terrorismo internacional. Las autoridades pincharon los teléfonos de Plenel y nadie abrió la boca en RSF.
Barrer para casa
Con su doble juego, Ménard, que al principio se había metido en el bolsillo a las grandes popes del periodismo francés, perdió su apoyo. “Tuvo que dimitir porque por fin vieron que en realidad era un ambicioso que solo los había utilizado”, explica Viusà. Tanto ella como el periodista Xavier Vinader, que también formó parte de la delegación de RSF en Barcelona, hablan de un pequeño dictador. “Tú no podías abrir la boca, él tenía sus ideas y te las imponía”, explica Viusà. “Pero con unas malas maneras impresionantes, era insultante, es un personaje que fácilmente te decía idiota, subnormal, que no te has enterado de nada”, recuerda.
Ménard llegó a Barcelona para abrir la primera sección de RSF en el extranjero, poco después de establecer el núcleo de Montpellier. Lo que prometía ser una delegación con una cierta autonomía para organizar actos propios se acabó convirtiendo en una agencia de traducción de los comunicados que llegaban de París. “Nosotros traducíamos el fax y lo enviábamos a América Latina”, explica Viusà, quien junto con Vinader y los periodistas Josep Abril, Jaume Reixach y –durante poco tiempo– Javier Nart, constituían la sucursal.
Que los textos también se tradujesen al catalán le hizo poca gracia a Ménard. “Le dije que estábamos en Cataluña y que esa era la lengua cooficial, que si no le gustaba, que ya podía irse a Madrid. Pues, eso fue lo que hizo”. Al develarse en qué consistía el método Ménard, el grupo en Cataluña no tardó en diluirse.
“No es un hombre dado a crear equipos, a consolidar las cosas y dejarlas bien atadas”, opina Vinader. Si en algo coinciden los que han tenido contacto con él, es en destacar su obsesión por querer monopolizarlo todo. Una obsesión que ha amenazado con asfixiar cada proyecto donde ha puesto mano. En el caso de RSF, Vinader recuerda que le propuso a Ménard unir las tres grandes organizaciones que en aquella época hacían un recuento anual de los periodistas muertos o secuestrados en el mundo, para armonizar las cifras de unos y otros. Reixach convenció a los ingleses. Vinader a los americanos, “que eran los más reacios”, pero Ménard, que no habla inglés, se negó.
En 2006, el informe de RSF levantó ampollas al sacar al grupo armada Euskadi Ta Askatasuna (ETA, Tierra vasca y Libertad) del listado de “predadores” de la libertad de prensa, barbarismo que usa la organización para enumerar las principales amenazas al oficio. La noticia cogió por sorpresa incluso a Dolors Massana, entonces al frente de RSF en Madrid: “No me dijeron nada”, recuerda. “Y salgo yo a hacer la rueda de prensa, y con todos los micrófonos en la cara, me entero del tema”. Massana puso el grito en el cielo: “Es algo que no se puede hacer. No puedes tomar decisiones unilaterales de este tipo”. Ella también se aseguraba de traducir los comunicados al euskera: “Lo peor es que poco antes ETA había cometido un atentado. Y los periodistas del País Vasco iban con escoltas”.
Las diferencias con Massana eran de forma y de fondo: “Uy, se ponía como una moto cuando yo hablaba inglés”. No se trataba solo de un tema idiomático. Ben Ami Fihman es contundente: “Ménard nunca logró penetrar Estados Unidos. Nunca logró tener influencia allá. Fue su Waterloo”.
Acaso lo más cerca que estuvo del norte fue Venezuela. En los estertores del gobierno de Carlos Andrés Pérez, Ménard comenzó a tantear el terreno en el país. De la mano de Ben Ami Fihman, ya en tiempos de Rafael Caldera, RSF montó una exposición internacional de fotoperiodismo en la sede del Ateneo de Caracas en Plaza Morelos. La llegada de Hugo Chávez al poder, sin embargo, fue lo que verdaderamente despertó su interés.
Con los cambios constitucionales que acompañaron el debut de la Revolución bolivariana, vinieron las primera polémicas: la propuesta del gobierno de añadir los atributos de “oportuna, veraz e imparcial, sin censura”, al enunciado sobre el derecho a la información, llevaron a Ménard a aterrizar en Caracas y abogar por la libertad de prensa, sin adjetivos. Lo hizo en compañía del veterano periodista Fernando Castelló, quien luego de casi dos décadas en EFE, fue elegido presidente internacional de RSF. Solo abandonó la organización cuando Ménard lo hizo.
Se reunieron con el presidente de la Asamblea Constituyente, Luis Miquilena. Consiguieron una audiencia con el presidente encargado de la República, Ignacio Arcaya. Los recibió el entonces canciller, José Vicente Rangel. Más tarde, tuvieron un encuentro en la sede administrativa del extinto Congreso, en la esquina de Pajaritos, con los periodistas que entonces hacían de Constituyentes. Allí, el eterno director del diario Últimas Noticias, Eleazar Díaz Rangel, los acusó de ser agentes de la CIA y a la organización, de ser vehículo del “imperio”. Fundamentó su acusación en el apoyo a RSF de la National Endowment for Democracy (NED), fundación independiente bipartisana que el Congreso de los Estados Unidos financia. Fihman lo recuerda como un momento vergonzoso y de máxima tensión.
Pasado el mal trago, Ménard ofreció una rueda de prensa, en ocasión de un encuentro con el Press Club caraqueño, en el hotel Tamanaco. Antes de concluir, Fihman recibió una llamada de Arcaya para decirle que iba a expulsar a Ménard del país. “Yo le pasé el teléfono y Arcaya se lo confirmó”, recuerda el editor. De inmediato se fueron a la Embajada de Francia. Ménard y Castelló regresaron a Europa en primera clase, con billetes que no pagaron ellos.
En Níger, en el Chad, donde hubiese periodistas en apuros, Robert Ménard se asomaba. En varias ocasiones coincidió con William Bourdon, abogado especialista en derecho penal internacional. Desde su despacho, en el número 156 de la rue de Rivoli, con vista al Louvre, ejecutó las primeras acciones de defensa de prisioneros franceses en Guantánamo, de víctimas de Pinochet, y en contra de líderes serbios y ruandeses. Fue abogado de RSF y durante cinco años, hasta el año 2000, fue secretario general de la Federación Internacional de Derechos Humanos, donde conoció a Emmanuelle Duverger, actual esposa de Ménard.
“Mi relación con Robert comenzó a deteriorarse cuando empezó a revelar quién es ahora”, dice, midiendo cada palabra. Ménard estaba todavía en RSF, cuando juntos intentaron desarrollar una nueva organización: Réseau Dàmocles, a partir de un concepto ideado por Bourdon. Se trataba de una especie de Centro Simon Wiesenthal, la organización que caza a los fugitivos nazis, pero con la intención de universalizar todos los casos de crímenes de lesa humanidad. “Muy pronto comenzamos a discrepar sobre la estrategia. Yo no había creado esa oenegé para ser una suerte de filial de RSF y ayudar a recaudar fondos”, explica.
“Estaba claro que su defensa de la libertad sin restricciones, sin límites, poco a poco fue una máscara”. Bourdon alega que rechazaba la teoría según la cual, “deben ponerse algunos límites legales al ejercicio de la libertad de expresión”. Es el espíritu de la primera enmienda estadounidense, lo que vertebra el argumentario de Robert Ménard.
“Por supuesto, esto coincide con la voluntad del Frente Nacional”, añade el abogado, “del ala derecha, de aparecer como víctima de los jueces y de los bien pensantes”. Bourdon cree que la historia personal de Ménard explica con claridad cómo llegó a esta senda: “Se le cayó la máscara”.
La huella de un pied-noir
Nacido en Orán (Argelia), lleva encima todo el peso de los pied-noirs, los franceses nacidos en la antigua colonia francesa que tuvieron que abandonar el país cuando se declaró independiente en 1962. “Hay en ellos una nostalgia, una especie de odio, un llanto… Algún tipo de peso brutal”, cree Jean-Michel Boissier.
En su trayectoria, muchos ven la deriva de un pied-noir icónico y aseguran que, para entender al hombre, hay que remontarse a su infancia. Hasta los nueve años vivió en la antigua colonia francesa, en el seno de una familia humilde y católica. Su padre, Emile, fue comerciante, trabajó en una imprenta y se dedicó también a la apicultura. Comunista al principio, acabó militando en la OAS (Organización del Ejército Secreto), la organización terrorista de extrema derecha que defendía la Argelia francesa y que hizo atentados tanto en la antigua colonia como en el hexágono.
Arruinados por la nacionalización de un banco argelino, los Ménard desembarcan en el sur de Francia en los sesenta y se instalan en el barrio humilde de la Devèze, en Béziers, donde el pequeño Robert ve cómo su madre se dedicaba a hacer pasteles, que luego vendía su padre, puerta a puerta. Paseando con un grupo de periodistas franceses tras ganar las elecciones, Ménard reconocía que “sentía vergüenza por él”, y que todavía hoy le “duele pensarlo”. Ahora, sentado en su despacho, confirma que durante mucho tiempo la herencia pied-noir no le pesaba: “Es algo que he reivindicado más tarde”.
A Argelia regresó más de una vez. “Como ‘patrón’ de Reporteros Sin Fronteras”, relata, “una vez fuimos allí, para ofrecer una rueda de prensa. Había un régimen durísimo, casi como el de Venezuela”, apunta. “En plena rueda de prensa expuse mis orígenes”. Al terminar, pidió que lo llevaran a ver la antigua casa de su padre. “No me lo permitieron”. Más tarde lo conseguiría: “Fue muy emocionante”.
La memoria de su padre, ya fallecido, apareció con fuerza en el último escándalo protagonizado por el nuevo alcalde. Este reciente 5 de julio, durante el aniversario de la masacre de 1962 en Orán, donde miembros del ejército argelino y civiles armados mataron a cientos de europeos, Ménard se inclinó ante la tumba de cuatro miembros de la OAS que murieron ese día, y pronunció un emotivo discurso. “No es un acto para honrar la OAS sino a todos los que murieron fusilados ese día”, explicó el alcalde. “Yo nací en Orán, mi padre casi murió ese día. Hay un velo sobre esa historia, se niegan a admitir lo que realmente pasó”.
Dado a sembrar polémica en formato de libro, Ménard escribió en 2012, con Thierry Rolando, el libro Vive l’Algérie française!, para resaltar los “aspectos positivos” de la colonización. “Mi padre tenía poco respeto por la gente sin compromiso”, dice. “Él había escogido su campo, el de la Argelia francesa, y tuvimos que comprometernos con esta vía. No la abandonamos hasta el último momento”. Uno de los otros fundadores de RSF, Jacques Molénat, recuerda cómo Ménard explicaba que “creció en un ambiente de constante efervescencia política”, un entorno familiar que lo convirtió –en palabras del alcalde– “en un militante de la vida”, sea lo que sea que eso pueda llegar a significar. Para Molénat, este cultivo de infancia desemboca en el Ménard que conocemos hoy: “Su padre representa los sueños; su madre, el afecto”.
‘Cherchez la femme’
Su madre, su mujer y su hija. La Santísima Trinidad de un Robert Ménard que, cuando era joven, estuvo a punto de hacerse seminarista. “Fue mi madre la que se opuso”, reconoce. “Dicen que por cada generación debe haber un sacerdote en la familia y en la mía ya tenemos un primo, de modo que me lo prohibió”, ríe. “Creo que debe haber una vocación, el éxito en la vida se relaciona con los compromisos que uno toma”, explica el hijo de Roberta Carrière, que a sus 91 años asistió a la primera sesión de concejo municipal del nuevo alcalde y que hace décadas fue la primera asalariada de RSF. Era la tesorera y la secretaria, recuerdan sus colaboradores de entonces. Ménard no ha dado nunca cuentas a nadie excepto a ella, la única autoridad que obedece. “Siempre que salía en un programa de televisión llamaba a su madre para ver cómo había ido y si le había gustado”, recuerda Molénat.
“Las tres mujeres más importantes de mi vida son mi madre, mi hija y mi mujer”, admite el alcalde. Su mujer, Emmanuelle Duverger, quien sonríe desde una fotografía en su despacho, es omnipresente. “No tomo ninguna decisión política sin que ella esté de acuerdo, no publico ningún texto sin que ella lo haya leído antes”, dice el hombre que en 2003 se casó con esta jurista de Lille, católica practicante. El legendario fotógrafo Willy Ronis fue el padrino. “Gracias a ella volví a misa los domingos, es ella quien me ha enseñado a ver la vida como la veo hoy”, detalla Ménard.
“Robert está flanqueado por dos mamis, dos mamis que dan miedo”, dice Jean-Michel Boissier, y cita Los Miserablespara explicar su tesis. “Víctor Hugo habla de la familia Thenardier, una pareja oscura que lo domina todo, que lo controla todo… ¡Son ellos!”, suelta. “Hay muchas parejas que se apoyan el uno al otro ante el entorno social y se convierten en un GIE, un grupo de interés económico. Ellos son un GIP, un grupo de interés político”, ironiza. Muchos aseguran que su mujer ha tenido gran peso en el golpe de timón ideológico de Ménard.
El periodista Jean Pierre Langellier, ex corresponsal para América Latina de Le Monde, no lo ve desde el año 2000, cuando él abandonó el Consejo de Administración de RSF: “Mi recuerdo es el de un hombre con encanto y muy persuasivo. Yo iba cada dos meses a una reunión de tres horas y listo”. El nuevo destino político del viejo amigo, lo toma por sorpresa: “No vi la evolución de Robert. Es algo misterioso”.
Lo describe como un “personaje intrépido, con un gran ego, con audacia. Un agitador nato, más que activista”, todas cualidades que corresponden, según él, “con el papel de un presidente de una organización como RSF, que exige espectáculo”. No es gratuito que cuando Ben Ami Fihman sufrió una isquemia a finales de 1999, Ménard le obsequiara la edición facsimilar de los números aparecidos en la revista de la Internacional Situacionista, liderada por el filósofo Guy Debord, autor del clásico La sociedad del espectáculo. Fihman no lo duda: “Los fundadores del movimiento tienen mucha influencia en él”.
Langellier pone de relieve los daños colaterales de esta cruzada ideológica: “Tiene coraje cortar con todos tus viejos amigos. Cortar con tu propio pasado”. El periodista recuerda como, muy pronto después de fundar RSF, dos de los cofundadores dimitieron en protesta por la forma personalista en que la estaba llevando: “Jean Claude Guillebaud, Rony Brauman”, este último, creador del modelo de donde bebe RSF, Médicos sin Fronteras, “eran sus grandes amigos y marcaron distancia”. Langellier no lo entiende: “Él era de izquierda, más de izquierda que yo”.
La vendetta mediática
En 2004, cuando todavía estaba en RSF, el tándem Ménard-Duverger creó la revista trimestralMédias, centrada en el mundo de los medios de comunicación. Dentro del accionariado, estaba eltycoon de la televisión francesa Stephane Courbit y miembros del grupo Vivendi, considerado –antes del aterrizaje de Berlusconi– el mayor holding europeo del sector audiovisual y de la industria del entretenimiento. Duverger creó el sello editorial Mordicus, donde Ménard publicó muchos de sus polémicos libros. Sin embargo, Médias fue una revista “de impacto y éxito muy limitado”, según el editor Ben Ami Fihman, quien colaboró con ella durante un tiempo. Antes de involucrarse en el proyecto, Fihman recuerda que Yves Harté, jefe de redacción del diario Sud-Ouest lo puso en preaviso: “Me dijo que hasta el último momento, nunca se sabía si saldría, que cada número era un milagro”.
La publicación acabó convirtiéndose en una criatura más de la pareja, blindada por dos padres celosos de cualquiera que pudiera corromper a su cachorro. “Era casi un museo de cera, una vitrina de antigüedades a la que se les hacían grandes entrevistas”, se queja el editor. Número tras número se mantenía un tono de consenso, para no perder anunciantes y mantener los apoyos de la profesión: el crítico literario Bernard Pivot, el filósofo Bernard-Henri Lévy, la diseñadora Olga Berluti, todos personajes “inofensivos”, relata Fihman. Sólo un par de zapatos Berluti valen varios miles de euros. Y Ménard tuvo unos. Esta vez no comprados, sino regalados por la propia Olga: los zapatos del Emperador de Japón.
Cuatro años después, cuando finalmente salió de RSF, la revista se convirtió en un espejo del viraje político que estaba dando su fundador. “Decide que hay que cambiar de orientación y denunciar la situación de la libertad de expresión, porque los medios de comunicación y los políticos estaban censurando aquellos con opiniones alejadas de lo políticamente correcto”, dice Fihman, describiendo un detalle simbólico: “En ese momento no evocaba aún a Le Pen, pero en una portada puso a la Mariane –el símbolo de la República Francesa– con un esparadrapo en la boca, y yo le propuse que pusiéramos a Carla Bruni con las piernas abiertas”. Bromeaba, claro. “Pero se lo tomó como si lo dijera en serio, ése número representó una ruptura con el estilo cauteloso que hasta entonces había sido característico”. Y la publicación delVive Le Pen –escrito a cuatro manos con Duverger– abrió el abismo. Engullida por la crisis, Médias se declaró en bancarrota en 2012.
Tras abandonar RSF, Ménard creó el Centro Doha para la Libertad de Prensa, una organización fundada de la mano de Mozah bint Nasser al Masnad, segunda esposa del Emir de Catar. La aventura no duró ni un año. La tentación de exportar RSF al Golfo Pérsico pintaba irresistible para un hombre que desde adolescente quería ser un “revolucionario profesional”. Pero la iniciativa cayó por sus propias contradicciones cuando se hizo evidente que predicar en favor de la libertad de prensa no es tan fácil en los emiratos petroleros y, menos aún, bajo el cobijo de la segunda mujer de su líder.
El soldado de la libertad de prensa practicaba una política de tierra quemada, pero ya tenía en mente su nuevo objetivo. “Hacia 2008 me había confesado que estaba tentado por la política”, recuerda Fihman.
Hacía un año que Nicolás Sarkozy había llegado al Elíseo y, aunque Ménard intentó involucrarse, la UMP le cerró la puerta en la cara. Las alternativas del abanico político se agotaban para el antiguo trotskista que había militado en la Liga Comunista Revolucionaria, que se había entregado al socialismo de Miterrand, que había votado por Sarkozy en las presidenciales, y que también había tanteado a los centristas de François Bayrou. Un poquito más a la derecha encontraría su espacio.
“Es capaz de percibirse dentro de un espectro político bastante amplio, pero su centro de gravitación está en la derecha radical”, analiza Molénat. “Además, es eso lo que le ha hecho destacar. Y a él le encanta estar bajo los focos”. Y fue justo allí donde fue a parar. Quemados los cartuchos de activista, Ménard se puso la chaqueta de tertuliano, de comentarista televisivo. En 2009 llegó a los estudios de la cadena iTele con el buche cargado de desprecio contra la élite periodística que lo había dejado de lado, y contra todo pensamiento dominante. Al cabo de un año, la cadena prescindió de sus servicios.
El retorno a los orígenes
Después de pasar un tiempo dedicado a nutrir el portal web Boulevard Voltaire, creado con su mujer, finalmente, en julio de 2013, Ménard anuncia su candidatura a la alcaldía de Béziers.
Hay una identificación muy profunda con su pueblo, una herida psicológica compartida: Béziers, la antigua capital vinícola que ha terminado olvidada a la sombra de Montpellier, la cuna de héroes como Jean Moulin –el jefe de la resistencia contra la invasión nazi hasta 1943–, que ahora se ahoga entre el desempleo y la pobreza. Ménard tiene una nueva oportunidad para erigirse como defensor de las causas perdidas, para “romper con la espiral de fracaso” del rincón que lo vio llegar de su Argelia natal a los nueve años de edad.
Y lo hace, dice, sin agendas ocultas: “No me aprovecho de la ciudad porque no tengo ningún anhelo, no seré candidato a ninguna otra elección, sólo quiero cambiar esta ciudad, devolverle la belleza, la seguridad, la limpieza, el dinamismo económico”, explica el alcalde. Los resultados, al menos los cosméticos, comienzan a ser visibles.
¿Qué futuro le espera a Ménard, cuando deje l’hôtel de ville, en el año 2020? “Se ve como presidente de la República”, apuesta uno. “Quiere llegar a ser diputado”, aventura otro. Boissier no lo tiene claro, pero asegura que Ménard es un hombre honesto en un sentido: “Su objetivo no es el dinero, sino el poder”.
En su larga cruzada de indignación mediática, Ménard hizo llegar transistores al Sarajevo acechado por las tropas serbias; rescató periodistas en Chad, en Yemen, en Darfur. Paralizó París con un ejército de trepadores que desplegaron pancartas contra Pekín. Fue arrestado, cuestionado, criticado, adorado y odiado. Ménard creó de la nada, una organización archiconocida, pero también asfixió una revista y varios programas de televisión. Allí donde ha ido, ha sembrado la polémica. Si a su paso ha desintegrado grupos, ha irritado masas y ha quemado proyectos, a él le da igual. Ahora tiene un nuevo escenario, un nuevo altavoz y nuevos aliados. Pero también es responsable de 71,000 biterrois, gentilicio de los habitantes de una ciudad expectante por el cambio. Tiene poder, mucho que ganar, pero quizás, demasiado por perder. Y ya ha demostrado de lo que es capaz.
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Messi: Yo no doy dinero a los que matan niños

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Rabat – Varios días después de que el sitio web satírico, lecompetiteur, afirmó que la estrella argentina Lionel Messi supuestamente donó € 1.000.000 a Israel, el mejor jugador del mundo desmintió el rumor y negó que él había donado dinero al Estado judio.
De acuerdo con Hispan TV, Messi manifestó que él utiliza su dinero para ayudar a construir escuelas y hospitales para los pobres en Argentina, y agregó que él no puede donar “a los que matan a los niños.”
Tan pronto como el rumor respecto a la supuesta generosidad de Messi hacia Israel fue publicado por le Competiteur el 17 de julio, millones de personas en todo el mundo creía esto a su valor nominal, sin cuestionar su veracidad o indagar sobre la credibilidad de la fuente que lo publicó.
Mientras que muchos sitios web han publicado el mismo rumor, ningún medio de comunicación importante informó al respecto.
El mismo sitio web que afirmó Messi donó su premio de la Copa del Mundo de Israel, afirmó que los jugadores argelinos habían donado la totalidad de su dinero del premio de la Copa Mundial, por valor de $ 9 millones, a los niños palestinos en Gaza. Pero este rumor, que fue reportado por muchos medios de prensa, incluidos los principales, no fue confirmado por un funcionario argelino.

España busca producir drones asesinos mientras aplica recortes al pueblo

El Gobierno de España tiene previsto formar parte de un microconsorcio europeo para fabricar aviones no tripulados de combate, según fuentes del Ministerio de Defensa.
Para formar parte de ese consorcio que contará también con el apoyo de Italia y Alemania, el país ibérico está llevando a cabo conversaciones con el gigante aeronáutico de Europa, Airbus.
Conforme a las autoridades españolas de Defensa, el proyecto aumentará las capacidades militares del país, pese a sus inconveniencias.
Se trata de un drone europeo con capacidad de portar armamento y ataque a tierra que hasta el momento se diseña solamente en Francia y el Reino Unido.
El proyecto fue alentado por primera vez por el consejero delegado de Airbus, el español Domingo Ureña, quien adujo que “un país no puede hacerlo solo, ni tampoco dos países […] Nos enfrentamos a un desafío europeo, tenemos que unir esfuerzos, presupuestos y compromisos”.
La noticia se conoce en medio de la escalada de controversias respecto a los ataques con aviones no tripulados que EEUU lleva a cabo en países como Afganistán, Paquistán, Somalia y Yemen, cobrando la vida de miles de personas.
LibreRed / HispanTV

Bolivia declara a Israel “estado terrorista”

El presidente de Bolivia, Evo Morales, ha declarado este miércoles al régimen de Israel “estado terrorista”, por la ofensiva militar que realiza su ejército contra la Franja de Gaza.
Durante un acto con docentes bolivianos en Cochabamba, el mandatario ha informado que la decisión se ha tomado en el Consejo de Ministros porque el régimen de Tel Aviv “no respeta los principios ni propósitos de la Carta de Naciones Unidas, ni la Declaración Universal de los Derechos Humanos”.
De esta forma, Bolivia ha suspendido un acuerdo migratorio de exención de visado, firmado el 17 de agosto de 1972, cuando el país latinoamericano estaba bajo el régimen dictatorial de Hugo Banzer (1971-1978).
A partir de esta medida, ha agregado Morales, el régimen de Israel se ha pasado a “la lista 3”, es decir, que de ahora en adelante, los israelíes tendrán que cumplir los trámites de visa para poder entrar al país andino.
Según el titular boliviano, la ofensiva israelí contra Gaza muestra que éste régimen “no es garante de los principios de respeto a la vida ni a los preceptos elementales de los derechos que rige la convivencia pacífica y armoniosa de nuestra comunidad internacional”.
La Paz rompió sus relaciones diplomáticas con el régimen israelí en 2009, debido a la ofensiva militar que realizaba contra la Franja de Gaza.
A mediados de julio, Morales presentó una solicitud ante el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), exigiéndole presentar ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) una demanda contra el régimen israelí por “delitos de lesa humanidad” contra el pueblo palestino.
Un gran número de países en el mundo han condenado los ataques israelíes a Gaza, incluso Brasil congeló sus relaciones diplomáticas con el régimen de Tel Aviv por las atrocidades que comete contra los palestinos.
Hasta el momento, al menos 1340 palestinos han muerto y otros 7500 han resultado heridos debido a la ofensiva israelí, iniciada el pasado 7 de julio, contra la Franja de Gaza.
LibreRed / HispanTV

Boeing 777: Las pruebas condenan a Kiev. Las 18 falacias

¿Si Estados Unidos hubiera tenido las pruebas concretas de que un misil de los independentistas o de Rusia hubiera derribado al avión, no las hubiera mostrado ya?

Mientras se lee esta columna, el asesinato de cientos de palestinos y ucranianos del este se difumina. Ese objetivo es logrado por el atentado en el este de Ucrania a un Boeing 777 de Malaysia Airlines, que cubría la ruta de Ámsterdam a Kuala Lumpur con 283 pasajeros y 15 tripulantes a bordo, en una zona controlada por las milicias que luchan contra el Gobierno de Kiev. Estableciendo de inmediato un culpable a priori por parte de las Potencias EAIF, logra desviar la atención de esas masacres, impactando la conciencia pública aunque no haya sido comprobada la información.
Lo infame es que acusando a las milicias y a la Federación Rusa, pese a ser evidentemente falso, se obtuvo lo perseguido maquiavélicamente: dejar el registro de supuesta agresión por parte de un país considerado “enemigo de la libertad”. Asimismo, las sanciones de la ‘Unión’ Europea a Rusia por la supuesta destrucción del MH17, sin ninguna prueba, demuestran las acciones desesperadas por insertar a dicho país en una conflagración y el uso de la irracionalidad en el punto máximo con tal de lograr su fin perverso.

Por ello, es importante saber que el régimen de Poroshenko, obedeciendo las órdenes dadas por el enclave de Corporaciones Transnacionales, a través de los gobiernos de Estados Unidos y sus subordinados (Alemania, Inglaterra y Francia), tiene como axioma obligar a Rusia a entrar en conflicto para comenzar una Tercera Guerra Mundial, con las consiguientes ganancias de los empresarios de la guerra y aprovechando la geoestrategia para reformular los mapas del mundo.
Para ello, ha realizado las más diversas y agresivas acciones, que estaban en su punto máximo al bombardear la frontera rusa, tal como continúa ocurriendo, para forzar la conflagración. Sin embargo, el atentado al Boeing es la última táctica aplicada si se da por sentado que no hubo ninguna explosión interna ni falla de motores, que es lo indicado por Malaysia Airlines, dejando como única alternativa el derribo por un misil o un ataque de un caza militar.
¿Los planteamientos anteriores están ligados a la masacre aérea?
Obviamente, la búsqueda de la explicación requiere un criterio científico: todo hecho debe ubicarse en un contexto, tiempo y coyuntura, imbricado al análisis de los intereses que marcan a los actores o protagonistas.
En este conflicto local entre ucranianos, que se ha convertido en global, hay tres actores clave: el gobierno de Kiev, avalado por el régimen estadounidense, acompañado de la ‘Unión’ Europea (que son simplemente tres países los que marcan la decisiones del resto subordinado), y la OTAN como el brazo armado de esta Alianza; la Federación Rusa y el gobierno de la República Popular de Donetsk.
La Casa Roja tiene un interés triple en esta situación: a) Apoderarse de las fuentes energéticas, minerales y alimenticias de Ucrania; b) Mantener un régimen absolutamente controlado a través de presidentes con gran flexibilidad ósea; c) Mantener en permanente amenaza a la Federación Rusa o, si es factible, ahogarla y exterminarla definitivamente. Para ello, se posee la decisión, táctica, frialdad y experiencia, especialmente aportada por el sistema de “bandera falsa” como la autodestrucción de las Torres Gemelas, la supuesta ejecución de Osama Bin Laden, el ataque a Gaza o el patrocinio al terrorismo en las formas que sea necesario.
La Federación ha tenido un desenvolvimiento tal, que cada vez se percibe con mayor vitalidad que es una nación pujante, con mayores amigos y en unidad con China, fórmula imbatible en la arena diplomática, comercial y militar, si se diese el caso. La reciente gira por América Latina, éxito histórico, abre un mundo pluripolar para el desarrollo social de muchas naciones en Complementariedad. Por tanto, su interés es tener el menor número de incidentes, poseer una frontera sin contratiempos y lograr la paz en Ucrania.
La República Popular de Donetsk es un baluarte de la concepción independentista, sometida a un ataque brutal tanto en su parte civil, ciudades, hogares, escuelas, hospitales, etc. Su decidida oposición a golpes de estado y su visión soberana contrastan con su estructura de defensa, por lo que en este momento su prioridad es fortalecerse para defender a la población en peligro. De allí que lo menos importante es crear pugnas que pudiesen debilitarlos.
De lo anterior, se desprende que solo uno de los actores tiene interés real en que el conflicto se expanda y ha hecho todo lo posible para que eso se dé, aunque ha encontrado la férrea y madura oposición rusa. Si se analizan los discursos de Putin y de Obama, el lenguaje cauto, en pro de la paz, explicativo, de un estadista, contrasta con el porcentaje de amenazas, infundios, insultos, altanería, del segundo. Es en dicha dirección que el presidente Poroshenko ha pedido la intervención de la OTAN, aprovechando que los Medios internacionales acusan a Rusia de haber manipulado o entrenado a quienes manejan las herramientas antiaéreas, además incluso de saquear cadáveres por parte de las milicias.

Ahora, definido los intereses, se puede pasar al análisis concreto.
¿Quién derribó el avión malasio?
El primer requisito, indispensable, para realizar esta planificada y sangrienta acción es una torre de control desde donde se ubique con precisión el desplazamiento de la nave. Esto significa contacto, confirmación, identificación. ‘Coincidencialmente’, el gobierno de Poroshenko posee toda la infraestructura necesaria para vigilar su espacio, tener los planes de vuelo de aquellos que crucen su territorio aéreo, conocer el estado del tiempo, visibilidad y coordenadas concretas. Es decir, saber con exactitud cuándo, dónde y cómo pasará esa aeronave, manteniendo contacto y orientando su vuelo.
El segundo requisito es la existencia de una herramienta que pueda abatirla a través de algún misil o disparos precisos, lo que sólo puede provenir de otra nave con mayor opción bélica o de un arma provista de misiles tierra-aire que le permitan alcanzarla a cierta distancia, en este caso, a más de 10 kilómetros. El único que las posee es Ucrania.
Algunos ‘expertos’ han manifestado que es factible el uso de dichas armas por parte de sectores del Ejército que no siguen las órdenes del Comandante en Jefe, lo que eximiría de responsabilidad a Kiev. Aún más, también han manifestado que podría ser un error de las autodefensas que dispararían sin saber identificar. Son algunas ‘ideas’ sobre la situación ocasionada que no logran desvirtuar lo sustentado.
La Federación no posee armas de este calibre en esa zona y la República de Donetsk ha aclarado que los aviones y helicópteros derribados no alcanzaban tal distancia de ningún modo, incluso dos de ellos fueron impactados al intentar aterrizar. El Boeing-777 volaba a alturas comerciales, que están fuera del radio de sus armamentos antiaéreos portables.
El tercer requisito, inocultable, es el interés que pueden tener aquellos que participaron de dicho crimen. Ya es claro que el único beneficiado y quién lo ordenó no posee la mínima cordura humana para detenerse ante tamaña ‘hazaña’. En una tercera ‘coincidencia’, un régimen que bombardea a su propio pueblo, que asesina a civiles, que se surte de ejércitos terroristas y que pretende la liquidación o exterminio de los denominados rebeldes, es capaz de hacer lo que sea por lograr lo que pretende. Ha causado una gran interrogante el motivo que tuvo Kiev para cambiar el plan de vuelo de ese avión y, conociendo dicha grave problemática, lo haya conducido conscientemente hacia una zona en conflagración y altura en coordenada con una caza ucraniano.
Esta sindicación se fortalece con las mentiras de la Red House y el gobierno neonazi, lo que los incrimina directamente.

20 falacias que confirman la culpabilidad.
Toda la supuesta fundamentación de CIA-Kiev para indicar como responsables a los independentistas o a Vladímir Putin directamente, es casi ridícula: Un mapa que indica desde donde supuestamente provendría el ataque o una ‘grabación’ que se sabe claramente que es una suma de voces. Lo delicado es una fabricación de pruebas a nivel técnico o el ocultamiento de otras, lo cual es perfectamente obvio, pues en su afán de culpar a Rusia ha sido muy desprolijo en la argumentación. Por ejemplo, no ha respondido por qué existían Buk-M1 en una zona donde sus enemigos no tienen aviones, cómo están manejando la información técnica que poseen o si la están contaminando, debido a qué impiden la asistencia de la comisión internacional a realizar la investigación. La sindicación es incontrovertible y la falsedad de las supuestas pruebas aportadas por el gobierno y régimen de Estados Unidos, en una indiscutible asociación, explica su autoría:
1. El presidente ucraniano de inmediato que ocurrió el crimen hizo pública su condena y no descartó que el avión fuese derribado por los “separatistas” o “terroristas”, insistiendo en su versión de la alianza rusa… mientras tanto ahora mesuradamente “exige” una investigación internacional por expertos reconocidos, sin explicar la rapidez con qué conoció el hecho, si no es por la planeación anterior. Lo que ahora se sabe es que la información provino de la CIA y fue distribuida a través de los Medios en forma de obligatoria difusión, tal como se hizo en los editoriales de los centros ideológicos informativos para acompañar la guerra mediática.
2. Por su parte, el vicepresidente Joe Biden aseguró que la aeronave fue derribada y no se trató de un accidente, suponiendo que los separatistas o Rusia eran responsables. Un día más tarde, seguramente conociendo los mapas satelitales de su nación, se calló y ha continuado en permanente silencio pese a conocerse su locuacidad.
3. Barak Obama en una intervención teatral denunció la masacre insistiendo en que, como siempre, los implicados tendrían una sanción, pues se contaba con los satélites que comprobaban a los culpables del este. Paulatinamente ha descendido su tono para declarar su pésame a los fallecidos y solicitar la conformación de un equipo de especialistas lo antes posible. El lunes 21 de julio, el presidente ya afirmaba que resulta imprescindible que la comisión designada arribe al lugar para investigar lo sucedido. Extraño cambio de actitud.
4. Las informaciones mundiales decían que el Boeing 777, con 280 pasajeros y 15 miembros de la tripulación, se estrelló cerca de la zona de conflicto de Ucrania con Rusia, y se hablaba de que un misil habría derribado la nave. Lo anterior, con el objetivo de presentar a esta nación como parte del conflicto ucraniano. Hoy se conoce, afortunadamente, que existe un conflicto interno, un régimen muy agresivo y cuyo gobierno es producto de la injerencia directa en el derrocamiento de Yanukovich, el presidente legítimo, por parte de la CIA, la Otán y la ‘Unión’ Europea.
5. Tras producirse la tragedia, los militares ucranianos negaron el mismo día 17 de julio que sus aviones hubieran realizado vuelo alguno, lo que se confirma como una mentira clara pues estuvieron en dicho lugar, lo que se establece por mapeo de la zona.
6. Las grabaciones de las presuntas conversaciones de las autodefensas sobre el avión antes del siniestro se difundieron inmediatamente después de la catástrofe, luego fueron ‘modernizadas’ y al final, al descubrirse su edición manipulada, desaparecieron misteriosamente. Un análisis espectral y del tiempo ha demostrado que el diálogo se cortó en trozos y luego fue ensamblado. El vídeo en el que, supuestamente, los rebeldes decían haber destruido el avión se subió el día antes que ocurriese el evento.
7. El complejo antiaéreo Buk-M1, cuyas fotos y videos presentaban los Servicios de Seguridad de Ucrania como pruebas de la implicación de Rusia en el asunto, realmente pertenecían al Ejército ucraniano. Sus materiales muestran el sistema con el número 312 presuntamente cruzando la frontera ruso-ucraniana, pero el mismo complejo ya fue visto en marzo en áreas controladas por los militares. Además, las propias tropas aseguran que complejos de este tipo no cayeron en manos de las milicias, mostrando el traslado del Buk ‘ruso’ que resultó en otro fiasco absurdo, pues correspondía a ellos mismos. En síntesis, Ucrania denunció, después del crimen, que las milicias habían capturado sistemas antiaéreos Buk-M1 demostrándose posteriormente que eran propios. El día del derribo los sistemas de monitorización rusos detectaron actividad radar de sistemas relacionados con las baterías antiaéreas ucranianas del sistema Buk M1 desplegadas en torno a Styla, a unos 30 kilómetros al sur de Donetsk. Definitivamente, han tenido que aceptar que en la región de Donetsk, donde se estrelló la nave, estaba operando la división Búkov de las Fuerzas Armadas de Ucrania y, según el Fiscal General de Ucrania, Vitali Yarioma, los milicianos del sudeste no disponían del sistema de misiles Buk-M1.
8. Las pruebas de satélite que ‘confirmaban’ lo dicho por Obama, Biden y Poroshenko, no han sido entregadas hasta ahora. Lo que se sabe es que el régimen estadounidense monitoreaba la zona y no emitió ningún mapa que evidencie ataque o causante, excepto declaraciones, lo que indica claramente que borró la información, la falsificó o interpretó a partir de sus propias conjeturas, pues son ellos los imputados. Se conoce que un satélite espía estadounidense sobrevolaba el territorio donde fue derribado el avión malasio, supervisando el lanzamiento de misiles. El Ministerio ruso de Defensa ha propuesto a EE.UU. que haga públicas las imágenes, de las que dice disponer, que demuestren que el Boeing de Malasia Airlines fue derribado desde el territorio bajo control de la milicia popular.
9. Poroshenko manifestó públicamente que Rusia quería apoderarse de las cajas negras, lo que nuevamente fue desmentido por el representante especial del Gobierno de Malasia, el coronel Mohd Saqri. Asimismo, denunció a Donetsk y Moscú de poner trabas a los especialistas para que se acercaran al lugar de los hechos. Sin embargo, los propios observadores de la OSCE han refutado que las autodefensas les negaran el acceso al lugar de la catástrofe aérea.
10. De modo estrambótico en estos días se ha planteado por los servicios secretos estadounidenses que un desertor del ejército ucraniano podría haber derribado el avión… aunque no se sabe quién es, dónde vive, su nombre ni cuáles son sus hobbies (¡sin comentarios!).
11. El pasado 18 de julio, el jefe del Servicio de Seguridad de Ucrania, Valentín Naliváichenko, anunció la captura de unos “observadores” de los sistemas Buk, supuestamente procedentes de Rusia, aunque tras la publicación de su declaración no se difundió ninguna otra información sobre la captura de esas personas desvaneciéndose las importantes “pruebas”.
12. En los Medios de las Transnacionales, después de acusar, injuriar, descalificar, ahora se ha apagado subrepticiamente la noticia y atribuyen más que una condena, a una “responsabilidad política” de Rusia, cambiando la versión cuando en realidad se sabe que el régimen ucraniano fue impuesto por los funcionarios estadounidenses y europeos con el fin de generar una guerra.
13. Después de insistir que existían fuerzas rusas en Donetsk, incluso expertos en armas antiaéreas, el mismo Ministerio de Defensa ucraniano hizo hincapié en que la defensa aérea de las Fuerzas Armadas rusas no estaba en funcionamiento en esa zona el 17 de julio. Tampoco aviones de las Fuerza Aérea de Rusia sobrevolaron las regiones rusas limítrofes con la provincia de Donetsk, lo que habría sido confirmado por registradores de datos de vuelo.
14. En uno de los errores más graves, el gobierno de Ucrania ha manifestado que el avión nunca abandonó las rutas previstas y que los expertos no han encontrado nada inusual en el comportamiento de los controladores.
El problema radica en que si no hubiese sido desviado y bajada su altitud, debido a la velocidad del Boeing, que es inalcanzable para un caza Su-25 a esa altura, no hubiera habido contacto tan próximo de 3 a 5 kilómetros. Al darse éste, los sensores del misil ya activados captan un blanco, el cual en una ubicación ideal procede a conectar; de igual modo, también sus armas pueden atravesar el fuselaje debido a su poder de fuego. Por eso le ayudó el centro de control de vuelos en la ciudad ucraniana de Dnepropetrovsk, que ordenó al Boeing que se desviara hacia la izquierda, en la dirección del Su-25.
15. Poroshenko manifestó su total disposición a que hubiese una investigación imparcial para lo cual prestaría toda su colaboración a los agentes encargados, es decir, entregar los registros de las conversaciones entre los oficiales de la torre de control de tráfico aéreo de Ucrania y los tripulantes del avión derribado, planes de vuelo, etc. No obstante, la BBC informó que el servicio secreto de Ucrania ha confiscado dicho material, que puede ser manipulado para entregarlo posteriormente “con algunas modificaciones”. No hay que olvidar que las autoridades de cada país son las responsable de mantener la seguridad de su espacio aéreo para las aeronaves civiles y posee todo el registro exigido.
Es importante precisar que el ministro de Transporte de Malasia confirmó que los controladores aéreos ucranianos exigieron que los pilotos volaran a una altitud más baja que lo previsto, prohibida, destacando que Rusia hacía todo lo posible para garantizar la seguridad en el lugar del siniestro. El desvío fue aproximadamente de 14 kilómetros en dirección norte.
Kiev ha ocultado el delicado hecho de identificar quién obligó al controlador del vuelo en Dnepropetrovsk a desviar de su ruta al MH17.
16. El gobierno ucraniano informó que un misil lanzado por los “prorrusos” abatió el aparato. Sin embargo, poco después nuevamente silenciaron sus replicadores, pues testigos desde tierra no vieron ninguna estela de proyectiles, lo que es característico de éstos, tal vez desalentados además porque los documentos aportados científicamente por el Ministerio de Defensa de la Federación Rusa visibiliza claramente un caza Su-25, utilizado por la Fuerza Aérea de Ucrania, paralelo al avión antes de su caída.
17. Las sanciones emitidas por Estados Unidos en conjunción con la Unión Europea para debilitar a Rusia, mencionadas como graves por la intervención supuesta en esta masacre, ha finalizado en castigos de no tan alto impacto debido a que sus fundamentos no tienen ningún asidero, excepto atacar a un país soberano. Las nuevas medidas punitivas pretenden en realidad dar una prueba de poderío y corresponde a una acción desesperada propia de la frustración al no lograr sus objetivos. Por ello, al no poder someter al mandatario ruso a apoyarlos, se emplea este crimen para implementar las sanciones. La justificación es la idea fija de que “si no hay cooperación total de Rusia en la cuestión ucraniana”, es decir, que coaccione a los independentistas a dejar las armas, seguirá la penalización.
18. Una de las formas en que la falacia se vuelve peligrosa en extremo es ocultar los documentos que desvirtúan la mentira expuesta.
En este sentido, la evasión a la verdad se da en varios actos: No se ha revelado el contenido de la conversación entre el expedidor en Polonia, la tripulación malasia y los controladores ucranianos; se sabe que el avión fue desviado hacia el norte del corredor trazado inicialmente por las fotografías satelitales, pero no se han hecho públicas las razones técnicas dadas para esa decisión; se desconoce el motivo político u homicida para desviar a una zona de combate a un avión (cuyas conversaciones darían respuesta probablemente); se conoce que el centro de control del tráfico aéreo en Dnepropetrovsk fue quien desvió al vuelo MH71 de su ruta específica, llevándolo hacia la zona de peligro, aunque se desconoce quién dio la orden. Lo que está confirmado es que Ucrania tiene experiencia en derribar aviones a través de misiles y que de una manera tendenciosa hizo bajar al Boeing a una altura donde un caza ucraniano lo contactó directamente.
Actualmente, los Servicios de Seguridad tienen en su poder todo el material probatorio, incluido grabaciones de las conversaciones entre los pilotos y los despachadores de vuelo, así como las conversaciones de los encargados de los sistemas antiaéreos.
Sin embargo, el régimen de Estados Unidos deberá aportar también sus propios mapas aéreos y las grabaciones de las que dispusiera, pues se sabe claramente que ellos monitorearon totalmente esa zona a través de sus satélites espías, es decir, qué captaron el día en que ocurrió la tragedia del avión civil de Malasia. Es difícil de creer que los satélites del Pentágono no puedan mostrar imágenes sobre el desplazamiento de los grandes sistemas antiaéreos Buk de Rusia a Ucrania y luego en sentido contrario. Más bien, tendrán que explicar con imágenes de espacio porqué se trasladaron hacia otro lugar los misiles Buk el día de la tragedia.

¿Qué confirmarán las cajas negras?
Se ha ratificado que las cajas negras del Boeing 777 fueron entregadas sin alteración por las autodefensas de Donetsk, tal como lo manifestó la autoridad malasia, pese a la nueva mentira de los neonazis según los cuales habían sido manipuladas y se oponían a su entrega.
Al respecto, es factible que la Comisión investigadora del hecho llegue a conclusiones transparentes o intencionadas ideológicamente. Si la ONU envía representantes crea una desconfianza alta en sus resultados, tal como ocurrió con las armas tóxicas en Siria y como lo sostuvo este país, Rusia e Irán, corroborado por la Organización para la prohibición de armas químicas: fueron proporcionadas por potencias y monarquías árabes a Al Qaeda, con el fin de exterminar civiles y culpar a Al Assad.
Se espera que exista un organismo o equipo científico que pueda determinar con honestidad la verdad, ya que, si las cajas negras se entregan al equipo del Consejo de Seguridad holandés, la desconfianza es aún mayor sabiendo su dependencia del régimen norteño. Estas determinarán los últimos momentos de lo sucedido aunque los diálogos incluso pueden ser manipulados en su interpretación. Sólo una supervisión in situ podría garantizar un grado relativo de certeza. Lo probable es que se manifieste que es complejo interpretar los resultados o que no conducen a estudios concluyentes. Se hará todos los esfuerzos por parte de las transnacionales de la información de ocultar los datos a través de titulares que confundan o conduzcan a interpretación sesgada, pues aceptar su equivocación y objetivo maquiavélico no es conducente.
Si se fuera más allá, lo que se denominaría una teoría conspirativa, las semejanzas entre el avión siniestrado y el correspondiente al presidente Vladimir Putin, tanto en su imagen externa como en el cruce exacto en la misma dirección con dicha máquina, llevan a pensar en un intento de asesinato mayor no descartable cuando se trata con individuos sin ética ni sentimiento humano.
Lo cierto es que desde la lógica racional, soportada en una cosmovisión geopolítica, el protagonista o autor intelectual queda bajo sospecha, pues la argumentación es irrebatible: quien posee objetivamente los instrumentos para derribar un avión es únicamente el que puede hacerlo. Lo otro sería confiar en un destino divino o en una casualidad improbable…aunque siempre posible. Lo evidente, independientemente de las interpretaciones, es lo evidente. De determinarse públicamente la culpabilidad de Kiev, seguramente será reinterpretada, es decir, silenciada. Así, no hay ninguna certeza de que ocurran cambios en la política de las potencias EAIF sobre el extermino de la población étnicamente rusa en dicho país. Cesar la guerra es lo que los códigos internacionales obligan a los dirigentes que poseen algún rasgo de humanidad, aunque en esta situación es indefinible.
Las interrogantes sobre el vuelo MH17 tendrán que ser respondidas por los sindicados: ¿Cómo se explicará que en los restos del avión se encuentre el roce de disparos tanto en un ala como en la cabina de los pilotos? ¿Sería un desertor ucraniano que robó un avión con la inteligencia que las películas de Hollywood le atribuyen? ¿Por qué no se han aportado ahora todos los datos que se poseen supuestamente por el régimen estadounidense y el de Ucrania, y se espera simplemente el dictamen de los especialistas? ¿Habrá algo oculto? ¿Se concluirá que no existen datos “concluyentes” y, por tanto, pese a las pruebas evidentes que condenan a Kiev, nada es claro? ¿Por qué no se ha hecho mundialmente conocido que representantes de los servicios secretos estadounidenses no saben quién es el responsable ni han encontrado documentación que implique a las autodefensas o a Rusia? Y lo más delicado en cuanto un atentado a la libertad de información: ¿Cómo fue posible que los medios de comunicación publicaran una acusación fundada en especulaciones y sin un documento fiable, excepto mensajes de Twitter, en el mismo momento y con tanta difusión? ( Un extraordinario informe se encuentra en la fundamentada página El espía digital. )
Ahora que ha dimitido Arseni Yatseniuk, primer ministro de Ucrania, indicando como una de las razones que no se aceptó dar una participación del 49% en el sistema de transporte de gas a empresas estadounidenses, se vuelve nítida la película real. Así, para quienes conocen el actuar de la CIA y los organismos terroristas asociados, la realidad es que el crimen fue preparado desde el régimen con el fin de acusar a Rusia, razón por la cual de inmediato ocurrido el hecho estaba organizada la guerra mediática. Lo que se sabe es que dicha planeación incluía el crimen, de tal manera que si el caza no lograba su objetivo de impulsarlo hacia la frontera rusa interna con el fin de denunciar mundialmente al agresor supuesto, un misil cercano a la frontera podría culminar ‘la tarea’. Sin embargo, las cosas fallaron pese a toda la oscuridad que se ha planteado al no responder las interrogantes científicas.
Conociendo la política comunicacional del régimen estadounidense, reiterada nuevamente por la agencia Reuters al tergiversar una entrevista al comandante del batallón Vostok, Alexánder Jodakovski, es imposible creer las noticias internacionales según las cuales el grupo terrorista Estado Islámico ‘irá’ por Barack Obama. Es simplemente para presentarlo como un combatiente por la paz, perseguido por ‘los malos’, cuando en realidad entre socios no se hacen daño. Así es la perversidad estructurada.
En esta línea, recientemente manifestó Marie Harf, la jefe adjunta del servicio de prensa del departamento de Estado de EE.UU., que las señales de daños en el ala y cabina de los pilotos no corresponderían a los misiles, por lo que, nuevamente, no podía negar ni confirmar las informaciones rusas según las cuales habría un caza ucraniano cercano al Boeing. Pese a ello, los empleados del servicio ucraniano de emergencias hallaron un ala dañada por metralla en los restos del siniestro. Esta forma de ‘informar’ es un descaro anticientífico para una potencia que se precia de tener expertos del mayor nivel, hoy en pañales en tecnología si no posee la documentación suficiente. Es preciso considerar que, después de una semana, se pueden fabricar ‘pruebas’ que no se tuvieron porque no existían y, por ello, no fueron presentadas, igual que se pretende cambiar el destino y rumbo de vuelo ahora.
En síntesis, si las investigaciones son realizadas por expertos dignos, con independencia ética, reiterando la tesis del caza Su-25 ucraniano como autor de la acción criminal, Rusia deberá exigir a todos los gobiernos implicados que emitan dicha información con suficiencia y claramente, con el fin de demostrar el modo como trabaja el espionaje y la prensa corrupta. Sin embargo, que especialistas británicos u holandeses descifren las cajas negras implica un alto riesgo dada la manipulación que puede hacerse por profesionales condicionados o financiados por élites de poder. Todo lo impensable puede suceder, incluso que se cambie el formato de la audición, pues ya se ha hecho en otras oportunidades.
Ahora cuando los servicios de inteligencia estadounidenses manifiestan que los datos que poseen no le permiten sacar ninguna conclusión sobre el autor del atentado terrorista y que, posiblemente, fue por error, se corrobora la actitud de doble moral utilizada permanentemente. Si se descubre la verdad, la hipótesis, entonces, no sólo será comprobada totalmente sino que propondrá nuevas preguntas basadas en la perversidad de los gobiernos EAIF, presumiendo que, si el caza fallaba, los misiles tierra-aire del gobierno de Kiev deberían cumplir la misión criminal completa.

Nuevo ataque de Israel a una escuela de la ONU en Gaza mata a 20 personas

Un bombardeo israelí en una escuela de la ONU en Gaza deja 20 muertos.
Israel continúa con sus bombardeos. Este miércoles, veinte palestinos que se habían refugiado en una escuela de la ONU, resultaron muertos como consecuencia de un nuevo ataque, según los servicios de auxilio.
Un nuevo bombardeo israelí en el norte de Gaza este miércoles ha dejado al menos 20 palestinos muertos y a unos 50 heridos en una escuela de la ONU, según el portavoz del Ministerio de Salud en la franja, Ashraf Al Qidra.
Numerosos civiles palestinos se han refugiado en escuelas de la UNRWA, en particular en Jabaliya, después de haber sido advertidos por el Ejército israelí de que su localidad podría sufrir bombardeos masivos.
Casi 180.000 palestinos se han visto obligados a dejar sus casas a causa de los combates y viven en condiciones muy precarias en 83 escuelas gestionadas por la UNRWA. Varios de estos establecimientos se han visto afectados por los combates, informa AFP.
LibreRed / Telesur