Para la dramatización de un ataque químico en la provincia siria de Idlib, los terroristas han escogido a 22 niños acompañados por sus padres en la provincia de Alepo, así lo informó el Centro ruso para la reconciliación de las partes beligerantes en Siria.
Además, también ha sido secuestrado un grupo de niños huérfanos de campamentos de refugiados para participar en el montaje. Según el organismo, se encuentran en este momento “en un edificio de la prisión de Ikab, controlada por el grupo terrorista Frente al Nusra”.
Asimismo, aseguraron que “los Cascos Blancos, junto con los terroristas, están preparándose para un uso real de sustancias venenosas a base de cloro contra los habitantes locales participantes en la escenificación, con el fin de culpar al Ejército sirio de un ataque químico”, afirmó el centro.
El Frente Al Nusra o Jabhat al-Nusra es una estirpe de Al Qaeda que se fundó en 2012 durante la agresión contra Siria que comenzó en 2011. A partir de allí, opera en este país y en Líbano, constituyendo el segundo grupo terrorista más poderoso en la región.
Su ideología es el fundamentalismo islámico, yihadismo antichiita. Su líder actual es Abú Mohamad al-Golani (al-Julani) y su sede fue Deir ez-Zor (desde 2012 hasta 2014), Harem e Idlib (desde 2014 hasta la actualidad).
Una serie de detalles indican que los terroristas y los llamados “Cascos Blancos” están organizando ataques químicos en las provincias de Idlib y Hama.
Varios medios y fuentes locales han informado que los Cascos Blancos transportaron cargamentos de gas de cloro y gas sarín a tres zonas norteñas de Idlib (noroeste) y Hama (centro-oeste), además de secuestrar a decenas de niños y llevarlos a un lugar desconocido, indicó el viernes la agencia siria oficial de noticias SANA.
Las fuentes también dicen que un grupo de la banda terrorista Hayat Tahrir Al-Sham, la rama local de Al-Qaeda, mantuvo una reunión con los miembros de Cascos Blancos en la ciudad de Jisr Al-Shughour, al oeste de Idlib, donde analizaron lanzar un ataque con sustancias químicas con la ayuda de las agencias de inteligencia occidentales.
Las fuentes también precisan que los Cascos Blancos escogieron tres ubicaciones para llevar a cabo los ataques: las ciudades de Al-Najia (en Jisr Al-Shughour), A-Hamawsh (al noroeste de Hama) y Kafr Nubbul (en Idlib).
Las fuentes añaden que los cargamentos de gas sarín y cloro han sido enviados a estas tres áreas y los niños secuestrados ya han sido trasladados desde Jisr Al-Shughour a un lugar desconocido.
Los detalles salen a la luz en un momento en que EE.UU. y sus aliados acusan al Gobierno de Siria de tratar de preparar un ataque químico en Idlib, una acusación rechazada duramente por Damasco.
A su vez, los funcionarios de alto rango de Siria han advertido en reiteradas ocasiones que los países patrocinadores de los terroristas, entre ellos EE.UU., han ordenado que usen armas químicas contra civiles en Idlib y otras zonas con el fin de incriminar al Gobierno de Damasco.
Damasco también ha recalcado que Washington busca obstaculizar la venidera ofensiva del Ejército contra Idlib, donde están acantonados una serie de grupos armados, los cuales han sido catalogados de “terroristas” por Damasco.
Otro de los niños que aparecen en el vídeo publicado por los llamados Cascos Blancos sobre el supuesto ataque químico en la ciudad siria de Duma (Guta Oriental) ha revelado que todo fue un montaje y que las presuntas víctimas ni siquiera sabían lo que estaba pasando.
Según ha informado este viernes la agencia rusa Sputnik, Mustafa, un niño de 10 años de edad que aparece como una de las víctimas en el vídeo publicado por los Cascos Blancos, ha revelado que el vídeo en cuestión no fue más que un montaje y que los menores participaron en él con la promesa de regalos, si ejecutan a la perfección las órdenes de los Cascos Blancos y los integrantes de los grupos armados.
Antes, los Cascos Blancos, una oenegé respaldada por el Occidente y conocida por sus vínculos con grupos terroristas, habían publicado un vídeo que Estados Unidos y sus aliados utilizaron como argumento para realizar un ataque con misiles contra Siria.
“Nos reunieron (a los niños) cerca del hospital y nos dijeron que si hacíamos todo correcto, nos darían galletas y patatas fritas (…) Luego nos echaron agua y los adultos nos abrazaron y corrieron con nosotros hacia el hospital. Al final nos dieron la comida que nos habían prometido y nos dejaron jugar”, ha dicho Mustafa, entrevistado por Sputnik.
Mustafa ha agregado que los integrantes del grupo terrorista Yeish Al-Islam les habían prometido más comidas y dulces a los niños, si ellos concedían entrevistas a varios medios confirmando que sufrieron los efectos de un ataque químico.
Los Cascos Blancos, financiados por varios países occidentales, están asociados con la organización y la grabación de ataques químicos de falsa bandera y han sido vistos varias veces trabajando con grupos terroristas en Siria.
EE.UU., Francia y el Reino Unido, sin presentar pruebas válidas y basándose solo en este tipo de grabaciones o fotos que circulan en las redes sociales para acusar al Gobierno sirio del supuesto ataque, llevaron a cabo una ofensiva contra Siria el pasado 14 de abril.
Un niño, que aparecía en el vídeo de los llamados Cascos Blancos junto a otras personas como víctimas de un supuesto ataque químico en la localidad siria de Duma (Guta Oriental), ha revelado la verdad sobre la grabación, que sirvió como pretexto para el reciente ataque de los países occidentales contra Siria.
Anteriormente, los Cascos Blancos, una oenegé respaldada por el Occidente y conocida por sus vínculos con grupos terroristas, publicaron un vídeo que Estados Unidos y sus aliados utilizaron como argumento para realizar un ataque con misiles contra Siria.
El canal de televisión ruso Rossiya 24 emitió el miércoles una entrevista en exclusiva con un niño que participó en la filmación del vídeo, que fue presentado como evidencia del ataque químico de falsa bandera en Duma por parte de los Cascos Blancos.
En la entrevista, Hasan Diab dice que él y su madre escucharon fuertes voces en la calle que llamaban a todos a correr hacia los hospitales. Cuando Hasan ingresó al hospital, personas desconocidas lo agarraron, le echaron agua encima y luego lo pusieron junto a otros pacientes.
“Estábamos en el sótano. Mamá me dijo ‘hoy no tenemos nada para comer, ¿qué comeremos mañana?’. Escuchamos un grito afuera, que decía ‘id al hospital’. Corrimos al hospital y tan pronto como entré, me agarraron y me comenzaron a verter agua”, relata Hasan Diab.
Su padre añade que él estaba en su trabajo cuando escuchó que su hijo estaba en el hospital. Corrió al hospital y encontró a su familia allí en buen estado de salud, se dirigió a la calle y se puso a fumar, y asegura que no se sentía ningún arma química. Conforme a sus declaraciones, los milicianos les dieron comida a todos los participantes (dátiles, galletas y arroz) y luego los liberaron.
Los Cascos Blancos, financiados por varios países occidentales, están asociados con la organización y la grabación de ataques químicos de falsa bandera y han sido vistos varias veces trabajando con grupos terroristas en Siria.
Moscú afirma tener pruebas de que Londres participó en la organización del "montaje", ejerciendo presión sobre los representantes de los llamados Cascos Blancos, entre los días 3 y 6 de abril.
La grabación del supuesto ataque químico en la localidad siria de Duma sería un montaje, así lo reveló el portavoz del Ministerio de Defensa de Rusia, el general Ígor Konashénkov.
“Hemos podido encontrar a los participantes en el rodaje de este vídeo y entrevistarlos. Hoy presentamos una entrevista en vivo de estas personas. Los habitantes de Duma describieron en detalle cómo se orquestó la filmación, en qué episodios participaron y qué hicieron”, afirmó el alto funcionario durante una rueda de prensa.
Explicó además que los principales protagonistas de la grabación, dos médicos que trabajaban en la sección de emergencias del hospital de la localidad, la única en toda la ciudad, confirmaron que “todas las víctimas que fueron llevadas al hospital no presentaban síntomas de envenenamiento.”
Los galenos relataron, cómo un grupo de desconocidos interrumpió en la sala del hospital con múltiples cámaras y llevando a niños de la mano y comenzaron a lanzarse agua los unos a los otros. Después de que las tomas fueran registradas, todos se retiraron tan rápido como llegaron.
¿Nuevo Fake News?
El general Ígor Konashénkov añadió que Rusia tiene pruebas de que el Reino Unido participó en la organización del “montaje” del supuesto ataque químico.
“Hoy, el Ministerio de Defensa de Rusia dispone también de otras pruebas que demuestran la implicación directa del Reino Unido en la organización de este montaje en Guta Oriental”, enfatizó.
Añadió que entre el 3 y el 6 de abril, Londres ejerció una fuerte presión sobre los representantes de los llamados Cascos Blancos para que prepararan la puesta en escena. Subrayó que se actuó en esas fechasconcretamente para aprovechar los bombardeos del grupo Yeish al Islam a Damasco.
El ataque provocaría una reacción de las autoridades, momento que Los Cascos Blancos deberían utilizar para grabar la toma del presunto ataque químico.
La ONG Cascos Blancos se define como políticamente neutral y no beligerante, y como una organización dedicada a la protección de los civiles en Siria.
No obstante, en los vídeos en los que rescatan a niños de las ruinas también aparecen imágenes con los mismos protagonistas uniformados y empuñando armas. Asimismo, en otras se ve cómo manipulan las filmaciones, maquillando a las víctimas y dictándoles lo que deben declarar ante las cámaras.
Grupos de la oposición armada y de la ONG Cascos Blancos acusaron a las tropas gubernamentales de haber arrojado un barril con gas cloro sobre Duma, localidad de Guta Oriental, algo que Damasco niega.
La portavoz de la Cancillería rusa María Zajárova ha publicado en su Facebook la captura de pantalla de un video supuestamente filmado en un hospital de Guta que se ha difundido en las redes sociales.
En la grabación se afirma que la gente que está presente en las imágenes ha resultado afectada por “gas cloro utilizado por el régimen sirio”.
Según la portavoz rusa, se trata de una manipulación y una campaña de propaganda basada en falsificaciones.
Medios de comunicación opositores sirios comunicaron sobre la intoxicación de 30 militantes en Ein Tarma, un suburbio de Damasco, como resultado del uso de gas cloro.
El Ejército sirio, por su parte, tachó estos informes de falsos e inventados.
Paralelamente, según denuncia la cadena RIA Novosti, que se remite a un alto cargo diplomático y militar, un grupo de ciudadanos de Turquía y de EE.UU. han llegado con un líder de Frente Al Nusra a la localidad de Al Magara, en la provincia siria de Idlib, donde planean una provocación con uso de gas sarín.
Según esta fuente, la provocación se prepara en un grande almacén tecnológico, donde, supuestamente, hay depositadas municiones rellenas con este gas nocivo.
“Existen motivos para pensar que esta provocación se llevará a cabo en las localidades de Jan Sheijún y Kafriya”, informó el alto cargo.
La provocación tendría como fin comprometer al Gobierno de Bashar Al Assad y socavar las siguiente ronda de negociaciones en Astaná, prevista para 4-5 de julio.
Pese a lo que publican distintos medios, la Inteligencia estadounidense comparte el punto de vista de Moscú sobre el ataque en la provincia Siria de Idlib, afirma Philip Giraldi.
Desde Oriente Medio, varias fuentes militares y relacionadas con los servicios secretos “íntimamente familiarizadas” con los datos disponibles de Inteligencia confirman la validez de que la versión de Moscú y de Damasco sobre lo que pasó en la provincia siria de Idlib, ha asegurado este jueves Philip Giraldi, exagente que trabajó más de 20 años en la oficina de lucha antiterrorista de la CIA, en una entrevista con el programa de radio ‘The Scott Horton Show’.
Según Giraldi, sus fuentes confirman que un ataque aéreo convencional realizado por el Ejército sirio contra un depósito de terroristas —desde donde los milicianos transportaban los proyectiles de armas químicas al territorio de Irak— provocó la irrupción de gases de forma no intencionada, explicación que ya fue presentada por el Ministerio de Defensa de Rusia.
Los datos de Inteligencia sobre lo ocurrido son “muy claros”, sostiene el exagente, que matiza que se trataba de un depósito de los milicianos de Al Quaeda.
Giraldi también asegura que en EE.UU. se produjo una gran distorsión de los datos, lo que provocó una grave “indignación” entre varios miembros de los servicios de Inteligencia, hasta el punto de que algunos agentes incluso consideran admitirlo ante los medios.
“El ataque va contra los intereses de Al Assad”
Mientras varios medios estadounidenses y europeos acusan del ataque al presidente sirio, Bashar al Assad, el exagente de la CIA recuerda que el mandatario no tenía “ningún motivo” para lanzar un ataque semejante y apunta que “lo completamente acorde con los intereses de Assad habría sido no causar ningún incidente”. En este sentido, asegura que ha habido “muchas alegaciones lanzadas por razones políticas y no apoyadas en los hechos“.
Además, el exagente no descarta la posibilidad de que el ataque contra Idlib fuera ordenado por “un coronel estúpido” del Ejército sirio, si bien apunta que si fuera este el caso, es muy probable que la Inteligencia de EE.UU. ya tenga esta información y debería presentarla ante los medios.
Este viernes EE.UU. lanzó 59 misiles de crucero Tomahawk contra la base aérea Shayrat del Ejército sirio. El ataque dejó muertos y heridos, incluidos civiles y niños.
Washington justificó esa maniobra por el supuesto ataque con armas químicas ocurrido el 4 de abril en Jan Sheijun, en la localidad de Idlib (Siria), en el que habrían muerto entre 58 y 100 personas:la Casa Blanca insiste en que el bombardeo fue ordenado por Bashar al Assad.
Varios altos funcionarios de Rusia alegan que Washington adoptó esa medida antes de que se investigaran los hechos. El presidente Vladímir Putin y el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, afirmaron que el ataque se lanzó sobre la base de “una excusa ficticia”.
Un día antes del ataque por el que se cifran más de 250 muertos, un periodista del grupo Orient News, portavoz no oficial del Frente Al-Nusra y de los Cascos Blancos, anunció en su cuenta de Facebook que “mañana iniciamos una campaña de medios para cubrir los ataques aéreos en Hama, que incluye el uso de armas químicas contra la población civil.” Esto parece indicar el conocimiento previo que los rebeldes tenían de lo que iba a suceder.
Tras el ataque, los Cascos Blancos han difundido varias filmaciones supuestamente grabadas socorriendo a víctimas del ataque químico. Si bien es cierto que en otras ocasiones se han difundido imágenes falsas de estos “operativos de rescate”, esta vez parece que las víctimas, muchas de ellas niños, son reales.
Varios niños asfixiados aparecen en los vídeos a partir de una sustancia química desconocida, mientras que otros parecen tener lesiones en la cabeza inexplicables. No obstante, hay que recordar que la semana pasada 250 personas fueron secuestrados por Al Qaeda en la cercana ciudad de Hama, que es el mismo número de muertos que han sido registrados en el ataque, según el diario emiratí Al-Masdar News.
Otra extraña “coincidencia” es la omnipresencia de un supuesto médico británico-paquistaní que en el momento del ataque estaba tomando pedidos de entrevistas en lugar de ayudar a los heridos que iban inundando el hospital de campaña rápidamente desplegado, donado por una organización británica tres días antes del ataque. Es extraño que ante un ataque tan mortífero, un médico tenga tiempo de atender llamadas y tuitear sin problemas.
En otro caso sospechoso, los cascos blancos que operan en la misma zona del ataque recibieron trajes con protector de gas sarín un mes antes del ataque, a pesar de que el gobierno sirio ya no posee gas sarín. Los rebeldes vinculados a Al-Qaeda han afirmado que la sustancia química fue sarín y que fue utilizado por el gobierno sirio; sin embargo, la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPCW, en sus siglas en inglés) ha confirmado que Siria ya no tiene armas químicas y que ha desmantelado sus existencias desde 2013.
Por el contrario, los rebeldes no se han librado de las armas químicas a su disposición. El investigador y periodista Seymour Hersch, colaborador regular de la revista The New Yorker y especialista en temas militares, viene reportando que diferentes informes de inteligencia demuestran que los rebeldes adquieren armas químicas de contrabando desde Libia y a través de Turquía.
El gas sarín es un gas que se absorbe a través de la piel, y para protegerse, se requiere un traje completo. Sin embargo, las imágenes difundidas por los Cascos Blancos, éstos solo llevaban máscaras y guantes mientras manejaban a víctimas expuestas. Otros “voluntarios”, directamente no llevan nada.
En unos pocos segundos de exposición al sarín, los efectos comienzan a sentirse en los músculos y el sistema nervioso. Hay una liberación casi inmediata de los intestinos y la vejiga, y se induce el vómito. Cuando se utiliza el gas sarín en un área concentrada, se tiene la posibilidad de matar a miles de personas. Sin embargo, a pesar de estar en un área con un gas tan peligroso, los cascos blancos están tratando cuerpos expuestos con poca preocupación y prácticamente desprotegidos. Esto tiene que plantear preguntas.
Todos estos datos, y algunos más que iremos publicando los próximos días, nos llevan a pensar que un acontecimiento como éste, en vísperas de las próximas negociaciones de paz, no es otra cosa que un nuevo ataque de falsa bandera contra el pueblo sirio. Y basta con comparar una reacción tan unánime y coordinada de primeros ministros de la UE, Israel y EEUU con estos hechos, frente a la escasa contundencia respecto a los recientes atentados ocurridos en estos días en el metro de San Petersburgo.
Tras el ataque en la provincia de Idlib, Occidente se apresuró a culpar de lo ocurrido al Gobierno de Bashar al Assad, algo que el Ejército sirio niega rotundamente.
Tras el ataque con supuesto uso de armas químicas en la provincia siria de Idlib, Occidente se apresuró a culpar al Gobierno de Bashar al Assad. Sin embargo, antes de sacar conclusiones, conviene hacerse una serie de preguntas:
¿Quién se beneficia de la situación?
¿Tenía el Gobierno sirio motivos para realizar este tipo de ataque?
¿Por qué el ataque tuvo lugar en este momento concreto?
Esta es la opinión de varios analistas:
“Los únicos que se beneficiaron del ataque son los rebeldes”
Charles Shoebridge, analista británico de seguridad y experto en la lucha contra el terrorismo, argumenta en declaraciones a RT que los rebeldes son los únicos que “se han beneficiado del incidente”, porque “han obtenido una importante ventaja política en un momento en que están luchando estratégica y geopolíticamente”.
El experto explica que las fuerzas gubernamentales sirias, de hecho, no tenían ningún motivo para llevar a cabo este ataque, ya que ya están “obteniendo victorias importantes” sobre los grupos armados de oposición y los terroristas en todo el país, mientras que un ataque de este tipo solo habría de provocar “la condena de la comunidad mundial” y sería absolutamente ineficaz desde el punto de vista militar.
Shoebridge también hace hincapié en el momento del ataque, ya que tuvo lugar días antes de una importante conferencia sobre Siria en Bruselas copresidida por la ONU y los Gobiernos de Alemania, Kuwait, Noruega, Catar y Reino Unido, centrada en “impulsar el apoyo a una solución política duradera para el conflicto sirio a través de un proceso de transición político inclusivo y liderado por Siria bajo los auspicios de la ONU”, según el sitio web oficial de la Comisión Europea.
Un hombre lleva en brazos el cadáver de un niño tras el presunto ataque con gas del pasado martes en la ciudad de Khan Sheikhoun, en la provincia siria de Idlib. / Ammar Abdullah
Según Shoebridge, en Siria ya ocurrieron en el pasado incidentes similares en vísperas de algunos acontecimientos internacionales importantes. En este sentido, recuerda el ataque químico masivo en la ciudad siria de Ghouta en 2013, que tuvo lugar justo cuando “los inspectores de la ONU estaban llegando a Damasco”, mientras que en septiembre de 2016 otro ataque químico se registró en vísperas de una “gran conferencia en Londres donde la oposición siria se reunió con sus donantes extranjeros”.
El Ejército sirio no tenía motivos
Ammar Waqqaf, experto en Oriente Medio, también cree que “siempre que hay una especie de conferencia internacional sobre Siria tenemos de repente estos ataques químicos”. Waqqaf señala a RT que no hay pruebas que demuestren que el Ejército sirio está detrás del ataque, a lo que se une el hecho de que no tenía motivos para lanzarlo.
“¿Por qué el Ejército sirio solo ataca a civiles con estas armas químicas? ¿Por qué no ataca a todos esos enjambres de yihadistas?”, se pregunta el analista para añadir que, si las fuerzas gubernamentales no están usando armas químicas ni siquiera contra los terroristas como el Estado Islámico, “¿por qué habrían de usarlas contra civiles en un momento concreto?”
“Lo que pasa es que están perdiendo”
En la misma línea se expresa, Robert Inlakesh, investigador y analista político de Sídney, Australia, que en declaraciones a la cadena Press TV asegura que los llamados rebeldes moderados apoyados por Occidente utilizan las tragedias como la de Idlib para encubrir su crímenes contra el pueblo sirio y culpar a Damasco “cada vez que empiezan a perder una batalla”.
El analista ha recordado que los milicianos han usado varias veces la táctica de lanzar ataques químicos contra civiles para provocar sentimientos a escala global y acumular más presión sobre el Gobierno en Damasco, y que cada vez que esto sucedió fue, precisamente, cuando estaban perdiendo”.
“Lo que pasa es que están perdiendo ahora”, ha agregado el analista, haciendo referencia a la derrota de los milicianos después de una feroz batalla en Alepo.
Socavar la cooperación entre Rusia y EE.UU. y frenar el avance del Ejército sirio
Por su parte, el analista Ígor Dimítriev opina en un artículo publicado por el periódico ruso ‘Vzgliad’ que se trata de “una provocación” preparada por una unidad de propaganda del Frente Al Nusra con el fin de frenar el avance del Ejército sirio en Idlib y “socavar la cooperación emergente” entre Rusia y EE.UU. en la lucha contra los grupos terroristas.
El experto recuerda que los Cascos Blancos han sido acusados en varias ocasiones de participar en videos propagandísticos falsos y de mantener vínculos con organizaciones terroristas.
Por otro lado, Dimítriev destaca el incidente protagonizado por un líder de la oposición siria Muhammad Alush, que publicó en su cuenta de Twitter la recomendación de no enterrar a las víctimas del ataque inmediatamente después de la pérdida de señales de vida, ya que las personas intoxicadas con este tipo de gas venenoso a menudo vuelven en sí unas cinco horas después. Cuando en los comentarios le preguntaron cómo sabía qué tipo de sustancia se utilizó en el ataque, el mensaje fue eliminado.
Según los datos del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, el ataque en Jan Sheijun se cobró la vida de 58 personas. La Coalición Nacional para las Fuerzas de la Revolución y la Oposición Siria eleva el número de víctimas a un centenar de personas ―entre ellas 25 niños y 15 mujeres― e informa sobre 400 heridos, citando datos de la Dirección de Salud de la provincia de Idlib.
La versión más repetida por los medios occidentales apunta al Gobierno sirio como responsable del ataque sobre la localidad siria. Sin embargo, existen puntos oscuros cuanto menos inquietantes sobre el tema.
Numerosos líderes internacionales -entre ellos el presidente de EE.UU., Donald Trump- no han dudado en atribuir de inmediato al Gobierno de Bashar al Assad la responsabilidad por el ataque químico del pasado martes en la provincia de Idlib (Siria), antes incluso de que se haya llevado a cabo ninguna investigación. Por su parte, el Ejército sirio niega rotundamente el uso de materiales químicos o tóxicos en la localidad y responsabiliza de lo ocurrido a los grupos terroristas que operan en la zona.
Paul Antonopoulos, analista internacional y vicedirector de Al-Masdar News, ha recopilado varios hechos que contradicen la extendida versión que culpabiliza las Fuerzas de Damasco.
Una ‘visionaria’ campaña mediática
Siete horas antes de que tuviera lugar el ataque en Jan Sheijun, Feras Karam, un periodista local de la cadena Orient TV, publicó en su cuenta de Twitter un mensaje un tanto inquietante: anunciaba el lanzamiento de una campaña mediática para denunciar ataques aéreos químicos en la vecina provincia de Hama antes de que estos hubieran tenido lugar.
“Mañana se lanzará una campaña mediática para cubrir la intensificación de los ataques aéreos sobre la gobernación de Hama y la utilización de cloro tóxico contra civiles”, reza la publicación.
Cascos Blancos sin protección y médicos de urgencias tuiteando
Unas imágenes supuestamente tomadas en el lugar de los hechos momentos después del ataque muestran a miembros de los Cascos Blancos, la polémica organización de rescatistas voluntarios en Siria, atendiendo a civiles de una forma muy expuesta: todos ellos visten un equipo de protección deficiente que ni siquiera incluye guantes.
Este detalle es cuanto menos extraño, teniendo en cuenta que la naturaleza de la composición del gas sarín –el elemento químico utilizado, según la oposición- hace que en cuestión de segundos queden afectados los músculos y el sistema nervioso de las personas que queden expuestos a él.
Algunos internautas apuntan que las imágenes publicadas por la organización de voluntarios no están tomadas realmente en una zona residencial. “Los camiones y la base de los #CascosBlancos me hacen creer que las víctimas fueron llevadas hasta ese lugar. El presunto ataque ocurrió en algún otro sitio”, sostiene uno de los tuits.
Asimismo, Antonopoulos recopila mensajes de varios usuarios que cuestionan el testimonio de un médico de un hospital supuestamente saturado de víctimas del ataque que, sin embargo, parecía que tenía mucho tiempo para utilizar activamente Twitter y realizar videollamadas.
¿Un escenario de falsa bandera?
El analista apunta que los terroristas “han vuelto a crear un escenario de falsa bandera parecido al ataque con armas químicas de Ghouta en 2013, en el que el Ejército sirio fue acusado de utilizar armas de destrucción masiva justo el mismo día que los inspectores de armas de las Naciones Unidas llegaron a Damasco”.
Después de que aquello ocurriera, y a pesar de que Carla del Ponte, inspectora de armas de la ONU, asegurara que no había evidencias de que el Gobierno hubiera cometido tal ataque, se multiplicaron por todas partes los llamamientos para iniciar una intervención internacional contra Siria.
Antonopoulos explica que no se cree que las Fuerzas de Al Assad hayan decidido, precisamente ahora, llevar a cabo un ataque de este tipo: “Con el Ejército sirio y sus aliados en una posición cómoda en Siria, haciendo avances en todo el país y recuperando puntos perdidos en la zona rural de Hama, ¿por qué recurrirían ahora al uso de armas químicas?“, se pregunta.
Según él, “desafía cualquier lógica” que, “en vísperas de una conferencia sobre Siria en Bruselas” y “una semana antes de que se reanuden las negociaciones de paz”, el Gobierno decida utilizar “descaradamente” armas químicas contra la población civil.
De acuerdo con los datos del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, el ataque en Jan Sheijun llevado a cabo este martes se ha cobrado la vida de 58 personas. La Coalición Nacional para las Fuerzas de la Revolución y la Oposición Siria eleva el número de víctimas a 100 muertos ―entre ellas 25 niños y 15 mujeres― y 400 heridos, citando datos de la Dirección de Salud de la provincia de Idlib.
Por el momento, ni la ONU ni la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ) han reportado los resultados de su investigación sobre el ataque.
Según datos del Ministerio de Defensa de Rusia, la aviación siria ha llevado a cabo este martes un ataque aéreo contra un depósito con armas químicas perteneciente a los terroristas en la periferia de Jan Sheijun.
“Los únicos culpables son los rebeldes, particularmente el Estado Islámico y el Frente Al-Nusram y los oficiales de Inteligencia lo saben”, comenta a RT Larry Johnson, oficial retirado de la Agencia Central de Inteligencia.
Los países occidentales no quieren admitir que autorizan e incluso apoyan a los grupos rebeldes en Siria, sostiene en declaraciones a RTLarry Johnson, oficial retirado de la Agencia Central de Inteligencia (CIA). “Utilizan las armas químicas como un pretexto para cargar la responsabilidad sobre el Gobierno de Bashar al Assad“, afirma Johnson, subrayando que se trata de una campaña psicológica planificada para dirigir una acción contra el mandatario sirio.
Una investigación conjunta de Naciones Unidas y la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), establece que las tropas del Gobierno sirio habrían sido responsables de dos ataques con gas tóxico en los últimos dos años.
Sin embargo, Johnson cree que “el verdadero problema” vinculado con las armas químicas es que “pertenecen casi totalmente a los rebeldes y no al Gobierno”. “Los únicos culpables son los rebeldes, particularmente el Estado Islámico y el Frente Al-Nusram y los oficiales de Inteligencia lo saben”, añade el oficial retirado.
“Tanto EE.UU. como las agencias de Inteligencia israelíes monitorizan en tiempo real las unidades químicas, las unidades militares en Siria que tienen la capacidad de lanzar armas químicas”, afirma Johnson. “Sin embargo, no ha visto ningún tipo de actividad”, recalca.
Según el oficial retirado, los rebeldes cometieron todos estos crímenes gracias al apoyo que se les prestó antes, en especial Turquía.
Daoud Jairallah, profesor de Derecho Internacional en la Universidad de Georgetown, recuerda que cada violación de la ley internacional –incluyendo la armas químicas o cualquier otro tipo de armas ilegales– debe ser tratada por igual y condenada por la comunidad internacional, sea quien sea el responsable. Sin embargo, Daoud Jairallah, profesor de Derecho Internacional en la Universidad de Georgetown considera que la ONU se ha mostrado “reluctante a investigar el uso de armas químicas desde que comenzaron los sucesos violentos en Siria”.
“Estados Unidos considera que Al Assad es responsable de todo, que es un asesino en serie. Esto le da a EE.UU. una licencia para interferir en los asuntos internos y violar todas normas internacionales”, se lamenta el profesor.
Siria dice que el servicio de Inteligencia francés orquestó el ataque químico mortal en la ciudad de Quta Oriental el 21 de agosto de 2013, que provocó la muerte de 1300 personas.
Dicho ataque que fue perpetrado con gas sarín, provocó la muerte de más de mil personas y fue utilizado como excusa para lanzar ataques mediáticos contra el Gobierno de Bashar al-Asad.
También estuvo a punto de crear una excusa para una intervención militar de EE.UU. y de otros países occidentales en Siria.
“El uso de armas químicas en el área de Damasco estaba destinado a impedir que el doctor Ake Sellstrom (el jefe de los inspectores de armas) fuera a Alepo porque Francia sabía que los grupos rebeldes habían empleado armas químicas en Alepo”, afirmó el lunes, Bashar al-Yafari, el enviado especial de Siria ante la ONU durante una reunión del Consejo de seguridad de las Naciones Unidas (CSNU).
El representante de Francia ante la ONU, Francois Delattre, calificó de ‘absurdas’ las acusaciones de Siria al respecto.