Años de rabia por el racismo policial y la pobreza han explotado en una de las expresiones de furia más poderosas en décadas [TAMBÉ EN CATALÀ]
El asesinato de Mark Duggan es la gota que derramó el vaso. Años de rabia por el racismo policial y la pobreza han explotado en una de las expresiones de furia más poderosas en décadas. Pero la respuesta de los políticos, los medios y la policía –así como algunos que deberían tener una posición un tanto distinta- ha sido culpar a las víctimas.La gente joven no tienen nada que esperar del futuro excepto acoso policial y la deprimente lucha por llegar a fin de mes. Y ahora están siendo objeto de la ira de los verdaderos criminales –nuestros gobernantes- por tener la audacia de hacer lo que hacen.
Como dijo un “amotinado” durante la rebelión de Tottenham cuando se le preguntó si estaba preocupado por ir a prisión: “bueno, por lo menos allí tendré tres comidas al día”.
Dentro
Si hablamos de robar, los políticos lo han estado haciendo durante años –excepto que ellos lo llaman “dietas de trabajo”.
Están afiliados a la pandilla más grande del país –la institucionalmente corrupta y racista Policía Metropolitana, que reciben dinero de la prensa de Murdoch para cumplir las órdenes de sus viles periódicos.
Y por supuesto los saqueadores más grandes intentan permanecer en las sombras –los banqueros que han destripado las finanzas públicas y ahora quieren que paguemos nosotros. La juventud en las calles sabe esto demasiado bien.
Comparado con robar al contribuyente para construir un foso alrededor de tu casa de campo, coger unas zapatillas de una compañía asegurada no es nada. Los periódicos de opereta y los criminales de la policía nos dicen que los disturbios representan violencia sin sentido. Eso no es verdad.
La destrucción de la propiedad ha tenido un objetivo. Una de las primeras propiedades en arder en Tottenham High Road fue la del abogado de la policía.
Otros negocios que han sido blanco de la ira fueron las editoriales Willian Hill, el banco Barclays, la oficina postal, el supermercado Aldi y Carpet Right, de la que es dueño un político Tory (conservador).
Nadie intentó matar o herir a aquellos que viven encima esos locales. Estaban descargando su ira contra una sociedad desigual e injusta.
Karl Marx estaba en lo cierto cuando hablaba de expropiar a los expropiadores, retomando aquello que nos habían robado. Eso es lo que representa el saqueo llevado a cabo por la clase trabajadora pobre y en ese sentido es un acto profundamente político.
Y en lo que respecta a la violencia, estuvo dirigida a la policía, la cual realiza diariamente violentos ataques contra las comunidades de clase trabajadora, especialmente contra los jóvenes negros.
Atropello
El continuo atropello de las muertes bajo custodia policial sigue, pero ni un solo policía ha ido a prisión por ninguno de los cientos de asesinatos. A eso llamo yo criminalidad violenta.
Muchos de los autoproclamados “líderes comunitarios” abusan de las palabras y la memoria de Martin Luther King. Pero fue Martin Luther King quien dijo que las revueltas son la voz de los oprimidos. Tottenham 2011 no es diferente del Harlem 1964.
Hemos escuchado que el corazón de la comunidad ha sido arrancado. Qué tontería. Difícilmente queda algún negocio en High Road –se han mudado años atrás.
Tottenham ha sido asolada por el desempleo y los recortes. Los bonos de algunos pocos banqueros podrían solventar los daños a las propiedades en Tottenham. Pero nada nos devolverá a Mark Duggan, ejecutado por la policía.
Cuando los trabajadores organizados se rebelan, van a la huelga. Cuando la juventud alienada de la clase trabajadora se rebela, toma las calles –y algunas veces también se lanza a los disturbios.
El trabajo de los socialistas revolucionarios es unir ambas patas de la lucha contra el régimen de los ricos que gobiernan este país, y recuperar de nuevo lo que es nuestro. Transformar la revuelta en revolución.
Artículo publicado en el Socialist Worker publicación semanal del Socialist Workers Party, organización hermana de En lucha / En lluita en Gran Bretaña.
Traducción: Helios Alonso








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