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lunes, 13 de febrero de 2017

La ‘muerte blanca’ está en todas partes: las amargas consecuencias del exceso de azúcar

Por RT
Consumimos mucho más azúcar del que creemos, y nos volvemos adictos. La organización Mundial de la Salud nos recomienda reducir la ingesta de azúcar.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda limitar el consumo de azúcar a menos de un 10% de la ingesta calórica diaria, tomando como referencia una dieta saludable que suponga unas 2.000 calorías diarias. A primera vista parece una recomendación razonable y no demasiado difícil de seguir, pero si uno presta atención a lo que come, empieza a sonar la alarma: parece que la azúcar está en todas partes, y más de lo que parece. 
No sólo se trata de el azúcar blanco con que endulzamos el café, o de productos evidentemente dulces como galletas, bollería, cereales, caramelos, mermeladas o snacks… hay productos como las galletitas saladas, el jamón york o el kétchup que contienen también azúcar aunque no lo parezca. Los zumos de frutas envasados suelen estar muy azucarados también. Todo esto provoca situaciones tan preocupantes como cotidianas: si un niño desayuna leche con cacao, un pequeño zumo de frutas envasado y galletas o cereales probablemente ya esté superando la cantidad diaria recomendada por la OMS, que se marca concretamente en unos 25 gramos. 
Otro problema es que el azúcar genera adicción. Algunas instancias sanitarias ya lo están empezando a comparar con otras drogas por el grado de dependencia que genera, porque es capaz de levantar nuestro estado de ánimo (ya que estimula la segregación de serotonina, la llamada hormona de la felicidad) y porque su consumo excesivo supone una importante amenaza para el organismo.

La cara amarga del azúcar

Éstos son los cuatro problemas más comúnmente asociados a una ingesta excesiva de azúcar:
Diabetes: el exceso de azúcar suele provocar obesidad, lo cual aumenta el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, que se caracteriza por una incapacidad de generar suficiente insulina. Por ello, los niveles de azúcar en la sangre no se regulan correctamente, lo cual va deteriorando progresivamente los vasos sanguíneos y los órganos a largo plazo.
Enfermedades cardiovasculares: la obesidad eleva la presión arterial, y tiene un efecto muy adverso en los niveles de colesterol, creando un cuadro médico peligroso, con mucha tendencia desarrollar enfermedades del corazón.
Hígado graso o esteatosis hepática: el exceso de azúcar puede acumularse como grasa en el hígado, lo cual puede derivar en diabetes e incluso cáncer de hígado.
Caries: Todo un clásico. Cuando consumimos demasiados alimentos con azucar, una reacción bacteriana en nuestra boca produce ácidos que disuelven los minerales del esmalte del diente. Cuanto más tiempo esté el azúcar en contacto con el diente, mayor es el peligro. Si se deja sin tratar, esto puede ocasionar dolor, infección y finalmente la pérdida de la pieza dental.

jueves, 11 de agosto de 2016

El lobby alimentario amaña las leyes sobre el azúcar de la UE, mientras la espiral de obesidad y diabetes está fuera de control

“El asesoramiento científico está siendo marginado por los miles de millones de euros que respaldan a la industria azucarera. En su falta de honradez y su indiferencia por la salud de las personas, la industria de alimentos y bebidas rivaliza con las tácticas que ha empleado el lobby del tabaco durante décadas”.
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El lobby alimentario está ganando la lucha sobre la regulación del azúcar de la UE. Como ilustra el nuevo informe de Corporate Europe Observatory ‘Una cucharada de azúcar‘, las leyes existentes están siendo minadas y son rechazadas medidas muy necesarias, vitales para hacer frente a la inminente crisis de salud de Europa.
Un número cada vez mayor de personas en Europa está luchando con la obesidad, la enfermedad cardíaca y la diabetes, relacionadas con el consumo excesivo de azúcar. Esta crisis de salud pública no ha hecho que las asociaciones comerciales que representan a los principales actores de la industria de alimentos y bebidas dejen de resistirse a la regulación a toda costa: snacks, bebidas y alimentos procesados con alto contenido de azúcar tienen los márgenes de beneficio más altos.
En total, las asociaciones comerciales, las empresas y los lobbies detrás de los alimentos y las bebidas azucaradas gastan unos 21,3 millones de € al año para presionar a la UE.
Una cucharada de azúcar‘ pone de relieve cómo, a pesar del discurso sobre la dirección de la crisis de salud, los lobbies de la industria están haciendo  descarrilar la regulación del azúcar en la UE.
Entre sus estrategias se incluyen:
  • – Empujar los acuerdos de libre comercio y la desregulación, que atentan contra las leyes vigentes;
  • – Ejercer una influencia indebida sobre los organismos reguladores en la UE;
  • – Secuestrar los conocimientos científicos;
  • – Defender unos esquemas voluntarios débiles;
  • – Manipular a los grupos de consumidores gastando miles de millones en el lobby agresivo.
Las normas de salud como los límites superiores de contenido de azúcares en alimentos procesados, los impuestos al azúcar y el etiquetado que indica claramente los azúcares añadidos están retrasados. Necesitamos la transparencia de los lobbies y una clara diferenciación entre reguladores y regulados. Las normas y directrices que ayuden a la gente a tomar decisiones informadas y saludables no deben ser presa de la influencia desproporcionada de la industria de alimentos y bebidas.
Katharine Ainger, periodista independiente y coautora del nuevo informe de Corporate Europe Observatory, dijo:
Tantos estudios científicos independientes muestran una clara relación entre el consumo excesivo de azúcar y riesgos graves para la salud. Pero el hecho de que aún no exista un consenso sobre los peligros del azúcar entre los reguladores de la UE demuestra lo poderoso que es el lobby comida y la bebida”.
El asesoramiento científico está siendo marginado por los miles de millones de euros que respaldan a la industria azucarera. En su falta de honradez y su indiferencia por la salud de las personas, la industria de alimentos y bebidas rivaliza con las tácticas que ha empleado el lobby del tabaco durante décadas“.

http://www.portaloaca.com/articulos/anticapitalismo/12081-el-lobby-alimentario-amana-las-leyes-sobre-el-azucar-de-la-ue-mientras-la-espiral-de-obesidad-y-diabetes-esta-fuera-de-control.html

domingo, 19 de octubre de 2014

Azúcar, grasa y sal: bombas de relojería para el organismo

El supermercado de hoy en día es “un campo de minas a punto de explotar”, publicó un portal francés citando a un reciente libro que afirma que la industria alimentaria “depende de los tres pilares de la comida chatarra”: el azúcar, la grasa y la sal.
Según publicó el portal Slate, los mencionados elementos son adictivos y conllevan consecuencias graves en la salud, provocando obesidad, enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión arterial y otros males relacionados con la dieta.
El periodista ganador del Premio Pulitzer Michael Moss escribió en su libro ‘Salt Sugar Fat: How the Food Giants Hooked Us’ (‘Azúcar, sal y grasa. Cómo nos enganchan los gigantes de la alimentación‘) que las ‘dosis’ de los tres elementos deben ser elegidas con precisión para hacer feliz a los consumidores para que vuelvan a comprar los mismos productos.
El azúcar se ha convertido en un elemento clave en la industria alimentaria y está hábilmente dosificado para lograr un “momento de felicidad” en los consumidores.
Utilizado en varias formas, el azúcar también permite evitar el uso de ingredientes más caros en ciertos alimentos (por ejemplo, tomates en la salsa de tomate). El azúcar es el fundamento para muchos “milagros industriales”, como, por ejemplo, el pan que nunca endurece.
La grasa también se utiliza ampliamente en un gran número de productos cotidianos, porque un ser humano puede absorberla en grandes cantidades sin ni siquiera darse cuenta. Las compañías de alimentación saben bien qué grasas baratas pueden aumentar el volumen del consumo y mejorar el sabor.
La sal, a su vez, “nos hace parecer drogadictos“, aunque uno fácilmente puede abstenerse de su consumo durante seis semanas, escribe el portal. Este “polvo blanco” es un excelente conservante y, además, es muy barato, lo que elimina la necesidad de los ingredientes más caros, como especias y hierbas. La sal también es capaz de ocultar el sabor que obtienen varios productos tras el procesamiento industrial.
“La verdadera magia” empieza cuando estos tres ingredientes se unen y se utilizan todos juntos. Por su parte, especialistas del marketing se ocupan del aumento de su impacto sobre los consumidores.

viernes, 17 de octubre de 2014

Dulce cabildeo

Cada año se producen unas 160 millones de toneladas de azúcar por un valor de 51.000 millones de euros, según la FAO. La producción aumentará hasta las 207 millones de toneladas a pesar de los estudios que asocian su consumo con distintas enfermedades relacionadas con la el sobrepeso.
En Amarga Dulzura, las periodistas Laura Villadiego y Nazaret Castro atribuyen este aumento al llamado lobby del azúcar. Los representantes políticos tanto en el plano nacional como en el internacional han cedido a la presión política de los productores de azúcar y de la industria alimenticia.
Hace diez años, la OMS publicaba un informe preliminar que recomendaba limitar la ingesta total de azúcares. Pero la industria del azúcar encabezó una campaña, apoyada por el Secretario de Salud, para difamar a la OMS y cuestionar la veracidad de los datos arrojados. La presión consiguió que Estados Unidos redujera sus aportaciones a Naciones Unidas. The Sugar Association aportó otros estudios que elevaban la ingesta de azúcar recomendada al 25% del total de las calorías.
Hace un año, la OMS volvía a la carga con unos nuevos “Principios rectores para el consumo de azúcar”,además de definir la obesidad como pandemia global. Una vez más, recomendaba que la ingesta de azúcar no superara el 10% del total de energía consumida a diario, aunque incluso recomienda mantenerla debajo del 5%. La industria del azúcar no se da por vencida y contraataca. En su página web, The Sugar Association acusa a la OMS de falta de objetividad y transparencia.
Ceñirse a las recomendaciones de la OMS resulta cada vez más difícil con modelos alimenticios que se basan en el consumo de azúcares. No se trata sólo de los refrescos, bollería, chocolates y alimentos azucarados. También abundan los llamados azúcares invisibles que se añaden a productos salados como las pastas congeladas, salsas como el ketchup y la mayonesa, hojaldres y otros productos que, juntos, alcanzan hasta el 80% de nuestra ingesta calórica total.
El ajetreo de la vida en la ciudad fomenta la comida rápida, tanto en locales baratos con pocos controles sanitarios como en la compra de productos que sólo hace falta colocar un par de minutos en el microondas.
Por otro lado, la etiquetación ininteligible de los productos del supermercado provocan que hasta personas con algo de conocimientos pasen por alto que sustancias como la dextrosa, el dextrano o el jugo de caña evaporado son azúcares. En 2010, el Parlamento Europeo rechazó una propuesta que buscaba simplificar las etiquetas con un código tricolor, de forma que cualquiera pudiera detectar con una simple ojeada el nivel de azúcares de los alimentos de la cesta. Varios eurodiputados reconocieron haber recibido fuertes presiones de la industria alimentaria e incluso instrucciones para votar de determinada manera, como denuncian en La Marea Laura Villadiego y Nazaret Castro.
Esa presión es aún mayor en Estados Unidos, uno de los epicentros mundiales de la industria alimenticia y de distribución. Entre 2007 y 2008, el lobby azucarero aumentó su presupuesto para presionar a congresistas y a otros políticos de 4,5 millones de dólares a 8 millones.
La publicidad todavía juega un papel fundamental en los hábitos alimenticios. Distintas marcas realizan campañas agresivas para enganchar a los niños, uno de los “nichos” de publicidad más jugosos en el panorama de consumo actual. Cereales que favorecen el crecimiento, bebidas azucaradas con calcio para fortalecer los huesos, niños felices que no se cansan y que juegan distintos deportes… En la realidad, se trata muchas veces de alimentos hipercalóricos que, combinados con el sedentarismo, provocan que España y México tengan dos de las tasas más altas de obesidad infantil en el mundo. Eso se traduce en diabetes tempranas, en obesidad y en un alto riesgo de desarrollar más adelante enfermedades coronarias, de los huesos, además de las secuelas psicológicas que constituye ser “el gordo” o “la gorda” de la clase.
Si somos lo que comemos, la salud de miles de millones de personas está en manos de las cada vez más poderosos cadenas de producción y de distribución de alimentos. De ahí la necesidad de contrarrestar esos peligrosos lobbies con campañas para informar a las personas de los peligros que corre su vida.
Carlos Miguélez Monroy / CCS
Visto en  :  Sott.net

martes, 2 de septiembre de 2014

Su familia dejó de comer azúcar durante un año: Esto es lo que sucedió

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Eve O.Schab llevó a su familia a hacer el desafío de pasar un año sin comer azúcar. No podían creer la cantidad de cosas que tuvieron que dejar de comer, y tampoco cómo esto influyó en sus cuerpos un año después. Ella es autora del libro “Un año sin azúcar: La Memoria“. Y aquí les entregamos su testimonio:
Érase una vez una mujer muy saludable, o al menos, eso era lo que yo pensaba.
Si bien nunca tuve energía suficiente para llegar hasta el final del día, creía que era normal, con todos esos comerciales de bebidas energéticas asumía que no era la única sufriendo de este problema. Mi familia solía detestar la temporada de resfríos y gripes, pero en enero todos tienen un poco de esa fobia a los gérmenes.
Al menos, eso era lo que pensaba, hasta que llegó a mis manos una información inesperada sobre los efectos del azúcar. Según diversos expertos, el azúcar es lo que nos está haciendo engordar y enfermarnos, y mientras más los pensaba más sentido tenía. 1 de cada 7 estadounidenses  tiene síndrome metabólico, 1 de cada 3 estadounidenses es obseso. Las tasas de diabetes han subido de manera dramática y las enfermedades cardiovasculares son prácticamente la razón número 1 de muerte.
Según esta teoría, todos estos problemas pueden ser conectados con un alimento tóxico presente en nuestra dieta: el azúcar.

Una gran idea

Tomé todo esa información nueva y se me ocurrió una idea. Quería ver que tan difícil sería hacer que nuestra familia (mi esposo, nuestros dos hijos de 6 y 11 años y yo) pasara un año entero sin comer alimentos con azúcar refinada. Dejamos de consumir cualquier alimento que tuviesen endulzantes adicionados, fuese azúcar de mesa, miel, caramelo o jugo de frutas. También dejamos de consumir cualquier tipo de alimento que contuviera azúcar falsa o alcoholes con azúcar. Si lo dulce no venía de una fuente natural (un pedazo de fruta, por ejemplo) entonces no lo comíamos.
article-2602630-1CF0105000000578-674_634x559Una vez que comenzamos a leer las etiquetas de todos los alimentos nos dimos cuenta que el azúcar estaba en lugares increíbles: tortillas, vienesas, caldos de pollo, aderezos, galletas, mayonesa, tocino, pan e incluso en la comida para bebé. ¿Para qué añadir toda esta azúcar? Probablemente para hacer que estas comidas fueran más deliciosas, se preservaran por más tiempo y que la producción de los mismos fuera más barata.
Puedes pensar que estoy loca, pero evitar todo tipo de azúcar añadida durante un año me parecía una gran aventura. Tenía curiosidad por ver que pasaría y quería saber que tan difícil sería y cómo cambiaría mi lista del supermercado. Luego de continuar mi investigación, estaba convencida de que sacar el azúcar de nuestras vidas nos haría más saludables, lo que no esperaba era que me haría sentir mejor de una manera muy real y tangible.
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 Un año después

Era sutil pero notable: mientras más tiempo pasaba sin comer azúcar, más energía tenía. Y si alguna vez dudé de la conexión, pronto tuvimos un momento para probar nuestra teoría en el cumpleaños de mi esposo.
Durante nuestro año sin azúcar, teníamos una regla de que todos juntos podíamos comer un postre que tuviese azúcar una vez al mes. Si ese mes era tu cumpleaños, podías escoger que tipo de postre sería. Cuando llegamos  a septiembre, nos dimos cuenta que nuestros paladares habían comenzado a cambiar, porque cada mes disfrutábamos menos nuestro postre mensual.
no-sugar-baking_new-3cfa491f355f65d464bd71049682b125d51bda9ePero cuando comimos la torta de banana con capas rellenas de crema que mi marido había pedido para su cumpleaños, sabía que había algo nuevo sucediendo: no sólo no pude disfrutarlo, ni siquiera pude terminarlo. Tenía un sabor desagradablemente dulce para mi paladar e incluso hizo que mis dientes me dolieran. Me dolía la cabeza y mi corazón comenzó a latir más fuerte, me sentía horrible.
Me tomó una hora entera tirada en el sofá antes de recuperarme. “Cielos,” pensé “quizás el azúcar siempre me ha hecho sentir así de mal, sólo que nunca lo había notado.”
Luego de que nuestro año terminara, comencé a revisar que había pasado durante este período, cuantas veces mis hijos habían faltado al colegio por enfermedades comparado con años anteriores. La diferencia fue dramática: Mi hija mayor, Greta, pasó de haber faltado 15 días el año anterior a haber faltado sólo 2.
20140418105421Ahora que nuestro año sin azúcar se ha acabado, a veces comemos dulces, pero la manera en que nos alimentamos es muy diferente. Apreciamos el azúcar en cantidades mínimas y lo evitamos en comidas diarias (donde ni siquiera debería estar). Los postres los dejamos sólo para ocasiones especiales. Siento que mi cuerpo me agradece este cambio, ya no me preocupa quedarme sin energía y cuando llega la temporada de los resfríos ya no siento que tenga que esconder a mis hijos debajo de la cama. Cuando nos enfermamos, nos recuperamos más rápido, nuestros cuerpos están mejor equipados para ello: nos enfermamos menos y nos mejoramos más rápido. Sorprendentemente, luego de nuestro año sin azúcar todos nos sentimos más saludables y fuertes, y no hay nada que nos haga estornudar.
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