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lunes, 27 de febrero de 2017

Estudio destaca que el maíz transgénico y el maíz convencional no son sustancialmente equivalentes

Por GINA-MARIE CHEESEMAN – NATURALLYSAVVY / La Gran Época
Investigadores encontraron recientemente que un tipo de maíz transgénico para ser tolerante al herbicida glifosato tiene diferencias moleculares significativas con el maíz convencional. Los resultados del equipo de investigación, dirigido por el Dr. Michael Antoniou en el King’s College de Londres, fueron publicados en la revista científica Nature.
El estudio evaluó si el maíz genéticamente modificado (GM) conocido como NK603 es equivalente al maíz tradicional sobre una base molecular. Encontraron que “un total de 117 proteínas y 91 metabolitos fueron alterados en el maíz debido al proceso de transformación genética”.
Concluyeron que el maíz NK603 no es “sustancialmente equivalente” al maíz convencional. En otras palabras, el maíz GM no es el mismo a nivel molecular que el maíz no GM.

Un técnico sostiene semillas de maíz que fueron exploradas por su calidad en la sede de Monsanto en San Luis en 2009
“Nuestro estudio demuestra claramente que el proceso de transformación GM da lugar a profundas diferencias de composición en el NK603, lo cual demuestra que este maíz transgénico no es sustancialmente equivalente a su contraparte no OGM”, dijo el Dr. Antoniou.
Nuestros resultados exigen una evaluación más completa de seguridad a largo plazo para el consumo del maíz NK603.
Monsanto, fabricante de cultivos transgénicos y del herbicida glifosato, sostienen que el maíz GM es equivalente al maíz no GM. La empresa declaró en un resumen de seguridad del maíz NK603 que es “comparable al maíz tradicional con respecto a alimentos, nutrientes y seguridad ambiental”. Monsanto en su sitio web dice que los cultivos GM fueron probados más que cualquier otro cultivo sin evidencia creíble de daño contra seres humanos o animales”.
Las agencias reguladoras gubernamentales usan la información proporcionada por compañías como Monsanto para evaluar la seguridad de los cultivos transgénicos.
Las agencias reguladoras gubernamentales usan la información proporcionada por compañías como Monsanto para evaluar la seguridad de los cultivos GM. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) concluyó que el maíz NK603 es “equivalente en la composición del maíz convencional, excepto en la presencia de proteínas CP4 EPSPS”. Esas son las proteínas que hacen que el maíz GM tolere al glifosato.
La mayor parte del maíz en Norteamérica está genéticamente modificado. La superficie de maíz transgénico en Estados Unidos en 2016 fue el 89%, comparado al 10% en 1997, según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos.
Aunque el gobierno canadiense no registra la cantidad de maíz transgénico que se cultiva en Canadá, la Red Canadiense de Acción Biotecnológica (CBAN, por sus siglas en inglés) estima que en 2015 más del 80% del maíz de grano en el país era GM. Ni Estados Unidos ni Canadá exigen que los alimentos modificados genéticamente se etiqueten.
Gina-Marie Cheeseman es una escritora freelance y con una licenciatura en periodismo comprometida y aoasionada por la vida sana. El artículo fue publicado originalmente en NaturallySavvy.com

martes, 11 de octubre de 2016

Brasil: Temer autoriza la mayor importación de maíz transgénico de la última década

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Por RT
A pesar de la oposición del sector agrícola orgánico y de las advertencias ecologistas, el gobierno interino de Brasil importará las semillas producidas por Monsanto y Bunge.
El gobierno interino de Michel Temer ha dado luz verde a la importación de un millón de toneladas de semillas de maíz transgénico producido en los Estados Unidos por las compañías Monsanto y Bunge, lo que supone la cantidad más grande importada en los últimos diez años.
La Cámara de Comercio Exterior brasileño (Camex) autorizó dicha importación con arancel cero, bajo la supuesta convicción de que tal medida “puede ayudar a acelerar la entrada de maíz en el país”, reseña el comunicado al respcto, del que informan varios medios como TeleSur. El ejecutivo brasileño, a través de su Ministerio de Agricultura, Ganadería y Abastecimiento, justifica la medida como un movimiento preventivo, para no agotar las reservas del grano en 2017.
El maíz transgénico elaborado por Monsanto, conocido como MON 863, ha obtenido la calificación necesaria para ser comercializado en Brasil (al igual que en Europa), pero existe una fuerte controversia acerca de los posibles perjuicios que su consumo puede causar en las personas. Algunos estudios publicados hasta el momento han llegado a sugerir que el maíz modificado genéticamente podría resultar tóxico para el hígado y los riñones.
“La medida beneficiará a las industrias y los productores que utilizan el maíz como alimento para animales”, dijo en un comunicado, reflejado de nuevo por TeleSur, el secretario de Relaciones Internacionales de Agronegocios, Odilson Ribeiro Silva. 

Rechazo de agricultores y ecologistas

La medida ha sido rechazada por los agricultores brasileños que cultivan cereales orgánicos, y desde hace tiempo, organizaciones ecologistas internacionales combaten activamente la implantación de este modelo agrícola. En su página web, Greenpeace Brasil alega que la introducción de transgénicos en la naturaleza expone la biodiversidad a serios riesgos, como la pérdida o alteración del patrimonio genético de nuestras plantas y semillas, y el auménto dramático del uso de agrotóxicos”.
Además, la organización denuncia que “no existe consenso en la comunidad científica sobre la seguridad de los transgénicos para la salud humana y del medio ambiente. No se hacen pruebas a medio ni a largo plazo sobre el impacto en humanos o animales, y generalmente esa posibilidad es repudiada por las empresas productoras de transgénicos. 
Actualmente, el 90% de la superficie mundial de cultivo de transgénicos se localiza en los Estados Unidos, Canadá, Brasil, Argentina y la India.

lunes, 15 de agosto de 2016

Maíz mexicano: tres años de resistencia legal contra transgénicos

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Por  ANASTASIA GUBIN – LA GRAN ÉPOCA
“El riesgo de daño inminente al medio ambiente, impide a empresas transnacionales tales como Monsanto y Pioneer -entre otras-, liberar maíces transgénicos en el campo mexicano, en tanto se resuelva el juicio de acción colectiva”, dictaminó el Juzgado Federal Décimo Segundo de Distrito en Materia Civil, en el Distrito Federal de México tres años atrás. Hoy, la medida se mantiene, y es definitiva, sin embargo los demandantes denuncian que el gobierno y las transnacionales se están valiendo de “subterfugios legales”, que podrían alterar el curso de los resultados.
En julio de 2013 una demanda colectiva para preservar el maíz, alimento de importancia mundial, impactó en el mundo. Fue presentada por un grupo de investigadores, campesinos, académicos, apicultores, representantes de organizaciones civiles, defensores de los derechos humanos y del ambiente, e incluso de artistas de renombre, en contra de las secretarías de gobierno de Agricultura y Medio Ambiente (SAGARPA, la SEMARNAT), y las empresas transnacionales Monsanto, PHI Dupont, Dow Agrosciences y Syngenta, por estar liberando transgénicos y agrotóxicos en los campos donde crecen las semillas que son patrimonio de todos los pueblos.
El proceso continúa, y la batalla legal el mes pasado había alcanzado “26 juicios de amparo, 16 recursos de revisión, 15 quejas, 9 incidentes en amparo, 9 disconformidades, 7 revocaciones, 7 impugnaciones contra la admisión de la demanda, 6 apelaciones, 4 solicitudes de desechamiento de juicio, 1 reclamación, 1 nulidad de actuaciones y 1 recusación. Total: 102 impugnaciones de los demandados”, destacó el 6 de julio el equipo de Semillas de Vida, organización que participa en el proceso.
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Examen científico de maíz. (Echo)
“La Colectividad -explicó- aspira a resguardar los maíces nativos que se siembran en el 75% de la superficie que es cultivada con maíz en México, amparar a las familias campesinas proveedoras de alimentos, al 70% de la población que vive en condiciones de pobreza y proteger la salud de todas y todos los mexicanos dado que el maíz es el principal alimento y en caso de sembrarse masivamente (OGM) se estarían consumiendo residuos de plaguicidas y ADN transgénico en alimentos con maíz y sus derivados, en bebidas y productos de consumo masivo, sin siquiera que las etiquetas lo adviertan”.
El 8 de marzo pasado los demandantes ganaron una gran batalla cuando el magistrado federal, Benjamín Soto Sánchez, notificó una sentencia ya en manera definitiva, a las apelaciones de la contraparte, y resolvió mantener la suspensión del organismo genéticamente modificado (OGM), hasta que se resuelva el juicio. SAGARPA también deberá advertir de ahora en adelante a quien pretenda sembrar de forma experimental, que existe un juicio federal.
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Científico extrayendo un grano de maíz para su análisis. (Adam Gault)
Sin embargo, la batalla que perdieron las grandes transnacionales del mundo de los transgénicos ahora se centra en los subterfugios legales de la justicia mexicana, de acuerdo a la exposición de los demandantes.
La ley concede a los litigantes un proceso civil federal, en donde pueden impugnar autos y decretos no apelables. Sin embargo, en un juicio que ya se extiende por años, se da el hecho que si SAGARPA o Monsanto notifican una impugnación, se otorga un plazo de sólo 24 horas para presentar el recurso de revocación.
El glifosato a menudo contamina las fuentes de agua potable, de precipitación y del aire, especialmente en regiones agrícolas
Pero incluso estas 24 horas no son en realidad concedidas. Por ejemplo, se cita que hoy en México, para impugnar autos notificados por lista, emitidos a las nueve de la mañana, éstos además de que contienen sólo una síntesis, no incluyen una constancia de la hora.
Granjero Blake Hurst en campo de maíz en su granja de maíz y soja de 1.200 hectáreas (comercio agrícola mundial). (Foto por Steve Liss la vida imágenes colección/Getty Images)
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Granjero en campo de maíz. (Steve Liss la vida imágenes colección/Getty Images)
A este hecho se suma que “en el lugar donde se encuentra el Tribunal no existen condiciones y horarios para que las partes puedan imponerse de autos. Por esta razón – explica la colectividad demandante- lamentablemente el 28 de junio se impidió a nuestro autorizado impugnar dos autos, lo cual contradice el Artículo 17 de la Constitución”.
Semillas de vida destacó que hoy en México, tal como funciona la justicia,“es imposible presentar un escrito a las 8:59 am del día siguiente, ni presentarlo a las 9:00 am, toda vez que para ingresar al edificio del Tribunal, se debe pasar un retén de seguridad, que abre a las 9:00 am, identificarse, registrarse y posteriormente, trasladarse a pie hasta llegar a las oficinas del Juzgado”.
“No existe decreto judicial alguno emitido por su Señoría, que provea algún mecanismo para remediar lo expuesto y para que de esa manera se permita a las partes ejercer su derecho de contar con 24 horas, al menos, para impugnar un decreto o un auto no apelable”.
Contaminación
La Comisión Internacional de Derechos Humanos (CIDH) denunció la plantación ilegal de productos transgénicos en Campeche y Yucatán, y en relación a los cultivos experimentales autorizados previamente, los demandantes señalaron al juez su preocupación por las evidencias de contaminación ambiental.
Adelita San Vicente Tello, directora de Semillas de Vida, en una entrevista a Contralínea en 2014, declaró al respecto que “existe evidencia científica de que ha habido flujo de transgenes (contaminación transgénica) a los maíces nativos en Oaxaca, Sinaloa, Chihuahua, Veracruz y Guanajuato”. Por esta razón, explicó, “se solicitó que tribunales judiciales que declaren que los límites y restricciones establecidos en la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados (LBOGM) son ineficientes”.

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Un técnico examinando maíz. (endopack/iStock)
Preocupación por la salud
Más de 24 mil científicos y ciudadanos firmaron contra el maíz transgénico en México, en manifestaciones pasadas. Los efectos de transgénicos fueron denunciados particularmente por un estudio de toxicidad del maíz genéticamente modificado, realizado por un grupo experto liderado por el francés Gilles Eric Séralini. Existen además numerosas denuncias que hablan de que los animales se enferman, luego de alimentarse con maíz o soya genéticamente modificadas. Por otro lado, hay grupos de biotecnología, e incluso premios Nobel, que hoy en día han avalado el negocio del monocultivo y la creación y venta de productos genéticamente modificados, que deben por fuerza desarrollarse con el uso del herbicida glifosato.
El 17 de febrero, un grupo de científicos presentó a su vez un estudio titulado Enviroment health 2016, donde se pone en manifiesto la preocupación que genera el herbicida Glifosato, asociado al maíz y soja transgénicos, destacando que es un producto que está clasificado por la Organización Mundial de la Salud como un probable carcinógeno humano.
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El estudio Enviroment health 2016 pone en manifiesto la preocupación que genera el herbicida Glifosato, asociado al maíz y soja transgénicos. (www.diarriohoy.net)
En su análisis denuncian que “las estimaciones reguladoras de la ingesta diaria tolerable para el glifosato en los Estados Unidos y la Unión Europea se basan en la ciencia obsoleta”. Además demandan que no se han considerado los efectos endocrinos toxicológicos en las resoluciones oficiales.
A ellos agregan que el glifosato es el herbicida más fuertemente aplicado en el mundo y su uso sigue aumentando; a nivel mundial, a menudo contamina las fuentes de agua potable, de precipitación y del aire, especialmente en regiones agrícolas. La vida media del glifosato en agua y el suelo es más larga de lo que previamente se había reconocido, y tanto el herbicida como sus metabolitos, se han encontrado que están ampliamente presentes en los alimentos transgénicos expuestos.