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lunes, 15 de agosto de 2016

La carta que Fidel Castro escribió en su 90 cumpleaños

“Grandes potencias como China y Rusia no pueden ser sometidas a amenazas de imponerles armas nucleares. Son pueblos de gran valor e inteligencia. Considero que le faltó altura al discurso del Presidente de Estados Unidos cuando visitó Japón, y palabras para excusarse por la matanza de cientos de miles de personas en Hiroshima”, ha escrito en su cumpleaños el histórico dirigente de América Latina.
Fidel
En su cumpleaños 90, el presidente Fidel Castro recordó a su pueblo y su lucha contra Estados Unidos, su histórico adversario, y Cuba le rindió homenaje mientras está inmersa en cambios difícilmente imaginables durante el medio siglo que el comandante gobernó la isla.
Sin aparecer en público, Castro escribió una carta, en verdad un artículo con el título “El cumpleaños”, divulgado por la prensa del mundo, en el que agradece los saludos de respeto, repasa su infancia y la revolución que lideró.
 Esta es la carta integra que en su cumpleaños escribió el legendario Fidel.
“Deseo expresar mi más profunda gratitud por las muestras de respeto, los saludos y los obsequios que he recibido en estos días, que me dan fuerzas para reciprocar a través de ideas que trasmitiré a los militantes de nuestro Partido y a los organismos pertinentes
Mañana cumpliré 90 años. Nací en un territorio llamado Birán, en la región oriental de Cuba. Con ese nombre se le conoce, aunque nunca haya aparecido en un mapa. Dado su buen comportamiento era conocido por amigos cercanos y, desde luego, por una plaza de representantes políticos e inspectores que se veían en torno a cualquier actividad comercial o productiva propias de los países neocolonizados del mundo.
En una ocasión acompañé a mi padre a Pinares de Mayarí. Yo tenía entonces ocho o nueve años. ¡Cómo le gustaba conversar cuando salía de la casa de Birán! Allí era el dueño de las tierras donde se plantaba caña, pastos y otros cultivos de la agricultura. Pero en los Pinares de Mayarí no era dueño, sino arrendatario, como muchos españoles, que fueron dueños de un continente en virtud de los derechos concedidos por una Bula Papal, de cuya existencia no conocía ninguno de los pueblos y seres humanos de este continente. Los conocimientos trasmitidos eran ya en gran parte tesoros de la humanidad
La altura se eleva hasta los 500 metros aproximadamente, de lomas inclinadas, pedregosas, donde la vegetación es escasa y a veces hostil. Árboles y rocas obstruyen el tránsito; repentinamente, a una altura determinada, se inicia una meseta extensa que calculo se extiende aproximadamente sobre 200 kilómetros cuadrados, con ricos yacimientos de níquel, cromo, manganeso y otros minerales de gran valor económico. De aquella meseta se extraían diariamente decenas de camiones de pinos de gran tamaño y calidad.
 Obsérvese que no he mencionado el oro, el platino, el paladio, los diamantes, el cobre, el estaño, y otros que paralelamente se han convertido en símbolos de los valores económicos que la sociedad humana, en su etapa actual de desarrollo, requiere.
Pocos años antes del triunfo de la Revolución mi padre murió. Antes, sufrió bastante.
De sus tres hijos varones, el segundo y el tercero estaban ausentes y distantes. En las actividades revolucionarias uno y otro cumplían su deber. Yo había dicho que sabía quién podía sustituirme si el adversario tenía éxito en sus planes de eliminación. Yo casi me reía con los planes maquiavélicos de los presidentes de Estados Unidos.
El 27 de enero de 1953, tras el golpe alevoso de Batista en 1952, se escribió una página de la historia de nuestra Revolución: los estudiantes universitarios y organizaciones juveniles, junto al pueblo, realizaron la primera Marcha de las Antorchas para conmemorar el centenario del natalicio de José Martí.
Ya había llegado a la convicción de que ninguna organización estaba preparada para la lucha que estábamos organizando. Había desconcierto total desde los partidos políticos que movilizaban masas de ciudadanos, desde la izquierda a la derecha y el centro, asqueados por la politiquería que reinaba en el país.
A los 6 años una maestra llena de ambiciones, que daba clases en la escuelita pública de Birán, convenció a la familia de que yo debía viajar a Santiago de Cuba para acompañar a mi hermana mayor que ingresaría en una escuela de monjas con buen prestigio. Incluirme a mí fue una habilidad de la propia maestra de la escuelita de Birán. Ella, espléndidamente tratada en la casa de Birán, donde se alimentaba en la misma mesa que la familia, la había convencido de la necesidad de mi presencia. En definitiva tenía mejor salud que mi hermano Ramón —quien falleció en meses recientes—, y durante mucho tiempo fue compañero de escuela. No quiero ser extenso, solo que fueron muy duros los años de aquella etapa de hambre para la mayoría de la población.
Me enviaron, después de tres años, al Colegio La Salle de Santiago de Cuba, donde me matricularon en primer grado. Pasaron casi tres años sin que me llevaran jamás a un cine.
Así comenzó mi vida. A lo mejor escribo, si tengo tiempo, sobre eso. Excúsenme que no lo haya hecho hasta ahora, solo que tengo ideas de lo que se puede y debe enseñar a un niño. Considero que la falta de educación es el mayor daño que se le puede hacer.
La especie humana se enfrenta hoy al mayor riesgo de su historia. Los especialistas en estos temas son los que más pueden hacer por los habitantes de este planeta, cuyo número se elevó, de mil millones a fines de 1800, a siete mil millones a principio de 2016. ¿Cuántos tendrá nuestro planeta dentro de unos años más?
Los científicos más brillantes, que ya suman varios miles, son los que pueden responder esta pregunta y otras muchas de gran trascendencia.
Deseo expresar mi más profunda gratitud por las muestras de respeto, los saludos y los obsequios que he recibido en estos días, que me dan fuerzas para reciprocar a través de ideas que trasmitiré a los militantes de nuestro Partido y a los organismos pertinentes.
Los medios técnicos modernos han permitido escrutar el universo. Grandes potencias como China y Rusia no pueden ser sometidas a las amenazas de imponerles el empleo de las armas nucleares. Son pueblos de gran valor e inteligencia. Considero que le faltó altura al discurso del Presidente de Estados Unidos cuando visitó Japón, y le faltaron palabras para excusarse por la matanza de cientos de miles de personas en Hiroshima, a pesar de que conocía los efectos de la bomba. Fue igualmente criminal el ataque a Nagasaki, ciudad que los dueños de la vida escogieron al azar. Es por eso que hay que martillar sobre la necesidad de preservar la paz, y que ninguna potencia se tome el derecho de matar a millones de seres humanos”.
Fidel Castro Ruz

Agosto 12 de 2016
10 y 34 p.m.


http://www.web.ellibertador.hn/index.php/noticias/internacionales/1633-la-carta-que-fidel-castro-escribio-en-su-90-cumpleanos

sábado, 6 de agosto de 2016

Fidel Castro cumple 90 años: No te mueras nunca Fidel

El histórico líder cubano cumple 90 años el 13 de agosto. No pudieron acabar con su vida 638 intentos de asesinato. Hasta el final de sus días sigue dando lecciones a la humanidad. Y, lo que es más importante, predicando con el ejemplo.

Fidel-Castro
¿Quién no oyó hablar de Fidel Castro? Es tanto o más conocido que los Andes, la torre Eiffel, la muralla china, la revolución francesa, el gol de Maradona a los ingleses, Internet, el ron cubano y el dulce de leche argentino, por poner referencias varias.
Es el comandante en jefe de la revolución cubana, que a los 26 años intentó tomar el Moncada y hoy, al cumplir los 90, sigue proponiendo cambiar el mundo para hacerlo más vivible para estas y futuras generaciones.
Un dicho asegura que a los veinte años se es incendiario y a los 40 bombero, graficando los cambios de ideas de muchas personas. Eso no va con el nacido en Birán un 13 de agosto de 1926, porque su biografía arroja datos coherentes, de niño a joven y de adulto a anciano. Fue, es y será un constructor de sueños y realidades.
Culminando su alegato en el juicio por el Moncada, dijo a sus jueces: “Condenadme, no importa, la historia me absolverá”. Y así fue. Y más que absolverlo -a algunos reos les llega ese beneficio por la duda- la historia lo reconoció.
Sólo le quedaron pocos premios por lograr, caso del Nobel de la Paz, al que fue nominado por activistas argentinos en 2010, con 5.557 firmas de 62 países, sin éxito. La academia sueca-noruega se lo había otorgado a Barack Obama, que no tenía nada bueno para mostrar.
Los amigos de Cuba van a pedir a la Universidad Nacional de Córdoba que le otorgue el “honoris causa”, atento a los aportes que hizo a la educación. Lo piensan como un lindo regalo de cumpleaños, que quizás no llegue a tiempo, pero que resulta merecido. Y aunque llegara tarde, el personaje puede vivir algunos años más y recibir en su casa premios rezagados con una sonrisa bonachona.
A Fidel, austero, no lo desvelan esos agasajos. Antes que perder tiempo en asuntos personales puede estar cavilando su próxima reflexión sobre la paz mundial para enviarla al Granma, con su firma e indicación de día y hora.

Este cumpleaños está sirviendo más a la gente que a él mismo. Es que hay conferencias, muestras fotográficas, documentales, etc, que hablan del socialismo cubano, su pelea contra el bloqueo, la solidaridad con África, “Operación Milagro”, etc. No se puede separar el personaje del país ni del mundo. No resulta entonces un culto a la personalidad sino a la política, la militancia, los ideales, la isla, el Tercer Mundo y la humanidad.
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Un líder
En Argentina existe la expresión “Animémonos y vayan”, o sea dirigentes que indican un camino pero mandan a otros a recorrerlo. Fidel es un modelo opuesto: dice que hay que hacer tal cosa y se pone a la cabeza, sea encabezando los 135 revolucionarios que atacaron el Moncada en 1953, a los doce sobrevivientes del Granma que subieron a Sierra Maestra, a las unidades de defensa y tanques que en abril de 1961 batieron a los invasores de Playa Girón, en la crisis de los misiles en 1962 cuando Cuba casi es bombardeada por EE UU, en la zafra que no llegó a los 10 millones de toneladas, en el durísimo “período especial” cuando hubo un doble bloqueo (el yanqui de siempre y el desmerengamiento del campo socialista), en la renovación del socialismo, en la “Batalla de Ideas” y así de seguido.
Cuando un pueblo tiene un conductor de esa calidad no le es fácil seguirlo, porque aquél se adelanta y propone nuevas metas. Pero es una tarea más realizable, porque aquél está dando el ejemplo. Está allí, a la vista de todos, que pueden emular y sacar fuerzas de donde no creen tenerlas. Debe ser por eso que el imperio fracasó con la revolución cubana. Ésta contaba con ese plus valor, capaz de despertar energías que el “sentido común” no contabilizaba.
Puede haber otra razón de peso en esas victorias fidelistas. Es él y la historia. Él más José Martí, Carlos M. de Céspedes, Antonio Maceo y Máximo Gómez; en particular aprendió tantísimo del caído en Dos Ríos, al que puso como autor intelectual de la gesta del Moncada. Los que aprenden de la historia y la cultura de su nación, como Fidel lo hizo de esos grandes de las dos etapas de lucha por la emancipación de Cuba, tienen más posibilidades de vencer. Es que no resultan ser hombres providenciales pero finitos sino luchadores con apoyo popular y respaldo de una lunga historia. Lo suyo no fue empezar de nuevo de cero, como si todo comenzara por primera vez, ignorando enseñanzas de otras generaciones.
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Blanco sin perforar
El azar no manda pero interviene. Al líder del M-26 de Julio quisieron asesinarlo muchas veces y no pudieron. Tras el fracaso del Moncada salvó la vida porque el teniente Pedro Sarría, jefe de la patrulla que lo encontró, se opuso a que lo fusilaran. Suerte que le llaman, porque el 99 por ciento de los jefes batistianos lo habría asesinado.
En muchos otros casos a Fidel lo salvó su inteligencia, perspicacia, su guardia y los servicios de inteligencia cubanos, que en esto superaron a sus maestros soviéticos.
La televisión cubana estrenó en 2010 una serie de ocho capítulos titulada “El que debe vivir”, del realizador Rafael Ruiz Benítez, donde se historian los 638 intentos de asesinato del líder. Los planes de envenenamientos, atentados y disparos, fueron de la CIA y 16 agencias de espionaje norteamericanas, con algunos reclutas cubanos y terroristas como Luis Posada Carriles, complotados en 2000 para un atentado en la X Cumbre Iberoamericana de Panamá.
El 13 de agosto será un día feliz para todos sus amigos del mundo. Y de oprobio y fracaso para el cuartel general de Langley (Florida) y demás sitios donde planificaron una muerte que no fue.
Otras balas fueron mediáticas, como cuando Forbes lo ubicó como multimillonario. Fidel respondió: “si ustedes prueban que yo tengo un dólar, renuncio a la presidencia”. Siguió en ese alto cargo hasta 2006, cuando lo dejó por razones de salud. Coherente y revolucionario, en 1959 comenzó la reforma agraria expropiando las 800 hectáreas propias de su familia y las 11.700 hectáreas arrendadas en Birán.
Educador y visionario
Aunque es abogado de profesión y comandante en jefe por galones ganados en el combate, el cubano ha sido ante todo un maestro, educador y pedagogo.
Solamente una persona de esos quilates pudo proponer en su alegato que los maestros debían gozar de una licencia especial cada tantos años para cursar estudios en el país o el extranjero y perfeccionarse. Lo dijo en 1953. El tribunal debe haber pensado que el reo estaba loco, cuando anticipaba derechos de los educadores de varias décadas más tarde. Esas reivindicaciones fueron satisfechas en el inmenso lagarto verde, pero aún aguardan, envejecidas, en las aulas de otras latitudes.
Esas conquistas no se aquerenciaron dentro de las fronteras y fueron compartidas con otros pueblos. La medicina cubana avanzó muchísimo y allá fueron a tratarse dolencias personas de todo el mundo. Luego mandó sus médicos donde hubiera emergencias, tifones, epidemias, terremotos o lo que fuera. Su atención fue tan extraordinaria que un amigo haitiano me dijo que es común que sus compatriotas digan: “después de Dios, los médicos cubanos”. Estaban allí antes del terremoto de 2010, durante el mismo y se quedaron después. Lo suyo no fue lo que en Argentina se llama “corta como visita de médico”.
Por su inspiración se fundó en 1999 la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) que en dieciséis promociones lleva graduados a 25.000 galenos de origen popular, entre ellos mil argentinos. Las corporaciones profesionales han calumniado a Cuba y a estos profesionales; quizás, porque como dijo Aleida Guevara en mayo de 2014 en Córdoba, esos médicos tratan a pacientes, no clientes.
Paz y ecología
Los anticastristas no entenderán nunca que un líder de origen guerrillero abogara tanto por la paz mundial. Si vis pacen, para bellum. Si se preparó para la guerra y no la temió ni aún con las armas nucleares yanquis apuntando a La Habana, es porque siempre quiso una paz digna de ser vivida.
Y desde que la posición quedó asegurada frente a su agresivo y mal vecino, salieron de la isla ejércitos de “batas blancas” y alfabetizadores del “Yo sí puedo”. Los enemigos fueron el Ébola en África, los terremotos en Haití y Pakistán, las tinieblas del analfabetismo. Y esas batallas las ganaron los cubanos inspirados en el hombre que ya era leyenda.
Ganaron por goleada, como al bloqueo en la Asamblea General de Naciones Unidas en 2015: 191 votos a favor y 2 en contra (EE UU e Israel). Fidel seguirá reclamando contra el bloqueo, con la esperanza de ganar, como cuando logró traer de regreso al país al niño Elián González y a los 5 héroes presos en EE UU.
En diversos asuntos globales el cubano marcha varios pasos adelante del resto de los dirigentes. Sin ánimo de ofender a nadie, Francisco redactó la encíclica “Laudato Sí” en mayo de 2015, reclamando por las cuestiones ambientales y el cuidado de la casa común. Alabado sea el pontífice, pero el comandante habló antes y mejor. En la cumbre Eco-Río’92, el 12 de junio de 1992, había manifestado: “Menos lujo y menos despilfarro en unos pocos países para que haya menos pobreza y menos hambre en gran parte de la Tierra. No más transferencias al Tercer Mundo de estilos de vida y hábitos de consumo que arruinan el Medio Ambiente. Páguese la deuda ecológica y no la deuda externa. Desaparezca el hambre y no el Hombre”.
Las leyes de la vida son inexorables, pero dan ganas de desafiar a la Naturaleza y pedir “no te mueras nunca, Fidel”.
Emilio MarínEl Ciudadano