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martes, 17 de julio de 2018

Croacia, el equipo que hizo historia: ¿La expresión del nuevo fascismo en Europa?




























Por Mónica Maristain / Resumen Latinoamericano/ 14 de julio 2018
La selección croata pone las cosas difíciles. No sólo canta canciones fascistas cuando le gana a un equipo, sino que en un ataque contra el país anfitrión está a favor de los “antirrusos”, con el tema de Ucrania. Las cosas en Europa van de mal en peor, la linda presidente Kolinda tiene un desempeño que habla del nuevo fascismo en el continente.
Bajo el mandato de la ahora famosa presidenta Kolinda Grabar-Kitarovic, Croacia expulsó a refugiados sirios, obligó a las mujeres a llenar formularios sobre su conducta sexual para poder acceder a anticonceptivos y restringió el acceso a hospitales públicos a la minoría gitana.
Claro que durante el Mundial de Futbol, Kolinda abrazó uno por uno a los jugadores croatas y se pagó de su bolsillo los pasajes a Rusia y eso la hizo famosa.
Croacia, finalista junto con Francia del campeonato, no la pone fácil ante los simpatizantes de todo el mundo. Tras derrotar por 3 a 0 a la selección argentina, los jugadores europeos entonaron una tema que hace apología del fascismo y poco a poco, los croatas fueron haciéndose fama de no medirse en la difícil situación política que atraviesa su país, sobre todo frente a Serbia.
Un video publicado por el jugador croata Dejan Lovren muestra las celebraciones del equipo después del 3 a 0 contra el equipo albiceleste. En la grabación se ve a varios jugadores cantando “Bojna Cavoglave”, un tema de la banda Thompson, célebre por hacer apología del régimen fascista croata de la Ustacha durante la Segunda Guerra Mundial.
La canción contiene la frase “Za dom spremni” (“Por la patria, ¡listos!”), eslogan de campaña y saludo habitual de la Ustacha, nacida en 1929 como una sociedad secreta y convertida después en un movimiento fascista.
Además de estos cantos fascistas, hay un caso de corrupción que salpica nada menos que a su gran estrella, el centrocampista Luka Modric.
El jugador del Real Madrid lleva tiempo involucrado en una trama en la que empieza a mutar de figura secundaria en protagonista. Modric está acusado de falso testimonio en un juicio en su país y podría ser condenado hasta a seis años de prisión en caso de ser declarado culpable. La acusación sostiene que Modric mintió en el juicio contra el ex directivo del Dínamo Zagreb Zdravko Mamic, condenado por malversación de fondos. Citado como testigo, el futbolista declaró en su momento haber pactado una partición de la suma de su traspaso del Dínamo al Tottenham Hotspur, pero después negó esa versión.
No es la primera vez, ya Josip Simunic había sido suspendido por 10 partidos por haber cantado “Bojna Cavoglave” en el Mundial de 2014 y en 2015, la UEFA castigó a la federación croata con una multa de 50 mil euros y un partido sin público durante las eliminatorias para la Europa por insultos racistas de sus aficionados. En ese encuentro a puerta cerrada tuvo lugar el siguiente escándalo, por una esvástica dibujada en el césped.
“Croacia, bien que lo sabemos, ha recogido una tonelada de simpatía por ser el más débil, por las destrezas de Modric y Rakitic y por su condición de país presidido por una mujer, la atractiva blonda Kolinda Grabar-Kitarovic, capaz de ver el partido junto al presidente de la FIFA vestida con jogging y la camiseta de cuadros blancos y rojos, y después ir al vestuario, abrazarse con el director técnico, con cada jugador y ser alguien más en la ronda de la celebración.
A veces es mejor simpatizar o no simpatizar, empatizar o empatizar, pero sin investigar demasiado. Más de una vez los propios jugadores micrófono en mano se han dirigido a la hinchada con arengas de neto corte nacionalista y más de una vez la hinchada croata ha sido sancionada por cánticos racistas.
Hace tres años, en un partido contra Italia por las eliminatorias de la Eurocopa, en Split, en la mitad de la cancha destacaba una esvástica diseñada por las hábiles manos de un podador.
Por ahí circula una foto de Luka Modric en la que festeja su gol a Willy Caballero con la mano extendida de tal forma que bien podría ser relacionada con una ofrenda al nazismo. La pregunta es: ¿qué hacemos con esa información? ¿Cómo la nominamos, cómo la clasificamos, cómo la incorporamos a la cuenta de nuestras predilecciones?
¿El futbol es el futbol y nada más o el futbol es el futbol y algo más?”, escribe en su diario del Mundial el periodista Walter Vargas. Mientras tanto, la FIFA y su Comité de Disciplina han enviado una advertencia de sanción al central croata Domagoj Vida, por el vídeo en el que grita “Gloria a Ucrania”, tras la victoria sobre Rusia, en los cuartos de final del Mundial.
Vida, autor del segundo gol croata, se grabó junto al exjugador Ognjen Vukojevic ensalzando a Ucrania tras la victoria sobre la selección rusa en la tanda de penaltis (3-4).
Las imágenes, que fueron subidas a Facebook por un periodista ucraniano, han causado un gran revuelo en el país organizador del Mundial, ya que el lema “Gloria a Ucrania” es utilizado por los nacionalistas antirrusos que se oponen a la anexión de la península de Crimea.
La FIFA sancionó a Ognjen Vukojevic con 15 mil francos suizos. Así las cosas, por Mick Jagger, por Rod Stewart y por Elton John, hubiera sido lindo que ganara Inglaterra.

Fuente:  Sinembargo

El lado oscuro de la presidenta croata que saltó a la fama


Si bien se ganó la simpatía de varios en el mundial, la mandataria es cuestionada por ser xenófoba y de coquetear con el fascismo.

Por: Medios

La presidenta de Croacia, Kolinda Grabar-Kiratovic, se ganó la simpatía de periodistas y espectadores de todo el mundo, sin embargo detrás de su sonrisa se esconde una dirigente xenófoba, amiga de corruptos y que coquetea el fascismo.

Kolinda Grabar-Kiratovic ganó las elecciones en diciembre de 2014 con el partido ultraconservador Unión Democrática Croata y un programa xenófobo y antiinmigrante. Antes, tuvo que esquivar con éxito el primer escándalo en el que se vio envuelta, cuando se descubrió que su marido viajaba gratis a costa de las arcas públicas, cuando ella fue embajadora en Washington.

Pero el escándalo que erizó el vello de muchos balcánicos (y europeos) fue cuando se dejó fotografiar con la bandera de los ustachas, los fascistas croatas que se pusieron al servicio de los nazis para exterminar judíos, gitanos y, de forma entusiasta serbios y bosnios musulmanes, sus “hermanos” balcánicos. Lo preocupante no es que su foto, posando sonriente junto a compatriotas con la bandera filonazi croata, fuese un pecado de juventud postadolescente, sino que se la tomó apenas en noviembre de 2016, durante un viaje a Canadá, ya como jefa de Estado.

En vez de dimitir (como habría hecho la canciller alemana Angela Merkel si se fotografía con una bandera nazi) la mandataria croata le quitó importancia, recordando que esa misma bandera ondeó en el Parlamento de Zagreb cuando el país luchaba por su independencia.

Quizá esto explique no sólo el ultranacionalismo arraigado entre los croatas, sino que se hayan escuchado cánticos de los criminales ustashas en las gradas de los estadios rusos, sin que nadie haya puesto el grito en el cielo.

El caso Mamic-Modric. Actualmente, la presidenta Kolinda Grabar-Kitarovic también es cuestionada por su amistad con Zdravko Mamic, un controvertido hombre de negocios, que huyó a Bosnia tras ser condenado por haber manipulado el futbol croata para ganar millones de dólares en transferencias y decidir todo de acuerdo con sus intereses.