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miércoles, 20 de junio de 2018

Estados Unidos se retira del Consejo de DDHH

En medio de una polémica mundial, por el trato criminal que da a las familias de inmigrantes que separa de sus hijos, este martes el Gobierno de Estados Unidos anunció su retiro del Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
La embajadora permanente ante el foro mundial, Nikki Haley, leyó un comunicado en Washington acompañada por el secretario de Estado, Mike Pompeo. Allí mencionó que tomaron la decisión porque otros Estados “no tuvieron el coraje de unirse a nuestra lucha para reformar un organismo hipócrita y autocomplaciente”.
Aunque la excusa fue esa reforma que incluía revisar el mecanismo para aprobar el ingreso de nuevos Estados miembros, hubo otro motivo de mayor peso: la defensa de su gran aliado Israel, uno de los mayores violadores de Derechos Humanos en el mundo.
Haley señaló que “el Consejo está irremediablemente sesgado en contra de Israel” y que el retiro de Washington es el único paso coherente “respecto de un órgano que no merece el nombre que lleva”, reseñó la Agencia Sputnik.
El Consejo de Derechos Humanos está integrado por 47 miembros y se creó en 2006 por la Asamblea General, en sustitución de la Comisión de Derechos Humanos.
La decisión, cuya amenaza ya venía planteando el Gobierno de Donald Trump desde hace meses, se concreta un día después de la apertura de la sesión plenaria en la que se abordará la crisis migratoria.
No sorprende del todo la decisión, porque las medidas de Trump lo aíslan cada vez más en el escenario internacional y lo alejan del multilateralismo: ya se retiró de la UNESCO, del Pacto del Clima de París, del tratado comercial del Transpacífico y del acuerdo nuclear con Irán.

domingo, 21 de enero de 2018

Un viaje a través de una tierra de pobreza extrema: bienvenido a Estados Unidos (Primera Parte)

En el corazón de la misión especial de Philip Alston, Relator de la ONU para la Pobreza, hubo una pregunta: ¿pueden los estadounidenses disfrutar de los derechos humanos fundamentales si no pueden cumplir con los estándares básicos de vida? Alston, quiere saber por qué 41 millones de estadounidenses viven en la pobreza. The Guardian se unió a él en una misión especial de dos semanas en el corazón oscuro de la nación más rica del mundo

Pobreza en Estados Unidos. Foto: The Guardian
El Relator de Naciones Unidas sobre extrema pobreza y derechos humanos se embarcó en una gira de costa a costa por los Estados Unidos para hacer que la nación más rica del mundo ´-y su presidente-, respondan por las dificultades que soportan los ciudadanos más vulnerables de Estados Unidos.
La gira hizo paradas en cuatro estados, así como en Washington DC y el territorio estadounidense de Puerto Rico. Se enfocó en varias de las barreras sociales y económicas que hacen que el sueño estadounidense sea simplemente una quimera para millones: desde la indigencia en California hasta la discriminación racial en el sur profundo, el abandono acumulado en Puerto Rico y el declive de los empleos industriales en Virginia Occidental.
Con 41 millones de estadounidenses oficialmente en la pobreza según la Oficina del Censo de los EE. UU. (otras estimaciones ponen esa cifra mucho más alta), uno de los objetivos de la misión de la ONU será demostrar que ningún país, por muy rico que sea, es inmune al sufrimiento humano inducido por la creciente desigualdad.
Los Angeles, California, 5 de diciembre de 2017
Estamos en Los Ángeles, en el corazón de una de las ciudades más ricas de América, y el General Dogon, vestido de negro, es nuestro guía turístico. Junto a él pasea otro hombre alto, de pelo gris y elegantemente vestido con jeans y chaqueta. El profesor Philip Alston es un académico australiano con un título formal: Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la extrema pobreza y los derechos humanos.
El general Dogon, un veterano de estas calles de Skid Row, avanza a grandes zancadas, pasando por encima de una rata muerta sin hacer ningún comentario y bordeando un cuerpo envuelto en una gastada manta naranja que yace en la acera.
Los dos hombres continúan cuadra tras cuadra de tiendas desvencijadas y refugios de lona improvisados. Hombres y mujeres se reúnen fuera de las estructuras, en cuclillas o durmiendo, algunos en grupos, la mayoría solos como extras en una película distópica de bajo presupuesto.
Llegamos a una intersección, que es cuando el general Dogon se detiene y le presenta a su invitado la opción. Señala hacia el final de la calle, donde los relucientes rascacielos del centro de Los Ángeles se alzan en una promesa de riquezas divinas.
El Paraiso.
Luego gira hacia la derecha, revelando el tatuaje de “poder negro” en su cuello, y lleva nuestra mirada de nuevo al estallido de Skid Row en el centro del centro de LA. De esa manera se encuentran 50 bloques de humillación humana concentrada. Una pesadilla a simple vista, en la ciudad de los sueños.
Alston gira a la derecha.
Entonces comienza un viaje de dos semanas en el lado oscuro del Sueño Americano. El centro de atención del relator de la ONU, un árbitro independiente de los estándares de derechos humanos en todo el mundo, ha caído en esta ocasión en los EE. UU., culminando el viernes con el lanzamiento de su informe inicial en Washington.

Philip Alston, Relator de la ONU, en las calles de Los Angeles. Foto: Dan Tuffs para The Guardian
Su misión de investigación en la nación más rica que el mundo haya conocido le ha llevado a investigar la tragedia en su núcleo: los 41 millones de personas que oficialmente viven en la pobreza.
De ellos, nueve millones tienen cero ingresos en efectivo: no reciben un centavo en sustento.
El viaje épico de Alston lo ha llevado de costa a costa, la privación a la privación. Comenzando en Los Ángeles y San Francisco, recorriendo el sur profundo, viajando a la mancha colonial de Puerto Rico y luego de vuelta al devastado país carbonífero de Virginia Occidental, ha explorado el daño colateral de la dependencia de los Estados Unidos de la empresa privada con exclusión del público ayuda.
The Guardian tuvo un acceso sin precedentes al enviado de la ONU, lo siguió mientras cruzaba el país, asistiendo a todas sus paradas principales y siendo testigo de la pobreza extrema que está investigando de primera mano.
Piense en ello como tiempo de amortización. Como dijo el propio relator especial de las Naciones Unidas: “Washington tiene mucho interés en señalar los fallos de la pobreza y los derechos humanos en otros países. Esta vez estoy en los Estados Unidos “.
La gira llega en un momento crítico para Estados Unidos y el mundo. Comenzó el día en que los republicanos en el Senado de los EE. UU. votaron a favor de amplios recortes de impuestos que ofrecerán una bonanza para los superdotados a la vez que aumentan los impuestos a muchas familias de bajos ingresos. Los cambios exacerbarán la desigualdad de riqueza que ya es la más extrema en cualquier nación industrializada, con tres hombres, Bill Gates, Jeff Bezos y Warren Buffet, que poseen tanto como la mitad de todo el pueblo estadounidense.
A los pocos días de la visita de la ONU, los líderes republicanos dieron un gran paso adelante. Anunciaron planes para recortar programas sociales claves en lo que equivale a un ataque contra el estado de bienestar ya de por sí raído.
“¡Buscar! Miren esos bancos, las grúas, los condominios de lujo que suben “, exclamó el general Dogon, que era un homeless en Skid Row y ahora trabaja como activista local con Lacan. “Aquí abajo, no hay nada”. Ves las tiendas una detrás de la otra, no hay lugar para que la gente vaya “.

David Busch es un hombre sin casa en Venice Beach, Los Angeles. Foto: Dan Tuffs para The Guardian
California fue un punto de partida adecuado para la visita de la ONU. Es un ejemplo de la gran riqueza generada en el boom tecnológico del 0,001%, y el aumento resultante en los costos de la vivienda que ha disparado la indigencia. Los Ángeles, la ciudad, por mucho, con la población más grande de habitantes de las calles en el país, está lidiando con cifras de crisis que aumentaron un 25% el año pasado a 55,000.
Ressy Finley, de 41 años, estaba ocupada esterilizando el balde blanco que usa para bañarse en su tienda en la que ha vivido durante más de una década. Ella mantiene su sala de estar, una masa de colchones y mantas gastadas y algunas posesiones variopintas, lo más limpio que puede en una batalla perdida contra ratas y cucarachas. Ella también soporta olas de chinches, y tiene grandes verdugones en su hombro para probarlo.
Ella no recibe ingresos formales, y lo que gana reciclando botellas y latas no es suficiente para pagar el alquiler promedio de $ 1,400 al mes por una habitación pequeña de una habitación. Un amigo le trae su comida cada dos días, el resto del tiempo depende de misiones cercanas.
Lloró dos veces en el curso de nuestra breve conversación, una vez cuando recordó cómo los trabajadores sociales le quitaron a su hijo pequeño de sus brazos debido a su adicción a las drogas (ahora tiene 14 años, nunca lo volvió a ver). La segunda vez fue cuando aludió al abuso sexual que la puso como una niña en el camino hacia las drogas y la falta de vivienda.
Teniendo en cuenta todo eso, es notable lo positivo que queda Finley. ¿Qué piensa ella del Sueño Americano, la idea de que todos puedan hacerlo si se esfuerzan lo suficiente? Ella responde al instante: “Sé que voy a lograrlo”.
¿Una mujer de 41 años que vive en la acera en Skid Row va a llegar?
“Claro que lo haré, siempre que conserve la fe”.
¿Qué significa “hacerlo” para ella?
“Quiero ser escritor, poeta, emprendedor, terapeuta”.

Ressi Finley, quien vive en una carpa en la 6th street en Los Angeles. Foto: Dan Tuffs para The Guardian
Robert Chambers ocupa el siguiente pedazo de acera junto a Finley’s. Ha creado un área alrededor de su tienda de paletas de madera, lo que pasaría en Skid Row como una casa jardín.
Tiene un letrero que dice “Homeless Writers Coalition”, el nombre de un grupo que dirige para dar dignidad a las personas sin hogar contra lo que él llama los aspectos “animalísticos” de sus vidas. Él se refiere a la falta de baños públicos que obliga a las personas a hacer sus necesidades en las calles.
Las autoridades de Los Angeles han prometido brindar más acceso a los baños, un tema crítico dado el brote mortal de hepatitis A que comenzó en San Diego y se está extendiendo en la costa oeste, cobrándose 21 vidas principalmente por falta de saneamiento en campamentos de personas sin hogar. Por la noche, los parques y servicios locales están cerrados específicamente para mantener alejados a los desamparados.
Skid Row ha utilizado nueve baños por la noche para 1.800 personas que van a la calle. Esa es una proporción muy inferior a la exigida por la ONU en sus campamentos para los refugiados sirios.
“De hecho, es inhumano, y, al final, adquirirás la psicología animal”, dijo Chambers.
Él ha estado viviendo en las calles por casi un año, tras haber violado sus términos de libertad condicional por posesión de drogas y, a su vez, ser expulsado de su apartamento de bajo costo. No hay ayuda para él ahora, dijo, no hay cuestión de “hacerlo”.
“¿La red de seguridad? Tiene demasiados agujeros para mí “.
De todas las personas que se cruzaron con el Relator de la ONU, Chambers fue el más desdeñoso del sueño americano. “La gente no se da cuenta, nunca mejora, no hay recuperación para personas como nosotros”. Tengo 67 años, tengo una enfermedad del corazón, no debería estar aquí. Puede que no sea mucho más tiempo “.
Eso fue una gran cantidad de mal karma para absorber en el primer día, y se estremeció incluso a un estudioso experimentado de dificultades como Alston. Como relator especial de la ONU, ha informado sobre la extrema pobreza y su impacto en los derechos humanos en Arabia Saudita y China, entre otros lugares. ¿Pero Skid Row?
“Me sentía bastante deprimido”, le dijo a The Guardian más tarde. “El interminable redoble de historias de terror. En cierto punto, uno se pregunta qué puede hacer alguien al respecto, y mucho menos a mí “.
Y luego tomó un vuelo hasta San Francisco, al distrito de Tenderloin, donde se congregan personas sin hogar, y entró a la iglesia de San Bonifacio.
Lo que vio allí fue un analgésico para su alma.
Continuará….
(Tomado de The Guardian / Traducción de Cubadebate)

jueves, 21 de diciembre de 2017

Pobreza, desigualdad y violación de derechos humanos en la colonia de Puerto Rico: el sustrato de la catástrofe

El pasado domingo, 10 de diciembre de 2017, Puerto Rico recibió la visita del Dr. Philip Alston, Relator de las Naciones Unidas para Asuntos de Extrema Pobreza y Derechos Humanos, quien celebró una vista pública en el teatro de la Facultad de Derecho de la Universidad InterAmericana. En la misma Marcia Rivera hizo la presentación que publicamos a continuación, en representación del equipo de trabajo del Primer Informe sobre Desarrollo Humano de Puerto Rico.
Muy buenas tardes, Dr. Philip Alston, Relator de las Naciones Unidas para Asuntos de Extrema Pobreza y Derechos Humanos, distinguidos expertos que lo acompañan, representantes de organizaciones sociales que se encuentran en este cónclave; colegas, amigos y amigas. Soy Marcia Rivera Hernández, economista y socióloga, y hablo en representación del equipo que elaboró el Primer Informe sobre Desarrollo Humano en Puerto Rico; un equipo multidisciplinario de expertos que en forma voluntaria y solidaria nos dimos a la tarea de sentar una base de análisis para comprender dónde está Puerto Rico en cuanto a desarrollo humano; cuáles son sus urgencias y sus desafíos. Hemos analizado a fondo en el primer informe los temas de pobreza, desigualdad, trabajo, salud, educación y cultura; estábamos listos para presentar la versión final cuando se nos instaló la debacle más grande de nuestra historia.
En septiembre de 2017 dos huracanes de máxima magnitud, Irma y María, devastaron el archipiélago de Puerto Rico y develaron con claridad meridiana el conjunto de vulnerabilidades acumuladas durante muchos años. No atender a tiempo los diversos escenarios de fragilidad, que ya eran evidentes, ha llevado a una catástrofe en términos de desarrollo humano. Los datos incluidos en el Primer Informe reflejan la situación del país antes de la debacle. Pero el análisis, así como sus conclusiones, ayudan a captar el alcance de la vulnerabilidad que ya existía en diferentes ámbitos y permiten comprender el porqué de la tragedia, así como calibrar mejor los daños verificados.
Desde mediados de la década de 1970, numerosos estudios habían advertido sobre los nuevos problemas que estaban generando las estrategias económicas que se seguían en Puerto Rico, elaboradas con la anuencia del Congreso de los Estados Unidos, que tiene el poder ulterior sobre todo lo que acontece en este territorio no incorporado de los Estados Unidos.  La mayoría de las situaciones no se atendieron en su debido momento y fueron convirtiéndose en limitaciones serias, en problemas estructurales difíciles de superar, llegando a conformar un denso tejido de vulnerabilidad general para la economía y la sociedad puertorriqueña. Generaron una verdadera crisis multidimensional; fue el sustrato de la trágica catástrofe desatada tras las vientos huracanados de María.
La crisis fiscal creada por la enorme deuda pública, es uno de los problemas más complejos del país porque alcanza unos 72,000 millones de dólares, su crecimiento exponencial fue el resultado de la aplicación de las políticas de los Estados Unidos hacia sus territorios y gobiernos locales.  Por tanto, la misma no es exclusivamente responsabilidad del gobierno o del pueblo de Puerto Rico. Desde 1975 el Informe Tobin ya advertía del peligro del crecimiento de la deuda pública y recomendaba prudencia. En el crecimiento de la deuda jugaron muchos factores, incluyendo un mercado financiero e instituciones estadounidenses que indujeron a gobernantes de Puerto Rico a tomar préstamos; la disponibilidad de fondos federales a los que Puerto Rico desde los años ochenta pudo acceder con relativa facilidad si conseguía pareo; y normativa federal en todos los ámbitos de gestión, que obligó a Puerto Rico a crear nuevos programas para cumplir con determinaciones sobre las cuales nunca fuimos consultados.  Sin duda, no desconocemos que también hubo cuestionables procesos éticos y responsabilidad de los gobernantes que tuvimos, acá en Puerto Rico y en los Estados Unidos. Por todo ello, desde la ciudadanía se ha reclamado con insistencia que esa deuda se audite para determinar la procedencia y legalidad de la misma. La deuda tiene que reestructurarse, cancelando una suma importante, sino toda, dado los intereses usureros que su pago requiere y la forma en que fue generada. El pueblo de Puerto Rico claramente no está en condiciones de asumirla.
Además de la deuda pública, muchos otros problemas siguieron creciendo y complicándose hasta hacerse verdaderamente críticos.  Vale destacar, por ejemplo, que las estrategias de hacer pivotar la economía de Puerto Rico en la manufactura para exportación -instrumentadas con algunas variaciones durante más de 50 años- y el comercio fueron incapaces de generar suficientes puestos de trabajo en el sector privado. Esto llevó a tasas de desempleo altas y persistentes (11.7% antes de los huracanes), a una muy baja tasa de participación en el mercado laboral (apenas un 40% en agosto 2017), a que una tercera parte del total de empleados sólo gane un salario mínimo, y a la percepción generalizada de que el sector público padecía de “gigantismo” (en comparación con el privado) y había que achicarlo, como de hecho se fue haciendo. La progresiva reducción de personal gubernamental fue parte de una política pública neoliberal, que nunca buscó cortar los salarios, beneficios, incentivos a quienes más ingresos generan, sino  recortar puestos de trabajo en las escalas menores de la jerarquía gubernamental. Su resultado era previsible: una estructura gubernamental endeble, insuficiente, incapaz de ofrecer servicios imprescindibles, de llevar adelante controles que deben hacer los gobiernos, y de dar el mantenimiento necesario a la infraestructura del país.  El azote de los vientos de septiembre, y la secuela de adversidad que siguió, pusieron de relieve la precaria capacidad de respuesta del menguado aparato gubernamental de Puerto Rico y contribuyeron a profundizar la multidimensional crisis que ya el país enfrentaba.
En el primer huracán Irma, del 6 de septiembre de 2017, la electricidad falló en muchos sectores del país, pero el 20 de septiembre, con María, el sistema eléctrico colapsó y dejó huérfana de ese servicio a toda la población, en muchos casos durante varios meses, así como a industrias y negocios, escuelas, hospitales, y a las propias instancias gubernamentales y municipales. También cayeron casi la totalidad de las torres de telecomunicaciones y durante semanas la población estuvo sin radio, televisión, celulares y acceso a Internet. Ello significó una enorme pérdida económica, con un monto total estimado entre sesenta y noventa mil millones de dólares. No hay una cifra final todavía porque no tenemos certeza del número de abonados que aún siguen sin electricidad – que son miles- ni un desglose  de cuántos son abonados comerciales y cuántos residenciales. En todo caso, el costo de la recuperación parece rondar o superar el de la deuda pública de Puerto Rico. Ambas cosas, sumadas al estancamiento en el crecimiento económico que se verificaba desde hace una década y que se proyecta al futuro inmediato, hacen pensar que el Puerto Rico que conocimos no volverá a ser igual.  El impacto de esta catástrofe sobre el desarrollo humano ha sido de tal envergadura que obliga a repensar totalmente la dirección de las políticas públicas, la relación de Puerto Rico con los Estados Unidos y las estrategias para una imprescindible refundación del país.
La ausencia de electricidad y de telecomunicaciones trajo consigo pérdida de empleos y de ingresos. Entre los meses de septiembre y octubre 2017, desaparecieron unos 31,600 empleos asalariados no agrícolas, según los datos del Departamento del Trabajo y Recursos Humanos. Los sectores más castigados por la pérdida de empleos en el sector privado fueron turismo (15,800), comercio, transportación y utilidades (7,700), servicios educativos y de salud (3,400), servicios profesionales (2,300) y manufactura (1,200). Pero esta cifra pudiera ser mucho mayor, dado que al 31 de octubre, más de 175 mil trabajadores se mantenían a la espera de notificaciones patronales para retornar a sus puestos, pero la prolongación del período sin electricidad en los negocios y las dificultades con las telecomunicaciones que persisten seguramente significará una reducción en los llamados a retomar sus empleos.
El colapso energético también supuso mayores gastos para familias con cierta capacidad adquisitiva, al tener que comprar comida hecha fuera del hogar, adquirir agua potable, pagar por limpieza de sus hogares y costosas reparaciones, y conseguir fuentes alternas de energía (como lámparas solares, linternas, plantas generadora y pagar el alto costo de gasolina o diesel para hacerlas funcionar. Pero las familias pobres quedaron totalmente desprovistas. La combinación de incremento en gastos cotidianos de las familias con disminución o desaparición de ingresos incrementó significativamente el nivel de pobreza en Puerto Rico en los pasados dos meses.  El Centro de Información Censal (CIC) de la Universidad de Puerto Rico en Cayey estimó que el nivel de pobreza en la Isla aumentó de un 44%, antes de los huracanes, a un 52% tras ellos. Es altamente probable que muchas más personas crucen el umbral y caigan bajo el nivel de pobreza si el proceso de recuperación sigue tan lento como hasta ahora. El CIC afirma que es posible que las 254,905 personas que tenían un ingreso entre 25 y 50% superior al umbral de la pobreza antes de los huracanes también caigan bajo el nivel de pobreza, elevando la tasa potencialmente hasta 59.8%.
Vale resaltar que la población infantil puertorriqueña presenta una grave situación de vulnerabilidad. Cuando se analiza la pobreza por grupos de edad se verifica que antes de la catástrofe actual, los niveles de pobreza de los menores de 17 años era del 57%, encontrándose grandes disparidades regionales y municipios con 70 y 80 por ciento de niños, niñas y adolescentes bajo el umbral de pobreza.   Hoy, con toda seguridad, esa proporción es mayor, lo que nos plantea un desafío al que debe asignársele primera prioridad en el proceso de reconstrucción del país.
La ferocidad de los vientos huracanados destruyó 70,000 viviendas y otras 250,000 sufrieron daños significativos, según los datos ofrecidos por el Departamento de la Vivienda de Puerto Rico.  Hubo pérdidas muy grandes también en edificios públicos, carreteras, caminos, puentes, represas, bosques, parques, cuya recuperación supondrá un esfuerzo gigantesco para las familias y para el gobierno. Hasta ahora no se cuenta con un análisis pormenorizado de costos que conllevará reparar o rehacer viviendas y la infraestructura vial, recreativa y medioambiental.  Tampoco se ha elaborado un plan de reconstrucción integral, con participación de expertos y de los cientos de miles de afectados.  Ni siquiera tenemos un compromiso concreto de ayuda del Congreso de los Estados Unidos para la recuperación. Hasta ahora la ayuda brindada por los Estados Unidos se ha centrado en la limpieza, el restablecimiento de la red energética y la distribución de alimentos a familias necesitadas. Pero será imprescindible poner al país en condiciones de iniciar una ruta de recuperación del crecimiento económico, en el marco de una nueva estrategia de desarrollo integral, coherente y sustentada en la visión de desarrollo humano sostenible. Lamentablemente, respecto a eso, sólo organizaciones de la sociedad civil están hablando y actuando.
La merma en actividad económica tras el paso de los huracanes supondrá una reducción de al menos $1,300 millones de dólares en los recaudos del Fondo General del gobierno para el año fiscal 2017-2018, según ha expresado recientemente el Secretario de Hacienda de Puerto Rico, Raúl Maldonado. Ello quiere decir menos recursos disponibles del presupuesto de Puerto Rico para el funcionamiento del gobierno, lo que seguramente llevará a más restricción del gasto en nómina, reduciendo el ya magro personal que hay, y a contar con muy escasos recursos para la urgente fase de revitalización. Lo dramático de la situación es que Estados Unidos no ha comprometido ayuda relevante, pero tampoco permite que el sistema de Naciones Unidas movilice a sus agencias y a la cooperación internacional para el desarrollo, a fin de que ayuden a Puerto Rico en esta crisis multidimensional de grandes proporciones.
La catástrofe generó numerosos impactos más allá de los económicos. Profesionales de la salud han constatado que este proceso provocó, y sigue generando, altos niveles de angustia personal y colectiva, que se suman a una situación de salud mental colectiva precaria antes de los huracanes. También se han verificado incrementos en afecciones respiratorias debido a la contaminación del aire con partículas patógenas y alérgenos; aumento en enfermedades gastrointestinales por la contaminación de aguas; incremento en suicidios, entre otras patologías generadas o acentuadas por la debacle que estamos viviendo. Todo ello en un marco de un sistema de salud quebrado, asentado en la noción neoliberal de que la salud es un negocio, y que deja a buena parte de la población sin acceso real a este imprescindible derecho humano.
También hubo mayor pérdida de vidas que lo que inicialmente se estimó.  Estas ocurrieron en salas hospitalarias neonatales, de diálisis y de operaciones por falta de electricidad, en números que se han ocultado. En el espacio doméstico se confirmaron muertes por infarto y accidentes cerebro vasculares; también por accidentes en los procesos de preparar las viviendas para el huracán y en el uso de plantas de energía, así como por fuegos, deslizamiento de terrenos e inundaciones, entre otras.   Otras muertes correspondieron al ámbito laboral, mayormente producto de accidentes en tareas de restauración del sistema de energía eléctrica.  El proceso de certificar las muertes y sus causas ha sido fuertemente criticado por la sociedad y no tenemos aún una cifra certera y confiable; pero los estimados del total de muertes relacionadas al paso de los huracanes se acercan al doble del promedio de muertes en un septiembre u octubre “normal” en Puerto Rico. Nuestro cálculo coincide con investigaciones hechas por el Centro de Periodismo Investigativo de Puerto Rico, la cadena CNN de TV y un estudio realizado en la Universidad de Pennsylvania, por el demógrafo Alexis Santos y el epidemiólogo Jeffrey Howard, que ubican la cifra en más de mil muertos, cuando para el gobierno no llegan a 100.
Los desafíos que estamos enfrentando en este momento son enormes y complejos, dada la precariedad económica del país y la imposibilidad de conseguir la ayuda exterior que necesitamos.  La incertidumbre y la desesperanza se han instalado en la mayoría de la población y las opciones de quedarse en tierra boricua les resultan escasas. La fragmentación de familias es evidente; muchas debieron enviar a sus adultos mayores, a sus enfermos, y a menores de edad con necesidades especiales, a lugares fuera de Puerto Rico donde hay electricidad. Es difícil encontrar hoy a una familia en Puerto Rico que no haya sufrido el dolor de ver a uno de sus miembros partir con rumbo incierto hacia los Estados Unidos en busca de mejores perspectivas de vida.
Los datos más emblemáticos del impacto humano de los huracanes Irma y María se revelan al analizar la emigración. Según una proyección reciente del Centro de Estudios  Puertorriqueños de Hunter College, entre 114,000 y 213,000 residentes de Puerto Rico dejarán la isla anualmente después del huracán María. Se estimó que entre 2017 a 2019, Puerto Rico puede perder hasta 470,335 residentes, o el 14% de su población previo a septiembre 2017.  Algunos de quienes salieron tal vez volverán cuando haya regresado la electricidad y mejoren las condiciones laborales,  pero seguramente la mayoría sentará nuevas bases fuera de Puerto Rico. Vale señalar que en el proceso de emigrar podemos encontrar dos variables fuertes: i) las condiciones que efectivamente hay en Puerto Rico, que impulsan a salir;  y ii) las ofertas de atracción que están haciendo algunos estados como Florida, o Nueva York, relacionadas con cambiar el balance de poder electoral en esos estados y con atraer más recursos federales a sus arcas.  En esa lógica, Puerto Rico quedaría irremediable y fatalmente atrapado al convertirse en balón político de la pugna entre republicanos y demócratas por el control electoral de ciertos en los Estados Unidos donde las votaciones son cerradas.
El primer Informe sobre Desarrollo Humano en Puerto Rico da cuenta de que ya antes de los huracanes el país estaba inmerso en enormes contradicciones, paradojas, contrastes y desafíos y presentaba diversos frentes de vulnerabilidad. Ello era evidente en el acceso y distribución de recursos, en la alta proporción de desempleo en el país, las falencias en infraestructura eléctrica y de aguas, el bajo nivel de seguridad alimentaria, así como en la alta proporción de viviendas construidas en zonas de riesgo y sin seguir los códigos requeridos. El azote de los dos fenómenos naturales nos ha hecho retroceder varias décadas y la hoja de ruta para una salida digna requiere de una inversión masiva de recursos, de mucha capacidad de gestión, de frenar las coordenadas de corrupción que abundan, y de repensar colectivamente el qué somos, a dónde queremos ir, y el cómo lo haremos.
No se trata, pues, de poner parchos a la estructura de lo que fue Puerto Rico, de levantar al país como estaba, de negociar la deuda, o de “echar pa’lante”; no.  Hoy se requiere un cambio radical; una mudanza conceptual hacia una estrategia distinta, que sea coherente, integral, sinérgica; que establezca decididamente como prioridad el reducir significativamente la pobreza y la desigualdad social, que desde hace años viene limitando el desarrollo humano en Puerto Rico.  Tenemos que fijarnos metas concretas y crear un proceso de verificación permanente de su cumplimiento. Tenemos que aprender a hacerlo, como lo hacen más de 190 países que pertenecen a las Naciones Unidas y participan de intercambios, acuerdos, talleres que convoca la Organización para asegurar políticas sustentadas en el respeto a los derechos humanos fundamentales. Como bien es sabido, las medias de austeridad que implementan los Estados Unidos, y que se exigen a Puerto Rico, están creando una sociedad donde el 1% de la población tiene acceso ilimitado a todo y la gran mayoría de la población apenas sobrevive. No es esa la sociedad a la que aspiramos las y los puertorriqueños.
Queremos que la búsqueda de la equidad en todas sus dimensiones, junto con la solidaridad, sean el anclaje de la estrategia para lograr una reconstrucción verdaderamente transformadora. Puerto Rico tiene que refundarse – y puede hacerlo- buscando un desarrollo centrado en las personas y asegurando que sea sostenible en el tiempo. Tiene que encaminarse hacia políticas económicas y sociales basadas en la erradicación de la corrupción y el logro de transparencia; en la democracia participativa, el respeto a los derechos humanos, la igualdad de condiciones y oportunidades y la reconceptualización de nuestra relación con la naturaleza.  Poner en marcha una estrategia de desarrollo humano sostenible, integral y diversificada, requerirá mucho diálogo entre actores sociales clave y llevar adelante un proceso formal de concertación social. Quienes conformamos el equipo que generó el Primer Informe sobre Desarrollo Humano en Puerto Rico estamos profundamente comprometidos con ello y lo haremos, ojalá que con su ayuda, señor Relator.
Precisamos, de entrada, que usted pueda comunicar en su informe la necesidad de  lograr una cancelación o reestructuración con quitas muy grandes de la deuda pública de 72,000 millones de dólares que arrastra el país. No podemos pagarla, ni es justo que se nos exija hacerlo porque su generación fue mayormente inducida, porque no ha sido auditada, porque en muchas transacciones medió corrupción, porque sus intereses son usureros,  y sobre todo, porque se hizo a espaldas de la población, sin verificación ciudadana y sin posibilidad de revertirla.
Le solicitamos también que su informe acoja el planteo de la urgencia que reviste desarrollar una estrategia integral, dirigida a corregir los desequilibrios que existen en la economía de Puerto Rico, donde hay un dominio y control casi total de empresas transnacionales estadounidenses, cuya competencia ha reducido la capacidad productiva de las medianas, pequeñas y microempresas locales y han dificultado  el desarrollo de un sector de economía comunitaria y de economía social solidaria. También hay desequilibrios muy importantes entre sectores de producción y de tipos de incentivos que se ofrecen a los empresarios, e inexistencia de cadenas de valor que permitan articular el proyecto económico en su conjunto. Es evidente que se ha pagado un precio demasiado alto por esos desequilibrios y que para alcanzar un desarrollo humano sostenible, integrado y bien distribuido, se precisa generar una nueva ecuación.
Para avanzar en el objetivo de refundar a Puerto Rico sobre bases sólidas y sustentables, se necesitará también atender los reclamos de descolonización y de libre determinación que ha hecho la población puertorriqueña, a fin de llegar a un acuerdo final sobre cuál será la relación con los Estados Unidos y definir cómo se daría una transición a partir de esta coyuntura. Desde hace más de cuarenta años, el Comité de Descolonización de la Organización de Naciones Unidas ha aprobado sendas resoluciones llamando a la Asamblea General a tratar el caso colonial de Puerto Rico, sin que ello haya ocurrido. Estados Unidos siempre ha logrado detener la consideración del caso de Puerto Rico por parte de la Asamblea General de la ONU, aduciendo que eso quedó resuelto en 1952 cuando se creó el Estado Libre Asociado y  Estados Unidos quedó eximido de someter informes anuales sobre Puerto Rico. Pero desde entonces el control federal sobre una enorme diversidad de asuntos en Puerto Rico se ha expandido y afirmado consistentemente. Y lo sigue haciendo, como evidencian la aprobación de una Junta de Control Fiscal bajo la ley PROMESA para atender el asunto de la deuda pública en Puerto Rico y el propio manejo de la emergencia tras el huracán María desde septiembre.  El poder ulterior sobre Puerto Rico como un territorio no incorporado se ha reafirmado también a través de decisiones recientes del Tribunal Supremo de los Estados Unidos de América, hecho que limita seriamente la capacidad de tomar acciones autónomas sobre el futuro que se desea construir.
De hecho, como evidencia de ese proceder, tan reciente como la semana pasada, el Senado de Estados Unidos aprobó una reforma contributiva que va a reconfigurar la relación económica entre Puerto Rico y los Estados Unidos y afecta muy negativamente a nuestro país. Lo hizo sin la más mínima consulta y sin consideración de las necesidades de Puerto Rico.  Los análisis preliminares que hemos hecho apuntan a que las políticas que han promovido la actividad económica en Puerto Rico en el pasado, quedarán totalmente sepultadas,  al punto que los productos que se envíen a los Estados Unidos tendrán que pagar, por primera vez, una cuota de importación de 20%.  Puerto Rico, como usted bien sabe distinguido Relator,  no tiene un foro al cual acudir para presentar un reclamo sobre esta arbitrariedad. No lo tiene porque somos un “territorio no incorporado” de los Estados Unidos, y la Organización de Naciones Unidas se ha hecho de la vista larga de la dura realidad de que seguimos siendo una colonia del país que, precisamente, más resiste a la ONU.
Quiero reiterar que las condiciones de vulnerabilidad general previas al huracán plantearon una seria amenaza básicamente por dos razones: i) la falta de poderes que tiene Puerto Rico para construir una estructura económica guiada por principios de desarrollo humano sostenible; y ii) las severas medidas de austeridad neoliberal tomadas desde 2009, que redujeron las posibilidades reales de bienestar de la gran mayoría de la población y dejaron una estructura de gobierno sumamente débil, incapaz  de dar el mantenimiento adecuado a la infraestructura del país. Ambos factores llevaron a que la vulnerabilidad general del país se convirtiera en situación de altísimo riesgo frente a un desastre natural y a que la catástrofe se instalara cuando los vientos comenzaron.
Finalmente, señor Relator, como equipo insistimos en que no podrá haber un proyecto exitoso de desarrollo humano sostenible si Puerto Rico no corrige sus vulnerabilidades económicas y sociales, si no logra regenerar su quehacer político y poner en marcha un proceso de descolonización serio, monitoreado por las Naciones Unidas. Puerto Rico no podrá dejar de violar derechos humanos si no repiensa  su estructura institucional y su sistema de partidos. Pero también, si no resiste con fuerza el flagelo de la corrupción en la administración pública, que se verifica en Puerto Rico y también en los Estados Unidos. Queremos fundamentar el renacer de este país en la ética, la equidad y la solidaridad.
La catástrofe de septiembre de 2017 demostró que el mayor activo de Puerto Rico es su gente. En medio de la devastación y sin comunicaciones, ni posibles contactos con el mundo más allá del perímetro familiar o del vecindario, la gente salió a la calle a enfrentar la nueva adversidad, abriendo caminos, sacando escombros, con la autogestión y el intercambio solidario como únicos instrumentos para comenzar a labrar otro futuro. Los puertorriqueños hemos aprendido a ser fuertes a fuerza de palos que nos ha dado la historia; tenemos capacidad y condiciones de reinventarnos – lo ha debido hacer muchas veces.  Pero la comunidad internacional tiene que estar informada de la situación que estamos viviendo y la Organización de Naciones Unidas debe comenzar a actuar sobre el caso de Puerto Rico.  Es sumamente injusto que el Congreso de los Estados Unidos de América, en el marco de sus obligaciones de poder ulterior,  no haya adoptado a esta fecha las medidas necesarias e impostergables para apuntalar los esfuerzos que, contra viento y marea, estamos desplegando en Puerto Rico para construir un futuro más digno, equitativo y humano para, por y con nuestra gente. Su informe, distinguido Relator, avalando estos reclamos sería muy importante para nosotros. Muchas gracias.

martes, 3 de octubre de 2017

LO QUE MEDIOS ESPAÑOLES NO CUENTAN: ONU APRUEBA A VENEZUELA Y SUSPENDE A ESPAÑA EN DDHH

Resultado de imagen para cataluña represionEl Comité de Derechos Humanos de la ONU divulgó sus apreciaciones sobre la implementación de los Derechos Civiles y Políticos en España, Venezuela, Reino Unido, la ex República Yugoslava de Macedonia, Canadá, Uzbekistán y Francia. Contradiciendo la opinión difundida hasta la saciedad por la práctica totalidad de los medios de comunicación de masas españoles, el Comité de Derechos Humanos de la ONU aprobó a Venezuela, a la que hace algunas recomendaciones, mientras que reprobó duramente a España hasta en 26 apartados.

Las observaciones finales del Comité de Derechos Humanos de la ONU se refieren a los aspectos positivos de la implementación en Venezuela del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP), ratificado por el país en 1978. También resaltan las principales áreas de preocupación en la materia para los expertos y detallan recomendaciones de acción por parte del Comité al Estado examinado.

Simultáneamente se hizo público el informe Observaciones finales sobre el sexto informe periódico de España.

España tendrá que repetir el curso de Derechos Humanos después de que Naciones Unidas le haya suspendido un puñado de asignaturas con títulos tremendos: Expulsiones en caliente, Racismo policial, Desigualdad de género, Violencia machista, Trata de personas, Ley Mordaza, Esterilización de discapacitados, Aborto ilegal, Centros de Internamiento de Extranjeros.

Una representación de España -seis Ministerios, Fiscalía General y Misión ante Naciones Unidas- compareció ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU, que examinaba a varios países sobre el cumplimiento del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos por los Estados Parte.

Tras analizar lo presentado por España, Naciones Unidas acaba de dar las notas: suspenso. El informe suma hasta 26 «preocupaciones» por el incumplimiento del Pacto y críticas por la persistencia de leyes y prácticas contrarias a los Derechos Humanos.

– RACISMO POLICIAL. Naciones Unidas afea la existencia de «controles policiales basados en perfiles raciales y étnicos, en particular los romaníes». Pide a España que «elimine el uso de perfiles étnicos por los policías y funcionarios», que se «incremente la capacitación para esos agentes sobre sensibilidad cultural» y que «lleve a los responsables ante los tribunales».

– DISCRIMINACIÓN. El informe refleja «discriminaciones» a inmigrantes y minorías étnicas «en el acceso a la vivienda, educación, empleo y salud».

– ESTERILIZACIONES FORZADAS. La ONU critica la «esterilización forzada a personas con discapacidad, cuya capacidad jurídica no se reconoce». El Comité exige que se «obtenga el consentimiento informado de las personas con discapacidad».

– DESIGUALDAD DE GÉNERO. Las mujeres están «insuficientemente representadas en los puestos decisorios». Inquietan las «notables diferencias salariales entre hombres y mujeres».

– VIOLENCIA MACHISTA. Naciones Unidas apunta la «persistencia» de la violencia machista y alerta sobre el «alto grado de violencia que sufren las inmigrantes, que no suelen denunciar las violaciones sufridas». Propone «aumentar» la protección a las mujeres de origen romaní e «investigar» las denuncias de mujeres «especialmente vulnerables y marginadas».

(resumenlatinoamericano.org)

miércoles, 23 de agosto de 2017

Coalición liderada por EEUU bombardeó deliberadamente ciudad siria mientras había niños en las calles (+ Video)

La agencia siria de noticias SANA, informó el 22 de agosto pasado que los bombardeos de la coalición internacional provocaron 78 muertos en un solo día.
La agencia siria de noticias SANA, informó el 22 de agosto pasado que los bombardeos de la coalición internacional provocaron 78 muertos en un solo día.
Numerosos civiles de la provincia de Raqa denuncian haber sido blancos de los bombardeos que lleva a cabo en esta zona la coalición internacional liderada por EE.UU., cuyos aviones habrían “bombardeado deliberadamente” sus viviendas mientras había niños en las calles.
Las acusaciones aparecen un día después de que la aviación de la alianza matara a decenas de civiles en la misma región.
Un residente local contó que el bombardeo ocurrió luego de que las aeronaves de reconocimiento los grabaran a baja altitud mientras traían agua a sus hogares.
“Estaba claro que no había insurgentes en el área, pero sí había niños jugando en las calles”, declaró el sobreviviente.
Otro testigo del ataque denunció el uso de fósforo blanco por parte de los aviones de la coalición. “¿Quién más podría haberlo hecho? El ataque estuvo dirigido contra una zona residencial y sus alrededores”, denunció el hombre.
La agencia siria de noticias SANA, informó el 22 de agosto pasado que los bombardeos de la coalición internacional provocaron 78 muertos en un solo día.
Desde la ONU han expresaron su preocupación por estas informaciones. “Nuestros colegas humanitarios nos cuentan que están sumamente preocupados por los reportes no confirmados de un gran número de civiles muertos durante un ataque aéreo en la ciudad de Raqa durante las últimas 24 horas”, declaró el portavoz del secretario general de la ONU, Stéphane Dujarric.

(Con información de Russia Today)

viernes, 9 de junio de 2017

Argentina canta una versión feminista de “Despacito” que aborda el acoso y el machismo (+ Video)

Resultado de imagen para Despacito NI UNA MENOS

La canción Despacito de los puertorriqueños Luis Fonsi y Daddy Yankee se ha convertido en todo un fenómeno global. De ahí que algunos usuarios de las redes hayan hecho varias versiones del tema. ¿Te imaginas uno con enfoque feminista?
La versión llega desde Argentina y es cantada por una mujer llamada Natalia Maderna, quien publicó el video en su cuenta de YouTube.
En la grabación, puede verse a Natalia junto a su bebé, quien se mueve al ritmo del ukelele tocado por su madre. La temática de esta versión aborda el acoso y el machismo.

“La obra de arte es de las pibas de #ATECapital. Desde Boedo solo agregamos un humilde ukelele (aprendiendo) y la mini danza de CacuLove”, se lee en la descripción del video.
La grabación se ha vuelto viral y ya se ha visto más de 210 mil veces. La temática de la canción ha dividido opiniones.
(Con información de Yahoo Noticias)

jueves, 4 de mayo de 2017

Argentina retrocede en materia de Derechos Humanos y favorece a genocidas de la última dictadura militar

La Corte Suprema de Justicia de Argentina aprobó por mayoría la aplicación de la reducción de penas conocida como “2×1” en referencia a un delito de lesa humanidad cometido en la dictadura cívico-militar. Este fallo, en el marco del pedido de reconciliación por la Iglesia católica y el negacionismo por parte del gobierno de Mauricio Macri, generó el repudio de múltiples sectores de la sociedad y puso en estado de alerta a los organismos de Derechos Humanos.

Un nuevo fallo de la Corte Suprema (CSJN) generó un profundo retroceso en materia de Derechos Humanos en Argentina. Cabe recordar que hace tan solo unas semanas, este mismo organismo había declarado que los fallos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos no eran vinculantes ni de cumplimiento obligatorio. Es decir, la CIDH no podía interferir ni cambiar los fallos del máximo órgano judicial argentino.

Ahora, la situación relacionada a los DDHH en Argentina es más preocupante aún, ya que en marco del pedido de reconciliación por parte del Episcopado nacional, dictó una sentencia respecto al caso de Luis Muiña que fue beneficiado con el 2×1 en su pena. Muiña es un genocida condenado por fallo firme por un delito de lesa humanidad que forma parte del juicio por la desaparición de trabajadores del Hospital Posadas el 28 de Marzo de 1976, tal como informa el sitio La Primera Piedra. 
En Argentina ley 24.390, conocida como el beneficio 2×1, permite computar doble, a partir del segundo año de detención, los días que pasaron sin sentencia firme. Esta ley había sido derogada en el año 2001, y solo estuvo vigente desde 1994 a esa fecha, pero sienta un antecedente y un retroceso en la jurisprudencia argentina para volver a aplicarse a las condenas de lesa humanidad gracias al fallo de los jueces que votaron a favor: Elena Highton de Nolasco, Carlos Rosenkrantz y Horacio Rosatti. En esa dirección, dos de ellos fueron los jueces asignados por Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) en los primeros meses de Mauricio Macri en el poder, lo cual agrava aún más la situación.

Corte Suprema de Justicia de Argentina
El beneficio de este fallo podría alcanzar a centenares de represores de la última dictadura cívico militar en Argentina que estuvieron detenidos con prisión preventiva, dado que con este antecedente pueden obtener drásticas reducciones en sus penas e incluso solicitar la libertad. Así, este fallo no solo sienta precedente para los abogados defensores de los genocidas, sino que es uno de los retrocesos más grandes en términos de juicio y castigo a los responsables del genocidio perpetrado en Argentina, país que hasta la fecha era referente en lo que a Memoria, Verdad y Justicia se refiere.
Es por eso que los organismos de Derechos Humanos argentinos, en la conferencia de prensa llevada adelante en la sede de Abuelas de Plaza de Mayo durante la tarde de ayer, “manifestaron un enérgico repudio” a este fallo judicial que provoca un profundo retroceso.  “Agotaremos todas las instancias internacionales hasta lograr que este criterio quede abandonado”, manifestó Estela de Carlotto y convocó a todo el pueblo a defender los derechos conquistados: “Lo que no se juzga o se condena, se repite”.

Organismos de DDHH argentinos durante la conferencia de prensa
“Hasta el día de hoy, fue indiscutido que esta ley no regía para los crímenes de la dictadura, dado que no estaba vigente durante su comisión ni durante el juzgamiento de estos delitos”, manifestaron en el comunicado elaborado entre los distintos organismos de Derechos Humanos. “Como los mismos jueces Ricardo Lorenzetti y Juan Carlos Maqueda argumentaron en su voto en disidencia, la reducción de pena no es aplicable a los crímenes de la dictadura. Estos delitos no concluyen hasta tanto no se sepa el destino de los desaparecidos y de los nietos y nietas apropiados, por lo que no se pueden aplicar leyes previas y no vigentes. Este criterio también es exigido por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, a quien la Corte Suprema vuelve a desoír”, sentenciaron.
Así entonces, el panorama en Argentina parece más que desalentador en relación a las condenas de represores y genocidas de la última dictadura cívico militar. El país que por años fue visto como un ejemplo a seguir por todo el mundo, desde la llegada de Macri a dado fuertes pasos hacia atrás en materia de Derechos Humanos.

Por Gustavo Yuste, desde Argentina@gusyuste

lunes, 24 de abril de 2017

‘Día negro’: Arabia Saudí, elegido defensor de derechos de mujeres

Critican a la ONU por el nombramiento de Arabia Saudí como miembro de un comité sobre igualdad de género, pese a la discriminación de Riad contra las mujeres.
“¿Por qué la ONU (Organización de las Naciones Unidas) eligió a la principal promotora mundial de la desigualdad de género para sentarse en su comisión de igualdad de género?”, cuestionó el domingo Hillel Neuer, director ejecutivo de la organización no gubernamental (ONG) UN Watch, a través de un comunicado.
Eso se produce después de que el pasado miércoles la Comisión de Desarrollo Social en el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC, por sus siglas en inglés) eligió 13 países, entre ellos Arabia Saudí, como miembros de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, que se dedica exclusivamente a la promoción de la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer.
“¿Por qué la ONU (Organización de las Naciones Unidas) eligió a la principal promotora mundial de la desigualdad de género para sentarse en su comisión de igualdad de género?”, cuestionó Hillel Neuer, director ejecutivo de la organización no gubernamental (ONG) UN Watch.
En este sentido, además de calificar este día como un “día negro para derechos de mujer”, Neuer dijo que elección del reino árabe como un país promotor de defender los derechos de la mujer es como elegir a un “incendiario” para ser “el jefe de bomberos de la ciudad”.
Conforme a él, la discriminación contra las mujeres es un acto que se realiza grave y sistemáticamente por parte de los Al Saud tanto en la ley como en práctica.
En Arabia Saudí, las mujeres no pueden conducir, desplazarse sin un pariente masculino, abrir cuentas bancarias sin permiso de su marido, ni mostrar su rostro en público. Además, requieren el permiso de un tutor del sexo masculino antes de someterse a ciertas intervenciones quirúrgicas, aceptar un empleo remunerado o matricularse en la universidad.
Las organizaciones defensoras de los derechos humanos, incluida Amnistía Internacional (AI), han denunciado en reiteradas ocasiones la catastrófica situación de las féminas y “la discriminación sistemática” de la que son objeto en el reino saudí.