Mientras algunos medios de comunicación corporativos han retratado al violento movimiento de protesta que atrapa a Nicaragua como una corriente progresista de base, los propios estudiantes del país han dejado ver todo lo contrario.
A principios de junio, un reducido grupo de activistas opositores de Nicaragua fueron a reunirse a Washington DC, con la cabeza del grupo derechista de defensa del Estado estadounidense Freedom House. El grupo opositor, conocido como M19, estaba allí para suplicar a Donald Trump y otros funcionarios de derecha del gobierno de Estados Unidos que los ayudaran en su lucha contra el presidente nicaragüense Daniel Ortega.
En una gira a la capital de Estados Unidos, los dirigentes del M19 posaron para las fotos con algunos de los neoconservadores más notorios del Congreso de Estados Unidos: los senadores Ted Cruz y Marco Rubio y la representante Ileana Ros-Lehtinen. Los M19 también fueron guiados a las reuniones con altos funcionarios del Departamento de Estado y la organización de poder bélico USAID. Allí, se les aseguró que contarían con el apoyo rotundo de Washington.
Un mes antes de las reuniones del M19 con legisladores ultraconservadores en Washington, una publicación financiada por el brazo de cambio de régimen del gobierno de Estados Unidos, National Endowment for Democracy (NED), afirmó sin rodeos que las organizaciones respaldadas por NED han pasado años y millones de dólares “sentando las bases para la insurrección” en Nicaragua.
Este artículo que se jacta abiertamente de la intromisión de Estados Unidos se publicó en el sitio web de noticias enfocado en América Latina, Global Americans, y fue escrito por el académico estadounidense Benjamin Waddell, director académico de la Escuela de Capacitación Internacional en Nicaragua.
Después de la publicación de este artículo, Global Americans reemplazó el término ”insurrección” con la palabra más inocua ”cambio”. Sin embargo, el título original aún se puede ver en la URL del artículo.
A pesar de la alteración cosmética, el artículo de Waddell ofrece una evaluación notablemente sincera del impacto de las inversiones sostenidas de National Endowment for Democracy en la sociedad civil nicaragüense. Las conclusiones del autor se hicieron eco inadvertidamente de las del presidente nicaragüense Daniel Ortega y sus partidarios, que han enmarcado las protestas como una trama cuidadosamente montada respaldada hasta los dientes por Washington.
“La prensa internacional describió la rápida escalada de disturbios civiles en Nicaragua como una explosión espontánea de descontento colectivo, desencadenada por los cambios del gobierno al sistema de seguridad social”. Waddell escribió que “cada vez es más claro que el apoyo de Estados Unidos ha ayudado a desempeñar un papel en el fomento de los levantamientos actuales”.
En otro pasaje llamativo, concluyó Waddell, “la participación actual de la NED en nutrir a los grupos de la sociedad civil en Nicaragua arroja luz sobre el poder de la financiación transnacional para influir en los resultados políticos en el siglo XXI”.
El NED es un agente del poder blando de Estados Unidos que se ha metido en asuntos de otros países desde su fundación en el apogeo de la Guerra Fría en 1983. Su primer éxito tuvo lugar en Nicaragua, donde incubó trajes anti sandinistas como el diario La Prensa a través de un recorte, PRODEMCA, que también fue financiado encubiertamente por aliados de Oliver North.
En 1990, los sandinistas fueron derrotados en las urnas por la candidata derechista Violeta Chamorro, cuya familia era dueña de La Prensa. La victoria de Chamorro representó la culminación de casi 16 millones de dólares en subvenciones de NED a partidos políticos y medios de comunicación antisandinistas.
“Mucho de lo que hacemos hoy fue hecho encubiertamente hace 25 años por la CIA”, comentó Allen Weinstein, fundador de la NED, en 1991.
En los años que siguieron, la NED y sus socios han ayudado a impulsar las elecciones para los candidatos neoliberales de derecha en Rusia y Mongolia en 1996; fomentó un golpe que expulsó del poder al presidente democráticamente electo de Haití, Jean Bertrand Aristide; y dirigió a millones hacia el desmantelamiento del gobierno socialista de Venezuela, un esfuerzo continuo complementado por aplastamiento de las sanciones de Estados Unidos.
Las protestas que han estallado en Nicaragua han vuelto a enfocar la influencia del NED. Según Waddell, la NED ha gastado 4,1 millones de dólares en el país desde 2014, ayudando a que 54 grupos se conviertan en actores importantes en la escena política y ”sentando las bases para la insurrección”.
La red respaldada por Estados Unidos detrás de las protestas
Los disturbios que paralizaron a Nicaragua fueron provocados por el anuncio de reformas al sistema de seguridad social. El Fondo Monetario Internacional y un grupo paraguas de empresas locales insistieron en cambios que elevarían la edad de jubilación y privatizaron gradualmente las clínicas de salud, amenazando algunas de las ganancias más importantes de la revolución sandinista.
Cuando Ortega respondió con una propuesta que habría exigido una mayor contribución al sistema por parte de las empresas y los jubilados, con los dueños de negocios pagando la mayor parte, un sector del público explotó con indignación.
Las caras más visibles del movimiento anti Ortega no han sido los jubilados afectados por las reformas de la seguridad social, sino los estudiantes urbanos, políticamente no afiliados, que buscan una victoria total y han forjado una alianza con los opositores de la derecha.
Mientras tanto, hombres enmascarados con morteros y armas de fuego han formado la primera línea de los bloqueos viales que ya han drenado la economía de Nicaragua de unos 250 millones de dólares en ingresos. Hasta la fecha, unas 170 personas han sido asesinadas en el caos. A medida que aumenta el número de muertos en ambos lados, hablar de una nueva guerra civil parece una posibilidad más que remota.
Desde que comenzaron los disturbios, la NED tomó medidas para ocultar los nombres de los grupos que financia en Nicaragua con el argumento de que podrían enfrentar represalias del gobierno. Pero los principales receptores del respaldo de Washington ya eran bien conocidos en el país.
“Hagamos Democracia” (Let’s Make Democracy) es el mayor receptor de fondos NED, cosechando más de 525.000 dólares en subvenciones desde 2014. El presidente del grupo, Luciano García, que supervisa una red de reporteros y activistas, ha declarado que Ortega ha convertido a Nicaragua en un ”Estado fallido” y exigió su renuncia inmediata.
El Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP) de Managua, cuyo presidente es Félix Maradiaga, recibió al menos 260.000 dólares del NED desde 2014. Las subvenciones se destinaron a apoyar el trabajo del IEEPP en la capacitación de activistas para “fomentar el debate y generar información sobre seguridad y violencia”. La financiación también cubrió los esfuerzos para rastrear la “mayor presencia de Rusia y China en la región”, una prioridad obvia para Washington.
Tan pronto como se iniciaron las violentas protestas contra Ortega, el director de IEEPP, Félix Mariadiaga, sacó a la luz su agenda. Antiguo dirigente mundial del Young World Forum educado en Yale y Harvard, fue elogiado por La Prensa por “sudar, sangrar y llorar junto a los jóvenes estudiantes que han encabezado las protestas en Nicaragua que continúan desde abril hasta finales de mayo”.
Cuando La Prensa le preguntó si había alguna forma de salir de la violencia sin un cambio de régimen, Mariadaga fue franco: “No puedo imaginar una salida en este momento que no incluya una transición a la democracia sin Daniel Ortega”.
‘Nos hemos dado una imagen terrible’
Este junio, Mariadaga dirigió una delegación de oposición a Washington para denunciar el gobierno de Ortega ante la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos. A él se unió Anibal Toruno, director de Radio Darío, otro receptor de apoyo desde hace mucho tiempo de NED y uno de los centros clave de los medios anti Ortega en la ciudad nicaragüense de León.
Mientras Mariadaga estaba en Washington, la policía nicaragüense lo acusó de supervisar una red criminal organizada que ha asesinado a varias personas durante los violentos disturbios que se han apoderado del país. Mariadaga criticó las acusaciones como una ”persecución política” y una “acusación ridícula”, pero pospuso su regreso a Nicaragua. El Departamento de Estado de Estados Unidos lo respaldó con una declaración de apoyo vehemente.
Al mismo tiempo, un grupo de manifestantes de las protestas contra Ortega estaban en Washington para presionar al gobierno de Trump en busca de ayuda para derrocar al dirigente de su país.
Entre los funcionarios de Estados Unidos que recibieron a los estudiantes figura el director de USAID, Mark Green. “Necesitamos apoyar a aquellos que defienden las cosas en las que debemos creer”, dijo Green sobre los estudiantes, en una entrevista con McClatchy .
Además de NED, USAID ha sido el promotor más activo del cambio de régimen contra los gobiernos de orientación socialista en América Latina. En Nicaragua, el presupuesto de USAID superó los 5.2 millones de dólares en 2018, con la mayoría de los fondos destinados a la capacitación de la sociedad civil y las organizaciones de medios.
El viaje de los estudiantes nicaragüenses a Washington fue financiado por Freedom House, un socio de NED financiado por el gobierno de Estados Unidos cuya agenda típicamente se alinea con el ala neoconservadora de los gestores de la política exterior estadounidense.
Freedom House elaboró un itinerario para los estudiantes que culminó con una sesión fotográfica con algunos de los republicanos más belicosos de Washington: los senadores Ted Cruz y Marco Rubio, y la representante Ileana Ros-Lehtinen.
De regreso en Managua, otra prominente dirigente estudiantil, Harley Morales, se tambaleó con disgusto ante la aparición de sus compañeros en el Capitolio. “Fue terrible”, dijo Morales al periódico El Faro. “Ellos (Cruz, Rubio y Ros-Lehtinen) son la derecha republicana extrema. Estamos muy descontentos con este viaje; fueron pagados por Estados Unidos y se les impuso una agenda. Nos hemos dado una imagen terrible”.
Aunque esperaba “un plan de corrección de errores”. Morales admitió que el control de poderosos intereses externos sobre los manifestantes estudiantiles era cada vez más estricto. “Todos los movimientos ahora tienen asesores”, se lamentó. “Motores y agitadores. Hijos de políticos, empresarios… Tienen una línea política muy clara”.
Violentos disparan con morteros caseros en Nicaragua. Foto: AFP
Con un ex director de la CIA a cargo ahora de la política exterior norteamericana, Estados Unidos sigue considerando a Latinoamérica como patio trasero, y su descaro es tal que Tillerson, anterior Secretario de Estado, dijo en una conferencia en la universidad de Texas: “América Latina no necesita nuevos poderes imperiales”. Sin duda, cree que con el poder imperial yanqui basta y sobra.
Según Gregorio Selser, Estados Unidos ha invadido Nicaragua un sinnúmero de veces; ha financiado una contrarrevolución de forma ilegal e inmoral: ahí están las sentencias de los tribunales estadounidenses y, de corolario, una sentencia de la Corte Internacional de Justicia en la Haya, que declara culpable a Washingtonpor bloquear puertos y financiar una guerra sangrienta para sabotear al gobierno sandinista de la década de los ochenta. Porque los intereses y planes geopolíticos de Estados Unidos son ambiciosos y criminales, sin respeto a los pueblos y al derecho internacional; y, hoy, nuevamente, crean una trama con un guion que solo se repite en países latinoamericanos con presidentes progresistas.
En la última década, Washington y sus agentes locales han perpetrado golpes de estado blandos en Honduras, Brasil y Paraguay; han intentado, sin éxito, romper el orden constitucional en Bolivia, Ecuador y Venezuela; y lo han hecho siempre, a países con presidentes de izquierdas.
Utilizan dos guiones distinto: en países donde tienen harta influencia en las instituciones militares, el parlamento junto con el poder judicial, ha defenestrado (en sistemas presidencialistas) al presidente. Y en países como Venezuela y, ahora, Nicaragua, donde el imperio choca con unas fuerzas armadas dignas e instituciones del estado con alto sentido patrio; organizan protestas desestabilizadoras y muy violentas.
El imperialismo ha ido mutando sus estrategias golpistas e intervencionistas; se ha, visto en Siria, en Libia, en Ucrania, en Venezuela y, hoy, en Nicaragua. Cuenta con la manipulación y la mentira, que multiplican a través de las redes sociales. En el acoso a Nicaragua ha utilizado con cinismo y desvergüenza fotos de cadáveres de otros territorios del planeta, de Palestina, Honduras o México, para achacarlos al gobierno de Managua. En paralelo, la mendaz maquinaria propagadística de Washington denuncia una supuesta represión salvaje del gobierno sobre “grupos de manifestantes pacíficos y desarmados”; acusaciones repetidas después desde organizaciones mercenarias “defensoras de los derechos humanos”, creadas ad hoc con el dinero sucio de los servicios secretos estadounidenses.
Acostumbrados a la violencia, seguros de la complicidad de las burguesías locales en América Latina, consumados maestros en la injerencia en otros países, aplicados padrinos de gobiernos militares que asolaron el continente y sembraron la muerte por doquier, los gobiernos norteamericanos siguen sin aceptar la soberanía de sus vecinos y quieren imponer a cualquier precio toda su hegemonía.
El gobierno de Nicaragua, que no ha cesado de hacer llamamientos a todos los sectores nicaragüenses a participar en una mesa de diálogo, incluso a los grupos violentos y golpistas, aboga por la mediación de sectores que le son opuestos, ha aceptado la entrada de la CIDH (organismo dependiente de la OEA, hostil al gobierno sandinista), y ha cedido para que investigadores internacionales propuestos por la CIDH esclarezcan los responsables de todas las muertes que se produjeron durante las protestas. Por eso, llama la atención que, tras ese último acuerdo donde se garantiza la imparcialidad en las investigaciones, los opositores se retirasen de la mesa de diálogo y llamasen a un golpe de Estado.
Es evidente que presenciamos una nueva injerencia patrocinada por el gobierno Trump: una nueva “revolución de colores” encaminada a justificar una ola de sanciones que golpee a un gobierno que no baila al son de la música de Washington, y cuya desestabilización y consiguiente caos en las calles del país podría justificar una nueva “intervención humanitaria” destinada a derribar al gobierno de Managua.
Ante esa alarmante situación, es urgente levantar la voz contra esa injerencia norteamericana; es apremiante la movilización por la paz, la democracia y la soberanía de los pueblos; es inaplazable que los trabajadores y las organizaciones políticas y sociales de España y Europa se movilicen por la soberanía de los pueblos: en este caso, por un país pequeño en extensión pero gigante en dignidad. Nicaragua se ha ganado con harto sacrificio el derecho a que Estados Unidos saque sus manos del país, a ser un territorio libre de las hipotecas imperialistas y a que nadie intervenga en sus asuntos internos; y tiene la fuerza y la dignidad suficiente para encontrar por sí misma la resolución de la crisis dentro del marco democrático, la legitimidad para elegir libremente su camino de restablecer la paz.
El presidente no electo de Brasil, Michel Temer, dijo este viernes que ”es hora de restablecer el orden” en el país, en una alocución que fue trasmitida en cadena nacional y en la cual se refirió a la intervención federal en la seguridad pública de la ciudad de Río de Janeiro.
“El desorden es la peor de las guerras”, sostuvo el ocupante del Palacio de Planalto, quien reconoció que la determinación tomada este viernes de transferir a un general del Ejército la responsabilidad por la seguridad pública en ese Estado constituye una medida extrema, acordada en diálogo con el gobernador Fernando Pezao.
Temer adujo que el crimen organizado casi “tomó cuenta de Río de Janeiro” y se convirtió en “una metástasis” que se extiende por el país y amenaza la tranquilidad de la ciudadanía.
“No podemos aceptar más, pasivamente, la muerte de inocentes”, señaló antes de afirmar que en la capital fluminense barrios enteros están sitiados, las escuelas permanecen bajo la mira de los fusiles y las avenidas se transformaron en trincheras. Asimismo, remarcó que el interventor designado por él, general de Ejército Walter Souza Braga Netto, tendrá todos los poderes para restaurar la tranquilidad durante el período en dure la intervención, que de acuerdo con el decreto promulgado, se extenderá hasta el 31 de diciembre de 2018.
Según informó la oficina de Prensa de la Presidencia de la República, Temer viajará este fin de semana a Río para una reunión de trabajo sobre seguridad pública.
En este contexto, la intervención federal en la seguridad pública del Estado de Río de Janeiro abre “una nueva etapa del golpe en Brasil”, opinó el periodista Guilherme Coutinho.
El autor del blog Nitroglicerina Política señaló que la verdadera motivación para recurrir a una de las medidas más drásticas existentes en el ordenamiento jurídico brasileño no fueron los asaltos registrados durante el carnaval, sino el temor a una posible conmoción social que puede sacudir desde abajo las estructuras de la República.
En ese sentido, Coutinho recordó que la semana pasada, en la entrada de la comunidad la Rocinha, ocupada meses atrás por los militares, un enorme cartel advertía que sus pobladores bajarían del morro si intentaban apresar al ex presidente Luiz Inácio Lula de Silva, condenado en segunda instancia a 12 años y un mes de prisión.
Por su parte, el líder del Partido de los Trabajadores en el Senado Federal, Lindbergh Farias, aseveró que la intervención federal en la seguridad de Río de Janeiro “representa un eufemismo para encubrir una ocupación con motivaciones políticas”.
Mientras, en declaraciones a la TV247, el diputado federal del Partido Socialismo y Libertad, Glauber Braga, alertó que la restricción de derechos que se derivará de la medida afectará sobre todo a las comunidades más vulnerables y solo creará una “pseudo sensación de seguridad”.
La violencia y la brutalidad de la policía hondureña se incrementaron en las últimas semanas de conflicto postelectoral, superando incluso a la que se vivió tras el golpe de Estado de 2009 contra el entonces presidente Manuel Zelaya (2006-2009), dijo a Sputnik este jueves el defensor de los derechos humanos Ariel Díaz.
“En el golpe de Estado no vimos un patrón de allanamientos ilegales tan marcado, este conflicto poselectoral no solo se caracteriza por un patrón de violencia estructural, sino también por una persecución selectiva a líderes sociales y de la oposición, donde hasta el mismo expresidente (Zelaya) ha sido víctima de violencia por parte de agentes”, dijo Díaz, del Centro de Investigación y Promoción de los Derechos Humanos de Honduras (Ciprodeh).
A partir de 2009 se crearon nuevos cuerpos de seguridad “a los que se ha dotado de armas de alto alcance”, lo que en parte explica el incrementado del nivel de violencia, pues también ha habido “campañas de desprestigio contra líderes sociales y periodistas en las que miembros del partido gobernante les han señalado como traidores a la patria y otras difamaciones”, añadió.
El activista ve con preocupación que “la comunidad internacional se mantenga al margen y no haga un llamado directo al Estado” para que cese la violencia que estalló luego de los polémicos comicios del pasado 26 de noviembre, en los que la Alianza de Oposición denunció fraude.
Solo el 17 de diciembre y tras un escrutinio especial, el Tribunal Supremo Electoral proclamó ganador al actual presidente Juan Orlando Hernández, candidato del Partido Nacional.
Las protestas por los resultados electorales no han cesado y en ese escenario asumirá el nuevo Gobierno este sábado.
“Lamentamos que la comunidad internacional no tenga una posición clara respecto al conflicto” postelectoral, insistió Díaz, quien criticó específicamente que “la Organización de los Estados Americanos (OEA) y otros organismos que funcionan dentro del sistema interamericano no han tenido un papel protagónico”.
Dos informes preliminares de la misión electoral de la OEA que observó los comicios en Honduras dieron cuenta de múltiples irregularidades y establecieron que, en virtud de ellas, era imposible determinar quién había ganado las elecciones.
Acto seguido, el secretario general de la OEA, Luis Almagro, recomendó que se repitieran las elecciones.
Sin embargo, el informe final de la misión electoral, publicado a finales de diciembre, indica que el trabajo de auditoría efectuado “no identificó acciones concretas con el propósito de alterar de manera dolosa los resultados del escrutinio o publicación de los resultados, no obstante ello, concluye que el sistema (Sistema Integrado de Escrutinio y Divulgación) tal como se operó no era lo suficientemente robusto para impedirlo”.
El informe final de la OEA no hizo mención a la necesidad de convocar a nuevas elecciones, como había sugerido Almagro.
Tampoco hubo propuestas de los países miembros de convocar al Consejo Permanente de la OEA para discutir la crisis y las denuncias de fraude.
El lunes, Almagro expresó en un comunicado su disposición a trabajar con las autoridades hondureñas electas.
Para Díaz, la OEA debería manifestarse de forma más explícita, “y eso no lo hemos visto, no están cumpliendo con su rol”, insistió.
VIOLACIONES DE DDHH
El Ciprodeh pudo “constatar graves violaciones a los derechos humanos” cometidas el pasado fin de semana en el norte del país por parte de las fuerzas del Estado, además de un asesinato, según el activista.
“Una persona fue asesinada por fuerzas policiales, según las denuncias que recibimos por parte del ciudadanía, y el homicidio no ha sido investigado, ni se ha pronunciado ninguna institución al respecto”, dijo Díaz.
Además, añadió, “hemos recibido información sobre casos de tortura por parte de agentes de la Policía Militar de Orden Público y de detenciones arbitrarias de manifestantes”.
La Policía Militar de Orden Público fue creada 2013 con el objetivo de combatir la criminalidad en un país con cifras récord de homicidios.
Pero para Díaz se trata de “un brazo armado que está al mando del presidente y que ha tenido un protagonismo elevado en este conflicto postelectoral junto a las Fuerzas Armadas”.
En las protestas por las elecciones han muerto ya más de 30 personas.
“El uso de la fuerza ha sido desproporcionado, ilegal e innecesario”, dijo Díaz.
También es preocupante el involucramiento de la Fuerza Nacional Antiextorsión, ya que “cuando ejercen acciones de mantenimiento del orden público se presentan con armas de grueso calibre y alto alcance”, observó.
Esa institución “ha participado en la represión y ha implantado supuestas evidencias a detenidos de manera arbitraria, con el propósito de poder acusarlos por el delito de terrorismo”, denunció.
Este jueves se inauguró la legislatura 2018-2021 en el Congreso Nacional y al acto protocolario faltaron varios congresistas opositores del total de 128 diputados, informó el diario local El Heraldo.
Para este sábado, día de la investidura presidencial, están convocadas nuevas manifestaciones de protesta.
Kimberly Dayana Fonseca, de 19 años, murió la noche del viernes en medio de una protesta en Tegucigalpa por la falta del resultado definitivo de las elecciones generales de Honduras.
Estudiante del Instituto Técnico Honduras, la joven Kimberly Dayana Fonseca murió la noche del pasado viernes durante la toma por los manifestantes del Anillo Periférico a la altura de la colonia Residencial Honduras de Tegucigalpa, informa el diario hondureño El Heraldo. Según testigos, la joven de 19 años fue baleada por militares.
Los disturbios a raíz de la falta del resultado definitivo de las elecciones generales de Honduras del 26 de noviembre fueron el argumento que usó el fascista presidente Juan Hernández para la imposición del toque de queda por 10 días desde las 6 de la tarde hasta las 6 de la mañana.
Karla Sosa, tía de la estudiante fallecida, confirmó al diario que Kimberley “estaba donde una amiga” y cuando empezaron a disparar, pensó que su hermano “andaba ahí en el relajo”, aunque en realidad este estaba donde la novia. “Cuando ella fue a buscarlo, el tiro la alcanzó a ella, los militares dispararon”, comentó Sosa a El Heraldo.
La muerte de la estudiante ha conmocionado a los hondureños. En la colonia Villa Nueva, donde Fonseca residía con su padre y hermanos, se instaló el luto y la angustia.
El “viernes negro”, según bautizó aquel día el diario hondureño La Prensa, se reportaron cinco muertes en medio de los disturbios. De acuerdo con los datos que circulan en los medios locales, las protestas de los últimos días se saldaron con al menos 7 fallecidos, aunque la Policía no pudo confirmar el número exacto de las víctimas, ya que, según el portavoz Jair Meza, los muertos “no pueden ser reconocidos con autoridad pública”.
El pasado 26 de Noviembre de 2017 se celebraron las elecciones a la presidencia del gobierno de Honduras, elecciones que comenzaron con muy mal pie, luego de masivas denuncias por fraude electoral, miles de personas aseguraron que cuando fueron a votar en el registro salían como que ya habían votado , otros que las papeletas estaban ya marcadas por el actual “presidente” Juan Orlando Hernández.
Esto provocó que el pueblo saliera rápidamente a protestar y denunciar un Fraude Electoral, protestas que se agudizaron mas y mas por la tardía en dar los resultados electorales oficiales, resultados que ya pasados 6 días de los comicios aún no se sabe nada oficial.
Golpe de Estado y Toque de Queda
Ante las masivas protestas que se vivían en todas las ciudades del país, el presidente Juan Orlando Hernández ordenó un toque de queda por 10 días, enviando al Ejército a reprimir al pueblo para impedir que su rival político Salvador Nasralla pudiese llegar a la presidencia.
Recordemos que Salvador Nasralla es el candidato opositor apoyado por el ex-presidente Manuel Zelaya, el cual en el año 2009 sufrió un golpe militar orquestado por la derecha fascista cumpliendo órdenes de EEUU, similar a lo que está pasando hoy.
MUERTOS Y HERIDOS
Mas de 5 personas fueron asesinadas por los militares, cientos de heridos y detenidos arbitrariamente.
PRIMERAS IMÁGENES DE LA REPRESIÓN
Así empezó la policía y los militares Hondureños a disparar contra los vehículos minutos después del Toque de Queda.
SAQUEOS CONTROLADOS POR LA POLICÍA
Gracias a las imágenes que el pueblo está subiendo a la red, podemos observar como la Policía está compaginada por “Gobierno” para saquear y justificar la represión contra el pueblo.
Los saqueos están organizados según la población, avisan con antelación de que no reprimirán durante un tiempo para que puedan saquear solo determinados negocios para cobrar los seguros.
JOVEN HONDUREÑA EXPLICA LO QUE OCURRE EN SU PAÍS
¿Y DONDE CARAJO ESTÁN LOS MEDIOS QUE SE RASGABAN LAS VESTIDURAS POR VENEZUELA?
Mientras tanto en todo el mundo, los medios de “información”alineados a EEUU intentan justificar el golpe de estado y la suspensión de garantías al pueblo Hondureño.
El expresidente ecuatoriano Rafael Correa habla en una conferencia de prensa en su sede del partido Alianza País, en Quito, 29 de noviembre de 2017.
El expresidente de Ecuador Rafael Correa califica de ‘golpe de Estado’ una consulta popular que pretende convocar su sucesor Lenín Moreno.
“Entienden lo que es eso, es un golpe de Estado, significa que van a poner a sus fiscales, a sus contralores a perseguirnos, eso es todo, tratar de aniquilar a Correa, es increíble lo que están haciendo con la Patria por su odio y su temor”, ha explicado el miércoles Correa en una rueda de prensa en la sede del partido gobernante Alianza País (AP) en Quito, capital ecuatoriana.
El exmandatario hacía estos comentarios en alusión a la consulta popular planteada por el actual jefe de Estado para abordar varios asuntos, entre ellos, anular la posibilidad de reelección indefinida, con lo que Correa no podría presentarse para un nuevo mandato, tras haber gobernado Ecuador del 2007 al 2017.
Moreno ha enviado este miércoles dos decretos ejecutivos al Consejo Nacional Electoral (CNE) en los que pide al organismo convocar la consulta y aduce que la falta de dictamen por parte de la Corte Constitucional (CC) sobre la legalidad de la consulta, es interpretado como una autorización de facto en virtud de precedentes similares.
Correa ha hecho hincapié en que todavía no han vencido los plazos legales para que la Corte Constitucional emita un informe sobre las siete preguntas enviadas por el Ejecutivo, mientras ha advertido de que con esta decisión, Moreno trata de “aniquilar el país, como hace 20 años”.
“No han vencido los plazos, es falso, es pretexto porque no han podido comprar los votos en la Corte Constitucional, no tienen los cinco votos para que pase la consulta como ellos quieren, entonces se han ido por la vía dictatorial y argumentan que han vencido los plazos para pedirle directamente al Consejo Nacional Electoral que convoque”, ha aseverado.
Los militares que lideraron el asalto al Fuerte Paramacay en Valencia (Venezuela) fueron capturados este viernes, informó el ministro de Defensa, Gral. Vladimir Padrino López.
“Informo al Pueblo de Venezuela, que gracias a la actuación decidida de los cuerpos de Seguridad del Estado, se han capturado los autores materiales e intelectuales del asalto paramilitar y terrorista a la sede de la 41 Brigada Blindada”, manifestó Padrino López a través de su cuenta de Twitter.
El general en jefe aseguró que entre los detenidos está el ex capitán Juan Caguaripano Scott, que en un video llamó a los uniformados a declararse en “rebeldía” contra la “tiranía asesina” de Nicolás Maduro.
Padrino confirmó también la captura de Jefferson García Dos Ramos y dijo que ésta “tuvo lugar en la ciudad de Caracas”.
Aseguró que “esta captura ha sido un duro golpe al terrorismo fascista que ha puesto en práctica la derecha venezolana en los últimos meses”.
“Quien traicione a la patria, quien haga armas contra la FANB y el Pueblo recibirán un castigo ejemplarizante”, posteó Padrino López en su cuenta de la red social.
En declaraciones a la cadena Telesur, Vladimir Padrino dijo que trabajó una “comisión mixta de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) y Polisucre” que interceptó un vehículo en el que se movilizaban los militares disidentes en la localidad de La California en Caracas, cuando pasaba por un punto de control de la Guardia Nacional.
“Andaban portando cédulas falsas”, aseguró el ministro, al tiempo que dio a conocer la sustracción de un arma corta a uno de los detenidos, presuntamente extraída en el asalto al Fuerte Paramacay.
Los detenidos “están siendo interrogados y están declarando”, “la persecución continúa”, aseguró el general. “Con la captura de estos dos sujetos se abre el camino al resto de las investigaciones y a hallar todos los efectos que estos terroristas sustrajeron”, agregó.
Padrino López dijo que “hay células que se están conformando para causar daño” a las instituciones castrenses, cuyas “conexiones van más allá de las fronteras de Venezuela”.
“Están creando un monstruo y nosotros no lo vamos a permitir”, afirmó.
(Con información de agencias, El Universal y El Comercio)
La apuesta de la oposición venezolana es provocar la inestabilidad del país a través de la violencia contra el propio pueblo que dicen defender. Foto: Colprensa/ Vanguardia Liberal.
El vocero del partido de derecha Voluntad Popular (VP), Carlos Graffe, fue detenido por posesión de material explosivo de alta potencia por la policía del estado venezolano de Carabobo.
En el momento de su detención, el representante de VP en Valencia portaba un maletín con explosivo C4, cordón detonante y cohetones con clavos adheridos con cinta adhesiva, según informaciones del cuerpo de seguridad reseñadas por Venezolana de Televisión.
El cuerpo de seguridad comunicó también que un agente policial sufrió severas heridas en su rostro a causa de una fuerte explosión que le afectó el globo ocular, presumiblemente, de uno de los artefactos incautados al dirigente opositor.
Fuentes de opinión consideran que ese material forma parte del abastecimiento logístico de la derecha a los grupos vandálicos que participan en acciones terroristas, como parte de las supuestas marchas pacíficas contra el gobierno bolivariano.
Los objetivos principales de las acciones violentas son ataques a funcionarios de organismos de seguridad y a sedes de instituciones públicas y privadas del estado venezolano con el propósito de amedrentar al pueblo y derrocar al presidente Nicolás Maduro.
Desde el inicio en abril de esta agenda golpista han muerto 90 venezolanos, miles resultaron heridos y se han contabilizado millonarias pérdidas económicas en el país, de acuerdo con datos oficiales.
Sin embargo, el gobierno insiste en dirimir las diferencias políticas con la derecha mediante el diálogo, al tiempo que avanza en la radicalización de los programas sociales para beneficio del pueblo y continúa en la implementación de medidas para garantizar la seguridad y paz de los venezolanos.
La oposición venezolana persigue solo la caída del gobierno de Maduro. Un frente lo tienen en la Asamblea Nacional que controlan y el otro es la lucha en las calles, cosa de producir un cuadro de desestabilización y caos para la prensa internacional. ¿Cuál es su objetivo? No se debe subestimar el plan en marcha. Tampoco nombrarlo con palabras que le quedan grandes. Lo que han iniciado es nuevamente una metodología de violencia abierta yconfrontación callejera. Son la base de la derecha golpista, vestida con estética de rebeldía.
No son más de cuatrocientos. Se dividen en tres: la vanguardia, que es la parte que busca la confrontación con la policía; una masa fluctuante que corre hacia los cordones de seguridad cuando parecen ganar la pulseada y vuelve a las corridas unos pocos segundos después ante los gases; y la retaguardia, que observa, come raspado, conversa, comenta el show en desarrollo. Para ellos no lo es: se trata de una batalla contra la dictadura que los reprime. Están convencidos, viven su épica.
La distribución geográfica es la siguiente: la retaguardia se sitúa en los alrededores de la plaza, sobre la avenida principal; la masa fluctuante se encuentra a partir de media cuadra más adelante hasta la zona donde no llegan los humos de los gases; la vanguardia busca acercarse al cordón de policía que impide el paso hacia la autopista, tiran bombas molotov, piedras, hasta que no aguantan y repliegan. Ese sector coloca las guayas, el aceite en el piso, arma las bombas detrás de una pared. Entre ellos -la masa y la vanguardia, todos encapuchados- se abrazan como héroes.
La escena se repite incansablemente durante horas. Existen momento de euforia colectiva, generada por la adrenalina, la sensación de la epopeya. Entonces arrancan portones, los cruzan sin sentido en las calles, rompen carteles luminosos, juntan piedras y piedras, las golpean sobre el zinc, se dan ánimo, corren de a muchos hacia la policía. A los pocos segundos regresan más rápido de lo que fueron, con las mismas piedras y molotov en las manos. Corren más de lo que confrontan.
Hay otros personajes: los motorizados solidarios que sacan a alguien demasiado expuesto a los gases, los vecinos que recargan las botellas de agua, los curiosos que se detienen a observar, los vendedores de agua y limones, los mototaxistas a la espera de pasajeros.
No existe liderazgo visible. Algunos logran generar una suerte de conducción que rápidamente se desvanece, sirve para orientaciones en momentos de caos, como cuando quieren linchar a alguien por pedir que “le bajen dos”. Visto desde afuera resulta difícil saber quién dirige. ¿Alguien dirige realmente? ¿O la estructura de células que está al frente funciona de manera autónoma con la única orden de confrontar y destrozar hasta el cansancio? Porque la batalla es por cansancio. La policía aguanta en su esquina durante horas. Hasta que decide avanzar una o dos cuadras hasta concentrar a los centenares. Para eso aumenta la cantidad de gases y la distancia a la cual los lanza. ¿Qué debería hacer? El esquema de la derecha consiste en ir a buscar el choque para luego mostrarse como víctimas que resisten.
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Volvieron las guarimbas. ¿Cuál es su objetivo? Es necesario determinarlo para saber si logran fracasos o victorias. Resulta poco probable pensar que la correlación de fuerzas planteada en Altamira o los diferentes focos de violencia pueda permitirles rebalsar a la policía. No tienen esa fuerza. Eso podría hacerlo una pueblada. Su problema es que son pocos: el momento de auge relativo de la autopista dura hasta las primeras piedras, luego son a veces cuatrocientos, a veces cincuenta, a veces menos.
El plan no parece ser entonces llegar al oeste de la ciudad. Aunque lo enuncien, arenguen a la gente a ir en búsqueda de las instituciones -para quemarlas, como lo hicieron el sábado. Necesitan generar el hecho mediático y para eso, se sabe, no es necesaria la masividad. Basta ver los videos que circulan: están hechos de primeros planos, rostros, acciones individuales o de pequeños grupos. Logran convencer a muchos de aquí hay una represión feroz, y son una multitud en las calles. No hace falta ser miles para instalar una idea. Basta tener varios focos de violencia, transmitirlos en simultáneo, crear rumores y buscar las mejores imágenes -una mujer joven con la bandera de Venezuela que junta un gas, por ejemplo.
Matriz comunicacional, caos e incertidumbre. Como la que se vivió en la noche del lunes: llegaron reportes de varios puntos del este de Caracas, Barquisimeto, Valencia, imágenes de quema de un camión de la Misión Nevado, un edificio de Cval, un local del Psuv, audios con relatos de postes de luz tumbados en la autopista, cortes de calles en el este con personas armadas, incendios de basura, focos de violencia, miedo, desconcierto. Si ese es el objetivo entonces lo cumplen. Se sumerge a las subjetividades, las redes, los teléfonos, las conversaciones.
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¿Cuál es la diferencia con el 2014? El método hasta ahora es similar: puntos específicos de destrozos y confrontación en el este de la ciudad. Dan rienda suelta a su base más radical, a las células entrenadas para eso. Resulta poco probable pensar que esa metodología logre convocar masividad: ya se sabe que las movilizaciones desembocan en gases, piedras, guayas, aceite, incertidumbre creciente, posibles muertos -las guarimbas tuvieron por saldo 43 víctimas. Por eso su debilidad es la pérdida de base y el desgaste. Como en el 2014. Su esquema así planteado tiene un límite, aunque tal vez logren acumular más gente para fechas puntuales, como el anunciado 19 de abril.
La principal condición que parece haber cambiado es la internacional. Las declaraciones del Comando Sur de los Estados Unidos el pasado viernes son la muestra más clara. Fueron dadas en simultáneo con el bombardeo unilateral a Siria. Gran parte de la ofensiva callejera de la derecha está hecha para el frente exterior, para eso las imágenes, las denuncias de represión, persecución, de un supuesto e inexistente gas tóxico. Son lo que piden los aliados y financistas para apretar el acelerador en la Organización de Estados Americanos, en cada uno de los países donde gobierna la derecha en el continente, en Estados Unidos y Europa.
Ahí reside una fuerza que no tenían en el 2014. En aquel entonces faltaba todavía un año para que Barack Obama declarara a Venezuela como amenaza. Sin embargo tampoco pareciera suficiente -hoy- para dar vuelta el escenario y lograr el quiebre buscado. ¿Entonces qué? Sin barriadas para una pueblada ni Fuerza Armada Nacional Bolivariana que acompañe, ¿cómo piensan romper el límite del 2014? Nuevamente la pregunta: ¿cuál es su objetivo? ¿Tumbar al gobierno por la fuerza, profundizar el desgaste general que existe en el país, acelerar los comicios electorales?
No se debe subestimar el plan en marcha. Tampoco nombrarlo con palabras que le quedan grandes. Lo que han iniciado es nuevamente una metodología de violencia abierta, destrozos, confrontación callejera y política, un cuadro de desenlaces inciertos. En Altamira no había un pueblo como tanto les gusta decir. Eran pocos, aunque las imágenes logren dar la impresión de ser muchos. Organizados y preparados, sí. También con altos niveles de improvisación y de actos ridículos. Son la base de la derecha golpista, vestida con estética de rebeldía.
A quince años de la victoria del pueblo venezolano frente al Golpe de Estado fascista contra el Presidente Hugo Chávez, Cubadebate reproduce el texto de la llamada que hiciera el Comandante en Jefe Fidel Castro al Comandante Hugo Chávez en la mañana del 14 de abril de 2002, y que el líder de la Revolución Cubana revelara en su artículo “¿Eres o no eres?”, del 27 de marzo de 2014
“…Padre, le dije, ¿eres o no eres o quién eres? Y mirando el Cuartel de la Montaña, dijo: ‘Despierto cada cien años cuando despierta el pueblo’.”
Esa fue la respuesta del Libertador de América a la atrevida pregunta de Pablo Neruda tras el estallido de la Guerra Civil Española, cuando los propios obreros españoles lograron impedir que los fascistas se apoderaran del Cuartel de la Montaña de Madrid.
Esos recuerdos acudían a mi mente ante los hechos que estaban ocurriendo en la hermana República Bolivariana de Venezuela. En nuestra patria solitaria, la Revolución había estallado hacía muchos años, y estábamos enfrascados en una contienda desigual y casi inconcebible contra el imperio más poderoso que había conocido la humanidad.
De repente suena el teléfono del cuarto, solo para situaciones de urgencia; la llamada procedía de la oficina de Hilda Castro, la viuda de Tamargo, el primer taquígrafo que conocí en mi vida tras el triunfo de la Revolución en enero de 1959. Habían transcurrido ya 43 años.
En esa parte de los documentos revisados comienza la transcripción de Hilda, que publico de manera íntegra:
CONVERSACIÓN TELEFÓNICA SOSTENIDA POR EL COMANDANTE EN JEFE FIDEL CASTRO RUZ CON EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA, HUGO CHÁVEZ FRÍAS. 14/04/2002 – 07:01 h
PDTE. CHÁVEZ.-…Heroína María, Fidel. (al parecer yo lo había llamado a él héroe un segundo antes)
CMDTE. EN JEFE.- ¡Ah, esa es la campeona, caramba! ¡Qué historia! ¡Qué historia!
PDTE. CHÁVEZ.- (Se ríe) ¡Esto no tiene nombre, Fidel!
CMDTE. EN JEFE.- Yo ahora estaba meditando, no me podía dormir. Me iba a dormir y no me podía dormir, cuando me suena un timbrecito ahí, y ya… ¡Qué cosa!
PDTE. CHÁVEZ.- ¡Qué día, Fidel! Estoy que… ¡es una cosa increíble, increíble! Yo todavía estoy procesando cosas. Y los muchachos… Porque yo estaba aislado; me llevaron, cuando salí de aquí, esa madrugada, como dos horas después que hablamos. Pues, entonces, por fin, como lo hablamos, yo dije: “No, yo no voy a renunciar. Voy preso, pues.” Entonces, me voy, voluntariamente. Hablé con los muchachos, que son —como tú sabes— unos guerreros, y les dije: “No se pongan a cometer locuras. Bueno, vamos a prisión y esto no ha terminado.” Porque no tenía yo ya cartas que jugar. Otras unidades leales, pero estaban lejos, ¿ve? Las que estaban sólidas, sobre todo la Brigada de Paracaidistas en Maracay. Baduel me llamó.
CMDTE. EN JEFE.- No, y no podían moverla, Hugo, porque se arma una batalla, ni siquiera una guerra civil.
PDTE. CHÁVEZ.- Sí, sí, exactamente. Yo le dije…
CMDTE. EN JEFE.- Yo he oído decir que ya querían venir y tú les dijiste que no.
PDTE. CHÁVEZ.- No, yo le dije: “Mantén tu posición.” Y me llamaron unos muchachos de Maracaibo, allá en Occidente, de Tanques, y me dijo Alcalá: “Aquí está mi batallón de tanques listo en columnas, y todos mis oficiales y tropas. ¡Patria o Muerte! Me voy a tomar Maracaibo.” Le dije: “No. Mantén tu posición. Me basta que mantengas la posición moral, de combate, pero mantén tu posición física también. Eso sí, artillado y listo, por si acaso te ataca la fuerza aérea, o alguna cosa.”
Y eso se fue multiplicando a nivel de los Comandantes de los Batallones de Tanques, de Infantería, un Batallón de Selva por allá en la selva. Empezaron a decir que no reconocían al supuesto gobierno este nuevo, ilegítimo. Y Baduel se convirtió en el eje, y otros generales leales se fueron para allá. Muchos de los muchachos míos que se quedaron sueltos por ahí, se concentraron en Maracay.
Yo estaba haciendo un plan después que hablé contigo. La única alternativa que me quedaba era irme a Maracay. Pero tú sabes que esas son como casi dos horas por tierra. Y entonces, bueno, no teníamos la seguridad de que pudiéramos llegar allá.
CMDTE. EN JEFE.- Era imposible, era imposible.
PDTE. CHÁVEZ.- No, no. Nos hubieran parado en la carretera, y a lo mejor se arma una batalla ahí, ¡quién sabe qué hubiera pasado! Así que, por eso, decidí entregarme.
Me llevaron a cinco sitios. Me movieron de un lado para otro. Me presionaron para que firmara la renuncia. Yo dije: “No, yo no renuncio. Yo soy preso. Soy preso, y listo. Y enjuícienme.”
Me llevaron a medianoche por allá, a un apostadero naval, y resulta que a las dos horas ya tenía ganados a casi todos los sargentos, porque son comandos de estos, paracaidistas y todo, ¿no?
CMDTE. EN JEFE.- Eso fue aquel día, eso fue el viernes.
PDTE. CHÁVEZ.- ¿Eh?
CMDTE. EN JEFE.- ¿El viernes?
PDTE. CHÁVEZ.- No, eso fue antier, el jueves por la noche.
CMDTE. EN JEFE.- El jueves. ¡Ah, eso fue…!
Pero tú estabas en Palacio.
PDTE. CHÁVEZ.- No, eso fue el viernes, perdón.
CMDTE. EN JEFE.- Sí, a las 03:50 fue que tú saliste, del viernes, antes del amanecer.
PDTE. CHÁVEZ.- Correcto.
Entonces, ahí me movieron por tres lugares ese mismo día. Y por fin decidieron —como ya la gente se estaba agolpando… Yo estaba por allá en el Regimiento de Policía Militar, preso, y la celda donde yo estaba queda como a un kilómetro de la salida del Fuerte Tiuna, y ya se oían los gritos de la gente. Porque la gente sabía que yo estaba ahí, ¿no? Yo llamé de allí, hablé con María, hablé con María Isabel y con la familia: “Díganles que estoy aquí en Fuerte Tiuna.” Y la gente empezó a irse para allá, a aglomerarse. Pero miles de personas, a gritar consignas, sin miedo…
CMDTE. EN JEFE.- ¿A qué hora del viernes?
PDTE. CHÁVEZ.- Eso fue ya en la tarde del viernes.
CMDTE. EN JEFE.- Claro. ¿Y cómo pudiste hablar con María y con el Ministro de Educación y de Trabajo?
PDTE. CHÁVEZ.- Los militares… Un militar me prestó un teléfono celular.
CMDTE. EN JEFE.- ¿En dónde? ¿En ese momento? ¿Allí en el Fuerte Tiuna?
PDTE. CHÁVEZ.- En el Fuerte Tiuna me prestaron un teléfono y empecé a hacer algunas llamadas: a mis hijos, a María Isabel… Y les pedí que hablaran con el mundo; que yo no había renunciado. Ahí fue cuando María te llama…
CMDTE. EN JEFE.- A las 10 y dos minutos me llama María. El viernes.
PDTE. CHÁVEZ.- En la noche.
CMDTE. EN JEFE.- No, por la mañana.
PDTE. CHÁVEZ.- iAh!
CMDTE. EN JEFE.- A las 10 y dos minutos me llama. Y es cuando yo le propongo que si ella estaba dispuesta a hablar ella misma. Dice: “Sí, ¡qué no haría yo por mi padre!”
Entonces le preparé inmediatamente para que hablara con Randy el periodista, y a las 12:40 lo disparamos al aire. Cuando lo disparamos al aire, se lo entregamos a las agencias y también a la CNN. Entonces la CNN empezó a darlo y cada media hora sacaba la noticia.
PDTE. CHÁVEZ.- ¿Y cuánto tiempo habló María?
CMDTE. EN JEFE.- Bueno, puede ser que ella habló… Fueron seis minutos. Hizo una historia muy bien, en seis minutos.
PDTE. CHÁVEZ.- iAh, no, pero esa es la heroína!
CMDTE. EN JEFE.- No, no, pero sí. Pero fue fenomenal, porque esta gente…
PDTE. CHÁVEZ.- No, eso fue muy, muy importante.
LA LLAMADA A MARIA GABRIELA TRANSMITIDA EN LA MESA REDONDA
CMDTE. EN JEFE.- Entonces ya Felipe fue como a las 4 de la tarde, en que estaba asediada la Embajada nuestra. Pero allí ha sido… La querían asaltar. Hubo un momento… Bueno, la orden tenía que ser, primero, disparos… Tenían que defenderse, porque los mataban a todos, y había 5 mujeres y un niño, y 17 compañeros allí. Fue muy tensa…
PDTE. CHÁVEZ.- Dicen que les quitaron hasta la luz y el agua.
CMDTE. EN JEFE.- Fue muy tensa. Les quitaron la luz, les quitaron el agua, no se podían mover, y hasta, bueno, estuvieron a punto de asaltarla. Ese fue el momento más crítico. Habría perturbado eso terriblemente. Porque de abrir una balacera…
PDTE. CHÁVEZ.- Germán estaba ahí, ¿no?
CMDTE. EN JEFE.- Germán se portó… ¡Y toda la gente se portó… pero como unos héroes de verdad! Allí. Porque estaban cercados. Una multitud. Romaní y toda la gusanera aquella. ¡Si tú ves qué discurso pronunciaba! Porque a aquellos los transmitían. Las cadenas esas transmitían todo.
PDTE. CHÁVEZ.- Claro, lo transmi-tían todo.
CMDTE. EN JEFE.- Y se pasaron todo el día calumniando y calumniando, y hablando de la renuncia, la renuncia y la renuncia.
Entonces, ellos edificaron todo su andamiaje sobre la base de la renuncia. Ahí fue donde se embarcaron p’al diablo.
PDTE. CHÁVEZ.- (Se ríe) Sí, porque empezaron a difundir un texto que yo no quise firmar, cuando me reuní allá en el Fuerte Tiuna con los generales traidores estos, que estaban comprados por la oligarquía de acá y otros sectores más.
Entonces, bueno, me llevaron. Cuando empieza la gente a aglomerarse en Fuerte Tiuna, ya en la tarde…
CMDTE. EN JEFE.- ¿A qué hora hubo unos disparos allí? Porque hubo unos disparos. Ya anocheciendo, o de noche ya.
PDTE. CHÁVEZ.- Sí. Hubo unos disparos. Parece que fue al aire.
CMDTE. EN JEFE.- Sí, porque la gente estaba acumulándose y estaba bajando de las lomas.
PDTE. CHÁVEZ.- Anjá.
CMDTE. EN JEFE.- Sí.
PDTE. CHÁVEZ.- Entonces, ahí me llevan, en helicóptero, ya de noche, hacia un apostadero naval que queda como a hora y media de Caracas en helicóptero.
Yo no sabía para dónde me llevaban. Entonces, bueno, me monté en el helicóptero, y me llevan a un apostadero naval, donde estaba un grupo de comandos de la Marina.
CMDTE. EN JEFE.- Sí, Riuma…
PDTE. CHÁVEZ.- ¿Eh?
CMDTE. EN JEFE.- Tiene un nombre… Yo lo vi ayer por la mañana, porque un amigo, una gente de ustedes se lo dice a la AFP. Me refiero al viernes, ¿no? No, al sábado por la mañana. Se lo dice a la AFP, que a ti te han llevado para un lugar, y da el nombre allí; dice: a 100 km de Caracas, en dirección a Miranda más o menos. Y da el nombre del lugar donde estás.
PDTE. CHÁVEZ.- Turiamo.
CMDTE. EN JEFE.- Turiamo, exactamente. De eso yo me entero cuando termino un acto por la mañana, en que metimos duro, ¿no? Entonces, ya yo iba saliendo del acto, y me informan que ha salido un cable que indica el lugar donde tú estás. Allá.
Entonces, llamé allá. Tus padres habían oído a María. Por la noche, por la CNN, vieron todo. Entonces, tu mamá manda un recado. Nos llama, quiere hablar conmigo, porque quiere hacer una declaración ella también.
Entonces, yo la llamé primero a la Gobernación, pero me dejaron tres teléfonos y estaban en la residencia, allí donde estuvimos comiendo el pescado aquel.
PDTE. CHÁVEZ.- Sí. (Se ríe)
CMDTE. EN JEFE.- Entonces, estaba ella con muy buen ánimo. Pero allí me doy cuenta —porque hablé también con tu padre, y le pregunté cómo estaban las cosas. La relación con la jefatura militar estaba muy bien; se había reunido. Y entonces allí, el de Sabaneta también, muy activo. Ya ellos habían hecho contacto allá también con la gente de los paracaidistas, y tenían el control allí de la situación, y se organizó muy bien.
Entonces, ya empiezan las primeras noticias.
Yo, cuando terminé de hablar con ellos ya, llamé a María —era alrededor de las 10, 10 y tanto—, a ver qué noticias tenía, y yo le doy la información de que te habían llevado para esa base.
PDTE. CHÁVEZ.- Correcto. Ahí estuve esa noche. Ahí, bueno, descansé un rato; hablé con los muchachos, los comandos… Porque ellos son muchachos de comandos paracaidistas, aunque son de la Marina, y entonces resulta que me los voy ganando, me los voy ganando, van cogiendo confianza. Y en la mañana resulta que uno me propone salir de ahí, es decir, tomar la base esa y rescatarme, y salir de ahí hacia Maracay por tierra —porque el helicóptero no lo teníamos cerca, estaba en el apostadero, donde sí ellos lo tenían bajo control. Entonces, a mí me pusieron en una bahía con una unidad de comandos de unos 100 hombres; pero ellos me dijeron —un grupo de oficiales y sargentos—, me dijeron: “Mire, mi Comandante, estamos dispuestos a irnos de aquí con usted. Detenemos aquí a algunos oficiales que no están con nosotros, y nos vamos a Maracay, porque está mi general Baduel haciéndose fuerte allá, la gente en la calle, en Caracas la gente está en la calle. Así que, vámonos de aquí.”
Bueno, estaban haciendo el plan ya, y al rato llegan…
CMDTE. EN JEFE.- ¿Y por dónde hubieran llegado a Maracay ustedes?
PDTE. CHÁVEZ.- Por carretera, porque esa zona queda cerca de Maracay, queda como a dos horas de Maracay por tierra.
CMDTE. EN JEFE.- Pero, ¿Maracay está al este o al oeste de Caracas?
PDTE. CHÁVEZ.- Maracay está al suroeste de Caracas, y forma —con el lugar donde yo estaba— como un triángulo casi que equilátero entre…
CMDTE. EN JEFE.- Sí. Pero entonces la base esa, ¿está en la zona de Miranda, o al oeste de Maiquetía?
PDTE. CHÁVEZ.- No, al oeste de Maiquetía, en el estado de Carabobo, yendo hacia…
CMDTE. EN JEFE.- ¿La base esa?
PDTE. CHÁVEZ.- Turiamo, sí.
CMDTE. EN JEFE.- Claro, ahora entiendo, ahora entiendo.
PDTE. CHÁVEZ.- Y es del estado de Aragua, Turiamo está en Aragua, cuya capital es Maracay. Ellos cometieron un error allí, porque me llevaron al estado de Aragua.
CMDTE. EN JEFE.- Te llevaron cerca de donde estaban los paracaidistas.
PDTE. CHÁVEZ.- ¡Cerca! No se dieron cuenta de eso. Entonces yo ahí me sentía más sólido, y los muchachos listos.
Ahora, ¿qué pasa? En Maracay no sólo fue Baduel. Otro general que estaba conmigo aquí en el Palacio, García Montoya, resulta que él fue el que también me recomendó entregarme. Me dice: “No, usted tiene que preservar la vida. Nosotros nos encargamos aquí de la resistencia. Así que entréguese, pida garantías, y bueno, nosotros pendientes de exigir que le respeten la vida”.
Por una parte me estaban sacando a mí preso, y por la otra él se fue a Maracay, porque él es muy amigo de Baduel, y allá él, que es General de División, organiza el Comando de la Resistencia y la Dignidad. Y empieza ese comando, y los muchachitos míos de aquí, los jovencitos que tú conoces, se fueron para allá también, para Maracay, que queda como a hora y media de Caracas. Se fueron, se les escaparon a los jefes aquí, a los que asumieron.
Aquí tenían un plan ya. Unos se quedaron en el sótano escondidos.
CMDTE. EN JEFE.- Creo que Martínez estaba por allí también, ¿no?
PDTE. CHÁVEZ.- Sí, Martínez estaba. Todos estaban allí. Martínez…
CMDTE. EN JEFE.- Yo hablé con el general ese que tú dices.
PDTE. CHÁVEZ.- ¿García Montoya?
CMDTE. EN JEFE.- Sí, yo hablé primero con Baduel —porque todo eso me comunicó María. Me comunicó primero con el que estaba de Jefe de Comando, el que estaba de Comandante de la Fuerza Armada, Lucas.
PDTE. CHÁVEZ.- ¡Ah, Lucas, Lucas! ¿Hablaste con él?
CMDTE. EN JEFE.- Sí. Ella me comunica con él.
Era el período en que tú estabas en Orchila, ya a esa hora.
Eso fue por la tarde, a primera hora de la tarde más o menos. Yo le comuniqué.
Entonces, después María me dice que Baduel quiere hablar también, y me dio los teléfonos. Era muy difícil se cortó dos veces la comunicación— con Lucas, y entonces, a través de María, pude… Ella me dijo que Baduel quería hablar conmigo. Entonces, hablé con Baduel un rato, y estábamos en la enorme preocupación de dónde tú estabas y de presionarlos no fuera a ser que en la desesperación hicieran cualquier cosa, ¿tú entiendes?
Entonces, él me pone con ese general, este que estaba allí.
PDTE. CHÁVEZ.- García Montoya.
CMDTE. EN JEFE.- Montoya. Y entonces él pide también que ellos querían hacer una declaración pública.
Entonces, hablando conmigo ahí, yo le puse para grabarle la conversación, y le dije que la hiciera: ¡pam! Y entonces hizo un discurso dirigido a la opinión pública mundial y todo.
Inmediatamente la pasamos a la televisión y se la entregamos también a todas las estaciones aquí, un discurso que él hizo.
¡Figúrate!, tú no sabías lo que estaba pasando por acá, ¿no?
PDTE. CHÁVEZ.- No, yo no sabía nada de eso.
Claro, yo intuía la reacción popular y militar, pero me preocupaba, porque eso pudiera haber generado hasta una guerra civil. Pero resulta que…
CMDTE. EN JEFE.- No, Baduel y el otro tenían una posición muy clara —yo se la elogié—; estaban indecisos de si salir o no. Y entonces, yo decía: no, no conviene que haya combate. Les di mi opinión, pero ya ellos tenían pensado precisamente eso.
Entonces, sí yo hablé…
PDTE. CHÁVEZ.- Creo que dieron un ultimátum a esta gente de aquí de Caracas para que yo apareciera, si no, iban a venir sobre Caracas los paracaidistas.
CMDTE. EN JEFE.- Sí, pero el problema es que lo que hizo el general y lo que hizo Baduel —los dos— fue la táctica de no moverse, y apelaron a todas las unidades. Entonces, hablaron en ese mensaje que hicieron, que nosotros transmitimos a todas partes.
PDTE. CHÁVEZ.- Sí, eso se convirtió… Ellos convirtieron el Comando de los Paracaidistas en el Comando de la Resistencia. Entonces, fueron llamando a las unidades, a generales, a comandantes, y me dicen que tenían un cuadro en la pared. Y entonces, uno de los muchachos, de los míos acá, de los tenientes, tomando notas, y el general llamando y llamando: “Miren, ustedes con quién están, defínanse.” Entonces: “No, que estamos indecisos.” Entonces empezaban a hablarles, a decirles, y se fueron ganando poco a poco a toda la oficialidad otra vez, explicándoles que yo no había renunciado, que eso era una gran mentira, que esa era una traición, que estaban entregándole el país otra vez a FEDECÁMARAS, a los empresarios, a los Adecos, a los Copeianos —porque esos hicieron una fiesta aquí ayer.
CMDTE. EN JEFE.- Sí.
PDTE. CHÁVEZ.- Vinieron aquí al Palacio e hicieron unas fiestas.
CMDTE. EN JEFE.- Sí, sí, si los pescaron ahí. (Riéndose) Los pescaron ahí adentro a los ministros.
PDTE. CHÁVEZ.- Aquí tienen a unos presos, pero al fulano presidente este, y a todo el…
El negro Churio… ¿Te acuerdas de Churio?
CMDTE. EN JEFE.- Sí.
PDTE. CHÁVEZ.- Churio, el Mayor, ese muchacho es el jefe de los comandos míos. Ellos estaban en el sótano, y entonces… ¡Menos mal que no lo hicieron! Porque ellos, cuando estaban juramentando al supuesto presidente este, querían tomarlos de rehenes, hacer una toma de rehenes allí en el salón grande.
CMDTE. EN JEFE.- (Se ríe)
PDTE. CHÁVEZ.- Es que aquí es para escribir un libro, Fidel.
CMDTE. EN JEFE.- No, no, se puede hacer un libro.
PDTE. CHÁVEZ.- Un libro para la historia, mira, porque… Tú que tienes muchos más años que yo en esto; yo no recuerdo un ejemplo parecido…
CMDTE. EN JEFE.- No, no hay nada parecido, no hay nada, nada, nada parecido.
PDTE. CHÁVEZ.- Yo no quería creerlo.
Mira, Fidel, yo anoche estaba allá, estaba por allá con los muchachos de la bahía de Turiamo —porque allá hace mucho calor—, y entonces les dije: “Bueno, déjenme salir un rato para allá, yo no me voy a escaparme de aquí.” Y me puse a hablar con ellos.
¡Ah!, esa es otra cosa que me sirvió mucho, Fidel: hablar con los soldados, oírles sus quejas, los sargentos. Entonces, se quejan mucho de los jefes que han tenido en estos años con mi gobierno; que los han olvidado, ¡coño!, que ellos tienen problemas económicos, tienen allá las instalaciones muy viejas, les faltan recursos para el entrenamiento, para el mantenimiento de las armas. Entonces, me empezaban a contar todas esas cosas, ¿no? Y eso es una lección. Yo no puedo olvidarme de esos muchachos y contar sólo con los altos mandos y lo que a uno le dicen. Hay que meterse hasta abajo, y oírlos a ellos, sus problemas. Fue una noche muy bonita, que yo incluso les dije: “Miren, si a mí llegan a condenarme y a degradarme, les voy a pedir a los que me condenen y me degraden que me pongan de soldado raso a servir aquí en esta unidad; me quedo con ustedes aquí de soldado raso —porque yo lo estaba disfrutando mucho—, yo lo que soy es un soldado en verdad como tú” —un tipo que anda por ahí.
Vienen estos muchachos, y entonces ellos me hicieron un café allá, y me dejaron solo; se fueron allá y se pusieron un poco más lejos. Me quedé yo pensativo ahí, y me puse a mirar al cielo, y entonces yo digo: “No, yo estoy seguro de que esa siembra de tantos años en el pueblo, esas organizaciones populares que hemos estado empujando, organizando, impulsando —los Círculos Bolivarianos; los partidos, el MBR, el PPT, el MAS, el PCV, toda esa gente—, esa gente no se puede quedar quieta, porque si esa gente no hace nada, ¡coño!, es que no merecen esta vaina, no merecen una revolución todavía.
CMDTE. EN JEFE.- Sí, pero estaban engañados, confundidos p’al diablo, desconcertados con la campaña que hicieron.
PDTE. CHÁVEZ.- Sí, sí. Claro. Y además, a mí me cortaron la señal del canal del Estado, y unos traidores militares entonces tomaron el canal mío allá en la estación, y yo no tenía cómo comunicarme con el pueblo.
CMDTE. EN JEFE.- No, te dejaron incomunicado.
PDTE. CHÁVEZ.- Eso me indica que yo debo instalar en el Palacio un equipo de transmisión de una planta aquí mismo, aquí mismo en el Palacio. Son cosas de las que ahora yo estoy sacando conclusiones, voy a…
Claro, estoy aquí todavía —como te dije— estupefacto, que todavía estoy evaluando esta cosa, este huracán y este contrahuracán así. Fue todo tan rápido, que yo no creía creer. Todavía estoy aquí…
CMDTE. EN JEFE.- Es que ya, ayer viernes, desde por la mañana, era un río de gente para allá, hacia Palacio. Y rodearon el Fuerte Tiuna también. Había más de 100 mil gente.
PDTE. CHÁVEZ.- Todo, todo eso. Hicieron cadenas humanas y trancaron las carreteras en casi todo el país. Trancaron las carreteras. Pero sin violencia. Esta noche fue que se desataron unos saqueos aquí en Caracas, pero ya…
CMDTE. EN JEFE.- ¿Fue mucho o no? Porque todo el mundo estaba hablando… Quiero decir, la misma gente tuya, por la televisión, estaban hablando y hablando contra eso. Y después tú hablaste, que fue muy bueno el discurso tuyo, ¡excelente!
PDTE. CHÁVEZ.- ¿Tú lo oíste?
CMDTE. EN JEFE.- Sí, ¡cómo no!
PDTE. CHÁVEZ.- Ahí estuve…
CMDTE. EN JEFE.- Estabas tú ecuánime, bien, reflexivo. Me pareció excelente. A todos los que estábamos ahí. Estuviste hablando una hora aproximadamente.
PDTE. CHÁVEZ.- Sí, más o menos. Correcto.
Entonces, luego que terminé esa cadena, salí al balcón del pueblo. Estaba la gente concentrada afuera, y no se querían ir hasta que yo no saliera, pues.
CMDTE. EN JEFE.- ¡Ah!, ¿lograste saludar?
PDTE. CHÁVEZ.- ¡Claro!, yo salí al balcón del pueblo, después de la alocución, y ahí estuve con ellos.
CMDTE. EN JEFE.- ¡Ah!, pues yo creía que se había acabado todo, y entonces…
PDTE. CHÁVEZ.- No, no. Yo salí al balcón. Lo que pasa es que…
CMDTE. EN JEFE.- ¿Y eso salió por televisión también?
PDTE. CHÁVEZ.- No estoy seguro, Fidel. A lo mejor sí. No estoy seguro. Vi unas cámaras allá abajo, pero no sé si estaban transmitiendo. Fue muy rápido en verdad, fue muy rápido. Yo me pasé ahí unos minutos, porque…
CMDTE. EN JEFE.- No, si esa gente llevaban ahí… ¡desde por la mañana estaba esa gente ahí!
PDTE. CHÁVEZ.- Todo el día. Yo les hacía señas de que se fueran a dormir, y no…
CMDTE. EN JEFE.- Oye, pero cercaron el Fuerte Tiuna ese, ¡una multitud enorme!
PDTE. CHÁVEZ.- Sí, allí fue un cura, un cura que vino por ahí ahora, que es cura militar. Me dijo que había como unas 50 mil personas trancando, que no podían salir los militares del Fuerte Tiuna.
Entonces ahí es cuando comienzan —fíjate en la cosa—, es cuando llega un helicóptero allá a Turiamo. Ya los muchachos estaban preparando la operación, pero yo tenía dudas, ¿no?, porque yo les dije: — “Pero aquí no hay un teléfono por allí, que yo pueda hablar con Baduel?”. —“No, allí no hay señal de teléfono— me dijeron.
—“Entonces así no podemos salir ahí, sin una planificación con él, es difícil, porque puede haber un encuentro en el camino, y entonces se arma una batalla y un combate”.
Pero estábamos pensándolo. Yo estaba pensándolo en serio, porque está más cerca de Maracay —Y yo como conozco tanto Maracay y los paracaidistas, yo conozco… y ellos también, pues.
CMDTE. EN JEFE.- Ahora, esos dos, Montoya y Baduel, actuaron con mucha inteligencia. Fueron inteligentes. Mucha inteligencia política.
PDTE. CHÁVEZ.- Ellos son muy inteligentes, de los más brillantes amigos, y hombres de aplomo, de inteligencia… Y ahora, bueno, han despuntado como líderes militares y políticos también, con esa acción, porque ellos convirtieron a Maracay en la segunda… Pero tú sabes que esa es la principal plaza del país, porque, además el General de la base aérea donde están los aviones de combate F-16, todos, tomó la base y se puso leal a la Revolución.
CMDTE. EN JEFE.- Sí, ya tenían aviación, lo tenían todo ya, tanques, aviones, y la infantería.
PDTE. CHÁVEZ.- ¡Ah!, y los tanques de Valencia, donde está el General Rangel, que fue aquí jefe de la Casa Militar, y yo los visité hace apenas como 10 días, estuve con ellos allá.
Mira, pero me contaban ahorita los muchachos —¡una cosa impresionante, Fidel!—…
(Se dirige a su hijo: “Hugo, consígueme…”
Aquí está Huguito, te manda saludos, pronto va para allá.
CMDTE. EN JEFE.- Sí, sí, ya hablé con él.
PDTE. CHÁVEZ.- Va a estudiar. Hablaste con él ya.
CMDTE. EN JEFE.- Sí, sí le pregunté cuándo venía.
PDTE. CHÁVEZ.- Parece que va a ser ingeniero.
CMDTE. EN JEFE.- (Se ríe) Yo hablé con él y con Rosa.
PDTE. CHÁVEZ.- Mira, aquí está Rosita, te manda un beso. Y Hugo dice que el plan sigue en pie. Así me dijo.
CMDTE. EN JEFE.- Sí.
PDTE. CHÁVEZ.- Él hace muchos planes, lo que pasa es que casi ninguno funciona. (Se ríen)
CMDTE. EN JEFE.- Pero parecía embullado. Con este último parecía embullado.
PDTE. CHÁVEZ.- Este parece que sí va a funcionar.
Entonces, fíjate… Pero es que han pasado detalles de los muchachos aquí…
CMDTE. EN JEFE.- ¡Cuéntame! Yo estoy desesperado por que tú me cuentes. ¡Cuéntame!
PDTE. CHÁVEZ.- Pero es que son cuentos para escribir no sé cuántos libros.
Mira, me dijo uno de los muchachos ahorita, que ellos fueron a la Academia Militar, ¿no? Ellos andaban moviéndose por ahí. Los cadetes… Resulta que yo hace como dos semanas fui a darle una conferencia al Quinto Año, el último año ya para graduarse de Subtenientes, ¿no? Y, bueno, yo con ellos hablo mucho y les cuento cosas; bueno, a esos muchachitos uno los va formando. Y llegaron allá, y los cadetes estaban tomando la Escuela Militar, chico, y el Alférez Mayor tenía la llave de todos los parques y dijo: “No entrego nada.”
CMDTE. EN JEFE.- No tenían armas. (Se ríe) Estaban sin armas.
PDTE. CHÁVEZ.- No, las tenían en el parque, pero él tenía todas las llaves, listo por si acaso había que sacar.
Entonces, toman la Escuela Militar, toman el edificio del Comando del Ejército, y aquellos generales entonces —me imagino— dando carreras, no encontraban dónde meterse. ¡Los muchachos buscándolos, chico! Todos están presos. Los pusieron presos los militares subalternos, ¡a todos esos traidores! ¡Una lección de honor, chico, que a mí me…!
CMDTE. EN JEFE.- ¿Cuándo fue eso?
PDTE. CHÁVEZ.- Eso fue hoy, después del mediodía.
CMDTE. EN JEFE.- ¡Ah!, hoy al mediodía. ¡Ah, sí!
PDTE. CHÁVEZ.- Sí, y se llevaron allá —allá lo tienen— al fulano presidente de transición, preso allá en el Fuerte Tiuna. ¡Los muchachos! Junto con ese poco de generales.
CMDTE. EN JEFE.- ¿Y esa escuela está cerca del Fuerte Tiuna?
PDTE. CHÁVEZ.- Está dentro de la Escuela. Allá adonde fuimos el día de la toma de posesión, allá en el patio grande aquel. Esa es la Escuela Militar. Ahí tienen presos ahí al lado, cerca de ahí, en el Fuerte, al fulano presidente este y sus ministros.
CMDTE. EN JEFE.- A Mussolini, un Mussolini. (Se ríen) Porque cuando habló —yo lo vi cuando tomó posesión—, se parecía a Mussolini.
PDTE. CHÁVEZ.- Lanzaron un decreto eliminando la Asamblea, eliminando el Ministerio de Justicia, eliminando los…
CMDTE. EN JEFE.- ¡Oye, pero, qué barbaridad! Ellos ayudaron, ¿sabes? Ellos ayudaron también, porque hicieron unos disparates del cará.
PDTE. CHÁVEZ.- Sí, no, ellos pusieron la cómica. Y además, teniéndome a mí preso sin renunciar. ¡Imagínate tú! Rompiendo con todo. ¿Cuál democracia? Decían que por rescatar la democracia. De esa manera, ¿quién les va a creer? Hasta los Estados Unidos tuvieron que rectificar hoy. Hoy en la tarde emitieron un comunicado rectificando la vaina.
Pero, fíjate, para terminar de contarte. Me llegan a buscar a Turiamo, un helicóptero. “Mire —me dijo un Almirante—, mire, Presidente…” Cuando me dijo “Presidente”, yo dije: ¡Ay, papaíto!”
—“Mire, Presidente, que me mandaron a custodiarlo, y además, que vayamos a la Orchila, para que esté…” —la Orchila es al norte, tú has ido a la Orchila; te la pasabas allá…
CMDTE. EN JEFE.- Sí, yo he ido ahí. ¿A cuántos kilómetros está?
PDTE. CHÁVEZ.- De Turiamo está…
CMDTE. EN JEFE.- No, de la costa, de la costa.
PDTE. CHÁVEZ.- Está como a 100 kilómetros.
Entonces, yo le digo: “Pero, bueno, Almirante, ¿para qué me viene usted a buscar aquí? Ya yo estoy aquí acostumbrándome con estos soldados aquí, estoy preso aquí, no se preocupe por mí.”
—“No, que allá está mejor, para que esté en la casa presidencial”.
Le dije: “No, chico, no me hace falta, yo me siento bien aquí.”
—“No, pero, mire, es que quieren hablar con usted”.
Yo, tanteando, porque eso era signo de debilidad, pues. Pero yo tanteándolo, ¿no?, a ver hasta dónde.
Entonces, yo le digo: “Pero, ¿qué quieren hablar conmigo? Si ya, cuando teníamos que hablar, no quisieron hablar, les hice una serie de condiciones, propuestas.”
—“No, no, pero es que ya ellos quieren… ahora sí, porque ya la cosa está más clara, quieren que usted se vaya para Cuba”.
Entonces yo le digo: “Mira…”
CMDTE. EN JEFE.- Sí, no quisieron aceptarlo aquella noche, ¿eh?
PDTE. CHÁVEZ.- Anjá, eso le dije yo: Le digo: “Mira, yo, incomunicado como estoy, no sé nada de lo que está pasando, tengo un poco de compañeros presos” —porque ya yo sabía que sacaron al Ministro del Interior, a Rodríguez Chacín, lo sacaron esposado de su casa, al gobernador Blanco de la Cruz lo sacaron de la Gobernación, al diputado Tareck, se lo llevaron siendo diputado, preso y todo—; entonces yo le digo: “Mira, no hay condiciones para que yo tome una decisión. Yo no puedo salir del país, de ninguna manera, dejando gente mía presa. Yo no tengo comunicación con nadie…”
CMDTE. EN JEFE.- ¿Y a qué hora fue eso?
PDTE. CHÁVEZ.- Eso fue hoy, o sea, ayer sábado, ya como a las 2 de la tarde.
CMDTE. EN JEFE.- Sigue.
PDTE. CHÁVEZ.- Entonces, de todos modos yo le dije: “Mira, yo puedo ir, pero llama allá y dile a quien te mandó —un Almirante que había sido nombrado Ministro de Defensa, que está preso ahorita—, dile al Almirante que yo voy sin condiciones. Yo no…”
—“No, porque quieren que usted firme la renuncia, y al firmarla usted, lo mandamos para Cuba”.
Le dije: “No, yo así no puedo firmar renuncia ni puedo salir del país, pero entiendo que allá tenemos un teléfono y podemos comunicarnos, así que me interesa que vayamos allá para tener alguna información. Y diles que se muevan ellos para allá, y allá conversamos, para ver qué es lo que ellos plantean.”
Y así lo hicimos.
Entonces, otro detalle bonito: cuando yo estoy vistiéndome ya, entra un soldado, chico, un cabo, entra al cuartico donde yo estaba. Y yo lo veo y me dice: “Mire, mi Comandante, yo soy el cabo Rodríguez, yo soy de Sabaneta.” Un muchacho de Sabaneta que estaba por ahí, de allá de mi pueblo. Y le digo: “Muchacho, ¿y qué haces tú aquí?”
—“Yo soy de la familia Rodríguez, pariente de su tío Antonio Chávez” —que él era Rodríguez también—.
PDTE. CHÁVEZ.- ¡Carajo! ¿Y qué haces tú aquí, muchacho?
Yo tenía años que no lo veía, y él llegó ahí escondido, porque él no tenía permiso para entrar a mi celda, ¿no? Aprovechó que yo pedí café, y se metió con el que llevó el café, el cocinero.
Entonces, me dice: “Mire, mi Comandante, ¿usted renunció?”
Yo le dije: “No, ni voy a renunciar” —le dije—.
Entonces, se para firme y saluda, y me dice: “Entonces, ¡usted es mi Presidente! ¡No vaya a renunciar! —me dice—, que lo vamos a sacar a usted de esa vaina.”
Entonces, yo le digo: “Bueno, okey, me quedan dos minutos aquí. Te voy a pedir un favor.”
—“Lo que usted me diga.”
—“Te voy a hacer un papel, una nota, para que tú…
(Se dirige a otra persona: “Buenas, Pedro, saludos. Saluda a tus viejos, Pedro. Okey.”)
Estoy aquí con Pedro, el novio de mi hija Rosa.
(De nuevo se dirige a Pedro: “Vaya, vaya a descansar, Pedro.”)
CMDTE. EN JEFE.- ¡Ah, sí, sí! (Se ríe)
PDTE. CHÁVEZ.- Entonces, él se llevó a los muchachos y los dejó por ahí…
CMDTE. EN JEFE.- Sí, estaban allá en su casa.
PDTE. CHÁVEZ.- Estaban por allá protegidos.
CMDTE. EN JEFE.- El jueves por la noche, y después se fueron para allá para donde está Reyes.
PDTE. CHÁVEZ.- Sí, estaban allá.
Entonces, el muchacho… Yo escribo rápidamente allí, y él me dijo: “Mire, yo no puedo estar aquí un minuto más. Escriba lo que va a escribir, y me deja el papelito en el basurero —en una cesta de papeles, una papelera—, meta el papelito allá abajo, que yo lo busco.” (El Comandante se ríe).
¡Fíjate la faena!
Entonces, yo escribo un comunicado a mano, corto: “Al pueblo venezolano y a quien pueda interesar.”
CMDTE. EN JEFE.- Sí, ese salió por la televisión.
PDTE. CHÁVEZ.- Bueno, chico, entonces yo dejo…
CMDTE. EN JEFE.- Que no he renunciado, y para siempre…
PDTE. CHÁVEZ.- “No he renunciado, ¡para siempre!”
Y firmé la página.
Entonces, yo dejo esa vaina en la papelera, y llegan a buscarme, agarro mis cosas, y me voy. Y, bueno, yo no supe más de ese papel. Yo dije: “Bueno, ese muchacho, ojalá que pueda hacer algo, pero ahí no hay ni fax…” Eso es una zona inhóspita, chico; eso es un comando allá de Marina, lejos, de comandos que entrenan y se tiran en paracaídas. Ahí no hay ni teléfono, ni llega la televisión ni hay fax ni eso. Unos galpones ahí —tú sabes—, de esas unidades de combate que están por ahí metidas en la montaña; una montaña, una bahía montañosa.
Resulta que, cuando yo llego aquí, ¡eso recorrió el mundo, chico! Ese papel, el muchacho lo agarró, yo no sé cómo hizo para salir de aquella montaña, y dos horas después estaba mandando fax a diestra y siniestra (Se ríen), como una ametralladora. Y aquí todo el mundo carga ese fax en la mano como… Ahí lo cargan, y tuve que firmar no sé cuántos ahí. Además de que tiene la firma, le metí otra firma a la gente que pidió le firmara.
CMDTE. EN JEFE.- ¡Qué cosa!
PDTE. CHÁVEZ.- Y ese fax, me dicen que recorrió el mundo.
Pero, fíjate tú qué capacidad de respuesta, ¡vale!
CMDTE. EN JEFE.- Sí, sí.
PDTE. CHÁVEZ.- ¡Una cosa impresionante!
Ahora, llego a la Orchila, Fidel, un vuelo en helicóptero como de una hora, y al rato llega la Comisión.
CMDTE. EN JEFE.- ¿Quiénes fueron allí? ¿Quiénes fueron?
PDTE. CHÁVEZ.- El Cardenal de la Iglesia Católica, uno, que fue uno de los firmantes del decreto napoleónico-mussoliniano ese ridículo que firmaron. Ellos pretendían que con ese decreto írrito iban a borrar de plano una lucha de años, sobre todo la Constituyente, y querían eliminar las 48 leyes habilitantes de un solo plumazo, y que la República no se llamara más Bolivariana, y que no le vendieran más petróleo a Cuba.
CMDTE. EN JEFE.- Eso tiene su historia a contar.
PDTE. CHÁVEZ.- Una vaina… ¡Eso es para la historia, chico!
Esta oligarquía insensata, imbécil e ignorante, no se da cuenta. Ellos se creen su propia mentira, de tanto repetirla, y terminan despreciando la realidad.
Entonces, vienen…
CMDTE. EN JEFE.- ¿Y quién más fue con el Obispo?
PDTE. CHÁVEZ.- Llegó el Cardenal este; un general, pero que es un Fiscal militar, que no tiene ninguna autoridad ni mando…
CMDTE. EN JEFE.- ¿Del Fuerte Tiuna?
PDTE. CHÁVEZ.- Del Ejército, sí, del Fuerte Tiuna.
Y un coronel, que es uno de los que impulsó esta conspiración, que es abogado, enviado, porque es muy amigo de los generales, compañero de ellos.
Bueno, nos sentamos a conversar, pues. Llevaban la renuncia lista.
CMDTE. EN JEFE.- ¿Y qué propusieron?
PDTE. CHÁVEZ.- Bueno, que yo firmara la renuncia —imagínate— con fecha atrasada, con un membrete y como un decreto presidencial.
Bueno, “en el día de hoy…”
CMDTE. EN JEFE.- Aunque ya ni eso los salvaba ya. Ellos estaban derrotados a esa hora ya.
PDTE. CHÁVEZ.- Sí, no, ya estaban haciendo un esfuerzo supremo. Pero me estaban montando una trampa para sacarme del país. Porque me dijeron: “No, ahí está el avión listo. Y, bueno, te vas a Cuba, pues.”
Yo les dije: “No, yo así no puedo, sin información fidedigna de lo que está pasando en el país, yo ni voy a firmar la renuncia —no tengo previsto renunciar—, y mucho menos voy a salir del país. Búsquenme un teléfono para hablar con el Presidente Castro, para coordinar con la familia. ¿Cómo ustedes creen que yo voy a salir del país y dejar a mis hijos, mi mujer, por ahí regados, mis compañeros en prisión?”
—“No, no, que ya los soltamos a todos, no hay ningún preso.”
—“Yo quiero hablar con ellos, yo quiero hablar con Diosdado, quiero hablar por teléfono con Bernal, quiero hablar con Rodríguez Chacín. Sólo si ustedes me permiten un teléfono para hablar con ellos, que me digan, me den información fidedigna, yo pudiera pensar en alguna actividad. Mientras tanto, no me muevo de aquí. Y si me van a dejar preso, me llevan otra vez a Turiamo. Yo no quiero estar preso en esta casa lujosa. No, me llevan a mi prisión…”
CMDTE. EN JEFE.- Pero ellos tenían un avión ahí, creo que tenían un avión ya.
PDTE. CHÁVEZ.- Allí ya tenían un avión, Fidel.
Incluso, yo mandé a investigar lo siguiente, porque José Vicente me dijo ahorita que había un avión norteamericano en la Orchila.
CMDTE. EN JEFE.- Creo que hasta hablaron, tuvieron que hablar con Shapiro ahí. Investiga bien hasta donde puedas, porque había hasta la idea de llevarte a Estados Unidos. Corrió ese rumor también.
PDTE. CHÁVEZ.- Bueno, y entonces, allá en la pista, yo vi el avión, de siglas… Claro, un avión privado, pero de siglas norteamericanas.
CMDTE. EN JEFE.- Era norteamericano.
PDTE. CHÁVEZ.- Entonces, fíjate todo lo que estaban planeando ahí, ¡quién sabe si hasta llevarme a Estados Unidos, o quién sabe a dónde!
CMDTE. EN JEFE.- Ese rumor corrió con fuerza. El rumor. Y a nosotros no llegó nada, nada. Y lo que me pidieron de allí de Palacio —que ya estaba tomado— es que hiciéramos una declaración allí. Hicimos una declaración de inmediato y la divulgamos, de que eso era una mentira más, y que si te llevaban por la fuerza a Cuba, en el avión más rápido que tuviera nuestra línea aérea regresarías de inmediato a Caracas, que te estaba esperando el pueblo. (Se ríen) Hicimos esa declaración.
PDTE. CHÁVEZ.- Pues yo, sin saber nada de eso, les dije algo parecido: “Miren, si ustedes me llevan a Cuba y me están mintiendo, y yo allá me entero entonces de que sí hay gente presa, o de que el pueblo está en las calles, y que la…” Porque entonces me estaban engañando: “No, no, la situación militar está totalmente controlada.”
Les digo: “¿Seguro?”
CMDTE. EN JEFE.- ¿Controlada por ellos, decían?
PDTE. CHÁVEZ.- Sí, decían ellos para engañarme.
Entonces, les pregunté: “¿Y qué pasa con el General Baduel?”
—“No, no, no, ya él aceptó, él está en su cuartel tranquilo.”
CMDTE. EN JEFE.- ¡Qué hijos de puta son!
PDTE. CHÁVEZ.- Sí. “No estoy tan seguro, ponme un teléfono para yo hablar con Baduel. Sólo después que me expliquen, yo pudiera considerar.”
Y entonces, ganando tiempo, les hice otro texto…
CMDTE. EN JEFE.- Eso es discutiendo con la Comisión.
PDTE. CHÁVEZ.- Discutiendo con la Comisión.
Entonces, les dije: “Miren, no, yo no voy a firmar nada.”
Entonces después estaban nerviosos, porque parece que Baduel amenazó con irse con unos comandos de paracaidistas en helicópteros que tenía allá, a la Orchila, a rescatarme, si yo no aparecía.
CMDTE. EN JEFE.- Tenía un plan ya, lo tenía.
PDTE. CHÁVEZ.- Ah, sí.
CMDTE. EN JEFE.- Tenía el plan de tomar aquello, sí.
PDTE. CHÁVEZ.- Entonces, me dijo el Almirante…
Desplegaron posiciones de combate allá en la Orchila. Había un grupo pequeño, en verdad, pero, bueno, son comandos también, muchachos muy bien entrenados.
Entonces, el Almirante se me acerca y me dice: “Mire, no vaya a firmar nada. Lo más seguro es que venga Baduel a rescatarlo. Si él viene, aquí no va a haber resistencia, aquí nos iremos con él, y parece que vamos a Miraflores” —me dijo el Almirante, el que estaba conmigo desde Turiamo.
CMDTE. EN JEFE.- Sí.
PDTE. CHÁVEZ.- Bueno, entonces, aquella gente… La situación cambió totalmente. Me ponen a José Vicente por teléfono —ahí sí apareció el teléfono—, llaman a José Vicente y, bueno, entonces, ¡lo increíble! Yo no quería creer: “¿Dónde estás tú, José Vicente?”
—“No, aquí en el Ministerio de la Defensa, que ya lo rescatamos. (Se ríen)
CMDTE. EN JEFE.- Es la primera noticia que tú tienes de toda la situación.
PDTE. CHÁVEZ.- Es la primera noticia que yo tengo, la de José Vicente. Lo demás eran puras informaciones, contrainformaciones, muchas dudas. No, ¡coño!, pero yo decía: “No puede ser que tan rápido hayan retomado…” Bueno, y le pregunto: “¿Y dónde está el supuesto presidente?”
Me dice: “No, está preso, aquí lo tenemos preso, y un poco de generales presos.” (El Comandante se ríe)
—“Pero, ¿es que acaso hubo muertos, hubo batalla?”
—“No, no, ni un tiro, chico, ni un tiro. Una reacción fulminante del pueblo, de la juventud militar, y esta gente corrió como gaticos a esconderse. Los agarramos y ahí están presos la mayoría.”
CMDTE. EN JEFE.- Y ellos… ¿Con qué pretexto lograste que te dejaran hablar con Rangel?
PDTE. CHÁVEZ.- No, porque ya a esas alturas… Ya la Comisión que fue a buscarme cambió totalmente de actitud, y se sentaron allá calladitos los tres, y el Almirante es el que me informa, el Almirante que me estaba cuidando, que me trajo… Él es el Jefe de la Aviación Militar de la Marina. Me llamó aparte y me dijo: “Mire, Presidente, no vaya a firmar nada, no caiga en la trampa. Parece que usted va para Miraflores otra vez esta noche.”
Entonces el hombre empezó a pasarme información, pues, que él estaba obteniendo de su comando. Así que entonces yo me puse fuerte otra vez y empecé a hablar como Presidente, y ellos de una vez: Presidente p’acá, Presidente p’allá.
CMDTE. EN JEFE.- ¿Y cuándo te dieron el teléfono?
PDTE. CHÁVEZ.- Ese teléfono me lo dieron como a la medianoche más o menos, cuando hablé con José Vicente, y después hablé con el Gobernador Blanco de la Cruz, y me pasaron a otro Gobernador: “¡No, jodas, aquí está el pueblo en la calle!” Blanco de la Cruz retomó la Gobernación, él estaba enconchado; se declaró en resistencia en el Táchira y llamó al pueblo a la calle. Y aquel pueblo en la calle… acordonaron la Gobernación de donde lo habían sacado a él a empujones, la Policía, la parte de la Policía que se pasó, entonces, bueno, me dijo… (cambio de cara)
…Caracas.
Bueno, al ratico nos vinimos. Hablé también con Baduel, hablé con García Montoya, hablé con otros generales que estaban con Rangel allí, y entonces, bueno, llegaron cuatro o cinco helicópteros. Los de Baduel llegaron, llegaron los de Baduel llenos de paracaidistas de allá de Maracay.
CMDTE. EN JEFE.- ¡No me digas! (Se ríe)
PDTE. CHÁVEZ.- Y los Carajos. Los Carajos tienen un lema ahora, que es “Lealtad hasta la muerte”.
¡No, jodas, chico! Entonces, se unieron los comandos de la Marina, los comandos de la Fuerza Aérea, los comandos de los Paracaidistas, y nos vinimos en el vuelo triunfal de retorno, y aterrizamos aquí en Miraflores, donde estaba aquel pueblo en la calle…
CMDTE. EN JEFE.- ¿Tú no pasaste por Maracay?
PDTE. CHÁVEZ.- No, pero salgo mañana para allá.
CMDTE. EN JEFE.- ¿Vinieron directo de Orchila para…?
PDTE. CHÁVEZ.- Yo tenía que llegar a Palacio, porque tú sabes que es el símbolo del poder.
CMDTE. EN JEFE.- Sí, sí.
PDTE. CHÁVEZ.- Y había mucha gente.
CMDTE. EN JEFE.- No, pero por una noticia que le dieron a Germán, desde allí de Palacio… Porque hubo mucha confusión, incluso en un momento se dijo que tú estabas herido, y hasta la teoría de que te habían ido a rescatar y habías sido herido. También se habló mucho —eso sí— de que tu habías sido golpeado. Se regó mucho, sí.
PDTE. CHÁVEZ.- Había mucho temor, porque también… No, que le desprendieron el hígado, que no sé qué cosa…
CMDTE. EN JEFE.- ¡Eso también! Que el golpe era en el hígado. Pero tu propia gente por allí estaba con todas esas confusiones. Esas bolas se regaron. Y María se puso terriblemente afectada por el mediodía por la noticia esa.
PDTE. CHÁVEZ.- Pero, ¿tú sabes? Ahora me estoy enterando de que esas noticias eran echadas a rodar por los muchachos míos, que estaban haciendo entonces por teléfono una campaña psicológica, ¿no?, para que la gente, bueno, como que se enardeciera más, ¿no? Que está herido, que lo golpearon, y entonces: “¡Qué aparezca, qué aparezca, qué aparezca!” Entonces, aquella presión del pueblo: “¡Qué aparezca, qué aparezca Chávez!” No sé qué más.
Y, bueno, eso hace que cambien las cosas.
Bueno, llegué aquí y aquí estoy.
El regreso de Chávez a Miraflores en abril de 2002
CMDTE. EN JEFE.- Sí, esa parte la vi yo por la televisión, cuando tú llegaste. Y unas imágenes impresionantes, las caras de la gente, la alegría, ¡algo nunca visto, Chávez! Es como para hacer cuadros, pinturas, cuando allí las cámaras sacaban a la gente detrás de una reja. ¡Unas fotos impresionantes! Hay que hacer una película de eso, algo, porque es…
Bueno, ¿y cuándo regresaron la Comisión de los tres?
PDTE. CHÁVEZ.- No, esos vinieron junto conmigo.
CMDTE. EN JEFE.- ¡Ah, vinieron contigo!
Es increíble lo que tú cuentas, ¡es increíble!
Ahora, tienes que investigar qué idea tenían. Pon a alguien que averigüe para dónde te querían llevar. Hay un momento en que hablaron de Santo Domingo, pero ahí había algo en eso, en lo del avión.
PDTE. CHÁVEZ.- No, ahí había algo extraño, sin duda, porque entonces, es una vaina muy extraña…
CMDTE. EN JEFE.- Porque con Cuba no habló nadie, que yo sepa, ni pidió permiso para ningún avión. Tienes que averiguar. Pon a alguien que te investigue qué plan tenían, para dónde te querían llevar.
PDTE. CHÁVEZ.- Sí. Ya yo mandé a investigar eso, pero mañana voy a seguirlo para tener claro eso, a ver hasta dónde es cierto el plan de llevarme a los Estados Unidos.
CMDTE. EN JEFE.- Sí, porque eso es degradante. Hay una perfidia en el engaño que te hicieron, ¡del carajo!
PDTE. CHÁVEZ.- Sí.
CMDTE. EN JEFE.- ¡Fue tremendo!
PDTE. CHÁVEZ.- Utilizando al Cardenal, tú sabes: “No, que yo soy el que va a garantizar la cosa, y que se cumpla…”
CMDTE. EN JEFE.- ¡No me digas!
PDTE. CHÁVEZ.- Le digo: “Tengo razones para dudar de usted también, si yo lo vi a usted ayer firmando el acta esa de Mussolini. ¡Qué vergüenza —le dije— para la Iglesia, Monseñor, usted, que aparenta que habla de democracia, firmando un decreto eliminando Congreso, Asamblea, Gobernadores, Poder Judicial, Fiscal…”
Por cierto, que unas declaraciones que dio el Fiscal Isaías Rodríguez fueron…
CMDTE. EN JEFE.- Fueron decisivas. Pero como a las cinco de la tarde, las cuatro… Antes, antes, alrededor de las tres.
PDTE. CHÁVEZ.- Fue un rayo de luz.
CMDTE. EN JEFE.- Sí, sí, ese hombre fue valiente, oye, y utilizó una argumentación excelente, p’al diablo. Y muy sereno.
PDTE. CHÁVEZ.- Valiente.
CMDTE. EN JEFE.- ¡Ah!, pero no lo dejaron terminar. Lo engañó seguramente la televisión, porque empezó a hablar pero no lo dejaron terminar tampoco, ni a Lara lo dejaron terminar.
PDTE. CHÁVEZ.- Pero dijo lo que tenía que decir ahí en el momentico. Él dijo: “¿Dónde está la renuncia del Presidente? Yo quiero verla firmada. Y si acaso existiera…
CMDTE. EN JEFE.- Tiene que ser el otro. Y la renuncia tiene que ser ante la Cámara —dijo él—. Argumentos muy sólidos.
PDTE. CHÁVEZ.- Anjá. Entonces, el Vicepresidente es el que tiene que asumir la Presidencia. Pero yo quiero ver la renuncia del Presidente. Me parece que él no ha renunciado.
¡Oiga, aquello dio la vuelta al mundo! Eso fue el primer día. Eso fue un rayo de luz.
CMDTE. EN JEFE.- Sí, eso fue el viernes, alrededor de…
PDTE. CHÁVEZ.- Bueno, yo me voy a Maracay. Voy a Maracay mañana. No vamos a hacer Aló Presidente, porque aquí se perdieron hasta los equipos. Esta gente llegan robando. Se llevaron las cámaras, se llevaron unos equipos, saquearon esto aquí, la parte de telecomunicaciones. Se robaron un poco de cables, saquearon aquí…
¿Cómo sería? En un día saquearon aquí cosas…
CMDTE. EN JEFE.- ¿Qué pasaría si están un mes ahí? (Se ríen)
PDTE. CHÁVEZ.- Acaban con todo esto. En un día se perdieron equipos.
Entonces, vamos a hacer allá, en el comando de los Paracaidistas, donde está Baduel, una rueda de prensa. Estoy invitando a toda la prensa, porque hoy no quise responder preguntas por el tiempo, y porque tenía que salir a hablarle al pueblo al balcón. Entonces les dije que mañana, al mediodía, allá en el comando de Paracaidistas, porque ahora eso se convierte en un símbolo de la contra… Yo le llamo a esto la contra-contrarrevolución.
CMDTE. EN JEFE.- ¡Y de la lealtad y de la audacia, de la inteligencia, de todo ahí!
Ellos estaban perdidos desde que una sola unidad se levantara, porque no tenían fuerzas, porque no hubieran obedecido para atacar a sus compañeros allí. Ellos engañaron… Yo me di cuenta desde el momento en que estaba una unidad, y más una unidad como esa, que no tenían fuerza ya para reprimirla. Estaban perdidos ya desde ese momento.
PDTE. CHÁVEZ.- Sí, es lo que llaman el país virtual. Ellos creían que de esa manera, con una campaña mediática y de manera virtual, iban a desconocer a un país real, combativo —que tú sabes cómo está este pueblo…
CMDTE. EN JEFE.- Sí. Y que los soldados iban a combatir entre sí para defender al tipejo ridículo ese que habían puesto ahí en la Presidencia.
PDTE. CHÁVEZ.- Sí.
CMDTE. EN JEFE.- Creían que iban a morir los soldados e iban a atacar a sus compañeros para esa cosa.
PDTE. CHÁVEZ.- Pero fue una cosa, Fidel, bueno, para hacer historia. Ya yo te mandaré…
CMDTE. EN JEFE.- Hay que reunir todos los datos.
Nosotros vamos a reunir todo lo que tenemos, y reúne tú por allá lo que tú tengas.
PDTE. CHÁVEZ.- Sí, y ahora eso, bueno, hay que leerlo con atención, y darle un impulso nuevo al proceso revolucionario.
Tú sabes que yo decía… el día que salí, por supuesto muy triste, ¿no? ¡Carajo! Allá encerrado solo.
CMDTE. EN JEFE.- Oye, la amargura que nosotros teníamos aquí no era menor que la tuya allá. ¡Era terrible la amargura!
PDTE. CHÁVEZ.- ¿Sabes qué? Yo como… a lo mejor, si al final —yo decía: “Bueno, si tengo que salir al final de Venezuela, pues, me tengo que ir a Cuba. No hay…”
CMDTE. EN JEFE.- Yo pensaba —como te hablaba— que esto sería para más tarde, ¿sabes?
PDTE. CHÁVEZ.- Sí.
CMDTE. EN JEFE.- No podía pensar en una cosa tan fulminante.
PDTE. CHÁVEZ.- No, yo también.
CMDTE. EN JEFE.- Yo dije: “Tienes que preservarte, y tienes que preservar hasta esa gente que son los más leales.”
PDTE. CHÁVEZ.- Claro, si yo pensaba también que, bueno, a lo mejor unos meses, a finales de año… uno tenía tiempo de organizar —tú sabes— una reacción de los patriotas. Pero esta gente…
Yo les dije hoy: “¡Coño!, pero no me dieron tiempo ni de descansar un día encerrado en una celda. Me sacaron muy rápido.” (Se ríe) ¡Qué cosa tan impresionante, vale!
Vamos a recoger evidencias y cosas, imágenes…
CMDTE. EN JEFE.- Yo voy a reunir todo, todo, todo. Porque hice amigos allí, bueno, con toda esa gente a los que…
PDTE. CHÁVEZ.- Claro que tenemos ahora que estar mucho más pendientes… La Inteligencia nuestra, por ejemplo, es muy mala, vale, ¡muy mala! Y los altos mandos militares se portaron muy mal, ¡muy mal! Me taparon cosas. Yo di unas órdenes ahí que, o no se cumplieron, o se cumplieron a medias, o como ellos más o menos las evaluaban. Los tenían presionados estos fascistas. Y entonces, bueno, la tendencia esa era a no tomar decisiones.
CMDTE. EN JEFE.- Te pusieron a la defensiva. Más con el truco de poner militares. Todo fue muy bien pensado por parte de ellos, poner a los militares a hacer declaraciones, a hacer declaraciones. Y fíjate que a favor tuyo, de ustedes, que ni uno solo de esos fue preso.
PDTE. CHÁVEZ.- ¿Quién?
CMDTE. EN JEFE.- De los que hicieron declaraciones. Algo que está a favor de ustedes como argumento es que ninguno de aquellos que hicieron declaraciones, que eran actos subversivos, conspirativos, ninguno de ellos fue preso. Es decir, a diferencia de lo que ellos hicieron en las 48 horas o menos, en 24 horas, la paciencia que han tenido ustedes, como argumento, como prueba de la diferencia que hay entre la humanidad y la generosidad de la Revolución Bolivariana y lo que los fascistas hicieron en 24 horas.
PDTE. CHÁVEZ.- Así es.
CMDTE. EN JEFE.- ¡Es increíble! Disolvieron el Poder Judicial, el Parlamento, se apoderaron de todos los gobiernos, de casi todas las alcaldías.
PDTE. CHÁVEZ.- Yo dije: “¡Pobrecito este hombre! Si a mí me cuesta tanto gobernar, con tantos problemas, teniendo nada más que el Poder Ejecutivo, ¿cómo se hará este pobre hombre echándose encima todos esos poderes?” Pero, en verdad, ellos fueron muy torpes, ¡torpes! Ansias de poder…
CMDTE. EN JEFE.- Y se habrían fajado entre ellos inmediatamente. A los tres días estaban fajados entre sí todos ellos.
PDTE. CHÁVEZ.- No, ya estaban, ya estaban fajados unos contra otros, Generales… Que si el cargo… Entonces, unos que aspiraban a ser jefes y no los pusieron, se pusieron bravos y se fueron, no vinieron al acto. La gente de la CTV tampoco vino, porque quería ser este señor Ortega no sé si Vicepresidente o algo así, y no quisieron. Entonces, empezaron ellos a pelear y a desmoronarse muy rápido.
Pero de verdad que es una jornada para la historia, ¡vale!
CMDTE. EN JEFE.- No, ¡inolvidable! Mira, yo he vivido…
PDTE. CHÁVEZ.- ¡Increíble, inolvidable! Una cosa que hay que ahora darle el tratamiento que se debe, y sobre todo, proyectar ese caso al mundo para que se vea… Porque se ha demostrado, Fidel… Lo que te decía: que yo anoche, el día que salí, el día que salí —un poco triste, por supuesto—, allá en la celda decía: “¡coño!, parece que es verdad que una revolución pacífica es casi imposible, ¿no?, porque ¡cuántos esfuerzos!” Estaba en ese tipo de reflexiones, como dudando, ¿no?, dudando. Y dije: “Bueno, pero yo estoy seguro de que ese pueblo no se va a quedar así, ni esos militares jóvenes, sobre todo.” ¡Pero reaccionaron de inmediato! Yo saliendo preso, y ya ellos estaban conspirando contra lo que quedó por aquí. (Se ríe)
Se metieron en el Palacio y se escondieron por allí en pasillos, en sótanos, hicieron grupos, se comunicaban entre ellos con los cuarteles. Y, bueno, aquello reventó y tomó cuerpo en todo el país.
CMDTE. EN JEFE.- ¡Como hormiguitas trabajaron ellos! Se movieron por todas partes.
PDTE. CHÁVEZ.- ¡Y con un coraje! Bueno, pensaron hacer, incluso… Me dijo uno de los muchachos de la Marina que está aquí conmigo: “Mire, estábamos haciendo un plan, cuatro de nosotros por ahí, para agarrar al viejo este, a Mussolini, y llevárselo para allá para Catia, la zona populosa donde hay como tres millones de personas, las zonas más pobres, y entonces decir: “bueno, vamos a cambiarlo. Hasta que no nos traigan a Chávez no soltamos a este viejito de aquí.”
Gracias a Dios que no hizo falta eso, ¿no? Y todo terminó como ya tú sabes. Lo que pasa es que ahora hay que comenzar a reestructurar muchas cosas, a revisar muchas cosas, ¿no? Correctivos.
CMDTE. EN JEFE.- Muy bien, pues. ¡Me alegro, caramba, que pases un día…! Me alegro que hayas suspendido también eso, porque pienso que tú debías descansar, ¿no? Yo no sé cómo te la ibas a arreglar, pero por suerte se llevaron los equipos esos. (Se ríe)
PDTE. CHÁVEZ.- No, pero voy a ir a Maracay. Tengo que ir allá, y después voy a visitar algunas guarniciones que se mantuvieron leales, algunos pueblos.
CMDTE. EN JEFE.- Oye, tú no sabes qué conmoción produjo eso aquí en el pueblo. Es cuando yo he podido ver hasta qué grado te quiere la gente aquí. ¡Una verdadera conmoción!
PDTE. CHÁVEZ.- Me imagino la tristeza que sentirían.
CMDTE. EN JEFE.- Oye, ¡tú no sabes! Yo pocas veces en mi vida he estado tan amargado como al otro día. Yo quería… Tú sabes que yo siempre he sido optimista y todo, y seguimos en la pelea, porque apenas me levanté al poco rato, me llamó al otro día… Yo estoy durmiendo dos o tres horas, y ese día me acosté también como a las seis; a las nueve me despierto y me pongo a hacer cosas, y a las 10 y dos minutos me llamó María. Así fue.
PDTE. CHÁVEZ.- No, incluso, ¿sabes qué? Yo estaba pensando: “¡Cónchale!, si yo tengo que llegar a Cuba, con qué cara llego yo allá.”
CMDTE. EN JEFE.- Sí, sí.
PDTE. CHÁVEZ.- ¡Oye!
CMDTE. EN JEFE.- Bueno, tú sabes que tú llegabas y un avión a toda velocidad iba para allá. (Chávez se ríe) Claro, en el avión, pero fueron… Hay que investigar bien por qué hicieron toda esa porquería. Porque para mandarte a ti… Sí, por qué hicieron esa porquería, porque hay que pensar cosas peores, intenciones peores.
PDTE. CHÁVEZ.- Sí, yo estoy seguro. Había unas intenciones oscuras, porque yo estoy seguro de que para Cuba no me iban a llevar, estoy seguro. Lo que pasa es que el plan no les dio tiempo, porque fue tan rápido el plan de reacción patriótica, bolivariana… Y yo fui ganando tiempo, ganando tiempo, el documento, que sí, que no, que búsquenme el teléfono. Ganando tiempo, porque yo los veía a ellos en condiciones de debilidad, ¿tú sabes? Por los ojos, ¿no?, en los ojos, se consultaban cosas. Y apurados, estaban muy apurados porque yo firmara un documento. Y yo dándoles larga, dándoles larga, hasta que el Almirante me dice: “No vaya a firmar nada, que por ahí como que viene Baduel al rescate.” Y entonces, ahí me dieron a mí, pues, los aires de la victoria.
Pero, claro, esto no es victoria. Yo pienso que esto más bien es una lección, una lección, porque hay que ajustar cosas, hay que tomar unas decisiones que no se han tomado y que…
CMDTE. EN JEFE.- ¿Y dónde está el General que estaba allí en el Fuerte, el que estaba de Jefe del Ejército?
PDTE. CHÁVEZ.- ¡Ah!, ese está preso allá en el Fuerte.
CMDTE. EN JEFE.- Él debe saber el plan.
PDTE. CHÁVEZ.- ¡Claro!
CMDTE. EN JEFE.- Hay que tratar de que se franqueen. Y el otro… Los que te visitaron allá deben saberlo también.
PDTE. CHÁVEZ.- Sí. Ahora yo mañana, pues, comienzo a enterarme, a buscar más detalles y a tomar decisiones.
CMDTE. EN JEFE.- Okey.
PDTE. CHÁVEZ.- Bien, hermano.
CMDTE. EN JEFE.- ¿Y tú crees que te puedas dormir ahora, con la excitación que has vivido hoy?
PDTE. CHÁVEZ.- ¡Oye! Tengo que dormir un rato. Pero es una excitación maravillosa, como que embriaga.
CMDTE. EN JEFE.- Sí, sí. ¡Es increíble!
PDTE. CHÁVEZ.- Es una cosa como un… Ando embriagado, bueno, de amor de ese pueblo, pero sobre todo, Fidel, este es un mensaje de compromiso, es un compromiso con ese pueblo que salió a la calle, sin armas ni nada. Claro, apoyados por los patriotas militares…
CMDTE. EN JEFE.- Pero ellos empezaron por la mañana, desde temprano iba un río para allá de gente, y rodearon el Fuerte. Porque ya había mucha gente.
CMDTE. EN JEFE.- Oye, parece que una mano divina te lleva a ti.
PDTE. CHÁVEZ.- Bueno, el pueblo, chico. Dios y el pueblo y, ¿cómo es que tú dices?, ¡Ave María Purísima! (El Comandante se ríe) ¡Ave María Purísima, cómo pasó esto!
CMDTE. EN JEFE.- ¡Tremendo!
PDTE. CHÁVEZ.- Pero ahora tenemos que fortalecernos.
Saludos te mandan Rosita y Hugo, que está aquí, ya se durmió la nieta. Estamos todos aquí.
CMDTE. EN JEFE.- ¡Qué bien! ¡Qué sean muy felices!
PDTE. CHÁVEZ.- Dale un saludo a Felipe y a todos.
CMDTE. EN JEFE.- Ellos han estado todos, todos, todos, en esto.
PDTE. CHÁVEZ.- No, yo me imagino qué sufrimiento. Te prometo…
Ahorita me llamó Khadafi por ahí, muy alegre también.
Te prometo que haré todo lo que pueda para no darte otro susto y otra tristeza.
CMDTE. EN JEFE.- ¡Bien! Junto con la tristeza hemos tenido el privilegio de ser testigos de la cosa más extraordinaria que podía imaginarse.
PDTE. CHÁVEZ.- Bien. Y yo de vivirla.
Espero verte pronto, ¿eh?
CMDTE. EN JEFE.- Sí. Tenemos que vernos. ¡Bien!
PDTE. CHÁVEZ.- Bueno, Fidel.
CMDTE. EN JEFE.- Para hablar de todo este tema. Es lo más importante, es lo que nos interesa.
PDTE. CHÁVEZ.- Así es.
CMDTE. EN JEFE.- Okey
PDTE. CHÁVEZ.- Recibe un abrazo, hermano, un abrazo.
CMDTE. EN JEFE.- Un abrazo.
PDTE. CHÁVEZ.- ¡Hasta la victoria siempre!
CMDTE. EN JEFE.- ¡Hasta la victoria siempre!
PDTE. CHÁVEZ.- Un abrazo, hermano.
Bolívar cumplió. Más de cien años después, reencarnado en Chávez, fue fiel al compromiso de volver cuando despierta, esta vez más que nunca, la conciencia del pueblo venezolano.
Por mi parte, no deseaba ocupar un milímetro de las páginas del Granma. Por ello solicité se publicara un tabloide para acompañar al Órgano Oficial de nuestro Partido.