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viernes, 18 de mayo de 2018

Palestina. Médicos Sin Fronteras: Muchos niños en Gaza necesitarán amputación

Médicos sin Fronteras ha declarado que sus médicos “trataron al menos a 100 niños palestinos durante las protestas en la Franja de Gaza esta semana”.
Según el director Jonathan Whittall, los niños que recibieron tratamiento resultaron gravemente heridos y, como resultado, enfrentarán dificultades de por vida.
“Muchos tienen menos de 15 años y la mayoría de ellos recibió disparos con munición real, muchos de los niños requieren amputación y estarán discapacitados por el resto de sus vidas“.
En un comunicado emitido el lunes por la noche, después de que las fuerzas israelíes mataran a tiros a decenas de manifestantes palestinos, Médicos Sin Fronteras describió la carnicería del día como “inaceptable e inhumana”.
“Es insoportable presenciar el disparo de una cantidad tan grande de personas desarmadas en tan poco tiempo”, agregó el grupo internacional de ayuda médica.
www.monitordeoriente.com/20180517-msf-muchos-ninos-en-gaza-necesitaran-amputacion/

jueves, 21 de diciembre de 2017

El ejército israelí le quita la vida a un palestino luego de arrancarle las piernas

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El viernes pasado un francotirador disparó y mató a Ibrahim Abu Thuraya, un joven de Gaza con las dos piernas amputadas, mientras protestaba en su silla de ruedas cerca de la frontera israelí.
El francotirador del ejército israelí no pudo apuntar a la parte inferior del cuerpo de su víctima porque Ibrahim Abu Thuraya no la tenía. El joven de 29 años, que trabajaba lavando autos y vivía en el campo de refugiados Shati de la ciudad de Gaza, perdió ambas piernas desde las caderas en un ataque aéreo israelí durante la Operación Plomo Fundido en 2008. Usaba una silla de ruedas para desplazarse. El viernes el ejército terminó el trabajo: un francotirador apuntó a la cabeza y lo mató de un disparo.
Las imágenes son horribles: Abu Thuraya en su silla de ruedas, empujado por amigos, convocando a protestas contra la declaración de los Estados Unidos que reconoce Jerusalén como la capital de Israel, Abu Thuraya en el suelo, arrastrándose hacia la cerca detrás de la cual está encerrada la Franja de Gaza, Abu Thuraya ondeando una bandera palestina, Abu Thuraya levantando los brazos con el signo de la victoria, Abu Thuraya llevado por sus amigos, desangrándose hasta la muerte, el cadáver de Abu Thuraya presentado en una camilla: el fin.
El viernes el francotirador del ejército no pudo apuntar a la parte inferior del cuerpo de su víctima, por lo que le disparó en la cabeza y lo mató.
Se puede suponer que el soldado se dio cuenta de que estaba disparando a una persona en una silla de ruedas, a menos que disparara indiscriminadamente contra la multitud de manifestantes.
Abu Thuraya no representaba ningún peligro para nadie: ¿cuánto peligro podía representar una persona doblemente amputada, en una silla de ruedas, aprisionada tras una valla? ¿Cuánta maldad e insensibilidad se necesita para disparar a una persona que va en una silla de ruedas? Abu Thuraya no fue el primero ni el último palestino con discapacidad que ha sido asesinado por soldados del ejército de Israel, los soldados más morales del mundo, o no.
El asesinato del joven discapacitado pasó casi sin mención en Israel. Fue uno de los tres manifestantes asesinados el viernes, solo otro día aburrido. Uno puede imaginar fácilmente lo que sucedería si los palestinos hubieran matado a un israelí que iba en silla de ruedas. Qué furor habría estallado, con tinta interminable derramada sobre su crueldad y barbarie. Cuántas detenciones habrían resultado, cuánta sangre habría fluido en represalia. Pero cuando los soldados se comportan de forma bárbara Israel guarda silencio y no muestra interés. Sin impacto, sin vergüenza, sin piedad. Una disculpa, una expresión de arrepentimiento o remordimiento es pura fantasía. La idea de acusar a los responsables de este asesinato criminal también es ilusoria. Abu Thuraya era un hombre muerto una vez que se atrevió a tomar parte en la protesta de su pueblo y su asesinato no interesa a nadie, porque era palestino.
La Franja de Gaza ha estado cerrada a periodistas israelíes durante 11 años, por lo que uno solo puede imaginar la vida del lavador de autos de Shati antes de su muerte, cómo se recuperó de sus heridas en ausencia de servicios de rehabilitación decentes en la Franja sitiada, donde no hay posibilidad de obtener prótesis de piernas; cómo rodaba en una vieja silla de ruedas, no eléctrica, en los callejones arenosos de su campamento; cómo continuó lavando automóviles a pesar de su discapacidad, ya que no hay otras opciones en Shati, incluso para personas con discapacidades. Y cómo continuó luchando con sus amigos, a pesar de su discapacidad.
Ningún israelí podría imaginar la vida en esa jaula, la más grande del mundo, que se llama la Franja de Gaza. Es parte de un experimento masivo sin fin sobre seres humanos.
Uno debería ver a los desesperados jóvenes que se acercaron a la valla en la manifestación del viernes, armados con piedras que no podían llegar a ninguna parte, arrojándolas a través de las grietas en los barrotes detrás de los cuales están atrapados.
Estos jóvenes no tienen esperanza en sus vidas, incluso cuando tienen dos piernas para caminar. Abu Thuraya tenía aún menos esperanza.
Hay algo patético pero digno en la foto de él levantando la bandera palestina, dado su doble confinamiento, en su silla de ruedas y en su país sitiado.
La historia de Abu Thuraya es un reflejo preciso de las circunstancias de su pueblo. Poco después de las fotos  su atormentada vida llegó a su fin. Cuando la gente grita todas las semanas: “Netanyahu a Maasiyahu [prisión]” alguien finalmente debería también comenzar a hablar sobre La Haya.
(Tomado de Rebelión)

jueves, 6 de julio de 2017

(Vídeo) Fuerzas israelíes atacan a pescadores palestinos en Gaza

Fuerzas israelíes violaron nuevamente el acuerdo de cese el fuego con Palestina al atacar a un grupo de pescadores cerca de la costas de Gaza, a pesar de que éstos se encontraban trabajando dentro de las 6 millas náuticas permitidas.

lunes, 22 de agosto de 2016

Régimen israelí bombardea el norte de Gaza


El Ejército israelí bombardeó la ciudad de Beit Hanun, en el norte de Gaza, con aviones militares, después de haber atacado con fuego de tanque horas antes.
Los bombardeos hirieron a al menos cinco palestinos, según un portavoz del ministerio de Sanidad de Gaza.
Los ataques israelíes se produjeron después de que se lanzara un cohete desde la franja que cayó en la parte exterior de una casa en la localidad israelí de Sderot sin causar víctimas.
Los bombardeos en Beit Hanun empezaron sobre las 10.30 de la noche, hora local. El Ejército israelí indicó que había atacado “objetivos de Hamás”, el movimiento palestino islámico que controla Gaza.
Según algunos testigos, el tanque israelí disparó tres proyectiles en un terreno agrícola en el vecindario de Al Masriyin, en Beit Hanun. Según el Ejército israelí, se trataba de un campo de entrenamiento de Hamás.
Ningún grupo reivindicó el ataque, pero Israel responsabiliza a Hamás de todo lo que ocurre en Gaza.
Desde que se inició el 2016, desde Gaza se han lanzado hacia Israel 14 cohetes que no han causado víctimas.
LibreRed | Sputnik

miércoles, 13 de julio de 2016

Israel obstaculiza el saneamiento de las playas de Gaza contaminadas por el vertido de aguas fecales

Por Isabel Pérez
“La ocupación israelí es el principal obstáculo en todos los proyectos y en la falta de tratamiento de aguas residuales”, opina Asheikh, quien también cree que “el bloqueo israelí impide la entrada del material de construcción necesario, de los productos químicos, incluso de los expertos”.
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Israel prohíbe la entrada a la franja de materiales necesarios para las plantas depuradoras y saneamiento.
Ocho salidas vierten aguas residuales a lo largo de toda la costa de la franja de Gaza. El 90% del litoral está considerado no apto para el baño.
“Donde antes había gente bañándose ahora hay peces muertos”, dice un socorrista cuya función es que nadie entre en el agua.
Mohammed Abu Mhadi lleva siete años trabajando como socorrista durante los meses de verano en la playa donde desemboca el valle de Gaza. Su labor, sin embargo, no es la de salvar a los bañistas que puedan estar en apuros sino la de evitar que nadie se bañe. La costa que vigila está contaminada por las aguas residuales que desprenden dos grandes tuberías en ese mismo mar.
“Vengo aquí a estas horas porque los niños vienen y van directos al mar”, explica Mohammed. “Yo les digo que no se pueden bañar aquí. El agua está contaminada. Donde antes había gente bañándose hoy hay peces muertos”, dice. 
En el mismo lugar, varios pescadores aprovechan el descenso del sol para tomar un té. “ Hace cuatro años pescábamos aquí, el agua estaba bien”, cuenta Emad Radi, un refugiado palestino cuya familia de pescadores de al-Jura vive en el valle de Gaza desde 1948. “Hoy el agua está llena de aguas fecales, pero no tenemos otro lugar donde ir para trabajar. Si nos vamos más lejos tenemos que pagar el transporte, y con nuestras barcas no podemos navegar lejos, son pequeñas”, explica el pescador.
Según indican autoridades, organismos internacionales y ONG, 95 millones de litros de aguas residuales se vierten en las costas de la franja de Gaza cada día. O lo que es lo mismo, una piscina olímpica de aguas usadas cada 38 minutos. La gente de la franja de Gaza se baña literalmente en aguas fecales, aguas domésticas usadas y residuos industriales y agrícolas.
De los cuarenta y dos kilómetros de costa mediterránea de la franja, el 52% está clasificada como “severamente contaminada”. En el norte, donde la densidad de población es mayor –con el mayor campo de refugiados palestinos de la franja, Jabalia– el 90% de la costa está considerada no apta para el baño.
“Los contaminantes orgánicos cambian el sistema biológico del mar. Los fertilizantes contienen nitrógeno y fósforo y eso hace que crezcan más algas, incluso algas venenosas”, afirma Samir al-‘Afifi, profesor de Ingeniería Ambiental y Jefe del Centro de Estudios Medioambientales de la Universidad Islámica de Gaza.
Lugares de recreo al borde del mar para las familias gazatíes. | FOTO: Isabel Pérez
Lugares de recreo al borde del mar para las familias gazatíes. | FOTO: Isabel Pérez
El experto explica que con la presencia de más algas, el oxígeno disuelto en el agua se consume más, y esto afecta a la vida marina. Como consecuencia,  “la gente se baña en contaminantes orgánicos, deshechos humanos, que contienen bacterias, virus y parásitos. Todo esto provoca enfermedades gástricas, dermatológicas, oftalmológicas e intoxicación”, añade al-‘Afifi.
Actualmente en la franja hay tres plantas tratadoras de aguas residuales en funcionamiento, una el norte, otra en la zona central y una tercera en el sur. El principal problema es que el tratamiento de las aguas no es completo.
“Las plantas que tenemos en la franja de Gaza son obsoletas, además, hay un mal funcionamiento por falta de suministro de electricidad”, señala Munder Shublaq, Jefe de la Autoridad de Municipalidades Costeras en la franja.
En un reciente informe sobre contaminación de las costas en Gaza, OCHA, la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, advierte precisamente de la falta de combustible, necesario para hacer funcionar la central eléctrica.
“Como resultado de la gran escasez de electricidad, los proveedores de servicios de aguas residuales (incluyendo las plantas) dependen en gran medida de generadores de reserva. Sin embargo, este mecanismo de supervivencia se ve amenazado constantemente por la falta de combustible”, afirma OCHA en el informe.
Apuntan también que existen impedimentos para adquirir generadores adicionales y repuestos ya que están clasificados por Israel como productos de “doble uso”, civil y militar. Al menos veintitrés de los artículos necesarios para saneamiento de agua e higiene están dentro de dicha lista, por lo que Israel prohíbe su entrada a la franja.
Aguas residuales invaden la playa frente al valle de Gaza. | FOTO: Isabel Perez
Aguas residuales invaden la playa frente al valle de Gaza. | FOTO: Isabel Perez

El bloqueo israelí impide salvar el mar

Rebhi Asheikh es el vicejefe de la Autoridad de Agua del gobierno de consenso palestino, la autoridad responsable de gestionar, controlar y planificar el uso de los recursos hídricos, así como de administrar todo lo relacionado con las aguas residuales, recogida, tratamiento y reciclaje para agricultura (aunque esto último todavía no pueda realizarse en la franja). En entrevista con  eldiario.es ha explicado que se están construyendo tres nuevas plantas de tratamiento de aguas residuales y que, esperan, estén operativas dentro de tres años.
“La ocupación israelí es el principal obstáculo en todos los proyectos y en la falta de tratamiento de aguas residuales”, opina Asheikh, quien también cree que “el bloqueo israelí impide la entrada del material de construcción necesario, de los productos químicos, incluso de los expertos”. Y pone un ejemplo: “La nueva planta de tratamiento en en centro de la franja debería haber sido construida en 2003, pero debido a la situación, los donantes tenían miedo de seguir con un proyecto que pudiera ser dañado”.
Además de la constante amenaza de guerra que desmotiva en gran manera a donantes y patrocinadores, Asheikh señala otro tipo de contratiempo: la obligatoriedad de conseguir un permiso israelí a pesar de estar en territorio palestino, dentro de la franja de Gaza.
“Las instalaciones se levantarán cerca de la Línea Verde y las autoridades de la ocupación israelí tardaron mucho en darnos el permiso para construir”, lamenta el oficial. “Siempre nos enfrentamos a impedimentos israelíes, siempre nos dejan trabajando solo en emergencia sin poder alcanzar el objetivo estratégico, es decir, reciclar la máxima cantidad de aguas residuales para usarse en agricultura y frenar así el agotamiento del acuífero costero de la franja”, añade.
Playa contaminada por aguas residuales frente campo de refugiados de Deir al-Balah, franja de Gaza. | FOTO: Isabel Pérez
Playa contaminada por aguas residuales frente campo de refugiados de Deir al-Balah, franja de Gaza. | FOTO: Isabel Pérez

Una situación evitable

Los expertos ambientalistas dicen que con los materiales apropiados la catástrofe medioambiental de las costas de la franja podría evitarse. “ Con el tratamiento necesario, dejando de bombear aguas no tratadas, el mar se recuperaría en un corto periodo de tiempo porque el agua del mar está en movimiento. En cuanto a las sustancias que se filtran en la capa superior de la tierra, eso tardaría unos seis meses en limpiarse”, apunta el profesor al-‘Afifi.
Las autoridades palestinas insisten en que desearían seguir estándares internacionales para evitar toda contaminación, aunque para ello aseguran necesitar, principalmente, dos cosas: “Tenemos que tener financiación urgente de la comunidad internacional, quien también debe presionar a Israel para que deje entrar todo lo necesario, incluido a expertos que supervisen los proyectos”, dice Asheik.
Mientras tanto, las aguas mediterráneas que bañan el enclave costero cada vez emanan un hedor más inaguantable y toman un color más marronáceo. Las cafeterías al borde del mar siguen siendo el único lugar de esparcimiento en los abrasadores y largos veranos gazatíes. En la costa, al menos, no se divisan muros, ni soldados israelíes. Es el alivio psicológico para la población de la bloqueada franja de Gaza.

http://www.eldiario.es/desalambre/gente-banandose-hoy-peces-muertos_0_536496583.html

domingo, 26 de julio de 2015

Las oscuras noches de Gaza

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Unos niños juegan entre los escombros de una casa derrumbada durante los bombardeos israelíes del verano de 2014, y que no ha podido ser restaurada todavía por falta de materiales de construcción. Foto: Mohammed Salem/ Reuters.
La vida en la Franja de Gaza es dura. Casi dos millones de personas, algo menos de la mitad de la población de Palestina, se agolpan en un pequeño pedazo de tierra de 385 km cuadrados que sufre toda clase de carencias debido al conflicto con Israel. Pero al caer la noche la situación se complica: la falta de recursos origina cortes del suministro eléctrico de hasta 18 horas diarias, dejando al territorio sumido en la oscuridad.
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Un par de hombres, sentados en la puerta de su casa en el campo de refugiados de Shatti, en la ciudad de Gaza. Foto: Mohammed Salem/ Reuters.
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A falta de corriente eléctrica, a esta familia no le queda más remedio que alumbrarse con linternas. Foto: Mohammed Salem/ Reuters.
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Un hombre aprovecha los últimos rayos de sol para pasear por las calles de Shatti. Foto: Mohammed Salem/ Reuters.
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Una mujer se asoma en la cortina que funciona como puerta de su refugio, en la localidad de Beit Hanoun, al norte de la franja. Su casa quedó arrasada en los bombardeos israelíes. Foto: Mohammed Salem/ Reuters.
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La vida no se detiene: un comerciante callejero vende mazorcas de maíz, asadas al fuego. Foto: Mohammed Salem/ Reuters.
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Una mujer en silla de ruedas intenta aliviarse del calor junto a la playa mientras el sol se pone. Foto: Mohammed Salem/ Reuters.
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Una anciana camina por la calle guiándose con una linterna. El alumbrado público no funciona debido a la escasez de combustible para poner los generadores eléctricos en marcha. Foto: Mohammed Salem/ Reuters.
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La falta de electricidad obliga a recurrir al fuego para algo tan sencillo como preparar una taza de té. Foto: Mohammed Salem/ Reuters.
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Interior de un hogar palestino. La falta de electricidad impide poner en marcha los ventiladores para aliviar el calor intenso del verano. Foto: Mohammed Salem/ Reuters.
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Sin aire acondicionado ni ventiladores es difícil permanecer dentro de las casas. Los gazatíes se reúnen en el exterior de sus viviendas. Foto: Mohammed Salem/ Reuters.
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Un hombre aprovecha el apagón para reparar una lámpara rota. Foto: Mohammed Salem/ Reuters.
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Las pocas lámparas que los palestinos pueden encender en sus hogares son las que funcionan con pilas. Foto: Mohammed Salem/ Reuters.
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La poca claridad que queda mientras el sol se pone y la ayuda de unas linternas bastan a este grupo de niños para continuar con sus juegos. Foto: Mohammed Salem/ Reuters.
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Un niño en la calle, junto a la casa de su familia. Foto: Mohammed Salem/ Reuters.

domingo, 12 de julio de 2015

Gaza, un año después

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A combination of pictures made on July 3, 2015, shows (top) a Palestinian woman pausing amid destroyed buildings in the northern district of Beit Hanun in the Gaza Strip during an humanitarian truce on July 26, 2014, and the same place (bottom) on July 3, 2015, a year after the 50-day war between Israel and Hamas' militants. AFP PHOTO / MOHAMMED ABEDUna mujer palestina sobre los escombros en Beit Hanoun, al norte de la Franja de Gaza, el 26 de julio de 2014, y el mismo sitio visto el 3 de julio de 2015 (AFP Photo / Mohammed Abed)
GAZA, 10 de julio de 2015.- La guerra que duró cincuenta días entre Israel y los grupos armados palestinos acababa de empezar cuando entré en la Franja de Gaza el 10 de julio de 2014. Un año después, aquí estoy de nuevo frente a la puerta de acero del paso fronterizo de Erez. Todo ha cambiado, y nada ha cambiado.
No se escuchan ahora los disparos de la artillería israelí. No se ven en el cielo las estelas blancas dejadas por los cohetes disparados desde Gaza.
Los equipos de rescate buscan supervivientes entre los escombros de una casa en Rafah, al sur de la Franja de Gaza, el 29 de julio de 2014, y el mismo sitio visto el pasado 6 de julio de 2015 (AFP Photo / Mohammed Abed) Los equipos de rescate buscan supervivientes entre los escombros de una casa en Rafah, al sur…

viernes, 10 de octubre de 2014

Testimonios de dolor y esperanza en Gaza: No vamos a abandonar esta tierra

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La joven palestina maestra de francés que nació en Argelia, pero decidió radicarse en Gaza; el albañil que lucha por recuperar la movilidad de las piernas tras un bombardeo; el muchacho cuya boda se frustró porque perdió su vivienda tras ataques israelíes; el traductor de árabe a español que acogió a 40 parientes que perdieron su hogar durante la última guerra.
Todas esas historias tienen algo en común: están marcadas por la devastación de sus poblados y por la pérdida de algún familiar, amigo o conocido, pero también por el arraigo a su tierra, por el coraje de resistir cualquier agresión para ver algún día a Palestina reconocida como un Estado, “libre del asedio de Israel”, según sus palabras.
Sus voces pretenden dibujar el panorama de la vida en la Franja de Gaza después de la guerra. El panorama de la muerte tras 50 días de conflicto se resume en 2.152 palestinos fallecidos, entre ellos 504 niños y 260 mujeres, así como 71 israelíes muertos, 66 de ellos soldados, según cifras hasta el 24 de septiembre de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA, por sus siglas en inglés).
“A pesar de que yo podía salir porque tengo una residencia fijada en España, no lo hice. Tenía un viaje programado, pero lo cancelé y dije: ‘voy a estar con mi gente. Si sobrevivimos, sobrevivimos todos, si morimos, morimos todos’, pero yo quería estar con mi pueblo porque esta es mi patria”, dice Sofián El-Astal, profesor de la Universidad de El-Azhar, quien ayudó con la traducción a la delegación ecuatoriana que llegó a Gaza para llevar ayuda huminataria.
Desde su casa en las afueras de la ciudad y en perfecto español, este hombre cuenta que recibió en su casa “a 40 personas a lo largo de la guerra. Compartimos todo, el pan, el agua, todo”.
“Maten lo que quieran, hagan lo que quieran, esta es nuestra tierra, no vamos a abandonar esta tierra y algún día si no podemos ver a Palestina como un Estado con autodeterminación, lo verán nuestros hijos, nuestros nietos, nuestros bisnietos”, señala.
La guerra entre árabes y judíos empezó en 1947 cuando la ONU aprobó un plan para dividir la Palestina histórica, bajo administración británica en ese momento, en dos estados. Desde entonces, el territorio israelí se ha ido expandiendo y el palestino reduciendo.
Mientras recorremos polvorientas calles sin ninguna casa en pie, Nabila Kilani trata de recrear lo que había en un lugar y en otro donde ahora solo se ven escombros. Esta voluntaria de la Media Luna Roja Palestina, de 32 años, enseña francés en una escuela. Nació en Argelia donde podía quedarse, pero decidió volver a la patria de sus padres y no piensa irse a pesar de haber experimentado episodios tan dolorosos como un funeral masivo de 50 niños. ¿A veces no sienten que el mundo los abandonó?, le pregunto. “Sí”, me dice y continúa: “El mundo siempre se acuerda de nosotros en medio del conflicto, nunca antes ni después”, por eso confiesa que le contenta tanto que gente de tan lejos, como la delegación ecuatoriana, llegue hasta su país.
Y tratando de abarcar pedazos de cotidianidad para que los extranjeros seamos mucho más que testigos de ruinas, nos lleva a oler especias tradicionales con las que elaboran delicios platos, entona canciones en árabe mientras cruzamos una playa frente al mar Meditarráneo, traduce al inglés las palabras de desconocidos que se acercan a recibirnos en un barrio devastado, acomoda pañuelos al estilo árabe para cubrir las cabezas de las mujeres de la delegación.
A kilómetros de la ciudad de Gaza, en el poblado de Juzzah que ni siquiera aparece en los mapas, Ramsey Abu Reda cambió su casa por una jaima (tienda de campaña), un lugar para dormir armado con palos, telas, una alfombra y una cama. La pequeña aldea, como muchas otras aledañas, fue atacada con misiles y artillería pesada. Luego entraron tanques israelíes que no dejaron ningún edificio habitable.
Ramsey, de 24 años, usa ahora muletas para caminar. ”Habíamos salido de nuestras casas dos semanas antes, dijeron que había tregua, era un viernes, como dijeron que había tregua volvimos a nuestras casas y justo antes de llegar a mi casa, a 200 metros dispararon contra mí las fuerzas especiales (de Israel)”, cuenta.
“Fue una destrucción del hueso del fémur”, dice. “Estuve a punto de casarme el 4 de octubre, preparé mi casa para la boda”. Ahora la casa está en ruinas y aprovecha la presencia de las autoridades ecuatorianas y palestinas para reclamar: “nadie se interesó por mí, espero que alguien se ocupe de mi caso”.
Según datos de las Naciones Unidas, el último conflicto entre israelíes y palestinos en la Franja de Gaza dejó además 475.000 personas desplazadas, 793 edificios y 231 escuelas afectadas. Casi 280.000 personas están albergadas en 83 escuelas bajo gestión de la ONU, “una cifra sin precedentes”, reconoce la misma organización.

Y como si fuera una ironía del destino, Hamad Abujar, cuyo apellido significa ‘el padre de la guerra’ es una de las víctimas de la guerra. Este albañil estaba en uno de los colegios de la ONU cuando los israelíes lanzaron un misil, después de eso “no sentía la parte inferior de las piernas”, relata desde una de las camas del hospital Al Amal de la ciudad de Khan Younis. La tregua inició hace casi un mes y medio y Abujar sigue internado. Su mujer está embarazada de su cuarto hijo y solo anhela recuperarse. Su condición no le quita la sonrisa y cuando nos vamos sigue viendo el partido de fútbol de dos equipos egipcios que empatan 0-0.
Andes /  LibreRed

viernes, 3 de octubre de 2014

Aumenta la cifra de suicidios de soldados israelíes tras invasión a Gaza

Foto: Reuters
Foto: Reuters
El número de suicidios entre los soldados israelíes aumentó considerablemente. La Policía militar de Israel ha abierto una investigación después de que tres miembros de una unidad militar de élite se suicidaran en las últimas semanas.
Los soldados eran miembros de la Brigada Givati que estuvieron directamente involucrados en la operación terrestre durante la reciente guerra de Gaza, informa el diario ‘Haaretz’.
Uno tras otro, los soldados de Givati se han quitado la vida al concluir la operación israelí en Gaza.
En los tres casos, los soldados han muerto tras dispararse a sí mismos. Dos de ellos lo hicieron cerca de la frontera con Gaza.
Una de las líneas de investigación abiertas apunta a la posibilidad de que los soldados sufrieran un trauma emocional grave como resultado de sus experiencias en la guerra y, en consecuencia, decidieran poner fin a sus vidas.
Un especialista psiquiátrico militar israelí citado por varios medios afirmó en relación a la preocupante tendencia que “el pasado año fue testigo del suicidio de ocho soldados, mientras que tres soldados quitaron la vida solo en las últimas semanas, aunque el Ejército se ha negado a proporcionar un número exacto de suicidios de militares en lo que va de año”.
La semana pasada el presidente palestino, Mahmoud Abbas, acusó a Israel de librar “una guerra de genocidio” durante su intervención en la 69ª Asamblea General de la ONU.
En agosto Israel llevó a cabo una operación militar a gran escala en la que fueron detenidos cientos de palestinos y que costó la vida a unas 2 100 personas.
(Tomado de Russia Today)

domingo, 31 de agosto de 2014

Activistas británicos estampan billetes con mensajes de solidaridad hacia Palestina


billetes libra palestinaActivistas del Reino Unido en pro de la paz, han estampado mensajes a favor del pueblo oprimido palestino y en contra del régimen de Israel en billetes de libras esterlinas, según el diario británico Daily Mail.

El periódico, en su edición de este sábado, ha señalado que los activistas, en una campaña para boicotear los productos israelíes, escribieron en los billetes de £5, la frase “liberen a Palestina y boicoteen a Israel”.
Los últimos días, estos billetes fueron distribuidos ampliamente en las ciudades de Bolton y Mánchester, situadas en el noroeste del Reino Unido, lo que desató la ira de las autoridades locales.
Ante esto, el Banco Central del Reino Unido advirtió de que “es ilegal mutilar o dañar los billetes” por lo que los organizadores de este acto de solidaridad serán procesados. Empero, aseguró que estos billetes no serán retirados de circulación.
El acto de solidaridad responde, simplemente, a la agresión del régimen de Tel Aviv contra la Franja de Gaza e intenta que el pueblo británico se entere de los crímenes de guerra cometidos por las fuerzas israelíes en los territorios palestinos, según un lugareño.
“Lo que Israel está haciendo está mal, y tenemos que boicotearlo y apoyar la causa palestina. Escribir en los billetes es nuestra forma de dar a conocer y hacer llegar el mensaje al pueblo británico”, enfatizó.
Los residentes de la ocupada Cisjordania, así como otras naciones en todo el mundo, han acatado una campaña para boicotear económicamente al régimen israelí por sus ataques contra la Franja de Gaza que durante más de siete semanas dejaron 2143 palestinos muertos, la mayoría de ellos civiles.
Los analistas afirman que la agresión israelí a Gaza, además de significar una miserable derrota para los israelíes, ha disminuido su industria turística hasta un 20 por ciento, además de aumentar el boicot de sus productos y generarle problemas en su presupuesto.
(Tomado de HispanTV)

Roger Waters (ex-Pink Floyd) compara a los Israelíes con los Nazis


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Los bombardeos entre Israel y Palestina han tenido una intensa actividad en los últimos días con el ataque por parte de Israel al territorio de la franja de Gaza, el cual ha despertado rechazo ante la comunidad musical de todo el mundo.
Roger Waters, quien se ha distinguido por ser un fuerte defensor contra las políticas judías en los territorios ocupados de Gaza y Cisjordania, comentó en una entrevista con la revista Counterpunch el año pasado, que la ocupación, la limpieza étnica y el sistemático apartheid racista llevado a cabo por el régimen israelí es inaceptable.
El músico que participa en la campaña internacional de boicot, desinversión y sanciones contra la colonización, el apartheid y la ocupación israelí (BDS), se manifestó en contra de los actos de violencia en la Franja de Gaza. En propias palabras del músico, mucha gente hizo la “vista gorda” ante la opresión de los judíos desde 1933 hasta 1946 y esta vez el escenario no es nuevo, excepto que ahora son los palestinos a los que matan.
Declaraciones como esta no son nuevas, pues vienen junto a cartas que Waters ha enviado a la comunidad musical solicitando que cancelen sus conciertos en el país de Medio Oriente, obteniendo una respuesta positiva, como la de Stevie Wonder que canceló su presentación en la cena de gala de las Fuerzas Armadas israelíes en el 2012 o la de Neil Young que canceló su concierto que se llevaría a cabo en Tel Aviv el próximo 17 de julio debido a una carta en la que Waters lo comparaba con sus héroes de la música como John Lennon, quien demostró amor y compasión al mundo con sus letras, cosa que según el bajista, Israel no hace.
La respuesta de la comunidad judía llegó a través del rabino Shmuley Boteach, un popular líder de Nueva York, que en 2013  en una columna del New York Observer, afirmó que los nazis eran un régimen genocida que asesinó a seis millones de seres humanos, y que si tiene la audacia de comparar a los judíos con  los monstruos que los asesinaron, demuestra no tener decencia, corazón, ni alma.
¿Ustedes qué opinan?