lunes, 8 de agosto de 2011

Las democracias

¿Es compatible una democracia real y una democracia liberal? No es suficiente con controlar a la banca, es necesario adueñarnos de nuestro trabajo, acabar con la propiedad privada.

¿DRY? Es ideal y positivo que el pueblo tenga el poder político. Pero una democracia es estéril sin conseguir previamente el poder económico del país
Ya es más que conocido el movimiento 15-M, incluso no hace demasiado publicaron unas encuestas y se ve que 6.800.000 personas aproximadamente han participado en algún evento organizado por Democracia Real Ya o sus delegaciones en las grandes ciudades de España. También, ya son conocidas sus peticiones, bastante lógicas, son quince puntos que reclaman equidad social, protección al sector menos pudiente, control de aquellos que han causado el derrumbe financiero mundial, mayor transparencia política y de las clases privilegiadas y una representación real de los votos de los ciudadanos en las cámaras estatales.
El hecho es que lo que dicen está muy bien, pero me sorprende que siendo quienes son los que llevan el 15-M, mayoritariamente, jóvenes formados de clase baja y pequeñoburgueses no haya habido aún una reflexión sobre las democracias en si.¿Es compatible el capitalismo y una democracia real? ¿Es compatible una democracia real y una democracia liberal? El hecho es que es peligroso entrar en estos temas porque nos empezamos a posicionar de verdad e incluso surge una palabra que suena mal cuando se pretende atraer a las masas: la palabraanticapitalista.
A mi forma de ver es incongruente apostar por una democracia real y el sistema capitalista a la vez. Cuando aceptas por bueno el sistema capitalista estás aceptando las leyes del mercado. ¿Quién obliga a los gobiernos a la aplicación de recortes en prestaciones sociales y reformas en el sector pensiones y trabajo? Sin lugar a dudas los mercados. El Estado, como casi cualquier empresa, funciona a partir de su circulante, es decir, de lo que les prestan los bancos. El Estado se lo pide a los mercados y los mercados tienen derecho a no prestarle. La pregunta es: ¿Por qué los mercados tienen que prestar dinero a los Estados? ¿Por qué?¡Qué malos que son los mercados! Hombre, pues, posiblemente, pero si aceptamos las reglas previas del capitalismo los mercados tienen todo el derecho a no prestar su dinero a nadie, en este caso porque somos, según ellos, sospechosos de no poderlo devolver. Y en ese momento llegamos a los planes de ajuste del gasto (para no tener que pedir tanto a los mercados) y las reformas laborales (para dar credibilidad y apariencia de solvencia a los que nos tienen que prestar). Y he aquí la indignación, he aquí el nacimiento del 15-M.
Pero, ¿todo este tinglado de dónde viene? Bueno, pues viene de la Revolución Francesa(1789). Ésta supuso un cambio brutal, el paso de los absolutismos a las democracias, pero, no obstante, democracias liberales. Todo un engaño. La democracia liberal, es decir, la parlamentaria queda demostrado que es una auténtica farsa, por el simple hecho que unir conceptos como democracia y liberalismo es toda una contradicción. El liberalismo, se rinde a las corrientes de los mercados y aboga por la libertad del capital (no de las personas) y se rige por el interés de quien tiene el capital. El sistema liberalista, que pretende optimizar al máximo el beneficio del rico, es contradictorio con los intereses de la clase trabajadora, ergo, de la democracia popular.
Puestos a soñar, imaginemos que en cierto momento conseguimos una democracia popular.El margen de maniobra seria mínimo. Podemos conseguir una democracia real pero seguiría mandando el mercado. Aunque en los parlamentos desaparecieran los liberales (la derecha), los trabajadores no tendrían el poder total del país, lo tendría el capital. ¿Por qué? Porque estaríamos en las mismas, el mercado tiene todo el derecho a no prestarnos su dinero, pues, si no hacemos lo que nos mandan se inicia el proceso de descapitalización y con él el cierre de empresas y la fallida del país.
Por eso, está muy bien pedir una democracia real (es decir, popular) pero éste tipo de democracia es estéril e inservible si no se tiene el poder previo del capital, si no se arranca de las zarpas del rico los medios de producción y se erradica la propiedad privada. En el momento en que el pueblo tenga el poder económico del país podremos y deberemos luchar por la democracia; pero sin un repartimiento justo previo de la riqueza el destino de la clase trabajadora siempre será la subordinación al capital privado. Para acabar con los mercados, debemos acabar con la propiedad privada, la piedra angular del capitalismo.
Hablo de revolución. Sin duda, esta revolución que supondría dar el poder a los trabajadores seria un paso de gigante en la historia de la humanidad. Pero la pregunta que surge ahora es: ¿Cómo? Agotada ya la vía parlamentaria (estéril y lenta) surge la posibilidad de arrancar el poder económico de forma violenta, como hizo el liberalismo en la Revolución Francesa, corrieron ríos de sangre, muchos de ellos innecesarios. O el intento utópico de hacerlo pacíficamente. Mi posición es indefinida al respecto, la revolución la tiene que hacer la gente, y ellos deben decidir como, porque el trabajador, que acumula todoslos deberes en esta sociedad se le debe otorgar en tiempos de revolución todos los derechos. Lo que dice la historia es que las revoluciones populares (no burguesas, como la francesa) siempre han sido reprimidas por el Estado y esta represión violenta que se aplica al trabajador ha debido ser respondida con violenciapor parte del pueblo. Es evidente, el pacifismo es bueno, porque la muerte nunca es sistema; pero el pacifismo a ultranza es una tontería, si los trabajadores creen que la situación es injusta y la quieren cambiar, la deben cambiar; y si no se les permite cambiar la situación se deben levantar en armas contra el opresor.
Pero todo esto no será posible sin algo vital: la verdad. La verdad acompañada de un rigor periodístico. Igual que un pueblo sin educar es un pueblo fácil de engañar (Ernesto el Che Guevara) un pueblo desinformado también es un pueblo fácil de engañar. Ejemplo, un caso actual y muy hipócrita, la concepción del 15-M por parte de los partidos políticos y de los medios antes y después de las elecciones municipales y autonómicas (20-M). Al inicio, todo era un guiño al movimiento, la izquierda y la derecha aplaudían la situación. Ahora, con el poder en la mano, los partidos en el poder que guiñaban al movimiento sacan a los cuerpos de seguridad a reprimir las movilizaciones y los medios de comunicación difaman y deforman los actos del movimiento 15-M.
Desgraciadamente, el 15-M puede suponer una válvula de escape para que el sistema siga adelante. Una manera de quitar presión a la olla para que no reviente. Una forma más para desfogar la rabia por tanta injusticia social sin profundizar en la revolución. Por eso, la revolución debe ser constante, imparable y sin perder el objetivo final, sino, será otro Mayo del 68.
El camino es difícil, muchas veces parecerá imposible y hay la posibilidad de que no lleguemos a nada, pero nuestras ideas deben seguir ahí, en movimiento, como una brújula que nos indique cual es el camino que debemos seguir, al fin y al cabo, lo que queda es el camino recorrido. Si no andas, estás perdido.

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