Miles de japoneses han pedido el fin de la energía atómica en el primer aniversario del accidente en la central nuclear de Fukushima, que mantiene evacuadas a más de 80.000 personas.
Gara
La llamada "Gran Marcha de Tokio" ha comenzado poco después de que la multitud reunida rindiese homenaje a las víctimas con un minuto de silencio a la misma hora en que hace un año se produjo el terremoto de 9 grados en la escala de Richter que desató un tsunami que costó la vida a más de 19.000 personas.
Entre una fuerte presencia policial que ha seguido de cerca la marcha por el distrito comercial de Ginza y la zona de ministerios de Kasumigaseki, los participantes (45.000 según los organizadores y 6.800 según la Policía) han sido divididos en grupos para no entorpecer las calles en una soleada tarde.
La crisis nuclear obligó a decretar una zona de exclusión de 20 kilómetros en torno a la planta de Fukushima Daiichi por alta radiación, lo que ha supuesto la evacuación de todos los municipios de ese área, mientras que decenas de miles de personas han abandonado zonas más alejadas también afectadas por la radiactividad.
Tras el accidente nuclear 52 de los 54 reactores nucleares de Japón están detenidos por seguridad o revisiones rutinarias, lo que ha disparado las importaciones de hidrocarburos, los llamamientos para un consumo responsable y las voces que piden fuentes alternativas.
Hoy, el primer ministro japonés, Yoshihiko Noda, ha indicado en una rueda de prensa que tras evaluar los resultados de las pruebas de seguridad se consultará con las autoridades locales su posible reapertura, aunque evitó poner una fecha.
Tras Fukushima, el Gobierno nipón ha señalado que reducirá su dependencia de la energía nuclear, pero todavía no ha diseñado un plan ni establecido objetivos concretos.









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