lunes, 2 de diciembre de 2013

La esclavitud moderna en el mundo árabe

La esclavitud moderna en el mundo árabe no está basada en el color de piel o en otras características fenotípicas sino en la subirdinación legal
La llamada a la oración salía ruidosa de la mezquita cercana. Como saudíes se dirigieron a la mezquita Manhufa el 4 de noviembre, los autobuses del gobierno iniciaron su marcha para llevarse 23 mil trabajadores extranjeros a centros de deportación para luego sacarlos del reino.
Manfuhah es una localidad de trabajadores de Riyadh la cual fue escenario de violentos choques entre trabajadores extranjeros y desconfiados ciudadanos hasta el 4 de noviembre. La tasa de desempleo es particularmente alta en ese lugar, llevando la ira de la población hacia los trabajadores extranjeros quienes, según la población local, roban sus empleos.
Los disturbios fueron consecuencia de la controversial reforma laboral en Arabia Saudita que afectó a los trabajadores extranjeros que fue consecuendia del aumento de la tasa de desempleo la cual alcanzó un 12 %. Los legisladores sauditas calcularon que mediante la deportación de trabajadores inmigrantes las oportunidades laborales se abrirían para los desempleados saudíes en sectores como servicios, actividades religiosas y labores manuales.
La laxa legislación que alguna vez facilitó que la población de inmigrantes llegara a 9 millones -la más grande en el mundo árabe- y permitió la explotación y deshumanización económicas ahora exigen como requisito la Kafala para la estancia legal en el país.
Aunque para 4 millones que no pueden conseguir ese requisito, de no conseguirlo la ley exige su repatriación. En contraposición con las llamadas a oración musulmanes, dicha legislación legal fomenta una violencia xenofoba y persuade a muchos trabajadores inmigrantes -quienes son percibidos y tratados como esclavos- a dejar el país.
Furia Xenofoba
En los días previos al 4 de noviembre, Arabia Saudita se convirtió en un escenario de violencia contra los trabajadores extranjeros, particularmente en Manfuhah, donde se dasató la persecución contra los indeseables “esclavos” tanto por actores públicos como privados.
El escenario de golpes y sangre contra los trabajadores inmigrantes en Riyadh, la mayoría de ellos africanos, evoca la violencia contra Alem Dechessa en las calles de Beirut en marzo de 2012. Dechessa se suicidó poco después y su muerte llevo al debate público -por primera vez- en los medios masivos el tema de la esclavitud de los trabajadores domésticos etiopes no sólo en Líbano sino en todo el mundo árabe. Sin embargo la violencia hacia los trabajadores inmigrantes en Arabia Saudita, aún así, es mayor.
El número de trabajadores en Arabia Saudita es mayor que la mitad del toral de su fuerza de trabajo, e incluso mayor que las poblaciones de Líbano, Kuwait y Qatar combinadas, donde los trabajadores inmigrantes enfrentan condiciones similares a la esclavitud. En Manfuhah solamente, tres trabajadores fueron muertos, cientos lastimados y miles arrestados.
Más alla del binario “arabes” vs “negros”
El Saudi-centrismo -alimentado por un nefasto cocktail de rígido sectarismo, casismo, clanismo y un estado promotor de la xenofobia- distingue la esclavitud saudita de sus análogos regionales. El racismo está en franco declive pero esto es totalmente distinto en Arabia Saudita. Donde se usa “Negro” y “Árabe” como monolíticos indicadores hoy en día y con ello el esclavo pierde la perspectiva de otros millones de no africanos inmigrantes que sufren esclavitud en el reino.
“Negro ” en Arabia Saudita no existe simplemente para etiquetar a los africanos sino también para definir un estatus legal marginal. No es una identidad uniforme, pero es un status que cambia acorde al contexto nacional. En Arabia Saudita “negro” implica la diversidad de población de trabajadores inmigrantes que no tienen derechos legales y son vulnerables a no estar bajo supervisión de las autoridades saudíes.

Imagen
Reuters

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