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lunes, 12 de octubre de 2015

Convocan huelga general de dos días, en Turquía, contra el terrorismo de Estado

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Contra el “terrorismo de Estado”, promovido por el gobierno, que volvió a atacar los homenajes a las víctimas del ataque, los sindicatos piden huelga general los días 12 y 13. El PKK declaró un alto el fuego  para respetar las elecciones pero el gobierno respondió con bombardeos.
Este domingo, la concentración en Ankara, contra los bombardeos del Gobierno turco, fue atacada por la policía con agresiones, torturas y gases lacrimógenos. El objetivo de la delegación era la de dejar claveles en señal de las víctimas, entre las que están los co-presidentes del HDP, varios diputados y dirigentes sindicales.
“Vamos a seguir luchando hasta que este gobierno fascista y los asesinos rindan cuentas”, dijo el presidente de la Confederación de Sindicatos Progresistas (DISK), una de las organizaciones que promovieron la manifestación que exigía dejar de atacar a los kurdos y el regreso de la cesación del fuego. Las organizaciones que promueven la protesta ahora llaman a una huelga general para el lunes y martes.
El sábado por la tarde estuvo marcado por las protestas en varias ciudades de Turquía, con miles de personas en las calles que acusaban al gobierno de estar detrás del ataque que dejó numerosas víctimas, según las cifras oficiales publicadas el sábado por la noche, 95 muertos y más de 200 heridos. 7
El centro de crisis creado por el partido HDP  y otras organizaciones que asistieron al evento dieron una relación de más de 128 nombres de personas muertas y 400 heridas.
“Nunca se debe olvidar esta masacre. Los que la instigaron y planearon y también los políticos que sean responsables de ello serán llevados ante la justicia”, dijo el comunicado del HDP publicado el domingo, acusando al poder político de estar conectado con la mafia y las bandas del Estado islámico, Ahrar  y las organizaciones ash-Sham.
Poco después de los ataques, el PKK anunció que no seguiría adelante con las acciones ofensivas contra la policía y el ejército turco por las elecciones previstas para el 01 de noviembre. En respuesta, el gobierno bombardeó posiciones kurdas en el sudeste, matando a 14 personas,  en el norte de Irak.

domingo, 11 de octubre de 2015

Los atentados de Ankara son terrorismo de estado

Kurdiscat
El 10 de octubre tres explosiones en el centro de Ankara, contra una manifestación a favor de la paz provocaron una matanza.

El 10 de octubre tres explosiones en el centro de Ankara, contra una manifestación a favor de la paz provocaron una matanza. La marcha estaba convocada para pedir el fin del conflicto entre el gobierno y el movimiento kurdo del Partido de los Trabajadores de Kurdistán. Un conflicto reabierto por el gobierno islamista conservador del AKP el mes de julio tras más de dos años de "proceso de solución". Los atentados son los peores de la historia de Turquía. Según el gobierno provocaron 95 muertos y 246 heridos. Según el partido de izquierda turca, pro kurdo HDP, los muertos son 128, hay 400 heridos y 168 personas desaparecidas.
A medida que emergen detalles de los atentados del 10 de octubre en Ankara es más obvio que fue un acto de terrorismo de estado. Las manifestaciones posteriores a los hechos dejaban bien claro el culpable: "Katil Erdogan" (Erdogan asesino). La teoría de una supuesta autoría del Estado Islámico no tiene ningún fundamento. Este grupo reivindica siempre sus acciones y convierte en su bandera crear terror entre el enemigo. En cambio, es el gobierno turco el que niega siempre sus atrocidades a menos que se encuentre con evidencia irrefutables (que siempre pretende evitar). El último caso ha sido el de Haci Lokman Birlik.

1) No hay reivindicación. El primer elemento es claro. Como el atentado de Suruc, también contra la izquierda turca que defendía los derechos de la minoría kurda, que jamás ha sido reivindicado por ninguna organización. También es similar al del 5 de junio, cuando hubo un atentado contra un mitin electoral del HDP.
2) En los tres atentados la metralla en forma de balas de acero es la misma. El modus operandi también.Las explosiones se producen en un momento de máxima concentración tanto a Amed, como Suruc como ayer. En un lugar central de la concentración.
3) La policía turca hizo aumentar el número de víctimas. La policía obstruyó deliberadamente la ayuda a las víctimas. La propia asociación de Médicos de Turquía (Türk Tabipler Birliği, TTB) ha hecho público un comunicado donde dice, textualmente, "No pudimos ayudar a las personas heridas por los atentados por culpa de los botes de gas que tiraba la policía". Asimismo la policía turca bloqueó la entrada de las ambulancias al lugar de los hechos. Fueron los taxis turcos de Ankara quienes ayudar a las personas heridas llevando a los hospitales. Esta práctica de bloquear las ambulancias es, desgraciadamente, habitual por parte de las fuerzas de "seguridad" turcas en el Kurdistán. Además la policía agredió a los compañeros de las víctimas.
4) Hay un hecho inquietante: es casi impossibe, en la Ankara fortificada por el presidente R.T. Erdogan llegar al centro de la ciudad con bombas. Turquía vive un régimen militar-policial que tiene pocas (¿ninguna?) Fisura. De hecho, la manifestación estaba vigilada al milímetro por las fuerzas policiales.Curiosamente, en la zona de las explosiones no había policía. Y un último detalle: no hay ningún policía herido por los atentados cuando estaban cubriendo todo el recorrido.
5) Las declaraciones de varios políticos del partido en el gobierno muestran claramente que las lamentaciones son estéticas. El ministro Veysel Eroglu afirmando que las víctimas "provocaron" que las mataran y que la marcha por la paz de Ankara era una "manifestación terrorista". "Ya hicieron previamente una marcha provocativa similar en Diyarbakir para presentarse como víctimas ante la opinión pública, en un esfuerzo de superar la barrera electoral" (del 10%), dijo Eroglu. Excepción? No, habitual. El ministro de justicia por ejemplo reaccionó riendo, a pocas horas de los atentados, cuando le preguntaron si dimitiría. En una rueda de prensa llena de cinismo. El mismo gobierno prohibió que se dieran noticias sobre los hechos. O el alcalde de Ankara, İbrahim Melih Gökçek, quien acusó al partido de izquierda pro kurdo HDP de haber provocado los atentados para hacerse las víctimas y ganar simpatías.
6) El AKP es el gran beneficiado de los atentados y ha convocado nuevas elecciones ya que no consiguió su deseada mayoría absoluta por la emergencia de la HDP con 80 escaños. Los tres atentados han servido a los intereses del gobierno islamista conservador del AKP.

6.1. Amed: El primero fue dos días antes de las elecciones para aparecer como alternativa al movimiento kurdo y representar la estabilidad, calentar los ánimos que, Erdogan cree que lo llevarán a la presidencia eterna. Recep Tayyip Erdogan, presidente turco y caudillo del AKP, cree que su victoria electoral pasa por aumentar la violencia, crear una espiral donde el HDP no pueda desarrollar la política pacíficamente y emerger como sultán neo otomano frente a los "rebeldes" kurdos .

6.2. Suruc. Así podemos entender el segundo atentado, el de Suruc, tras las elecciones. Sirvió al AKP para abrir el conflicto armado contra el PKK dejando al HDP, moderado, atrapado entre las violencias del estado y la de la guerrilla. Quien salía reforzado? El AKP.

6.3. Ankara. Y el tercero, el de hoy, tiene el mismo signo y vuelve a reforzar un AKP que quiere aparecer como pacificador de un conflicto que alimenta, promueve y de lo que quiere obtener votos a cambio de sangre.
Por todo ello, cuando marchaba por las calles de Ankara para protestar por el ataque terrorista no se clamaba "Venganza", ni "Justicia", ni "Basta". El grito unánime era "Katil Erdogan, Katil AKP" (Erdogan asesino, AKP asesino).
Texto completo en: http://www.lahaine.org/los-atentados-de-ankara-son

viernes, 7 de noviembre de 2014

Ayotzinapa, un proyecto revolucionario

Para entender por qué las escuelas Normales Rurales de México son víctimas de represión, es necesario conocer su origen y la educación que allí se imparte.
En la actualidad pocas han sobrevivido el sistema político capitalista de los gobiernos mexicanos, que pretenden acabar con estas instituciones porque sus estudiantes tienen ideas revolucionarias y son críticos del Estado. La realidad es que las Normales Rurales son las únicas que enseñan para servir a la sociedad y no a las empresas privadas.
Las escuelas normales rurales se erigen en la actualidad como el último bastión de la histórica Revolución Mexicana. Su misión es formar estudiantes críticos, con ideales progresistas y conciencia social que transformen la realidad en México y defiendan los derechos de los pobres. Sin embargo, estas loables características han convertido estas escuelas en objeto de represión e indiferencia del Estado.
Las normales rurales surgieron para brindar educación gratuita a campesinos e indígenas que viven en las zonas rurales más remotas de México. Estos jóvenes son formados como docentes de primaria que luego imparten clases a cientos de niños y niñas de sus propias comunidades, los cuales se convierten en los futuros profesionales del país.
La reciente desaparición de 43 estudiantes de Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa el pasado 26 de septiembre hizo que el mundo entero fijara su mirada en esa pequeña localidad rural de México. Sin embargo, pocos conocen por qué esos jóvenes fueron víctimas de tan cruenta represión policial.
teleSUR te explica el por qué con un recuento histórico de la lucha de las escuelas normales rurales y, en especial, la de Ayotzinapa.

Escuelas Normales, cunas de conciencia social

Las escuelas normales rurales fueron el resultado de una época de cambios sociales, conocida como la Revolución Mexicana (1910-1940). Tienen su origen en un sistema de educación masivo creado en los años 20, que surgió como alternativa para los hijos de campesinos de escasos recursos.
El presidente de México, Lázaro Cárdenas (1934-1940), fue quien reivindicó a los campesinos e indígenas mediante el impulso de una reforma agraria y la creación de alrededor de 46 escuelas normales rurales en todo el país.
Bajo los ideales de justicia e igualdad social de Cárdenas, las normalistas rurales adoptaron la defensa de la educación pública como un derecho de todos, en especial de los más pobres. Quienes se forman dentro de estas escuelas emplean la educación como una herramienta fundamental para el entendimiento de la realidad social y la posibilidad de su transformación.
El profesor del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma de México (UNAM), José María Calderón, explicó que la experiencia del Cardenismo (como es llamada la gestión de Lázaro Cárdenas) fue importante “porque el maestro rural no salía de su ambiente, sino que regresaba a su comunidad” a impartir sus conocimientos.
Para Calderón las escuelas normales rurales se definen como cunas de conciencia social porque sus estudiantes se forman para ser críticos del sistema político mexicano, sobre todo a la indiferencia ante las necesidades de los más pobres.
Las voces de conciencia de los estudiantes se han convertido en un dolor de cabeza para un gobierno que privilegia el sector privado y busca desaparecer los pilares que aún se mantienen de la Revolución Mexicana, que defienden una educación pública de calidad y con recursos suficientes para funcionar.

Lucha contra la discriminación

Desde un inicio el Estado mexicano le puso fecha de caducidad a las escuelas normales rurales. Al culminar el gobierno del líder revolucionario, Lázaro Cárdenas, las escuelas se convirtieron en objeto del acoso gubernamental, ataques de grupos del narcotráfico y, además, no reciben recursos económicos por lo cual deben autogestionarse para funcionar.
El profesor José María Calderón, de la UNAM, indicó que “las grandes reivindicaciones de la Revolución Mexicana concluyeron con el Cardenismo y las escuelas rurales son las que sufren los embates posteriores, pero sobreviven gracias a su combatividad y al apoyo de sus propios campesinos”.
Precisamente, después de Cárdenas surgió el gobierno derechista de Ávila Camacho (1940-1946), quien redujo el presupuesto y cerró al menos 30 de las 46 escuelas normales rurales que había en el país.
En el 2008, durante la gestión de Felipe Calderón (2006-2012), fue cerrada la última escuela rural, llamada Mexe y ubicada en el Estado de Hidalgo. Algunos de estos planteles fueron transformados en escuelas secundarias adoptando los planes de estudio contemporáneos.
Calderón explicó que las escuelas normales se han convertido en una amenaza para el sistema capitalista que gobierna en México, debido a la formación crítica de sus estudiantes, quienes se oponen a la privatización de la educación. Por este motivo, frecuentemente son ciminalizados “para que no hagan sus observaciones” contra el Estado.
La criminalización de los jóvenes por parte del Estado consiste en vincularlos con grupos criminales y del narcotráfico. Al respecto, Calderón enfatizó que, por el contrario, los estudiantes y sus comunidades campesinas son las principales víctimas de los conflictos entre ambos grupos, que los han desplazado de sus tierras ante la mirada indiferente de las autoridades.
Otra razón que propicia los ataques contra las escuelas normales rurales es que éstas “se ocupan del desarrollo tecnológico y político”, mientras que “las privadas se centran en la formación de estudiantes para administraciones de empresas privadas”. Es decir, los egresados de las rurales se ponen al servicio de la sociedad y los profesionales de las escuelas privadas sirven al sistema capitalista.
“Las rurales son las que están innovando, ofreciendo alternativas nacionales a este país, pero los empresarios decidieron que se podía prescindir de los estudiantes de esas instituciones porque solo traen ideas subversivas”, señaló Calderón.
La falta de financiamiento, la violencia, la represión y las desapariciones forzadas son parte de las estrategias llevadas a cabo para acabar con las escuelas normales rurales.

Ayotzinapa, semillero de protestas sociales

En 1926 se fundó la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, la cual aún funciona en la actualidad y se ha convertido en un verdadero símbolo de resistencia revolucionaria y transformación social. De ella han surgido diversos movimientos sociales y personalidades como Lucio Cabañas y Genaro Vásquez Rojas.
Pese a las constantes represiones y ataques que recibe por su abierto carácter combativo y la conciencia política de sus estudiantes, desde su creación Ayotzinapa ha generado 88 generaciones de maestros rurales, los cuales han formado aproximadamente a más de 40 millones de personas, entre ellas abogados, contadores, ingenieros, y arquitectos.
“Es gente que no tiene intereses, surgen de sus comunidades y regresan a sus comunidades, son una expresión de solidaridad y fraternidad, expresiones que el neoliberalismo ha olvidado”, de esta manera describió José María Calderón a los estudiantes de Ayotzinapa.
Más allá del éxito profesional, la escuela de Ayotzinapa busca formar docentes para contribuir a la transformación de la sociedad en la que viven. Por ello, los estudiantes alternan la formación pedagógica con la política para convertirse en agentes de cambio dentro de su sociedad.
Para Calderón, Ayotzinapa “es una escuela de trabajo, de preparación, de personas solidarias entre ellos y con los demás campesinos”. Allí la comunidad estudiantil funciona como una hermandad, pues viven y se alimentan en las instalaciones.
En cuanto a los recursos económicos, los estudiantes han desarrollado un sistema de autogestión para obtener fondos que cubran los gastos de la escuela. Las actividades consisten en salir a las calles a recolectar dinero, sembrar, cosechar y criar animales.
Ayotzinapa es una población del municipio Tixtla, en el estado Guerrero al sur de México, la cual es sede de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos”.
La Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa es una de las pocas que se rehúsa a cerrar sus puertas por el acoso del Gobierno. Con valentía, sus 520 alumnos siguen formándose para ser maestros y luchan para no ser desaparecidos como sus 43 compañeros normalistas, hecho que solo ha servido para fortalecer sus ideales y continuar luchando por sus derechos.