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martes, 28 de febrero de 2017

Al-Qaeda gana su primer Oscar

Al-Qaeda gana su primer Oscar

El evento más importante de la industria cultural gringa (la gala de los Oscar) premió la historia de los Cascos Blancos sirios (The White Helmets en inglés) como mejor cortometraje documental.

El cortodocumental premiado por Hollywood fue producido por Netflix y realizado por el director Orlando Von Einsiedel. La misma pieza audiovisual fue utilizada para promover la nominación de los Cascos Sirios al premio Nobel de La Paz el año pasado.
Esta ONG de supuestos rescatistas en zonas del conflicto sirio fue fundada en 2013 en Turquía por James Le Mesurier, ex alto oficial británico y alto representante de la ONU durante las guerras de Bosnia y Kosovo. Le Mesurier, además, formó parte de las contratistas militares Olive Security y Good Harbour International. La primera está relacionada con Blackwater (hoy Academi), famosa por sus masacres contra la población civil en Irak. La segunda fue dirigida por Richard Clark, ex asesor de seguridad de George W. Bush.
Pero más allá del prontuario de su creador, un dato quiebra el mito de que son “un grupo de personas humildes y altamente comprometidas, que están entre los más dulces y más amables que hayan encontrado alguna vez”, como dijo el director del cortometraje: a uno de sus principales dirigentes, Raed Al-Saleh, se le prohibió la entrada a los Estados Unidos por suponer un riesgo para la seguridad del país, según explicara el portavoz del Departamento de Estado Mike Tonner en su momento. Fue devuelto a Estambul cuando intentó ingresar a los Estados Unidos.
Lo mismo le sucedió a Khaled Khatib, fotógrafo del grupo, cuando este domingo quiso estar presente en la ceremonia de los Oscars. Esta vez, el Departamento de Seguridad Nacional argumentó que la prohibición de entrada se basaba en  la “información negativa” que habían hallado sobre su persona.
Así no es de extrañar que Estados Unidos tenga  sus reparos a la hora de permitir la entrada a personas vinculadas a grupo terroristas en Siria. Ni que, junto a Gran Bretaña, financie al grupo para realizar propaganda contra el Estado Sirio con el fin de criminalizarlo. Ya que esta conducta contradictoria es normal en el comportamiento bipolar de Washington.
Sin embargo, estos mal llamados rescatistas no hacen esfuerzo en ocultar su simpatía por Jabhat Fateh al-Sham (el nombre de Al-Qaeda en Siria). Tampoco ocultan sus festejos cuando esta organización terrorista o el Estado Islámico toma una ciudad, llegando al extremo de participar en ejecuciones perpetradas por los yijadistas armados, como se aprecia en la siguiente secuencia de fotos:
A tal punto llega su involucraimiento dentro del conflicto a favor del terrorismo, que muestran a soldados sirios asesinados como trofeos de guerra:
Los Cascos Blancos, además, participaron en la puesta en escena del rescate del niño sirio Omran Daqneesh en septiembre de 2016, quien fue utilizado para una operación de propaganda viral para manipular a la opinión pública sobre supuestos bombardeos contra la población civil siria comandados por Rusia y Bashar Al-Assad, en una clara muestra de morbosidad publicitaria. El portal Moon Of Alabama, y dos sendas investigaciones de Misión Verdad, han revelado cómo esta ONG realiza puestas en escena y fabrica falsos positivos sobre supuestas violaciones de derechos humanos del ejército sirio y sus aliados para favorecer a Al-Qaeda y otras organizaciones terroristas.
Los Cascos Blancos actúan en zonas tomadas por los “rebeldes moderados” y los militantes de Al-Qaeda, demostrando para quién trabajan al final de cuentas. Sus rescates orquestados y previamente preparados cumplen también una función militar estratégica: sensibilizar a la opinión pública para que se detengan los bombardeos del ejército sirio y sus aliados y así Al-Qaeda pueda replegarse y protegerse de bajas en el terreno. Son su oficina de prensa y cuartel de propaganda.
Su premiación en los Oscar es un espaldarazo de la élite financiera (y su aparato de publicidad política, Hollywood) al terrorismo en Siria. Impulsan su imagen, lo relegitiman ante la opinión pública e intentan blindar la credibilidad de esta ONG vital para generar propaganda humanitaria anti-siria y anti-rusa en un momento clave del conflicto. Más que un premio de consolación es un apoyo frontal a los asesinos de la nación siria, un llamado a que la guerra continue.

Hollywood promociona a “Cascos Blancos”, un fraude conectado con el yihadismo.

Hollywood promociona a “Cascos Blancos”, un fraude conectado con el yihadismo.

Pruebas gráficas sobre quiénes son realmente los autores de esta farsa.

No cabía esperar otra cosa. Esa gran máquina de propaganda imperial, que es la industria cinematográfica de Hollywood, finalmente ha concedido un Oscar a un documental de propaganda y apología de los Cascos Blancos. La mediática organización fundada por un agente británico del MI6, James Le Mesurier, y cuyas conexiones con el yihadismo están de sobra probadas (existen multitud de pruebas gráficas que muestran a cacos blancos como yihadistas armados), ya puede presumir de tener un Oscar de la Academia. No hay palabras suficientemente duras para calificar esta infamia.
Sobre el fraude que supone Cascos Blancos y su conexión yihadista, ofrecemos la siguiente miscelánea gráfica cuya fuente principal es la cuenta en Twitter https://twitter.com/whitehelmetsexp (@WhiteHelmetsEXP), con aportaciones aisladas de otras cuentas de Twitter.
ADVERTENCIA PARA LECTORES SENSIBLES: esta entrada de blog contiene alguna imagen extremadamente dura. La línea editorial del blog es contraria a la difusión de ese tipo de imágenes de barbarie extrema, pero pensamos que los hechos justifican que por una vez nos saltemos la norma.
*  *  *

El misterioso caso de la niña siria de Alepo, rescatada tres veces por los White Helmets (Cascos Blancos) en distintos momentos y por diferentes cascos blancos. Este tipo de imágenes fueron ampliamente difundidas por los medios occidentales, como por ejemplo por CNN entre otros muchos.

A esta también la han bombardeado y socorrido varias veces. Es otro ejemplo de las escenificaciones de Cascos Blancos para producir imágenes dirigidas al público occidental.
Esta imagen fue difundida en ABRIL DE 2013 (en este caso, el 14 de abril de 2013, como puede apreciarse) por muchos medios occidentales. La fotografía refleja la destrucción provocada por la artillería de los grupos yihadistas en Alepo, cuando trataban de tomar la ciudad. No obstante, esta destrucción inicial de Alepo fue bastante ignorada en los medios occidentales, ya que facilitaba una imagen negativa de los grupos armados que intentaban derribar al gobierno sirio. Veamos qué sucede con esta imagen 2 años y medio después:
Como puede verse, Cascos Blancosdifunde la misma foto el 20 de agosto de 2015 (dos años y cuatro meses después): A) como si fuese una foto de actualidad, B) atribuyendo la explosión al ejército sirio como ejemplo gráfico de su barbarie en Alepo, que en ese momento estaba en manos yihadistas. Los medios occidentales se cansaron a difundir dicha imagen con la falsa descripción de Cascos Blancos, a pesar de que ya había sido publicada dos años atrás con otra descripción. Es el universo orwelliano. Y lo que es peor, hasta organismos internacionales difundieron la falsa noticia de Cascos Blancos, por ejemplo una de las agencias de Naciones Unidas:
La cuenta oficial de Naciones Unidas en Ginebra, divulgando la falsa noticia de Cascos Blancos.
@WhiteHelmetsEXP Al menos un miembro de los Cascos Blancos participó en el asesinato (lo decapitaron) del niño de 12 años el pasado verano, cerca de Alepo, a manos del grupo yihadista Nuredin al Zinki, que la prensa presentó en su momento como “oposición moderada” a Al-Asad. Está probado que Nuredin al Zinki recibió financiación a través de la CIA al menos hasta diciembre del 2014.
@WhiteHelmetsEXPCascos Blancos: combatientes yihadistas.
@WhiteHelmetsEXPCascos Blancos: combatientes yihadistas.
@WhiteHelmetsEXPCascos Blancos: combatientes yihadistas.
@WhiteHelmetsEXPCascos Blancos: combatientes yihadistas.
@WhiteHelmetsEXPCascos Blancos: combatientes yihadistas.
@WhiteHelmetsEXPCascos Blancos: combatientes yihadistas.
@WhiteHelmetsEXPCascos Blancos: combatientes yihadistas.
@WhiteHelmetsEXPCascos Blancos: combatientes yihadistas.
@WhiteHelmetsEXPCascos Blancos: combatientes yihadistas. Participación en ejecución de prisioneros. Para mayor escarnio, realizan el gesto de la victoria cuando se llevan los cadáveres.
@WhiteHelmetsEXP Cascos Blancos: combatientes yihadistas.
Mayo de 2015, un miembro de WhiteHelmets en la celebración de la captura de la ciudad de Ariha, e izado de bandera islamista de los combatientes de Jabhat Al-Nusra / Al-Qaeda.
@WhiteHelmetsEXP De mayo de 2015, Ariha (Siria). Cascos Blancos pisoteando la bandera de Siria junto a los combatientes de Jabhat al-Nusra / Al-Qaeda. Al fondo, centro imagen, bandera de Al-Qaeda.
@WhiteHelmetsEXP Marzo de 2015. Cascos Blancos con los combatientes de Jabhat al-Nusra / Al-Qaeda después de la captura de Idlib.
@WhiteHelmetsEXP Marzo de 2015. Un miembro de Cascos Blancos saludando a un convoy de combatientes de Jabhat al-Nusra / Al-Qaeda después de la captura de Idlib por este grupo terrorista.
@WhiteHelmetsEXP Marzo de 2015. Cascos Blancos celebrando con Jabhat al-Nusra / Al Qaeda la ocupación de la ciudad de Idlib.

lunes, 27 de febrero de 2017

Cascos Blancos en los Oscar, la propaganda negra contra Siria


El documental de esta ONG, financiada por Estados Unidos y Gran Bretaña, se centra en producir imágenes de las supuestas consecuencias de los bombardeos rusos y sirios en las zonas controladas por los grupos terroristas.
El documental titulado “The White Helmets” (Los Cascos Blancos), dirigido por Orlando von Einsiedel y producido por Netflix es uno de los cinco candidatos al Óscar al mejor cortometraje documental.
Los Cascos Blancos se hacen llamar como un grupo de rescatistas, que surgió en 2013 en Turquía por James Le Mesurier, ex alto oficial británico y alto representante de la ONU en lugares en guerra como Bosnia y Kosovo. Cuenta con tres mil voluntarios y opera en las zonas bajo control de grupos mercenarios que buscan derrocar al gobierno de Bashar Al Assad.
El grupo de rescatistas se hizo famoso mundialmente por sus videos en las redes sociales ayudando a las víctimas de la guerra, en especial en operaciones de salvamento de niños.
Esta organización se presenta como neutral y apolítica pero está justo en uno de los bandos en el conflicto sirio, el de los fundamentalistas islámicos y las potencias que pretenden perpetuar la guerra en Siria.
Defensa Civil Siria recibe financiamiento de Gran Bretaña y Estados Unidos, principalmente, y mantiene una constante campaña a favor de detener los bombardeos en Alepo para beneficiar al Frente Al-Nusra, ahora renombrado Fateh Al-Sham como parte de una maniobra pública para desvincularse de Al-Qaeda y sus aliados.
Le Mesurier tiene también en su prontuario haber sido parte de la contratista militar Olive Security y Good Harbour International, la primera relacionada con Blackwater, famosa por sus matanzas en Irak, y la segunda dirigida por Richard Clark, ex asesor de seguridad de George Bush.
Mientras los medios corporativos y la industria cinematográfica intentan mostrar la inocencia de estos “Cascos Blancos”, la verdad es que actúan en zonas controladas por el Frente Al-Nusra y el autodenominado Estado Islámico (Daesh en árabe).
Hay imágenes en internet de estos “Cascos Blancos” festejando la conquista del Frente Al-Nusra y de distintos grupos yihadistas sobre ciudades sirias y participan como facilitadores en ejecuciones de estos grupos, así como sus fotografías mostrando los cuerpos de soldados sirios en calidad de trofeos de guerra.
Difícilmente se le pueda dar un tono neutral e inocente a la viralización de la foto del niño Omran Daqneesh, uno de los casos más evidentes sobre esta función.
La agencia encargada de tomar las imágenes del niño cubierto de polvo fue el “Aleppo Media Center”, un equipo de prensa de “rebeldes moderados” del que se nutre como fuente el grueso de las agencias de noticias internacionales.
Sin embargo, la puesta en escena del niño recuerda precisamente al de los rescatistas que “salvaron” a Omran Daqneesh de los escombros de Qaterji para llevarlo a un hospital sano y salvo.
Nos hicieron creer que el niño habría sido víctima de un bombardeo ruso en el barrio de Qaterji de Alepo, controlado por los “rebeldes”.
Telesur