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martes, 21 de agosto de 2018

Mark Zuckerberg: “No admitiré propaganda comunista en Facebook”

Facebook acaba de anunciar el cierre de las cuentas en inglés de la televisora multinacional latinoamericana TeleSUR. Una decisión de su propietario -Mark Zuckerberg- dirigida a la eliminación en la red social de lo que él califica «propaganda comunista»
  Facebook acaba de anunciar el cierre de las cuentas en inglés de la televisora multinacional latinoamericana TeleSUR. Una decisión  que su propietario, Mark Zuckerberg, ha justificado por su intención de eliminar de esta Red Social lo que  él califica como «propaganda comunista».  El empresario multimillonario también pretende excluir una serie de programas que TeleSur produce en inglés.


Sin embargo, la acción macartista de  Zuckerberg no supone ninguna novedad.  Según revela la Red Voltaire, el pasado 7 de agosto de 2018,  el joven multimillonario creador y presidente de Facebook coordinó personalmente, con Google, Apple, Spotify y YouTube, el cierre de las cuentas vinculadas al periodista estadounidense Alex Jones y al sitio web InfoWars, bajo la acusación de «conspiracionismo».
Históricamente el anticomunismo ha sido – y continuará siendo en tanto el capitalismo exista – un arma del sistema para atacar cualquier tipo de disidencia.Por ello, no es extraño que sean los mismos sujetos y grupos de poder imperialista que hablan de tolerancia, democracia, libertad y derecho a la información quienes disparan, una vez más, toda su artillería  contra una cadena como TeleSur, aunque su línea editorial, ciertamente avanzada y progresista, no pueda calificarse como revolucionaria.  El mero hecho de que esta cadena pretenda producir y difundir contenidos no sometidos al control de los monopolios occidentales y con una perspectiva latinoamericana, y sea altavoz de los gobiernos “díscolos” que no acatan la disciplina de Washington, es más que suficiente para que se desate la “caza de brujas”.

jueves, 26 de abril de 2018

Perfiles ocultos: El secreto de Facebook

Cuando alguien abre una cuenta nueva, la página se encarga de recopilar los datos de los contactos de esa persona, estos vienen dados gracias a WhatsApp o a la lista de contactos telefónica de quien se registra.
El tema de Facebook pica y se extiende, porque cada día tenemos una sorpresa diferente, y es que cuando Mark Zuckerberg testificó frente al Senado estadounidense muchos datos y dudas salieron a la luz. Esta es una de la razones por las cuales la plataforma decidió instaurar más transparencia en sus condiciones y con ello, que los usuarios pudieran decidir qué información decidían compartir con la red social.
Resulta que es posible que Facebook tenga datos de las personas que ni siquiera cuentan con un perfil dentro de la plataforma, estos perfiles no existentes son llamados “perfiles ocultos”.
Esta información formó parte de las preguntas que se le hicieron a Mark Zuckerberg: el republicano Ben Luján le preguntó al CEO de Facebook sobre la recopilación de datos que no son de usuarios.
Su respuesta fue la siguiente: “Congresista, en general, recopilamos datos sobre personas que no se han registrado en Facebook por razones de seguridad para evitar las búsquedas inversas basadas en información pública como números de teléfono”. Al parecer Zuckerberg desconocía por completo la existencia de dichos perfiles.
En el caso de los “perfiles ocultos”, Facebook cuenta con la información que los usuarios que se registran deciden otorgar una vez que se unen a la plataforma.
Cuando alguien se abre una cuenta nueva, la red social se ocupa de recopilar los datos de los contactos de esa persona, estos vienen dados gracias a WhatsApp o a la lista de contactos telefónica de quien se registra.
Esa información que Facebook ha guardado de forma automática sirve para crear los llamados “perfiles ocultos”, los cuales son completamente privados. Debido a esto cuando una persona se hace por vez primera un perfil en la red social, le aparecen sugerencias de amigos que, de hecho, ya conoce.
Pese a las críticas por la privacidad de sus usuarios Zuckerberg destacó que su comunidad sigue creciendo y superó el estimado de ingresos de Wall Street para el primer trimestre de 2018 y anunció que recaudó 11,97 mil millones de dólares.

miércoles, 11 de abril de 2018

Zuckerberg asume la culpa por filtración de datos en Facebook



El fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, asumió toda la culpa del abuso de la compañía Cambridge Analytica, al utilizar  datos de millones de usuarios de la red social para la campaña electoral de Donald Trump.
En una audiencia de la Cámara Alta del Congreso de Estados Unidos  testificó todo lo ocurrido con la filtración de datos de usuarios de Facebook.

“No tomamos una visión lo suficientemente amplia de nuestra responsabilidad, y eso fue un gran error, lo siento ” , aseveró Zuckerberg.
Admitió no comprender cómo la plataforma, que dice ser utilizada por 2.000 millones de personas, podría ser objeto de abuso y manipulación.
El presidente ejecutivo de Facebook se presentó ante una comisión del Senado este martes y ante otra de la Cámara de Representantes, en medio de la tormenta por el uso de información sin permiso de al menos 87 millones de usuarios de Facebook.
Reconoció que “ahora está claro que no hicimos lo suficiente para evitar que estas herramientas se usen también para hacer daño. Eso se aplica a noticias falsas, interferencia extranjera en elecciones y discursos de odio, así como también a desarrolladores y privacidad de datos.
Durante un intercambio de preguntas con el senador Patrick Leahy, Zuckerberg fue cuidadoso en divulgar información sobre el nivel de cooperación de Facebook con el fiscal especial Robert Mueller.
“Quiero ser cuidadoso porque quiero estar seguro que podemos discutir esto en una audiencia pública y revelar algo que es confidencial”, dijo.
Sin embargo, poco antes había afirmado que él mismo nunca había sido entrevistado por agentes del equipo del fiscal Mueller.
Mark Zuckerberg, admitió que sus auxiliares “trabajan” con el equipo del fiscal especial estadounidense que investiga la alegada injerencia de Rusia en las elecciones presidenciales de 2016
Las investigaciones sobre la alegada injerencia de Rusia en las elecciones presidenciales de 2016 se concentran en parte en el uso de las redes sociales, y en particular Facebook, para divulgar información falsa.
Agencias de inteligencia de Estados Unidos ya expresaron con certeza sobre la injerencia de Rusia en las elecciones, aunque la investigación de Mueller busca verificar si el comité de campaña de Donald Trump fue parte de ese esfuerzo.
Zuckerberg se comprometió a evitar que casos como esos se repitan, en un nuevo intento por controlar el daño de imagen y tras perder unos 80.000 millones de dólares de valor en la Bolsa de Valores desde mediados de marzo.
“Estamos en el proceso de investigar cada aplicación que tuvo acceso a una gran cantidad de información antes de que bloqueáramos nuestra plataforma en 2014”, dijo Zuckerberg, quien estuvo en el Capitolio.
“Si detectamos actividad sospechosa, haremos una auditoría completa. Y si descubrimos que alguien está utilizando datos de manera incorrecta, los prohibiremos y se lo diremos a todos los afectados”, puntualizó.
Facebook dijo haber tomado varias medidas para compensar fallas masivas en la protección de datos.
Desde el lunes, nuevas herramientas de privacidad rigen en los flujos de noticias de los usuarios, dijo la compañía, que el domingo anunció la suspensión de otra firma de análisis de datos, CubeYou, con sede en Estados Unidos, tras reportes de que usó comercialmente datos recogidos a través de tests psicológicos.
Facebook es objeto de investigaciones y quejas en ambos lados del Atlántico desde que estalló el caso a mediados de marzo.
Facebook, como Google o Twitter, también han servido como un trampolín para una gran operación para desestabilizar las elecciones estadounidenses en 2016.
Zuckerberg, quien declinó a prestar declaración en Bruselas y Londres, ya envió a fines de 2017 a su director jurídico al Congreso estadounidense a dar explicaciones sobre el uso de datos privados.

jueves, 5 de abril de 2018

Facebook estima que fueron compartidos datos de 87 millones de usuarios


Grupos que monitorean los derechos a la privacidad y algunos en el Congreso pidieron a la FTC investigar si el manejo inadecuado de los datos de los usuarios de Facebook violó un decreto de consentimiento firmado entre esa red social y la agencia.
Facebook estima que la información de hasta 87 millones de personas, principalmente de EE.UU., puede haber sido compartida con Cambridge Analytica. Anteriomente se informó que 50 millones de personas pudieron verse afectadas por el escándalo de privacidad.
La red social ha señalado este miércoles a través de un comunicado que a partir del 9 de abril informará a los usuarios si sus datos pudieron haber sido compartidos con Cambridge Analytica.
En forma de enlace en el News Feed se mostrarán las aplicaciones utilizadas y la información a la que han tenido acceso, pudiendo los usuarios eliminar las aplicaciones no deseadas.
El 11 de abril el fundador de la red social, Mark Zuckerberg, testificará ante el Congreso de EE.UU. mediante una videoconferencia por el caso de Cambridge Analytica, para declarar sobre las prácticas de privacidad de datos de Facebook.
-El escándalo acerca de la filtración de datos personales a la empresa británica de análisis de datos digitales se destapó en marzo y Facebook reconoció que Cambridge Analytica había recogido la información sobre millones de usuarios sin su consentimiento explícito.
-La información privada de los usuarios de Facebook fue, supuestamente, utilizada para manipular a los votantes e influir en el resultado de los comicios presidenciales de EE.UU. de 2016.
(Tomado de RT)

lunes, 2 de abril de 2018

Las redes no son gratis, las pagas con tus datos


A pesar de que Google, Facebook, Twitter, WhatsApp, Instagram y otras redes más pequeñas como Snapchat sean las encargadas de recopilar los datos, el estudio y la sistematización de los mismos se hace en empresas que normalmente operan fuera del radar de la mayoría de los usuarios.
Toda interacción con Internet crea datos que en su mayoría son resguardados en un lugar que desconocemos. Al colocar una foto de perfil en cualquier red social, ese archivo se guarda efectivamente en un servidor privado bajo unos esquemas de privacidad que no son auditables por el usuario. Así como pasa con las fotos también sucede con las conversaciones, los correos, los archivos e información de uso: como el tiempo que se pasa en una página, el contenido de las búsquedas, los historiales de compras en Internet, datos geográficos, preferencias musicales, grupo etario y más.
Las operaciones de mercadeo que suelen derivar de la información tan detallada que cada usuario publica en Internet fueron sólo el comienzo. En un principio se supo de empresas privadas que modificaban sus estrategias de mercado teniendo en cuenta las opiniones que las personas tenían de la marca en redes sociales, pero para obtener esos datos no revisaron perfil por perfil, sino que compraban a la red social de turno toda la información que necesitaban, fuese privada o pública; mensajes directos, descripciones de fotografías o comentarios.
Más recientemente esa información ha servido para crear perfiles electorales, de forma que puedan ser utilizados para vender ya no una marca, sino un candidato a presidente o una propuesta en especial. Vale acotar que estos perfiles individuales no paran de crecer, cada vez son más detallados y completos, incluyendo actualmente el reconocimiento facial y las rutas transitadas, elementos clave para el control social.
A pesar de que Google, Facebook, Twitter, WhatsApp, Instagram y otras redes más pequeñas como Snapchat sean las encargadas de recopilar los datos, el estudio y la sistematización de los mismos se hace en empresas que normalmente operan fuera del radar de la mayoría de los usuarios, como Cambridge Analytica y detrás de ésta el SCL Group, quienes describen sus actividades de la siguiente forma:
“SCL Group proporciona datos, análisis y estrategias a gobiernos y organizaciones militares de todo el mundo. Durante más de 25 años, hemos llevado a cabo programas de cambio de comportamiento en más de 60 países y hemos sido reconocidos formalmente por nuestro trabajo en defensa y cambio social”.

El escándalo

Estas empresas ya no están más en las sombras, desde el escándalo mediático que se armó cuando un antiguo miembro fundador de Cambridge Analytica declaró que Facebook había entregado datos de 50 millones de perfiles para ser explotados con fines electorales por parte del comando de campaña de Donald Trump en las más recientes elecciones presidenciales de los EEUU.
Por un lado estos señalamientos generaron una caída importante de las acciones de Facebook, así como también sirvió para mermar aún más la confianza en las instituciones tradicionales del Estado-nación, ahora tachadas de manipuladoras y corruptas, con bastantes razones.
Cambridge Analytica es sólo un chivo expiatorio, el golpe real es contra la política tradicional
Se infiere a través de las miles de noticias que se han generado que sin esta “ayuda” adicional de Cambridge Analytica, los triunfos electorales del Brexit y de Donald Trump no hubiesen sido posibles, pero no se detienen allí, sino que algunos bodrios desinformativos como Televisa e Infobae también se atreven a relacionar a Rusia con el escándalo, aun cuando públicamente Facebook declarase que no están involucrados en absoluto.

¿Qué hay detrás de esta escaramuza controlada?

Las operaciones psicológicas no fueron inventadas hace dos años, son una herramienta más dentro del esquema de guerra generalizada en todo el planeta. A pesar de que el término Big Data se pusiera de moda luego del triunfo electoral de Trump, el uso de esta herramienta para estudiar y posteriormente manipular conductas colectivas se remonta a la guerra de Estados Unidos contra Vietnam.
Entonces el problema no parece estar en las herramientas sino para qué se las usa, ya que desde todos lados han comenzado a aparecer nexos de Cambridge Analytica con instituciones colombianas, mexicanas, argentinas y otras más, pero en ningún caso se ha hecho tanto alboroto como con el Brexit o la presidencia de Trump, dejando implícito que justo esos dos acontecimientos fueron especialmente incómodos para los que hoy patrocinan tantas acciones legales y mediáticas para demeritarlos, al punto de reducir al electorado a un puño de “zombies manipulados” y destruir la credibilidad de Cambridge Analytica en el proceso, como si esa fuese la única empresa que realiza ese tipo de asesoría. Aquí cabe recordar el caso de la empresa consultora de JJ Rendón como un ejemplo cercano y reciente de este tipo de iniciativa.
Adicionalmente, este tipo de linchamiento mediático tiene muchos parecidos con los Panamá Papers y la trama de Odebrecht, como se dijo antes, en tanto sirven para engrosar el expediente de la crisis institucional del Estado-nación. Cabe preguntarse de dónde viene el señalamiento y cuáles son las motivaciones, porque generalmente estos escándalos son distribuidos desde generadores de opinión auspiciados por los más interesados en debilitar aún más las capacidades de los Estados para que las corporaciones y los grandes capitales privados no tengan trabas geográficas, políticas, arancelarias o jurídicas en su accionar.
Diluir los Estados es una operación multidimensional de largo aliento. Actualmente Cambridge Analytica es sólo un chivo expiatorio, el golpe real es contra la política tradicional, aunque en este caso también se puede notar un fenómeno descrito por el historiador e intelectual ruso Andrei Fursov en una entrevista, en la que afirma que los grandes capitales amasados recientemente por sujetos como Mark Zuckerberg, Steve Ballmer o Bill Gates, serían expropiados de una manera u otra, siempre bajo una razón moralmente justificable por la opinión pública y dejando implícita la idea de que se está haciendo justicia.
Este golpe económico y mediático que recibió Facebook hace evidente que ese periodo descrito por Fursov ha comenzado. Eso no quiere decir que Facebook vaya a desaparecer, pero sí habla de un hecho real y palpable: Facebook no se manda solo, en el momento que se contradiga los intereses de los dueños del mundo, sin importar qué tan grande sea la empresa o el personaje, va a recibir su oportuno correctivo.

miércoles, 28 de marzo de 2018

Edward Snowden afirma que Facebook es una “empresa de vigilancia”

snowden-730x450Edward Snowden, ex analista de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés), se ha hecho eco de la reciente polémica por la violación de datos masiva que se realizó por parte de Cambridge Analytica, una firma de análisis de datos para procesos electorales, a través de Facebook, y ha tildado a la compañía de Mark Zuckerberg de ‘empresa de vigilancia’.
A través de su cuenta de Twitter, el también director de Free of the Press Foundation aseguró:
Las empresas que ganan dinero recolectando y vendiendo registros detallados de sus vidas privadas fueron una vez descritas claramente como “empresas de vigilancia”. Su rebautizo como “redes sociales” es el engaño más exitoso desde que el Departamento de Guerra se convirtió en el Departamento de Defensa.
Como informamos anteriormente, una publicación realizada por la periodista Carol Cadwalladr, del medio The Guardian, mostró las declaraciones de Christopher Wylie, ex empleado de Cambridge Analytica, quien asegura que esta firma recopiló datos sensibles de los usuarios de Facebook para crear anuncios personalizados en pro de favorecer la tendencia política de Donald Trump durante las elecciones presidenciales de 2016.
Snowden ha aprovechado este histórico robo de información para sugerir que Facebook gana dinero recopilando y vendiendo los registros detallados de la vida privada de las personas. Si tenemos en cuenta que los datos personales de más de 50 millones de usuarios estadounidenses fueron estudiados a nivel psicológico para crear anuncios individuales con el fin de promover una tendencia política, las declaraciones de Snowden no resultan tan aberradas.
Además, Facebook actualmente enfrenta procesos legales en diversos países de la Unión Europea, donde incluso ha recibido multas millonarias por recolectar datos sobre ideologías, sexo, gustos personales, navegación y creencias religiosas sin dar información clara a los usuarios sobre el uso que se le dará a los mismos.
La polémica a la que actualmente se enfrenta Facebook comenzó el pasado viernes, cuando la compañía anunció que la cuenta de Cambridge Analyticaestaba suspendida por violar sus políticas de privacidad.  Al parecer, esta firma utilizó sin autorización los datos de los usuarios de la red social para desarrollar un software de predicción de la intención de voto del electorado, con el fin de influir en su decisión final.
La publicación de The Guardian, muestra pruebas de Cambride Analytica y Global Science Research (GSR), pagaron a 270.000 usuarios para hacerse pruebas de personalidad con fines académicos. Pese a ello, ambas entidades recopilaron datos sensibles de los usuarios a través de Facebook, ampliando su alcance a más de 50 millones de usuarios de EE.UU.
Título orginal: Edward Snowden afirma que Facebook es una ‘empresa de vigilancia’ rebautizada como red social
Fuente: tekcrispy.com

jueves, 1 de marzo de 2018

La democracia de Google, Facebook y YouTube. Apuntes sobre el sesgo ideológico de los motores de búsqueda

La política de las grandes empresas de la red, así como su vinculación con gobiernos y grupos poderosos, no contribuye a la libre elección de los contenidos digitales por parte de los ciudadanos.
Si los motores de búsqueda de Internet pueden ser calibrados con sesgos ideológicos, la neutralidad de la red es un deseo pero no una realidad. La política de las grandes empresas de la red, así como su vinculación con gobiernos y grupos poderosos, no contribuye a la libre elección de los contenidos digitales por parte de los ciudadanos
Cuando Mark Zuckerberg decidió ofrecer a las naciones emergentes Internet.org, la rabia no tardó en estallar. Como explica acertadamente Daniel Leisegang en “Facebook salvará al mundo”, este proyecto surgido en 2013 tenía una mascarada humanitaria: permitir acceso a Internet a una enorme cantidad de ciudadanos del Tercer Mundo que aún están fuera de la aldea global. Por supuesto, la idea era romper las barreras que impiden, por ejemplo, que dos tercios de la población india se puedan unir a Facebook.
Además de la India, el proyecto aspiraba a un total de 100 naciones más. Acusada de violar la neutralidad de la red, Facebook tuvo que cambiarle el nombre: de Internet.org pasó a llamarse Free Basics y de la India debió irse en 2015 debido a la gran cantidad de críticas que recibió. ¿Por qué? Porque Facebook no estaba ofreciendo Internet a secas, sino que se trataba de una aplicación para teléfonos móviles a través de la cual los sectores de menores recursos de ese país podían acceder a una versión recortada de Internet. La idea, originalmente impulsada con el espíritu de que “la conectividad es un derecho humano”, terminó exhibiendo que lo que se proponía Zuckerberg es apropiarse de la gigantesca masa de datos de una significativa cantidad de los pobres del mundo (para monetizarlos).
¿Quién decidía qué servicios están disponibles en la aplicación? Según Chris Daniels, el vicepresidente de la compañía, la decisión la toman Facebook, el gobierno de cada país y el operador de telecomunicaciones asociado. Con razón, podríamos afirmar que si «Internet es un derecho humano», con Free Basics Facebook sólo aspira a regular los «derechos humanos recortados» de la mitad de la población mundial (la que no tiene acceso a Internet). Estas políticas que agrandan la brecha digital poco tienen que envidiarle al modelo de Corea del Norte, donde la mayoría sólo tiene a acceso a una modesta Intranet local que apenas tiene 28 páginas webs disponibles con contenidos fiscalizados por el gobierno de Kim Jong Un (la excepción la constituye, como es obvio, la élite gobernante). Free Basics, que se encuentra en una fase muy embrionaria, sumaba en noviembre de 2016 unos 40 millones de usuarios.
En América Latina, Free Basics ya ha sido implementado en 3 países (sobre veintitrés a nivel mundial que se han unido): Colombia, Guatemala y también Bolivia, cuya inclusión en este programa pone de relieve la insuficiente discusión de los problemas del monopolio de la información en la era digital por parte del populismo continental (o en este caso, su colaboración/subordinación con esos monopolios).
Free Basics no permite ingresar a Google, el buscador más popular de todo el mundo, sino a Bing (el buscador de la competencia, Microsoft, que posee acciones en Facebook). Ahora bien, ¿qué ocurre con el 49,6% (3700 millones de personas)que sí tenemos acceso a Internet a secas, sin (aparentes) restricciones, y del cual más del 90% somos usuarios de Google? ¿Podemos realmente jactarnos de utilizar un Internet realmente libre y «neutral»?
Efecto de la Manipulación de los Motores de Búsqueda
La expresión «Efecto de la Manipulación de los Motores de Búsqueda» (Seme, por sus siglas en inglés), fue utilizada en agosto de 2015 por Robert Epstein y Ronald E. Robertson, dos académicos de estadounidenses que demostraron que se podía decantar el voto de un 20% o más de indecisos en función de los resultados que ofreciera Google. En varios artículos y entrevistas, Epstein se refiere a su estudio y afirma que “en algunos grupos demográficos, hasta un 80% de los votantes” pueden llegar a cambiar sus preferencias electorales según los resultados que ofrece Google. En febrero de 2016, los medios ingleses fueron el terreno de una polémica sobre la injerencia del buscador en las elecciones de los votantes.
Este no es solamente un problema de la democracia occidental. Según la intelectual francesa Barbara Cassin, autora de «Googléame: la segunda misión de los Estados Unidos», Google habría cedido al gobierno de China perfiles de sus usuarios en ese país, «lo cual permitió identificar e incluso arrestar a disidentes». Para ilustrar el sesgo ideológico de los motores de búsqueda de manera clara, Cassin afirma que «si, en un país que no sea China, uno escribe en el Google Tiananmen, obtendrá datos sobre la represión a manifestantes en esa plaza de Beijing, en 1989, que dejó centenares de muertos: pero, si lo escribe en China, no obtendrá más que pacíficas referencias urbanísticas a la plaza».
Por supuesto, Google no admite este sesgo ideológico implícito en su sistema, pero las recientes políticas de la empresa para ayudar a «combatir el terrorismo» en general y al Estado Islámico (ISIS) en particular, exhiben concretamente el modo en que funciona su poder sobre las decisiones de las personas en la actualidad. Es el caso de Jigsaw, un programa piloto de Google basado en su sistema de publicidad personalizada, pero con un objetivo cero comercial, sino político. El plan es localizar usuarios proclives al mensaje del ISIS y ofrecerles una serie de anuncios específicos para ellos, a través de los cuales se los redirige disimuladamente a contenidos que refutan las tesis del ISIS y que podrían ayudar a quitarles de la cabeza la idea de unirse al ’Califato’. Pocos podrían objetar que Google convenza a las personas de rechazar a ISIS, pero es evidente que esto revela que Google está lejos de ser «neutral» u «objetivo» y, por el contrario, llama la atención sobre las posibilidades de manipulación sobre el usuario.
¿Batalla contra las fake news o censura 2.0?
Los tiempos han cambiado, y con ellos también lo que hallamos en internet. En 2010, al buscar sobre política en Google, solo un 40% de los resultados los proveían medios de comunicación. Ya en 2016, ese porcentaje rozaba el 70%. El 25 de abril de 2017, Google anunció que había implementado cambios en su servicio de búsqueda para dificultar el acceso de los usuarios a lo que llamaron información de “baja calidad” como «teorías de conspiración» y «noticias falsas» (fake news). Facebook también aplicó una política similar.
Google aseguró que el propósito central del cambio en su algoritmo de búsqueda era proporcionar un mayor control en la identificación de contenido considerado objetable. Ben Gomes, a título de la compañía, declaró que había «mejorado nuestros métodos de evaluación e hizo actualizaciones algorítmicas» para «hacer emerger contenido más autorizado». Google continuó: «actualizamos nuestras directrices para evaluar la calidad de búsqueda para proporcionar ejemplos más detallados de páginas web de baja calidad para que los evaluadores marquen adecuadamente». Estos moderadores tienen instrucciones de marcar «experiencias molestas para el usuario», incluidas páginas que presentan «teorías de conspiración». Según Google, estos cambios rigen a menos que «la consulta indique claramente que el usuario está buscando un punto de vista alternativo».
Desde que Google implementó los cambios en su motor de búsqueda, menos personas han accedido a sitios de noticias de izquierdas, progresistas, u opositoras a la guerra. Con base en la información disponible en análisis de Alexa, algunos de los sitios que han experimentado bajas en el ranking incluyen WikiLeaks, Truthout, Alternet, Counterpunch, Global Research, Consortium News, WSWS, la American Civil Liberties Union y hasta Amnistía Internacional. También en el caso de Facebook, el editor de KRIK, un medio independiente serbio, publicó sus quejas en The New York Times, explicando como cambios para combatir (aparentemente) las fake news, los perjudicaron seriamente.
Llamativamente, poco antes de esa decisión de Google, The Washington Post había publicado un artículo, “Los esfuerzos de propaganda rusos ayudaron a difundir noticias falsas durante las elecciones”. Allí se citaba a un grupo anónimo conocido como PropOrNot que compiló una lista de sitios de noticias falsas difundiendo «propaganda rusa». El 7 de abril de 2017, Bloomberg News informó que Google estaba trabajando directamente con The Washington Post para verificar los artículos y eliminar las «fake news». Esto fue seguido por la nueva metodología de búsqueda de Google: de los 17 sitios declarados como noticias falsas por la lista negra del Washington Post, 14 cayeron en su clasificación mundial. La disminución promedio del alcance global de todos estos sitios es del 25 por ciento, y algunos sitios vieron caerlo hasta un 60 por ciento. La sospecha de que Google se haya aliado con estos medios tradicionales potentes para discriminar a medios alternativos e independientes cobra fuerza al hilar estos hechos.
Además de su propio buscador, Google posee el control de YouTube, empresa que compraron en 2006 (un año después de su fundación). YouTube paga a los productores de videos a partir de una cierta cantidad de visualizaciones por colocar anuncios (ads) sobre ellos, actuando de intermediario entre las grandes empresas y ellos. El cambio más serio de YouTube se produjo a raíz de informes como el de The Wall Street Journal de que los anuncios aparecían en los videos de YouTube que mostraban extremismo y odio. Cuando grandes anunciantes como AT&T y Johnson&Johnson retiraron sus anuncios, YouTube anunció que trataría de hacer que el sitio sea más aceptable para los anunciantes al «adoptar una postura más dura respecto del contenido ofensivo, ofensivo y despectivo». Con estos nuevos algoritmos, Google perjudicó a productores de videos progresistas e independientes, provocando lo que estos denominaron the adpocalypse (apocalipsis de los anuncios). Básicamente, el mecanismo implementado terminó por condenar aquellos contenidos alternativos y empuja a los productores de videos a evitar opiniones o puntos de vista objetables… según los estándares políticos de Google/YouTube.
Basado en su estudio, Epstein había cuestionado que Google y Facebook decidan que noticias son falsas y cuales. Considera que su posición monopólica los transforma en un super-editor periodístico mundial. Las prácticas de Google en relación a los algoritmos que regulan los motores de búsqueda no sólo tuvieron implicancias políticas sino también fines comerciales. En el marco de su regulación anti-trust, la Comisión Europea multó a Google con $ 2.7 mil millones por manipularlos para dirigir a los usuarios a su propio servicio de compras, Google Shopping, haciendo uso de su posición dominante.
La oscuridad de los algoritmos: problema democrático elemental
Cathy O’Neil, cientista de datos y autora del libro «Armas matemáticas de destrucción», alerta sobre la «confianza ciega» depositada en los algoritmos para obtener resultados objetivos. La arquitectura de internet tiene una influencia tremenda sobre lo que se hace y lo que se ve; los algoritmos influyen sobre qué contenido se extiende más en Facebook y cual aparece encima de las búsquedas de Google. Sin embargo, los usuarios no están prevenidos de esto ni capacitados para entender el modo en que se recolectan los datos y el modo en que estos se clasifican.
Si Free Basics fue criticado por intentar que los desconectados del Tercer Mundo accedan a una conexión de segunda clase creyendo que Internet es igual a Facebook, no puede negarse que para la ciudadanía digital de primera clase Google es prácticamente lo mismo que Internet, pues es la que nos posibilita acceder organizadamente a los contenidos de ella. De este modo, la oscuridad de los algoritmos se constituye en un problema democrático elemental. Tras un decenio de gobiernos populistas o progresistas en América Latina, no se han tomado medidas que controlen el poder de estos monopolios de la información, en tanto que la discusión sobre este tópico se encuentra completamente atrasada. Incluso la izquierda de las naciones desarrollados no ha llegado a proponer un programa de conjunto. Quizás, una de las tareas más urgente consista en politizar esta cuestión.

viernes, 5 de enero de 2018

Condenado a prisión neonazi por incitación al odio a través de una foto en Facebook

Imagen de archivo de la entrada del campo de exterminio nazi de Auschwitz. EFE
Imagen de archivo de la entrada del campo de exterminio nazi de Auschwitz. EFE
Un tribunal de primera instancia de la localidad alemana de Hohenstein-Ernstthal (este del país) ha condenado a 18 meses de prisión a un hombre que publicó en internet la foto de una réplica del campo de exterminio nazi de Auschwitz poco antes de la Nochebuena de 2016.
Según publica este viernes el diario Bild, el hombre, de 32 años, colgó la imagen en su página de Facebook con un mensaje: “Bueno, es hora de encender la casita de humo”, nombre de los clásicos quemadores de incienso en forma de casa en los que el humo sale por la chimenea.
La “casita” en cuestión era una réplica del campo de exterminio de Auschwitz, incluso con la inscripción “El trabajo libera” iluminada en la puerta de entrada.
El hombre fue denunciado por otro usuario de Facebook y el tribunal lo condenó este jueves por incitación al odio y también por lesiones, ya que también estaba siendo juzgado por agredir a tres estudiantes el año pasado.
Según el diario regional Freie Presse, la policía registró su domicilio tras la denuncia y halló dos modelos idénticos del campo de concentración que, según el joven, había diseñado para él otra persona a la que no quiso identificar.
Al investigar su página de Facebook, la policía encontró un fotomontaje para felicitar el año nuevo en el que aparecía el dictador Adolf Hitler con uno de los tradicionales cohetes de nochevieja junto a una cruz gamada.
El joven reconoció haber colgado la foto con simbología nazi, algo castigado penalmente en Alemania. “Siempre presto atención para que no se vea por ningún sitio ninguna cruz gamada; ésa se me pasó poco después de medianoche”, señaló ante el juez para explicar su comportamiento.
El hombre, según Freie Presse, tiene numerosos antecedentes policiales por lesiones, daños e injurias y fue condenado por resistencia a la autoridad tras participar en 2015 en una protesta contra la llegada a la cercana localidad de Meerane de unos autobuses en los que viajaban solicitantes de asilo.
(Con información de Público)

viernes, 15 de septiembre de 2017

Trabajadora sexual argentina denuncia a Facebook por censura


La trabajadora sexual y activista feminista argentina, María Riot, denunció a Facebook acusando censura, debido a la eliminación de una fotografía que, según sostiene, “no viola los términos y condiciones” de la red social. 

“El 11 de agosto subí a Facebook una foto de una sesión artística que hicimos con otros trabajadores sexuales. A los 15 minutos me la eliminaron y bloquearon la cuenta por 30 días, aunque no se veían mis pezones ni había desnudos”, contó a Clarín.
Y agregó: “No puedo visibilizar las distintas acciones y actividades que estamos llevando adelante junto al sindicato de trabajadoras sexuales del cual soy parte (Ammar) ni puedo responder los mensajes que recibo día a día; muchos son consultas o pedidos de ayuda por violencia de género o discriminación”.
Junto a un grupo de abogados, María Riot decidió actuar judicialmente contra el gigante informático. “Desde los 14 años uso internet como herramienta para comunicar y expresarme. Constantemente me he tenido que enfrentar a censuras y a diferentes ataques. Mi primera cuenta de Facebook fue eliminada por múltiples denuncias a una campaña que hacía contra la censura de los pezones femeninos”, afirma.
En la edición 211 de El Ciudadano (mayo 2017), el periodista Arnaldo Pérez Guerra entrevistó a María Riot. Se declara “puta y feminista”, pero además es vegana y activista por los derechos de los animales. Puedes leer la entrevista aquí.