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lunes, 6 de octubre de 2014

¿Qué es lo que espantó al USS Donald Cook en el Mar Negro?

Los grandes medios de la prensa atlantista no han mencionado este incidente, pero los observadores y analistas militares del mundo entero no paran de comentar.

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En Washington, el Departamento de Estado ha reconocido que la tripulación del destructor USS Donald Cookquedó seriamente desmoralizada tras su encuentro en el Mar Negro con un avión de combate ruso Su-24, que no transportaba bombas ni misiles, sino únicamente un contenedor con un sistema de guerra electrónica (el Pentágono también ha presentado una protesta) [1].
¿Qué otros dispositivos de guerra electrónica poseen las fuerzas armadas rusas?
El pasado 10 de abril, el destructor USS Donald Cook entraba en el Mar Negro. El 12 de abril, un bombardero táctico ruso Su-24 sobrevolaba el buque. Más tarde se comentó que la tripulación del destructor estadounidense había quedado desmoralizada tras su encuentro con el avión de guerra ruso. Varios medios incluso aseguran que 27 marineros estadounidenses solicitaron la baja del servicio. ¿Qué fue lo que tanto asustó a la tripulación del destructor?
El USS Donald Cook es un destructor lanzamisiles de cuarta generación. Su principal arma son los misiles de crucero Tomahawk, que tienen un alcance máximo de 2 500 kilómetros y pueden llevar cabezas nucleares. En una misión normal, el buque está equipado con 56 misiles y en misión de ataque cuenta con 96 misiles.
El destructor está equipado con el sistema de combate de última generación Aegis, un sistema integrado que conecta entre sí los medios de defensa antimisiles de todos los barcos en los que está instalado creando una red general que permite controlar y atacar cientos de objetivos al mismo tiempo. El destructor estadounidense dispone igualmente de 4 enormes radares universales de antena de una potencia similar a la de varias estaciones de radar. Además de los misiles Tomahawk, en sus lanzaderas de proa y popa figura medio centenar de misiles antiaéreos guiados de distintas clases.
El bombardero táctico ruso Su-24 que sobrevoló el US Donald Cook no llevaba bombas ni misiles. Bajo su fuselaje había únicamente un contenedor con un sistema de guerra electrónica llamado Jibiny.
Al aproximarse al destructor, el sistema Jibiny del Su-24 puso fuera de servicio los radares, circuitos de control, sistemas de transmisión de información, etc. En otras palabras, todo el sistema Aegis quedó inutilizado, como cuando se apaga un televisor con un mando a distancia. Después de esto, el Su-24 simuló un ataque con misiles contra el USS Donald Cook, que había quedado totalmente ciego y sordo. Y repitió esa acción un total de 12 veces.
Cuando el Su-24 se alejó, el USS Donald Cook se dirigió rápidamente a un puerto rumano y no volvió a acercarse a aguas rusas.
Los guerreros del frente invisible
«Cuanto más complejo es un sistema radioelectrónico, más sencillo resulta interrumpir su funcionamiento con medios de guerra electrónica», comenta el director del centro de investigación científica sobre guerra electrónica y valoración de la eficacia en medios de reducción de visibilidad de la Academia Aérea Militar, Vladímir Balybin. «Para poder ganar una guerra moderna no basta con dominar el espacio aéreo. Es necesario hacerse con la superioridad tecnológica», agrega el especialista ruso.
Además del sistema Jibiny, el complejo industrial militar ruso trabaja en el desarrollo de distintos dispositivos capaces de descorazonar tanto a las unidades del enemigo como a agrupaciones terroristas. Las unidades de las Tropas Aerotransportadas rusas han comenzado a ser equipadas con el sistema Infauna. Instalado en un tanque o en cualquier otro vehículo militar, este sistema encuentra y aísla la comunicación por radio enemiga en bandas HF y VHF del espectro electromagnético, «adormeciendo» sus armas de control remoto. Estas armas llegan a disparar, pero sólo después de que las columnas de tanques rusos hayan pasado sobre ellas y se hayan alejado a una distancia segura.
Infauna tiene otra función: los sensores ópticos instalados en sus laterales detectan los fogonazos de los disparos y dan la orden de crear una cortina de humo que cubre la columna de tanques del fuego enemigo.
El dispositivo Lesochek desempeña las mismas funciones que Infauna, pero es mucho más compacto: se puede llevar en una mochila o en un pequeño maletín. Con este sistema resulta muy cómodo acudir a importantes reuniones, evitando con este equipo que los más avanzados servicios de inteligencia logren espiar ni una palabra de lo que se discute en esos encuentros.
La base de la protección electrónica de las comunicaciones del ejército de Rusia es el sistema Borisoglebsk-2. Este sistema cuenta con un punto automático de control y 4 tipos de estaciones de interferencias de radio que rastrean las fuentes activas de comunicaciones enemigas y las inutilizan.
El dispositivo Zhítel localiza y bloquea teléfonos satelitales y celulares, así como sistemas de navegación GPS. Su eficacia quedó demostrada durante el conflicto en Osetia del Sur, donde consiguió desorientar a los vehículos georgianos no tripulados.
El reequipamiento de las fuerzas estratégicas de Rusia con nuevos medios de guerra electrónica avanza a ritmos vertiginosos, según anunciaba hace poco el vicepresidente del gobierno ruso Dimitri Rogozin.
Si en 2020 el ejército y la flota rusas estarán reequipados en un 70%, todos los dispositivos de potencial estratégico para la guerra electrónica estarán renovados en un 100%.
«Los medios de guerra electrónica permiten que nuestras armas inteligentes actúen y que las de nuestro enemigo queden inutilizadas. Esto es algo extremadamente útil», señala el vicepresidente.

Fuente – Red Voltaire


lunes, 22 de septiembre de 2014

Estados Unidos se encamina a un colapso inevitable y pone en riesgo a todos

El presidente Barack Obama le ha dicho a Estados Unidos, y en particular a su Congreso, que debe hacer algo muy importante en Medio Oriente para detener el desastre. El análisis del supuesto problema es turbio en extremo, pero los tambores patrióticos comienzan a subir el tono y casi todo mundo, por el momento, sigue el juego. Un cabeza más tranquila diría que se están agitando desesperados por una situación de la que Estados Unidos es el mayor responsable de haberla creado. No saben qué hacer, así que actúan con pánico.


La explicación es simple. Estados Unidos se encuentra en seria decadencia. Todo les está yendo mal. Y en el pánico, son como el conductor de un poderoso automóvil que ha perdido el control y no sabe cómo disminuir la velocidad. Así que acelera y se encamina hacia un choque importante. El carro gira en todas direcciones y patina. Es autodestructivo para el conductor, pero el choque también puede acarrearle un desastre al resto del mundo.
Mucha atención le dedican a lo que Obama hace y a lo que no ha hecho. Aun sus defensores más cercanos parecen dudar de él. Un comentarista australiano en el Financial Times, lo resumió en una frase: “En 2014 el mundo repentinamente se hartó de Barack Obama”. Me pregunto si Obama no se ha cansado de Obama. Pero es un error echarle la culpa sólo a él. Virtualmente nadie entre los líderes estadunidenses ha propuesto alternativas que sean más sensatas. Muy por el contrario. Están los instigadores de la guerra, que quisieran bombardear a todos de inmediato. Están los políticos que en realidad piensan que hará una gran diferencia quien gane en las siguientes elecciones en Estados Unidos.
Una rara voz de salud mental proviene de una entrevista (aparecida en el New York Times) con Daniel Benjamim, quien ha sido el principal asesor de antiterrorismo del Departamento de Estado estadunidense durante el primer periodo presidencial de Obama. Él llamó farsa a la llamada amenaza de ISIS, cuando miembros del gabinete y otros oficiales militares de alto rango describen la amenaza en términos espeluznantes que no se justifican. Y afirma que lo que han estado diciendo no tiene ninguna evidencia corroborada y justo demuestra lo fácil que es para los funcionarios y los medios acelerar al público hacia un pánico. Pero, ¿quién le hace caso al señor Benjamin?
Por el momento, y con la ayuda de horripilantes fotos que muestran la decapitación de dos periodistas estadunidenses a manos del Califato, las encuestas muestran enorme respaldo en Estados Unidos para una acción militar. Pero, ¿qué tanto va a durar esto? El respaldo está ahí mientras parezca haber resultados concretos. Aun el jefe del Estado Mayor Conjunto, Martin Dempsey, al proponer una acción militar dice que llevará por lo menos tres años. Multipliquen esto por cinco y se podría acercar a cuánto va a durar. Y el público estadunidense con toda seguridad se desencantará pronto.
Al momento, lo que Obama propone es bombardear algo en Siria, no el envío de tropas “en el terreno”, sino el incremento de tropas especiales (hasta ahora 2 mil) como entrenadores en Irak (y es probable que en otras partes). Cuando Obama contendía por la presidencia en 2008, hizo muchas promesas –como es normal que hagan los políticos–, pero su promesa firmada fue salir de Irak, y de Afganistán. Y esto no lo va a cumplir, De hecho está metiendo a estados Unidos a más países.
La coalición de Obama va ofrecer entrenamiento a aquellos que define como “los buenos”. Y parece ser que este entrenamiento ocurrirá en Arabia Saudita. Bien por Arabia Saudita. Pueden examinar a todos los que van a entrenarse y decidir en quienes confiar y en quienes no se puede confiar. Esto hace posible que el régimen saudita (por lo menos tan confundido como el régimen de Estados Unidos) parezca estar haciendo algo, y les permite sobrevivir un poco más.
Hay formas de apisonar este escenario catastrófico. No obstante implican la decisión de hacer el viraje de la guerra a los tratos políticos entre toda suerte de grupos que no se quieren entre sí y que no confían unos en otros. Tales arreglos políticos no son desconocidos, pero son difíciles de llevar a cabo, y cuando se acaban de pactar son frágiles, hasta que se solidifican. Un elemento principal en los tratos que están en proceso en Medio Oriente es menos involucramiento de Estados Unidos, no más. Nadie confía en Estados Unidos, pese a que momentáneamente invoquen la asistencia estadunidense para esto o para aquello. El New York Times apuntó que, en la reunión donde Obama acordó impulsar su nueva coalición, el respaldo de los países de Medio Oriente presentes fue “tibio” y “renuente” debido a que existe “una creciente desconfianza hacia Estados Unidos de todas partes”. Así que, aunque siguen el juego, de algún modo limitado, nadie va a mostrarle gratitud a ninguna asistencia estadunidense. El fondo del asunto es que los pueblos de Medio Oriente quieren manejar su propio espectáculo, no cumplir la visión estadunidense de lo que se dice que es bueno para ellos.