Un estudio publica la lista de asociaciones científicas, médicas, universidades y agencias del Gobierno a los que pagan los gigantes de los refrescos en EE.UU.
La industria del azúcar y los mayores productores de refrescos se encuentran en una situación similar a las tabaqueras hace décadas. El mundo sufre una epidemia de obesidad y el consumo de bebidas azucaradas es uno de las culpables comprobados. Cada lata de refresco convencional contiene 40 gramos de azúcar, bastante más de los 25 diarios considerados ideales por la Organización Mundial de Salud (OMS).
Ante el creciente consumo de estos refrescos, que llega al límite de la adicción en México, algunos países han creado impuestos contra estas bebidas y otros barajan incluir mensajes de alerta como los que ya salen en los paquetes de cigarrillos. La industria ha respondido con un presupuesto millonario para lavar su imagen, aunque el alcance de estas prácticas está mucho menos explorado que en el caso del tabaco.
Un nuevo estudio publicado este lunes en el American Journal of Preventive Medicine, la revista científica de la Asociación de Medicina Preventiva de EE.UU., detalla que dos de los principales fabricantes de bebidas azucaradas a nivel mundial, Coca-Cola y PepsiCo, financiaron en EE.UU. a 96 organizaciones que tienen un importante papel en la promoción de hábitos saludables y la lucha contra la obesidad o la diabetes, enfermedades potenciadas por el alto consumo de azúcares. El objetivo era limitar las críticas científicas a los refrescos y restar apoyos a las leyes que limitan su consumo, dice el estudio.
Entre los principales receptores de fondos en concepto de “esponsorización” están la Asociación de Diabetes de EE UU y la Fundación de Investigación de la Diabetes Juvenil, así como la Sociedad Americana de Cáncer. También se encuentra la mayor asociación de médicos del país, la AMA, la Cruz Roja, y el Centro de Control de Enfermedades, la principal agencia del Gobierno encargada de la protección de la salud y la promoción de hábitos sanos.
“Nos hemos centrado solo en organizaciones que operan en EE.UU. a nivel de todo el país, así que el número de entidades que reciben fondos de estas dos empresas en todo el mundo debe ser mucho más alto, de cientos o incluso miles”, explica a Materia Daniel Aaron, investigador de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Boston y coautor del estudio.
La investigación resalta el caso de la ONG Save the Children, que apoyaba los impuestos a los refrescos, pero que dejó de hacerlo en 2010 después de recibir más de cinco millones de dólares de Coca-Cola y PepsiCo en 2009.
Entre 2011 y 2014, Coca-Cola gastó de media más de seis millones de dólares (unos cinco millones de euros) al año en este tipo de acciones. PepsiCo gastó tres millones y la Asociación de Bebidas de EE UU, un millón, según el estudio.
En el polo opuesto estarían la Academia de Dietética y Nutrición, la Academia de Pediatría de EE UU, y otras organizaciones, que en 2015 rechazaron seguir recibiendo este tipo de fondos de Coca-Cola. Los autores del trabajo consideran que el resto de las organizaciones relacionadas con la salud que están en la lista deberían hacer lo mismo.
BAYER , McDonald’s y Coca Cola se rinden a la evidencia de lo verde.
Se acaba una época oscura de criminalización de las plantas medicinales y del alimento ecológico.
Se acaban los abusos cometidos por empresas mal llamadas alimentarias que solo sabían vender provocando adicción al cliente, con aditivos químicos , edulcorantes y saborizantes cancerígenos.
Y ahora en su ocaso retroceden como cobardes hacia aquello que han despreciado y combatido. El negocio es el negocio, dicen.
Bayer, no para de anunciar por los medios de comunicación medicamentos hechos exclusivamente de plantas.
Pero hay que recordarle que no olvidamos las muertes y daños provocados y no reconocidos con sus insecticidas, como es el caso del “Síndrome Tóxico” atribuido al aceite de colza adulterado, cuando fue por uninsecticida organofosforado (Nemacur) , aplicado en tomates en Almería. ¿Qué compensaciones recibieron a cambio los políticos de turno para ocultar la autentica causa del envenenamiento?.
¿Por qué Fiscalía no ha investigado judicialmente la causa de tantas muertes?. Son preguntas incómodas que se responden solas .
McDonald’s ha tenido que cambiar el color rojo de sus anagramas por el verde de las plantas, en una estrategia de recuperar ventas, lavando su imagen roja de sangre de ternera irradiada.
Coca Cola , hace tiempo que en buena parte del mundo ha tenido que ofrecer su bebida con menos azúcar y un poco de Stevia , porque su edulcorante preferido en sus bebidas light, el aspartamo , está en el ojo de huracán, como provocador de cáncer. Estudios del Instituto Ramazzinide Investigación de Referencia en Europa sobre el cáncer, alertando sin éxito a las autoridades sanitarias europeas de la peligrosidad del Aspartame.
Todo ello son síntomas inequívocos de que la concienciación popular está consiguiendo sus frutos.
No es hora de cantar victoria, pero cuando estos monstruos se baten en retirada y empiezan cambios en sus políticas, nos da ánimos para continuar en nuestro trabajo de búsqueda de la autosuficiencia en Alimentación y Salud.
No renunciemos a nuestras capacidades de producir nuestras plantas medicinales o conseguir nuestro alimento de forma segura, porque no nos engañemos, aunque se pongan la piel de cordero encima , si pueden, nos adulteraran todas las alternativas más saludables que van surgiendo.
Una campaña logra detener en El Salvador durante un año la explotación del acuífero de Nejapa por parte de la empresa embotelladora de Coca Cola. La primera vez que Coca Cola fijó su vista en el acuífero de Nejapa, a través de su empresa embotelladora en El Salvador, fue en 1999. Dieciséis años después, ese […]
Una campaña logra detener en El Salvador durante un año la explotación del acuífero de Nejapa por parte de la empresa embotelladora de Coca Cola.
La primera vez que Coca Cola fijó su vista en el acuífero de Nejapa, a través de su empresa embotelladora en El Salvador, fue en 1999. Dieciséis años después, ese tesoro del que depende el consumo humano de 30.000 personas no sólo está sobreexplotado al 200%, sino que además los vertidos contaminantes derivados de la sobreexplotación afectan y merman las condiciones de vida y salubridad de las comunidades autóctonas, aprovechando la falta de legislación y vulnerando el derecho al agua de la población salvadoreña.
Por si esto fuera poco, Coca Cola tiene prevista la ampliación de esta planta industrial ubicada en el acuífero lo que, en uno de los países del mundo con mayor estrés hídrico, supondría la práctica desaparición del mismo y la condena de la población a vivir sin agua.
En este contexto, Alianza por la Solidaridad, una de las organizaciones no gubernamentales que lleva tiempo denunciando, junto con la sociedad civil del país y el Foro por el Agua, la falta de responsabilidad de este tipo de empresas, lanzó hace unas semanas una campaña para impulsar una movilización social con el objetivo de detener la intención de la embotelladora de ampliar su planta industrial ubicada en el acuífero y exigir a ésta que reduzca un 22% su consumo de agua.
Así, bajo el lema TIERRRA, “con tres erres”: responsabilidad, rentabilidad, y recursos, la ONG quiere hacer hincapié en la necesidad de que las inversiones empresariales sean responsables, y llamar la atención sobre que, además, no solo no basta denunciar cuando no lo son, sino que hay que ir más allá en la defensa activa de los derechos de la ciudadanía.
Afortunadamente la campaña ha dado sus frutos, y la denuncia se ha traducido en que, tras la presentación en El Salvador del informe de Alianza por la Solidaridad y el Foro del Agua de la situación, el Gobierno haya decretado una moratoria de un año en la explotación del acuífero de Nejapa, comprometiéndose a realizar durante ese tiempo estudios científicos que certifiquen la situación real de este depósito de aguas subterráneas.
Una moratoria que las comunidades del lugar han aplaudido, al tiempo que han avisado de que estarán “pendientes del cumplimiento de la misma a través de las herramientas ministeriales e interinstitucionales que se pongan en marcha”.
Según expertos de varias organizaciones internacionales, el colorante artificial de la Coca-Cola, conocido como Caramelo IV, que se añade al refresco para darle su característico color negro, puede provocar cáncer.
La Agencia Internacional de Investigación de Cáncer, una rama de la Organización Mundial de la Salud, incluyó este colorante en la lista de productos que causan cáncer en animales y no descartó la posibilidad de que también afecte a los humanos.
Aunque curiosamente, y a pesar de que las diferentes organizaciones internacionales llaman la atención sobre la peligrosidad de esta sustancia, la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA, por sus siglas en inglés), responsable de las cuestiones de salud alimentaria a nivel nacional, aún no ha marcado este componente como nocivo.
La azafata le negó una Coca Cola de dieta sin destapar a la mujer, Tahera Ahmad, porque, le explicó, los pasajeros podían usar la lata “como un arma”.
Ahmad aseguró este miércoles que el incidente ocurrió el pasado viernes en un vuelo entreChicago y Washington.
Pero lo que más la indignó fue el hecho de que cuando el pasajero que estaba sentado junto a ella pidió una cerveza -también en lata- sí se la dieron sin destapar.
Republic Airways Holding -empresa que operaba el avión y para la que trabaja la azafata- y United Airlines, bajo cuya marca viajaba el aparato, pidieron disculpas y aseguraron que la aeromoza ya no atenderá clientes y que recibirá entrenamiento sobre sensibilidad.
“United no tolera conductas que son discriminatorias -o que parecen ser discriminatorias- contra nuestros clientes o empleados”, indicó en un comunicado.
Disculpas
La joven, que llevaba el tradicional velo musulmán, incluso asegura que fue agredida verbalmente por otro pasajero, quien le pidió que se callara porque sí podía usar la lata “como un arma”.
La joven musulmana dijo que lo único que quería era tomarse una Coca Cola de dieta.
Al finalizar el vuelo, tanto el piloto del avión como la aeromoza involucrada pidieron disculpas.
La historia rápidamente se hizo popular en redes con los hashtags #IslamophobiaISREAL y #UnitedforTahera para expresar el malestar por lo ocurrido.
Ahmed Rehab, director ejecutivo de la oficina de Chicago del Consejo para las Relaciones islámicas y Estadounidenses, dijo en rueda de prensa con Ahmad que la confrontación fue simplemente “un acto de discriminación que debe ser tomado seriamente”.
No es la primera vez que ocurren incidentes de ese tipo durante vuelos comerciales en Estados Unidos, especialmente cuando algún pasajero lleva el velo islámico o por tener rasgos étnicos del Medio Oriente, o incluso por orar en árabe durante el vuelo.
Cada año aumentan los casos de personas que mueren por los malos hábitos alimenticios, que incluyen el consumo excesivo de la Coca Cola y demás bebidas gaseosas, siendo una enfermedad predominante a escala global que no discrimina la edad, el peso y la adicción conllevada por los hipnotizados consumidores, quienes nunca se cansan de comprar e ingerir diariamente los nocivos refrescos en la calle, en el hogar y en la oficina.
Ya todos sabemos que beber una Coca Cola, produce graves alteraciones en el funcionamiento del cuerpo humano, que van mucho más allá de las 10 cucharaditas de azúcar que contiene un vaso de la mencionada bebida estadounidense.
Recordemos que la presencia activa de ingredientes tóxicos en la Coca Cola, abarcan al ácido fosfórico, al color caramelo, a la cafeína y al agua carbonatada. Todos esos compuestos químicos producen desmineralización ósea que debilita los huesos y pudre el esmalte dental, disminuyen la absorción de hierro, agudizan los problemas gastrointestinales, aumentan los niveles de insulina en el torrente sanguíneo, incrementan la presión arterial, dilatan las pupilas, y producen cuadros de ansiedad, nerviosismo e hiperactividad en los consumidores. Por desgracia, los alegres consumidores de la Coca Cola terminan convirtiéndose en enfermos pacientes que son proclives a sufrir obesidad, depresión, anemia, diabetes, osteoporosis, taquicardia, acidez estomacal, insomnio y dolores de cabeza.
Nuestro organismo NO puede defenderse ante los efectos secundarios de ingerir las bebidas gaseosas, siendo inevitable la inflamación del hígado, de los riñones, del páncreas y finalmente el fulminante ataque al corazón. Sin embargo, los peligros de las bebidas gaseosas para la salud de las personas, superan la receta original que envuelve a la Coca Cola, pues el resto de los engendros comerciales de la mencionada transnacional, también se encargan de destruir la paz del cuerpo humano.
Es consabido que entre la Coca Cola Light y la Coca Cola Zero se utilizan una serie de sustancias químicas inestables y potencialmente cancerígenas, como el aspartamo, el ciclamato sódico, el acesulfame de potasio, el ácido ortofosfórico, el benzoato de sodio, la fenilalanina y el metanol, que malogran de forma permanente el sistema cardiovascular, acrecientan el daño cerebral y pueden provocar tumores pulmonares, pérdida de la memoria, confusión mental, reducción de la fertilidad, ceguera temporal, flatulencia, migraña y cirrosis. De hecho, por culpa de todos esos ingredientes mezclados en la Coca Cola, las personas corren el riesgo de desarrollar enfermedades degenerativas desde edades tempranas, como el Alzheimer o el Párkinson.
Sin ofender el trabajo anterior (video) del hermano Legnalenja, realmente existen más de 11 razones, pero son razones más que suficientes para tomar conciencia de que Coca Cola nunca fué, ni es, ni será buena para nuestro organismo.
Coca Cola Life
En tiempos recientes, la Coca Cola manipula las bondades de la Naturaleza para impulsar las ventas de su Coca Cola Life, que dice ser 100% natural por utilizar la planta Stevia rebaudiana, siendo el edulcorante predilecto para seguir engañando a los consumidores, quienes no saben que el refresco cuenta con otros endulzantes, como el jarabe de maíz transgénico y del eritritol, que aumentan los niveles de glucosa en la sangre, y son muy perjudiciales para la salud de los diábeticos y de los pacientes con triglicéridos altos. Ambos compuestos pueden fermentarse al ser combinados, por lo que la Coca Cola decidió agregarle más estabilizadores artificiales, en aras de evitar una amarga reacción química que afecte la compra de la bebida.
La cantidad de Stevia en la Coca Cola Life, ni siquiera llega al 15% de la composición total del refresco, por lo que es una completa irresponsabilidad que sea vendida como una sana opción dietética para cuidar el cuerpo. Hasta la fecha, todas las bebidas elaboradas por la transnacional Coca Cola, son recomendadas para usarlas en complejos automotores, metalúrgicos y agroquímicos. Además, los refrescos de Coca Cola sirven como agresivos detergentes para quitar las manchas de la ropa, para limpiar el motor de los carros, para eliminar la plaga de los pastizales, para desinfectar las salas sanitarias, para remover el óxido de las joyas, para fabricar aparatos explosivos caseros, para pulir los espejos y desaceitar los terminales de las baterías de los vehículos, para remover la grasa de las pailas o el sucio de las alfombras, y para aflojar los viejos tornillos y clavos en tareas domésticas. Ya existen casos verídicos de personas que perdieron el milagro fortuito de la vida, por la continua ingesta de litros y más litros de Coca Cola.
Tristes Resultados
Es un secreto a voces que la multinacional estadounidense intenta silenciar con desesperación, practicando la clásica desinformación masiva que oculta el trágico destino de los consumidores.
Tenemos las historias de Natasha Harris en Nueva Zelanda o de Paul Inman en Reino Unido, que son parte de una escalofriante tendencia a escala mundial. Los exámenes forenses revelaron que la causa principal del fallecimiento de ambos ciudadanos, fue debido al abuso de beber Coca Cola por tiempo prolongado, lo que generó la arritmia cardíaca, los espasmos musculares y la hinchazón de los pulmones.
Queda claro que las bebidas carbonatadas son una maldición para la salud de la Humanidad, y lo peor, es que la industria farmacéutica internacional trabaja en mancomunidad con las transnacionales, para lucrarse de billetes jugando con la enfermedad ajena. Mientras la gente beba más Coca Cola, habrán más pacientes diabéticos, obesos e infartados, por lo que habrá mayor demanda de medicamentos, que a su vez, garantizan mayores ingresos económicos para las clínicas privadas, los centros hospitalarios y sus codiciosos doctores.
Vemos que el gran negocio de Coca Cola es enfermar a los consumidores, y se aprovechan de un constante bombardeo publicitario en la TV, para que los individuos sigan ciegos, sordos y mudos ante la terrible realidad manifiesta.
Realmente sabes lo que bebes?
Coca-Cola No deja que las personas piensen, cuestionen o rechacen la compra de sus productos, por lo que terminan esclavizados a beber el insaciable manantial de azufre. Es notorio que los consumidores de la Coca Cola son dominados con vehemencia por la empresa, pudiendo ser un síntoma del comportamiento autodestructivo que visualizan muchos de sus fanáticos, al tener que enfrentar los problemas devenidos en la vida diaria.
Ante la duda, un grupo de personas decidieron salir a las calles de Caracas, y recoger la opinión de 500 venezolanos que participaron en una Encuesta Analítica de Respuesta Abierta, para recopilar datos mediante un conjunto de preguntas, que evaluarán las apreciaciones de los encuestados y serán interpretados por el investigador.
La intención era que las personas respondieran de viva voz a las tres grandes interrogantes relacionadas directamente con la ingesta de la Coca Cola, y así entender los motivos que justifican su alto consumo por la ciudadanía. Si bien la consulta se hizo en la capital venezolana, estamos seguros que los testimonios engloban la realidad provista en el resto de las naciones latinoamericanas, ya que América Latina es la subregión con mayor consumo de Coca Cola a nivel mundial, lo que permite extrapolar las respuestas de los consumidores venezolanos fuera de nuestras fronteras.
La primera pregunta fue ¿Qué prefieres beber, un vaso de agua o una Coca Cola? El 80% de las respuestas fueron a favor de la Coca Cola, pues los encuestados dijeron que tiene mejor sabor que el agua, que es más refrescante en época de calor y que siempre estaba de moda. Allí se evidencia la alienación mediática y la presión social que genera el marketing de Coca Cola para mantener enganchados a los consumidores.
Un 15% de los encuestados, reconocieron que el agua era mucho más saludable que el refresco, pero afirmaron que no tenían la fuerza de voluntad para dejar de consumir las gaseosas, demostrando la consecuente adicción psicológica que crean esos productos en la mente colectiva. Tan sólo el 5% de las personas, aceptaron beber más agua que Coca-Cola, ya que por sus propias experiencias aprendieron a distinguir entre lo beneficioso del agua y lo perjudicial de los refrescos.
Una vez obtenida la respuesta de los encuestados, se dio paso a la segunda pregunta que fue la siguiente¿Cree usted que la Coca Cola pone en riesgo su salud? Para nuestra sorpresa, el 70% de los encuestados dijeron no estar informados de los peligros que acarrea la ingesta de la Coca Cola a corto y a largo plazo, por lo que el refresco no representaba ninguna amenaza para el bienestar de su organismo. Allí se aprecia la clásica ignorancia de los consumidores y el conformismo de beber a ciegas el mencionado refresco, sin conocer la toxicidad de los ingredientes que lo componen.
En paralelo, un 20% de los individuos argumentaron que aunque bebían a diario Coca Cola, se sentían muy sanos para cumplir a cabalidad con las actividades diarias, reflejando la aparente inocuidad del producto. Mientras que un 10% de los encuestados evitaron responder la interrogante, huyendo con prisa del lugar o quedándose en absoluto silencio.
La tercera pregunta fue como sería tu vida si no existiera la Coca Cola? Vimos que el 75% de los encuestados, se mostraron incrédulos ante la última interrogante formulada. Con muecas en sus rostros, risas nerviosas y la mirada perdida en el cielo, las personas dijeron frases como “¡WOW! creo que me moriría”, “no lo sé amigo” y “sería todo un desastre”. En cambio, un 20% afirmó que sus vidas no cambiarían en nada, porque seguirían teniendo otras bebidas carbonatadas a su disposición para calmar la sed, como la Pepsi-Cola o la Big-Cola, lo que expresa la falta de pensamiento crítico en las decisiones que toman los consumidores.
Y apenas el 5% de los encuestados, admitieron que sin la ingesta de la Coca Cola, podrían llevar una vida más saludable y acabar con la viciosa dependencia que generan los refrescos. Tras analizar los resultados de la encuesta, pudimos comprobar que la magna artillería comercial de la transnacional Coca-Cola, viene destruyendo el discernimiento de los consumidores y la capacidad reflexiva de la Sociedad Moderna. Es insólito apreciar el grado de pasividad y complicidad de la gente, cuando se pone en tela de juicio las supuestas ventajas para la salud que conlleva la ingesta de la Coca Cola.
Coca-Cola Surge
Es por tanta apatía de los consumidores, que Coca Cola volvió a distribuir en el año 2014 una terrible bebida energética llamada “Surge”, que había sido prohibida en gran parte de las escuelas norteamericanas durante la década de los noventa, debido a la desmedida cantidad de cafeína y azúcar que tenía en su composición, lo cual era muy desfavorable para la salud integral de los infantes.
Bastó que un grupo de entusiastas a la perversa bebida, solicitaran públicamente el regreso del refresco mediante la red social Facebook, para que la codicia olfateada por el omnipresente Tío Sam, no dudara en ponerlo de vuelta en el mercado a través del portal de Amazon, sin importarle en absoluto los daños que ocasionó en el pasado, y demostrando que no siente respeto por la integridad física de sus propios clientes.
De igual manera, Coca Cola presentó su nueva leche de alta gama y sin lactosa llamada “Fairlife”, que según la transnacional ostenta más proteína, menos azúcar y mejor sabor (no estimado lector, no es broma). Su nuevo experimento de laboratorio pretende conquistar el desayuno de nuestras familias, lo cual seguirá aniquilando la salud de la gente, gracias a las sexistas campañas publicitarias, a los orquestados engaños nutricionales y a una indiferente sociedad civil que nunca abre los ojos de la verdad.
Coca-Cola FairLife
No olvidemos que la Coca Cola se vio forzada a retirar el aceite vegetal bromado en sus famosas bebidas, siendo un producto químico usado para retardar las llamas del fuego, y que en los Seres Humanos es capaz de bioacumularse en los tejidos del organismo, e incluso, puede ser transferido de madre a hijo por medio de la leche materna.
La mayoría de los encuestados demostraron un claro desconocimiento sobre la peligrosidad de las bebidas gaseosas, porque jamás leen la etiqueta que se halla al dorso de los envases, lo cual agudiza la terquedad, la omisión y la costumbre de seguir atados en el abismo de los refrescos, sin tener la menor idea de lo que están ingiriendo. Una gran cantidad de personas, evita a toda costa el debate, la discusión y el choque de argumentos que con facilidad demuestran el veneno líquido que esconden las burbujeantes bebidas carbonatadas. Para la gente, tomarse una Coca Cola es la cosa más normal del Mundo. Es una necesidad, un derecho y un deber.
De generación en generación, se repiten los mismos patrones de consumo, y a medida que aumenta la población mundial, se agrandan las enfermedades heredadas por la continua ingesta de la corrosiva droga. No hay duda que beber una Coca Cola es un suicidio asistido, que se fragua lentamente desde la infancia y que cuando llegamos a la etapa de la adultez, nuestro cuerpo empieza a sentirlo con mayor fuerza por la exagerada acumulación de latas, botellas y chapitas que habitan en su interior. El problema se agudiza debido a la carencia de una oportuna Educación Ambiental en el seno de las comunidades, que no entienden las consecuencias negativas de ingerir raticidas diluidos.
Un inconveniente latente se sitúa en los comedores y cantinas escolares, donde los muchachos tienen libre acceso a los refrescos que deterioran su sano crecimiento.
Es común que los padres no tengan tiempo suficiente para preocuparse por la correcta alimentación de sus hijos, y prefieran darles dinero que será malgastado en bebidas carbonatadas, golosinas y frituras. Allí nace la adicción a la mortífera Coca Cola, a la comida chatarra y a las gomas de mascar, que después se va estimulando en las casas de familia, en los cafetines universitarios, en los estadios deportivos, en los centros comerciales y demás lugares públicos.
Es como si fuera una adicción a lo feo, a lo dañino, a lo que castiga al cuerpo, a lo que crea culpa y a lo que nos deja inmersos en una asfixiante pesadilla. Tal parece que la mayoría de los consumidores del orbe, beberán Coca Cola hasta que la muerte los separe. La eterna inconciencia de la gente es rentabilizada por la astuta conciencia de las transnacionales.
A lo largo del artículo, se comprobó el efecto colateral que las bebidas gaseosas producen en el organismo.
Si queremos vivir para ver la luz del Sol, habrá que dejar la oscuridad en el fondo de la botella.
Los obreros de la multinacional Coca-Cola derrotaron legalmente la intención de la empresa de despedir a miles de trabajadores, mientras se mantiene la batalla por el cierre de cuatro de 11 fábricas.
El Tribunal Supremo de España declaró nulo el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) de la empresa Coca-Cola, por la vulneración del derecho a huelga de los trabajadores de la fábrica en Madrid.
El ente judicial sostuvo que la vulneración del derecho a huelga fue razón suficiente para anular el ERE de la empresa.
En España, los trabajadores de Coca-Cola llevan un poco más de un año luchando contra el despido masivo anunciado por la compañía, que dejaría en las calles a miles de familias.
A principios de enero de 2014, Coca-Cola anunció el cierre de cuatro de sus 11 fábricas en este país europeo -Alicante, Colloto (Asturias), Palma de Mallorca y Fuenlabrada- lo que implica el despido de un mil 190 trabajadores.
A raíz del anuncio, los trabajadores lideraron un boicot contra la multinacional instando a los españoles a no consumir sus productos bajo la consigna “Si España no produce, España no consume’.
Desde que se supo del cierre, la fábrica de Fuenlabrada (sur de Madrid) se encuentra custodiada por sus trabajadores con el fin de evitar que los directivos entren a desmantelar el material de trabajo y la maquinaria, y así detener el cierre del centro que dejaría sin empleo a cientos de familias.
En el mundo de hoy ya no importa qué tipo de mentiras o manipulaciones nos quieran vender las grandes corporaciones globales o los gobiernos: siempre dispondrán de una larga lista de científicos, médicos y periodistas dispuestos a venderse a cambio de dinero para difundir su propaganda.
Coca-cola es el último ejemplo de ello; un ejemplo clarificador sobre cómo funciona realmente el mundo del periodismo, de la medicina y de la ciencia.
Se ha revelado que Coca-Cola, pagó “a entrenadores de fitness y nutricionistas expertos” para que publicitaran “las bondades de Coca-Cola” en más de 1.000 sitios web de noticias, incluidos los principales periódicos, indicando que Coca-Cola es una “bebida saludable”.
Sí, precisamente Coca-Cola, la bebida cargada de jarabe de maíz genéticamente modificada alto en fructosa, ácido fosfórico y aromas químicos, resulta que ha sido calificada como “saludable” por multitud de expertos.
Y como en la mayoría de las mentiras corporativas, esta manipulación se ha realizado bajo el paraguas de la Ciencia Oficial y el Periodismo, las nuevas religiones capaces de venderse al mejor postor, como la peor prostituta de Babilonia.
Lo peor es que si alguien se atreve a afirmar que la Coca-Cola es realmente un veneno, puede ser tildado de “enemigo de la ciencia” y será enterrado bajo una tonelada de presuntos estudios científicos independientes que afirmarán sin vergüenza todo lo contrario.
La periodista Candice Choi escribió un artículo muy revelador para Associated Press en el que exponía las evidentes violaciónes éticas alrededor de estos acuerdos de propaganda encubierta periodística.
COCA-COLA ADMITE PÚBLICAMENTE QUE DISPONE DE UNA RED DE PROPAGANDISTAS CORPORATIVOS
El esquema de manipulación y propaganda encubierta de Coca-Cola, oculta en blogs, artículos de opinión de dietistas, médicos y entrenadores de fitness y periodistas, es mucho más grande de lo que puede parecer:
“Contamos con una red de dietistas con los que trabajamos habitualmente”, confiesa el portavoz de Coca-Cola Ben Sheidler, en el artículo de Associated Press.
Ben Sheidler
Sheidler incluso llega a justificar sus prácticas: “Todas las grandes marcas trabajan con blogueros o pagan por talento”
Cuando habla de “pagar por talento”, Sheidler se refiere a escritores, blogueros, científicos y periodistas que cobran dinero por difundir propaganda corporativa.
Hay montones de ellos.
¿Creíais que la publicidad se limitaba a los anuncios de la tele? Eso solo es la punta del iceberg.
A la gente le indignaría saber cuántas historias de las que aparecen en los medios de comunicación, presentadas como artículos o noticias, contienen publicidad encubierta de productos corporativos tóxicos; una publicidad hábilmente introducida para acceder subliminalmente al cerebro de los lectores sin que se den cuenta de que en realidad están leyendo un anuncio.
Como revela el artículo de Associated press, estas piezas de propaganda social pagada, son introducidas en miles de sitios de noticias de todo el mundo:
Una columna está marcada en la parte inferior como “artículo patrocinado”, que es un anuncio diseñado para parecerse a un artículo normal y regular.
Éste método ha sido introducido en más de 1.000 sitios de Internet, entre ellos los de los principales medios de comunicación de todo EEUU.
Pero hay muchos otros artículos que no son marcados como “contenido patrocinado” y sin embargo lo son.
Otras compañías como Kellogg y General Mills han utilizado estrategias paralelas, como ofrecer clases de educación continuada a los dietistas, financiar estudios que limpian la imágen nutricional de sus productos y ofrecer boletines para los expertos en salud.
PepsiCo Inc. también ha trabajado con dietistas que aifrman que sus chips Frito-Lay y Tostito son alimentación saludable en los anuncios de televisión local.
Otros utilizan a expertos en nutrición en contenidos patrocinados; los Productores de Pistachos de EEUU han contratado a un dietista para que trabaje para el equipo de fútbol Americano New England Patriots, para hacer publicidad de su producto y Nestlé ha contratado a su propio nutricionista para que escriba artículos acerca de la nutrición infantil.
Es decir, que las principales agencias de noticias nos bombardean inadvertidamente con anuncios corporativos disfrazados de noticias y miles de presuntos profesionales de la ciencia y la salud se venden sin vergüenza para patrocinar los supuestos beneficios de cualquier producto.
Sucede continuamente a nuestro alrededor, aunque nos pase inadvertido.
Es algo que podemos intuir continuamente al ver cualquier telediario, donde sin recato ni vergüenza, los supuestos periodistas, nos venden sibilinamente los últimos productos lanzados al mercado: desde los desfiles de tal o cuál marca de ropa o lencería, pasando por la última película de estreno, el último móvil, el último videojuego innovador o cualquier producto por el que las grandes corporaciones hayan pagado un anuncio encubierto.
Y esto demuestra que el periodismo auténtico ya no existe.
Cambiemos de una vez por todas las definiciones del diccionario: ahoraperiodismo es sinónimo de prostitución.
Y esto nos lleva a preguntarnos: ¿cuántos medios de comunicación y cuántos científicos cobran dinero de las grandes farmacéuticas para censurar la verdad sobre las vacunas?
¿Cuánto dinero invierte la industria biotecnológica para comprar artículos pre-fabricados en los principales medios de comunicación o para pagar a “científicos” que nos digan que los productos Genéticamente Modificados son saludables y no implican riesgos?
¿Cuántos científicos o divulgadores habrán recibido dinero o instrucciones para contarnos que las estelas químicas no existen, que la geoingeniería es una fantasía conspiranoica o que cualquier teoría incómoda para el poder “no tiene fundamento”?
¿Cuántas veces nos han dicho que muchas de las teorías conspirativas, como por ejemplo las de los atentados del 11-S, eran una “locuras conspiranoicas”?
¿Hasta qué punto el mundo del periodismo y de la “divulgación científica” está corrompido por el dinero?
¿Qué tipo de miserables son estos que venden su decencia y su honradez por dinero?
Miremos la realidad tal y como es.
Actualmente, cualquier noticia en un telediario alineada con las verdades oficiales, cualquier comentario de periodista, analista o divulgador científico y cualquier artículo en blogs o webs que defiendan los beneficios de cualquier producto o las prácticas de cualquier Gran Corporación, ha sido debidamente comprado y pagado.
No existen los estudios científicos independientes, las encuestas veraces, ni las opiniones o análisis honestos.
Toda persona que opine en un gran medio de comunicación, sea TV, Radio o Prensa, está a sueldo de alguno de sus múltiples amos.
Esta putrefacción abarca temáticas y aspectos amplísimos.
Es grave decirlo así, pero el pequeño ejemplo de Coca-Cola nos demuestra cómo funciona realmente el mundo de los medios de comunicación, de la divulgación científica y de los supuestos estudios científicos.
El siguiente gráfico nos muestra de forma clara, como funciona este mundo de manipulación pseudo-científica…