Un tribunal estadounidense desestimó la acusación contra el FBI, de ocultar inapropiadamente información sobre el papel que tuvieron ciudadanos sauditas residentes en Florida, en la financiación del 11-S.
Florida Bulldog, una organización de investigaciones periodísticas, ha estado indagando en los lazos existentes entre sauditas afincados en EE.UU. y los secuestradores que dirigieron los aviones contra las Torres Gemelas y el Pentágono en 2001. De los 19 secuestradores implicados, 15 eran sauditas.
La jueza de Florida del Sur Cecilia Altonaga ha dictaminado que el FBI puede mantener en secreto ciertas partes del documento de “Resumen de la investigación del 11-S”.
El exsenador Bob Graham, quien copresidió la investigación del Congreso sobre el 11-S, se ha pronunciado en apoyo de los esfuerzos de Florida Bulldog, diciendo que el documento del FBI podría incluir información importante sobre el “presunto papel de Arabia Saudita en la financiación de los ataques”.
La decisión jurídica coincide con un informe del centro analítico británico Henry Jackson Society, que colocó a Arabia Saudita en lo más alto de la lista de los países exportadores de extremismo al Reino Unido.
Según se ha desvelado recientemente, Daniela Greene, una traductora del FBI “con autorización ultrasecreta”, viajó a Siria y se casó con un combatiente del Estado Islámico a quien debía investigar.
El escándalo se produjo en 2014, pero se ha dado a conocer recién ahora.
La empleada le mintió al FBI acerca de a dónde se dirigía y advirtió al que acabaría siendo su marido Denis Cuspert, uno de los agentes clave del grupo terrorista, sobre que él se encontraba bajo investigación.
El caso de Greene, “expone un incumplimiento vergonzoso de la seguridad nacional en el FBI”, según ha denunciado la cadena CNN.
Tras varias semanas, Greene reconoció su error y regresó a EE.UU., donde fue arrestada.
La mujer colaboró con las autoridades, con lo cual recibió una sentencia reducida de dos años de prisión. El año pasado, fue puesta en libertad.
Cuspert “no era un terrorista común”. Era un exrapero alemán que llegó a ser un influyente reclutador para el Estado Islámico y estuvo en la mira de las autoridades de la lucha contra el terrorismo en dos continentes.
En uno de los videos difundidos por el grupo, Cuspert aparecía sosteniendo la cabeza de un hombre ejecutado por oponerse al Estado Islámico.
En octubre de 2015 se informó de que Cuspert murió en Siria como consecuencia de un ataque aéreo estadounidense.
Lo que parecía imposible, parece estar sucediendo de forma sorprendente en los últimos días: una rebelión interna entre las bases de diversas agencias norteamericanas, están a punto de acabar con la carrera de Hillary Clinton y golpear duramente al establishment estadounidense.
Algo que alguna gente está calificando como “una Segunda Revolución Americana”.
A continuación reproducimos un interesante artículo de Andrew Korybko en la web de Katehon, el Thing Tank dirigido por el “filósofo de Putin”, Alexander Dugin.
Lo que expone este artículo, es algo compartido por otras voces dentro de EEUU,en referencia a lo que podría calificarse como una especie de “Revolución Blanda” contra el establishment político dominante, y cuya más reciente expresión pública, ha sido la sorprendente investigación anunciada por el FBI sobre los emails de Hillary Clinton; una revelación que podría ser, de hecho, su final político y dar la victoria a Donald Trump.
El escándalo que sacudió Norteamérica
Cada estadounidense está sorprendido de que el director del FBI, James Comey, revelara al Congreso la semana pasada que su departamento ha reabierto su investigación sobre el escándalo de correo electrónico de Hillary Clinton. Los demócratas y su gente están enfurecidos por lo que dicen es una “interferencia política” tan cercana al día de las elecciones, mientras que los republicanos no pueden creer que el mismo hombre que se negó a presentar cargos contra la ex Secretario de Estado el verano pasado esté ahora haciendo lo correcto después de haberse vendido vergonzosamente al establishment. Las reclamaciones de los demócratas sobre “la interferencia política” son totalmente infundadas, ya que el pueblo estadounidense tiene derecho a saber si el comportamiento ilegal de uno de los principales candidatos presidenciales sigue siendo examinado por las autoridades a la luz de la nueva información. De hecho, Comey no habría hecho un movimiento tan dramático si su equipo no hubiera descubierto una verdadera bomba durante su investigación sobre las perversiones sexuales de Huma Abedin y sus sospechas de posesión de pornografía infantil.
Por lo menos, Huma es culpable de perjurio por mentir bajo juramento y decir que entregó todos los dispositivos relacionados con el trabajo con los que podrían haber sido manejados cualquiera de los correos potencialmente clasificados de Hillary. Este descubrimiento plantea preguntas obvias sobre la integridad de la mujer a la que Hillary probablemente haría su Jefe de Estado Mayor si gana las elecciones, y muestra de forma preocupante a millones de estadounidenses que Clinton no tiene la capacidad de hacer llamadas al buen juicio. Esto agrava aún más todas las pruebas existentes de que es corrupta y podría proverbialmente ser la gota que desborde el vaso y convenza a los votantes de que ella definitivamente no es digna de su voto. La corrupción de los Clinton es legendaria y ya ha sido ampliamente explorada por Peter Schweizer y muchos otros afiliados a la plataforma de noticias alternativa-conservadora Breitbart, por lo que no es necesario que el presente artículo hable de ello en profundidad, aunque vale la pena tener en cuenta esto todo el tiempo.
El “Estado Profundo”
Más bien, este texto tiene como objetivo analizar qué motivó a Comey a hacer lo que hizo, así como aplicar de manera relacionada el marco interpretativo del autor del “estado profundo”, extrapolando el estado de rebelión en el FBI y la importancia que esto tiene para el establishment. Para comenzar, el “estado profundo” no es una especie de concepto “conspiratorio” como los críticos reaccionarios podrían alegar, sino que es otra forma de hablar de las burocracias militares, de inteligencia y diplomáticas de un país determinado. El autor trató ampliamente la relación que ambos candidatos presidenciales tienen con este brazo fundamental del establishment en el artículo de mediados de verano sobre “National Leadership Styles And The ‘Deep State’: Trump And Hillary”, en el cual se postuló que Hillary tiene un apoyo favorable de alto nivel dentro del Departamento de Estado y del FBI (debido a su mandato como Secretario de Estado y a la estrecha relación de Obama con la Fiscal General Loretta Lynch, respectivamente), mientras que Trump tiene simpatizantes pragmáticos en la CIA y en el Pentágono (como el ex jefe de la Agencia de Inteligencia de Defensa Michael Flynn) que entienden correctamente qué tren tan peligroso sería para el resto del mundo la política exterior de Hillary Clinton.
Esta observación necesita ser ajustada para explicar la reapertura del caso de Hillary por parte de Comey y la notificación al Congreso de que la investigación está una vez más en curso. Como se escribió anteriormente, él no habría hecho esto si hubiera alguna manera concebible de evitarlo, lo que fortalece el hecho de que cualquiera que sea la prueba que fue recuperada, es digna de este movimiento sin precedentes. Han circulado informaciones en la prensa de que la moral está en el punto más bajo de todos los tiempos entre los empleados del FBI, que sienten con fuerza que su director perjudicó permanentemente la reputación del departamento y socavó la confianza del público en general en esta rama del “estado profundo”. Muchos agentes incluso han presentado cartas de renuncia en protesta por lo que están convencidos es la corrupción incurable dentro de la institución, y The New York Post incluso encabezó un artículo a principios de octubre proclamando que “los agentes del FBI están listos para rebelarse sobre la cómoda investigación a Clinton”.
Ninguno de estos factores por sí mismos habría sido suficiente para hacer que Comey cambiara de opinión y aclarara lo que en este punto parece indiscutiblemente haber sido su propia interferencia política en las elecciones al negarse a acusar a Hillary, pero ciertamente contribuyeron a tensar el ambiente dentro de la organización en la víspera de que los agentes encontraran por primera vez los correos electrónicos de Clinton en Huma y en la computadora de su marido, Anthony Weiner.
Revuelta desde abajo
En este punto es necesario hacer una distinción entre los asociados de base del FBI y otras organizaciones de “estado profundo” y de las élites institucionales que gobiernan a esta clase. Es imposible saber sin asomo de duda cómo se dedican todos y cada uno de los empleados del “estado profundo” a mantener el establishment, pero se puede suponer que al igual que en cualquier jerarquía, el fondo de la pirámide no siempre apoyar felizmente al pináculo del poder. En este caso, agentes regulares del FBI realmente parecen estar revolviéndose contra el liderazgo de Comey tan fuertemente como legalmente pueden dentro de sus límites profesionales, sabiendo muy bien que es casi imposible (y con certeza suicida) intentar un “golpe” estereotípico contra él, pero siendo lo suficientemente conscientes de su importancia para lo que entienden sería un golpe al reglamento presidencial si continuamente vierten sus frustraciones a la prensa y hacen todo lo posible para que se sienta como un proscrito marginado. La simple realidad es que la reputación del FBI ya está arruinada a los ojos del público estadounidense, que ahora ve a la inteligencia doméstica y al cuerpo de aplicación de la ley como una extensión paramilitar del Partido Demócrata. El único rayo de esperanza que sus empleados tienen para corregir esta percepción es mostrar al país que se oponen a su director convirtiéndolos en hackers partidarios involuntarios.
Director del FBI, James Comey
Los empleados del FBI unen al departamento el sentido del deber en la protección de su patria de las amenazas domésticas, y hacen su parte para limpiar el crimen desenfrenado que se ha apoderado de la nación, para no comportarse como el aparato corrupto de un partido político u otro. La traición de Comey este verano al negarse a acusar a Hillary Clinton a pesar de la abrumadora evidencia de que ella (y más tarde, también el propio presidente Obama), había infringido la ley, golpeó a la organización con tanta fuerza porque voló por los aires todo principio no partidista en el que la mayoría de los empleados realmente cree y para cuya protección se unieron al departamento, así que cuando los agentes descubrieron fortuitamente nuevas pruebas relacionadas con el caso mientras estaban investigando el escándalo sexual de Weiner, no hubo manera de que se sentaran sobre él sin decir nada. Uno sólo puede especular sobre el tipo de conversaciones e intrigas que se sucedieron en la sede del FBI en las semanas desde que los correos electrónicos de Hilary fueron descubiertos en la computadora de Huma y Weiner, pero es muy probable que se desarrollara un suspense de “Juego de Tronos” en el que los empleados patriotas de base se enfrentaron a sus líderes en el bolsillo del establishment, y exigieron que el caso de Clinton se reabriera y que el anuncio se hiciera público para que todos sus compatriotas estadounidenses pudieran saberlo, o de lo contrario lo filtrarían a la prensa ellos mismos.
El camino de no retorno
Comey ya vendió al FBI al negarse a acusar a Clinton en primer lugar, por lo que realmente no se puede argumentar que de repente diera media vuelta para salvar la reputación institucional del departamento, aunque tampoco puede ser completamente descartado. Por el contrario, es mucho más lógico que Comey esté interesado en primer lugar en su propio bienestar personal, no comprando los informes de los medios principales controlados por los demócratas, de que Hillary está muy por delante de Trump y planea vencerlo por abrumadora mayoría, y en su lugar cubrir sus apuestas contra lo que haría si un futuro gobierno Trump decidiera investigarlo por impropiedad política después de la investidura. De hecho, el autor predijo que Trump emprendería acciones legales contra las fundaciones de Clinton y Soros si es elegido presidente, por lo que es natural que ampliara este proceso para incluir a sus colaboradores del “estado profundo”, si realmente hablaba en serio con lo de “limpiarlos/purgarlos” del poder. La única manera en la que Comey podía intentar salvarse en semejante situación era hacer el movimiento que hizo anunciando sin precedentes que el FBI había reabierto su investigación sobre uno de los dos candidatos presidenciales principales del país, un poco más de una semana antes de las elecciones. Comey realmente debe creer que hay una clara posibilidad de que Trump gane y lleve a cabo su promesa de “drenar el pantano” de la corrupción de Washington, de lo contrario no habría lanzado todo el proceso político al caos, como acaba de hacerlo.
Al ir al Congreso y contradecir la voluntad del Departamento de Justicia y del Presidente Obama, Comey señala al pueblo estadounidense tan fuertemente como puede que algo está muy, muy mal, y está también poniendo en marcha pública e irreversiblemente un proceso de investigación que podría sobrevivirlo en el caso de que caiga víctima de un “misterioso suicidio”, al igual que los montones de individuos que se han atrevido a cruzarse con los Clinton. Comey probablemente hizo todo esto por una motivación egoísta de cuidar de sus propios intereses personales y profesionales, pero independientemente de por qué llevó a cabo la acción, el resultado es que esto ha ayudado a reparar algunos de los daños anteriores que provocó a la moral de la organización y a su reputación entre la gente. Los empleados ordinarios de esta institución del “estado profundo”, sin importar lo ofendidos que estén por la cobardía de Comey este verano, ahora están llenos del objetivo de examinar los cientos de miles de correos electrónicos en la computadora de Huma y Weiner, y extraer las pruebas que ellos saben que están allí para revertir la injusticia de la que su Director es responsable. En cuanto a la ciudadanía con algún sentido común en sus cráneos, ahora debe darse cuenta de que la “profunda” revuelta de estado que tuvo lugar entre los agentes del FBI es lo suficientemente grave como para haber forzado al Director a iniciar dramáticamente una acción correctiva menos de dos semanas antes de las elecciones.
Poniéndose a la defensiva
La reapertura a finales de octubre del caso del correo electrónico de Clinton y la notificación pública que recibió el Congreso al respecto, son indicativos de una media vuelta completa por parte del Director del FBI James Comey, que sólo pudo haber ocurrido debido a una revuelta en el “estado profundo” de los agentes de la tropa dentro del FBI, que fueron animados a la acción después de encontrar fortuitamente nuevas pruebas en la computadora de Huma y Weiner. No había manera de que Comey pudiera seguir cubriendo a Clinton, y es muy probable que los empleados patriotas amenazaran con publicar las investigaciones del FBI si no se tomaba un movimiento de principios en la dirección correcta y se informaba al país acerca de lo que estaba sucediendo (independientemente de que esto fuera motivado más por sus propios intereses que por su deber cívico). Este primer episodio de un representante de alto nivel del “estado profundo” que “deserta” del establishment es significativo porque demuestra que el “estado profundo” estadounidense no está sólidamente detrás de Hillary Clinton como algunos han asumido, y que incluso dentro de las instituciones que están asociadas a ella, hay una rebelión creciente entre los empleados regulares contra sus superiores políticamente cooptados.
Esto es especialmente significativo ya que Estados Unidos se acerca a las elecciones presidenciales más históricas de su historia. Nunca antes un completo extraño como Donald Trump estuvo tan cerca de la presidencia y ha estado en condiciones de limpiar los elementos corruptos del “estado profundo” del estableciment de nuestros días. Por el contrario, esta es la primera vez que la élite del Partido Demócrata y del Partido Republicano se han unido detrás de una sola candidata (Hillary Clinton) y han disipado el mito perdurable del sistema político estadounidense caracterizado por una “elección libre y justa” entre dos candidatos diferentes. En verdad, Trump y Hillary no podían ser más diferentes entre sí en casi todos los sentidos, pero es un hecho que ambas partes se han unido para luchar contra el forastero y proteger sus propios arraigados intereses, y que la democracia nortemericana se ha revelado como el aparejo institucional fraudulento que sus críticos siempre han alegado que es. Como una prueba más de esto, el establishment y su “estado profundo”, y sus asociados públicos “afines” de los medios principales y de la “Academia” han llevado a cabo una guerra psicológica incomparable contra su propio pueblo norteamericano, desplegando incluso la tecnología de la Guerra Híbrida, teniendo al grupo extremista del “Black Lives Matter” de Soros instigando el divide y vencerás de los disturbios raciales en todo el país.
Los “salvadores” del “Estado profundo”
La razón por la que llegan a tales extremos con sus esfuerzos es porque necesitan convencer a los estadounidenses de no votar por Donald Trump el 8 de noviembre, ya que las elecciones son en última instancia eso – una elección – y el candidato con más votos gana. Por más arreglado y manipulado como está el sistema, todavía se reduce a una simple encuesta entre dos favoritos, una que sólo puede ser directamente interferida a través de actividades fraudulentas como la votación de los muertos y la manipulación pura de las papeletas electrónicas. La última opción es especialmente amenazante debido al impacto decisivo y a gran escala que podría tener el llevar esta elección a la par a favor de Hillary Clinton, y tan incómodo como sea reconocerlo, no hay absolutamente nada que el estadounidense medio pueda hacer si un plan de este tipo ya está previsto que tenga lugar. Las únicas personas que pueden detener, exponer y lidiar con este complot son las que trabajan con el “estado profundo”, en particular los elementos del FBI y de la NSA, que pueden encontrar pruebas de que esto ocurre y estar inspirados para filtrarlo a la prensa y/o obligar a sus superiores a tomar medidas.
Hasta el sorprendente anuncio de Comey, no había forma de medir cuán dividido y amotinado estaba el FBI, así como la idea de que agentes patriotas en el departamento o en cualquier otra institución del “estado profundo” escapara o actuara sobre la evidencia de un fraude en el voto electrónico pro- Clinton, sonaba a muchos como ‘buenos deseos’. De hecho, el único escenario relacionado que los medios de comunicación principales estaban dispuestos a aceptar fue el extravagante de los “hackers rusos” amañando las elecciones para Trump, una reclamación de operación psicológica que insultó tanto la inteligencia del estadounidense medio, que incluso la CNN y Time sintieron la necesidad de retroceder y refutar públicamente. Ahora, sin embargo, hay esperanza de que los patriotas del FBI, la NSA y otros, no acepten los resultados electorales si encuentran evidencia de que Hillary ‘ganó’ por fraude. Tales “salvadores” del estado profundo podrían unirse a sus colegas y presionar a sus jefes para que actúen como lo hizo el FBI con Comey durante el mes pasado, o incluso “rebelarse” filtrando el ‘arma humeante’ a los medios y viendo cómo se desata todo el infierno mientras los estadounidenses ponen en marcha su propia “Revolución del Color” contra el establishment.
¿La ‘Segunda Revolución Americana’?
La élite gobernante del “estado profundo” está asustada como nunca antes porque ya no tiene la misma cantidad de confianza en el poder que asumían ejercer sobre sus subordinados. La revuelta del FBI de octubre de 2016 fue un choque aún mayor para ellos que para el estadounidense medio, porque significa que cualquier plan de fraude en las elecciones a favor de Hillary podría ser opuesto y expuesto por los mismos sombríos aparatos que se suponía lo llevan a cabo y lo barren debajo de la alfombra. Los patriotas del FBI enviaron una fuerte señal a sus homólogos del “estado profundo” en otras instituciones cuando lograron presionar a Comey para que notificara públicamente al Congreso sobre la reapertura del caso de correo electrónico de Clinton, ya que sus compañeros ahora saben que existe una verdadera rebelión en el “estado profundo” y que tienen más apoyo de lo que podrían haber pensado. Este mensaje inconfundible está diseñado para alentar a otros patriotas a levantarse dentro de sus propias filas y oponerse al fraude electoral electrónico que Hillary y sus partidarios en la élite de “estado profundo” están tramando.
Si uno piensa en ello, lo que ocurrió en la última semana de octubre es lo más cercano que los Estados Unidos han llegado de una “Segunda Revolución Americana” y es la prueba de que en realidad hay elementos “amistosos” y patrióticos en el “estado profundo” que están dispuestos a estar con la gente en oponerse a las maquinaciones corruptas de sus superiores de la élite gobernantes del establishment. Los estadounidenses no pueden dejar de tomar nota de que algo totalmente inusual sucede y de que no todo está bien en los pasillos del poder. Nunca antes una rama del “estado profundo” se rebeló tan abiertamente contra el gobierno, y el ciudadano medio se está despertando a la espantosa perspectiva de que su propio “estado profundo” podría estar tan dividido y al borde de la guerra consigo mismo como lo están los de las ‘dictaduras antidemocráticas’ (o las de los que los medios principales convertidos en armas hacen que lo sean) que los Estados Unidos desestabilizan y tratan de derrocar rutinariamente. Los paralelos son notables y la sensación de temor que infunden no se le pierde a muchos.
Si la próxima votación no se lleva a cabo de la manera “libre y justa” que los estadounidenses esperan que sea, los “salvadores” del estado profundo intentarán llevar a cabo pacíficamente su Segunda Revolución Americana entre bastidores para tratar con esta crisis, pero frente a una insuperable resistencia institucional por parte de sus superiores elegidos por Clinton, podrían optar por la “opción nuclear” y vaciar toda la evidencia que tienen sobre esta trama a los medios de comunicación y así inducir al pueblo nortemericano a tomar la “Segunda Revolución Americana” de las sombras a las calles. Esto podría resultar en una previsible escalada de violencia y una agitación de largo alcance que ponga en marcha una reacción en cadena que es totalmente imposible de predecir con precisión. La “Segunda Revolución Americana” podía ser llevada a cabo pacíficamente en las urnas y entre bastidores por los “salvadores” del estado profundo facilitándola, o bien en las calles con un alboroto impredecible. Sin embargo, es una certeza que la Segunda Revolución Americana se desarrollará de una manera u otra, y es sólo cuestión de saber cuál de los dos será en última instancia victoriosa, si lo será la fórmula de Trump del pueblo que conquista el establishment, o la de Hillary del establishment conquistando al pueblo.
Lo que afirma Korybko en su artículo en Katehon, viene acompañado de muchas otras informaciones que están apareciendo estas últimas horas y que indicarían también, que se ha producido una rebelión en diversas facciones del “Estado Profundo” norteamericano.
CONFIRMADO: FUERON OPERATIVOS DE INTELIGENCIA DE EEUU LOS QUE FILTRARON LOS EMAILS Y NO RUSIA
Cada vez parece más claro que el hackeo de los emails de Podesta, que llevó a Wikileaks a lanzar decenas de miles de correos electrónicos de la campaña de Clinton, así como otros ataques dirigidos al Partido Demócrata, fueron el trabajo de agentes de inteligencia estadounidenses intentando salvar a Estados Unidos de una presidencia de Clinton.
La campaña de Clinton ha insinuado repetidamente que los agentes rusos eran responsables de la liberación de los correos electrónicos, pero la realidad parece ser muy diferente.
Fuentes anónimas confirman que agentes del gobierno y de las agencias de inteligencia trabajaron en tándem para proporcionar a la organización de Julian Assange los correos electrónicos de Podesta.
Esto es respaldado por el ex embajador británico Craig Murray, a quien le dijeron los miembros de la seguridad que la fuga de correo electrónico “proviene de los círculos oficiales en Washington DC”.
William Binney, informante de la NSA y ex jefe técnico de la NSA, también dijo a la web Infowars en agosto que las filtraciones de correo electrónico que han afectado negativamente al Partido Demócrata fueron llevadas a cabo por individuos dentro de la comunidad de inteligencia estadounidense que estaban enojados con Hillary, y querían vengarse.
“Hillary tiene un problema con la NSA porque comprometió el material Gamma”, dijo Binney. “Ese es el material más sensible de la NSA”.
Asimismo Steve Pieczenik, también afirmó que elementos dentro del gobierno de Estados Unidos, incluyendo al FBI y la CIA, han “iniciado un contragolpe a través de Julian Assange y Wikileaks para impedir que Hillary Clinton se convierta en la presidenta de Estados Unidos”.
Pieczenik fue Subsecretario de Estado bajo Henry Kissinger, Cyrus Vance y James Baker. Su experiencia incluye la política exterior, la gestión de crisis internacional y la guerra psicológica. Sirvió a las administraciones presidenciales de Gerald Ford, Jimmy Carter, Ronald Reagan y George H.W. Bush en calidad de sub secretario adjunto.
Pieczenik afirmó que Assange había liberado “los correos electrónicos que le dimos para minar las posibilidades de Hillary Clinton”.
Pieczenik dice que para detener lo que califica como “golpe de estado de los Clinton para cooptar la Casa Blanca, el Poder Judicial, la CIA y el FBI, gente de la comunidad de inteligencia y otros grupos de personas involucradas, se han reunido informalmente y han iniciado un contragolpe a través de Julian Assange y WikiLeaks”.
A mucha gente, esto le puede parecer una “noticia maravillosa”…
Pero también debería poner en estado de alerta a más de uno: un personaje oscurísimo como este tal Pieczenik, que estuvo bajo las órdenes de gente como Kissinger, ha trabajado o colaborado en el intento de derribo de Hillary Clinton.
Es decir, no estamos en un enfrentamiento entre “buenos y malos”, como algunos quieren ver obstinadamente, sino entre bandos diferentes de psicópatas y criminales con intereses contrapuestos, que luchan por el poder.
La conclusión que podemos extraer, es que efectivamente, ha habido la rebelión que se denuncia en estos artículos.
De hecho, si no ha habido una auténtica rebelión contra Clinton, ¿cómo se explica que a falta de una semana, el FBI realice una maniobra tan sorprendente para descarrilar de forma tan descarada su candidatura?
Todo parece indicar que estamos ante una auténtica rebelión encubierta dentro de EEUU y que Donald Trump, ahora tiene muchos números de convertirse en Presidente de EEUU. De momento, eso implicaría salvar al mundo, (muy posiblemente), del inicio de una Tercera Guerra Mundial con Rusia…aunque probablemente implicaría iniciar la (tan ansiada por algunos) guerra contra Irán durante el mandato Trump, si todo sigue a los parámetros previsibles en estos momentos, aparte de la cantidad innumerable de líos en los que un enfermo mental como Trump puede meter al mundo.
Nos libramos de una psicópata para caer en manos de un demente.
De todas formas, aún debemos esperar a ver cómo se desarrollan los acontecimientos…todo está en movimiento y los puñales deben estar volando en todas las direcciones en estos momentos…
El informe de más de 200 páginas, titulado “Ilusión de Justicia” de la ONG Human Rights Watch, publicado a finales de julio. Sobre las 500 detenciones efectuadas por el FBI después del 11 de septiembre, el informe denuncia los excesos de la agencia americana. Esta última habría empujado a musulmanes a cometer atentados, incluso financiados, con el fin de hinchar el número de detenciones y justificar leyes anti-terroristas. La defensa del FBI sería, según el organismo que “estos individuos son terroristas en potencia y que si no los hubieran empujado Al-Qaida lo habría hecho.
Son 27 asuntos controvertidos que han llamado la atención a la ONG. Para esta última, la mitad de las condenas es el fruto de montajes, y el 30% de los casos implica el papel de un agente infiltrado del FBI. “En algunos casos, el FBI había podido crear terroristas en individuos respetuosos con la ley, sugiriéndoles cometer un atentado terrorista”, resume el comunicado.
Uno de los casos más comprometidos es, el de los cuatro de Newburgh, donde los acusados han sido claramente apoyados por individuos “cuya bufonada fue shakesperiana."
Sitora Yusufiy, la exesposa de Omar Mateen, el hombre que cometió en un club gay de Orlando el tiroteo masivo más letal en la historia de Estados Unidos, ha concedido una entrevista al canal brasileño SBR en la que afirmó que el FBI le solicitó que no hable con los medios de comunicación sobre la probable homosexualidad de Mateen.
Yusufiy, inmigrante de Uzbekistán, y su actual novio Marco Días, afirmaron que después de que el asesino cometiera el ataque, agentes del FBI hablaron con ella y le pidieron que no revelara a los noticieros estadounidenses que tanto ella como su familia y otras personas creían que Omar Mateen tenía tendencias homosexuales.
Días atrás se informó que el atacante había jurado lealtad a la organización terrorista Estado Islámico cuando cometió el ataque, por lo que enseguida fue señalado como un terrorista islámico.
Sin embargo, el hecho de que Mateen fuera homosexual indicaría que el ataque pudo haber tenido otro objetivo que el FBI intenta minimizar, destaca teleSUR.
El pasado domingo, Omar Mateen, entró en el club nocturno armado con un rifle de asalto militar y una pistola con los que perpetró la masacre que se cobró la vida de 49 personas. El atacante también falleció.
Un interesante artículo escrito por Tony Cartalucci, expone una sospechosa intervención del FBI que podría haber dirigido a Omar mateen a realizar el brutal atentado en la discoteca Pulse de Orlando, Florida.
Según Cartalucci, citando un artículo publicado en New York Daily News, el terrorista Omar Mateen no solo fue sometido a dos investigaciones y dos interrogatorios por parte del FBI, sino que además también fue abordado por “confidentes” que trabajaban para la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) durante un período de 10 meses en que fue“investigado”.
Según el New York Daily News:
“Los investigadores del FBI investigaron a Mateen durante 10 meses. Ellos le presentaron a informantes confidenciales, espiaron sus comunicaciones y le hicieron seguimientos. También lo interrogaron dos veces”.
¿Por qué es importante que el FBI le presentara a Mateen a“Confidentes” o “Informantes”?
Bien, pues porque el uso de confidentes por parte del FBI en casos de terrorismo siempre sigue la misma pauta…y en este caso, el resultado habría sido especialmente demoledor.
Cartalucci nos expone el historial de anteriores casos en los que presuntos terroristas o atacantes fueron abordados por confidentes del FBI.
Para empezar, cabe destacar que se ha usado a estos informantes en anteriores investigaciones antiterroristas.
Cuando hablamos de “confidentes” o “informantes”, hacemos referencia a individuos que se hacen pasar por miembros de organizaciones terroristas; estos falsos terroristas, se acercan a los sospechosos, les convencen para que planifiquen y preparen ataques terroristas y antes de que los realicen, ayudan al FBI a detener al sospechoso, justo antes de que el ataque se lleve a cabo finalmente, con el fin de pillarlo “con las manos en la masa”.
Entre las actividades que estos informantes llevan a cabo, se incluye el suministro y la formación de los sospechosos en el uso de explosivos reales, proporcionando a los sospechosos arsenales de armas, precisamente, como los utilizados en el reciente tiroteo en Orlando, Florida, y influyendo en los sospechosos para que adopten una “ideología radical” en el transcurso de la investigación.
A los sospechosos se les da la falsa impresión de que están trabajando en nombre de organizaciones terroristas como Al Qaeda o el autoproclamado “Estado Islámico” y a menudo cultivan delirios de grandeza en ellos, generalmente aprovechando que son personas con una mente débil o incluso que están afectados por algún tipo de trastorno mental.
En ese aspecto y tal y como revela un artículo publicado en The Intercept, la oficina de Miami del FBI que investigó a Mateen, está “entre las unidades antiterroristas más activas y agresivas de la organización”
Por ejemplo, esa oficina del FBI estuvo durante más de un año, hasta este pasado abril, inmersa en una operación antiterrorista centrada en James Medina, un hombre sin hogar con problemas mentales.
Según revela The Intercept, a uno de esos confidentes del FBI (y no a Medina), se le ocurrió la idea de realizar un ataque terrorista reivindicado por “Estado Islámico”. De hecho, tras la lectura de la declaración jurada del FBI, es evidente que el informante del FBI animó y encaminó a Medina a través de todos los aspectos del ataque planeado, incluyendo el suministro de lo que Medina creyó que era un artefacto explosivo.
Al final Medina fue detenido por intentar un ataque terrorista, a pesar de que los propios documentos de los interrogatorios del FBI demostraron que Medina no poseía ni capacidad mental ni técnica para perpetrar esos ataques por su cuenta.
Otro caso que expone The Intercept sobre la oficina del FBI de Miami, hace referencia a otro supuesto terrorista, Harlem Suárez, un cubano-estadounidense de 23 años, también conocido como Almlak Benítez, a quien ex compañeros de trabajo describen como “un poco lento”. El gobierno alegó que Suárez conspiró con un informante del FBI para poner bombas en una playa en Key West, apoyando a Estado islámico. El FBI le proporcionó una mochila bomba falsa.
De hecho, y tal y como revela el mismo artículo de The Intercept:
“El tiroteo en Orlando no es el primer caso donde se plantea la oscura intervención de informantes del FBI. En 2011, cuando el FBI investigó el ataque en la maratón de Boston, perpetrado por Tamerlan Tsarnaev, los agentes no lo consideraron una amenaza.
En su lugar, más o menos al mismo tiempo, el FBI de Boston comenzó una operación encubierta de nueve meses contra Rezwan Ferdaus, que no tenía armas ni conexiones con terroristas internacionales, y cuya salud mental se había deteriorado tanto que llevaba pañales para adultos en el momento de su arresto por cargos de terrorismo”.
Rezwan Ferdaus, como Medina, recibió “asistencia” del FBI en cada paso del camino, incluyendo el hecho de que le proporcionaron 24 libras de explosivos C4, 6 fusiles AK47 totalmente automáticos y 3 granadas, según revela la propia declaración jurada del FBI.
Ferdaus fue sumergido profundamente en una ficción en la que creyó firmemente que estaba trabajando directamente con Al Qaeda durante casi un año, hasta el punto de convencerse de que “los dispositivos de detonación” que él fabricaba y pasaba a los informantes del FBI, eran “usados” en Irak para “matar” a soldados estadounidenses.
Estos ejemplos ponen de manifiesto el papel que desempeñan los confidentes del FBI en prácticamente la totalidad de sus investigaciones sobre terrorismo.
En 2010, el FBI investigó a un ciudadano estadounidense residente en Oregon, Mohamed Osman Mohamud. En su propia declaración oficial titulada, “Residente de Oregon Detenido por un complot para poner una bomba en la ceremonia de encendido del árbol de navidad en Portland”, publicado por la Oficina del Fiscal de EEUU el 26 de noviembre de 2010, se declaraba que:
“De acuerdo con la declaración jurada, el 4 de noviembre de 2010, Mohamud y los agentes encubiertos del FBI viajaron a un lugar remoto en el condado de Lincoln, Oregon, Donde detonaron una bomba oculta en una mochila como ensayo para el ataque terrorista”.
En febrero de 2012, el FBI proporcionó a otro sospechoso explosivos para lo que se convirtió en un ataque suicida frustrado planeado con la ayuda de informantes del FBI, contra el Capitolio.
USA Today informó en su artículo titulado “El FBI frustra un supuesto atentado suicida en el Congreso de EEUU” que:
“De acuerdo con un funcionario antiterrorista, El Khalifi ‘expresó interés en matar al menos a 30 personas y pretendía atentar cotra un edificio en Alexandría y un restaurante, una sinagoga y un lugar donde el personal militar se reúne en Washington antes de centrarse definitivamente en atentar en el Capitolio’, escribe Associated Press.
Durante la investigación de un año, El Khalifi detonó explosivos en una cantera en la región de la capital con agentes encubiertos. No se creyó que estuviera afiliado a Al Qaeda, según declararon las autoridades”.
Así pues, teniendo en cuenta todas estas actividades perturbadoras dirigidas por informantes del FBI durante estas “investigaciones”, el atentado en Orlando adquiere una nueva dimensión.
La presencia de informadores al servicio de agencias de inteligencia es una constante en muchos de los atentados terroristas de los últimos años.
Emad Salem, un ex teniente coronel del ejército egipcio, era informante del FBI y jugó un papel clave en los atentados en el World Trade Center de 1993.
El informante del FBI Garrett Wilson, un ex Ranger y agente de la policía militar, vendió armas a militantes musulmanes negros y se puso en contacto con el jefe de seguridad del Centro de Refugiados Al-Kifah, una presunta entidad de caridad ligada tanto a al-Qaeda como a la CIA.
Ali Mohamed, que trabajaba para la CIA y la Yihad Islámica Egipcia simultáneamente, entrenó a muyahidines en Afganistán para la CIA y más tarde se convirtió en un informante del FBI.
Antes de los ataques del 11-s, Al-Qaeda fue penetrada en numerosas ocasiones por la CIA, la inteligencia siria, y la inteligencia turca. Islamistas vinculados a actos de terrorismo también trabajaron para la inteligencia británica, entre los que destaca especialmente Abu Hamza, el imán de la mezquita de Finsbury Park en Londres.
En este caso, sabemos que Mateen estuvo en contacto con informantes del FBI, que a su vez le interrogó dos veces y se ha hecho público que Mateen era un personaje especialmente violento, que había maltratado a su esposa y que probablemente tenía un estado mental “alterado”, afectado por fantasías grandilocuentes, como de hecho, tiene su propio padre, que pretende postularse desde California y mediante videos en Youtube, como presidente de Afganistán.
Como hemos visto en los antecedentes expuestos anteriormente, Mateen reunía todos los requisitos para ser manipulado por informantes del FBI que le empujaran a cometer algún tipo de ataque terrorista…en este caso, no frustrado a última hora.
¿Darán a conocer los detalles reales de la intervención del FBI en todo este asunto?
Es muy improbable.
Pero vistos los antecedentes, no es difícil sospechar que Mateen, un personaje con ciertos problemas mentales ya de por sí, fuera empujado a realizar el atentado, creyendo hacerlo en nombre de Estado Islámico.
Podría ser que se les hubiera escapado de las manos, o pudiera ser que desde el principio el FBI planeara que este atentado no fuera un “atentado frustrado”
Después, simplemente se califica en los medios de “lobo solitario” a un simple demente manipulado por el FBI et voilá….ya tienen ustedes un atentado terrorista con el que manipular a conveniencia a la opinión pública y en el que apenas hay rastro de quién lo ha movido todo desde las sombras.
Las sospechas están ahí y no pueden ser ignoradas…