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sábado, 3 de marzo de 2018

Honduras: A dos años del crimen, detienen al autor intelectual del asesinato de Berta Cáceres

Las autoridades de Honduras informaron que detuvieron este viernes al presidente de la empresa Desarrollos Energéticos S.A. (DESA), David Castillo, acusado de ser el presunto autor intelectual del asesinato de la líder indígena Berta Cáceres.
A dos años del crimen, distintos medios locales señalaron que la captura se realizó cuando Castillo intentaba abandonar el país por el aeropuerto Ramón Villeda Morales de la ciudad San Pedro Sula, en el departamento de Cortés (noroeste).
Berta Cáceres fue asesinada el 3 de marzo de 2016 en la ciudad de La Esperanza, departamento de Intibucá (oeste), cuando un grupo de desconocidos forzaron la entrada de su vivienda para ejecutarla. Según la investigación que dirige el Departamento de Delitos Contra la Vida de la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC), el empresario Castillo proporcionó la logística y los recursos necesarios a uno de los autores materiales del hecho.
Recordemos que el investigador Juan Carlos Cruz y el ex policía Miguel Arcándel Rosales Izcano, ya fueron procesados por presentar pruebas falsas para desviar la investigación por el asesinato de la ambientalista hondureña.
Asimismo, en enero de este año, el Juzgado de Letras Penal de Tegucigalpa ordenó abrir un juicio oral contra el ex viceministro de Recursos Naturales y Ambiente, Darío Cardon, luego de que el Ministerio Público cuestionara “los múltiples retrasos improcedentes” en el proceso judicial por parte de la defensa de Cardon, la cual ha dejado de “hacer uso del derecho que le asiste a su representado de contestar cargos, tratando con ello de dilatar injustificadamente el proceso, lo que constituye un acto de deslealtad con la Justicia”. Desde agosto de 2017 la audiencia preliminar se reprogramó cinco veces.
Cardon es acusado de abuso de autoridad asociada a la ampliación de una licencia ambiental para el proyecto hidroeléctrico Agua Zarca, iniciado hace cuatro años por la empresa hondureña Desarrollos Energéticos Sociedad Anónima (DESA), con financiación de bancos extranjeros, autorizando la ampliación de la licencia ambiental sin consultar a las comunidades de la etnia lenca.
Hasta el momento, al menos ocho personas están detenidas en el marco de este caso, entre ellos el gerente de DESA, Sergio Ramón Rodríguez Orellana; el ex militar Douglas Geovanny Bustillo; y los civiles Edilson Atilio Emerson, Eusebio Duarte Meza y Elvin Heriberto Rápalo Orellana, Henry Javier Hernández Rodríguez y Oscar Aroldo Torres Velásquez.
Honduras: Roberto David Castillo, presidente de DESA es acusado como autor intelectual del asesinato de Berta Cáceres. Capturado hoy, cuando se cumplen dos años del crimen.

Telesur

viernes, 3 de marzo de 2017

Acusan de “corresponsabilidad” a multinacionales en muerte de activista hondureña Berta Cáceres

BertaCáceresEl 3 de marzo de 2016, justo hace un año, un grupo de hombres armados asesinó a la líder social y activista medioambiental, Berta Cáceres. El hecho causó una conmoción que desbordó Honduras y se ha vuelto tema de alcance internacional. Numerosos grupos en toda la orbe lo repudiaron.
El Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (Cejil) exhortó el pasado jueves a las autoridades de Honduras a continuar con la investigación y el proceso judicial, hasta la captura de los autores intelectuales.
“Desde Cejil alertamos de las deficiencias que ha experimentado el proceso de investigación, hasta ahora, en respuesta a su asesinato”, afirmó la organización regional. Señalan que, si bien han conseguido la captura de ocho personas hasta la fecha, aún queda por aclarar el papel que cada imputado jugó en el suceso.
El organismo calificó como “preocupante e inexplicable” el hecho de que, a pesar de los indicios de la relación entre el proyecto de Agua Zarca y el crimen, siga intacta la concesión a la empresa DESA, sin que el Estado impulse acciones para revocarla.

Empresas alemanas “corresponsables” del crimen

Por otra parte, las Organizaciones No Gubernamentales (ONG), Oxfam Alemania y GegenStrömung (“Contracorriente”) apuntan que la empresa alemana Voith Hydro y la multinacional Siemens tienen corresponsabilidad en la muerte de Berta Cáceres.
El homicidio de Cáceres, motivado por su lucha contra el proyecto hidroeléctrico Agua Zarca, se produjo en contexto de que, luego de fuertes presiones tanto de la víctima como de organizaciones de la sociedad civil y de la comunidad internacional, diversos entes financieros suspendieron sus desembolsos y el proyecto no fue concretado. Entre ellos están los bancos de desarrollo FMO (Holanda), Finnfund (Finlandia) y el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).
Del mismo modo, luego de la muerte de la activista la empresa alemana Voith Hydro detuvo también el suministro de turbinas destinadas al proyecto de Agua Zarca. “Queremos que Voith Hydro se retire del proyecto de forma definida”, declaró Marita Wiggerthale, miembro de Oxfam Alemania.
En un estudio, ambas ONG acusan a las dos empresas alemanas de violar los principios rectores de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre empresas y derechos humanos, así como de no realizar un análisis de riesgos sobre la situación de los derechos humanos antes de iniciar el proyecto.

bertaBerta Cáceres

La activista, días  antes de su asesinato, denunció que empleados de la empresa Desarrollos Energéticos SA (DESA) e integrantes del Partido Nacional de Honduras hostigaron y detuvieron ilegalmente a participantes de una caminata pacífica en defensa del río Gualcarque, afectado por la iniciativa empresarial.
Durante más de dos décadas la líder indígena se dedicó a defender a los pueblos originarios de su país y luchó por causas sociales en favor de las mujeres hondureñas.
Otra destacada lucha que encabezó fue en 2013, ocasión en la que el Gobierno de Estados Unidos planeaba instalar la base militar más grande de toda América Latina en Honduras. La iniciativa fue señalada por Cáceres como “un proyecto de dominación y colonización con el propósito de saquear los recursos de los bienes comunes de la naturaleza en la nación centroamericana”.
El Ciudadanohttp://www.telesurtv.net

jueves, 2 de marzo de 2017

En Honduras exigen justicia tras un año del asesinato de activista Berta Cáceres


Miembros del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (Copinh) efectuaron este miércoles una marcha en esta capital para exigir justicia por la activista Berta Cáceres a un año de su asesinato.
‘Queremos que den con los autores intelectuales del hecho violento’, afirmaron los participantes en la manifestación que al grito de consignas y con imágenes de Cáceres se movilizó hasta la sede de la Corte Suprema de Justicia.
Berta Cáceres murió ultimada a tiros el pasado 3 de marzo, cuando hombres armados irrumpieron en horas de la madrugada en su vivienda, ubicada en el departamento suroccidental de Intibucá.
Por el crimen, que generó una ola de repudio internacional, las autoridades hondureñas arrestaron hasta ahora a ocho personas, incluidas algunas ligadas a la compañía promotora del proyecto hidroeléctrico Agua Zarca al que la líder ambientalista se oponía.
Los manifestantes señalaron además que presentarán una petición por escrito al gobierno para que se respeten los derechos de los nueve pueblos indígenas del país.
De acuerdo con un informe reciente de la organización no gubernamental Global Witness, Honduras es el país más letal para los activistas ambientales del mundo, con más de 80 asesinatos perpetrados tan solo en los últimos tres años.
PL

Rendirán homenaje a Berta Cáceres en Canadá

Para recordar el primer aniversario del asesinato de la líder indígena Berta Cáceres, se realizará mañana jueves una vigilia frente al Consulado General de Honduras en la ciudad canadiense de Montreal.
En esa urbe de la provincia de Quebec, se espera la concentración en homenaje a la activista y defensora del medio ambiente, que incluirá la exhibición del documental Berta Vive, de la realizadora Katia Lara.
En la madrugada del jueves 3 de marzo de 2016, varios desconocidos ingresaron a la vivienda de Berta Cáceres, situada en La Esperanza, a 200 kilómetros de la capital, Tegucigalpa y dispararon sobre ella e hirieron a Gustavo Castro, sociólogo mexicano, quien fue testigo del asesinato.
Su lucha contra la implantación de proyectos hidroeléctricos y mineros aprobados por el gobierno hondureño sin previa consulta, en defensa de su comunidad fue la causa de su asesinato, según las organizaciones sociales en Honduras y en el exterior del país.
“Su muerte fue un gran impacto en la conciencia colectiva”, aseveró en conversación con Radio Canadá Internacional, el periodista hondureño Félix Molina.
“Berta fue una mujer destacada, con incidencia pública reconocida, defensora de los bienes comunes de la naturaleza. Su muerte resultó un recordatorio de lo frágil que es ser defensor de los derechos humanos en Honduras”, agregó Molina.
Los acusados del asesinato de Berta Cáceres recibieron entrenamiento en Estados Unidos y pertenecían a las fuerzas de inteligencia militar de Honduras de acuerdo a lo reflejado en el expediente jurídico del caso, reseña el periódico británico The Guardian.
Las evidencias contenidas en el expediente apuntan a la hipótesis de que la muerte de la activista indígena fue una ejecución extrajudicial. Así lo había denunciado ya el único testigo de la muerte de la indigenista, Gustavo Castro, quien señala al Estado hondureño como responsable. Para recordar el primer aniversario del asesinato de la líder indígena Berta Cáceres, se realizará mañana jueves una vigilia frente al Consulado General de Honduras en la ciudad canadiense de Montreal.
En esa urbe de la provincia de Quebec, se espera la concentración en homenaje a la activista y defensora del medio ambiente, que incluirá la exhibición del documental Berta Vive, de la realizadora Katia Lara.
En la madrugada del jueves 3 de marzo de 2016, varios desconocidos ingresaron a la vivienda de Berta Cáceres, situada en La Esperanza, a 200 kilómetros de la capital, Tegucigalpa y dispararon sobre ella e hirieron a Gustavo Castro, sociólogo mexicano, quien fue testigo del asesinato.
Su lucha contra la implantación de proyectos hidroeléctricos y mineros aprobados por el gobierno hondureño sin previa consulta, en defensa de su comunidad fue la causa de su asesinato, según las organizaciones sociales en Honduras y en el exterior del país.
“Su muerte fue un gran impacto en la conciencia colectiva”, aseveró en conversación con Radio Canadá Internacional, el periodista hondureño Félix Molina.
“Berta fue una mujer destacada, con incidencia pública reconocida, defensora de los bienes comunes de la naturaleza. Su muerte resultó un recordatorio de lo frágil que es ser defensor de los derechos humanos en Honduras”, agregó Molina.
Los acusados del asesinato de Berta Cáceres recibieron entrenamiento en Estados Unidos y pertenecían a las fuerzas de inteligencia militar de Honduras de acuerdo a lo reflejado en el expediente jurídico del caso, reseña el periódico británico The Guardian.
Las evidencias contenidas en el expediente apuntan a la hipótesis de que la muerte de la activista indígena fue una ejecución extrajudicial. Así lo había denunciado ya el único testigo de la muerte de la indigenista, Gustavo Castro, quien señala al Estado hondureño como responsable.

lunes, 16 de enero de 2017

Detenido en México, uno de los asesinos de la activista Berta Cáceres

Berta Cáceres fue asesinada el 3 de marzo de 2016 en su vivienda, en la ciudad de La Esperanza, a 180 kilómetros de Tegucigalpa, capital de Honduras, por hombres armados.
Ciudad de México. La Comisión Nacional de Seguridad (CNS) dio a conocer la detención de Henry Javier Hernández, considerado como uno de los homicidas de la activista hondureña Berta Isabel Cáceres Flores.
El presunto asesino fue aprehendido por elementos de la Policía Federal en un operativo conjunto con efectivos del Ejército Mexicano y personal del Instituto Nacional de Migración (INM), en la ciudad de Reynosa, Tamaulipas.
La institución que encabeza Renato Sales Heredia dio a conocer que a través de la División de Inteligencia de la Policía Federal, se “cumplimentó una orden de Detención Provisional con Fines de Extradición en contra de Henry Javier (Hernández)”, originario de Honduras.
Berta Cáceres fue asesinada el 3 de marzo de 2016 en su vivienda, en la ciudad de La Esperanza, a 180 kilómetros de Tegucigalpa, capital de Honduras, por hombres armados.
En México, de acuerdo con información de la CNS, se establecieron líneas de investigación que permitieron ubicar al imputado, por quien la Interpol emitió una ficha roja, y según las autoridades mexicanas también fue identificado como ex militar hondureño.
“Con la información obtenida, elementos federales implementaron vigilancias fijas y móviles en el municipio de Reynosa; como resultado, el acusado fue ubicado en las inmediaciones de la colonia Narciso Mendoza, donde fue detenido sin efectuar un solo disparo”.

El imputado fue trasladado a las oficinas del Instituto Nacional de Migración, donde se revisa su situación migratoria, y posteriormente iniciar el proceso de deportación para entregarlo a las autoridades requirentes.

miércoles, 22 de junio de 2016

Honduras. Exsoldado opina que Berta Cáceres fue asesinada por expertos

El militar Rodrigo Cruz revela que el nombre de Berta Cáceres estaba en una lista en la que figuraban datos personales, fotografías y direcciones de un grupo de activistas sociales medioambientales y que los militares hondureños tenían “ordenes específicas para eliminar a cada objetivo”.
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Tegucigalpa. El sargento primero Rodrigo Cruz, un exsoldado de las Fuerzas Especiales del Ejército del Honduras, ha confesado que su unidad recibió la orden de matar a varios dirigentes sociales en su país, entre ellos la luchadora ambientalista Berta Cáceres, según ha publicado ‘The Guardian’.
Esta declaración revela que el nombre de Cáceres estaba en una lista en la que figuraban datos personales, fotografías y direcciones de un grupo de activistas sociales medioambientales y que los militares hondureños tenían “ordenes específicas para eliminar a cada objetivo”.
Cruz avistó a Cáceres en esas órdenes meses antes de que la asesinaran y ha relatado que tanto el comandante de su unidad como sus lugartenientes han desaparecido, mientras que él huyó a un país vecino por temor a perder su vida.
El antiguo militar estima que sus compañeros han podido ser asesinados, debido a que “el teniente —el jefe de la unidad— declaró que no estaba dispuesto a seguir adelante con la orden, porque los objetivos eran gente decente que luchaba por sus comunidades”; días después, ese hombre “salió de la unidad y desapareció”.
Rodrigo Cruz, que vive en la clandestinidad, ha detallado que “10 de mis antiguos colegas están desaparecidos” y ha subrayado: “Estoy 100 % seguro de que Berta Cáceres fue asesinada por el Ejército”.
El relato del soldado Cruz indica que la lista fue entregada a una unidad de la Fuerza Interinstitucional de Seguridad (Fusina), a la cual 300 estadounidenses del Cuerpo de Marines y varios agentes del FBI entrenaron el pasado verano.
Esta denuncia trae a colación la experiencia del país centroamericano con los denominados ‘escuadrones de la muerte’, que operaron con total impunidad contra las fuerzas de izquierda en los años 80.
Rodrigo Cruz ha confirmado que no era la primera vez que veía una lista de objetivos porque semanas antes, cuando desempeñaba sus funciones en la localidad caribeña de Punta Piedra, durante “20 o 30 segundos” vio en el chaleco de un comandante “caras conocidas, como los líderes del Bajo Aguán”.
Annie Bird, representante de una ONG dedicada a documentar las violaciones de derechos humanos y ecología en Honduras y citada por ‘The Guardian’ en su reseña, ha asegurado que el relato del soldado Cruz sugiere que varios “‘escuadrones de la muerte’ apuntan a la oposición política de país”, como ocurrió en décadas pasadas.
Esta especialista ha explicado que la realidad de Honduras es complicada debido a que su sistema de Justicia “está roto” y a que hay muchas personas “directamente implicadas” en casos de corrupción, lo cual dificulta “investigar de manera creíble”.
Las fuerzas de seguridad de este país tienen dos unidades de élite para combatir el narcotráfico y a las bandas armadas criminales: Xatruch y Fusina, creada para acabar con las llamadas maras.
Bertita Zuñiga, la hija de la líder ambientalista fallecida, ha estimado que esta confesión del soldado Rodrigo Cruz confirma la petición de su familia para que la investigación sobre el asesinato de su madre la lleve a cabo una comisión internacional, con vistas a que tenga más opciones de encontrar a los autores.
Zuñiga ha estimado que “‘escuadrones de la muerte’ están operando en las Fuerzas Armadas” para “deshacerse de la oposición” y ha definido las constantes violaciones contra los activistas sociales de su país como “política de Estado”.
Por la muerte de Cáceres están detenidas cinco personas, entre ellas un mayor del Ejército llamado Mariano Díaz Chávez, que recibió entrenamiento especializado, estuvo de servicio en Irak y realizó maniobras conjuntas con Estados Unidos. (RT, The Guardian).



http://www.web.ellibertador.hn/index.php/noticias/nacionales/1486-berta-caceres-fue-ejecutada-por-escuadrones-de-la-muerte-en-honduras

miércoles, 25 de mayo de 2016

Le piden a Obama que deje de financiar las fuerzas armadas de Honduras por cuestionamientos sobre el rol de EE.UU en la muerte de Berta Cáceres

Los informes de prensa indican que Díaz Chávez estudió en TESON, la prestigiosa escuela de las fuerzas especiales hondureñas apoyadas por los Ranger estadounidenses
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El secretario del Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU., Jeh Johnson, regresó de una visita a Tegucigalpa, donde se reunió con el presidente de ese país, Juan Orlando Hernández, para analizar la migración y la seguridad.
La visita de Johnson se produce en momentos en que un creciente número de activistas en Hondura y Estados Unidos, piden que Estados Unidos deje de financiar a las fuerzas armadas hondureñas, tras las acusaciones de que las fuerzas de seguridad estatales están involucradas en violaciones a los derechos humanos, asesinatos extra judiciales y el asesinato de Berta Cáceres, la ambientalista de renombre internacional.
Antes de su muerte, Berta y la organización COPINH fueron objeto de la represión de las fuerzas de seguridad de elite hondureñas y las organizaciones paramilitares. A principios de este mes, cuatro personas fueron detenidas en relación a su asesinato, entre ellas, el comandante del ejército Mariano Díaz Chávez y Edilson Duarte Meza, quien, según se informa, es un capitán retirado. Los informes de prensa indican que Díaz Chávez estudió en TESON, la prestigiosa escuela de las fuerzas especiales hondureñas apoyadas por los Ranger estadounidenses, lo que plantea cuestionamientos acerca de si las tropas entrenadas por EE.UU. participaron en el asesinato de Berta. Hablamos con Annie Bird, directora de Rights & Ecology, un proyecto del Center for Political Ecology.

http://www.democracynow.org/es/2016/5/24/obama_urged_to_stop_funding_honduran

martes, 10 de mayo de 2016

UN MILITAR CONFIESA QUE LE PAGARON POR ASESINAR A LA ACTIVISTA BERTA CÁCERES

Uno de los cuatro militares sospechosos por el asesinato de la líder indígena Berta Cáceres en Honduras confesó que había recibido más de 22 mil dólares para organizar este crimen.
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Según informa el lunes el diario local El Heraldo, uno de los militares capturados a principios de mayo, reveló que los organizadores de la matanza de Cáceres, llevada a cabo el pasado 3 de marzo, le pagaron unos 500.000 lempiras hondureñas (equivalente a 22.100 dólares) para planificarla.
El sospechoso, cuya identidad no se reveló, detalló también que distribuyó 50.000 lempiras (equivalente a 2.200 dólares) a cada uno de los sicarios que perpetraron el ataque, por lo que los asesinos habrían cobrado unos 200.000 lempiras.
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El informe se desveló un día después de que la Justicia de Honduras dictara un auto formal de procesamiento y prisión preventiva para los cuatro presuntos asesinos, y en la misma jornada en la que los indígenas realizaron una manifestación para exigir el esclarecimiento del caso que terminó en un enfrentamiento con las fuerzas policiales.
De acuerdo con El Heraldo, un vídeo, tomado por una cámara de seguridad de la colonia La Esperanza —donde fue asesinada la líder ecologista— y obtenido por la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC), se ve que cuatro personas entraron en la vivienda de Cáceres.
Además de los acusados identificados como Edilson Atilio Duarte Meza, Douglas Geovanny Bustillo, Mariano Díaz Chávez y Sergio Ramón Rodríguez Orellana, las autoridades confirmaron la presentación de un requerimiento para un quinto implicado, quien se encuentra bajo detención judicial desde el 2 de mayo.
En la mencionada grabación, que va a ser empleada como prueba en el caso, se ve el vehículo de los asesinos y a la sexta persona a la que la Fiscalía acusa del crimen y que sigue en paradero desconocido, aunque se sospecha que habría huido a Estados Unidos.
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Tras la muerte de Cáceres, un hecho que ha levantado una serie de críticas a nivel nacional e internacional, al principio, la Policía afirmó que había fallecido por el atraco, sin embargo, tras una investigación exigida por los familiares y organismos internacional, Honduras confirmó que Cáceres había muerto “por su trabajo”.

lunes, 25 de abril de 2016

Honduras. Así mataron a Berta Cáceres

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Gustavo Castro el único testigo del asesinato de la conocida ecologista de Honduras, relata al diario español EL PAÍS el crimen que conmocionó a Centroamérica. Ahora vive bajo protección

domingo, 3 de abril de 2016

Madre de Berta Cáceres culpa al Estado hondureño del crimen

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Mediante una carta, la madre de la activista asesinada hace un mes sigue pidiendo al Estado que se haga justicia. 
Tras cumplirse un mes del asesinato de la líder ambientalista y dirigente indígena, Berta Cáceres, su madre, la señora Austra Flores López, publicó este sábado una conmovedora carta, en la que agradece la solidaridad recibida, al tiempo que solicita apoyo para que se haga justicia.
La madre de la activista hondureña exige al Estado que se realicen las investigaciones necesarias para que el asesinato de su hija no quede impune. 
“Expresarles que no quisiera partir de este mundo sin que se logre justicia para mi hija Bertita, quien ha dado la vida por nuestra madre tierra, los derechos de los pueblos indígenas y negros, las mujeres y los ríos”, dice la carta.  Además responsabiliza al Gobierno por lo sucedido con Berta.
“El Estado de Honduras había asumido la responsabilidad de garantizar medidas cautelares para asegurar la vida de mi hija no cumplió con este compromiso internacional”, reza el documento.
En su reclamo, destaca que “sé que nadie ni nada podrá devolver la vida de mi hija, pero no voy a renunciar a enfrentar con decisión, con las fuerzas de mi vida, que aún me quedan, luchar para que el asesinato Bertita, no quede en la impunidad”.
En la misiva pública, la longeva Flores López resaltó la fortaleza que ha recibido del pueblo hondureño y defensores del ambiente, lo que le ha permitido mantenerse de pie ante semejante dolor. A continuación el texto íntegro.  A un mes del asesinato de mi hija. Carta Pública de Austra Bertha Flores López.
Como saben ustedes, yo soy la madre de Bertha Isabel Cáceres Flores, asesinada el 2 de marzo del presente año. Ha pasado un mes de ese abominable y cobarde crimen, por lo que, he decidido, aunque es doloroso para mí, hacer pública la presente, para que pueda ser leída o escuchada por la mayor cantidad de personas posibles, con los objetivos siguientes:
1. Quiero expresar el más profundo agradecimiento a todas las personas, organizaciones sociales, organismos de derechos humanos, representaciones de pueblos indígenas y afrodescendientes, organizaciones de mujeres, organizaciones políticas,  representaciones de diferentes iglesias , representantes diplomáticos acreditados en el país, organizaciones magisteriales, organizaciones de jóvenes, organizaciones de la diversidad, organizaciones ambientalistas, representantes de los medios de comunicación, en fin, a todas aquellos(as) que han mostrado la solidaridad en este tiempo tan difícil que me ha tocado vivir con este acto de violencia criminal y, bueno, a mis nietas y mi nieto a quienes se les arrebató a su madre de la manera más repugnante y de igual modo al resto de familiares que han sufrido esta irreparable pérdida.
Decirles que yo he servido a mi pueblo con mucho esmero, desde mi condición de enfermera partera, alcaldesa, gobernadora y diputada, lo que me permitió impulsar la aprobación del convenio 169 de la O.I.T. la defensa de los derechos de las mujeres, los niños y niñas así como los derechos humanos en general.
A mis 83 años este crimen me ha golpeado duramente y sólo me mantengo con fortaleza por la solidaridad consecuente que he recibido de ustedes.
Expresarles que no quisiera partir de este mundo sin que se logre justicia para mi hija Bertita, quien ha dado la vida por nuestra madre tierra, los derechos de los pueblos indígenas y negros, las mujeres y los ríos.
Por lo que les pido, me sigan apoyando fuertemente para lograr justicia y que cese la impunidad en un país tan golpeado por la violencia política de los opresores del pueblo contra las personas que trabajan por construir una sociedad más justa y más humana.
Les reitero mi agradecimiento y les pido que hagamos más grande nuestro reclamo de justicia ya que solo así podremos lograr que este crimen no se quede en la impunidad.
Ustedes definen la forma de hacerla desde una plegaria, un afiche, una marcha, un dibujo en una pared, una acción no violenta pero muy fuerte. Hermanos y hermanas ustedes han demostrado una gran creatividad. Sigan por que un mundo sin violencia puede ser posible. 
2. En segundo lugar me dirijo a ustedes para señalar como uno de los responsables de este crimen al estado de Honduras por las razones que a continuación les voy a señalar: El Estado de Honduras había asumido la responsabilidad de garantizar medidas cautelares para asegurar la vida de mi hija no cumplió con este compromiso internacional.
El Estado de Honduras ha aprobado concesiones de los bienes comunes naturales, incluyendo el Río Gualcarque, río que es parte de la territorialidad lenca, sin impulsar un proceso de consulta previo libre e informado, sabiendo que hay un convenio internacional que ha sido aprobado por el Estado de Honduras. Que es el Convenio 169 de la O.I.T. y que el mismo habla del derecho a la consulta
. La violación de este convenio ha generado tremenda conflictividad, en las comunidades que ha llevado a que se presenten hechos sangrientos, con asesinatos de los liderazgos indígenas y de ambientalistas.
El Estado de Honduras criminalizó a mi hija usando la supuesta institucionalidad para montar sendos procesos en su contra, por el hecho de desempeñar una labor de defensora de los bienes comunes naturales y los derechos de los pueblos indígenas y negros de Honduras.
El Estado de Honduras ha asumido un rol de defensor de los intereses particulares de las empresas extractivas, al grado que cuando mi hija en su condición de coordinadora general de COPINH dirigió una marcha en el recién pasado mes de febrero, en presencia de elementos policiales y del ejercito fue insultada, vilipendiada y amenazada por personas vinculadas a los intereses de DESA y estos mas bien asumieron una actitud de represión al grado que decomisaron los buses en que la población lenca se desplazaba.
El Estado de Honduras en lugar de cuidar e investigar la escena del crimen, la contaminó. Ha pasado ya un mes y pese a la presión nacional e internacional, el Estado no ha sido capaz de dar captura a los responsables materiales e intelectuales de este crimen que nos ha enlutado como familia y como pueblo. Después del golpe de Estado salieron listas de personas, que tenían escuadrones de la muerte, para ser asesinadas.
La primera de la lista era Bertha Isabel. Sé que nadie ni nada podrá devolver la vida de mi hija, pero no voy a renunciar a enfrentar con decisión, con las fuerzas de mi vida, que aún me quedan, luchar para que el asesinato Bertita, no quede en la impunidad.
Esto pasa por que el estado de Honduras permita una comisión independiente que investigue este penoso asesinato, porque el Estado de Honduras cancele las concesiones de los bienes comunes naturales que se han otorgado en clara violación al convenio 169 de la O.I.T.  Y, particularmente del rio Gualcarque, que fue y es una lucha de mi hija en cualquier lugar en donde ella este.
Que el Estado de Honduras se comprometa a no permitir más crímenes contra defensores y defensoras de los derechos humanos. Que el Estado de Honduras permita a nuestra familia participar en la investigación. Que el Estado de Honduras cese la criminalización de COPINH y las organizaciones Sociales.
Expreso mi deseo para que la UNESCO declare al río Gualcarque patrimonio natural y cultural de la humanidad. Quiero aprovechar la oportunidad para expresar alegría por que ha sido posible el retorno de Gustavo Castro a su país, amigo entrañable que también sufrió el atentado.
Termino pidiendo a todo nuestro pueblo de Honduras y a todos los pueblos del mundo, que asuman la lucha por la defensa de la madre tierra y la vida.
En este sentido, cito las palabras textuales de mi hija: “DESPERTEMOS HUMANIDAD YA NO HAY TIEMPO”. Con firmeza, gratitud y fraternidad, atentamente.
Austra Bertha Flores López.

jueves, 17 de marzo de 2016

“Nos tienen miedo porque no tenemos miedo” – Berta Cáceres

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BEVERLY BELL / COUNTERPUNCH / REBELION – Aunque Berta Cáceres murió hace algo menos de dos semanas, hace años que empecé a escribir su panegírico. Berta fue asesinada por escuadrones de la muerte con el respaldo del gobierno hondureño el 3 de marzo. Como muchos de los que la conocían y trabajaban con ella, yo era consciente de que esta mujer que luchaba por el poder de los pueblos indígenas, por los derechos de las mujeres y del colectivo LGBTQ, por la democracia real, por el bienestar de la Pachamama, por el fin de la tiranía del capital transnacional y el fin del imperialismo estadounidense, no viviría muchos años. Decía demasiadas verdades a los demasiado poderosos.
Berta echó los dientes con la revolución. Estaba marcada por las emisiones radiofónicas procedentes de Cuba y de la Nicaragua Sandinista que su familia escuchaba clandestinamente, alrededor de un pequeño aparato, con el volumen muy bajo. Esas emisoras estaban prohibidas en Honduras. Su madre, que siempre fue una comunista comprometida, enseñó a sus muchos hijos a creer en la justicia. Además de ama de casa, doña Berta (que puso a su hija más pequeña su mismo nombre) fue alcaldesa de su ciudad y gobernadora de su región cuando ninguna mujer lo era. Ella fue continua fuente de inspiración para Berta. De joven, Berta acudió en apoyo de la revolución salvadoreña, como muchas otras personas de la región que compartían sus convicciones.
En 1993, Berta, una indígena lenca, fue cofundadora del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH), en una época en la que ser indígena en aquel país no constituía motivo de orgullo ni por supuesto ningún poder. Berta creó el COPINH para estructurar la fuerza política de lencas, campesinos y otros sectores populares, con el fin de transformar una de las sociedades más corruptas, antidemocráticas y desiguales del hemisferio.
Bajo el liderato de Berta, el COPINH se convierte en fuerza política
A Berta le encantaba decir: “Nos tienen miedo porque no tenemos miedo”. La intrepidez rindió frutos a lo largo de los años. El COPINH reclamó con éxito tierras indígenas ancestrales y ganó contra todo pronóstico títulos de tierras comunales; detuvo o paralizó la construcción de presas, de proyectos de deforestación y de explotaciones minares, por no mencionar los acuerdos de libre comercio. Evitó el expolio y la destrucción de multitud de lugares valiosos y sagrados.
A demás del notable liderazgo de Berta, los triunfos del COPINH han sido fruto del tamaño, la fuerza, la unidad y el compromiso feroz de la organización. Las comunidades han participado en cientos de protestas, tanto frente a sus respectivos ayuntamientos como desde la escalinata del Congreso Nacional. Han resistido la ocupación de multitud de espacios públicos, incluyendo algunas de las seis bases militares estadounidenses instaladas en su país. Han cortado la carretera a Tegucigalpa, bloqueando estratégicamente la llegada de productos a la ciudad. Han declarado el boicot a todas las organizaciones financieras internacionales en sus tierras. Han colaborado en la organización de 150 referendos locales para mejorar la participación democrática.
Voy a contaros una de las muchas historias que Berta narraba sobre sus estrategias y sus acciones. El telón de fondo de esta anécdota son las botas de goma -gruesas y sin ventilación- que emplean los campesinos hondureños, el grueso de los miembros del COPINH. Como dichas botas no permiten la transpiración, con el paso de las horas los pies adquieren un olor horrible, tan fétido que los campesinos las llaman “las bombas”. Al inicio del COPINH como organización, un equipo del mismo acudió desde La Esperanza hasta Tegucigalpa para negociar con el gobierno una ley sobre títulos de tierras. La discusión se prolongó durante días. Berta contaba que, en las pausas para comer, la delegación del gobierno recibía almuerzos generosos ya preparados, pero los miembros del COPINH no tenían dinero, por lo que su lado de la mesa permanecía vacío. Al tener muchas menos conexiones en aquella época, el grupo carecía de un lugar donde dormir o ducharse, por lo que pasaban las noches en las calles. En determinado momento, las negociaciones se pusieron tensas y el equipo del COPINH empezó a dudar de su estrategia, por lo que solicitó un descanso; pero el gobierno se negó a ello. Entonces, uno de los miembros del COPINH hizo una señal discreta y todos los campesinos-activistas se quitaron las botas al mismo tiempo. El olor era tan tóxico que los representantes del gobierno abandonaron la habitación. El COPINH pudo reagruparse y elaborar una estrategia sorprendente. Los indígenas radicales ganaron la ley.
Su campaña y victoria parcial más reciente fue también la causa más directa de la muerte de Berta: la paralización del proyecto de embalse en Agua Zarca, sobre el río sagrado de los lencas. La comunidad COPINH de Río Blanco –todos ellos: ancianos, niños, madres lactantes- formaron una barricada humana y bloquearon la construcción de la presa. Mientras tanto, Berta, otros miembros del COPINH y compañeros nacionales e internacionales presionaron al Banco Mundial y a la compañía de construcción de presas mayor del mundo (Sinohydro, propiedad del Estado chino) para que abandonaran el proyecto. El bloqueo de la comunidad de Río Blanco no duró un día, ni una semana. Duró más de un año. Continuó hasta que ganaron. Consiguieron que los intereses financieros más poderosos del mundo se retiraran del proyecto. Desgraciadamente, al haber otros intereses acechando el botín, la presa se sigue construyendo. Y hay otras 48 planificadas o en construcción en sus tierras.
Berta creía en la participación comunitaria y esa creencia impregnaba profundamente su práctica diaria. Siendo la líder inigualable del COPINH y dada la enorme laguna entre su nivel educativo y su experiencia política y la de la inmensa mayoría del grupo, para ella habría sido sencillo actuar por su cuenta. Sin embargo, en ningún momento dejo de rendir cuentas ante las comunidades para las que trabajaba.
Yo fui testigo de cómo funcionaba ese nivel de compromiso una noche en que Berta llamó por teléfono a Utopía, el centro de reuniones de las comunidades rurales del COPINH, y pidió hablar para todo el mundo. Unas quince personas se juntaron rápidamente alrededor del teléfono móvil situado sobre la endeble mesa de madera cercana a la única fuente de iluminación, una vela. Berta explicó una propuesta bastante formal que había recibido de una oficina de la administración y pidió una respuesta. Cuando hubo terminado, preguntó al grupo de campesinos prácticamente analfabeto: “¿Cheque sí, o cheque no?”. Todos levantaron el pulgar hacia el pequeño teléfono móvil y gritaron, “Sí”. No les había pedido que tomaran una decisión conjunta, y sin embargo había logrado el consenso.
Eso es transparencia y rendición de cuentas ante el grupo.
La mujer detrás del mito
Berta era una mujer serena. Se mantenía en calma en mitad del caos y tenía una visión estratégica frente al desastre. Mantenía el tipo frente a los soldados y los matones cuando lera agredida o agredían a otros y les echaba en cara lo que estaban haciendo.
Berta era infatigable y trabajaba todo el día sin quejarse. Cuando no estaba viajando por Honduras o por el mundo en busca de apoyos para la lucha, se levantaba temprano e iba directamente a su escritorio para ponerse al día de las últimas novedades, con frecuencia los últimos ataques a miembros del COPINH, en cuyo caso procedía a escribir artículos de condena, todo eso antes incluso de tomar la primera taza de café. Luego se metía en su descacharrada furgoneta amarilla para recoger a otros miembros del COPINH y se dirigían juntos a dondequiera que se necesitara su presencia, para participar en alguna acción o investigación.
Me asombraba que Berta condujera esa furgoneta tan llamativa a todas partes sin protección y que viviera en una casa cuyo único elemento de seguridad era un pequeño candado y un par de perros amistosos. Entonces me di cuenta de que no importaba mucho cuál fuera su nivel de seguridad. El gobierno y las compañías a las que se oponía casi siempre sabían dónde encontrarla (Berta también pasó algunos periodos oculta) y cómo llegar hasta ella cuando estuvieran listos para matarla.
Berta solo se tomo dos breves periodos de descanso en su vida. El primero fueron unas vacaciones de dos semanas con un amigo en un país vecino, el segundo tres meses de semi-reposo en mi casa en Alburquerque, pero incluso entonces, dedicaba la mayor parte de sus días a trabajar en un boicot de ámbito continental al Banco Mundial y al Banco Interamericano de Desarrollo.
Al mismo tiempo que servía a su comunidad, Berta aumentó su influencia a lo largo del último decenio hasta convertirse en una representante internacional de su pueblo. Para muchos movimientos globales, Berta era una heroína, una actriz fundamental en múltiples luchas, una oradora clave en múltiples acontecimientos. Recibía consultas de las autoridades gubernamentales, de las redes internacionales e incluso, hace unos meses, del propio Papa Francisco.
Mientras observábamos como crecía la estatura de Berta como líder global, nuestro buen amigo y colega Gustavo Castro me comentó: “Espero que nunca pierda su humildad”. Nunca lo hizo.
Una vez pregunté a Berta cómo se decía “integrity” en español. Ella lo tradujo como “coherencia”, coherencia entre los principios que uno afirma tener y las acciones que realiza, coherencia entre todas las partes de la vida de una persona. Berta era coherente.
Ella criticaba duramente a los estadounidenses por nuestra falta de coherencia. En una ocasión dirigió un taller contra la opresión para una organización que yo entonces dirigía, en la que nos pidió que reflexionáramos sobre si éramos césares o artesanos. ¿Nuestra práctica –no solo nuestras afirmaciones- nos alineaba con los opresores o con los oprimidos? ¿Estábamos intentando conseguir el liderazgo para nosotros o para nuestras comunidades? Durante mucho tiempo después de eso, la puerta de la nevera que compartíamos Berta y yo mantuvo su boceto de una sandalia romana. En otra ocasión me comentó que el problema de los estadounidenses era nuestro apego al confort.
La propia Berta rehuía las comodidades. Vivía en la modesta casa en la que creció, donde cuidaba de su anciana madre. Dormía en una habitación con el suelo de cemento, más de la mitad de la cual había transformado en oficina, almacenando sobre su escritorio montañas de documentos junto a su ordenador portátil. Su estilo de vestir característico –independientemente de con quién se reuniera- era pantalones vaqueros, zapatillas y una camisa de algodón. Nunca iba de compras, ni asistía a restaurantes de moda, ni tomaba un avión si podía ir en autocar.
Además del COPINH y la lucha por la justicia, Berta tenía un fuerte compromiso con sus cuatro hijos y su madre. Recuerdo el profundo orgullo que mostraba su cara cuando una de sus hijas, entonces de unos siete años, recitó el poema “Las margaritas” ante un grupo de visitantes extranjeros; era una expresión completamente diferente a la que le conocía habitualmente. Su orgullo creció al tiempo que lo hacían sus tres hijas y su hijo, todos ellos enarbolando la bandera de la justicia. Tras la muerte de Berta, sus hijos y su madre dieron a conocer un comunicado en el que decían: “Sabemos con certera claridad que los motivos de su vil asesinato fueron su resistencia y lucha en contra de la explotación de los bienes comunes de la naturaleza y en defensa del pueblo lenca. Su asesinato es un intento de acabar con la lucha del pueblo lenca en contra de toda forma de explotación y despojo. Un intento por cortar la construcción de un nuevo mundo”.
“La lucha de Berta no era solo por el medio ambiente sino por el cambio de sistema, en contra del capitalismo, del racismo y el patriarcado”.
Cuando el gobierno de Honduras acusó formalmente a Berta de sedición en 2013 (una de sus innumerables iniciativas para silenciarla), alguien preguntó a su madre si temía por su hija. Berta nos contó entre risas la respuesta de su madre: “En absoluto. Ella hace exactamente lo que tiene que hacer”.
El humor de Berta era legendario. Suavizaba los momentos más tensos con alguna broma y su risa cantarina nos daba a muchos de nosotros fuerzas para seguir, aunque ella nunca quitara importancia a la gravedad de la situación. El jesuita hondureño radical Ismael “Melo” Moreno ha hecho circular esta semana por las redes sociales una de sus bromas. En una ocasión en que acompañó a Berta a Río Blanco, alguien les hizo una foto juntos. Al mirarla, Berta se echó a reír y dijo a Melo: “A ver cuál de los dos se va primero”.
En otra ocasión, cuando contemplaba una actuación de las Raging Grannies (Abuelas Furiosas), un grupo de señoras mayores vestidas con ropas extravagantes que cantaba alegres canciones de protesta en manifestaciones y eventos en Alburquerque, me dijo: “Nunca he querido vivir lo suficiente para convertirme en anciana. Pero ahora me apetece”. Acaban de arrebatarle esa posibilidad.
Represión tras la muerte de Berta
Una persona presenció el asesinato: Gustavo Castro Soto, coordinador de Otros Mundos/Amigos de la Tierra-México, coordinador del Movimiento Mesoamericano contra el Modelo Extractivo Minero (M4), cofundador y miembro de la junta directiva de Other Worlds. Amigo íntimo y aliado de Berta, Gustavo estaba durmiendo en su casa la última noche de su vida para acompañarla e intentar evitar la violencia contra ella, algo que docenas de nosotros hemos tenido que hacer a lo largo de los años. Gustavo recibió dos disparos y simuló estar muerto. Berta murió en sus brazos.
Gustavo fue inmediatamente detenido por el gobierno hondureño en condiciones física y psíquicamente inhumanas y el arresto se prolongó varios días para su “interrogatorio”. Los días posteriores parecen sacados de una mala película de espías: finalmente recibió permiso para salir del país, pero cuando llegó al control de emigración del aeropuerto, las autoridades hondureñas se apoderaron de él y le llevaron hasta la embajada mexicana, donde supuestamente le dejaron en custodia para su protección, hasta que volvieron a llevarlo a la fuerza a las autoridades hondureñas, que le trasladaron de nuevo a la ciudad de La Esperanza, otra vez con la excusa de “interrogarle”. El gobierno hondureño acaba de declarar que Gustavo tiene que permanecer en territorio hondureño por 30 días. Su protección corre a cargo de Los Tigres, las sanguinarias “fuerzas especiales” financiadas y entrenados por EE.UU.
Lo más espeluznante es que, según del Departamento de Estado, Estados Unidos está colaborando con los investigadores hondureños. Una nota enviada desde el exterior de su lugar de detención por un colega próximo a Gustavo la semana pasada afirma que en la sala de interrogatorios está presente un equipo de “individuos con aspecto FBI”. El papel desempeñado por Estados Unidos en la tentativa de destrucción de los movimientos sociales en Honduras es enorme. Se puede trazar una línea directa desde Washington hasta el asesinato de Bertha. Pero eso será tema para otro artículo.
Gustavo continúa en una situación de máximo peligro bajo la custodia de las autoridades hondureñas, ya que al ser testigo del asesinato de Berta constituye un claro impedimento para la intención del gobierno de culpar del mismo al propio COPINH. En una nota para algunos amigos escrita el 6 de marzo (3 días después del asesinato), Gustavo afirma que “los escuadrones de la muerte ya saben que no me mataron y estoy seguro de que querrán completar su tarea”.
Tras el asesinato de Berta, el gobierno hondureño encarceló también durante dos días al dirigente del COPINH Aureliano “Lito” Molina, “sospechoso de haber cometido un crimen pasional”. Se encuentra asimismo interrogando a otros de sus dirigentes, Tomás Gómez y Soterro Chaverria, a los que no ha permitido estar acompañados de un abogado. Todo ello forma parte del intento de criminalizar a los miembros del COPINH. En estos momentos, la organización necesita más que nunca protección y apoyo para continuar con el legado que Berta contribuyó a edificar.
¡Berta vive!
Berta llegaba al alma de todas aquellas personas que la conocieron y de muchas otras que nunca llegaron a conocerla. Mi hija pequeña es una de estas. La mañana en que Berta murió, escribió: “Bev me ha contado que su gran amiga Berta murió anoche. Quedé anonadada. ¿Cómo puede alguien matar a una persona que solo intentaba hacer lo correcto? Entonces recordé que también mataron a Martin Luther King y a Malcolm X. Si yo muriera por hacer lo correcto eso querría decir que puse mi grano de arena en este mundo. Como Berta”.
Cuando Berta recibió el Premio Goldman en 2015, el más prestigioso galardón internacional para defensores del medio ambiente, ella lo dedicó a la rebelión, a su madre, al pueblo lenca, a Río Blanco al COPIN y “a los mártires que dieron su vida en defensa de la riqueza natural”.
Ahora, Berta es una de esas mártires.
Berta, Gustavo y yo fuimos cofundadores de la red Convergencia de Movimientos de los Pueblos de las Américas (COMPA) y hemos continuado como miembros activos de la misma. En la madrugada de la terrible mañana del 3 de marzo, una lista de distribución del COMPA hizo estallar la noticia del asesinato de Berta. Cuando leí el mensaje, me fijé en el correo justo anterior, fechado el 24 de febrero. Era de Berta. Decía simplemente: “¡Aquí estoy!”
Ella está aquí. Que viva muchos años, en los corazones, las mentes, las pasiones y las acciones de todos nosotros. Que todos los hombres y las mujeres se comprometan para hacer realidad la visión de transformación, dignidad y justicia por la que Berta vivió y murió.
¡Berta Cáceres, presente!

Beverly Bell es fundadora de Other Worlds y miembro asociado del Institute for Policy Studies.