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sábado, 16 de junio de 2018

Multinacionales anuncian reducciones en uso de plástico

"La batalla medioambiental más importante que hoy enfrenta la humanidad"

Compañías icónicas como McDonald’s, IKEA y Royal Caribbean anunciaron importantes restricciones en el uso y venta de artículos plásticos. 
“Se trata de una señal potente que esperamos que las grandes empresas chilenas imiten. Lamentablemente, hasta ahora es un liderazgo que no se ve”, señaló Soledad Acuña, vocera de la campaña antiplásticos de Greenpeace.
En medio de la tendencia mundial que intenta poner fin a la invasión del plástico, especialmente en los océanos, donde cada minuto llega el equivalente a la carga de un camión de basura, Greenpeace destacó la iniciativa que empresas icónicas del mundo están adoptando para frenar la que es considerada como “la batalla medioambiental más importante que hoy enfrenta la humanidad.”
“La situación es dramática si se toma en cuenta que para el año 2020 la producción mundial de plástico rondará los 500 millones de toneladas. La cifra equivale a un 900% más de plástico de lo que se producía en 1980. El problema se ha extendido a nivel planetario debido a la fácil dispersión que tiene el plástico, su lento proceso de degradación y el hecho de que buena parte solo se utiliza una vez y por pocos minutos”, explicó Soledad Acuña, vocera de la campaña antiplásticos de Greenpeace.
PROBLEMA DEL PLÁSTICO
Por su parte, McDonald’s anunció que en sus locales del Reino Unido comenzará a eliminar las bombillas plásticas en 2019. “Sin embargo, McDonald’s necesita acelerar el ritmo para reducir su enorme huella plástica a nivel global. Eso significa abandonar las bombillas de plástico en todo el mundo”, señaló Louise Edge, de la campaña océanos de Greenpeace en el Reino Unido.
 A la decisión focalizada del gigante de comida rápida se suma la reconocida compañía de cruceros Royal Caribbean, que informó que también eliminará el uso de bombillas de plástico en toda su flota antes de fin de año, reemplazándolas por sustitutos hechos de papel.
 Otra marca que hizo un anuncio relevante fue la icónica multinacional sueca IKEA, dedicada a la fabricación y venta de muebles y objetos de decoración para el hogar, empresa que ha anunciado su próxima llegada a Chile. La compañía ha dicho que de aquí a fines de 2019 dejará de vender utensilios de plástico de un solo uso, porque saldrán de sus estanterías artículos tan comunes como bombillas, vasos y cubiertos de plástico.

viernes, 3 de marzo de 2017

Acusan de “corresponsabilidad” a multinacionales en muerte de activista hondureña Berta Cáceres

BertaCáceresEl 3 de marzo de 2016, justo hace un año, un grupo de hombres armados asesinó a la líder social y activista medioambiental, Berta Cáceres. El hecho causó una conmoción que desbordó Honduras y se ha vuelto tema de alcance internacional. Numerosos grupos en toda la orbe lo repudiaron.
El Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (Cejil) exhortó el pasado jueves a las autoridades de Honduras a continuar con la investigación y el proceso judicial, hasta la captura de los autores intelectuales.
“Desde Cejil alertamos de las deficiencias que ha experimentado el proceso de investigación, hasta ahora, en respuesta a su asesinato”, afirmó la organización regional. Señalan que, si bien han conseguido la captura de ocho personas hasta la fecha, aún queda por aclarar el papel que cada imputado jugó en el suceso.
El organismo calificó como “preocupante e inexplicable” el hecho de que, a pesar de los indicios de la relación entre el proyecto de Agua Zarca y el crimen, siga intacta la concesión a la empresa DESA, sin que el Estado impulse acciones para revocarla.

Empresas alemanas “corresponsables” del crimen

Por otra parte, las Organizaciones No Gubernamentales (ONG), Oxfam Alemania y GegenStrömung (“Contracorriente”) apuntan que la empresa alemana Voith Hydro y la multinacional Siemens tienen corresponsabilidad en la muerte de Berta Cáceres.
El homicidio de Cáceres, motivado por su lucha contra el proyecto hidroeléctrico Agua Zarca, se produjo en contexto de que, luego de fuertes presiones tanto de la víctima como de organizaciones de la sociedad civil y de la comunidad internacional, diversos entes financieros suspendieron sus desembolsos y el proyecto no fue concretado. Entre ellos están los bancos de desarrollo FMO (Holanda), Finnfund (Finlandia) y el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).
Del mismo modo, luego de la muerte de la activista la empresa alemana Voith Hydro detuvo también el suministro de turbinas destinadas al proyecto de Agua Zarca. “Queremos que Voith Hydro se retire del proyecto de forma definida”, declaró Marita Wiggerthale, miembro de Oxfam Alemania.
En un estudio, ambas ONG acusan a las dos empresas alemanas de violar los principios rectores de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre empresas y derechos humanos, así como de no realizar un análisis de riesgos sobre la situación de los derechos humanos antes de iniciar el proyecto.

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La activista, días  antes de su asesinato, denunció que empleados de la empresa Desarrollos Energéticos SA (DESA) e integrantes del Partido Nacional de Honduras hostigaron y detuvieron ilegalmente a participantes de una caminata pacífica en defensa del río Gualcarque, afectado por la iniciativa empresarial.
Durante más de dos décadas la líder indígena se dedicó a defender a los pueblos originarios de su país y luchó por causas sociales en favor de las mujeres hondureñas.
Otra destacada lucha que encabezó fue en 2013, ocasión en la que el Gobierno de Estados Unidos planeaba instalar la base militar más grande de toda América Latina en Honduras. La iniciativa fue señalada por Cáceres como “un proyecto de dominación y colonización con el propósito de saquear los recursos de los bienes comunes de la naturaleza en la nación centroamericana”.
El Ciudadanohttp://www.telesurtv.net

viernes, 2 de septiembre de 2016

¿Para quién se está construyendo Europa? ¿Para las multinacionales o para los ciudadanos?

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Por RT
Entrevista de RT a José Luis Calvo, profesor titular de teoría económica de la UNED, sobre la creciente impopularidad del TTIP.
La creciente impopularidad del acuerdo del Tratado de Libre Comercio e Inversiones – más conocido como TTIP, por sus siglas en inglés -, especialmente en países clave dentro de la Unión Europea (UE), como son Alemania y Francia, complican la firma de un acuerdo que estaba prevista para finales de 2016. 
En esta entrevista, el profesor titular de teoría económica de la UNED, José Luis Calvo, analiza para RT las causas de este aumento de voces críticas con el TTIP.
Tras las declaraciones de Francia y Alemania a favor de suspender las negociaciones del TTIP, ¿podríamos hablar de confrontación dentro de la Unión Europea?
JL.C.: Desde mi perspectiva, dentro de la Unión Europea actual no hay confrontación. Es decir, el único gran defensor que había en la UE del TTIP era el Reino Unido, y en estos momentos ya no es miembro de la Unión, o por lo menos está en proceso de salida. Por ello, para mí, las declaraciones de los alemanes y los franceses responden básicamente a dos cuestiones. 
Por un lado, a que van a celebrar elecciones y tienen que dar respuesta a sus ciudadanos. Y el TTIP, por ejemplo, en el caso de Francia, ataca directamente a la agricultura francesa, y el sector agrícola francés es muy potente. Y por otro lado, es un toque de atención al Reino Unido para decirle que sus negociaciones del Brexit van a ser relativamente duras. 

“El TTIP lo que hace es liberalizar el comercio para permitir que las grandes corporaciones, sobre todo americanas, se instalen en Europa”.
José Luis Calvo, profesor titular de teoría económica de la UNED
Con lo cual, yo creo que no hay un enfrentamiento dentro de la UE, sino una posición bastante común, en el sentido de que es verdad que teóricamente el TTIP sería una buena solución pero que en la práctica tendría unos costes muy importantes que tanto Alemania como Francia ya habían manifestado y que ahora ponen abiertamente sobre la mesa, probablemente porque tienen las elecciones a la vuelta de la esquina.
El TTIP había recibido críticas desde diferentes organizaciones y colectivos sociales, pero ahora se suma la oposición de dos países clave dentro de la UE, como son Alemania y Francia, ¿se ha quedado la Comisión Europea sola en la defensa de este tratado?
JL.C.:Desde el punto de vista teórico, el TTIP es fantástico, ¿quién no quiere que haya una armonización de la legislación de tal forma que, teóricamente, uno pudiera producir cualquier cosa en un pueblo perdido de Galicia y venderlo en otro pueblo perdido de  Wyoming? El problema es que esto luego hay que trasladarlo a la realidad. Y la teoría y la realidad tienen, a veces, muy poco que ver.
La cuestión aquí es liberalizar el comercio pero, ¿para quién? Porque, en definitiva, el TTIP lo que hace es liberalizar el comercio para permitir que las grandes corporaciones, sobre todo americanas, se instalen en Europa, y esto va en contra de los intereses de los pequeños productores. 
Desde mi perspectiva, la Comisión Europea tiene una visión muy teórica de lo bueno que sería el TTIP, pero los gobiernos cuando tienen que enfrentarse a los ciudadanos descubren que el tratado está muy bien para las grandes corporaciones, pero no está nada bien para el ciudadano de a pie. 
Por ejemplo, es verdad que posiblemente tendríamos acceso a productos más baratos, pero ¿quién los va a comprar si se producen fuera? Es decir, yo no creo que el TTIP vaya a generar empleo en Europa, más bien todo lo contrario, lo va a destruir y de una manera muy importante. 
Y luego, por otro lado, hay dos factores específicos del TTIP que, a la hora de la verdad, hacen el acuerdo bastante peligroso. En el caso, por ejemplo, de España y el tema de las denominaciones de origen. Los americanos no quieren reconocer las denominaciones de origen que están ligadas a determinados espacios físicos. Es decir, cuando uno ve vino de Rivera sabe que es de la Rivera del Duero, y cuando ve vino de Rioja sabe que es de La Rioja. Lo mismo sucede con los vinos franceses de la zona de Burdeos o con multitud de productos alimentarios, como los quesos. Este tema los americanos no quieren reconocerlo. De tal forma que, ahora mismo, por ejemplo, nos encontramos que en Estados Unidos se comercializa vino chileno fabricado en California. Es decir, que con el TTIP podrías tener jamón ibérico hecho en Iowa. Y claro, desde el punto de vista del productor nacional y del mantenimiento de la calidad, pues es evidentemente que choca mucho contra nuestros intereses. 
Por otro lado, otro elemento que es muy importante es el principio de precaución que funciona legislativamente en Europa. Es decir, hay que probar que el producto es inocuo para que pueda tener acceso al mercado. En Estados Unidos funciona justo el principio contrario; es decir, tienes que probar que el producto genera malos resultados y es perjudicial para la salud para poder retirarlo del mercado. Como consecuencia de esto, evidentemente, surgen choques, ¿cuál de las dos legislaciones se va a imponer? Y esta es la parte importante, porque si se impone la legislación americana el problema es que cualquier individuo tendrá que luchar contra una corporación. Aquí es todo lo contrario, aquí es la corporación la que tiene que demostrar que su producto es inocuo. 
Esta serie de cosas son las que realmente no se han debatido. La Comisión trata de sacar un acuerdo hacia delante, que es un acuerdo que teóricamente es muy válido, pero que a la hora de la verdad, va en contra de los intereses de los europeos. 
¿Qué crees que sucederá con el tratado? ¿Continuarán las negociaciones? ¿Habrá cesiones por parte de EEUU? ¿Se llegará a firmar?
JL.C.: Desde luego, ahora mismo no se va a firmar. Es decir, tanto Francia como Alemania van a paralizar el acuerdo porque en estos momentos hay dos cosas que afectan mucho al TTIP. 

“Mi sensación es que tanto los franceses como los alemanes le están enseñando el colmillo al Reino Unido para las próximas negociaciones del Brexit”.
José Luis Calvo, profesor titular de teoría económica de la UNED
Por un lado, tienen elecciones a la vuelta de la esquina, y además hay movimientos populistas muy fuertes en los dos países, como Marie Le Pen en Francia y los movimientos, digamos, más pangermanistas en Alemania. En consecuencia los gobiernos no se van a arriesgar a firmar un acuerdo en contra de los intereses de sus ciudadanos. 
Y ya digo, en el caso de Francia, por ejemplo, el acuerdo, que afecta muchísimo al sector agrícola, encontraría un caldo de cultivo si se firmase fantástico para Marie Le Pen, para poder argumentar que se está atacando a los intereses del campo francés. Cosa que, además, yo creo que es cierto. En el caso de Alemania, la defensa que se hace es la de la gran industria alemana que, en definitiva, se encontraría con una competencia feroz por parte de las grandes corporaciones americanas. En definitiva, ahora mismo el acuerdo va a quedar en “stand by”.
Y por otro lado, hay otro punto que yo creo que también es muy importante. Este es un acuerdo cuyo principal valedor dentro de la UE era el Reino Unido, y ha abierto la puerta de salida de la UE con el Brexit. Mi sensación es que tanto los franceses como los alemanes le están enseñando el colmillo al Reino Unido para las próximas negociaciones del Brexit. Le están diciendo: “no vamos a llegar a un acuerdo con los americanos con el TTIP, tampoco te creas que las cosas van a ser tan fáciles para ti”.
Conversando con Attac, consideran que las declaraciones de Alemania y Francia son una cortina de humo para que el Tratado CETA – entre la UE y Canadá – pase desapercibido, ya que con el CETA las empresas estadounidenses con sede en Canadá podrían beneficiarse del libre comercio con la UE. Por tanto, da la sensación de que tendremos TTIP sí o sí. ¿Cuál es tu valoración?
JL.C.: El CETA y el TTIP son dos acuerdos muy parecidos. La cuestión es que al TTIP se le ha dado mucha relevancia pública, sobre todo en Europa. En España, como vimos ayer en el debate de investidura, casi ni se menciona. Solamente lo mencionaron Rivera y Podemos, y también muy de pasada en ambos casos. Sin embargo, el CETA ni siquiera es un acuerdo que se conozca entre los ciudadanos, por lo que se puede firmar sin ningún tipo de problema. 
Es evidente que las multinacionales americanas podrían entrar a través de Canadá vía el acuerdo del CETA. Lo que pasa es que esto obligaría a las multinacionales americanas a instalarse físicamente en Canadá, algo que pueden hacer o no, porque hay que tener en cuenta que los temas impositivos son muy diferentes. Es decir, a pesar de que tienen un acuerdo de libre comercio entre ellos, la situación no es exactamente la misma que firmar el acuerdo directamente con la UE. 

“Tanto el CETA como el TTIP demuestran que los gobiernos europeos y la Comisión están más en apoyo de las grandes corporaciones que de sus ciudadanos”.
José Luis Calvo, profesor titular de teoría económica de la UNED
Pero, desde luego, firmar el CETA y firmar el TTIP es prácticamente lo mismo. Lo único es que retrasan un poco las cosas y obliga a darle más vueltas. Desde mi perspectiva, deberían paralizarse los dos. Pero la cuestión es si realmente lo que están haciendo tanto Alemania como Francia no es algo de cara a la galería. Es decir, como el TTIP tiene mucha visibilidad y ahora tienen elecciones optan por paralizar el TTIP, y como el CETA tiene poca visibilidad pues firman el CETA. 
La gran decisión que se tiene que tomar es para quién se está construyendo la UE, si para las grandes corporaciones o para los ciudadanos europeos. Yo creo que tanto el CETA como el TTIP demuestran que los gobiernos europeos y la Comisión están más en apoyo de las grandes corporaciones que de sus ciudadanos. 
Finalmente, la Comisión Europea cedió y el CETA tendrá que pasar por todos los parlamentos nacionales para su aprobación final. Si no hubiese sido así, ¿hubiese sido una perdida de soberanía de los Estados frente a la Comisión?
JL.C.: Aquí es que entramos en un tema más de juristas. Me refiero al tema de quién realmente tiene que tener la soberanía sobre la Unión Europea. Es decir, si tiene que ser la Comisión y el Parlamento Europeo o tenemos que seguir teniendo un modelo confederal, que en definitiva, es un poco lo que tenemos en la actualidad, donde los parlamentos nacionales y los gobiernos nacionales siguen teniendo cierto poder. 
Es obvio que no se puede ir hacia un modelo en el que las decisiones las tome la Comisión cuando nadie elige a la Comisión; es decir, cuando los ciudadanos no eligen a la Comisión y el Parlamento Europeo no elige a su gobierno, que es la Comisión Europea, sino que la eligen los gobiernos de los diferentes países. 
Es un problema, básicamente, yo creo que de democracia. La Comisión en estos momentos es un ente teóricamente técnico que, sin embargo, toma decisiones políticas, pero que no responde políticamente ante nadie, solo ante el Parlamento Europeo pero de una manera un poco “ad hoc”. No responde como un gobierno ante un parlamento. Mientras no tengamos una UE en la que tengamos realmente un sistema federal, y no uno confederal, pues lógicamente la Comisión no debe tomar estas medidas, no debe tomar estas decisiones, y hay que mandarlas a los parlamentos europeos. 
Si en algún momento avanzamos y convertimos el Parlamento Europeo en algo, digamos, similar a lo que sería el Congreso de los Diputados español, pues entonces no habría ningún problema en que se aprobasen este tipo de decisiones, ya que la Comisión sería un gobierno formado a partir de ese parlamento. Pero tal y como está definida hoy la Comisión, y tal y como está definido el Parlamento europeo, lo lógico es que todos estos acuerdos que afectan a todos los países tengan que ser aprobados por sus diferentes parlamentos. 
María Jesús Vigo Pastur

jueves, 18 de agosto de 2016

RÍO 2016: LAS MULTINACIONALES PATROCINADORAS DE LAS OLIMPIADAS NO PAGAN IMPUESTOS

Detrás del gran espectáculo de las Olimpiadas de Río hay un polémico arreglo que no muchos conocen: la ley 12780, en vigencia desde el 1 de enero de 2013.
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Gracias a la misma, hace más de dos años que Coca-Cola, McDonald’s, Visa y el resto de los patrocinadores corporativos de Río 2016 no pagan un centavo de impuestos por sus actividades vinculadas a la realización de los juegos.
Y la exención -que abarca también contribuciones sociales y aranceles de importación “en actividades propias y directamente vinculadas a la organización o realización de los eventos”– regirá hasta el 31 de diciembre de 2017.
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Lo que significa que en momentos en que la economía brasileña está en recesión, el gobierno implementa un programa de austeridad fiscal y hay 37 millones de personas en extrema pobreza, la hacienda local perderá US$1.000 millones de ingresos.
Para Antonio Martins, director del sitio alternativo brasileño Outras Palavras, que está llevando adelante una campaña sobre el tema, las exenciones otorgadas a las multinacionales son un privilegio “semejante a los que tenía la aristocracia antes de la Revolución francesa”.
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“Es una manifestación más de los privilegios que hoy en día tienen las multinacionales a nivel mundial”, le dice a BBC Mundo.
“Y no es un hecho aislado que se limita a un megaevento deportivo”, agrega Martins.

lunes, 15 de agosto de 2016

TTIP – La dictadura de las multinacionales

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Documental que narra ¿Qué es el TTIP? y sus consecuencias para los ciudadanos europeos en materias como sanidad, alimentación, justicia etc, y que desvela la intención de la élite económica de ser todavía mas poderosa frente a los intereses de las mayorías sociales.

miércoles, 29 de abril de 2015

NEOFEUDALISMO: MONSANTO Y OTRAS MULTINACIONALES COMPRAN TIERRAS AGRÍCOLAS POR TODO EL MUNDO

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Se cree que sólo hay más unos 1400 millones de hectáreas de tierras potencialmente aptas para la producción agrícola en todo el mundo.
Según muchos expertos occidentales, actualmente las tierras explotables agrícolamente representan una inversión de negocio altamente rentable, por lo que en los próximos años se prevé que varios países invertirán cerca de 150 mil millones de dólares tan solo en comprar tierras agrícolas.
Entre las razones para este tipo de maniobras de inversión, está la predicción de un aumento constante de los precios de los alimentos. Por ejemplo, se espera que en 2017, el precio del trigo y el de la cebada aumentarán en promedio un 50% y el coste del girasol, se duplicará.
En este sentido, la compra de tierras agrícolas fuera del territorio nacional ya ha sido elevado a la categoría de política de Estado en varios países.
En particular, es habitual en los Estados del Golfo Pérsico, China, Corea del Sur, India, Japón, Estados Unidos y otros países.
Por lo tanto, los jeques árabes son muy conscientes de que solo serán capaces de vivir del “oro negro” tan sólo un par de décadas más, durante los cuales el petróleo puede perder su posición como fuente de energía más importante, y por lo tanto están preparando planes de contingencia con antelación, comprando tierras agrícolas.
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Probablemente el territorio más atractivo en términos de transacciones de bajo costo para la venta de tierras, ha sido África hasta hace poco.
Sin embargo, se está produciendo un auténtico “boom” en compra de tierras en Ucrania, que actualmente está inmersa en una profunda crisis financiera y económica. Las consecuencias de estos males que azotan a Ucrania son precios bajos, ausencia de legislación del suelo para proteger los derechos e intereses de la población local y bajos costos de producción, que resultan altamente atractivos para los compradores potenciales.
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Según cálculos aproximados, hoy en el continente africano solamente, los extranjeros poseen o arriendan más de 60 millones de hectáreas, que es un área dos veces más grande que el tamaño de Gran Bretaña.
Por regla general, el coste de alquiler de la tierra en África es puramente simbólico. En particular, en Etiopía la tasa es de un dólar 1,2 dólares por hectárea y año.
La compra de la tierra es barata, también, hasta 20 o 30 dólares por hectárea. En los últimos años, la tierra en África ha empezado a ser adquirida por los países desarrollados de Occidente, y los pioneros en esta práctica fueron Alemania y los Estados Unidos.
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En general, las empresas de estos países hacen crecer cultivos Genéticamente Modificados y palma aceitera, de la que extraer aceite de palma para elaborar biodiesel.
La empresa norteamericana Monsanto, líder en la producción y distribución de productos Genéticamente Modificados ha sido particularmente activa en este sentido.
Incluso las universidades de Estados Unidos se han convertido en propietarios de tierras en África: Harvard, Vanderbilt y muchas otras universidades estadounidenses están comprando tierras en África a través del mediador londinense Emergent Asset Management.
La Universidad de Iowa, junto con la empresa estadounidense Agrisol ha iniciado recientemente un proyecto en Tanzania por valor de 700 millones de dólares, que ha provocado que 162.000 residentes africanos hayan sido desplazados de sus residencias en áreas de Katoomba y Misam.
Dado el nivel insostenible de la corrupción en las agencias del gobierno de los EEUU, a menudo estos nuevos “propietarios” de tierras son estadounidenses, que han utilizado su posición e influencia para este fin.
Por ejemplo, el ex embajador de Estados Unidos en Sudán, Howard Eugene Douglas, fundó Kinyeti Development Company, una empresa ubicada en Texas, que se convirtió en dueña de 600.000 hectáreas en este país africano. Resulta notable que Douglas, al empezar con la compra de tierras, estuviera desempeñándose como coordinador de refugiados en Sudán; es decir, él mismo multiplicaba el número de refugiados, al haberlos expulsado de la tierras que ahora son propiedad de su compañía.
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Hoy en día, la adquisición de tierras se lleva a cabo a gran escala y para un observador casual, es un proceso que pasa bastante desapercibido, ya que no se trata de una maniobra centralizada. A menudo, el proceso de compra de tierras no se anuncia y se produce en virtud de negociaciones en la sombra, ya que en muchos países está prohibida la venta de tierras a extranjeros. En tales casos, se crean “joint ventures”, empresas conjuntas formadas por locales que ejerce de testaferros y extranjeros, que permiten eludir las leyes de prácticamente cualquier país.
En última instancia, la compra de tierras revelará su verdadero sentido: el colonialismo.
Si antiguamente, las colonias se creaban por la fuerza con el objetivo de apoderarse de us territorios y de sus recursos, hoy en día es suficiente con comprarla a bajo precio, pero el resultado sigue siendo el mismo: a los propietarios locales se les arrebata el control de su propia tierra.
En el caso de Ucrania, de acuerdo con la Inspección del Estado para el control y uso de la tierra en este país, a raíz de los “consejos de Occidente sobre la privatización de la propiedad estatal”, el 75% de la tierra cultivable de 33 millones de hectáreas de tierras agrícolas ya es de propiedad privada.
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Después de todo, las nuevas autoridades de Kiev fueron empujados en esta dirección por The New York Times, que escribió en mayo pasado que “el renacimiento de Ucrania puede comenzar con la industria agrícola; lo único que necesitan es eliminar los obstáculos innecesarios y a continuación, como se suele decir, las inversiones vendrán solas”.
A pesar del hecho de que la moratoria sobre la venta de tierras en Ucrania se amplió oficialmente hasta enero de 2016, después de que el nuevo gobierno surgido del euro-Maidan llegara al poder en 2015, el esquema de arrendar la tierra durante 50 años se ha utilizado activamente para enriquecer a las nuevas autoridades y ahora resulta muy atractivo para los inversores “independientes”.
Gran parte de la tierra se concentra hoy en día en manos de oligarcas ucranianos con estrechos vínculos con las nuevas autoridades y Occidente; personajes como Sergei Taruta, Vadim Novinsky, Víctor Nusenkis, Yuri Kosyuk, Vladimir Shkolnik o Andrew Verevskiy, así como en las manos de grandes empresas y holdings agrícolas Europeos y Norteamericanos.
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Estos últimos se sienten atraídos por el suelo barato y fértil de Ucrania, el mejor lugar del mundo para el cultivo de productos y cultivos modificados genéticamente para la producción de biocombustibles.
Estas explotaciones agrícolas estadounidenses incluyen, en primer lugar, a Monsanto, la compañía criticada en muchos países, uno de los mayores productores de semillas genéticamente modificadas de todo el planeta.
Esta empresa ya ha anunciado una inversión de varios millones de dólares en el sector agrícola de Ucrania. Y lo mismo sucederá con otro productor norteamericano, el Cargill Agrarian Holding.
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De acuerdo con el Director de Estrategia del Oakland California Institute, Frederic Mousseau, que se ocupa de las cuestiones de seguridad alimentaria y del cambio climático, el crecimiento excesivo de la inversión occidental en el sector agrícola de Ucrania en los últimos meses “puede calificarse como la compra total del potencial agrícola de Ucrania por parte de las corporaciones occidentales”.
Mientras tanto, las organizaciones financieras de Occidente, en particular el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, al vincular los intereses del capital occidental con la prestación de nuevos préstamos a las autoridades de Ucrania, han establecido sus condiciones: dinero a cambio de que reducir el control estatal en el sector agrícola, incluyendo el volumen de negocio de los transgénicos.
Como resultado, algunos inversionistas extranjeros se convertirán en los propietarios directos de las empresas agrícolas de Ucrania.
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Por ejemplo, la estadounidense Cargill ya posee más del 5% del holding agrícola más grande de ucrania, UkrLandFarming y venden activamente pesticidas, semillas transgénicas y fertilizantes en Ucrania.
Además de las empresas de Estados Unidos, ahora cerca de 40 empresas agrícolas alemanas están representadas en Ucrania, la mayoría de los cuales trabajan en territorios de 2000 y 3000 hectáreas.
De acuerdo con la base de datos (Land Matrix) del German Institute of Global and Area Studies, ubicado en Hamburgo, cerca de 1.7 millones de hectáreas de tierras agrícolas de Ucrania son propiedad de extranjeros actualmente.
Es de destacar que, además de las empresas privadas y de particulares, las tierras de cultivo de Ucrania han sido vistas recientemente con interés por parte del fondo de pensiones estadounidense NCH Capital, que arrendó 450.000 hectáreas de tierras y también está involucrado en el cultivo de productos transgénicos.
Los diputados alemanes ya han expresado su preocupación por el uso masivo de las tierras agrícolas de Ucrania por parte de las empresas estadounidenses que producen productos Genéticamente Modificados, por temor a que dichos productos perjudiciales puedan tener un impacto muy negativo, no solo en la salud de las personas que viven en Ucrania y zonas limítrofes, sino también en toda Europa.
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Por desgracia, este problema no molesta en absoluto las actuales autoridades de Kiev, que anticipando un colapso económico en su país en un futuro próximo, sólo están interesados ​​en su propio beneficio, y no piensan en la salud y el futuro de sus ciudadanos y de los ciudadanos de Europa.
Como vemos, los grandes poderes financieros del mundo, se están apoderando a toda prisa de los recursos básicos.
En un anterior artículo, titulado ALARMA MUNDIAL: LOS GRANDES BANCOS SE APODERAN DEL AGUA DE TODO EL PLANETA, ya hablábamos de como los grandes bancos se apoderan de los recursos acuíferos de todo el mundo y en este artículo, podemos ver como esos grandes poderes financieros se apoderan también de las tierras de cultivo.
Y es que el futuro se está dibujando ante nuestros ojos de forma cada vez más clara. Vamos camino de un NEO FEUDALISMO…
Escrito por Vladimir Platov en “New Eastern Outlook”