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jueves, 8 de septiembre de 2016

¿GUERRA SUCIA? MUERE EN EXTRAÑAS CIRCUNSTANCIAS UN SEGUNDO ACTIVISTA NEGRO EN FERGUSON

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Darren Seals, de 29 años, un destacado organizador y activista en Ferguson, Missouri, fue encontrado muerto en su coche a primera hora del martes.
El cuerpo de Darren Seals, uno de los activistas que lideraba las protestas en Ferguson por la muerte de Michael Brown a manos de la Policía, fue encontrado con varias heridas de bala en el interior de un coche calcinado en la ciudad de Riverview, a escasos kilómetros de Ferguson.
La muerte de Seals, está siendo investigada como un homicidio, tal y como ha recogido el diario ‘St. Louis Dispatch’, si bien por el momento no hay informaciones acerca del posible motivo del mismo y no hay ningún sospechoso.
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El activista adquirió popularidad en las calles de Ferguson desde el inicio de las protestas tras tras la muerte de Michael Brown, un afroamericano de 18 años, a manos de un policía blanco el 9 de agosto de 2014.
Seals no sólo jugó un papel destacado en la organización de las protestas, sino que también se involucró en los esfuerzos electorales dirigidos tanto a la eliminación del liderazgo existente que perpetúa el profundo racismo y clasismo en Ferguson, como también para mostrar el creciente poder del nuevo movimiento negro.
Seals era especialmente conocido por sus comentarios en las redes sociales.
Recientemente había tomado una posición firme en defensa del jugador de fútbol americano de la NFL, Colin Kaepernick, que se negó a levantarse durante el himno nacional, en protesta por el racismo policial en EEUU.
Seals también había estado con la familia de Michael Brown la noche en que se anunció que el oficial de policía Darren Wilson no sería acusado por un gran jurado, y escribió conmovedoramente acerca de esa experiencia tan frustrante.
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Cabe destacar que Darren Seals había recibido disparos en dos ocasiones anteriores en su vida.
En 2013, Seals recibió seis heridas de bala, cuando fue tiroteado frente a la casa de su primo.
En esa ocasión, tres de las balas le hirieron en las manos, cuando intentaba proteger su rostro. Al caer al suelo, dos más balas impactaron en sus pies.
“Cada vez que hablaba de recibir un disparo, decía que aquel momento cambió su vida para siempre. En ese momento decidió entregar su vida a su comunidad”, sostiene Mya Aaten-White, una activista amiga de Seals, que en su momento también recibió disparos de un desconocido tras una acción de protesta contra la policia en Ferguson.
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Tras recuperarse de sus disparos y salir del hospital en 2013, Seals se unió a las filas de los activistas anti-armas y anti-violencia locales. No mucho tiempo después, se unió a las protestas contra la brutalidad policial sobre la población negra.
La muerte súbita de los Seals, bajo tales circunstancias violentas, plantea muchas preguntas inquietantes.
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Han crecido los rumores, promovidos por fuerzas desconocidas que tratan de ensuciar la imagen de Seals tras su muerte, sugiriendo que el activista estaba involucrado en tráfico de drogas, un argumento absurdo que rápidamente ha sido refutado por amigos y familiares.
La cuestión es que Seals es el segundo activista de Ferguson que muere de la misma manera.
DeAndre Joshua murió en la noche en 2014 en la que Seals acompañaba a la familia de Michael Brown: lo encontraron con un disparo en la cabeza, y su cuerpo quemado en un coche, cerca de la zona en la que Mike Brown fue asesinado a tiros.
En ese caso, la policía también afirmó no tener ninguna pista ni ningún sospechoso, como acaba de suceder con Seals.
Así pues, la sombra de los asesinatos extrajudiciales sobre actvistas defensores de la libertad de expresión se alarga cada vez más.
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Segús sotiene el analista Eugene Puryear, todo ello lleva a recordar algunos casos memorables, como son las campañas COINTELPRO del FBI y la Operación Caos de la CIA, diseñadas para sembrar la discordia entre los movimientos pro derechos civiles, el Poder Negro, y los movimientos contra la guerra de finales del siglo XX.
Estos programas secretos del gobierno dieron lugar a la muerte de radicales como Fred Hampton y parecen un eco no muy lejano de la campaña de persecución masiva contra los comunistas después de la Segunda Guerra Mundial.
Puryear afirma que la rebelión en Ferguson ha sido el punto de partida de un movimiento que ha desenmascarado ante todo el mundo la violencia policial casi paramilitar y las tácticas terroristas de la policia norteamericana y que el movimiento Black Lives Matter parece haber provocado la ira de instituciones poderosas dentro del sistema policial estadounidense.
De ser ciertas todas estas sospechas, existe una alta probabilidad de que estemos ante una campaña de asesinatos políticos en EEUU, en los que la propia policia podría estar involucrada y que prometen recrudecerse dramáticamente en los futuros meses, especialmente si se produce una victoria de Donald Trump.
¿Quizás todo esto forma parte de un plan?

viernes, 8 de julio de 2016

La Policía de EE UU ha matado a 2.611 personas desde el caso Ferguson


La muerte de Alton Sterling el pasado 5 de julio a manos de dos policías es el último caso de violencia policial registrado hasta el momento.

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La Policía de EE UU ha matado al menos a 2.611 personas desde el 9 de agosto de 2014, fecha en la que comenzaron las protestas por la violencia policial hacia la población negra a raíz del asesinato de Michael Brown por parte de un agente.
Los datos han sido recopilados por el colectivo Fatal Encounters a partir de informaciones aparecidas en medios de comunicación y documentos públicos, que son después verificados por un grupo de investigadores.Los 2.611 casos recogidos han sido trasladados a un mapa interactivo por el colectivo Vox, en el que se ven los casos ocurridos por ciudad, especificando la edad y etnia de la víctima, así como el departamento policial responsable de la muerte.
“La gran mayoría de las muertes que muestra el mapa es por disparos de armas de fuego, lo que no sorprende dado que las pistolas son más mortíferas que otras herramientas usadas por la policía”, explica Vox. “También hay muchas noticias de choques de vehículos, ‘stun guns’ [armas parecidas a los taser, pero con electrodos], y asfixia. En algunos casos, la gente ha muerto por heridas de armas blanca, emergencias médicas y los llamados suicidios por la policía [en los que la persona supuestamente provoca una reacción violenta de la policía para que éste le mate]”.

Alton Sterling, el último caso

El pasado 5 de julio, en Baton Rouge (Luisiana), dos policías cargaron contra Alton Sterling, un hombre de 27 años que vendía discos de música a las puertas de una tienda de alimentación. Un vídeo muestra cómo los dos agentes se dirigieron a él y le tumbaron en el suelo. Uno de ellos apoya la rodilla contra el hombro de Sterling. En ese momento la cámara gira hacia el interior del vehículo desde donde el testigo grababa la escena y se oyen varios disparos de arma de fuego. Algunos testigos afirmaron que Sterling tenía una pistola en su bolsillo, pero en ningún momento se ve que la sacara o mostrara resistencia.
https://www.diagonalperiodico.net/libertades/30935-la-policia-ee-uu-ha-matado-2611-personas-desde-caso-ferguson.html

martes, 11 de agosto de 2015

Estado de emergencia en Ferguson por nuevas protestas antiracistas

Las protestas, los gritos y la represión volvieron a instalarse este lunes en Ferguson, luego de que la noche del domingo terminara con un joven negro gravemente herido y con más de 50 detenciones y la declaración de un estado de emergencia.
La tensión escaló tanto en apenas 24 horas en esta ya simbólica ciudad que el gobierno nacional se apuró a reaccionar.
La secretaria de Justicia, Loretta Finch, condenó un tiroteo que sucedió al final de la marcha pacífica del domingo que recordó el primer aniversario de la muerte del joven negro Michael Brown y que terminó con un joven negro hospitalizado y acusado formalmente de atacar a varios policías.
“Me gustaría decir unas pocas palabras sobre los sucesos de anoche en Ferguson. Condeno rotundamente la violencia contra la comunidad, incluida (la ejercida contra) los agentes de policía, en Ferguson”, aseguró a la prensa Lynch, uno de los miembros negros del gabinete de Barack Obama.
“Como hemos visto en los recientes meses y años, la violencia no sólo oscurece cualquier mensaje de protestas pacíficas, sino que pone en peligro a la comunidad y a los policías encargados de protegerla”, añadió Lynch, citada por la agencia de noticias EFE.
Toda la jornada de ayer había transitado en la más absoluta tranquilidad, sin embargo, tras caer la noche, una ráfaga de disparos desató un momento de caos que terminó con varios policías vestidos de civil disparando contra Tyrone Harris, un joven negro, presuntamente armado.
Harris se encuentra hospitalizado y su estado es crítico, según informó hoy la Policía de Ferguson, la misma que anunció que el joven fue acusado formalmente por atacar a varios oficiales.
El padre de Harris defendió la inocencia de su hijo y puso en duda el relato de la Policía. “Mi hijo ni siquiera iba armado cuando le dispararon”, aseguró en una entrevista con el diario The Washington Post.
Los organizadores de la marcha de ayer evitaron hablar sobre el tiroteo, en parte porque desconfían de la versión policial, y prefirieron concentrar sus críticas en la inalterable actitud intimidatoria y represiva de las fuerzas policiales en Estados Unidos a lo largo de este año.
“Fue una mala decisión la de usar policías de civil en una protesta porque justamente dificulta a la gente poder identificar a los policías, lo que es esencial para la seguridad de los miembros de la comunidad”, alertó Kayla Reed, unos de los miembros del movimiento que convocó a la marcha, la Organización para la Lucha Negra, según la agencia de noticias Europa Press.
Mientras la dirigencia política y los medios estadounidenses se concentraban en el episodio de violencia de anoche que opacó una jornada en paz, en Ferguson más de cien militantes del nuevo movimiento de resistencia negra que nació tras la muerte de Brown protagonizaron hoy a la tarde una sentada frente a los tribunales federales de Saint Louis, la capital de Missouri.
Pese a que al acto de desobediencia civil fue completamente pacífico, la policía arrestó a al menos 56 activistas, entre ellos varias de las caras más conocidas del nuevo movimiento de resistencia.
En medio de la tensión y el forcejeo que provocaron las detenciones, el gobierno del condado de Saint Louis declaró el estado de emergencia y llamó a que todos los manifestantes volvieran a sus casas antes de que cayera la noche.
El estado de emergencia declarado hoy por el jefe del condado de Saint Louis, Steve Stenger, significa que el control de la Policía en la localidad de Ferguson pasa al jefe policial del condado, Jon Belmar, un paso necesario para enviar refuerzos.
Hace un año, luego que la muerte de Michael Brown a manos de la policía desatara una ola de protestas contra el racismo y la brutalidad de las fuerzas de seguridad, fue el gobernador de Missouri quien declaró un estado de emergencia sobre todo el territorio, limitó los derechos civiles y hasta llamó a la Guardia Civil.
Los refuerzos aplacaron eventualmente las protestas en las calles y más tarde el Departamento de Justicia nacional intervino la Policía de Ferguson, mayoritariamente blanca, y denunció prácticas institucionales de racismo y abusos contra la población mayoritaria negra.
Pero, al cumplirse un año de la muerte de Brown y después de repetidos asesinatos de hombres y mujeres negros desarmados a manos de policías en todo el país, poco parece haber cambiado en Ferguson.
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lunes, 10 de agosto de 2015

A un año de Ferguson: otro joven negro tiroteado por la policía en EE.UU.

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Otro joven negro desarmado fue tiroteado en Arlington, Estados Unidos, poco antes del primer aniversario de la muerte de Michael Brown, que desató protestas violentas y abrió un duro debate sobre racismo en el país.
Los hechos ocurrieron la madrugada de este sábado (8.08.2015). Según la Policía, Taylor estrelló su vehículo contra uno de los cristales de un  concesionario e ingresó al negocio.
“El joven no obedeció los llamamientos de los policías a entregarse”, explicó por su parte el jefe de la policía de Arlington, Will Johnson, a la televisora CNN. Después comenzó un enfrentamiento tras el cual un policía disparó cuatro veces, dijo Johnson.
¿Alguien está mintiendo?
La víctima fue identificada como Christian Taylor, de 19 años, miembro del equipo de fútbol americano de la Universidad Estatal Angelo, también ubicada en el estado de Texas. De acuerdo con el informe forense, Taylor, que no llevaba armas, murió en el acto.
Por su parte, el tío abuelo de Taylor, Clyde Fuller, dijo que el joven era un “buen chico” y un “deportista talentoso”: “Yo no lo veo robando un automóvil o cualquier otra cosa. Creo que alguien está mintiendo en todo esto”, dijo al rotativo texano.
Triste aniversario en Ferguson
Esta muerte llega en pleno cuestionamiento de las fuerzas de seguridad en Estados Unidos, tras la muerte de varias personas afroamericanas a manos de la Policía. El caso que encendió la mecha fue el del joven Michael Brown en agosto de 2014 en Ferguson, en el estado de Missouri.
La muerte de Brown desató violentas protestas y reavivó las tensiones raciales y abrió un fuerte debate sobre el racismo latente en la policía en Estados Unidos. Brown también iba desarmado cuando el policía blanco Darren Wilson lo mató a disparos.
Ferguson recordará este domingo la muerte de Brown. Los organizadores señalaron que el acto homenajeará también a las otras víctimas de la violencia policial conocidos tras el caso de Brown.

jueves, 7 de mayo de 2015

UNA MILLA DE MUERTOS: UNA VISIÓN IMPACTANTE DE LA BRUTALIDAD POLICIAL EN EEUU

La semana pasada, un activista de Baltimore comenzó a escribir los nombres de las víctimas por brutalidad policial a lo largo de una acera. Empezó con las víctimas que murieron el 1 de enero de 2013 y escribió todos los nombres que se han registrado desde entonces hasta el presente día.
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Los nombres ocuparon desde la estación Penn hastaa un monumento dedicado a George Washington en el centro de la ciudad, casi a 1 milla de distancia (1,6 kms).
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Hasta la fecha, en 2015, ha habido 398 personas asesinadas por la policía en los Estados Unidos. En la otra cara, 40 agentes han muerto en acto de servicio desde el 1 de enero.
Doce de esas muertes de oficiales de policia se debieron a accidentes automovilísticos, mientras que otros diez murieron de ataques al corazón.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Ferguson, Baltimore… a EE.UU. le va llegando su “primavera”

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Los sucesos de Baltimore, provocados por el asesinato del joven negro Freddie Gray, son un adelanto de lo que sucederá en el futuro, en todas las ciudades de Estados Unidos.
Uno de los antecedentes de lo sucedido en Baltimore, fueron los hechos de Ferguson, donde asesinaron al joven negro Michael Brown. Decimos, uno de los antecedentes, debido a que en los meses transcurridos durante este año 2015, más de cuarenta personas, jóvenes, de la raza negra, han sido asesinadas por la policía en distintas ciudades.
Para tratar de contener la insurrección popular, al gobernador de Maryland, Larry Hogan, lo único que se le ocurrió, fue activar 5,000 efectivos de la Guardia Nacional, para sumarlos a los más de 10,000 de la policía, que se encontraban reprimiendo a la población.
Desde hace aproximadamente dos años, la clase dominante de Estados Unidos se está preparando para este tipo de contingencia, contra los que ellos denominan “insurgentes”.
Como parte de esa preparación, según el periódico New York Times, se han transferido del Ejército a la policía de los estados, gran cantidad de armamento, que incluye 432 vehículos blindados sobreprotegidos, 435 vehículos ligeros blindados, 44,900 dispositivos de visión nocturna, 533 vehículos aéreos, entre los que se encuentran drones, aviones y helicópteros, 93,763 ametralladoras y fusiles M-16 calibre 5.56 y 7.62, lanza granadas, ropa de camuflaje, cascos y equipos de protección antibalas, equipos de comunicaciones y otros, todo esto, por un valor de cuatro mil doscientos millones de dólares.
Los “insurgentes”, contra los que se va a utilizar este potencial militar, no son paracaidistas rusos que tocarán tierra en la capital del país, ni oleadas de invasores chinos que tratarán de tomar los estados de la costa del Pacífico, ni comunistas cubanos y venezolanos que desembarcarán en La Florida.
Los “insurgentes”, que serán enfrentados y reprimidos por estas fuerzas, son los propios ciudadanos de Estados Unidos, que en un momento determinado se opongan a los designios de la clase dominante o luchen por mejorar su forma de vida.
Todavía no se habían calmado los ánimos en Baltimore, cuando el día 27 de abril resultó asesinado por la policía de Detroit, un joven de 20 años, llamado Terrence Kelom. La víctima, que se encontraba dentro de su casa, recibió diez balazos que le provocaron la muerte. Kelom estaba desarmado y en el momento que fue asesinado estaba junto con sus padres y una hermana. Se espera que también esto origine fuertes protestas por parte de familiares, vecinos y amigos, la mayoría de la raza negra.
Obama y el gobierno de turno en Estados Unidos nuevamente piden calma, piden que los familiares de las víctimas y sus amigos confíen en la justicia estadounidense, esa justicia que ha mantenido durante cientos de años la injusticia, especialmente para los ciudadanos de la raza negra, para los latinos, para los pobres.
Temen a los serios estallidos sociales que se avecinan y ponen en peligro la preponderancia de los ricos sobre los pobres, temen a que de verdad en Estados Unidos se lleva a cabo una segunda revolución, donde las fuerzas represivas que sirven al establishment ahogarán en sangre a una parte de los que protesten, pero que pueden sucumbir bajo la fuerza de los que se mantengan vivos.
La principal preocupación de la clase en el poder, del establishment, es como controlar y reprimir este tipo de manifestación, contraria a la situación imperante en Estados Unidos. En momento alguno han pensado en cómo modificar las casusas que provocan estas manifestaciones.
La discriminación racial provoca estas manifestaciones, sin embargo, han quedado frustradas las esperanzas de los ciudadanos negros, que aspiraban durante el gobierno de Obama se realizara un cambio radical y todos los ciudadanos tuvieran los mismos derechos, como se plantea en la Declaración de Independencia de Estados Unidos, “that all men are created equal”.
Otro factor que contribuye a que se realicen estas manifestaciones es la violencia policial, la cual se pone de manifiesto en todos los estados de la unión. La policía reprime brutalmente, indiscriminadamente y por lo regular, impunemente. La violencia policial se incrementa y consolida por la entrega a la policía de armamento sofisticado de mayor poder de fuego.
Un factor importante y no el último, es la pobreza. Son las personas de menos recursos económicos las que más sufren por la situación existente, las que viven en peores condiciones, las que tienen mayores dificultades para resolver sus necesidades diarias, tanto alimenticias como culturales, educacionales y de salud.
Estos tres factores se unen, como causas, en las manifestaciones que están sucediendo en Estados Unidos. Por lo regular la violencia policial es mayor contra los ciudadanos de la raza negra, que además se encuentran entre los más pobres del país.
Se gastan grandes sumas de dinero, cuatro mil doscientos millones de dólares en comprar armamento para reprimir al pueblo estadounidense, cuando ese dinero se debería emplear en mejorar las condiciones de vida de la población.
La segunda revolución estadounidense está en camino. La “primavera”, que tantas veces han creado, la tienen ahora en su propio país.
por Nestor García Iturbe en La pupila insomne / visto en Rebelión

jueves, 30 de abril de 2015

Miles de personas salen a la calle contra la violencia policial en los EE.UU.

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Varias ciudades de Estados Unidos, incluyendo Nueva York, Boston, Houston, Washington, Seattle, Ferguson, Baltimore y Denver, fueron escenario de protestas.
Los manifestantes pidieron justicia y exigieron la reforma policial.
El presidente Barack Obama condenó la violencia, haciendo hincapié en que “muchos ejemplos de la interacción entre la policía y la gente, especialmente los americanos africanos, generalmente pobre” plantean “cuestiones preocupantes”.

lunes, 30 de marzo de 2015

El movimiento Black Lives Matter se organiza y trata de definirse políticamente

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El movimiento Black Lives Matter (“Las vidas de los negros importan”, BLM), que se extendió por todo EE UU a finales de 2014 y comienzos de 2015 en protesta por los asesinatos a manos de la policía de Michael Brown en Ferguson (Misuri) y de Eric Garner en la ciudad de Nueva York, se ha convertido ahora en una organización que se propone luchar no solo contra la brutalidad policial, sino también contra las condiciones económicas, sociales y políticas que oprimen a los negros de EE UU. BLM es sin duda una de las mejores cosas que han ocurrido en la sociedad estadounidense en medio siglo, una organización que merece nuestro apoyo en su empeño de mantener vivo y ampliar el movimiento y de definir su política. Nada puede ser más importante para la población afroamericana o estadounidense en su conjunto, que la construcción de un movimiento negro independiente de izquierda.
BLM fue fundada por tres activistas sindicales negras: Alicia Garza, directora de la National Domestic Workers Alliance (Alianza nacional de trabajadoras domésticas); Patrisse Cullors, directora de la Coalition to End Sheriff Violence in Los Angeles (Coalición contra la violencia policial en Los Ángeles; y Opal Tometi, una activista por los derechos de los inmigrantes. Comenzaron en 2013 con Black Lives Matters para protestar contra la absolución de George Zimmerman, un vigilante de barrio, en el caso del asesinato de Trayvon Martin, un joven negro de 17 años de edad. El movimiento despegó realmente en 2014, en respuesta al asesinato por la policía de Michael Brown en Ferguson, donde se encontraron por primera vez muchos activistas y comenzaron a coordinarse. En agosto de 2014, BLM organizó una “marcha por la libertad” de 500 activistas a Ferguson en apoyo a los manifestantes de allí, un hecho que generó un sentido de identidad y comunidad entre los participantes. Al irse de Ferguson, los jóvenes activistas negros decidieron volver a sus respectivas ciudades natales, pero para seguir colaborando con vistas a convertir el movimiento en una organización nacional.
Estos jóvenes activistas también han estado trabajando para mantener vivo el movimiento. Cuando el largo y brutal invierno de 2014/2015 comenzó a declinar, la organización BLM convocó manifestaciones en todo el país, si bien no todas las protestas que se produjeron estuvieron dirigidas efectivamente por el grupo. El 25 de febrero, en la Universidad de Washington en Seattle, cientos de estudiantes abandonaron las aulas en apoyo al movimiento BLM y para denunciar varios incidentes racistas ocurridos en el campus. El 28 de febrero, en Chicago, el BLM, la Southern Christian Leadership Conference y la Gay Liberation Network convocaron una concentración de protesta delante de la jefatura de policía de la plaza Homan, donde al parecer estaban retenidos varios afroamericanos y otros manifestantes sin poder telefonear ni contar con la asistencia de un abogado, además de ser maltratados.
En marzo han continuado las acciones. El 9 de marzo, en la Armory Show, una importante exposición en la ciudad de Nueva York, un grupo de artistas del BLM leyó poemas, interpretó ante el público asistente piezas musicales y realizó un simulacro que recordaba la muerte de Eric Garner. El 15 de marzo, en Louisville (Kentucky), miembros del BLM se manifestaron en el barrio de ocio y restauración de 4th Street Live, para protestar por la detención de un hombre negro, el pasado verano, por llevar pantalones bombachos y una bandana, indumentarias que están prohibidas en 4th Street Live. En Portland (Oregón), un grupo de miembros de BLM se manifestó el 16 de marzo en un restaurante en que una clientela mayoritariamente blanca estaba almorzando y leyó en voz alta los nombres de los negros asesinados por la policía, pidiendo acto seguido a los presentes que se levantaran en señal de solidaridad, cosa que algunos hicieron. Las acciones, grandes y pequeñas, convocadas por BLM o por otros activistas en su nombre, revelaron espíritu y creatividad.
Un nuevo manifiesto negro
Mientras tanto, BLM ha emitido una declaración titulada “All #BlackLivesMatter. This is Not a Moment, but aMovement” (“Todas las vidas de negros importan. Esto no es un momento, es unmovimiento”), un manifiesto radical que propone reinventar y reconstruir el movimiento negro en EE UU. Es un documento importante que vale la pena citar ampliamente.
“[BLM] va más allá del nacionalismo estrecho que puede prevalecer en el seno de las comunidades negras, que se limita a llamar a los negros a amar a los negros, vivir como los negros y comprar productos de los negros y mantiene al frente del movimiento a hombres negros heterosexuales, mientras que nuestras hermanas y las personas homosexuales, transexuales y discapacitadas se ven postergadas. Black Lives Matter aprecia las vidas de los negros y negras homosexuales y transexuales, personas discapacitadas, negros indocumentados o con antecedentes penales, de las mujeres y las vidas de todos los negros de todo el espectro de géneros. Convoca a quienes han sido marginados en los movimientos de liberación negros. Es una iniciativa para (re)construir el movimiento de liberación negro.
Cuando decimos que las vidas de los negros importan, ampliamos la cuestión de la violencia de Estado para incluir todas las maneras en que los negros quedan intencionadamente inermes en manos del Estado. Hablamos de la manera en que las vidas de los negros se ven privadas de nuestros derechos humanos fundamentales y de nuestra dignidad. Decimos que la pobreza y el genocidio de los negros son violencia estatal. Que el hecho de que en este país haya 2,8 millones de personas negras encerradas en jaulas es violencia estatal. Que el hecho de que las mujeres negras tengan que soportar la carga de los continuos ataques a nuestros hijos y nuestras familias es violencia estatal. Que los homosexuales y transexuales negros han de soportar la carga de una sociedad heteropatriarcal que nos trata como basura y al mismo tiempo nos fetichiza y saca provecho de nosotros, y esto es violencia estatal. Que 500 000 negros en EE UU son inmigrantes indocumentados, condenados a vivir en la sombra. Que jóvenes negras son utilizadas como bazas en la negociación en tiempos de conflicto y de guerra. Que la población negra que vive con una discapacidad y con aptitudes diferentes ha de soportar la carga de los experimentos darwinianos patrocinados por el Estado que tratan de introducirnos por la fuerza en hormas de normalidad definidas por la supremacía blanca, y que esto es violencia estatal.
Black Lives Matter lucha por un mundo en que las vidas de los negros y las negras dejen de ser atacadas de forma sistemática e intencionada. Defendemos nuestras contribuciones a esta sociedad, nuestra humanidad y nuestra resistencia a la opresión mortífera. Ponemos nuestro esfuerzo y nuestro amor por la gente negra al servicio de la creación de un proyecto político, sacando el hashtag fuera de las redes sociales y llevándolo a la calle. El llamamiento a que las vidas de los negros importen es un llamamiento a la unidad de todos y todas las negras que aspiran a liberarse”.
En primer lugar, esta declaración inicial indica una ruptura con el “nacionalismo estrecho”, aunque no está claro qué significa esto exactamente. BLM comparte algunos elementos con el histórico movimiento nacionalista negro, como el hecho de propugnar la creación de una organización negra independiente y su identificación con cuestiones africanas como los secuestros realizados por Boko Haram en Nigeria (“jóvenes negras son utilizadas como bazas en la negociación en tiempos de conflicto y de guerra”). Históricamente, el nacionalismo negro mantenía estrechos lazos con África y la diáspora negra; asimismo pretendía crear una comunidad o nación negra separada con su propia economía capitalista negra y liderada por un dirigente negro masculino –como por ejemplo Marcus Garvey o Elija Muhammad–, defensores de una sociedad patriarcal. Los líderes cristianos negros, que no necesariamente eran separatistas, también apoyaban los valores patriarcales tradicionales. Incluso organizaciones negras revolucionarias, como el Black Panther Party, compartían a menudo las actitudes patriarcales y machistas.
BLM, fundada por mujeres y defensora de la causa de las mujeres y las personas LGBT, ha roto claramente con las nociones patriarcales y heteronormativas del pasado. Por supuesto, siempre ha habido líderes negras, desde Ida B. Wells –quien luchó contra los linchamientos– hasta Ella Baker, del Student Non-Violent Organizing Committee, así como dirigentes homosexuales como el activista por los derechos civiles Bayard Rustin. Sin embargo, puede que este sea el primer movimiento negro que pretende incorporar a todos los negros y negras de EE UU. A menudo, en las comunidades negras ha habido tensiones y a veces antagonismo entre los afroamericanos y los negros nacidos fuera de EE UU, ya fueran de África, del Caribe o de América Latina. Asimismo, las comunidades negras se han sentido a menudo contrariadas ante los inmigrantes indocumentados o incluso legales que han obtenido puestos de trabajo y prestaciones sociales que les sitúan en ventaja con respecto a los negros que llevan viviendo en el país desde hace 400 años. No obstante, BLM deja claro que importan las vidas de todos los negros, incluidos los nacidos en el extranjero y que pueden tener una cultura, una religión, una lengua o un estatuto legal diferentes.
Sin embargo, pese a distanciarse de algunos elementos de la tradición nacionalista negra y a propugnar una noción amplia de la población negra, BLM no aclara su posición con respecto a la tradición socialdemócrata negra. Hasta la fecha no ha adoptado ninguna posición formal sobre organizaciones afroamericanas institucionales como la Southern Christian Leadership Conference (SCLC) o la National Association for the Advancement of Colored People (NAACP). Tal vez aludiendo a estas, Cullors ha dicho que “no estamos hablando de la política respetable. No hablamos del negro de traje y corbata o del que va a misa los domingos. Estamos hablando de todos los negros, de nuestra relación con este país y de la relación de este con nosotros”. Más allá de esto, activistas de BLM se han opuesto al intento del reverendo Al Sharpton –una figura clásica del establishment socialdemócrata que algunos consideran corrupta y muy controvertida– de ponerse a la cabeza del movimiento.
De un modo similar, BLM tampoco ha abordado la cuestión de clase, es decir, la cuestión de qué clase social asumirá el liderazgo y aportará la base social del movimiento. Aunque se han planteado debates en torno a la clase obrera negra, los sindicatos de trabajadores e incluso el socialismo (por ejemplo en la reunión de BLM celebrada en la iglesia de Riverside de Nueva York hace un par de meses), estos temas no han sido abordados ni discutidos explícitamente por parte de la organización o sus dirigentes. La cuestión de qué clase dirige el movimiento negro es decisiva. El movimiento por los derechos civiles de las décadas de 1950 y 1960, aunque estaba formado mayoritariamente por obreros afroamericanos, estuvo dirigido por pastores protestantes afroamericanos que formaban parte de la clase media negra, la clase de los profesionales y hombres de negocios, sobre todo pequeños empresarios, que pretendían integrar plenamente a los negros en el sistema capitalista estadounidense. Lideres y seguidores arriesgaron sus vidas en una lucha heroica por conquistar los derechos civiles fundamentales, derechos políticos, y simplemente por reclamar un trato justo y defender su dignidad. Como han señalado muchos, querían completar la revolución democrática en el Sur que había quedado pendiente desde la guerra civil, la reconstrucción y las leyes de segregación racial. Gracias a su lucha se promulgó la ley de derechos civiles de 1964 y la ley del derecho de voto de 1965, aunque tendría que pasar otra década hasta que dichas leyes se aplicaran plenamente en todo el Sur de EE UU.
Cuando el movimiento se extendió al Norte y por tanto al conjunto de la nación, el Black Power (el Poder Negro) y las revueltas urbanas de las décadas de 1960 y 1970 lograron atemorizar a los poderes establecidos, forzando el acceso al empleo y poniendo en marcha el ascensor social de promoción de los afroamericanos, mientras que de paso se destruyó la alianza socialdemócrata de negros y blancos que existió hasta entonces. El resultado fue que bastantes afroamericanos obtuvieron trabajos en el sector servicios o pudieron ejercer de profesionales, algunos incluso ascendieron a cargos ejecutivos de la administración pública o de las empresas, generando una profunda división entre los nuevos capitalistas negros y la clase media alta negra por un lado y la clase media baja, la clase trabajadora y los negros pobres por otro. Cuando algunos afroamericanos pasaron a ocupar puestos en empresas y abandonaron los guetos para trasladarse a los extrarradios, la antigua burguesía negra fue desapareciendo a medida que su descendencia pasó a formar parte de una nueva burguesía.
Los líderes de los movimientos por los derechos civiles y del Poder Negro no solo pudieron acceder a cargos en empresas y en algunos casos instalarse en los extrarradios, sino que también lograron ocupar puestos directivos en los partidos políticos, principalmente en el Partido Demócrata, aunque también en el Republicano. Toda una generación de activistas por los derechos civiles y del Poder Negro pasaron a trabajar de policías, dirigentes políticos locales y cargos electos del Partido Demócrata, incluso cuando este último abandonó su compromiso con las políticas de reformas y de lucha contra la pobreza. Mientras los afroamericanos conquistaban posiciones en la administración pública, hasta que Barack Obama se convirtió en el primer presidente negro de EE UU, la comunidad negra se fue alejando cada vez más de la media de EE UU en salarios, patrimonio y perspectivas de futuro. Mientras el movimiento negro se institucionalizó en la cúspide, la base de activistas fue desmovilizada. El Partido Demócrata, y en particular los miembros negros del mismo, si ven que el movimiento BLM no se desinfla, tratarán de institucionalizarlo e integrarlo en el partido, donde encontrarán algún acomodo para su estilo no tan respetable e incluso algunas de sus reivindicaciones, siempre que no se enfrenten a los planes de austeridad.
Las líderes y activistas del movimiento BLM conocen esta historia, algunos de sus abuelos y padres la vivieron en carne propia, pero está por ver qué conclusiones extraen de ella. Aunque hasta ahora todavía no ha tenido que afrontar todas estas cuestiones –el papel de la clase trabajadora y las relaciones con el Partido Demócrata–, estas se cruzarán inevitablemente en su camino, como ha ocurrido con otros movimientos negros en el pasado. Estos temas se debaten actualmente tanto en el interior de BLM como en el movimiento en sentido amplio y entre los negros estadounidenses en general. Se trata de una organización nueva que todavía está autodefiniéndose y que tendrá que abordar estas cuestiones y hacerlo de manera que conserve su independencia política si quiere convertirse en una fuerza dentro de la sociedad estadounidense capaz de cambiar el mundo como pretende.
DAN LA BOTZ
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domingo, 15 de marzo de 2015

Los otros “Ferguson”: 4 departamentos de policía de EEUU investigados por abusos

La semana pasada, el Departamento de Justicia de Estados Unidos, liderado por el fiscal Eric Holder, acusó a la policía de Ferguson de actuar bajo prejuicios raciales.
No son los únicos. Hay más de 20 otras policías en todo EE.UU. que están siendo objeto de investigación por presuntos abusos. ¿Dónde están estos otros Ferguson?

Albuquerque, Nuevo México

Tras una serie de tiroteos, el Departamento de Justicia dijo en noviembre de 2012 que comenzaría a investigar la fuerza policial de Albuquerque.
Desde 2010 hubo al menos 41 disparos de la policía que resultaron en 27 muertes.
El tiroteo a un mendigo con trastornos mentales captado en video en marzo de 2014 provocó protestas y violencia.
Las autoridades locales y el FBI iniciaron una investigación sobre el incidente y dos oficiales fueron acusados de asesinato.
En abril del año pasado, el Departamento de Justicia acusó a la policía que vigila la ciudad más poblada de Nuevo México de usar rutinariamente fuerza excesiva contra personas que representaban poca amenaza o se resistían pasivamente.
Los oficiales fueron rara vez castigados por puñetazos, patadas, y aprehensiones violentas.
El organismo federal también dijo que los agentes utilizan más fuerza de la necesaria en personas con enfermedades mentales o que no son capaces de cumplir las órdenes dadas.
Tiempo después del informe, el departamento acordó una serie de reformas destinadas a reducir el uso de la fuerza. También se les pidió a sus funcionarios que empezaran a usar cámaras con mayor frecuencia y se realizaron entrenamientos para enseñarles cómo tratar con personas con trastornos mentales.

Condado de Alamance, Carolina del Norte

“Vayan a dar una vuelta y me traen unos mexicanos”, fue la orden que el Sheriff del condado de Alamance, Terry Johnson, le dio a sus ayudantes.
El Departamento de Justicia acusó al sheriff de acosar a los latinos de manera ilegal, mediante el establecimiento de controles de carretera en vecindarios predominantemente latinos y el arresto de residentes latinos sin causa aparente.
Los investigadores afirman que los conductores latinos tenían hasta 10 veces más probabilidades de ser detenidos por una infracción de tránsito que otros conductores en este pequeño condado de Carolina del Norte.
Pero el sheriff Johnson, a través de su abogado, negó los cargos. Y a diferencia de muchas otras agencias que han sido objeto de investigaciones federales, la oficina del sheriff del Condado de Alamance rechazó la oferta del Departamento de Justicia para firmar un acuerdo judicial que proceda con las reformas.
En respuesta, el Departamento de Justicia demandó a la oficina del sheriff, en un caso que aún no se ha resuelto.
“A diferencia de la mayoría de los municipios, acá están luchando fuertemente contra la intervención que intenta realizar el Departamento de Justicia”, dice Stephen Rushin, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Illinois, quien se especializa en mala conducta policial.
“Es primera vez que pasa y plantea una pregunta importante y sin respuesta: ¿puede el Departamento de Justicia revisar una agencia que se opone rotundamente la intervención federal?”.

Newark, Nueva Jersey

A diferencia del condado de Alamance, el Departamento de Policía de Newark rápidamente cooperó con los investigadores federales después de un informe condenatorio donde el Departamento de Justicia dijo que había incurrido en “un patrón y práctica inconstitucional de la labor policial”.
El verano pasado el Departamento de Justicia anunció los resultados de una investigación de tres años y dijo que la policía fue incapaz de proporcionar una razón que justificara el 75% de las detenciones. Estas, además, se dirigían de manera desproporcionada a los negros.
También encontró que los oficiales tenían un “patrón o práctica de robo de la propiedad de los ciudadanos”, y tenía el hábito de usar fuerza excesiva.
Los oficiales también fueron acusados de detener o arrestar a personas que consideraban irrespetuosos, lo que viola el derecho ciudadano a protestar.
Las autoridades en Newark inmediatamente acordaron una serie de reformas, que serán supervisadas por un ente independiente.

Nueva Orleans, Luisiana

Días después de asumir el cargo en mayo de 2010 de alcalde de Nueva Orleans, Mitch Landrieu, envió una carta al Departamento de Justicia solicitando que se investigara el departamento de policía de la ciudad, famoso por sus escándalos.
La policía estaba en la mira por una serie de tiroteos realizados tras la devastación del huracán Katrina.
En la carta publicada en la página web del diario The Times-Picayune, el alcalde dijo que algunos oficiales habían estado implicados en crímenes violentos, incluyendo violación.
Un año después, en marzo de 2011, el Departamento de Justicia publicó un informe que dijo que los agentes habían actuado con prejuicios raciales, usado rutinariamente fuerza excesiva y sin razón suficiente para ello, y que regularmente se realizaban arrestos inconstitucionales.
Casi tres años después de que el alcalde pidiera la intervención federal, se aprobó en enero de 2013 un preacuerdo entre la municipalidad y el Departamento de Justicia.
El acuerdo obligó a la policía a reformar sus políticas relativas al uso de la fuerza, los interrogatorios, la formación, los registros y las detenciones, así como la contratación y supervisión de los oficiales.

Investigaciones en números

En los últimos 20 años el Departamento de Justicia ha iniciado al menos 65 investigaciones.
32 han llegado a acuerdo para iniciar reformas.
Hay 18.000 agencias de policía a lo largo del territorio.
Cinco investigaciones en los últimos cinco años no han encontrado evidencia de malas prácticas.
Paul Blake/BBC

viernes, 13 de marzo de 2015

A.C.A.B. - PRIMERAS IMÁGENES: dos policías de Ferguson reciben disparos de bala (VIDEO)

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En la Red ha aparecido una grabación del momento en el que dos policías de Ferguson reciben sendos disparos durante una manifestación cerca de una comisaría.
RT en Español

jueves, 5 de marzo de 2015

Procurador general de Justicia: Policía de Ferguson viola la Constitución de EEUU

Foto: AP
Foto: AP
El procurador general de Justicia, Eric Holder, acusó este miércoles a la policía de Ferguson, Missouri, de violar la Constitución de Estados Unidos y actuar como una ‘agencia de recolección’ de multas, especialmente contra las minorías.
Holder, cuyo Departamento investigó a la policía de Ferguson tras el asesinato del afroestadunidense Michael Brown a manos del policía anglosajón Darren Wilson, sostuvo que las acciones de las autoridades buscaban ingresos para la ciudad, pero no preservar la paz y tranquilidad de los residentes.
‘Todo esto agravó la profunda desconfianza debido a ejercicios inconstitucionales de poder policial, ninguno de los cuales es más dañino que el patrón de fuerza excesiva’, señaló el procurador.
Entre otras acciones inconstitucionales de la policía, Holder enumeró detenciones sin causa probable, cateos ilegales de residencias y uso de perros policía.
En un caso, un afroamericano fue detenido por llevar los cristales de su automóvil polarizados y acusado de pedofilia.
Holder dio la razón a los manifestantes que protestaron contra el abuso policial tras la muerte de Brown, en agosto pasado, y sostuvo que las fuerzas públicas y la corte municipal de Ferguson deben llevar a cabo ‘acciones concretas’ para remediar una ‘situación insostenible’.
‘Es hora de que los líderes de Ferguson tomen acciones correctivas inmediatas, generalizadas y estructuradas (…) El Departamento de Justicia se reserva todos sus derechos para forzar el cumplimiento y lograr cambios básicos. Nada está fuera de la mesa’, señaló.
El informe documentó un patrón de arrestos y detenciones de afroestadounidense desproporcional y marcados por el uso de fuerza excesiva.
Un 93 por ciento de los arrestos realizados entre 2012 y 2014 por la policía de Ferguson correspondió a residentes afroamericanos, a pesar de que representan el 67 por ciento de la población de la ciudad, y en el caso de los conductores detenidos, representaron el 85 por ciento del total, así como el 90 por ciento de las multas por violaciones de tráfico.
También representaron el 88 por ciento de los casos de arrestos, en los que la policía recurrió al uso de la fuerza y el 92 por ciento de los casos en que se emitió una orden de arresto en 2013.
Asimismo el porcentaje de este sector de la población que fue detenido durante más de dos días ascendió a 95 por ciento.
También fueron desproporcionalmente arrestados por delitos menores, como su manera de caminar la calle, no cruzar avenidas en las líneas designadas para peatones o ‘perturbaciones a la paz’.
Por su parte, el Departamento de Justicia anunció que no presentará cargos contra el policía Darren Wilson, quien disparó mortalmente contra Brown, un asesinato que desató disturbios callejeros en Ferguson, Missouri, el año pasado.
(Con información de Notimex)