lunes, 21 de agosto de 2017

(Yihadismo, supremacistas blancos, neonazis…) La Internacional del odio

El motor del yihadismo es el odio, como lo es en los supremacistas blancos de EEUU, los neonazis y toda esa caterva de movimientos fascistas que agitan el rechazo del otro.
Los ataques de Las Ramblas y Cambrils impactan y conmueven especialmente, más allá de la empatía con las víctimas, porque consiguen que todos nos sintamos vulnerables. El terror low cost emplea herramientas difíciles de detectar, como el alquiler de vehículos, que reducen casi a cero los espacios de seguridad mental. ¿Quién no ha caminado por un bulevar, la acera de un puente o una calle peatonal?
La mayoría de los atentados yihadistas en Europa los han cometido ciudadanos europeos. Las propuestas de cerrar las fronteras son inútiles. Es un hagamos algo porque no sabemos qué hacer. Son inútiles porque los terroristas no vienen de fuera, están dentro, han nacido aquí. Son belgas, franceses, británicos, españoles. No viajan en patera ni saltan vallas, porque entran por los aeropuertos con su pasaporte, como usted y como yo.
Cuesta manejar la idea de la existencia de un enemigo invisiblecomo los miembros de la célula de Ripoll porque multiplica nuestra vulnerabilidad. Para manejar ese sentimiento, tendemos a acotarlo en una raza, una religión, una nacionalidad. De ahí nacen la islamofobia y el racismo.
El objetivo del terror es aterrorizar, generar un pánico indiscriminado que anule la capacidad colectiva de pensar. Toda reacción desde las tripas representa una victoria porque nos iguala. Logra que todos, víctimas y verdugos, estemos juntos en un mismo espacio emocional.
De ahí la importancia del No tinc por. No solo es una declaración –no tenemos miedo–, es un grito que refuerza la pertenencia, nos ayuda a sentir que no estamos solos. Somos parte de una comunidad que no se rinde, que está dispuesta a la resistencia.
Antes de seguir, una pregunta: ¿qué es terrorismo?
Despreciar al enemigo, considerarlo bárbaro o tonto, es el camino más fácil hacia la derrota. Para vencer es necesario aceptar que nos enfrentamos a personas inteligentes que tienen un plan y unas razones. Atacan a nuestros civiles porque sienten que nosotros bombardeamos a los suyos. Atentan porque sienten que atentamos contra sus países. Es necesario enfrentar su narrativa con otra narrativa. No bastan las declaraciones pomposas, por lo general, huecas.
Una lectura obligada sobre estrategia: El arte de la guerra, de Tsun Tzu.
Nos movemos en una guerra de percepciones. La de la seguridad, la del miedo. La percepción de que todos somos objetivo. Es un campo propenso para la manipulación política.
Les recomiendo el artículo “As Vehicle Attacks Rise, an Ordinary Object Becomes an Instrument of Fear”, de Amanda Taub en The New York Times. Cita el trabajo de Marc Hetherington y Elizabeth Suhay, dos expertos en Ciencia Política. Sostienen que cuando las personas más propensas a confiar en el otro se sienten en riesgo de sufrir un ataque, suelen ser las más dispuestas a sacrificar parte de sus libertades a cambio de seguridad.
Recuerdan que en EEUU mueren entre 30.000 y 40.000 personas al año en accidentes de automóvil, muchos más que los muertos por terrorismo en todo el mundo. Pero nadie se siente amenazado al subirse a un coche. No percibimos el accidente de tráfico como un riesgo inminente. Pero nuestra cabeza no funciona igual con los atentados.
El miedo nos empuja a dividir el mundo entre “ellos” y “nosotros”, a levantar muros físicos y muros de prejuicios.  La primera victoria de los terroristas es que no sepamos diferenciar entre asesinos y víctimas.
Un estudio del think thank Chatham House, citado por Taub, revela que más de un 50% de los europeos están de acuerdo con prohibir la inmigración procedente de países musulmanes. Igual que Donald Trump. El virus de la intolerancia también está entre nosotros, no solo afecta a los yihadistas.
Por qué nos atacan
Para el universo salafista, del que surgen Al Qaeda y Estado Islámico, España pertenece a la coalición que libra una guerra contra el islam. José María Aznar nos puso en el mapa con su foto en las Azores. Es increíble que el hombrecillo insufrible tenga la indecencia de seguir dando consejos en lugar de pedir perdón e irse de una vez a su casa. España ha tenido tropas en Irak y en Afganistán, y mantiene instructores en Irak. Somos parte de “los cruzados”, como nos llaman.
Las empresas europeas del sector vendieron en 2016 armas por valor de 80.000 millones de euros. De esa cantidad, 25.000 millones proceden de ventas a Arabia Saudí, que apenas tiene 30 millones de habitantes. España vendió a Riad por valor de 116 millones de euros, de los que 34,7 fueron en municiones. Arabia Saudí es uno de nuestros grandes socios no importa quién esté en la Moncloa. Gran parte de esas armas y municiones sirven para matar personas en Yemen y Siria. No somos inocentes.
Francia y Reino Unido participan, junto a EEUU, en misiones de bombardeo en Siria. Por muy inteligentes que sean las bombas que lanzan, mueren civiles. Tan civiles como los nuestros.
Este vídeo de Vice sobre Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS o Dáesh) sigue siendo esencial para captar el ambiente ideológico en el que se mueven:
Nuestros aliados en Oriente Próximo
Nuestro principal aliado en la zona es nuestro principal problema: Arabia Saudí. Le compramos petróleo y le vendemos armas sin preguntar demasiado. Parece un buen negocio. Arabia Saudí gasta miles de millones en extender por el mundo su versión rigorista del islam, el wahabismo, que empezó como una corriente herética dentro del islam suní, pero si tienes mucho dinero te puedes comprar que deje de serlo. El año que el ISIS conquistó Raqqa, su ‘capital’ en Siria, utilizó libros de texto saudíes para las escuelas. Están en la misma frecuencia ideológica.
Riad financia a miles de asociaciones políticas y organizaciones religiosas. De ese universo surgen los grupos armados y gran parte del terrorismo actual. Esa red tenía dos objetivos, extender el wahabismo y la hegemonía saudí en la región frente a Irán, el país de referencia de la otra gran corriente del islam, el chiísmo, y alejar lo más posible a los grupos más radicales. No funciona porque la monarquía saudí también es un objetivo de los más radicales.
Durante el mandato de Barack Obama se produjo un importante cambio estratégico. Tras la firma del pacto nuclear con Irán, este país obtuvo de Occidente el reconocimiento indirecto de aliado potencial. No puede ser automático porque aún pesan décadas de odio y animosidad. Pero la tendencia era reconocer que Irán es el país que mejor defiende nuestros intereses en la zona. Es la vanguardia, junto a los kurdos, de la lucha contra el ISIS en Irak y Siria. Irán y Arabia Saudí son enemigos mortales. Si nos acercamos a uno, nos alejamos del otro. Nadie trabaja los puentes.
La llegada de Trump a la Casa Blanca ha devuelto el protagonismo a los saudíes. Y la confianza como para lanzarse contra Qatar, al que ha impuesto sanciones y un embargo. Qatar tampoco es inocente en la financiación del salafismo y de grupos armados en Siria y Libia. El problema no es ese, sino que Doha apoya a los Hermanos Musulmanes, rivales del wahabismo. Además, Qatar comparte una gran reserva de gas con Irán y también algunas ideas sobre el mapa de la región, algo que irrita a Riad. En la partida por la hegemonía en el mundo árabe suní, Doha se mueve según sus propios intereses.
La Internacional del Odio
No es una guerra contra nuestro estilo de vida y nuestras libertades, como dicen algunos políticos especializados en el disparate.
De los 72.000 muertos en atentados yihadistas entre los años 2000 y 2014, más 63.000 son musulmanes. Un tercio de los 86 muertos en el atentado de Niza eran musulmanes. Entre las víctimas de Barcelona, muertos o heridos, hay musulmanes. ¿Contra qué tipo de valores atentan los yihadistas cuando matan musulmanes?

Los delitos no los cometen las religiones, las razas, los sexos o las nacionalidades. Los delitos los cometen las personas.
El motor del yihadismo es el odio, como lo es en los supremacistas blancos de EEUU, los neonazis y toda esa caterva de movimientos fascistas que agitan el rechazo del otro.
Lo llamo la Internacional del Odio porque están en la misma frecuencia ideológica y moral. Como lo están muchos de los tuiteros, políticos y periodistas que han tuiteado basura en las redes sociales. ¿Cómo vencer al odio con más odio? Muchos han quedado retratados.
Buscan mezclar terroristas con refugiados sirios, a los que hemos cerrado la puerta. Estos refugiados huyen de atentados como el de Barcelona o los del 11M. Solo existe una diferencia: los suyos son diarios. Más de la mitad de la población siria se ha visto forzada a dejar sus casas por la violencia de una guerra en la que tenemos mucha responsabilidad.
Tres lecturas necesarias:
– Siria, el país de las almas rotas, de Mónica García Prieto y Javier Espinosa.
– La semilla de odio, de la invasión de Irak al surgimiento del ISIS, de los mismos autores.
– Oriente Medio, Oriente roto, de Mikel Ayestaran.
Cuál puede ser la respuesta
No existen las soluciones mágicas. No existe una solución militar. Haber derrotado al ISIS en Mosul, y estar más o menos cerca de conseguirlo en Raqqa, no garantiza nada. Se trasladará a otra zona de Siria. Por si toda falla han activado el plan B: el ISIS busca la manera de asentarse en Afganistán en competencia con los talibanes.
Una hipotética pérdida total del territorio les dejaría sin una pieza esencial en la construcción de la narrativa del Califato, que es el principal atractivo del ISIS, y la principal diferencia con Al Qaeda. Su alternativa sería potenciar la vía del terrorismo masivo, como el que ya practicó en sus orígenes en Irak.
Puede dar la impresión de que el ISIS está más débil, pero no es lo que dicen los datos. En 2017 llevamos 3.950 muertos en atentados yihadistas: Afganistán (849), Irak (647), Siria (602). A cola de la lista, la Unión Europea (50), sin contar los de Barcelona y Cambrils. No somos el objetivo por mucho que se empeñen los supremacistas españoles.
Es necesaria una respuesta policial, anticiparse como se ha hecho en España desde 2004. Ha tenido éxito hasta el jueves. La seguridad total no existe.
Es necesario buscar la implicación de las comunidades musulmanas europeas. Los atentados de París y Bruselas pusieron de manifiesto la paupérrima cooperación entre las policías de un mismo país y entre las del resto de la UE. Esa cooperación y la de los servicios secretos es clave. Debería haber una especie de FBI europeo.
No puede ser que la gran mayoría de los imanes que predican en Europa estén formados en países extranjeros no democráticos. ¿Qué tipo de valores de tolerancia pueden predicar los que han sido educados en la intolerancia? Arabia Saudí es el principal controlador de esas mezquitas legales, como la de la M30. Hay que pactar con las comunidades musulmanas que los imanes se eduquen en Europa, en nuestros valores, para que puedan enseñar convivencia. La investigación de Ripoll ya tiene su imán salafista en el centro de la radicalización. Estos son los que vienen de fuera. Y están las mezquitas clandestinas.
¿Perseguimos a todos los imanes que predican el odio? ¿Haríamos los mismo con el arzobispo de Alcalá y otros que atacan derechos, leyes y personas?
Hay que trabajar en la educación y en el apoyo de los jóvenes sin empleo ni esperanza de tenerlo. Si nuestro gobierno no se preocupa de los jóvenes blancos, católicos o excatólicos, ¿cómo pedir ayudas específicas para vivienda y empleo en las comunidades magrebíes?
Es necesaria un política de integración mutua, que las dos partes recorran la mitad del puente para que el encuentro sea posible.
Los minutos de silencio ayudan a vencer el miedo, a sentir la pertenencia de la que hablaba al principio. Pero ayudan más cinco minutos de acción política más allá del postureo, la propaganda y los prejuicios.


Supremacistas blancos: “Mucha más gente va a morir”

Líderes neonazis de EEUU afirman públicamente que las “personas de raza negra siguen siendo salvajes cuyo cerebro no se desarrolló”, “Dios los maldijo para que sean servidores y esclavos”, “los gays deben morir” o “mucha más gente va a morir” después de los acontecimientos de Charlottesville.
El fascismo en sus diversas expresiones (más ‘clásicas’ como los neonazis, neofascistas, neofranquistas, suprematistas… o variantes como los sionistas o los yihadistas) se caracteriza por una ideología extremadamente simple y destructiva: el totalitarismo estatal, la superioridad racial y/o religiosa, el exterminio de los disidentes, las ‘minorías’ o los ‘infieles’. Una ideología irracional y delirante que prende en sectores sociales marginados o desesperados en épocas de crisis del sistema y que, ante el peligro revolucionario, acabo siendo la apuesta de las clases dominantes para mantener su dominio (los ejemplos de Hitler, Mussolini o Franco son ejemplificadores).
En los tiempos actuales el creciente auge del fascismo, en sus versiones más brutales o más ‘moderadas’ (ultraderecha electoral), es un claro síntoma de crisis del sistema, de tensión social… y de degradación intelectual y moral.  Valgan los ejemplos de dos de los líderes de la ultraderecha estadounidense (Chris Baker, del Ku Klux Klan, y Christopher Cantwelly, portavoz de ‘Unite The Right’ -Unir a los derechistas-, supremacistas blancos de Charlottesville) para hacerse una idea bastante cabal de la bárbara y paranoica concepción política y social de la ultraderecha, en este caso de EEUU, envalentonada con el acceso de Trump a la presidencia. Por eso es imposible luchar ‘pacíficamente’ contra el fascismo. Hoy como ayer sigue vigente el viejo lema: “al fascismo no se le discute, se le destruye”. 

‘El cerebro de los negros no se desarrolló y los gays deben morir’: líder del KKK
Chris Barker, líder de los Leales Caballeros Blancos del Ku Klux Klan
Chris Barker, líder de los Leales Caballeros Blancos del Ku Klux Klan (KKK) cuyo nombre salió a relucir esta semana luego de que amenazara con “quemar viva” a una periodista de Univisión, sigue causando polémica con sus declaraciones.
En una entrevista con la emisora colombiana W Radio, se refirió al episodio con la periodista Ilia Calderón, de raza negra, y señaló que nunca dijo que iba a quemarla “dentro de su casa” y que cuando Calderón se sintió amenazada él estaba haciendo referencia a una cita bíblica.
“Si hubiera querido matar a Ilia Calderón, no lo hubiera hecho en ese lugar (el de la entrevista). Pero a mi casa no pueden entrar negros”, comentó.
Cuando se le preguntó sobre su postura ante la población negra, Barker aseguró que las “personas de raza negra siguen siendo salvajes cuyo cerebro no se desarrolló” y que “Dios los maldijo para que sean servidores y esclavos”.
El integrante del grupo supremacista blanco del Ku Klux Klan dijo, sin embargo, que él no es “racista” sino un defensor de la “separación de las razas”.
“No somos supremacistas blancos, solo abogamos por la separación racial. Si por defender este principio me tildan de racista, entonces estoy orgulloso de serlo”, afirmó.
Barker señaló que espera que la “purga de las razas esté cerca”, pues la población negra y los inmigrantes están “invadiendo” a los países desarrollados.
El líder de los Caballeros Blancos del KKK también se refirió a la población homosexual. “El homosexualismo no es una condición natural. Los gays deben morir y por eso Dios se inventó el sida”, dijo.
Así mismo, señaló que el holocausto judío y los campos de concentración nazis en los que fallecieron seis millones de judíos fueron “falsos” y una “propaganda política”.
Barker, quien dijo ser un trabajador de una empresa de construcción y quien vive en Yanceyville, Carolina del Norte, añadió que el Ku Klux Klan “es una organización pacífica que no ha matado a nadie”.

Catalina Ruiz Parra



Supremacista blanco critica a Trump por “entregar su hija a un judío” y predice más muertes
Pese a la muerte de una mujer en la violencia de Charlottesville, Christopher Cantwell defiende que la manifestación “valió la pena” y considera una victoria el “hecho de que nadie de nuestro lado muriera”.
Supremacista blanco critica a Trump por "entregar su hija a un judío" y predice más muertes
Christopher Cantwell, portavoz de la manifestación ‘Unite The Right’ (Unir a los derechistas) de supremacistas blancos en la ciudad de Charlottesville (Virginia, EE.UU.), afirma que espera a un líder “mucho más racista” y más “capaz” de ejercer violencia que el presidente Donald Trump que pueda ayudar al movimiento a difundir sus ideales, informa ‘Daily Mail’. “Alguien como Donald Trump, pero que no entregue su hija a un judío”, precisó el ultraderechista.

“No creo que puedas sentir lo que siento con respecto a la raza, y ver a ese bastardo de Kushner caminar con esa hermosa muchacha…”, agregó Cantwell en un documental de VICE News, en referencia a Ivanka Trump y su marido.

“Mataremos si tenemos que hacerlo”

El vocero de ‘Unite the Right’ expresó su creencia de que los blancos son menos dados a “meterse en problemas” que las personas de color, pero cuando se le recordó las múltiples atrocidades cometidas por criminales blancos, admitió que todo el mundo es capaz de ser violento.
“Por supuesto que somos capaces”, añadió Cantwell, que estaba fuertemente armado con múltiples pistolas, rifles de asalto y un cuchillo en la manifestación. “Llevo una pistola, voy al gimnasio todo el tiempo”, relató el ultraderechista, explicando que está tratando de estar “más capacitado para la violencia”.
Cantwell admitió abiertamente que utilizaría la violencia o incluso mataría a la oposición si fuera necesario. “No somos no violentos. Mataremos a estas personas si tenemos que hacerlo”, dijo.

“Mucha más gente va a morir”

Los violentos enfrentamientos que tuvieron lugar en Charlotesville se saldaron con la muerte de Heather Heyer, de 32 años, cuando un nacionalista blanco embistió con su vehículo a un grupo de contramanifestantes antifascistas este sábado.
A pesar de ello, Cantwell no solo declaró que la manifestación “valió la pena”, sino que consideraba una victoria para su equipo el “hecho de que nadie de nuestro lado muriera” y que “ninguno de nosotros matara a nadie injustamente”. El supremacista blanco incluso lanzó una siniestra predicción: “mucha más gente va a morir antes de que terminemos aquí”.
  • El sábado pasado, la ciudad de Charlottesville (Virginia, Estados Unidos) acaparó la atención de los medios por los fuertes enfrentamientos entre ultraderechistas que protestaban contra la demolición de la estatua de Robert E. Lee, un monumento confederado, y los activistas que salieron a las calles para hacer frente a los supremacistas blancos. Debido a estos disturbios, las autoridades declararon el estado de emergencia.
  • El culmen de la violencia llegó cuando un auto conducido por un supremacista embistió a una multitud de manifestantes antifascitas. Como resultado del ataque, una mujer de 32 años murió y al menos 19 personas resultaron heridas.

Irán exige a EEUU 245 millones de dólares para víctimas de armas químicas

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Soldado iraní durante la guerra Irán-Iraq. Foto: Wikipedia
El fallo de un tribunal iraní exige al gobierno de Estados Unidos el pago de casi 245 millones de dólares a víctimas de armas químicas que EEUU suministró al dictador iraquí Saddam Hussein durante la guerra Irán-Iraq. El portavoz del Poder Judicial iraní, Gholam Hossein Mohseni Eje’i ofreció declaraciones al respecto.
“Varias personas que fueron afectadas durante un bombardeo químico han presentado demandas, y un tribunal ha emitido fallos y estimado compensaciones para 18 de los que sufrieron lesiones o murieron”, indicó el vocero citado por la agencia Fars.
Las demandas se refieren al ataque al pueblo de Sardasht en junio de 1987, en el que aeronaves iraquíes dejaron caer lo que las autoridades iraníes creen que fue gas mostaza. Esa localidad fue la primera en el mundo en ser bombardeada con este tipo de gas, destaca la agencia iraní.
La guerra entre Iraq e Irán, que cobró la vida de alrededor de 1,5 millones de personas en ambos bandos, se extendió de 1980 a 1988. Según recientes revelaciones, EEUU había asistido a Iraq en el uso de armas químicas durante ese conflicto.
En un mensaje con motivo del 30.° aniversario del ataque químico a Sardasht, el ministro iraní de Relaciones Exteriores, Mohammad Javad Zarif, había criticado a EEUU por su doble estándar hacia el uso de armas químicas.
“Aquellos que hoy afirman que se han utilizado armas químicas en Siria […] son aquellos que ignoraron el uso de armas de destrucción masiva y armas químicas prohibidas contra los soldados y civiles iraníes” en la Guerra Irán-Iraq, aseveró Zarif.

Esclavos del Caribe fueron infectados con viruela como parte de experimentos médicos del colonialismo

Durante la época colonial en el Caribe del siglo XVIII, John Quier, un médico británico infectó a cientos de esclavos con viruela para diversos experimentos científicos, según ha revelado Londa Schiebinger, profesora de Historia de la Universidad de Stanford, en su reciente libro titulado “Curas secretas de esclavos”.
Schiebinger asegura que Quier, que prestaba servicios como médico en una plantación en Jamaica, utilizó a 850 esclavos como “conejillos de indias” a mediados del siglo XVIII.
La historiadora compara los hechos con el Caso Tuskegee de 1932, un experimento de la sífilis emprendido por el Gobierno de Estados Unidos, en el que 600 personas participaron sin saber realmente la enfermedad que tenían y nunca recibieron tratamiento. Sin embargo, en este caso los esclavos no fueron engañados, sino sus propietarios.
La historiadora explica que para la época los esclavos estaban protegidos de la explotación médica excesiva, y “la voluntad de sus dueños prevalecía sobre el consejo de un médico”. Es por ello que Quier, tras asegurar que había desarrollado una “cura perfecta” para el pian –infección tropical de la piel, los huesos y las articulaciones-, logró que los amos entregaran a sus esclavos, ante el “temor a perderlos”. Así es como los contagió con viruela.
Considerado uno de los precursores de la vacuna contra la viruela, Quier aprovechó para intentar responder preguntas que la medicina europea desconocía: si era seguro o no inyectar con el virus a mujeres embarazadas, recién nacidos o personas que sufrieran de otras enfermedades.
Incluso, indagó en cuestiones tan controvertidas como si sus experimentos con viruela en “mujeres negras” eran válidos para las mujeres inglesas. Todo esto lo llevó a introducir el virus repetidamente en las mismas personas, a pesar de las consecuencias.
https://actualidad.rt.com/actualidad/247549-esclavos-caribe-infectar-viruela-experimentos