Mostrando entradas con la etiqueta Narcotráfico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Narcotráfico. Mostrar todas las entradas

viernes, 19 de enero de 2018

De Daktari a Óscar Pérez: El uso de la carta paramilitar contra Venezuela

Durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, Colombia vivió un proceso de reconfiguración de su territorio debido al desplazamiento forzado de más de 2 millones de personas (en su mayoría de carácter rural/campesino) que produjo la ocupación y ofensiva militar del Plan Colombia y el paramilitarismo.
Lejos de resolver algo, aunque tampoco ese era el interés inicial, el negocio de la guerra se amplía al igual que sus mecanismos y canales de financiamiento, los que le dan existencia: narcotráfico, comercio de armas, criminalidad económica, etc.
La frontera venezolana recibe los primeros impactos de un fenómeno con rasgos transnacionales y transfronterizos, sustentados por un Estado fallido que entregó su seguridad interna a Estados Unidos y determinado, principalmente, por la importancia que tiene para este último la cocaína que ahí se produce y exporta; una balanza que a su vez inclina a favor el aumento en la demanda de armas. El narcotráfico también tiene su geopolítica.
Ese proceso de conquista sui géneris cuyo resultado fue la depredación progresiva, también sui géneris, de la vida económica y social de la frontera, trajo consigo el afianzamiento de grupos armados que pasaron a controlar rutas de contrabando, venta de armas y narcotráfico. La empresa de la guerra en Colombia marca USA creció sobremanera y buscó en Venezuela instalar su filial, expansión que dio además un nuevo carácter a la clásica delincuencia organizada en Venezuela bajo una economía ilegal trazada a partir del narcotráfico, el contrabando, el sicariato… y a futuro, de la violencia política.
Tratándose de una empresa, entonces, era natural que la necesidad de un aparato de seguridad privado, en este caso el paramilitarismo, haya adquirido formas como brazo ejecutor del neoliberalismo, toda vez que disputa al Estado el control social sobre el territorio. Y eso aplica tanto para Colombia como para Siria.
Esta penetración configuró la importación progresiva de ese ejército privado en suelo local, pero también su forma de moldear una cultura de la violencia específica en Venezuela, plantándose como empresa más allá de lo meramente delictivo. Por el hecho de tener esa cualidad privada, es que grandes intereses políticos pueden echar mano y utilizarlo. Es cuestión de asumir el riesgo de dicha inversión.
El paramilitarismo no es un fenómeno venezolano, las bandas y referentes del crimen organizado no nacieron espontáneamente, sus formas de administración de castigo y control social sobre ciertos territorios tampoco lo aprendieron en Internet; es consecuencia de la geopolítica de la guerra de Estados Unidos a través de Colombia, de la cual también son víctimas los colombianos. Estar al lado del principal productor de cocaína del mundo y del principal mercado de armas de la región se dice fácil, precisamente en ese detalle está la razón de ser de que el paramilitarismo sea utilizado como herramienta política en Venezuela y que como fenómeno tenga las implicaciones que tiene.
No producto de la casualidad jefe político del paramiliarismo colombiano, en una reciente intercambio con periodistas, empatizara con las acciones de Pérez y llamara al Ejército a sublevarse contra el Gobierno.

Daktari, modus operandi y la vía armada

El hecho de la finca Daktari en su momento dio dimensión de hasta dónde se estaba dispuesto a llegar para sacar al chavismo del poder, de hasta dónde se habían corrido los límites. Fue un año donde el país se encontraba movilizado por la agenda del referendo revocatorio impulsada por el antichavismo, quien buscaba consolidar una victoria política luego del golpe/paro/sabotaje de meses anteriores.
Los hechos y sus vinculaciones políticas y empresariales son harto conocidas; más de 100 paramilitares contratados, y vinculados a agentes infiltrados dentro de la fuerzas de seguridad y empresarios, daban la medida de un modus operandi que se ha repetido inercialmente durante los últimos años: a medida que se pierden batallas políticas, recurren al plomo; a medida que se pierden las batallas callejeras (guarimbas), donde también apelan al plomo, recurren a los sicariatos y asesinatos políticos. Y para ello solo falta quien ponga la plata sobre la mesa y quien mueva los resortes (piense en la CIA), y quien desde la tribuna política y mediática sea cómplice en desvirtuar, negar o legitimar lo que de allí resulte.
Dependiendo de ese contexto más general es que adquiere visibilidad en qué momento se apela a células armadas (germen de los ejércitos privados) para intensificar la violencia callejera, o cuando, en circunstancias de reflujo, se emplea con fines selectivos como asesinatos políticos. Después del icónico hecho de la finca Daktari se han evidenciado las múltiples formas de aplicación de este instrumento, resaltando los periodos de guarimba como escuelas o centros de entrenamiento, donde también se intenta posicionar grupos armados (disfrazados de “manifestantes”, por supuesto) para escalar la confrontación.
Las guarimbas de 2017 describieron bastante bien que las molotvs y escudos hechos de latón eran herramientas de márketing que difuminaba -para la prensa mundial- el secuestro y control de urbanizaciones, el uso de francotiradores y de armas de fuego en confrontaciones y la intención probada de llevar a cabo asesinatos contra personas por ser o parecer chavistas.
Existe una intención manifiesta de tantear la vía armada, tanto por actores internos como externos: el reconocimiento internacional del escenario de confrontación de las guarimbas, partera de células como la de Óscar Pérez y Juan Caguaripano, vino por parte de Estados Unidos y la Unión Europea principalmente.

Células armadas y el caso Libia

Luego de cerrado el ciclo de violencia política y armada en Venezuela, se suscitaron tres ataques armados. Uno dirigido contra la sede del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ, mientras niños que estudian en esa institución se encontraban adentro) y el Ministerio de Interior, Justicia y Paz desde un helicóptero donde se lanzaron granadas y ráfagas de disparos de alto calibre; y otros dos contra instancias de las Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) en el estado Carabobo (Fuerte Paramacay) y el estado Miranda (Comando de la Guardia Nacional Bolivariana, GNB). El fin era obtener armas para preparar un golpe a futuro y ganar capacidades, pero también imponer en la opinión pública una supuesta superioridad en términos tácticos y militares, además de un clima de terror.
Con estos ataques dos células armadas (una de Óscar Pérez y otra del ex militar capturado Juan Caguaripano) pasaron a ser la nueva apuesta.
Una célula no es un fin en sí mismo, sirve como agrupamiento inicial de una estrategia superior dirigida a conformar un ejército paralelo: tras un proceso de infiltración y cooptación de fuerzas regulares para producir deserciones, se intenta darle forma y objetivo político. De esta manera ocurrió durante la “primavera árabe” que azotó Libia, donde los servicios de inteligencia de la OTAN lograron extraer oficiales del estamento militar para nutrir a los “rebeldes”, bajo un marco narrativo global que ubicaba como única ruta con sentido práctico la agenda armada para salir de Gadafi. ¿Les suena?
Pérez y Caguaripano eran evidencia de esa intención (global pero adaptada a cada terreno) de “resolver” los conflictos a plomo y de infiltrar fuerzas de seguridad para conformar el germen de un ejército privado. En Venezuela la visibilidad de esta intención es aún mayor cuando se mide el asedio psicológico al que están sometidas la FANB, los recurrentes llamado de la oposición a “ponerse del lado de la Constitución” (eufemismo para llamar a la insurrección) y las infiltraciones detectadas a tiempo.
En tal sentido el desmantelamiento de estas dos células altamente peligrosas no sólo iba dirigido a revertir cualquier acto de sabotaje o terrorismo a futuro, según el constituyentista Diosdado Cabello se preparaban para hacer estallar un carro-bomba en la embajada de Cuba, sino también neutralizar posibles operaciones dentro de las fuerzas de seguridad. Este último punto es clave en cuanto a la anticipación con respecto a los servicios de inteligencia extranjeros que pudieran estar operando para reeditar a un Pérez o a un Caguaripano que, nuevamente, intenten dirigir al país por los derroteros de la guerra.

Medios, políticos estadounidenses y legitimación del paramilitarismo con otro nombre

Un componente fundamental que posibilita la legitimación y empatía con grupos armados son los medios de propaganda privados. Bajo la imposición de un alias globalizado (los “rebeldes”), se ha justificado desde las grandes empresas de la comunicación el caos y la mercenarización de conflictos, como en Medio Oriente luego de la “primavera árabe”. Y “rebeldes” son, justamente, todas las células terroristas o grupos armados que “emerjan” en territorios con gobiernos que no están alineados a Estados Unidos.
Venezuela no escapa de este tratamiento, ya durante las últimas guarimbas habían adelantado un cuadro narrativo para representar como “enfrentamientos entre manifestantes pacíficos contra militares armados” lo que realmente eran episodios de ultraviolencia, cortes de vías, disparos de francotiradores y saqueos contra comercios.
Sin embargo el alias “rebelde”, una nomenclatura que signa un factor militar, se vio con claridad luego de que Óscar Pérez y su grupo cayeran abatidos en el enfrentamiento; medios internacionales y locales cartelizaron el tono y lo glorificaron como “el piloto que se rebeló contra Maduro”, apelando a las brechas de desinformación que dejó el operativo, y sobre todo, a las voces más extremas del espectro político (María Corina Machado, Diego Arria, Antonio Ledezma, etc.) que dieron un respaldo frontal a Pérez.
Si bien ese alias ya denota en sí la intención de correr los límites del relato en pro de legitimar células armadas, ubicando a Pérez en la misma coordenada simbólica de organizaciones terroristas en Medio Oriente, otro dato prefigura los apoyos externos con los que cuenta la opción bélica: Marco Rubio, Otto Reich, Roger Noriega e Ileana Ros defendieron a Óscar Pérez y respaldaron sus acciones.
No se trata de simples congresistas o voceros políticos de Estados Unidos, sino de un sector que luego del ascenso de la Administración Trump ha alcanzado importantes niveles de influencia para configurar el marco de las relaciones exteriores EEUU hacia Venezuela. Resaltan los casos de Otto Reich y Roger Noriega, ambos operadores de la guerra sucia en Centroamérica y vinculados estrechamente a los servicios de inteligencia estadounidenses, a los que Marco Rubio, en su posición de senador, les da un empujón para que su limitada voz se escuche. Caso que también aplica para Luis Almagro, que aprovechando la ola desde su cuenta Twitter compartió el apoyo dado por ONGs financiadas por el Departamento de Estado, como Human Rights Watch.
En este punto es necesario recalcar lo obvio: el próximo atentado que planeaba la célula de Pérez, o la de Caguaripano antes de su desmantelamiento, estaría legitimado por estos actores políticos del Congreso estadounidense, los cuales han demostrado influencia en delimitar la política exterior hacia Venezuela. Marco Rubio e Ileana Ros incluso tienen acceso a cajas negras presupuestarias con las cuales podrían, incluso, otorgar financiamiento para no detener el entusiasmo, un dato ya de por sí bastante peligroso.
Esa prueba es más que suficiente para poner en contexto el operativo contra la célula de Pérez, pero sobre todo, como el paramilitarismo está sobre la mesa de quienes han adquirido una influencia relativa en la Casa Blanca para moldear el qué hacer con Venezuela.
Durante estos días se ha intentado mostrar a Óscar Pérez como un caso aislado, cuando en realidad representa una continuidad (aún no lograda) en el marco de la agenda paramilitar contra Venezuela.
(Tomado de Misión Verdad)

viernes, 8 de diciembre de 2017

Venta de marihuana en Uruguay reduce en un 18% el narcotráfico

El Estado uruguayo cambió la legislación que regula la producción, consumo y comercialización de la marihuana, lo cual se ha traducido en una disminución de las ventas ilegales del cannabis y sus derivados.
Al menos 25.783 uruguayos se han registrado en el Instituto de Regulación y Control del Cannabis en las diferentes modalidades dispuestas por la Ley N° 19.172 para acceder de manera legal a la planta
Según los cálculos de la Junta Nacional de Drogas, adscrita a la Presidencia de la República de Uruguay, el narcotráfico perdió 18 por ciento del mercado de la marihuana en Uruguay.
Según la VI Encuesta Nacional en Hogares sobre Consumo de Drogas 50.000 consumidores de marihuana.
La reducción se dio a pesar del ataque de la cual ha sido objeto la ley que permite el consumo y compra de marihuana principalmente por parte de la banca internacional, quien se negó a proveer sus servicios a las farmacias que comercien con marihuana.
A la fecha ya están inscritos más de 17.220 personas autorizadas para comprar marihuana en las farmacias, 7.682 cultivadores de cannabis, y 70 Clubes de Membrecía para la siembra comunitaria.
Respecto a las implicaciones que tiene la legalización, la producción y el consumo del cannabis y sus derivados, se estará realizando la cuarta edición del Expocannabis Uruguay, exposición que según los testimonios de los participantes “ofrece un punto de encuentro para aquellos que quieran aprender más sobre sus derechos en virtud de la nueva Ley de legalización, así como de que manera consumir y crecer la planta.”
El proyecto de José “Pepe” Mujica, la Ley N° 19.172
En mayo de 2014 se dio a conocer el Decreto Reglamentario de la Ley N° 19.172, lo que implicó una modificación en la política uruguaya respecto a la regulación y control del cannabis y sus derivados.
A partir de esta modificación en la norma, el mercado del cannabis quedaba estrictamente regulado. En palabras del entonces presidente José “Pepe” Mujica, fue la “ regulación de un mercado que ya existe, regulación, más que legalización”.
La ley surgió en este sentido como una política preventiva que introdujo el Gobierno de Mujica para combatir el narcotráfico y los delitos que de él derivan. La idea era combatir el negocio de las drogas ilícitas no a través de la violencia, sino de los mecanismos legales de los cuales se puede valer el Estado.
En el artículo 4° la ley 19172 establece que la iniciativa busca “proteger a los habitantes del país de los riesgos que implica el vínculo con el comercio ilegal y el narcotráfico” para reducir “la incidencia del narcotráfico y el crimen organizado.”
De esta manera, se reguló la producción, consumo y  comercialización del cannabis. Por lo cual el mercado ya no está controlado y regulado por las dinámicas del narcotráfico, sino por el Estado uruguayo.
Telesur

lunes, 4 de diciembre de 2017

Manuel López Obrador, candidato presidencial de izquierda en México considera una “amnistía” a los narcotraficantes

Andrés Manuel López Obrador, dirigente del Partido de Regeneración Nacional (Morena) de México, desató una polémica el pasado sábado, cuando dijo que contempla la posibilidad de otorgar una amnistía a los líderes del narcotráfico en caso de que gane la Presidencia en los comicios del próximo año.
Sus comentarios tuvieron lugar en el municipio de Quechultenango considerado como bastión del grupo criminal Los Ardillos en el estado central de Guerrero, informa la agencia Quadratín.

Durante un mitin, López Obrador arremetió contra la estrategia de seguridad que lleva a cabo el Gobierno de Enrique Peña Nieto, que tildó de equivocada.
“Vamos a explorar todas las posibilidades, desde decretar una amnistía, escuchando también a las víctimas, hasta exigir al Gobierno de Estados Unidos que lleve a cabo campañas para aminorar el consumo de drogas”, dijo en declaraciones a la prensa, tal como recoge RT en español.
Interpelado sobre si la amnistía incluiría a los líderes de los cárteles, el candidato no lo descartó. “Vamos a plantearlo, lo estoy analizando, lo que sí les puedo decir es que no va a quedarse ningún tema sin ser abordado si se trata de garantizar la paz y la tranquilidad”, dijo.
Las declaraciones de López Obrador, que concurre por tercera vez a las elecciones por la Presidencia de México, merecieron la crítica de Ricardo Anaya, dirigente del derechista Partido Acción Nacional (PAN), que dijo que se trata de “otra más de sus locuras”.
En un video subido a sus redes sociales, Anaya afirmó que la propuesta de López Obrador es “una idea vieja y mala” y puso como ejemplo lo ocurrido en Colombia con el narcotraficante Pablo Escobar Gaviria, que —dijo— acabó en “un auténtico desastre”.
Cabe recordar, tal como señalamos en El Ciudadano, que el pasado octubre se contabilizaron en México 2.371 casos de homicidios dolosos, pasando a ser considerado como el mes más violento durante la administración de Peña Nieto, según el informe del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

viernes, 16 de junio de 2017

Activista opositor venezolano capturado con cientos de kilos de cocaína en Republica Dominicana

Narcopiloto
Foto: Lechuguinos.com

Narcopiloto que fue encontrado con las manos en la masa con más de 300 kilos de cocaína es activista opositor

El narcopiloto del avión venezolano capturado el pasado 24 de marzo de 2016, con 359 kilos de cocaína el República Dominicana, es activista de la oposición de derecha tal como se evidencia en el contenido de su perfil personal en la plataforma social Facebook, ya que en repetidas ocasiones se observan publicaciones de él participando activamente en marchas y con imágenes descalificatorias contra el  gobierno y a los líderes fundamentales de la Revolución Bolivariana.
Se trata del capitán Carlos Luis Justiniano Núñez, de 55 años de edad, quien piloteó la aeronave Cessna Titan 404, siglas YV2708, en cuyo interior las autoridades antidrogas dominicanas incautaron el cargamento de alcaloides, o mejor conocido como cocaína, aparte de ser un opositor activo y abierto también tiene raíces con el gobierno estadounidense forma parte de un grupo de pilotos que operaba aeronaves pertenecientes a compañías contratadas por la CIA (inteligencia estadounidense).
Resulta que el capitán Justiniano fue reportado como detenido en Guinea-Bissau en 2008, durante una operación antinarcóticos en la que resultó aprehendido el también aviador Carmelo Vásquez Guerra, involucrado en el transporte de más de 5 toneladas de cocaína en un DC-9 con siglas de EEUU perteneciente a una compañía fachada de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en abril de 2006.
En el 2008 volvió a caer preso cuando, Carmelo Vásquez Guerra, y Daniel Aguedelo Acevedo fueron detenidos, al igual que dos funcionarios de la torre de control del aeropuerto y tres policías, quienes, al parecer, eran cómplices de los narcotraficantes por transportar media tonelada de cocaína.
Lo que resulta curioso es que poco tiempo después la droga desapareció ya que el avión formaba parte de una flota de aviones que trabajaba para el gobierno norteamericano.
Esto demuestra una vez más que los que tienen fuertes vínculos con el narcotráfico son el gobierno de Estados Unidos que trabajan conjuntamente con la oposición apátrida venezolana y lo único que hacen es ponerse de acuerdo para echarle la culpa al gobierno venezolano que en más de una ocasión ha demostrado que su lucha contra el narcotráfico y la delincuencia es de importancia para el estado.
Dirigente opositor


Redacción Lechuguinos

martes, 28 de marzo de 2017

¿El Gobierno de Honduras está vinculado al narcotráfico?


Fuentes aseguran que la familia del presidente Juan Orlando Hernández ha estado vinculada con el narcotráfico.
Los gobiernos de derecha en Honduras se han visto salpicados por numerosos escándalos relacionados con el crimen organizado y el actual presidente de ese país, Juan Orlando Hernández, no escapa de esta situación.
Fuentes aseguran que su familia ha estado vinculada con el narcotráfico, así como uno de sus aliados políticos más importantes, las fuerzas armadas.
El expresidente de ese país, Porfirio Lobo Sosa (2010-2013), también ha sido denunciado de haber protegido durante su mandato a narcotraficantes a cambio de sobornos.
Los escándalos de ambos gobiernos del Partido Nacional revelan cómo el narcotráfico ha penetrado las estructuras políticas del país centroamericano.
Vinculaciones del Gobierno con el crimen organizado

El 7 de octubre de 2016, un comunicado de prensa del Gobierno de Estados Unidos incluyó una lista de sospechosos de tener alguna relación con el cártel del Atlántico, una red de transporte que opera en la provincia de Mosquitia, en el noreste de Honduras.
Entre las personas mencionadas se encuentra, además del cabecilla del cártel llamado Wilter Neptalí Blanco Ruiz, los capitanes del Ejército Carlos Alberto Maradiaga Izaguirre Santos Rodríguez Orellana.
De acuerdo con el diario La Prensa, alcaldes, policías, jueces y empresarios también destacan en la lista.
El 17 de octubre de 2016, el portal InSight Crime informó que una fuente de la Embajada de Estados Unidos dijo que Juan Antonio “Tony” Hernández, hermano del presidente de Honduras, fue considerado una “persona de interés” en la investigación.


Antonio “Tony” Hernández, hermano del presidente de Honduras. Foto: Tiempo

Las vinculaciones fueron reforzadas cuando el pasado 16 de marzo el exlíder del cártel de “Los Cachiros”, Devis Leonel Rivera Maradiaga, afirmó durante una audiencia judicial en Nueva York que mantuvo una reunión con “Tony” Hernández, mientras cooperaba con la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA, por su sigla en inglés).
Rivera aseguró que el hermano del presidente hondureño pidió un soborno a cambio de conseguir fondos públicos para cubrir una supuesta deuda del Gobierno con una empresa del grupo criminal.
La empresa llamada Inrimar, dedicada al ramo de la construcción e infraestructura, era con la que el Gobierno hondureño debía dinero y mantenía contratos públicos.
De acuerdo con el excapo, el cártel creó la compañía para lavar recursos generados por el narcotráfico. “Tony” Hernández, según Rivera, conseguía el dinero público para aliviar la deuda que la administración mantenía con la empresa, a cambio del soborno.
Además del hermano del presidente, el actual ministro de Seguridad, Julián Pacheco, dos diputados y un alcalde fueron vinculados con el narcotráfico.
Fortalecimiento del crimen organizado  

El activista en derechos humanos Javier San Vicente Maeztu reseña en un artículo que “la actividad del crimen organizado se vio fortalecida durante el período de hegemonía nacionalista y los nexos del narcotráfico con el Partido Nacional no paran de hacerse evidentes”.
En 2015, la DEA capturó en Haití a uno de los hijos del expresidente Porfirio Lobo. Tras ala detención se reveló que el crimen organizado tenía nexos con altos mandos del Partido Nacional.
El exlíder del cártel de Los Cachiros, además de confesar haber mantenido contactos con el hermano del actual presidente, declaró que cuando Lobo era candidato a la presidencia le entregó 500.000 dólares a cambio de “protección política en investigaciones policiales, impedir la extradición a Estados Unidos y el otorgamiento de contratos a agencias gubernamentales hondureñas a compañías de fachada para lavar dinero controlados por Los Cachiros”.


El expresidente Porfirio Lobo fue vinculado con el narcotráfico. Foto: EFE

Tras la elección de Lobo, el narco afirmó que este “nos recomendó que hiciéramos las empresas, que él nos iba a dar los contratos del Gobierno para pagarnos el soborno que le habíamos dado para su campaña”.
Asimismo, el hijo de Lobo, Fabio Lobo, se declaró culpable ante un juez federal de Nueva York de conspiración para importar y distribuir cocaína en Estados Unidos.
Maeztu no descarta que “el propio Juan Orlando Hernández se vea obligado a renunciar a la reelección si se muestran evidencias graves de su involucramiento con el cártel de Los Cachiros”.

lunes, 13 de marzo de 2017

Colombia. El ELN Contra el Paramilitarismo, el Narcotráfico y la Corrupción: Una Marca de Clase

La oscura noche del paramilitarismo y el narcotráfico que se hicieron evidentes como prácticas constantes de políticos, empresarios y comerciantes, cuya máxima expresión llego a la cúspide durante los 8 años de gobierno de Álvaro Uribe Vélez, le demostraron a la Colombia de las mayorías, que la clase en el poder recurre de manera histórica […]
La oscura noche del paramilitarismo y el narcotráfico que se hicieron evidentes como prácticas constantes de políticos, empresarios y comerciantes, cuya máxima expresión llego a la cúspide durante los 8 años de gobierno de Álvaro Uribe Vélez, le demostraron a la Colombia de las mayorías, que la clase en el poder recurre de manera histórica a la más rampante ilegalidad con tal de mantenerse en el poder como lo hizo cuando asesinó a Gaitán e impuso luego el mal llamado Frente Nacional que declaró ilegal a la oposición política cuando comenzaba la década de los años 60s del siglo pasado.
Cuando tal ilegalidad bañaba de sangre a la Colombia humilde en los campos y barrios pobres de las ciudades, muchos dirigentes y defensores de Derechos Humanos tomaron partido a favor de quienes morían por millares a manos de los agentes estatales y paraestatales. Pero también pagaron con su vida, con la cárcel, la desaparición o el exilio.
El telón de fondo de todo este accionar criminal tuvo por justificación acabar con la rebeldía insurgente, que ha contado con el respaldo popular. Por ello destruir ese respaldo popular justificaba el baño de sangre y demás violencia.
Cuando la situación del país no aguantaba más y la presión internacional exigía salir de tal situación, apareció la mano “bondadosa” del presidente Uribe, que al igual que sus antecesores en los años 50 del siglo XX, legalizó a más de 30 mil paramilitares, extendiendo así un manto de impunidad para los autores intelectuales y materiales de la alta oficialidad de las Fuerzas Armadas, políticos, empresarios, comerciantes y de él mismo y buena parte de sus familiares.
Pero todo ello no era suficiente. La oligarquía buscaba alejarse más de esta conducta criminal de su propia clase, y se plantea desmovilizar a las guerrillas que considera debilitadas luego de la gigantesca ofensiva de los 10 años anteriores. Aparece entonces el Liderazgo de Juan Manuel Santos, ex ministro de Defensa del gobierno Uribe, quien, paradójicamente compitiendo con el candidato del uribismo, Óscar Iván Zuluaga, se hace, por segunda vez de la presidencia de Colombia en 2014.
Santos asume la presidencia en 2008 anunciándole al país y a la insurgencia que tiene en su bolsillo la llave de la paz.
En efecto, el gobierno Santos inicia diálogos con las FARC primero y con el ELN después, al final de su primer mandato, logrando hacer acuerdos con las FARC que están llevando hoy a su legalización para convertirse en partido político, aunque aparecen graves dificultades para implementarlos y los coloca en vilo. Esto es particularmente grave para las FARC si se tiene en cuenta que ya están en las llamadas “Zonas Veredales Transitorias de Normalización” e iniciando la dejación de armas.
Tanto en el revés del plebiscito, como en el momento en que el Congreso no aprueba tales acuerdos, ni lo hace la Corte Constitucional, influye bastante la extrema derecha encabezada por Uribe que se ha opuesto a ellos, sumada a la improvisación del gobierno en la implementación de tales acuerdos.
Cuando el país asiste a esta compleja realidad en el proceso de paz con las FARC y cuando recién se abre la fase pública del proceso de paz Gobierno -ELN, una nueva tormenta sacude la clase política colombiana debido a los altísimos niveles de corrupción y descomposición de sus instituciones, evidentes en la existencia de un gigantesco carrusel de sobornos en la contratación de obras públicas y la amañada contienda electoral, ya que gran parte de la financiación de las campañas para la presidencia del Uribismo, como las del actual presidente Santos se hicieron con dineros ilegales entregados por la empresa brasileña Odebrecht.
Ante esta difícil realidad que enfrenta la gobernabilidad de Colombia, cuando la marca del paramilitarismo, el narcotráfico y la corrupción son hoy inseparables de la clase gobernante, nos preocupa la falta de garantías para la marcha exitosa de los procesos de paz. En ese sentido hacemos un llamado a la sociedad colombiana a rodear el proceso, participar activamente y convertirse en la más alta garantía para el cumplimiento de lo acordado.

Fuente: https://www.eln-voces.com/index.php/editorial-insu/1018-una-marca-de-clase

jueves, 30 de junio de 2016

“Una vez que cruzan la frontera, las drogas no se venden solas”: el poco conocido mundo de los “narcos gringos”

_90067120_9786073144445-1¿Cómo se imagina a un narcotraficante de Estados Unidos? Para muchos, casi siempre la primera imagen es un personaje de piel morena, con camisa de seda, sombrero, botas vaqueras y joyas ostentosas. Pero la apariencia de los traficantes estadounidenses es muy distinta.
En general se trata de personas de tez blanca, con ojos azules, vestidos con ropa casual o deportiva. También hay madres de familia, a veces con hijos pequeños, y muchas veces negociantes o empresarios locales. Son personas discretas, que no despiertan sospechas de la policía y muchas veces tampoco de sus vecinos o amigos.
El negocio incluye, además, a pandillas locales o delincuentes menores. Esta es la realidad del narcotráfico en Estados Unidos y que revela el libro Narcos Gringos, del periodista Jesús Esquivel.
El documento muestra las redes que distribuyen drogas como marihuana, cocaína, anfetaminas y heroína en casi todas las ciudades de ese país.
Y a diferencia de la percepción de la mayoría de los estadounidenses, reflejada en los medios de comunicación, el problema no son sólo los carteles mexicanos.
“Una vez que cruzan la frontera las drogas no se venden solas, no se reparten solas”, dice el autor a BBC Mundo. “No es tan fácil como bajar a la frontera, alguien tiene que repartirlas, empaquetarlas, transportarlas”. Y ese “alguien” suelen ser ciudadanos estadounidenses.
Independientes
Muchos en América Latina, y en México especialmente, están convencidos de que los verdaderos grandes capos de las drogas se encuentran en Estados Unidos.
Pero eso no es tan cierto, asegura Jesús Esquivel, quien ha sido corresponsal del semanario Proceso en ese país por varios años. Actualmente en EE.UU. no existen grandes carteles como los mexicanos o colombianos. Tampoco, como sucede en Latinoamérica, los traficantes operan para una sola organización.
De hecho los distribuidores locales son independientes, y pueden trabajar con carteles distintos o con varios al mismo tiempo, según se explica en el libro. El vínculo con las grandes organizaciones de las drogas es comercial, sujeto incluso a las variaciones del mercado.
Sin embargo, las organizaciones mexicanas son la base central de todas las operaciones del tráfico en Estados Unidos. “Muchos ni siquiera saben para qué grupo mexicano están trabajando, pero sin los carteles de América Latina y los mexicanos para ser específicos, los narcos gringos no existirían”, afirma Esquivel a BBC Mundo.
“Sin las rutas que conocen los carteles mexicanos, su sistema de transporte y sin la técnicas de cómo distribuir, empaquetar y dividir las drogas no podrían funcionar ni ser tan exitosos como son”.
Aunque en Estados Unidos operan varias organizaciones de narcotráfico, en los últimos años la que ha cobrado más fuerza es el Cartel de Sinaloa. El grupo fundado entre otros por Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, es el principal proveedor de heroína, marihuana y anfetaminas según autoridades de ese país.
“Los brokers”
¿Cómo se realiza el tráfico de drogas en Estados Unidos? Según el libro, el papel central en todas las operaciones es el de los llamados”brokers” o intermediarios. Estos personajes contactan a los carteles proveedores, generalmente mexicanos, y se encargan de la mayor parte de la ruta que siguen las drogas en territorio estadounidense.
Una operación típica empieza cuando los cargamentos cruzaron exitosamente la frontera con México. Los “brokers” buscan bodegas o casas para guardarlos, y a veces también contactan a los dueños de ranchos en la frontera con los capos mexicanos para acordar el libre paso de su mercancía. En caso necesario consiguen personas que les ayuden a empaquetar o seleccionar la droga, así como para resguardar el cargamento.
Según las autoridades de esta labor suelen encargarse pandillas locales. El siguiente paso es mover los paquetes a su destino.
Para eso los brokers contratan a choferes de camiones de carga, o personas que utilizan sus autos particulares para el transporte. La droga se entrega al responsable de una ciudad, pueblo o barrio determinado, quien a su vez la envía a los distribuidores de cada calle.
En este punto el intermediario recibe el pago de la mercancía, aunque en algunos casos puede esperar a que las ventas se realicen en las calles. Pero en todo este proceso el broker es quien responde por la mercancía: si el cargamento es confiscado de todos modos debe pagar su valor al cartel.
Hay pocas alternativas. Si no lo hace el castigo es la muerte. También puede denunciar al proveedor ante las autoridades, lo cual implica enfrentar un juicio y un radical cambio de vida. Una opción más es aliarse con otra organización que le proteja. Al final, sin embargo, el resultado es el mismo.
Dinero, la clave
En las calles el mapa de la distribución es más amplio, y muchas veces se realiza con distintos proveedores. En ciudades como Chicago las pandillas se encargan de la mayor parte de la venta en algunos barrios, pero en otros sitios los proveedores pueden ser estudiantes, amas de casa, comerciantes…
Para este momento el valor de la droga es muy distinto al que tuvo en el momento de cruzar la frontera. Según la agencia antidrogas de Estados Unidos, la DEA, un kilo de cocaína en Tijuana, México, cuesta unos US$10.000 pero al cruzar a San Diego, California, a unos kilómetros de distancia, aumenta a US$20.000.
En su destino final, como Chicago o Nueva York, el precio supera los US$30.000. La cantidad puede aumentar hasta cuatro veces, según la pureza la mercancía. Pero en esta parte del proceso las ganancias ya son para los estadounidenses, pues los carteles proveedores, sobre todo mexicanos, ya recibieron su pago.
Su dinero inicia el camino al sur en el momento en que se entrega a los distribuidores de cada ciudad. Los brokers tienen, en promedio, un mes plazo para pagar la droga que compran, pero ellos siempre cobran en el momento en que la entregan a cada punto de destino.
En muchos casos envían los dólares en efectivo, a cargo de personas que no llamen la atención de la policía. Madres de familia, por ejemplo. “Contratan a mujeres anglosajonas jóvenes, rubias y con niños que manejan una Minivan (camioneta tipo SUV) y transportan dinero en efectivo del narcotráfico”, explica Esquivel.
“A los ojos de cualquier policía que vaya una señora manejando en una autopista a la velocidad adecuada no le causa sospecha”. Pero si la conductora es una mujer latina o afroamericana la reacción es muy distinta: son inmediatamente interrogadas y sus vehículos revisados.
La raíz del tráfico
El gobierno de Estados Unidos ha dicho que los carteles mexicanos de la droga tienen ganancias de unos US$30.000 millones anuales. No está claro cuánto de este dinero llega en los viajes personales de los y las estadunidenses a la frontera sur de su país.
Pero el flujo de efectivo les permite comprar armas de guerra, contratar sicarios, policías y autoridades, según reconoce la Procuraduría (fiscalía) General de la República. Es una de las razones por las que en México, y otros países de América Latina, se insiste en la responsabilidad de Estados Unidos en la existencia del narcotráfico. Puede ser, dice Esquivel, aunque la realidad es más compleja. “Sin el consumo de drogas no se podría explicar la presencia de los carteles”, explica.
“Se han desarrollado como organizaciones del crimen organizado por el fracaso de Estados Unidos para contener la demanda y consumo de drogas en el país”, remata.

domingo, 10 de enero de 2016

El "Chapo" habla con Sean Penn (+ Fotos y Video)

roling stone
La portada este sábado de Rolling Stone.
El diario The New York Times publica en su portal esta tarde que Joaquín “El Chapo” Guzmán fue entrevistado por el actor Sean Penn para la revista Rolling Stone. La reunión de siete horas y posteriores entrevistas por teléfono y video ocurrieron en octubre pasado, cuando el capo era fugitivo tras huir del penal del Altiplano, según el rotativo neoyorquino.
El diario publica además una fotografía del actor y el prófugo saludándose y mirando hacia la cámara. El crédito de la imagen pertenece a la revista Rolling Stone.
A continuación la versión de The New York Times, que ha publicado un resumen del artículo escrito por el propio Sean Penn para Rolling Stone:
Joaquín Guzmán Loera emprendió su primer negocio cuando tenía seis años. Vendía naranjas y refrescos. A los 15, según dice en una entrevista con Sean Penn para la revista Rolling Stone, comenzó a sembrar amapola y marihuana porque su familia no tenía otra manera de sobrevivir.
Ahora afirma sin titubear: “Trafico más heroína, metanfetaminas, cocaína y marihuana que nadie en el mundo. Tengo una flotilla de submarinos, aviones, camiones y botes”.
Pese a que su fortuna de más de mil millones de dólares está salpicada por sangre, el Chapo no se considera un hombre violento. “Mira, todo lo que he hecho es defenderme. Nada más”, comentó a Penn. “¿Empiezo problemas? Nunca”.
La entrevista con Penn añade un nuevo giro a la historia de uno de los prófugos más buscados del mundo. Guzmán, que ha evadido por años a las autoridades de México y Estados Unidos, y que ha escapado dos veces de cárceles mexicanas, fue capturado tras un tiroteo este viernes en su estado natal, Sinaloa, al noroeste de México.
La entrevista con Rolling Stone, probablemente la primera que el narcotraficante ha concedido en décadas, se llevó a cabo en varios encuentros. Comenzó a inicios de octubre, con un viaje en medio de la jungla hasta llegar a la cima de una montaña. Rodeado por un centenar de sus hombres y vestido con una camisa de seda y unos pantalones negros, Guzmán se reunió con Penn y Kate del Castillo, una actriz mexicana que interpreta a una narcotraficante en una telenovela.
Incluso cuando las tropas mexicanas atacaron el lugar en el que se refugiaba días después de su primer encuentro, lo que le obligó a una huida complicada, Guzmán decidió seguir adelante con la entrevista con los dos actores, a través del sistema de mensajería de Blackberry y de un video enviado a Penn y Del Castillo.
La historia en Rolling Stone da más detalles sobre su último escape, el 11 de julio de 2015, cuando se fugó a través de un hoyo cavado en su ducha que lo condujo a un túnel de 1,5 kilómetros que, según estiman algunos ingenieros, costó al menos un millón de dólares y se llevó meses de obras. Los ingenieros que lo construyeron, describe Penn, fueron enviados a Alemania para entrenarse. La motocicleta que se movió a través de un sistema de rieles que utilizó el capo para escaparse fue modificada especialmente para funcionar en un ambiente subterráneo con poco oxígeno.
El actor Sean Penn, izquierda, y el narcotraficante Joaquín Guzmán Loera en una foto tomada por motivos de autenticación durante una entrevista para la revista Rolling Stone. Foto: Rolling Stone
El actor Sean Penn, izquierda, y el narcotraficante Joaquín Guzmán Loera en una foto tomada por motivos de autenticación durante una entrevista para la revista Rolling Stone. Foto: Rolling Stone
El relato de Penn posiblemente aumentará las dudas sobre el gobierno mexicano, ya avergonzado por los múltiples escapes de Guzmán, los meses que se llevó en encontrarlo y una reputación que lo ha convertido en una suerte de héroe popular. El actor describe que, de camino a su reunión con el capo, pasó un control militar sin problemas porque aparentemente los soldados reconocieron a un hijo de Guzmán. Penn afirma que, durante una parte de su viaje en una avioneta equipada solamente con un radar terrestre, se le explicó que el cártel de Sinaloa era informado cuando el ejército mexicano hacía rondas con aviones de vigilancia desde grandes alturas que podrían detectar sus movimientos.
Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, El Chapo, in a video interview he sent from an undisclosed location
Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, El Chapo, en una video-entrevista desde un lugar desconocido. Foto: Rolling Stone
Al final, según dijeron las autoridades mexicanas la noche del viernes, Guzmán fue capturado porque estaba planeando la producción de una película sobre su vida y había contactado a actores y productores, lo que facilitó al gobierno de México su hallazgo.
El artículo de Penn afirma que Guzmán, que había recibido numerosas ofertas de Hollywood mientras estaba en prisión, sí había decidido hacer su propia cinta. Del Castillo, a quien contactó a través de su abogado después de que ella le escribiera un mensaje en Twitter, fue la única persona en la que el confió para que hiciera las gestiones para el filme, según el artículo. Penn se enteró de la conexión de Del Castillo con el Chapo a través de un conocido en común, y preguntó si el narcotraficante accedería a una entrevista.
No está claro si los encuentros descritos en el artículo son los mismos que llevaron a su detención. Penn escribió que tuvo que tomar varias medidas de seguridad antes de encontrarse con Guzmán. Cuenta que utilizó teléfonos móviles de bajo costo, uno para cada contacto, que debió destruir, quemar o cambiar su encriptación, que utilizó Blackphones (un smartphone de máxima seguridad), cuentas de correo anónimas donde se intercambiaban mensajes escritos en la bandeja de borradores.
Y pese a ello, escribió: “No tengo la menor duda de que la DEA y el gobierno mexicano están vigilando nuestros movimientos”.
De dicho documento periodístico también se desprende la afirmación de que Guzmán Loera “cita (aunque pide que no se publique) a numerosas grandes empresas corruptas, en México y el extranjero. Menciona, con gustoso desdén, a varias que ha usado para lavar dinero y que se quedan con su rajada del narcopastel”, como recordatorio de que los tentáculos del negocio de las drogas no se agota en la lista de presuntos delincuentes que son periódicamente señalados por los gobiernos mexicano y estadunidense como los más buscados, sino que tiene ramificaciones en diversos ámbitos de la sociedad y la economía pretendidamente legal.

Las preguntas…

Llegó el momento del encuentro. A la mesa se sentaron el hombre más buscado del mundo, uno de los actores más reconocidos y una actriz mexicana.
Las siguientes líneas transcurren con la narración de lo ocurrido. Entre tequila, tacos y carne asada, la noche se va agotando y finalmente, Guzmán Loera le dice a Penn que lo busque en ocho días para la entrevista. Sin embargo, un segundo encuentro ya no fue posible porque El Chapo estaba a salto de mata. De cualquier forma, a través de del Castillo, se triangula una sesión de preguntas por Blackberry Messenger y el delincuente las contesta en un video, del que se ha publicado un fragmento.
¿Cómo fue su infancia?
Recuerdo desde que tenía seis años, mis padres, una familia muy humilde, muy pobre. Recuerdo cómo mi mamá hacía pan para apoyar a la familia. Yo lo vendía. Vendí naranjas, refrescos, dulces. Mi mamá era una dura trabajadora, trabajaba mucho. Cosechábamos maíz, frijol. Me hacía cargo del ganado de mi abuela.
¿Y cómo se involucró en el negocio de las drogas?
Bueno, desde que tenía quince años, del lugar que yo vengo, que es el municipio de Badiguarato, crecí en un rancho que se llama La Tuna. En esa área hasta hoy, no hay oportunidades de trabajo. La única forma de tener dinero para comprar comida, para sobrevivir, es sembrar mariguana y a esa edad, comencé a cultivarla y venderla. Eso es lo que le puedo decir.
¿Cómo se fue de ahí? ¿Cómo se expandió?
Desde ahí, desde mi rancho me fui a los 18 años a Culiacán y luego a Guadalajara, pero nunca dejando de visitar mi rancho, incluso hasta hoy, porque mi mamá, gracias a Dios, aún vive allá en nuestro rancho, que es La Tuna y así han sido las cosas.
¿Cómo ha cambiado su vida familiar desde entonces a hoy?
Muy bien. Mis hijos, mis hermanos, mis sobrinos. Todos nos llevamos bien, muy normal. Muy bien.
Y ahora que está libre, ¿cómo le ha afectado?
Bueno, pues feliz porque la libertad es realmente bonita y presión, bueno, para mi es normal porque debo ser cuidadoso desde hace varios años en algunas ciudades y no, no siento nada que lastime mi salud o mente. Me siento bien.
¿Es cierto lo que dicen que las drogas destruyen a la humanidad y son dañinas?
Bueno, es una realidad que las drogas destruyen. Desafortunadamente, como lo dije, donde crecí no había otro camino y todavía no lo hay para sobrevivir, no hay forma de trabajar en nuestra economía para poder tener una vida.
¿Usted cree que es verdad que es responsable de los altos niveles de adicción a las drogas en el mundo?
No. Eso es falso porque el día que yo no exista, no va a bajar de ninguna forma. ¿Traficar drogas? Eso es falso.
¿Su negocio de las drogas creció y se expandió mientras usted estaba en la cárcel?
De lo que puedo decir y sé, todo es lo mismo. Nada ha disminuido. Nada ha crecido.
¿Qué hay de la violencia ligada a este tipo de actividad?
En parte, se da porque la gente ya crece con problemas y ahí hay algo de envidia y tienen información en contra de alguien. Eso es lo que crea la violencia.
¿Usted se considera una persona violenta?
No, señor.
¿Usted se considera propenso a la violencia o la usa como último recurso?
Vea. Lo único que hago es defenderme. Nada más. ¿Empiezo los problemas? Nunca.
¿Cuál es su opinión acerca de la situación de México? ¿Cuál es el panorama para México?
Bueno, el tráfico de drogas ya es parte de la cultura que se originó con los ancestros. Y no solamente en México. Esto es mundial.
¿Usted considera su actividad, a su organización, un cártel?
No, señor. Porque la gente que dedica su vida a esta actividad no depende de mi.
¿Cómo ha evolucionado este negocio desde que usted inició hasta hoy?
Hay una gran diferencia. Ahora hay muchas drogas y en ese entonces, las únicas que conocíamos eran la mariguana y la amapola.
¿Cuál es la diferencia entre la gente de ahora y la de antes?
Hay una gran diferencia. Porque ahora, día a día, los pueblos se hacen más grandes y hay más de nosotros y muchas formas de pensar.
¿Cuál es el panorama para el negocio? ¿Usted cree que desaparecerá o crecerá?
No, no desaparecerá, porque conforme pasa el tiempo somos más gente y esto nunca terminará.
¿Usted cree que el terrorismo en Medio Oriente impactará en el futuro del tráfico de drogas?
No, señor. No hará ningún tipo de diferencia.
Usted vio cómo fueron los últimos días de Escobar. ¿Cómo ve usted sus últimos días con respecto a este negocio?
Sé que un día moriré. Espero sea de causas naturales.
El gobierno de Estados Unidos cree que el gobierno de México no lo quiere detener. Que lo que quieren es matarlo. ¿Usted qué piensa?
No. Yo pienso que si me encuentran, me van a detener, por supuesto.
Con respecto a sus actividades, ¿qué piensa usted del impacto en México? ¿Cree que hay un impacto sustancial?
No del todo. No del todo.
¿Por qué?
Porque el tráfico de drogas no depende de una sola persona. Depende de mucha gente.
¿Cuál es su opinión de a quién se debe culpar? ¿Aquellos que venden drogas o la gente que usa drogas y crea una demanda por ellas? ¿Cuál es la relación entre producción, venta y consumo?
Si no hubiera consumo, no habría ventas. Es cierto que el consumo día a día se hace más grande y más grande. Entonces vende y vende.
Escuchamos que el aguacate es bueno, la lima es buena, la guanábana es buena. Pero nunca escuchamos a alguien hacer alguna publicidad de drogas. ¿usted ha hecho algo para inducir a la gente a consumir más drogas?
No del todo. Eso llama la atención. La gente, de una forma, quiere saber qué se siente, a qué sabe. Y luego la adicción se hace más grande.
¿Usted tiene algún sueño? ¿Usted sueña?
Lo que sea lo normal. ¿Pero soñar diario? No
Pero usted debe tener algunos sueños, ¿algunas esperanzas para su vida?
Quiero vivir con mi familia los días que Dios me dé.
Si pudiera cambiar el mundo, ¿lo haría?
Para mi, como están las cosas, soy feliz.
¿Cómo es su relación con su mamá?
¿Mi relación? Perfecta. Muy buena.
¿Es de respeto?
Sí, señor. De afecto y amor.
¿Cómo ve usted el futuro de sus hijos e hijas?
Muy bien. Se llevan bien. La familia es unida.
¿Y su vida? ¿Cómo ha cambiado su vida? ¿Cómo ha vivido desde que se fugó?
Con un montón de felicidad por mi libertad.
¿Usted alguna vez ha usado drogas?
No, señor. Hace muchos años, sí, las probé. ¿Pero adicto? No.
¿Hace cuánto?
No me he drogado en los últimos veinte años.
¿No le preocupaba poner en riesgo a su familia por su fuga?
Sí, señor.
Por su reciente fuga, ¿buscó su libertad a cualquier precio? ¿A expensas de alguien?
Nunca pensé en lastimar a nadie. Todo lo que hice fue preguntar a Dios y las cosas salieron. Todo fue perfecto. Estoy aquí gracias a Dios.
Las dos veces que se fugó y vale la pena mencionarlo, no hubo violencia.
Conmigo las cosas no son así. En otras situaciones, que se han visto, las cosas han ocurrido diferente, pero aquí, no usamos ningún tipo de violencia.
Considerando lo que se ha escrito de usted, lo que se puede ver en televisión, las cosas que se dicen de usted en México, ¿qué mensaje le mandaría a la gente de México?
Bueno, lo que puedo decir es que es normal que la gente tenga sentimientos encontrados porque algunos me conocen y otros no. Esa es la razón y digo que es normal. Porque aquellos que no me conocen pueden tener sus dudas de si soy una buena persona o no.
Si le pregunto cómo se define a sí mismo como persona, si le pregunto que pretenda que usted no es Joaquín y que en su lugar es la persona que mejor lo conoce en el mundo, ¿cómo se definiría?
Bueno, si lo conociera, con respeto y desde mi punto de vista, es una persona que no está buscando problemas de ninguna manera. De ninguna manera.

Video publicado por Rolling Stone