martes, 31 de julio de 2018

Madre de Assange denuncia presiones políticas y financieras a Ecuador para que expulse a su hijo

Una enorme presión política y financiera vive Ecuador para expulsar a Julian Assange, fundador del portal WikiLeaks, de la embajada de Quito en Londres, donde está asilado desde 2012, aseguró hoy su madre, Christine Assange.
Hace cuatro meses que no hablo con mi hijo tras la suspensión en marzo de los sistemas que le permitían comunicarse con el exterior por parte del Gobierno ecuatoriano, comentó Christine en una entrevista al sitio web World Socialist publicada aquí por el portal digital ecuadorinmediato.com.
Un comunicado oficial del ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana declaró que esa medida fue adoptada ante el incumplimiento de Assange del compromiso escrito asumido con el Gobierno a finales de 2017, de no emitir mensajes que supusieran una injerencia en relación con otros estados.
La madre del comunicador australiano resaltó que el verdadero peligro está en si lo desalojan de esa sede diplomática, situación que permitirá a Estados Unidos procesarlo por falsas acusaciones.
Agregó que el tratado de extradición entre Reino Unido y Washington es irregular, y que el fundador de WikiLeaks enfrenta procesos ilegales y antidemocráticos en todo momento, además de que el Gobierno estadounidense está decidido a atraparlo.
Podrían encarcelarlo durante años e incluso ejecutarlo bajo la Ley de Espionaje de 1917, advirtió.
Christine Assange comentó sobre las interferencias de Estados Unidos en las elecciones ecuatorianas y las revelaciones del libro Inside the Company, del exagente CIA Philip Agee, sobre operaciones y métodos utilizados para derrocar gobiernos, alterar comicios o cambiar políticas a favor de Washington.
La Administración estadounidense le teme a WikiLeaks porque a diferencia de otras organizaciones, revela la estructura global de la corrupción, dijo.
Desde 2012, Julian Assange recibió asilo en la embajada ecuatoriana en Londres porque Quito consideró que su integridad física estaba en peligro.
Entonces pesaba sobre el ciberactivista una orden de captura por un supuesto delito sexual en Suecia, que nunca se pudo probar, pero el principal temor era y es su posible extradición a Estados Unidos, donde sería juzgado por la difusión de numerosos documentos clasificados por el Gobierno de la nación norteña.
PL

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