Mostrando entradas con la etiqueta presos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta presos. Mostrar todas las entradas

lunes, 23 de noviembre de 2015

Arabia Saudí libera a criminales para luchar contra movimiento popular en Yemen

El régimen saudí ha liberado a yemeníes presos en su país para enviarlos a Yemen a luchar contra el Ejército y los combatientes del movimiento popular Ansarolá.
Según un documento al que ha tenido acceso el portal independiente Mepanorama, las autoridades saudíes han excarcelado a criminales yemeníes acusados de asesinato y violación que se encontraban en las cárceles del reino árabe, a condición de que participen en la guerra en Yemen.
El portal ha indicado este domingo que, según este acuerdo, las familias de los prisioneros yemeníes quedarán como rehenes en Arabia Saudí, pero reciben unos 1400 dólares al mes.
Además, añade que el régimen Al Saud ha utilizado este método ya en el pasado, mandando decenas de prisioneros a Siria para combatir contra el Gobierno del presidente Bashar Al Assad.
Ya anteriormente, el activista saudí Bin Yamal había tuiteado que el régimen de Riad había liberado prisioneros de Al-Qaeda para participar en la guerra de Yemen.
El pasado mes de julio, el diario estadounidense The Washington Post informó de que no solo Arabia Saudí evita atacar a Al-Qaeda en la Península Arábiga (AQPA) en Yemen, sino que los bombardeos de Riad han allanado el camino para el avance de este grupo terrorista.
El pasado 26 de marzo, Arabia Saudí lanzó una ofensiva militar contra Yemen sin la autorización de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en un intento por eliminar del panorama político yemení a Ansarolá y restaurar en el poder al expresidente fugitivo Abdu Rabu Mansur Hadi, un estrecho aliado de Riad.
Según un balance reciente de la Coalición Civil de Yemen, al menos 7495 personas han muerto y 16 058 resultado heridas por las ofensivas de Arabia Saudí en Yemen.
Los ataques han causado una crisis humanitaria sin precedentes en el pobre país árabe. De acuerdo con cifras brindadas por el Ministerio yemení de Salud, cerca de 2,5 millones de yemeníes necesitan ayuda sanitaria urgente.
Irna

lunes, 19 de octubre de 2015

CUIDADO / ¿Enviará EEUU sus presos de Guantánamo en base de Panamá?

PANAM---El-Comando-Sur-y-la-base-de-Punta-Coco-shaune-Fraser-campeon-panamericano-natacion
PANAMÁ: El Comando Sur y la base de Punta Coco / La Critica / >La base aeronaval en Punta Coco (en el golfo de Panamá), en la actualidad, tiene dos misiones. Por un lado, según el Comando Sur de EE.UU., forma parte de la red logística que tiene Washington en torno a Colombia. Según informan los boletines del Comando, la base tiene la responsabilidad de detectar las rutas que utilizan los traficantes de drogas ilícitas que salen de Colombia con dirección hacia EE.UU. Por el otro, la base de Punta Coco, según los asesores del presidente Juan C. Varela, también tiene la tarea de alojar a “criminales de alto perfil” que son enviados a la isla.
Según otras fuentes no oficiales, la base en Punta Coco podría tener otros propósitos. Hay quienes especulan que EE.UU . podría utilizarla para encarcelar a prisioneros políticos de sus guerras globales, que son detenidos sin acusaciones, por largos periodos de tiempo. Las agencias de inteligencia que operan desde Washington podrían traer ciudadanos de otros países a Punta Coco, “al estilo de los procesos extrajudiciales que aplica EE.UU. (rendición extraordinaria), donde sospechosos son secuestrados y enviados a cárceles clandestinas en otros países”. Según documentos oficiales que describen las operaciones de estos centros clandestinos, los prisioneros son sometidos a torturas y tratos crueles.
El centro carcelario insular podría tener otro objetivo: servir de prisión para trasladar a los privados de libertad, o algunos de ellos, actualmente detenidos en la base militar de EE.UU. en Guantánamo. Hace 8 años, el presidente de EE.UU., Barack Obama, prometió en su campaña electoral que cerraría la prisión en la base de Guantánamo. Sin embargo, la complicada legislación que creó la nefasta mazmorra en el extremo oriente de la isla de Cuba le ha impedido obtener su objetivo. Hay quienes especulan con la posibilidad de que el Gobierno panameño, para obtener el beneplácito de Washington, se preste para alojar a los prisioneros políticos de origen árabe, afgano y paquistaní en Punta Coco.
La base de Punta Coco, a 107 kilómetros de la ciudad de Panamá, fue construida por el Comando Sur de EE.UU. hace seis años a un costo de $73.5 millones. La cárcel es administrada por el Servicio Aeronaval (Senan), una institución creada por decreto ejecutivo hace 15 años. La Constitución Política de Panamá señala, expresamente, que no se crearán fuerzas armadas en el país. Sin embargo, por insistencia de EE.UU., se creó el Senan e, igualmente, el Servicio Nacional de Fronteras (Senafront). Ambas fuerzas operan independientemente de la Policía Nacional. El Sistema Penitenciario Nacional, del Ministerio de Gobierno, encargado de todos los centros carcelarios del país, fue excluido de Punta Coco.
La cárcel de Punta Coco también es responsabilidad del Senan, que depende del Ministerio de Seguridad Pública. Esta dependencia también fue creada hace un par de lustros por insistencia de Washington. Se supone que centraliza todas las actividades asociadas con las políticas de “seguridad nacional” que forman parte de la política global de EE.UU.
En julio de este año, la avioneta en que una delegación militar norteamericana que regresaba de Punta Coco se estrelló cuando llegaba a un aeropuerto de vuelos domésticos en la ciudad de Panamá. Los 6 militares norteamericanos, entre ellos el jefe de la Oficina de Cooperación de Defensa de la Embajada, un colombiano no identificado y el piloto panameño salieron ilesos del accidente.
Según la información que se filtró del incidente, el grupo de militares “fueron a inspeccionar el radar que Panamá está construyendo en la base de Punta Coco”. Según fuentes norteamericanas, el Gobierno panameño está instalando un total de 19 radares en diferentes bases aeronavales distribuidas en ambas costas del país.
Según la misma fuente, el gobierno del presidente Varela mantiene un silencio total sobre las bases y los radares. En el caso de Punta Coco, el Grupo HSC, que trabaja para el Comando Sur, ha construido” a un costo de $5 millones” una instalación eléctrica con capacidad para generar 40kW. La página de internet del Comando Sur informa que la instalación fue construida para su uso. El Comando también invirtió casi $4 millones en la construcción de unas barracas y un muelle. EE.UU. justifica estos gastos señalando que Punta Coco “se encuentra en una zona peligrosa de tráfico de drogas (ilícitas)”. Además, la base es parte del “plan estratégico del Comando Sur para mejorar la capacidad de su socio (Panamá) en la captura (de sospechosos) en un ambiente marítimo”.

viernes, 18 de septiembre de 2015

Presos de California dan un duro golpe al confinamiento en solitario

55d78b8792c7a
SONALI KOLHATKAR – Activistas celebran un duro golpe al complejo industrial de prisiones y el sistema condenado a nivel mundial de los Estados Unidos de encarcelar en masa. El 1 de septiembre de 2015, un juez federal finalmente anunció un acuerdo en la demanda contra el uso cruel y prolongado de la incomunicación en California, en un caso que se había prolongado durante 2 años.
Las autoridades penitenciarias en el estado han confiado en la bárbara práctica del aislamiento casi total para una fracción significativa de presos en base a su supuesta afiliación a las pandillas. Según Amnistía Internacional, “se cree que ningún otro estado ha mantenido tantos presos en aislamiento indefinido por períodos tan largos”. Como resultado del acuerdo, miles de presos serán liberados en la población general de la prisión, donde podrán satisfacer sus necesidades humanas básicas de interacción social. Lo más importante, los 78 presos de California que han sido aislados durante inimaginables 20 años o más, ahora encontrarán alivio.
Uno de esos 78 reclusos, un hombre llamado Todd Ashker, fue el principal demandante en el pleito recién instalado. Ashker ha pasado 25 años en confinamiento solitario en la tristemente célebre prisión estatal de Pelican Bay.
En una entrevista para Uprising, hace poco hablé con la hermana de otro preso que pasó inclusive más tiempo en una Unidad de Vivienda de Seguridad (SHU) en la misma prisión que Ashker. De sus 30 años de prisión, el hermano de Cruz Gallegos, Víctor, pasó 26 años en régimen de aislamiento.
“Se le dijo que era una amenaza, que alguien en el anonimato dijo que él era una amenaza para los presos y por eso estaba alojado en una SHU”, dijo la hermana de Víctor. Ser encerrado en una caja y esencialmente olvidado por una razón tan trivial es alucinante. Como Atul Gawande escribió en The New Yorker, “simplemente para existir como un ser humano normal se requiere la interacción con otras personas”. Al hermano de Gallegos le fue negada esa interacción durante 26 años.
Los estudios de los efectos que el confinamiento en solitario produce en el cerebro humano evidencian la degeneración definitiva de algunas habilidades básicas. En un artículo de 2006 publicado en la Revista de Derecho y Política, el Dr. Stuart Grassian, un psiquiatra certificado con décadas de experiencia en la Escuela de Medicina de Harvard, afirmó que el confinamiento solitario “puede causar daño psiquiátrico severo”, y que “incluso unos pocos días de régimen de aislamiento previsiblemente cambiarán el patrón de un electroencefalograma (EEG) hacia un patrón anormal característico de estupor y delirio”. En 2011, el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la tortura, Juan Méndez, publicó un informe advirtiendo que el confinamiento solitario “puede equivaler a tratos o penas crueles, inhumanas o degradantes e incluso tortura”.
Y así, durante más de 26 años Víctor Gallegos permaneció en estas condiciones, solamente la interacción con miembros de su familia durante las visitas a través de un panel de vidrio grueso y conversando por un teléfono. En medio de lágrimas, Gallegos me explicó lo que el aislamiento prolongado ha significado para su hermano: “Veintiséis años de soledad, de no tener a nadie a quien tocar o alguien para acariciarlo o darle algún tipo de afecto, porque eso no está permitido”.
Las celdas (SHU) de la Prisión Estatal, Pelican Bay, no tienen ventanas, lo que significa que durante 26 años Víctor nunca vio el sol o la luna. Recientemente fue trasladado fuera del aislamiento a la Institución Correccional de California en Tehachapi, donde finalmente comenzó a interactuar con otros presos y se expuso, aunque de forma limitada, a la luz solar y aire fresco. “Estaba muy emocionado de tener una celda con ventana”, dijo Gallegos. “Por la noche, cuando estaba mirando hacia fuera no podía decir lo que estaba mirando. Era la luna. No había visto la luna en tantos años que no la reconoció al principio”.
“Él es muy sensible al ruido”, dijo Gallegos de los efectos relacionados al confinamiento. “Si estamos hablando él piensa que estamos hablando demasiado alto. Y siempre se gira para ver quién está detrás de él. Oye las voces de la gente y se da vuelta para ver de dónde viene el ruido”. Es vergonzoso que los Estados Unidos han liderado el mundo en el uso del aislamiento como una táctica para someter a los prisioneros. El lenguaje florido del secretario de Estado John Kerry en el sitio web del Departamento de Estado de Estados Unidos desmiente su hipocresía sobre los derechos humanos:
La lucha fundamental por la dignidad ha sido una fuerza impulsora en la historia humana en todo el mundo, y lo que nos impulsa hacia ella es un conjunto de valores universales y aspiraciones. La vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad son ideales que no pueden ser contenidos por las fronteras nacionales o costas oceánicas. Es por eso que es especialmente preocupante que tanta gente en tantos lugares se enfrente a grotescas restricciones en sus libertades y derechos de sus propios gobiernos.
De hecho, los estadounidenses deberían sentirse disgustados de que la más “grotesca” de las restricciones se encuentra en las cárceles de Estados Unidos. La mayoría de los presos en todo el país que están sometidos a régimen de aislamiento se encuentran en California. Y mientras el uso de la tenebrosa práctica se ha frenado en ese estado, la mayoría de los otros estados siguen confiando en ese método. El Relator de la ONU sobre la Tortura, recriminó a los Estados Unidos, junto con países como Kirguistán, Egipto, Bahrein, Libia, Yemen y Bielorrusia por someter a los presos al régimen de aislamiento.
La victoria legal que ahora limita el uso del aislamiento de prisioneros en California es de los reclusos y sus familias. Hace dos años, cerca de 30 mil presos en California (Victor Gallegos incluido), que era alrededor de dos tercios de todos los reclusos en el estado, llevaron a cabo una huelga de hambre para protestar por el confinamiento en solitario. Fue considerada la más grande huelga de hambre de prisioneros en la historia del estado, y posiblemente en la historia del mundo. La huelga se informó ampliamente en los medios de comunicación internacionales, arrojando luz sobre el sufrimiento invisible de los reclusos en California. Gallegos también acredita al activismo de las familias de los internos fuera de los muros de la prisión.
“Nosotros somos sus voces. Es muy importante para nosotros que el mundo sepa, que el público sepa lo que las prisiones de California están haciendo, cómo los están torturando”, dijo Gallegos.
El grupo del que Gallegos es miembro, Familias de California contra la Incomunicación (CFASC), trabajó en conjunto con grupos de abogados como el Centro para los Derechos Constitucionales (CCR) para llegar a este acuerdo histórico.
“He esperado tantos años este día”, dijo Gallegos. “Pensé que nunca iba a salir de Pelican Bay. Pensé, que si salía, iba a estar en una caja”

martes, 9 de junio de 2015

En libertad preso de EEUU tras 43 años en una celda de aislamiento siendo inocente

2
Albert Woodfox, exintegrante de los Panteras Negras, ha sido puesto en libertad después de pasar los últimos 43 años en una celda de aislamiento en Luisiana, Estados Unidos.
Woodfox, acusado junto a otros dos miembros de los Panteras Negras del asesinato del funcionario de prisiones Brent Miller, había vivido separado del mundo, incluidos los otros reclusos, desde el 18 de abril de 1972, el periodo más largo de aislamiento de un preso en la historia de EEUU.
Objeto de numerosos cacheos y registros diarios, incluido el examen de los orificios corporales, Woodfox solo tenía permitido abandonar su celda tres veces a la semana durante una hora.
James Brady, el juez que ha decretado su libertad, ha considerado que los juicios en los que se condenó a Woodfox fueron declarados “anticonstitucionales”, y afirma que “no tiene confianza en que el Estado celebre un tercer juicio justo”.
Sin el habeas corpus dictado por el juez, Woodfox, efectivamente, habría sido juzgado por tercera vez, algo que Brady considera injusto, entre otras razones, porque todos los testigos están muertos.
El juez también concluye que la condena de Woodfox se produjo gracias al testimonio de tres reclusos, hoy fallecidos, y cuyo relato considera dudoso.
En el caso de dos de ellos explica que nunca fueron cuestionados por segunda vez luego de que salieran a la luz posibles “alicientes e incentivos” que habrían motivado su testimonio, mientras queel tercer testigo ocular, Joseph Richey, que afirmó haber visto al acusado en el lugar del crimen, “era ciego”.
Woodfox, Robert King y Herman Wallace, los otros dos Panteras Negras juzgados y condenados por la muerte de Miller, formaban el grupo llamado Los 3 de Angola, por la prisión del mismo nombre.
King, que fue liberado en 2001, pasó 29 años en una celda de aislamiento, mientras que Wallace estuvo 41 años y murió de cáncer el pasado año, pocos días después de ser excarcelado.
El fiscal general de Louisiana, James “Buddy” Caldwell, ya ha adelantado que recurrirá la decisión del juez James Brady.

sábado, 7 de febrero de 2015

¿Por qué hay tantos reos en prisiones de EEUU?

54d604b972139eb2038b45b1
RT – La reforma de la justicia penal es un tema político bastante polémico en EE.UU., pero lo que sí es cierto es que la población carcelaria del país es demasiado alta. John Pfaff, profesor asociado de la Facultad de Derecho de la Universidad de Fordham, ofreció una nueva visión del problema.
Después de 1991 la población carcelaria siguió aumentando en el país norteamericano, aunque el índice de la delincuencia disminuía constantemente. Actualmente, EE.UU. ocupa el primer lugar en el mundo por cantidad de encarcelaciones: el número de reclusos estatales y federales supera los 1,57 millones, según el portal Slate.
Algunos políticos opinan que la encarcelación masiva se debe al resultado de la lucha contra las drogas, por lo que se han centrado en la elaboración de leyes de drogas menos punitivas que no obliguen a los jueces a imponer castigos fuertes para las personas que han cometido delitos relativamente menores. Según Pfaff, ninguno de estos esfuerzos ayudó a solucionar el problema, ya que se basan en una falsa comprensión de por qué se produjo ese auge de encarcelaciones.
Las condenas más largas han sido una causa importante del auge, opina Pfaff, así como la aparición en los últimos 30 o 40 años de numerosas leyes más severas. El profesor destaca que el número total de personas que están siendo arrestadas ha caído, pero se envía un número cada vez más elevado de ellas a la cárcel.
Pfaff también explica el crecimiento real de la población penitenciaria con las acciones de los fiscales de distrito que envían cada vez a más personas a la cárcel. En las últimas dos décadas los fiscales de distrito se han puesto mucho más “agresivos” en la forma de presentar cargos, cree Pfaff.
Es posible que se deba al hecho de que están pensando en las próximas elecciones y “siguen siendo duros con el crimen porque quieren convertirse en fiscales generales o gobernadores”. Por lo tanto, el profesor afirma que el auge del crimen elevó el estatus de los fiscales, y tal vez sus ambiciones políticas. Pero el problema consiste en que el fiscal de distrito es una figura políticamente muy independiente, ya que es elegido directamente a nivel del condado y no va a someterse al Gobierno federal. Por ello, de momento no puede haber ninguna solución centralizada capaz de mejorar la situación.