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lunes, 21 de marzo de 2016

En el mundo aún persiste la discriminación racial

discriminacion racialEl 21 de marzo de cada año, se celebra la lucha por la eliminación de la discriminación racial en el mundo, día que conmemora la masacre ocurrida en Sharpeville, Sudáfrica en 1960.
La discriminación racial se define como aquella acción realizada por personas grupos o instituciones, en la que se le hace trato distinto o se excluye a una persona por motivos de origen racial o étnico, lo que constituye una vulneración de los derechos fundamentales de las personas, así como un ataque a la dignidad humana.
El racismo ha estado presente en toda la historia de la humanidad, siendo exacerbado especialmente en el siglo XX con la discriminación racial en Estados Unidos y con el apartheid en Sudáfrica.
Por tal motivo, en 1966, la asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 21 de Marzo el Día internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial pues ese día en el año 1960 la policía disparó en una manifestación pacífica contra las leyes de pases del apartheid y produjo la muerte de 69 personas que se realizaba en Sharpeville, Sudáfrica, instando así a la comunidad Internacional a esforzarse por para eliminar todas formas de discriminación racial.

Migrantes, afrodescendientes y pueblos indígenas son los más expuestos a la discriminación racial
En 1979, la asamblea General aprobó un programa de de actividades las cuales se realizarían en el marco de la segunda mitad del Decenio de la Lucha contra el Racismo y la Discriminación Racial. Para ese momento, la Asamblea General decidió la organización de todos los años en todos los Estados, a partir del 21 de marzo, dedicarle una semana de solidaridad con los pueblos que luchan contra el racismo y la discriminación racial.
A partir de entonces, se eliminó el apartheid en Sudáfrica así como muchas leyes, construyéndose un gran marco legal internacional contra el racismo orientado por la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial, la cual está a punto de ser ratificada universalmente y sin embargo todavía existen vestigios de racismo y discriminación en muchas regiones del mundo.
Este año 2016, el día Internacional estará dedicado a los desafíos y logros de la Declaración y Programa de Acción de Durban, el cual fue implementado y aprobado en la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia de 2001 en Sudáfrica
Esta Declaración y el Programa de Acción de Durban es el marco más integral de la lucha contra el racismo así como la intolerancia y discriminación que constituye un compromiso de la comunidad internacional para enfrentar dichos problemas y sirve asimismo como base para las actividades de promoción en la lucha contra éstos en todo el mundo.
A pesar de los progresos realizados a nivel internacional, el racismo y las formas conexas de intolerancia se producen diariamente en todo el mundo. El incremento de formas de intolerancia y el prejuicio son un reto para todos los países.
En Estados Unidos, la muerte de un estudiante, Michael Brown, a manos de un policía desató protestas en el estado de Misuri. Tras este asesinato surgieron más homicidios de jóvenes afrodescendientes. Además existe aún un alto nivel de segregación racial en las escuelas.
En Europa la xenofobia ha crecido por la ola de refugiados provenientes de Medio Oriente. Mientras que en América Latina los afrodescendientes siguen sin oportunidades en América Latina.
(Tomado de Telesurtv)

viernes, 25 de septiembre de 2015

El Papa advierte contra la exclusión y pide desarme nuclear

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Naciones Unidas, 25 sep (PL) El papa Francisco afirmó hoy que la exclusión económica y social es un atentado a los derechos humanos y clamó por la eliminación total de las armas nucleares.
Sin el reconocimiento de unos límites éticos naturales y sin acciones que consoliden el desarrollo humano, el ideal de salvar a las futuras generaciones de la guerra y de promover el progreso social corre el riesgo de convertirse en un ejercicio inalcanzable, aseguró.
Al hablar ante el plenario de la Asamblea General de la ONU, el jefe de la Iglesia Católica también alertó contra la colonización ideológica que se produce a través de la imposición de modelos y estilos de vida ajenos a la identidad de los pueblos.
Los más pobres son los que más sufren al ser descartados de la sociedad, obligados a vivir en la pobreza y sufriendo las consecuencias del abuso del medio ambiente, precisó.
El Sumo Pontífice demandó acciones urgentes para enfrentar la dramática realidad de la exclusión y la inequidad, resaltó la importancia de la Agenda de Desarrollo Sostenible y abogó por el éxito de la próxima conferencia de París sobre el cambio climático.
No bastan los compromisos asumidos, el mundo demanda de todos voluntad política, pasos concretos y medidas urgentes para mejorar el ambiente natural y vencer la exclusión económica y sus consecuencias.
Entre estas últimas mencionó el tráfico humano, de drogas y de órganos, la explotación sexual de niños, el trabajo esclavo y el crimen internacional.
Es tal la magnitud de la situación y grado de vidas que va cobrando que debemos evitar la tentación de caer en la retórica y cuidar que las instituciones sean realmente efectivas en la lucha contra todos estos males, apostilló.
En la misma línea indicó que para escapar de la pobreza extrema hay que trabajar por un desarrollo humano integral, con derecho a la educación.
Su Santidad insistió en la necesidad de garantizar “techo, trabajo, tierra y libertad de espíritu” que protejan la libertad religiosa y el derecho a la educación y a todos los demás.
Dijo que el cumplimiento de la Agenda-2030 estará dado por el acceso efectivo, práctico e inmediato a todos a los bienes materiales y espirituales, entre ellos vivienda propia, trabajo digno, alimentación, agua potable, libertad de espíritu y educación.
“Se trata del derecho a la vida y a la existencia de la misma naturaleza humana”, clamó ante unos 150 jefes de Estado y de Gobierno presentes en el plenario de la ONU.
El Obispo de Roma advirtió sobre las “nefastas consecuencias de la economía guiada por el lucro” y señaló que “el derroche comienza donde nos vemos solo a nosotros mismos”.
Más adelante sentenció que la guerra es la negación de todos los derechos. “Si se quiere un verdadero desarrollo para todos se debe continuar con la tarea de evitar la guerra” y para eso hay que garantizar el imperio del derecho, la negociación, los buenos oficios y el arbitraje.
Aseveró que la experiencia de 70 años de la ONU muestra la eficacia de la plena aplicación de las normas internacionales, así como la ineficacia de su incumplimiento, y convocó a aplicar la Carta de Naciones Unidas “con transparencia y sin segundas intenciones y no como instrumento para ocultar fines oscuros”.
“Cuando se concibe la norma como un simple instrumento para utilizar por conveniencia, se abre una verdadera caja de pandora de fuerzas incontrolables”, aseguró.
Francisco criticó con la tendencia a la proliferación de las armas de destrucción masiva, en especial las nucleares.
La ética y el derecho basados en la amenaza de destrucción mutua son contradictorias y constituyen un fraude a toda la construcción de Naciones Unidas, que pasaría a ser de “naciones unidas por el miedo”.