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lunes, 12 de diciembre de 2016

Timochenko: “Los que se oponen a la Paz son los que vivieron de la guerra”


Colombia está en guerra desde hace 52 años. El conflicto se desató tras un bombardeo ordenado por el gobierno para sofocar a un grupo de campesinos que reclamaban por la política agraria.Esa decisión, que funcionó como un catalizador para que 48 campesinos y campesinas decidieran conformar las proto Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), fue apoyada por Estados Unidos. Medio siglo después, el delegado por Estados Unidos que participa de los diálogos de paz, Berni Aronson, reconoció que “fue una equivocación política”, dice a Página12 el jefe de las FARC, Rodrigo Londoño, que se rebautizó como Timochenko hace 40 años, cuando se sumó a la guerrilla campesina.
Esa “equivocación” le costó a Colombia 60 mil desaparecidos, más de 200 mil muertos –de los cuáles sólo el doce por ciento son responsabilidad de las FARC, según la ONU–, siete millones de campesinos desplazados y unos cuatro millones de colombianos exiliados. Fue, también, una jugada que aceitó la creación de grupos paramilitares financiados por los sectores económicos más concentrados de Colombia, que sobre la base de esa crisis acumularon extensiones de tierra y se beneficiaron con la industria de la guerra.
Todo eso se puso en discusión durante los últimos seis años. Fue un proceso complejo, que incluyó el asesinato del máximo dirigente de las FARC antes de Londoño, Guillermo León Sáenz Vargas, alias Alfonso Cano. Esa muerte no frustró la negociación, que había iniciado el presidente Juan Manuel Santos. Así se llegó a un primer Acuerdo de Paz pero fue rechazado en un plebiscito: tuvo una abstención superior al sesenta por ciento y volteó la negociación por menos de medio punto de diferencia (50,21 contra 49,78 por ciento).
Eso tampoco dinamitó la mesa: volvieron a sentarse a negociar, incorporaron algunos de los cuestionamientos de quienes militaron contra el acuerdo y firmaron un nuevo compromiso de paz, que el primero de diciembre fue refrendado por el Congreso. Ahora se abre, coinciden los distintos actores de la negociación, la etapa más difícil: la implementación, que debe incluir una ley de amnistía, una reforma agraria, la vuelta a la vida civil de los guerrilleros y el funcionamiento de un fuero judicial especial que juzgará las responsabilidades de guerrilleros, paramilitares y los miembros del Ejército.
–Hubo varios intentos por lograr la paz pero todos fracasaron. ¿Cómo comenzó esta última negociación?
–Santos mandó una “carta razón”. Le dijo al intermediario “dígales esto y esto” y el hombre escribió textualmente, entre comillas. La carta la mandó el facilitador pero fue entrecomillado lo que Santos quería decir. Lo primero fue una reunión en Colombia, secreta y en la frontera con Venezuela. Los delegados del gobierno entraron por Venezuela.
–¿Qué se habló allí?
–Se definieron los parámetros: dónde se iba a hacer, cuántos y quiénes iban a negociar. Y eso fue duro. Nosotros planteamos que fuera en Colombia. El gobierno dijo que fuera en Suiza, en Brasil. Nosotros cedimos y dijimos Venezuela. Y ellos dijeron que nooo. Y tipo cuatro de la tarde el helicóptero tenía que irse porque empezaba a oscurecer. Nos habíamos puesto de acuerdo en todo menos en el sitio de la negociación. Y teníamos como última carta Cuba. Y cuando lo soltamos, los tipos pegaron el brinco de felicidad y listo (sonríe).
–¿El gobierno prefería Cuba antes que Venezuela?
–Sí. Lo que pasa es que Venezuela sirvió de apoyo. Porque estábamos en plena confrontación y había mucha desconfianza. Y ahí empiezan Cuba y Noruega como garantes. Después se hacen dos o tres reuniones más en la isla La Orchila, en Venezuela.
–¿Aún era todo secreto?
–Sí. Estábamos creando las condiciones para iniciar la etapa exploratoria. Después avanzamos con los levantamientos de las órdenes de captura para que los cuadros se pudieran desplazar. Y estando en eso viene el asesinato de Alfonso Cano (jefe de las FARC, muerto el 4 de noviembre de 2011). Eso nos dejó paralizados. Pero reiniciamos. Ahí es dónde Santos le pide a Hugo Chávez que hable conmigo. Viajé a Venezuela y estuve toda una noche, desde las 8 hasta las 4 de la mañana hablando con Chávez. Buscándole fórmulas y el compromiso de él de trabajar por la paz.
–¿Y por qué creen que asesinaron a Alfonso en medio de las conversaciones?
–Eso deberá explicarlo Santos ante la historia. Hace poco, en Cartagena, recuerdo que charlamos un momento con él y no sé cómo surgió el tema del Alfonso y me dijo “algún día nos sentamos y nos contamos un poco de verdades”. No sé qué me quiso decir con eso pero es una pregunta que tenemos y esperamos alguna respuesta. Si este proceso hubiera contado con la participación de Alfonso hubiera sido mucho más enriquecedor.
Antes de llamarse Timochenko, Rodrigo Londoño era un niño campesino. Vivía en La Tebaida, un pueblo pequeño, que en la década del 60 tenía unos 5 mil habitantes. Su padre, Arturo, era un campesino semianalfabeto, que había aprendido a leer solo. Había sido liberal y se había vuelto comunista. En las primeras imágenes que ese niño tiene de su padre, lo ve junto a otros hombres, alrededor de una radio de válvulas y escuchando atentamente Radio Habana. Primero seguían el noticiero y luego “Voces de la revolución”. Rodrigo se lamenta de que nunca le preguntó a su padre cómo se hizo comunista pero aún recuerda –sonríe cuando lo hace– que se memorizaba los discursos que Fidel Castro daba en 1964, cuando se iba consolidando la revolución cubana y él tenía 7 años.
“Me memorizaba pedacitos de discurso y me paraba en la puerta de la casa y repetía los discursos de Fidel a la gente que pasaba”, dice Timochenko y se ríe, sentado en un hotel de La Habana, tomando un “tinto”, como le dicen al café bien negro, que es una de las cosas que intentó que nunca faltara en medio del monte. Se tomará más de tres cafés durante la entrevista. Y cuando pida cada uno, lo hará con una sonrisa: pareciera que sólo pensar en el café le provoca placer.
–¿Esa fue la génesis de su comunismo?
–Confluyeron varios factores. Uno era ese. En la escuela primaria empecé a interactuar con un grupo social más grande. Empecé a ir a las casas de mis compañeros. Nosotros éramos pobres pero las necesidades básicas estaban resueltas. Pero iba a casas donde veía que no se almorzaba o no se desayunaba, compañeros que venían con la misma ropa o con ropa remendada. Y veía que había otros que estaban mucho más cómodos. Eso me impactaba. En ese medio voy creciendo.
A los 12 o 13 años ingresé a la Juventud Comunista. Y la militancia implica adquirir conciencia, estudiar, entender el porqué de las cosas. Me gustaba mucho leer. Cuando entré a la escuela ya sabía leer. Mi mamá me enseñó. Desde muy jovencito me leí todas las obras de Marx, Lenin y Engels. Me imagino que entendí muy poco (se ríe) pero sí la explicación de lo que es la explotación.
–Para ese momento las FARC ya eran una organización en pleno funcionamiento.
–Ya escuchaba hablar de Marulanda. Y no se me olvida nunca que mi papá me ponía a leerle el diario El Tiempo y recuerdo que una vez le leí la historia de un combate, que era narrado por el Ejército. El título era “Mi cabo se batió como un tigre” y era un tipo contando cómo habían peleado con la guerrilla. Estaba el gobierno de Salvador Allende, en Chile, que alentó mucho la lucha popular. Pero después vino el golpe y vino la decepción. Y ya empezaba a estar en las campañas electorales del Partido. Y me había ido de mi casa. Consideraba que debía dedicarme a pelear por esas ideas pero no tenía en claro cómo. Ya escuchaba sobre los desaparecidos. Un día escuché a un compañero diciéndole a otro que “eso de las elecciones para qué, que había que ir a la lucha armada”. Tuvieron una discusión. Yo estaba al margen pero escuché que le dijo “bueno pero si quiere echar plomo dígalo que lo mandamos para allá”. Ahí me llamó la atención eso. Entonces le dije que quería ir.
–¿El PC era parte de las FARC?
–Tenían los contactos. Sabían con quién había que hablar. No eran lo mismo pero el PC colombiano apoyó los inicios de la lucha guerrillera.
–¿Y qué pasó?
–Eso generó inquietud (en el Partido). Yo ya era miembro de la Dirección Regional de la Juventud Comunista de El Quintío. Tenía 17 años. Estaba en el segundo bachillerato. Y ahí es dónde tomé la decisión. Y me mandaron un guerrillero de unos 30 años a que hablara conmigo. Me dio una charla como para que yo no fuera para allá: “eso es muy duro, van a aguantar hambre, se tiene que olvidar de la familia”. Yo dije “ya la decisión está tomada, yo me voy”. Así llegué a la guerrilla.
Cuarenta años después de que entró al monte, Timochenko tiene la posibilidad de volver a llamarse Rodrigo Londoño. Lo mismo le ocurre a otros siete mil guerrilleros, a un número indefinido de militantes del Partido Comunista Clandestino de Colombia (la organización política que las FARC crearon hace unos años) y a otros tantos grupos de apoyo. “Ninguna guerrilla puede sostenerse sin apoyo de masas”, dice Timochenko para dejar en claro que su supervivencia no fue obra del destino sino de “hacer política y utilizar las armas”.
Pero lo que puede cambiar en los próximos años es la realidad colombiana. Por eso hay tantos actores jugando en favor de la paz. Y, por los mismos motivos, hay otros que operan en contra.
–¿La Iglesia colombiana participó?
–Uno de los factores que me llamó la atención fue el poco compromiso de la Iglesia a lo largo del desarrollo del proceso. Ahora, después del plebiscito vino a Cuba la alta cúpula de la Iglesia, monseñor Luis Augusto Castro Quiroga vino acompañado de otros obispos. Fue una charla importante, interesante.
–Pero ya con el proceso bien avanzado.
–Sí. Pero hace falta. Y aseguraron que se van a meter en función de la implementación. Y hace falta porque Colombia es de tradición católica y en todo pueblo hay un cura y su papel es muy importante.
–En Colombia tuvo fuerza al Movimiento de Curas del Tercer mundo. Allí se hizo la conferencia de Medellín.
–Hay diversas tendencias. El obispo de Cali, Rubén Darío Monsalve, estuvo comprometido.
–¿Y el papa Francisco?
–Nos ha respaldado. Se ha mantenido una relación más o menos fluida con el Vaticano. Se han mandado cartas y ha mandado el apoyo en distintos momentos. Incluso tenemos entendido que, pese a que fue invitado por Santos, dijo que el compromiso de ir a Colombia es si se logra la paz. Y ahora iba a ir Santos a Roma de regreso de Oslo.
–Después de recibir el Premio Nobel de la Paz.
–Sí.
–El premio se lo dieron sólo a Santos pero hay dos partes en la negociación.
–(Se ríe.) Eso tendrán que explicarlo los que lo han hecho. A nosotros no nos motiva eso. El mejor premio que uno, como revolucionario, puede tener es lograr los objetivos que nos hemos propuesto: si logramos consolidar este proceso, si logramos la implementación de los acuerdos y se generan las condiciones para erradicar la violencia de la vida política del país, ese es el mejor premio que le podemos dejar a las futuras generaciones.
–¿Quiénes se oponen a este acuerdo?
–Los que han vivido de la guerra. La guerra es un negocio que produce mucha plata, ha permitido mantener el dominio y ha impedido el surgimiento de movimientos sociales y populares. Y como se han beneficiado tanto de la guerra es normal que no quieran que eso salga a la luz. Hay gente que se ha enriquecido. Se apropiaron de extensiones de tierras, la industria armamentista. Esos sectores están resistiendo al proceso.
Durante la negociación, el ex presidente Uribe fue el principal crítico del acuerdo. Hizo una campaña fuerte en contra del proceso que inició su ex funcionario y actual mandatario, Santos. Incluso se negó a sentarse a la mesa de negociaciones para sumar sus críticas y buscar caminos de consenso.
Lo que se juega en estos días no es sólo la paz, es la posibilidad de que las FARC entren al sistema político y disputen poder en las próximas elecciones de 2018. Para ello falta aún poco más de un año, que será bastante largo pero ese tiempo permitiría también organizar algún tipo de fuerza electoral.
–¿Cuándo será el momento de volver a dialogar con Uribe?
–Eso está en el campo de la especulación. De todas maneras, depende de él mismo. Desde el inicio del proceso, a través de terceros, insistimos en que se vinculara pero siempre se negó. Hasta último momento, que se le hizo un llamamiento público. Incluso después del plebiscito él dijo que no tenía nada que venir a hacer a La Habana. Pero después comenzó a pedirnos que lo recibiéramos pero ya le dijimos que no. No había nada que hablar. Las cosas tienen su momento pero no descarto que en la dinámica de la política nos pongamos a buscar acuerdos en función de sacar adelante este proceso.
–¿A qué se refiere con una “paz verdadera con justicia social”?
–Por ejemplo, el desarrollo del campo. Tenemos un potencial agrícola de 14 millones de hectáreas pero sólo se usan 4 millones. Y un potencial ganadero de 19 millones de hectáreas y se usan 30 millones, y eso debe cambiar. Están usando la tierra que es para agricultura en ganadería extensiva. Estamos importando el 50 por ciento de la comida cuando en los años ‘80 no necesitábamos importar un sólo kilo de comida. Eso fue un debate porque el gobierno hablaba de “seguridad alimentaria” y nosotros hablábamos de “soberanía alimentaria”: una cosa es tomar la comida de dónde uno quiera y otra, muy distinta, es producir la propia comida.
–Los partidarios del No no querían que puedan acceder a cargos electivos.
–(Se ríe.) No tiene sentido. Vamos a dejar las armas a un lado para dedicarnos a hacer política.
–Van a tener 5 cargos en Cámara de Representantes y 5 en el Senado. ¿Eso es automático?
–Sí, un mínimo de 5 y 5.
–Para el 2018 propone un “gobierno de transición”.
–Es una idea que lanzamos a la discusión porque los del NO ya están haciendo campaña. Álvaro Uribe está por Estados Unidos presionando y buscando apoyos. Por eso, los que queremos la paz debemos empezar ya. Y uno de los grandes problemas que tenemos en el movimiento popular es que estamos muy dispersos. Pero, además, en esta confluencia por la paz hay muchos sectores, que confluyen en eso pero tienen intereses distintos o visiones distintas. Unámonos en función de este objetivo.
Página12

martes, 29 de noviembre de 2016

Negociadores de paz del ELN colombiano honran a Fidel en Ecuador

Negociadores de la paz en Colombia, por el Ejército de Liberación Nacional (ELN), rindió tributo en la embajada de Cuba en Ecuador, al fallecido líder revolucionario Fidel Castro, para quien crecen las muestras de respeto hoy en este país.
La delegación, liderada por el jefe de las conversaciones por parte de la guerrilla, Pablo Beltrán, llegó a la misión diplomática con una corona de flores dedicadas el líder histórico de la Revolución Cubana, cuyo deceso, a los 90 años, ocurrió en La Habana, el pasado 25 de noviembre.
‘Vinimos a traer un mensaje del comandante Nicolás Rodríguez al presidente Raúl Castro, al pueblo y gobierno de Cuba y lo colocamos aquí en la embajada, afirmó Beltrán en declaraciones exclusivas a Prensa Latina, tras firmar el libro de condolencias, abierto en la sede desde el pasado 26 de noviembre hasta el venidero 4 de diciembre.
Según explicó, el dolor y la añoranza por el Comandante Fidel son similares entre los miembros del ELN y los cubanos: nos duele por igual, aseveró.
El guerrillero recordó que el ELN nació bajo la insignia roja y negra como la de Augusto César Sandino y la del Movimiento 26 de Julio, encargado de liderar la lucha hacia la victoria revolucionaria en Cuba en 1959.
Para Beltrán, el legado de Fidel Castro es inmenso pues ‘toda la enseñanza antimperialista y revolucionaria del comandante y del Che (Ernesto Guevara), siguen muy vivas en nosotros’.
Fidel nunca morirá, es como (José) Martí, como los grandes héroes, enfatizó.
¿Cómo nace Fidel? Por Martí, y ¿cómo van a nacer muchos revolucionarios en Cuba y el mundo?, de la mano de Martí y de Fidel, concluyó.
El profundo respeto y la admiración por el líder histórico de la Revolución Cubana, quedó plasmado en una Carta Abierta escrita por el Comando Central de la Dirección Nacional del ELN.
‘Los revolucionarios del mundo, los que tuvimos la oportunidad de conocer y compartir con el Comandante en Jefe Fidel Castro, nos estremecemos hoy ante su partida, reconociendo su integralidad, genialidad y grandeza de constructor y de revolucionario’, indica el texto.
‘Fidel, sabiéndose rodear de los mejores hijos de Cuba, le llevó a los pueblos del mundo, los avances revolucionarios, científicos y técnicos de la digna isla con la más grande y generosa solidaridad, para que así lo logrado con tesón y sacrificio se haga imperecedero entre los pueblos’.
‘Gracias Fidel por su generosidad y sea siempre su ejemplo la mejor guía para estas y las futuras generaciones’.
‘Tenemos la profunda convicción de que el gobierno y el pueblo de Cuba, continuarán construyendo la obra de Fidel, al lado de los pueblos, de los revolucionarios, demócratas y progresistas de Latinoamérica, porque Fidel como (Simón) Bolívar, Martí, el Che y (Hugo) Chávez, lucharon y soñaron con la patria Grande, esa que va del Río Bravo hasta la Patagonia’, concluye la misiva.
PL

domingo, 13 de noviembre de 2016

Colombia: Nuevo Acuerdo Por la Paz entre FARC y Gobierno genera alegría en Bogotá

BOG01  BOGOTA  COLOMBIA   12 11 2016  Un grupo de personas se reune para celebrar el nuevo acuerdo de paz entre el Gobierno de Colombia y las FARC hoy  sabado 12 de noviembre de 2016  en la Plaza de Bolivar de Bogota  Colombia   EFE LEONARDO MUNOZ
El nuevo Acuerdo alcanzado entre el Gobierno Colombiano y la Guerrila de las FRAC-EP ha desatado la euforia de miles de ciudadanos que celebraron la noticia en las calles de Bogotá. El acuerdo también ha sido recibido con satisfacción por la diplomacia internacional, que elogia los esfuerzos de los negociadores para superar el rechazo que cosechó el anterior pacto en un referéndum.
El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, aseguró que el nuevo acuerdo de paz con las FARC anunciado el sábado en La Habana debe unir al país porque recoge los planteamientos de todos los sectores sociales y mejora el original, firmado el pasado 26 de septiembre en Cartagena de Indias.
En una alocución para explicar detalles de los cambios hechos, Santos señaló que el documento inicial, defendido a capa y espada por su Gobierno, ha sido elogiado por expertos de todo el mundo, pero admitió: “con toda humildad, quiero reconocer que este nuevo acuerdo es un mejor acuerdo”.
0001122954A la renegociación con las FARC se llevaron 57 puntos planteados por la oposición que lideró la campaña por el “no” en el plebiscito del pasado 2 de octubre, por la Iglesia católica, confesiones evangélicas, empresarios, magistrados y partidarios del “sí”, entre otros sectores.”Sus iniciativas contribuyeron a lograr este nuevo acuerdo que ahora es de todos. ¡De todos!”, afirmó.
LLAMAMIENTO A LA UNIDAD
Santos agradeció especialmente a los expresidentes Álvaro Uribe (2002-2010) y Andrés Pastrana (1998-2002), así como a la exministra de Defensa Marta Lucía Ramírez, todos en la oposición y atrincherados en la campaña del “no”, las contribuciones que hicieron en el diálogo nacional que él convocó tras el plebiscito.
“Mirando para atrás, el resultado del plebiscito nos abrió la oportunidad de unirnos y quiero agradecer nuevamente la buena disposición y la buena voluntad con la que participaron todos los voceros, en particular los del ‘no'”, añadió.
El líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Timoleón Jiménez ‘Timochenko’, afirmó en Twitter que “está triunfando la paz” tras la firma de un nuevo acuerdo de paz con el Gobierno de Juan Manuel Santos en La Habana. “Hemos realizado nuestro mayor esfuerzo por responder a los anhelos de paz y hemos cumplido”, dijo en otro tuit el jefe insurgente, cuyo verdadero nombre es Rodrigo Londoño Echeverri.
La alta representante de la UE para la Política Exterior y vicepresidenta de la Comisión Europea, Federica Mogherini, mostró su esperanza de que el nuevo acuerdo de paz firmado por el Gobierno colombiano y las FARC sirva para ampliar el consenso de la sociedad.
El secretario de Estado de EEUU, John Kerry, felicitó al presidente de Santos, por el nuevo acuerdo de paz que alcanzó su Gobierno con las FARC y consideró que tras más de medio siglo de conflicto armado ningún pacto podrá satisfacer a todas las partes por completo. “Después de 52 años de guerra, ningún acuerdo de paz puede satisfacer a todos en detalle. Pero este acuerdo constituye un importante paso adelante en el camino de Colombia hacia una paz justa y duradera”, consideró Kerry en un comunicado remitido a la prensa al poco de anunciarse el nuevo acuerdo.
CELEBRACIÓN EN BOGOTÁ
Decenas de colombianos se reunieron en la céntrica plaza bogotana de Bolívar para celebrar bailando bajo una lluvia intermitente el nuevo acuerdo de paz alcanzado hoy entre el Gobierno de su país y la guerrilla de las FARC. El Campamento por la paz, instalado hace más de un mes en la plaza, ha servido de punto de encuentro para aquellos que al conocer el nuevo pacto han decidido desplazarse hasta el centro de Bogotá esta tarde para festejar el acuerdo con tangos y milongas.
La convocatoria, difundida a través de las redes sociales ante la inesperada noticia, tuvo una menguada respuesta al ser este un sábado que marca el inicio de un puente festivo en el que muchos bogotanos aprovecharon para salir de la ciudad. Entre quienes se congregaron ante la escalinata de la Catedral Primada de Colombia había algunas mujeres con atuendos propios de las zonas rurales del país que, emocionadas y aplaudiendo, escucharon las palabras los jefes negociadores del Gobierno, Humberto de la Calle, y la guerrilla, “Iván Márquez”, alias de Luciano Marín Arango.
Carolina Velandia, una de las asistentes, afirmó que bailaba para agradecer la “resistencia” de los ciudadanos que durante las últimas semanas han acampado para exigir un acuerdo de paz definitivo. “Queremos una Colombia reconciliada, incluyente y que se pueda abrazar. Necesitamos más ideas y menos balas”, señaló Velandia en declaraciones a Efe.
URIBE LLAMA LA ATENCIÓN A SANTOS
descargaEl principal detractor de los Acuerdos de Paz dice que el sector del No debería poder estudiar brevemente el nuevo acuerdo antes de ser implementado.
El expresidente y senador colombiano Álvaro Uribe Vélez solicitó al presidente Juan Manuel Santos que el texto firmado este sábado entre los delegados del Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP) “no tenga alcance definitivo”.
“He pedido al Presidente de la República que los textos que anuncian de La Habana no tengan alcance definitivo, que sean puestos en conocimiento de los voceros del No y de las víctimas, quienes los estudiarán en breve tiempo y expondrán cualquier observación o solicitud de modificación en nueva reunión con el equipo negociador del Gobierno”, dijo Uribe.
El presidente colombiano se reunió este sábado con el senador Álvaro Uribe, principal detractor de los acuerdos de paz, para presentarle los puntos renegociados en La Habana.
Más de 500 propuestas organizadas en 57 ejes temáticos fueron discutidas en La Habana. El nuevo acuerdo tiene cambios sustanciales ya que la derrota del Sí en el plebiscito dio paso a introducir modificaciones que hacen que el acuerdo sea muy robusto y con menos dudas para los partidarios del No.
Santos detalló que este nuevo acuerdo logra precisiones, ajustes y cambios en 56 de los 57 temas abordados. En los cambios incorporados al nuevo acuerdo, las FARC-EP tendrán que declarar y entregar todos sus bienes, no se autorizarán nuevas zonas de reserva campesina, las ONG no podrán actuar como fiscales, todos los jueces deben ser colombianos y se establecerá un límite de tiempo a la Jurisdicción Especial de Paz.
SANTOS DESTACA PRINCIONALES CAMBIOS DE NUEVO ACUERDO DE PAZ
Uno de los cambios más importantes que ahora concibe este documento es que las FARC-EP tendrán que entregar todos sus bienes para reparar a las víctimas, un reclamo generalizado entre los voceros del No.
El presidente Juan Manuel Santos agradeció este sábado las iniciativas de todos los sectores de la sociedad colombiana para alcanzar un acuerdo de paz que ahora es completamente de todos.
“Los resultados del plebiscito no podían sepultar la paz de Colombia y por eso se inició un diálogo sin descanso para escuchar las voces de todos los colombianos, recoger sus propuestas para un nuevo y mejor acuerdo de paz con las FARC-EP”, señaló el presidente.
Agregó que este acuerdo además debía hacerse rápido porque las declaratorias del cese al fuego son frágiles y podían perderse los años de diálogos en La Habana.
De las 500 propuestas agrupadas en 57 ejes temáticos, Santos enfatizó que fueron discutidas en su totalidad y además informadas paso a paso a los voceros del No a medida que avanzaban las negociaciones.
Santos detalló que este nuevo acuerdo logra precisiones, ajustes y cambios en 56 de los 57 temas abordados. En los cambios incorporados al nuevo acuerdo, las FARC-EP tendrán que declarar y entregar todos sus bienes, no se autorizarán nuevas zonas de reserva campesina, las ONG no podrán actuar como fiscales, todos los jueces deben ser colombianos y se establecerá un límite de tiempo a la Jurisdicción Especial de Paz.
Las FARC-EP tienen un origen político y su deseo es hacer políticas sin armas, por tanto la solicitud de que ellos no puedan ser elegidos en cargos públicos no fue incorporado al acuerdo, sí podrán ser elegidos, precisó el presidente Santos.
En este sentido, explicó que el acuerdo incluye expresamente que el partido de las FARC-EP no podrá inscribir candidatos para 16 curules transitorias de la Cámara.
Otro de los cambios es que el enfoque de género únicamente significa reconocer a mujeres como víctimas para garantizarles derechos.
El presidente aseguró que este acuerdo es mejor que el anterior porque es resultado de la revisión y ajuste del de Cartagena. “Se reflejan propuestas e inquietudes del SÍ y el NO”.
AGENCIAS

viernes, 21 de octubre de 2016

Aplauden decisión de FARC-EP de descartar negociación con Uribe


El politólogo colombiano León Valencia consideró hoy clave la decisión de las FARC-EP de descartar la apertura de diálogos directos con representantes del partido de derecha Centro Democrático (CD), encabezado por el expresidente Álvaro Uribe.
Negociaron con un presidente legítimo, no pueden abrir una nueva mesa, comentó el analista mediante su cuenta en Twitter luego de que fuera cancelada una reunión entre el abogado de ese movimiento guerrillero, Enrique Santiago, y portavoces del CD, promotores del No en el pasado plebiscito.
Líderes de esa formación política, severa crítica de los diálogos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), habían adelantado su intención de conformar una mesa técnica con sus delegados, los del Gobierno Nacional y la guerrilla.
Hay que escuchar, pero no legitimar a saboteadores, escribió en la misma red social el comandante del grupo insurgente Pastor Alape.
El pasado 26 de septiembre el presidente Juan Manuel Santos y el máximo jefe de las FARC-EP, Timoleón Jiménez, suscribieron un Acuerdo Final con el que se comprometieron a terminar el largo conflicto entre ambas partes.
Poco después venció el No en el plebiscito convocado para validar por la vía popular ese conjunto de pactos, resultado que abrió un debate nacional sobre el contenido de los mismos y su vigencia.
En medio de la incertidumbre surgida a partir de entonces, el mandatario decidió convocar a todas las fuerzas sociales y políticas, en particular a los simpatizantes del voto negativo, para que expusieran sus propuestas con vistas a un eventual ajuste del consenso ya existente, proceso de recepción que -aseguró- concluirá este jueves.
No más maniobras dilatorias, es en la mesa de conversaciones entre el Gobierno y las FARC-EP donde se toman las decisiones, la paz es ahora, enfatizó el senador Iván Cepeda, facilitador de esas gestiones, en uno de sus Tweets.
Precisamente el CD está bajo un fuego de acusaciones luego de que su gerente de campaña, Juan Carlos Vélez, declarara en una entrevista que manipularon a los sufragantes para conseguir el triunfo del No en el plebiscito.
El presidente del Consejo Nacional Electoral, Alexander Vega, confirmó que fue abierta una investigación a fin de ahondar en los procedimientos empleados por el comité del NO, reseñó RCN La Radio.
Según la misma fuente tal grupo es cuestionado por el uso de una publicidad engañosa.
PL

jueves, 13 de octubre de 2016

Otra gran marcha en Bogotá presiona por un acuerdo de Paz


Cerca de 10.000 personas, entre ellos indígenas, víctimas del conflicto armado y estudiantes, participaron este miércoles en la “Marcha de las flores” por Bogotá para expresar sus deseos de paz y la necesidad de llegar a un pronto acuerdo final. Los asistentes se movilizaron desde diferentes puntos de la capital hasta la céntrica Plaza de Bolívar, donde desde hace algunos días se ha realizado una acampada.
La manifestación discurrió en medio de pitos, banderas blancas y tambores que clamaban consignas como “Ni un niño, ni una niña, ni un beso para la guerra”; “Acuerdo firmado, acuerdo respetado” y “Porque el pueblo lo merece, el acuerdo permanece”.
“Es necesario el apoyo de todas las familias que han sido golpeadas, no importa que sean indígenas, campesinos, afros, todos necesitamos un país libre, tranquilo, y que podamos compartir como amigos”, aseguró el indígena Aníbal Rivera, quien llegó a Bogotá tras un viaje de 16 horas desde el municipio de Silvia, departamento del Cauca.
La “Marcha de las Flores” fue convocada por la Organización Nacional de Indígenas de Colombia (Onic), la Federación Colombiana de Educadores (Fecode) y rectores de las universidades e instituciones educativas de la ciudad.
El pasado 2 de octubre el plebiscito sobre el acuerdo de paz con las FARC, obtuvo un 50,21 % de votos por el “no”, mientras el “sí” alcanzó el 49,78 %.
El miércoles de la semana pasada también hubo una multitudinaria marcha en Bogotá, que llevó a un grupo de jóvenes a acampar desde ese día frente a la Catedral Primada para exigir un acuerdo definitivo de paz.
Estudiantes y diferentes organizaciones ciudadanas se sumaron al llamamiento, entre ellos la comunidad LGBTI, quien convocó la movilización “Acuerdo ya! LGBTI por la paz”. “Colombia nunca va a tener paz si no hay tolerancia y respeto hacia los demás”, aseveró Ángel Rodríguez, miembro de esa comunidad.
En la manifestación se homenajeó a las víctimas del conflicto con un corredor humano lleno de flores blancas y aplausos como forma de reconocer el dolor de las víctimas y el perdón necesario para construir un nuevo país.
“Desde mi corazón de madre, de mujer, con el espíritu femenino de la madre tierra en este moyo (vasija de barro) sagrado de Bacatá recibimos a todos los hermanos de los pueblos originarios para que estos mandatarios sean coherentes con la paz que tanto un pueblo necesita”, dijo por su parte la indígena de la comunidad Muisca Nelis Rativá.
LibreRed | EFE

lunes, 3 de octubre de 2016

Colombia. Comunicado de las FARC-EP

La paz triunfará.
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Escrito por Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejercito del pueblo (FARC-EP) lamentan profundamente que el poder destructivo de los que siembran odio y rencor hayan influido en la opinión de la población colombiana.
Con el resultado de hoy, sabemos que nuestro reto como Movimiento Político es todavía más grande y nos requiere más fuertes para construir la paz estable y duradera.
Las FARC-EP mantienen su voluntad de paz y reiteran su disposición de usar solamente la palabra como arma de construcción hacia el futuro.
Al pueblo colombiano que sueña con la paz que cuente con nosotros.

La paz triunfará.

Tras el No al Acuerdo de Paz: ¿Qué viene para el futuro de Colombia?

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Un resultado inesperado fue el rechazo al Acuerdo de Paz con la guerrilla de las FARC por parte de una leve mayoría de los colombianos. Con una participación de apenas un 37%, el plebiscito deja como vencedor al ex presidente Uribe y su política de línea dura y en suspenso todo un proceso conducido por el presidente Santos y que estaba siendo verificado por la ONU. Pese a la votación tanto Santos como las FARC aseguran que mantienen su voluntad de paz.
Tras más de medio siglo en conflicto y con los ojos del mundo puestos este domingo 2 de octubre en Colombia, una leve mayoría de 50,21% frente a 49,78% decidió la opción No al Acuerdo de Paz con la guerrilla de las FARC.
La pregunta era: ¿Apoya usted el acuerdo final para terminar el conflicto y construir una paz estable y duradera?

Casi 6 y medio millones de colombianos dijeron No al acuerdo con las FARC, de los 34.899.945 personas que estaban habilitadas para votar en las elecciones de hoy. Se registró una participación de 37 por ciento y un 63 por ciento de abstención. A partir de esos datos, se dirime que sólo un 18,2 por ciento de los electores decidieron dejar el proceso de paz en el limbo.
La opción Sí era apoyada por el presidente Juan Manuel Santos (derecha), la guerrilla de las FARC, la izquierda y el centro político y, según las encuestas, por una amplia mayoría de colombianos. Con la derrota de tal inédito arco político, se abre un gran margen de incertidumbre sobre la suerte del proceso de paz para un conflicto interno iniciado en 1964.
El plebiscito buscaba ratificar el proceso de paz iniciado hace 4 años y de resultar aprobado daba vía expedita a los acuerdos alcanzados para desmovilizar a la guerrilla de las FARC.
El Presidente Juan Manuel Santos comprometió su capital político en el proceso de paz. Si lograba firmarlo pasaba con su mano a escribir un momento importante de la historia colombiana. Las negociaciones con las FARC, las que en los últimos años habían sido golpeadas duramente por el Ejército, se iniciaron en 2012 y concluyeron con la firma el pasado 26 de septiembre en Cartagena de Indias con su firma junto a la del jefe de las FARC, Rodrigo Londoño Echeverri (Timochenko).
El plebiscito es el segundo que se realiza en Colombia, el anterior correspondió a 1957, que dio fin a una guerra nunca declarada entre los dos principales partidos políticos, Liberal y Conservador, y que dejó cientos de muertos.
EL ACUERDO QUE NO FUE
El acuerdo buscaba transformar a las FARC en una organización política legal. Sus 5.765 combatientes, según cifras de la guerrilla, se concentrarían en 20 zonas para su desarme y posterior reinserción a la vida civil, proceso de seis meses que sería supervisado por las Naciones Unidas. Las negociaciones fueron apoyadas por Cuba y Noruega como países garantes y Venezuela y Chile como países acompañantes
Una de las alternativas para la inserción en la vida política de las FARC era asegurarles un cupo mínimo de 5 curules en el Congreso y en el Parlamento hasta el 2026 (los que si no eran ganados en las elecciones, se les nominaba hasta contemplar cinco), financiamiento como a los demás partidos políticos y la posibilidad de manejar 31 emisoras comunitarias.
Las FARC se comprometían a desmantelar los cultivos de coca que llevan controlando hace décadas. También el gobierno les subsidirían con montos en dinero su reinserción en la vida civil a invertir en un proyecto productivo o en la cooperativa.
El Acuerdo crea además un Fondo de Tierras, que será integrado con las que le confisquen a los narcos, con tierras baldías, con baldíos apropiados ilegalmente y con tierras inexplotadas que el Gobierno logre expropiar de acuerdo con la ley para entregarle a campesinos sin tierras. El compromiso es repartir 3 millones de hectáreas, el equivalente a la extensión de la mitad de Antioquia. Estos campesinos tendrán además subsidios y créditos especiales.
También se pactó un Estatuto de la Oposición, a elaborar de común acuerdo los partidos en el Congreso para garantizar la participación de los que no están en la coalición oficial del gobierno.
En el plano de la justicia y reparación, se acordó que los guerrilleros y agentes del Estado que cometieron delitos atroces como el desplazamiento, el secuestro, la desaparición forzada y el reclutamiento de niños serán juzgados por el Tribunal de Paz y condenados a una pena, dándose penas alternativas a la cárcel a quienes confiesen lo que hicieron. Quienes no hayan cometido delitos atroces, sino delitos políticos como rebelión y porte de armas serían amnistiados.
Para lo anterior se contempló crear una Jurisdicción Especial para la Paz, compuesto por magistrados que serán elegidos por un comité integrado por un delegado de la ONU, uno del Instituto para la Justicia Transicional, uno de la Corte Suprema, uno de un comité integrado por todas las universidades públicas y uno del Presidente de la Corte Europea de Derechos Humanos.
PERDEDORES Y GANADORES
El gran perdedor es el presidente Juan Manuel Santos, quien no estaba obligado al iniciar las conversaciones con las FARC en refrendarlo vía votación popular, pero darle al proceso un final en el que la ciudadanía tuviera participación fue una obsesión del mandatario. “La paz es el camino. Todos los colombianos debemos ser protagonistas de este cambio histórico”, dijo Santos al momento de votar en Bogotá.
También apoyaron el proceso de paz los senadores opositores Jorge Robledo, Claudia López e Iván Cepeda, quienes mantienen una férrea oposición a las políticas extractivistas y neoliberales del gobierno de Santos, pero que sólo en función de los acuerdos de paz se sumaron entusiastas.
El ex presidente liberal César Gaviria también se la jugó por el acuerdo, llegando a ser el jefe de la campaña por el Sí en el plebiscito. A su juicio se trataba de una “extraordinaria oportunidad para dar un paso adelante por la paz de Colombia”.
El gran ganador es el ex presidente y senador Álvaro Uribe Vélez, quien cuando estuvo en el Palacio de Nariño fue el impulsor de una guerra frontal a las guerrillas de las FARC y el ELN,aplicando una búsqueda a muerte de los líderes de las FARC, estableciendo bonificaciones por muertes y autorizando incluso bombardeos en territorio ecuatoriano.
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Esta campaña en las calles de Colombia en las semanas previas al plebiscito dan cuenta del sentido que los sectores a favor del No le querían dar al evento.
Según describe la revista La Semana, el líder del Centro Democrático rechazó el pacto con las FARC antes de haberlos leído, los criticó con verdades a medias y “dedicó en las últimas semanas todas sus energías y poder de elocuencia para derrotar al gobierno empleando un cóctel de mentiras reiteradas sobre los acuerdos”.
“La paz es ilusionante, los textos de La Habana decepcionantes”, dijo durante la mañana de la votación Uribe, para quien el acuerdo encamina al país hacia el “castrochavismo” de Cuba y Venezuela.
En su campaña por el No tuvo el apoyo del ex presidente Andrés Pastrana y el ex procurador, el conservador Alejandro Ordóñez, quien asiste cada domingo junto a su esposa a la iglesia de Los Sagrados Corazones de Jesús y de María, en el barrio La Soledad, donde se sigue la doctrina de Lefebvre y se celebra la misa en latín.
La carrera de Ordóñez está salpicada de cruzadas en las que ha sido protagonista: Demandó al director de la revista SoHo cuando publicaron una imagen en que políticos, artistas y periodistas representaban a los apóstoles de la última cena y la modelo Alejandra Azcárate a Jesús. También es un férreo opositor al aborto, combatió desde la  Procuraduría el matrimonio de personas del mismo sexo y la adopción de hijos por parte de personas de la diversidad sexual, usó su cargo para oponerse a la tramitación de la ley que reglamentaría el derecho de los enfermos terminales a decidir sobre el final de sus vidas y se opone a la despenalización de las drogas.
La posibilidad de que Ordóñez sea junto a Uribe el candidato presidencial de la derecha después del plebiscito está sonando fuerte.
La Iglesia Católica, pese a que el papa Francisco se la jugó en público y en privado por la solución negociada de la paz, fue siempre reacia a tomar partido por el Sí y prefirió guardar una tibia neutralidad, destaca la revista Semana, apenas rota cuando el Arzobispo de Cali, monseñor Darío de Jesús Monsalve, habló abiertamente a favor del Sí.
El Ejército colombiano también es beneficiado con el fracaso del acuerdo. La guerrilla ha provocado que en las últimas décadas la inversión militar en Colombia se disparara, sobre todo bajo la época de Uribe, con asistencia directa de EE.UU., lo que hoy tiene dicho cuerpo armado como el más poderoso de América Latina. En los últimos años el Ejército había dado golpes duros a las FARC bombardeando sus campamentos y matando a varios de sus líderes.
TORMENTA Y BAJA PARTICIPACIÓN
La poca participación se explica por el paso del huracán Matthew en el Caribe, cuyas fuertes lluvias afectaron a 4 millones de potenciales votantes, sobre todo en La Guajira, donde se cancelaron 15 puestos de votación. También fueron suspendidos locales en los departamentos de Magdalena y Atlántico. Según la Misión de Observación Electoral (MOE), “el 12% del potencial electoral del país se vio afectado por la situación climática”.
En la capital ganó el Sí al proceso de Paz, obteniendo un 56,07% de apoyo frente a un 43,92% que tuvo la opción No. En Bogotá se concentran 5,5 millones de votantes y apenas 2,5 millones participaron del plebiscito.
En las regiones aún controladas por las FARC los resultados no son muy alentadores para la guerrilla. Pasa así en la región del Meta, en donde un 63,58% de los votantes se opusieron al acuerdo frente a un 36,41% que dijo Sí.
En Nariño se revierten los malos resultados a nivel nacional para el acuerdo. En dicho departamento el Sí obtuvo un 64,69% frente a un 35,3% del No.
En Ituango, uno de los municipios más golpeados por la violencia, los pobladores apoyaron el Sí pese al mal tiempo. Votaron un 23,15 % del total de ciudadanos habilitados, de los cuales 68,58 por ciento apoyó el acuerdo con las FARC.
Los departamentos en que ganó el No fueron Casanare, Norte de Santander, Meta, Antioquia y Huila. En Casanare el No arrasó con un 71,14%. La zona era controlada hasta hace poco por paramilitares y es la única gobernación que tiene en el país el partido Centro Democrático, del ex presidente Uribe.
En Antioquia, un 62% de inclinó por la opción No frente a un 37,99% que apoyaba el acuerdo. El departamento cuya capital es Medellín es zona dominada por los grandes estancieros que apoyaron a los paramilitares. Uribe forjó su carrera política en dicha región antes de ser presidente.
La Silla Vacia describe la votación en Antioquia presentando a Olgam una vtoante que esperaba a que su hijo David (26 años) terminara de votar. Ambos lo hicieron por el no. “Con esa gente (las Farc) no se puede negociar,” dijo Olga, argumentando que miembros de su familia, ganaderos, habían sido secuestrados por la guerrilla y que el abuelos había terminado vendiendo una finca. “La violencia va a seguir, aunque gane el sí”, agregó David.
PRESIDENTE SANTOS Y GUERRILLA POR LA PAZ
Pese al estrecho edicto de las urnas hay voluntad tanto del presidente Santos como de las FARC en mantener el alto al fuego conseguido en las últimas etapas de las negociaciones. “El cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo sigue vigente y seguirá vigente”, sostuvo el mandatario tras aceptar la derrota de la opción Sí.
También anunció que convidará a los que defendieron la opción No a sentarse a la mesa de negociaciones. Santos dijo que “ahora vamos a decidir entre todos cuál es el camino que vamos a tomar para que la paz sea posible (…) No me rendiré, seguiré buscando la paz hasta el último minuto de mi mandato, porque ese es el camino para dejarle un mejor país a nuestros hijos”.
La guerrilla de las FARC también ha sido cauta tras conocerse los resultados. Ya durante la jornada a través de un twitter en su cuenta oficial decían: “Sabemos que hemos cometido errores, ofrecemos perdón a toda Colombia”.
En horas de la tarde y desde La Habana, Timochenko manifestó que lamenta los resultados del plebiscito por la paz, pero que tenía la intención de continuar con su voluntad y deseo para obtener la paz. En un comunicado público aseguró que “las FARC-EP mantienen su voluntad de paz y reiteran su disposición de usar solamente la palabra como arma de construcción al futuro”.
Agregó que “Las Farc EP lamentan profundamente que el poder destructivo de los que siembran odio y rencor hayan influido en la opinión de la población colombiana”.
Timochenko culminó diciendo que el reto de las FARC como “movimiento político es todavía más grande y nos requiere más fuerte para construir la paz estable y duradera”.
Junto a él aparecían los comandantes Luciano Marín, alias ‘Iván Márquez’ y Félix Antonio Muñoz Lascarro, alias ‘Pastor Alape’, entre otros de los negociadores de la guerrilla.
¿QUÉ VIENE A FUTURO?
Como pocos esperaban el rechazo al acuerdo de paz, las salidas están aún bajo la brújula de la incerteza. Es claro sí que las opciones son renegociación o convocar a una Asamblea Constituyente.
Al diario El Espectador, el exmagistrado Augusto Ibañez, manifestó que la única salida es convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, con participación de todos los sectores sociales. Dicha solicitud fue pedida por la propia guerrilla al comienzo y hasta por el uribismo.
El periódico bogotano también destaca que el rechazo al acuerdo en las urnas, “es un hondo impacto en el acompañamiento que había recibido la mesa de diálogos por parte de las naciones del mundo. La misión de verificación de los acuerdos que coordinaba la ONU ha quedado congelada, o por lo menos perdió el piso político para adelantar el mandato asignado. Y por tanto, la financiación de los planes para implementar el posconflicto también quedan en suspenso”.
Todo pareciera indicar que la personalidad fuerte de Uribe es aún atractiva para muchos colombianos. Tal vez el resto decidió quedarse en casa y recién contempla los resultados de su falta de participación. Lo cierto es que los acuerdos de paz llegaron para quedarse y es un anhelo de la gran mayoría de los colombianos. Las vías que tomen a futuro dependen de la habilidad política de Santos, pero en Colombia pesan las décadas de Uribe con los falsos positivos, entierros de miles de personas clandestinas, los crímenes brutales del paramilitarismo y su propaganda sin ética por los medios masivos en el período.
Mauricio Becerra R.
@kalidoscop
El Ciudadano