Los altercados han provocado un debate sobre la ley y el orden y la división social en el Reino Unido moderno, un país que hace pocos meses lanzó un drástico

Los altercados han provocado un debate sobre la ley y el orden y la división social en el Reino Unido moderno, un país que hace pocos meses lanzó un drástico plan de recortes sin precedentes para reducir su alto déficit público.
Los medios y políticos británicos se han centrado en el estereotipo de los jóvenes violentos, desempleados y encapuchados como los culpables, olvidando los drásticos recortes que se han cebado especialmente en las comunidades pobres y con menos ventajas.
Cuatro personas han resultado muertas y más de mil han sido detenidas en el Reino Unido por la violencia callejera sin precedentes que comenzó el sábado en Londres, según datos facilitados este miércoles por la policía.
Si bien Londres vivió una madrugada de relativa calma después de tres jornadas de graves disturbios, en otras ciudades británicas se registraron altercados en las últimas horas, entre ellas Manchester y Liverpool, al norte, y Birmingham y Nottingham, en el centro.
En Birmingham, tres personas fallecieron al ser atropellados por un vehículo la pasada madrugada mientras protegían su vecindario, en un incidente por el que un hombre ha sido detenido, de acuerdo con la policía.
En Londres, desde el sábado Scotland Yard ha detenido a 768 personas por actos violentos, desórdenes y saqueos, y se han presentado cargos contra 167 de ellos, según los últimos datos de la Policía Metropolitana, 111 de cuyos agentes resultaron heridos.
En el área de Manchester fueron arrestadas 113 personas, otras 50 en Liverpool y 109 en West Midlands, que acoge las ciudades de Birmingham y Nottingham.
En Londres la Policía Metropolitana efectuó anoche el mayor despliegue de la historia con 16.000 agentes operando en las calles, y desde las 20.00 GMT detuvo a 81 personas en diferentes zonas, si bien la situación estuvo tranquila.
La calma de la pasada madrugada contrastó con la noche del lunes, cuando en el barrio de Croydon, al sur de Londres, un hombre de 26 años resultó herido de bala y falleció ayer, convirtiéndose en la primera víctima mortal de los disturbios.
El martes la ciudad donde se produjeron los incidentes más graves fue Manchester, que según la policía vivió “niveles extraordinarios de violencia” cometidos por “grupos de delincuentes”, entre ellos jóvenes de 15 años.
En los altercados en la zona de Manchester, que incluyeron el suburbio de Salford, se incendiaron vehículos y comercios, que fueron saqueados por grupos de alborotadores.
También se registraron incidentes violentos durante la madrugada en Gloucester, donde se arrojaron piedras y botellas al igual que en Leicester, donde un centenar de encapuchados atacaron comercios y lanzaron objetos contra los agentes.
Tras celebrar por segundo día consecutivo una reunión con su gabinete de crisis, el primer ministro británico, David Cameron, dijo que el Ejecutivo no permitirá que “una cultura del miedo” prevalezca en las calles.
El “premier” señaló además que ante la gravedad de la situación, “necesitábamos una respuesta y hemos respondido con firmeza”.
Violencia y exclusión
La escalada de violencia callejera comenzó el sábado en el humilde barrio de Tottenham, al norte de Londres, cuando una pequeña marcha pacífica de protesta por la muerte de un joven a disparos de la policía derivó en graves disturbios, que se propagaron después a otros barrios de la capital.
Mark Duggan, de 29 años, se encontraba en un taxi cuando fue alcanzado por balas de la policía en un suceso en el que finalmente se ha demostrado que el joven no llegó a disparar un arma.
A principios de este año, el legislador de Tottenham David Lammy pidió más atención para a su olvidado distrito después de que cifras oficiales mostraron que tenía los niveles más altos de desempleo en Londres y el décimo más alto en toda Gran Bretaña.
Los grandes medios británicos se han centrado en el estereotipo de los jóvenes violentos, desempleados y encapuchados como culpables, mientras que los políticos y la policía han descrito los disturbios como pura delincuencia, con jóvenes vaciando tiendas en lo que parecían ataques dirigidos.
Sin embargo, en los disturbios han coincidido grupos de afrocaribeños, asiáticos, blancos y otros grupos de distintas edades. Algunos comentaristas sociales señalan a los drásticos recortes de servicios públicos y un alto desempleo que se han cebado especialmente en las comunidades pobres y con menos ventajas.
Los altercados han provocado un debate sobre la ley y el orden y la división social en el Reino Unido moderno, en el que muchos intentan tan sólo identificar a los que participaron en los disturbios y saqueos y peleas con la policía en Londres y otras ciudades.
El país, con una de las mayores economías mundiales, tiene una brecha mayor entre ricos y pobres que más de los tres cuartos de los otros países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), según un informe del 2008, y esa desigualdad se siebnte más en Londres, aseguran varias onG.
Meses atrás, Reino Unido lanzó un plan de recortes sin precedentes para reducir su alto déficit público, que obligó a las municipalidades a reducir los fondos destinados a una serie de servicios públicos, desde el cuidado de ancianos hasta biblioteca








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