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martes, 12 de septiembre de 2017

6 meses de prisión para un internauta que visitó un sitio calificado como ‘yihadista’


Son las consecuencias que acarrea el proceso de fascistización acelerada en Europa y, más en concreto, en un país como Francia que utiliza el yihadismo como excusa. Pero, ¿a qué le llaman “yihadismo”? A cualquier cosa. ¿Cuál es el delito? Las ganas de leer y aprender.
Veamos esta tragedia más de cerca.
En noviembre del año pasado el tribunal correccional de Senlis (Oise), en Francia, condenó a seis meses de cárcel a un marroquí, Ouahid, de 22 años de edad, por un nuevo delito incoporado pocos meses antes al Código Penal: consultar un sitio de internet yihadista 212 veces, según informó el diario Le Parisien (1).
Además de estar encerrado durante seis meses, al salir de la cárcel el curioso no podrá regresar a Francia durante diez años.
El sitio es Jihadology y es fruto del trabajo personal de un investigador estadounidense, Aaron Y. Zelin, especializado en la materia que trabaja para un centro de análisis: Washington Institute for Near East Policy.
En su sitio el investigador se dedica a reunir y analizar la propaganda de los grupos yihadistas. Se trata de una web de referencia en muchos aspectos, que los medios de comunicación de todo el mundo suelen citar a menudo. El marroquí lo conoció así: gracias a un enlace que puso en su cuenta de Twitter Wassim Nasr, un periodista de France 24 que también es especialista en yihadismo.
La conclusión es que el periodista queda libre, puede consultar cualquier sitio web, como corresponde, pero los demás usuarios de internet, como el marroquí, irán a prisión. Exactamente el mismo acto es impune para unos pero no para otros. ¿Igualdad ante la ley?
Pero como también corresponde, la fiscal no tenía muchas luces o las que tenía se le habían fundido y en el juicio repitió la monserga de siempre: el sitio Jihadology predica la “guerra santa” y pide un compromiso con ella para convertirse en héroe.
Los lectores lo tienen fácil: juzguen por Ustedes mismos si es así o no.
Hay que reconocer que el marroquí tenía “algo” en su contra: la policía le había incluido en la lista negra, el fichero S, que le permite a la policía conocer los movimientos de los “fichados” como se decía aquí durante el franquismo.
Otro inconveniente: en 2015 le confinaron “por la cara” gracias a la patente de corso (o carta blanca) que el “estado de emergencia” concede a la policía. Tomó el camino de los Balcanes para marchar hacia Turquía, Jordania y Arabia saudí y luego le expulsaron a Grecia (2).
Conclusión: Ouahid era una persona perseguida desde hace dos años por absolutamente nada. Los que le persiguen son sus “antecedentes”, su “mala fama” en una época en la que la fama no te la dan quienes te conocen sino la policía (que te conoce mucho mejor que tú mismo).
Durante un registro la policía le incautó el teléfono móvil, gracias a lo cual la policía descubrió el gran crimen: con dicho aparato Ouahid visitó 212 veces la página Jihadology.
“No sabía que la ley prohibía informarse”, dijo Ouhadid en el juicio. Pues es así, en efecto. Si alguien quiere enterarse del contenido de páginas como esa debe tomar una vía indirecta: pedirle a un periodista que la visite y luego que se lo cuente a él (lo más fielmente posible). Los periodistas se han convertido así en una especie de preceptores espirituales, sin los cuales ningún católico puede leer el Antiguo Testamento.
No haga nada por sí mismo, recurra siempre a un intermediario, déjese aconsejar por los que saben más que Usted.
Desde que visitar páginas “yihadistas” es un crimen en Francia, ya hay 12 personas condenadas. Pero no podemos olvidar que hay otras a las que no se les ha condenado por hacer lo mismo. El delito es típicamente inquisitorial: sólo castiga a los lectores que visiten ese tipo de páginas “de mala fe”.
En Europa todo se está convirtiendo, pues, en cuestión de “fe”, por lo que volvemos a recurrir a la Inquisición (con otro nombre) para juzgar la conciencia de los acusados. Estamos en plena caza de brujas, a medio camino entre el medievalismo y el fascismo.
(1) http://www.leparisien.fr/creil-60100/creil-six-mois-de-prison-ferme-pour-avoir-consulte-un-site-djihadiste-17-11-2016-6340494.php
(2) http://www.liberation.fr/france/2016/11/18/six-mois-ferme-pour-avoir-consulte-le-site-d-un-chercheur-sur-le-jihadisme_1529284
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Consejo práctico del abogado: si visitan Francia borren el historial de navegación de su teléfono móvil, tablet u ordenador portátil, no vaya a ser que alguna vez hayan visitado una página “yihadista” y no se acuerden de ello o no se hayan enterado de que tiene dicha naturaleza.

jueves, 21 de abril de 2016

DENUNCIAN QUE ARABIA SAUDITA TIENE UNA PRISIÓN “DE LUJO” PARA LOS YIHADISTAS

Según un informe publicado en The New york Times, el interior de la prisión de alta seguridad Al-Ha’ir en Arabia Saudí, que alberga a los terroristas yihadistas, no se asemeja a ninguna cárcel del mundo; parece más a un hotel lujoso muy cerca de Riad (capital saudí).
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En esta “cárcel”, cada preso tiene tarjeta de acceso a su propia habitación —equipada con televisión de pantalla grande y cama matrimonial—, y recibe tres veces al día comidas especiales como un “invitado”.
Al contrario de lo que se observa desde el exterior, donde no se ve ninguna ventana, desde el interior parece como un hotel llamado la “Casa de la Familia”, donde los prisioneros pueden recibir la visita de sus esposas e hijos, e incluso acceder a nuevas esposas.
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“La cárcel no es sólo para castigar a una persona y luego dejarla salir, eso es un peligro para él y para la sociedad”, manifestó un oficial de la cárcel de Al-Ha’ir.
En el informe de The New York Times, publicado el pasado 9 de abril, un oficial de Al-Ha’ir dijo que la instalación alberga a los extremistas con “buenos comportamientos”, quienes, sin embargo, nunca han participado en ataques en el suelo saudí.
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Esta información contrasta con la brutalidad con la que el régimen Saudí ejecuta y castiga cada año a opositores políticos bajo el pretexto de que los castigados “intentaran”realizar “atentados terroristas” dentro del territorio saudí.
Mientras tanto, varias autoridades de todo el mundo acusan a Al Saud de financiar y apoyar a los grupos terroristas en Irak y Siria, como Estado Islámico y el Frente Al-Nusra (afiliado a Al-Qaeda).

domingo, 8 de noviembre de 2015

Las "pesadillas" de una enfermera que trabajó en una de las cárceles más famosas de EE.UU.

Presos alojados en un gimnasio debido al hacinamiento de la cárcel.
Una enfermera que trabajó en la cárcel del condado de Oklahoma, una de las más famosas en EE.UU., asegura que todavía tiene "pesadillas" sobre su extrabajo y describe las instalaciones de la prisión como "desagradables, sucias y apestosas".
En los últimos 15 años ha habido muchos informes sobre los presuntos problemas de la cárcel, desde las condiciones insalubres y la atención médica deficiente hasta los abusos a los reclusos, informa el portal Business Insider.
Documentos judiciales indican que la cárcel, donde la mayoría de los presos aún no han sido condenados y están a la espera de un juicio, ha sido demandada más de 40 veces por exreclusos o empleados en los últimos 15 años.
El portal ha contactado con una enfermera que trabajó en la cárcel entre 2007 y 2008 para la empresa Correctional Healthcare Management of Oklahoma, que presta asistencia sanitaria a los presos.
"Todavía tengo pesadillas sobre mi trabajo allí", confiesa la enfermera, que quiso mantener su anonimato. "Fue muy traumático", agrega.
Según la profesional, los problemas en la cárcel comienzan desde las instalaciones, que ella describe como "un desastre desagradable, sucio y apestoso".
"Las infecciones por estafilococos corrían desenfrenadas. Los presos llegaban cada día devorados por las mismas", recuerda la enfermera, añadiendo que no puede decir cuántas personas trató contra esas enfermedades.
En varias ocasiones, la exempleada de la cárcel trató de proporcionar atención médica a los reclusos o pedir que fueran trasladados a un hospital cercano, pero sus solicitudes fueron negadas por guardias o funcionarios de la cárcel.
Las infecciones por estafilococos corrían desenfrenadas. Los presos llegaban cada día devorados por las infecciones
Además, denuncia que más de una vez a los reclusos se les negaron medicamentos cruciales para su salud física o mental. Cuando la mujer informó sobre estos incidentes fue rechazada y le dijeron que estaba "causando problemas".
La enfermera afirma que dejó su trabajo cuatro meses después de que se ignorara su informe.
Además, afirma que fue testigo de múltiples incidentes de violencia de los funcionarios contra los reclusos.
"La forma en que los guardias trataban a esos reclusos era mala. No habían ido a la corte y no eran condenados por nada, pero los guardias hacían sus propias sentencias. Les daban palizas. Por eso me fui", relata la enfermera, explicando que al abandonar la cárcel se sintió "como si estuviera abandonando a los reclusos".
En respuesta a las denuncias de la especialista, Mark Opgrande, un oficial responsable de la información pública de la Oficina del Sheriff del condado de Oklahoma, que administra la cárcel, sostuvo que es imposible hacer comentarios sobre "acusaciones generalizadas anónimas que tuvieron lugar hace 7 u 8 años".

miércoles, 2 de septiembre de 2015

EEUU: La prisión como plantación de esclavos

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SILVIA ARANA / REBELION – Chandra McCormick y Keith Calhoun llevan tres décadas documentando la experiencia afroamericana en Nueva Orleáns y otras áreas del estado de Louisiana (EE.UU.). Sus fotografías retratan estibadores y obreros de la caña de azúcar, gente tocando música o bailando, niñas en camino a la iglesia, presos de la cárcel de Angola. La serie Angola -también llamada Complejo Industrial Carcelario- fue realizada entre 1980 y 2013.
La Penitenciaría Estatal de Louisiana, conocida como Angola, es la cárcel de máxima seguridad más grande de EE.UU. Ubicada a unos 250 km de Nueva Orleáns fue fundada en 1869 en terrenos donde originalmente había plantaciones de algodón y caña de azúcar cultivados por esclavos. La más extensa de estas plantaciones tenía el nombre de Angola, el país de procedencia de las personas esclavizadas. Desde su origen, la cárcel se rigió con un brutal sistema de trabajo forzado de los presos (mayoritariamente negros) bajo la supervisión de capataces (mayoritariamente blancos) montados a caballo, escena típica de una plantación de esclavos. El estado sureño de Louisiana ha sido llamado “la capital de las prisiones del mundo” porque ser el estado con más presos per cápita del país con más presos en el mundo. En efecto, Estados Unidos, cuya población representa menos del 5% de la población mundial tiene aproximadamente el 25% de los presos a nivel mundial (datos de World Prison Studies). [1]
El trabajo fotográfico de Chandra McCormick y Keith Calhoun explora la condición de plantación de esclavos que subyace desde el origen de la prisión de Angola. La llamada cárcel-granja es un término que esconde un sistema carcelario que explota el trabajo forzado de los presos, que en su mayoría son afroamericanos.
Dice Chandra McCormick sobre la serie de Angola: “Tenemos muchas fotos de hombres encarcelados, pero este proyecto fue más allá de ellos. A medida que documentábamos la gente en prisión y la conocíamos, veíamos los efectos que la situación tenía en los miembros de la familia. Cuando un ser querido está detrás de las rejas, las presiones que esta persona enfrenta también son sufridas por la familia afuera; es como si ellos también se sintieran presos, de varias maneras. Estas fotos son sobre la cárcel literalmente pero también sobre los efectos que la cárcel tiene en los familiares y cómo los niños tienen que soportar un conflicto mental cuando sus familiares están encarcelados”. [2]
Esta pareja de fotógrafos fundó el Centro de Arte L9 en Louisiana, donde viven y trabajan. A principios de este año, la Bienal Internacional de Arte Prospect Nueva Orleáns exhibió el trabajo de Chandra y Keith acompañado por textos de las activistas afroamericanas Angela Davis y Assata Shakur. En marzo de 2015, el curador de la Bienal de Venecia 2015, Okwui Enwezor anunció que la serie de Angola había sido seleccionada para la prestigiosa Bienal de Arte, donde está actualmente en exhibición.
Algunas de las fotografías de Angola muestran guardias armados montados a caballo vigilando a hombres doblegados sobre el campo de cultivo, cubiertos por el polvo y el sudor y agobiados por su destino. Las imágenes son un eco de imágenes del pasado, de esclavos en la plantación de Angola o de cualquier otro campo sureño durante la larga y tenebrosa era de la esclavitud. Como en una suerte de diálogo con las imágenes, la muestra incluye un texto de Assata Shakur, quien se autodefine como una “esclava fugitiva del siglo XX”. Shakur estuvo seis años y medio presa antes de escapar de una prisión de alta seguridad de Nueva Jersey, EE.UU., en 1979; desde 1984 está refugiada en Cuba. El texto dice:
-¿Sabe que la esclavitud es ilegal?
-No, está equivocada. La esclavitud fue ilegalizada pero con una excepción, la cárcel. La esclavitud es legal en las prisiones -dijo la guardiana.
Investigué y ella tenía razón. La decimotercera 
enmienda a la Constitución dice: “Ni en Estados Unidos ni en ningún territorio bajo su jurisdicción habrá esclavitud ni trabajo forzado, excepto como castigo de un delito por el cual el responsable haya sido debidamente condenado”.
Bueno, esto explica muchas cosas. Explica por qué las cárceles de todo el país están repletas de gente negra y del Tercer Mundo, por qué muchas personas negras no pueden hallar trabajo y se ven forzadas a hacer cualquier cosa para sobrevivir. Una vez que uno está en la cárcel, hay mucho trabajo, y si no lo quieres hacer, te dan una paliza y te echan en un hoyo… Las prisiones son un negocio muy rentable. Son una manera de perpetuar legalmente la esclavitud. En todos los estados se sigue construyendo prisiones. ¿Quiénes irán a estas cárceles? Sin ninguna duda, no será gente blanca. Las prisiones forman parte de la guerra genocida del gobierno contra la gente negra y del Tercer Mundo.
Notas:
1: El estudio establece que Estados Unidos, con 2.217.000 presos, tiene el récord mundial. Lista de presos a nivel mundial: http://www.prisonstudies.org/highest-to-lowest/prison-population-total
2: Entrevista a Chandra McCormick y Keith Calhoun, revista Pelican Bomb, Pratt Institute, enero de 2013:http://pelicanbomb.com/art-review/2013/pratt-photography-lectures-keith-calhoun-and-chandra-mccormick

lunes, 16 de marzo de 2015

“Las prisiones de EEUU son las nuevas plantaciones de esclavos”

índice

CORINA TULBURE / PUBLICO.ES – Barcelona – La militarización del control de la inmigración y la conversión de la frontera de Estados Unidos con México en una zona casi de guerra beneficia a la industria militar privada y a las empresas que gestionan las cárceles.
Luis Martín-Cabrera, republicano errante, residente en Estados Unidos desde los años noventa, lo cuenta en su libro de crónicas Insurgencias invisibles: resistencias y militancias en Estados Unidos (La oveja roja).
¿Las cárceles son un negocio en Estados Unidos? ¿Hay lucro en la detención de inmigrantes?
Cuando se puso fin a la segregación legal con las leyes Jim Crow, comenzó el levantamiento del complejo industrial de prisiones. Las prisiones públicas se privatizaron, incluso los centros a los que llevan a los inmigrantes indocumentados, y hoy se lucran con el encarcelamiento de personas fundamentalmente pobres y de color. La detención es un negocio y, además, una forma de gobernanza: se usa la prisión para solucionar los problemas de superpoblación de las ciudades, la falta de acceso a los servicios públicos, etc. La prisión no es un lugar donde vas a reformarte para volver a la sociedad; es un lugar al que vas para perder tus derechos definitivamente, y donde vas a trabajar a mitad de precio o gratis. Las prisiones de Estados Unidos son las nuevas plantaciones de esclavos. El joven afroamericano que entra en una de estas prisiones nunca más va a salir: no puede votar, no puede acceder a programas de salud y educación, de facto pierde todas las facilidades de un ciudadano estadounidense. Es un negocio. California, que tiene fama de progresista, es el estado con más población reclusa de todo el país. Tanto es así que hace dos o tres años la Corte Federal decretó que tenía que soltar a algunos de los presos que tenía porque la situación de hacinamiento en las prisiones era ya insostenible. Además, si el Estado te paga por recluso, cuantos más reclusos tengas, más negocio tienes, entrando en una espiral perversa.
En vez de reforma migratoria, se ha militarizado todavía más el trato a los migrantes, véase el caso Ferguson. ¿Cuáles son las reacciones?
Mientras siga existiendo un capitalismo cada vez más dominado por el complejo industrial militar y de prisiones, es muy difícil que haya reformas migratorias. En Estados Unidos hay una militarización creciente de la vida pública en general y un aumento desproporcionado de los aparatos de control y seguridad. Por ejemplo, la nueva rectora del sistema de universidades públicas de California, Janet Napolitano, antes era jefa del Homeland Security. Era la encargada de deportar y militarizar la vida de millones de personas sin papeles. Entonces, parece que las universidades se transforman también en un aparato de control y vigilancia. Aunque no se puede generalizar completamente, los padres de mis estudiantes, sobre todo si son la primera generación, tienden a ser apolíticos o bastante tradicionales. ¿Qué va a pensar una señora que a lo mejor está fregando por la noche en un concesionario de coches de Toyota? No tiene tiempo, está demasiado explotada, y el miedo funciona. Pero sus hijos que van a la Universidad sí que se dan cuenta del funcionamiento del sistema. Ellos ya saben que su situación no es un drama sin causa, sino que es el resultado de un proceso que está diseñado precisamente para mantenerlos en los arrabales de la ciudadanía. Si Obama tuviera una conciencia al menos socialdemócrata aprobaría por decreto ley el derecho de las personas sin papeles a vivir sin miedo y con dignidad, porque además son de los más productivos. Otra paradoja es que esta gente que más trabaja y que vive en la periferia de la ciudadanía son los que más a menudo están acusados de ser vagos, cuando les parten el cuerpo trabajando literalmente. La esperanza de vida de la clase trabajadora latina está por debajo de la del país.
¿Se trata a los migrantes con la misma mirada que antes se trataba a los pueblos colonizados?
Eso es así, tal cual. Por ejemplo, el mismo ejército que va a la guerra a países de Oriente Medio va a los guetos a ejercer la violencia. En Ferguson usan unas armas automáticas que el ejército vende a los policías locales. Las mismas armas que utilizan cuando están desplazados en Irak o Kabul son usadas contra las minorías de color, consideradas como “enemigos de guerra”, pero internos. Es lo que se conoce como Programa 1033 del Ministerio de Defensa, que funciona desde 1997. Lo que los grandes poderes hacen en espacios extranacionales al final tiene consecuencias en sus propios países. Hay una guerra en Irak, otra en Siria y otra en los guetos, en los barrios pobres de Estados Unidos, contra una mayoría que no tiene ninguna posibilidad de acceder a los derechos y al estado de bienestar del que disfrutan los blancos. Aunque hay blancos pobres, ellos no están sujetos a la brutalidad policial o a ser deportados. Luego están los centros para inmigrantes indocumentados, esos mini Guantánamos. Por supuesto, estos centros están gestionados por empresas que tienen sus sistemas de lobby y presionan para que estas leyes no cambien, porque hay lucro en todo eso.
Luis Martín-Cabrera.
En Estados Unidos once millones de personas viven sin papeles y sin acceso a ningún derecho. ¿Cómo se sostienen dos sociedades paralelas?
Las personas sin papeles viven en los arrabales de la ciudadanía. El problema es el conflicto capital y trabajo. Estados Unidos ha necesitado históricamente de mano de obra barata, aterrorizada y sin derechos. Sus políticas migratorias siempre han estado ligadas a las necesidades de mano de obra barata del país. En el libro describo la frontera como una “herida abierta”, una imagen de la poeta chicana Gloria Anzaldua, pero se puede describir como una herida que funciona como un embudo: cuando Estados Unidos necesita mano de obra barata, el embudo se abre, y cuando no, se cierra. Podrían militarizar completamente la frontera y no permitir que pasara nadie, pero eso no les interesa, como tampoco les interesa deportar a los once millones de indocumentados. Cada día entre 20.000 y 30.000 personas cruzan desde Tijuana a San Diego con una tarjeta que les permite circular. Van a cuidar casas, a regar jardines… Hay un flujo permanente de gente que va y viene en el mismo día. Esas personas viven en Tijuana porque la residencia y la educación son más baratas. Se levantan a las dos o tres de la mañana, van a trabajar a Estados Unidos, a San Diego, y vuelven en el mismo día. Su esperanza de vida es más baja, tienen problemas de depresión, problemas cardiacos, porque el cruce de la frontera es muy violento, supone estar sometido a condiciones de humillación permanente. Allí, en la frontera, chocan el primer y el tercer mundo.
La frontera es una amenaza constante para las personas sin papeles…
Viven con la frontera dentro del cuerpo, continuamente con el miedo en los talones. En muchos casos, son de Estados Unidos. Han crecido y han ido a la escuela allí, hablan inglés más que español, tienen una cultura mestiza y, cuando son deportados a Tijuana, no se reconocen en ese lugar porque no han crecido en México sino en Los Angeles.
¿Qué movilizaciones hay?
El miedo es un arma muy poderosa. Entonces, la capacidad de organización, aunque existe, no amenaza la hegemonía del Gobierno. Hay un montón de gente haciendo presión en Washington, estudiantes indocumentados que se autodenuncian para ser deportados, artistas y escritores transfronterizos, activistas que se cuelan en las prisiones para denunciar las condiciones de vida de los inmigrantes indocumentados… Sin embargo, los latinos no consiguen ser una fuerza suficientemente organizada para mitigar o eliminar la opresión. Son una clase en sí misma, pero no para sí misma. Como el gigante dormido. En 2006 hubo muchas marchas en favor de las reformas migratorias y la respuesta fue la represión. Eso, con los demócratas. La situación de los latinos en los casi ocho años de mandato de Obama se ha deteriorado considerablemente. Ha habido un aumento de la capacidad del Estado para perseguir y expulsar, con un récord en los primeros cuatro años de medio millón de latinos deportados. Se ha ido al corazón de lo que podría ser la comunidad política latina para partirla en dos, desestructurarla y hacer que la gente siga viviendo en el miedo.
Luis Martín-Cabrera.
La gente tenía esperanza en la reforma migratoria de Obama, pero no prosperó…
Obama es un miembro de las élites políticas y las campañas electorales en Estados Unidos requieren de millones de dólares. Las grandes empresas donan dinero a los candidatos para la campaña, así que están en sus bolsillos. Ahora bien, Obama podría usar sus poderes para hacer una reforma migratoria de una vez por todas, pero no lo hace. También es muy difícil salirse del típico debate sobre legalización y amnistía en los medios. ¿De qué son culpables? ¿Cuál es el delito que han cometido las once millones de personas sin papeles? ¿Buscar una vida más digna para ellos y su familia? Además, la gente también emigra por culpa de las políticas internacionales de Estados Unidos y de sus tratados de libre comercio. Hay una relación directa entre el aumento de la migración mexicana a Estados Unidos y la firma del tratado de Nafta en 1994. La última orden ejecutiva de la reforma de Obama es parar las deportaciones. Otra idea era otorgar papeles de residencia a cambio de servir en el ejército: “Les reconocemos la ciudadanía si luchan en nuestras guerras”. Son soluciones draconianas, con el agravante doloroso de que Obama salió electo, sobre todo la segunda vez, gracias al apoyo masivo de los latinos. Durante la crisis, los más afectados eran los afroamericanos y los latinos. El desempleo entre los hombres afroamericanos llegaba casi al 50%. Con la elección de Obama hubo también una cuestión puramente de identificación: “Es más parecido a nosotros”. El tema es que uno no solo quiere ganar batallas simbólicas, sino también batallas materiales. El triunfo de Obama también ha servido para decir que vivimos en una sociedad postracista, cosa que muchos blancos creen. Los afroamericanos y los latinos no, porque lo viven.
¿Cómo se crea un movimiento de reivindicación de la ciudadanía para la gente sin papeles?
El sistema lo que hace es estratificar: distintos niveles materiales y de derechos. ¿Por qué van a luchar los blancos para cambiar la reforma migratoria? Si históricamente se les ha convencido de que su situación de pobreza se debe a que los latinos, los afroamericanos y las minorías les roban el trabajo, ¿qué intención tienen ellos de luchar por cambiar las políticas migratorias represivas? Mientras no vean que son los capitalistas de todos los colores (y, sobre todo, la élite empresarial blanca) los que los explotan, no van a luchar por una reforma migratoria. Muchos latinos que son de segunda y tercera generación, y que ya han accedido a ciertos derechos, ven a los últimos en llegar como el problema. Las organizaciones de barrios latinos hablan a veces de lo que llaman “los proxenetas de la pobreza”: organizaciones filantrópicas, ONG y partidos políticos que se encargan muy bien de controlar el barrio para que lo que pudiera ser un movimiento de protesta latino por un cambio de las condiciones laborales no se produzca.
Tú eres profesor en la Universidad de California en San Diego. ¿Es palpable la segregación en el entorno universitario?
Sí, es muy evidente. Si estás en una universidad que tiene buenas becas para minorías, ves que la mayoría de los estudiantes son blancos y los que limpian y los que trabajan en las cafeterías son todos afroamericanos o latinos. La segregación es estructural: parte de la esclavitud, continúa con el sistema de segregación de las leyes Jim Crow y, ahora, sigue con las prisiones. En Estados Unidos, según las estadísticas, hay tantos jóvenes blancos estudiando en las universidades como afroamericanos en las cárceles. Por eso, las políticas de discriminación positiva, aunque son esenciales, son insuficientes, porque el problema parte de la educación primaria, de la guardería, del barrio al que vas…