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domingo, 4 de diciembre de 2016

“¿Quieren quemar la Constitución? ¡Dispárenos antes!”: Protestas contra polémico oleoducto en EE.UU

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Por RT
Centenares de veteranos han llegado al campamento de Standing Rock para proteger a los manifestantes.
Miembros del grupo Veterans for Standing Rock, organizado a través de Facebook, han llegado para apoyar a los nativos y a los ecologistas que protestan contra el proyecto Dakota Access Pipeline (DAPL). Más de 2.000 veteranos han prometido su apoyo ante los incesantes intentos de la policía de disolver la protesta. Cientos de exmilitares ya han arribado al campamento este viernes, informa la agencia Reuters.
“La policía militarizada se paga con los dólares de los contribuyentes… es inconstitucional”, declaró al periódico estadounidense ‘USAToday’ Ashleigh Jennifer Parker, antiguo miembro de la guardia costera. Entre quienes llegaron al campamento de protesta se encuentra también Chris Turley, condecorado con un Corazón púrpura, un importanet reconocimiento para militares que han sido heridos o han muerto en el frente.
“Lo que le hacen a los defensores del agua, se lo hacen a la Constitución de EE.UU. Hemos jurado defender la Constitución contra sus enemigos, tanto extranjeros como locales y decimos: si quieren quemar a la Constitucióndeberán pasar sobre nosotros. Es un acto valiente y sin precedentes en la historia de EE.UU., en el que 2.000 veteranos han dicho: ‘¿saben qué?, primero dispárenos a nosotros‘”, , aseguró Josh Fox, el realizador de un documental sobre los hechos de Standing Rock. 
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Pero no todos los veteranos apoyan a sus compañeros. En la ciudad de West Fargo (Dakota del Norte) representantes del Consejo de Veteranos de Dakota del Norte convocaron a una rueda de prensa en la que criticaron a quienes toman parte en la campaña: “Estamos de acuerdo en que tenemos el derecho constitucional de reunirnos y protestar pacíficamente”, declaró el presidente del Consejo, Russ Stabler. “Sin embargo, las protestas de los últimos 100 días en Dakota del Norte han sido todo menos pacíficas”.
Este jueves el presidente electo de EE.UU., Donald Trump, ha asegurado que está a favor de la construcción del oleoducto, lo que ha causado preocupación tras conocerse que posee acciones en la empresa que pretende construir esta infraestructura. 
  • El Dakota Access Pipeline es un oleoducto proyectado por la compañía Energy Transfer Partners.
  • El gasto de esta infraestructura se estima en 3.800 millones de dólares.
  • Se pretende facilitar el transporte de 500.000 barriles de crudo al día desde Dakota hasta Illinois. 
  • Este proyecto supone una amenaza para las tribus sioux que viven en una reserva cercana y para el medioambiente. 
  • En las últimas semanas ha aumentado la presión policial para poder concluir las obras. 
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viernes, 2 de diciembre de 2016

Dakota: Dos mil veteranos de guerra protestan contra oleoducto

La Policía ha confirmado que no hará uso de la fuerza para retirar a los concentrados.
La Policía ha confirmado que no hará uso de la fuerza para retirar a los concentrados.
Las fuerzas del orden han vuelto a pedir a los organizadores que abandonen el lugar para facilitar la llegada del Cuerpo de Ingenieros del Ejército estadounidenses responsables de preparar el terreno para la extensión del oleoducto.
Más de 2.000 veteranos de guerra llegaron a Dakota del Norte, con el objetivo de reforzar las protestas de los miles de personas que llevan días concentradas a la gélida intemperie, contra los planes de expansión de un oleoducto que amenazan la reserva histórica de los indios sioux de Standing Rock.
La organización de Veteranos en Defensa de Standing Rock, levantará barricadas para resguardar a los manifestantes de las inclemencias del tiempo en el campamento de Oceti Sakowin, y coordinará con los organizadores de las protestas la formación de una cadena humana frente a la Policía.
Las fuerzas del orden han vuelto a pedir a los organizadores que abandonen el lugar para facilitar la llegada del Cuerpo de Ingenieros del Ejército estadounidenses responsables de preparar el terreno para la extensión del oleoducto.
Por su parte la Policía ha confirmado que no hará uso de la fuerza para retirar a los concentrados.
La presencia de estos veteranos de guerra no cuenta con el beneplácito de organizaciones locales de excombatientes, como el Consejo de Coordinación de Veteranos de Dakota del Norte, entidad que ha denunciado el ocasional comportamiento violento de los militares.
La llegada de las temperaturas glaciales está incrementando la tensión en Cannon Balldonde, donde el termómetro bajará hasta los menos dieciséis grados centígrados (-16º) la semana que viene.
A esa temperatura, el impacto de un chorro de agua a presión, como los que la Policía ha empleado habitualmente para despejar las protestas, podría tener gravísimas consecuencias para la salud.

martes, 4 de octubre de 2016

EE.UU. “No somos más que carne de cañón para el Estado, las corporaciones y los bancos”

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Entrevista a Vincent Emanuele, exmarine de EEUU y veterano de la guerra de Irak
¿Cuándo y por qué decidió alistarte en los Marines?
Me alisté en el cuerpo de Marines en 2002, mientras terminaba el último curso en el instituto. Me alisté sobre todo porque no sabía qué más hacer con mi vida. En aquella época no estaba interesado en la universidad y no tenía ninguna intención de trabajar en la acerería, así que mis opciones eran limitadas. O bien me alistaba en el ejército o bien terminaba trabajando en algún empleo sin perspectivas por 7,25 dólares la hora. Mi historia no es muy diferente de la de muchos que luego encontré y que venían del “cinturón de óxido” (rust belt), ciudades y municipios que habían sido centros industriales pero que ahora son un agujero desindustrializado.
Además, yo era el típico chico americano. Pensaba que la violencia molaba. Y pensaba que para ser un hombre de verdad tenía que hacer cosas violentas, como librar guerras o llevar armas. Parte de aquella decisión era económica, pero parte estaba basada en mi educación cultural. Los chicos del medio oeste disparan armas y juegan a policías y ladrones con sus amigos. “Jugábamos a la guerra” desde que tenía cuatro años. Veíamos las películas más violentas, que reforzaban la idea de que el ejército era algo bueno. Y jugábamos a videojuegos que hacían lo mismo.
Ha servido en Irak, donde fue testimonio del lado más oscuro de la ocupación estadounidense. Ha ofrecido una descripción a los lectores de Telesur en un artículo publicado en diciembre, e incluso ha dicho que EEUU ayudó a crear el Estado Islámico. ¿Qué recuerda de aquella época?
Fue una época muy oscura. Escribo sobre aquella experiencia porque en este momento, quince años después del 11-S y diez años después de haber estado en Irak, no estoy seguro de qué más puedo decir sobre aquello. Algunos de mis mejores amigos fueron asesinados. Asesiné a gente, algunos de ellos inocentes. Muchos de mis camaradas en los Marines torturaron a prisioneros iraquíes y mutilaron los cuerpos de los fallecidos. Hacían fotografías de los cuerpos desmembrados y volvían a casa como drogadictos y alcohólicos.
Hoy esos veteranos se matan a sí mismos en índices absurdos mientras los iraquíes aún tienen que soportar la ocupación estadounidense y el legado de décadas de locura del Tío Sam. Me sorprende que el pueblo iraquí haya sido tan pacífico. Es un milagro que no haya un ataque terrorista en Estados Unidos cada día. Más importante aún, tenemos que recordar al mundo que más de un millón de iraquíes han muerto como resultado directo de la invasión y la ocupación estadounidense. Eso es lo más importante a tener en cuenta.
Desde entonces, todo Oriente Medio, buena parte del Norte de África y Asia oriental ha descendido al caos. EEUU no solamente ha destruido Irak, sino que ha destruido o ayudado a destruir Afganistán, Libia, Siria, Palestina, el Líbano, Pakistán, Yemen, Somalia y muchos más. Y la peor parte es que no parece haber un fin a la vista. Estas guerras, a diferencia de la de Vietnam, continuarán durante décadas, o hasta que no haya nadie más a quien matar o dominar.
Los veteranos de guerra están muy presentes en esta campaña electoral. Donald Trump, por ejemplo, ha prometido mejorar su situación. ¿Cuál es la situación real de los veteranos de las guerras más recientes de EEUU (Afganistán, Irak)?
Es difícil hablar de los “veteranos” como un todo. Para los veteranos pobres, la situación es diferente, y mucho peor, que para los veteranos que vienen de familias adineradas. Lo mismo vale para los veteranos afroamericanos y latinos, que terminan en números desproporcionados sin hogar, sin empleo, en prisión, etcétera. Para las mujeres la situación es muy diferente que para los hombres. Como ahora sabemos, casi un tercio de las veteranas de guerra han sufrido de trauma sexual militar (MST, por sus siglas en inglés) durante algún momento de su servicio.
Los veteranos han sido siempre utilizados como instrumentos políticos. Al final no somos más que carne de cañón para el Estado, las corporaciones y los bancos. La parte más extraña es que todo el mundo más o menos lo sabe. En otras palabras, si le preguntas al ciudadano medio, básicamente sabe que la guerra es un negocio (racket), como escribió Smedley Buter hace tiempo. Los veteranos que combatieron en la Guerra del Peloponeso no eran más o menos instrumentos que los veteranos que combatieron en Vietnam o en la Guerra Civil Americana: eran peones de un juego geopolítico y económico mucho mayor.
La mejor manera de expresarlo sería decir que los veteranos no son héroes. Nunca fueron héroes y nunca serán héroes. Los verdaderos “héroes” en la sociedad, en la medida en que podría decirse que la sociedad tiene “héroes”, son los activistas y artistas que imaginan y luchan por un mundo mejor.
El discurso en la Convención Nacional Demócrata de Khizr Khan –padre de un soldado fallecido en Irak– ha sido recientemente fuente de controversia. ¿Qué opina de este caso?
El comentario de Medea [Medea Benjamin, de la organización antibelicista Code Pink, escribió en su cuenta de Twitter: “No he oído a nadie hablar de la tragedia de que el hijo de los Khan muriera en vano por una guerra por la que Hillary votó a favor”] fue mi reacción inicial. Pensé para mis adentros: “Esto es muy extraño. Estos padres están haciendo campaña por una mujer que votó por una guerra ilegal e inmoral en la que su hijo perdió la vida”. ¿Pero qué podemos hacer? Es muy posible que la familia de Khan esté traumatizada. Por supuesto, deberíamos poder cuestionar sus acciones y declaraciones, pero no quiero emplear mucho tiempo hablando de ellos como los padres de alguien que murió por las compañías petrolíferas y el hibris.
¿Han participado los veteranos de Afganistán e Irak en las manifestaciones contra la guerra en EEUU, como hicieron algunos veteranos de Vietnam en su momento?
Ha habido grupos como Veteranos de Irak contra la Guerra y Veteranos por la Paz que han proporcionado un espacio para los veteranos de Irak y Afganistán contrarios a la guerra. Sin embargo, el movimiento antibelicista y las propias guerras son cosas muy diferentes. Para empezar, no hay servicio obligatorio, así que la mayoría de estadounidenses no tienen que preocuparse demasiado por las guerras en Irak o Afganistán como estuvieron obligados a preocuparse por la de Vietnam. Por decirlo con una expresión: no se juegan la piel en esto. Además, los medios de comunicación han hecho un trabajo de mierda cubriendo estas guerras, así que la gente no ha recibido la información adecuada sobre ellas.
Y lo más importante, no hay un movimiento antibelicista en EEUU. Desde el 11-S nunca hubo un movimiento antibelicista vibrante en EEUU. El movimiento antibelicista que existió durante los años de Bush era un movimiento anti-Bush, no antibelicista. Era un movimiento sin guías y nunca fue capaz de llegar al americano medio. Muchos eran blancos privilegiados de los suburbios y las zonas residenciales de clase media-alta.
Durante Vietnam, la izquierda era mucho más fuerte. Pero luego la izquierda fue desmantelada, en parte debido al propio sinsentido de la izquierda, pero sobre todo porque el FBI, la CIA y en general el aparato de Estado de EEUU hicieron un esfuerzo concertado para destruir lo que se había estado construyendo a lo largo de los sesenta. No quisiera desviarme del tema, pero creo que es importante recordar la historia porque los activistas de hoy están lidiando con sus ramificaciones.
Las guerras en Vietnam, Laos y Camboya eran muy diferentes a las guerras de hoy. Entonces era también más fácil para los izquierdistas y activistas de todo el mundo identificarse con la oposición. La gente que luchaba contra el imperialismo estadounidense defendía valores y plataformas políticas con las que la gente en Occidente podía identificarse y a las que podía apoyar. Hoy eso ha dejado de ser cierto. La gente que lucha contra el imperialismo estadounidense son sobre todo reaccionarios de derecha cuyas plataformas políticas son incluso más regresivas y peligrosas que las propuestas sin ton ni son del Partido Republicano. Ésa es una diferencia importante.
Además, EEUU quería abandonar Vietnam porque no era una prioridad estratégica, mientras que lo opuesto es lo cierto en Oriente Medio, el norte de África y Asia oriental, regiones que EEUU nunca abandonará, a menos que se les obligue a hacerlo, por supuesto. Si eso no ocurre, EEUU nunca abandonará sus intereses en esas regiones.
Usted ha descrito en un artículo la brecha que existe en el movimiento antibelicista estadounidense entre una minoría de activistas con “mentalidad de campus” y una mayoría formada “por los trabajadores de Small Town”, a los cuales los primeros supuestamente se dirigen (y fracasan). Y encabezaba el texto con una cita muy mordaz de Hunter S. Thompson.
Por empezar respondiendo a la última parte de tu pregunta: me encanta Hunter S. Thompson. Mientras el resto de Marines de mi unidad leían Playboy o Maxim, yo leía a Thompson. En cierto modo su obra me salvó la vida. Me recordó que estaba bien ser tú mismo, especialmente en un ambiente como el del ejército. Luego empecé a leer sobre la contracultura de los sesenta y aquello fue el comienzo del fin, o el fin del comienzo para mí. Me desconecté del ejército después del primer año, así que los tres siguientes fueron, como poco, muy interesantes.
En cualquier caso, sí, como he dicho antes, el movimiento antibelicista en EEUU era muy blanco y de clase media-alta. Muchos liberales de universidad, muchos radicales de los sesenta y profesores, pero muy pocos afroamericanos y latinoamericanos. Y en la práctica ningún blanco pobre participaba en el movimiento. Las políticas de identidad proceden de esta gente de los campuses y la gente del fideicomismo liberal que vive y trabaja en Bay Area [ área de la Bahía de San Francisco, una de las regiones más progresistas de EEUU ], son la gente que dominaba el movimiento antibelicista. Ése es el motivo por el que el movimiento antibelicista era tan limitado en sus perspectivas y ya no existe.
Creo que existe una oportunidad para reconstruir el movimiento antibelicista, pero necesita estructurarse de un modo fundamentalmente distinto al de los anteriores. Ahora mismo existen varios movimientos sociales en EEUU, aunque ninguno de ellos es muy fuerte. Y con todo, existen, y algunos de ellos incluso están creciendo. Yo diría que ése es el caso del movimiento ecologista. Black Lives Matter, si puede llamársele un movimiento, parece que se está estancando, pero ha abierto espacio para un debate significativo sobre el racismo sistémico, el trabajo de la Policía y mucho más.
Pero las guerras continúan. Los ataques con drones aumentan, y también la vigilancia. Podemos pretender que estas cosas mejorarán por sí mismas, o que movimientos que están centrados en otras cuestiones en algún momento tratarán éste, pero no creo que eso ocurra. Son varios países en el mundo los que siguen militarizándose. Y todos los Estados nacionales han mejorado sus capacidades para el espionaje. Tenemos que crear un movimiento que sea capaz de tratar estas cuestiones. Por ahora ese movimiento no existe. Y lamento tener que decir que ni siquiera nos acercamos a su creación.
Intelectuales como Jean Bricmont han criticado la ideología del “imperialismo humanitario”, que justifica las intervenciones militares occidentales con fines humanitarios, como el establecimiento de la democracia y los derechos humanos. ¿Sigue esta ideología estando extendida entre los liberales estadounidenses?
En el ejército solíamos decir: “Buena intención, mal criterio”. Creo que este dicho se ajusta bien a la idea de las “intervenciones humanitarias”. Le explicaré una anécdota: en 2011 estaba dando una charla sobre la política exterior estadounidense en el North Side de Chicago (una zona adinerada y liberal de la ciudad) y un tipo se levantó y dijo: “Mire, estoy en contra de la guerra, pero no puedo estar de brazos cruzados y ver a toda esa gente ser asesinada en Libia. ¡Tenemos que hacer algo!”.
Este episodio me recordó cuán fácil es manipular a la gente, particularmente en el contexto neoliberal actual. Slavoj Zizek se refiere a esto cuando habla sobre la ideología liberal y el capitalismo. En el mundo de hoy, las corporaciones han entendido que la gente cada vez es más liberal, así que sus campañas de publicidad y marketing reflejan esa realidad. Ya no compras jabón, sino que compras jabón y salvas la vida de personas en África. Ya no compras una cerveza, sino que compras una cerveza y ayudas al estudio del cáncer de mama, salvando la vida de mujeres.
Es este tipo de lógica la que conduce a las intervenciones humanitarias. La gente tiene buenas intenciones. Ven a gente inocente siendo asesinada y quieren hacer algo para ayudar. Pero son manipulados por los medios de comunicación y los llamados líderes políticos en beneficio de los intereses empresariales y estatales, por supuesto. Tal y como yo lo veo, la única manera de combatir adecuadamente esta propaganda es hacer pedagogía sobre qué es y qué no es el ejército. Tenemos que recordar a la gente que el ejército de EEUU, y todos los ejércitos en definitiva, tienen una función primaria, y ésa es matar a gente. El ejército es una fuerza de muerte y destrucción. Cuanta más gente comprenda la historia del imperio estadounidense, menos posibilidades habrá de que exista ese apoyo para las llamadas “intervenciones humanitarias”.
En España hemos visto también recientemente cómo soldados y oficiales del ejército participan en el debate político, como el teniente Luis Gonzalo Segura o el antiguo general José Julio Rodríguez. Rodríguez, sin embargo, ha sido criticado por defender que España siga siendo miembro de la OTAN. ¿Qué opina de este caso?
Honestamente, no estoy familiarizado con ninguno de los dos casos, así que no puedo comentarlos de manera específica. Dicho esto, existen casos parecidos aquí en EEUU y con veteranos de todo el mundo. Lo más importante es que no deberíamos hacer de los veteranos un fetiche. Si los veteranos eligen participar en la vida política, estupendo. Pero no deberíamos ponerlos en un pedestal. Sus opiniones e ideas no son menos o más importantes que los de un trabajador o una ama de casa.
Lo más importante es desmantelar y deconstruir la mitología que rodea a los veteranos. No estoy para decir: “¡Miradme, soy un veterano y tengo una experiencia especial!”. Estoy aquí para decir: “Bien, soy un veterano y he participado en algunas cosas realmente malas. Creo que mis experiencias pueden ayudar a otros a entender mejor por qué no deberíamos precipitarnos a la hora de matar a gente que no conocemos en un país en el que nunca hemos estado”. Me aseguro de decir a la gente que el servicio militar y el ejército son muy diferentes de lo que la gente cree. Esto es lo más importante que los veteranos pueden hacer: desalentar a otros a la hora de participar en esta locura.
No digo esto como pacifista. Digo esto como alguien que se opone a que cualquiera luche y muera por el imperio. La OTAN y sus componentes ancillares son anticuados y destructivos. Rusia no es una “amenaza”. El imperio estadounidense es la principal amenaza. El neocolonialismo europeo también es una amenaza. Hoy la OTAN sirve a los intereses imperialistas occidentales. Por desgracia, parece que el general Rodríguez quiere nadar y guardar la ropa al mismo tiempo. Pero eso no es posible.
Deberíamos estar pensando en alternativas al ejército. Deberíamos estar creando alternativas al militarismo y al imperio. Un proyecto más amplio en el que imaginar y crear alternativas al Estado, a la religión, al capitalismo. Deberíamos estar pensando en maneras de interactuar mejor con nuestro entorno natural y los miles de millones de seres vivientes con los que interactuamos a diario. Nos enfrentamos a enormes desafíos, a desafíos sin precedentes. Y no tenemos tiempo para reformar instituciones existentes como la OTAN. Espero que esto ayude a responder a tu pregunta. Espero que tanto el teniente Segura como el general Rodríguez continuen su carrera política, pero espero que se radicalicen en sus críticas y acciones, como por otra parte, todos debiéramos hacer.

jueves, 21 de julio de 2016

EL FENÓMENO DE LOS VETERANOS DE GUERRA QUE DISPARAN CONTRA LA POLICIA EN EEUU

Ser de raza negra y veteranos de conflictos bélicos son las dos realidades que unen a los dos autores de los recientes ataques a policías en EE.UU.
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EE.UU. ha visto dos ataques mortales a un grupo de policías en diez días. En el primero de ellos Micah Xavier Johnson, un afroamericano de 25 años, mató a tiros cinco policías e hirió a otros siete durante una manifestación en Dallas (Texas). Posteriormente, Gavin Long, de 29 años y también de raza negra, abrió fuego contra una patrulla dejando tres muertos y tres heridos en Baton Rouge (Luisiana). Tanto Jonson como Long murieron en el lugar.
A ambos los movió la venganza por las recientes muertes de afroamericanos no armados a manos de policías en Luisiana y Minnesota, lo que ha causado amplias protestas en el país.
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Las dos biografías están unidas porque ambos sirvieron en las Fuerzas Armadas estadounidenses y estuvieron en zonas de conflicto: Johnson en una brigada de ingenieros en Afganistán entre noviembre de 2013 y julio de 2014 y el marine Long en Irak entre 2008 y 2009. Ambos fueron buenos tiradores.
BAJO UMBRAL DE TOLERANCIA AL RACISMO
Los militares de raza negra siempre han regresado de la guerra con un umbral de tolerancia más bajo a las manifestaciones de racismo, según escribe ‘Newsday’. Durante el llamado Verano Rojo, una serie de disturbios raciales registrados en 1919, tras la Primera Guerra Mundial los afroamericanos formaron unidades de autodefensa para hacer frente a los pogromos blancos en Charleston, Chicago o Washington.
En 1948 la presión de los veteranos afroamericanos empujó al presidente Harry Truman a poner fin a la segregación racial en las Fuerzas Armadas, donde hasta el momento los negros y los blancos servían en unidades separadas e incluso la transfusión de sangre a los heridos se realizaba según criterios raciales.
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Según los padres de Johnson, su hijo, que de niño soñaba con ser policía, regresó de Afganistán como un hombre diferente.
“Las matanzas en Baton Rouge y Dallas se produjeron en el sur de EE.UU., donde la discriminación racial continúa”, señaló el escritor e historiador Gerald Horne en una entrevista concedida a RT en inglés. “Muchos de los veteranos vuelven a casa con serios trastornos psíquicos que necesitan ser tratados”, agregó Horne.
SÍNDROME DE LA GENERACIÓN PERDIDA
La prolongada tensión física y moral que uno experimenta en una situación bélica está detrás de la frustración moral. Según datos del Pentágono, un 38% de los militares del Ejército y un 31% de los marines sufren problemas psíquicos a su llegada desde zonas de conflicto. Para la Guardia Nacional el nivel es aún más alto al situarse en el 49%.
De acuerdo con estadísticas del Departamento de Asuntos de los Veteranos, el 11% de los veteranos de la última guerra de Irak, el 20% de los de Afganistán, el 12% de los que lucharon en la primera guerra de Irak y el 30% de los que combatieron en Vietnam sufren trastorno por estrés postraumático, que se manifiesta en una inclinación al suicidio y la agresión, el sentimiento de culpa por permanecer con vida y una actitud agudamente negativa hacia las instituciones sociales y gubernamentales. Más de 60.000 de los recién movilizados recibieron asistencia médica por esta condición en 2015.
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El 10% de los presos estadounidenses son veteranos que sufren en su mayoría trastorno por estrés postraumático. Según el Centro de Información sobre la Pena de Muerte (DPIC, por sus siglas en inglés), de los 3.000 presos en espera en el corredor de la muerte, 300 son exmilitares.
Los juristas del DPIC creen que el trastorno por estrés postraumático debe calificarse de circunstancia atenuante a la hora de emitir una sentencia.
“Casi el 35% de los militares en servicio actual padecen trastornos psíquicos. El número de soldados va en retroceso y estos se pasarán años desempleados o tratando de obtener el estatus de veterano de guerra o el de retirado, algo que causará conflictos con las instituciones militares. Las diferencias que surgen causan fuerte estrés y provocan suicidios. Las prisiones, clínicas psiquiátricas y refugios de los sintecho están repletos de veteranos”, comentó a RT el redactor jefe de Veterans Today, Gordon Duff.
22 SUICIDIOS AL DÍA
Según datos del Departamento de Asuntos de los Veteranos, entre 1990 y 2012 se registraron 22 suicidios de veteranos estadounidenses como media diaria, lo que lo convierte en una causa mortal más importante que el cáncer o las enfermedades cardíacas.
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Entre los militares en servicio el número de suicidios fue de 259 el año pasado, o lo que es lo mismo, 18,7 casos por 100.000 personas, una cifra que es un 48% mayor que el promedio de EE.UU.
Del medio millón de personas sin hogar en EE.UU. cerca de un cuarto son veteranos. Trastornos psíquicos y la incapacidad de adoptarse a la vida pacífica figuran entre las causas por las que acaban en la calle sin techo. Tras abandonar el Ejército Timothy McVeigh, condecorado con la Estrella de Bronce por la Operación Tormenta del Desierto, pasó una larga temporada hospedándose en cámpings, hostales y casas de sus compañeros de armas.
Soñaba con convertirse en un boina verde, pero falló el curso de fortaleza física. La experiencia bélica combinada con la frustración de planes de carrera le llevaron a una idea de luchar contra la tiranía del Gobierno federal.
En abril de 1995 se produjo atentado terrorista más sangriento en la historia del país hasta el 11 de septiembre de 2001. La explosión en un edificio en la ciudad de Oklahoma dejó 168 personas muertas, entre ellas 19 jóvenes, y más de 600 resultaron heridas.
Por este delito McVeigh fue ejecutado.
La película ‘Francotirador’ de Clint Eastwood, que fue estrenada en 2014, se inspiró en las memorias de Chris Kyle, el francotirador más letal de la historia estadounidense. El miembro retirado del cuerpo de élite (SEAL) fue asesinado por un veterano de la guerra de Irak que sufría trastorno por estrés postraumático durante el entrenamiento de tiro en un polígono en 2013.
Según el citado filme, en cierto momento el mismo Kyle perdió cualquier conexión con el mundo circundante y parecía en cualquier momento estar a punto de acribillar al primero que se le pusiera por delante.
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