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lunes, 28 de agosto de 2017

El feminismo moderno: por qué debemos aprender de las mujeres kurdas

En mayo de 2016, fue la mujer kurda Rodja Felat quien llevó a 15.000 mujeres y hombres dispuestos a morir por su libertad en un primer asalto para liberar Raqqa.
Por Rojava Azadî
Mientras que Occidente, y especialmente Europa, parece indeciso y aparentemente indefenso en la guerra contra el terrorismo, combatir a ISIS es la prioridad en Siria e Irak, donde la heroica resistencia kurda, con una enorme participación femenina, da prueba del feminismo auténtico y revolucionario.
Ayşe Deniz Karacagil, la activista turca cuya historia había sido ilustrada por el cómico italiano Zerocalcare en “Kobane Calling”, murió el 29 de mayo en Raqqa. Ella estaba luchando en el YPJ, las Unidades de Protección de Mujeres, un inesperado ejemplo de democracia, que desafortunadamente sigue siendo un modelo único en toda el área de Oriente Medio.
A Ayşe se le dio el apodo de “la chica con el pañuelo rojo” durante las protestas de Gezi en 2013, donde fue arrestada, etiquetada como terrorista y sentenciada a 103 años de prisión. Después de huir inicialmente a las montañas, se unió a las fuerzas kurdas en la lucha contra el autoproclamado Estado islámico. Al hacerlo, contribuyó a la defensa del enclave autónomo de Rojava, también conocido como Kurdistán sirio, un experimento inspirador y utópico comprometido con el secularismo absoluto, la democracia y la igualdad de género.
La Jineology, también conocida como la ciencia de las mujeres, es una de las creencias fundamentales de la revolución social en Rojava. Su concepto innovador fue defendido por primera vez por Abdullah Öcalan, líder del PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán), y representa un paso adelante para el movimiento de liberación de las mujeres. De hecho, introduce una nueva forma de feminismo basada en la famosa declaración de Öcalan: “Un país no puede ser libre a menos que las mujeres sean libres”, que se opone al paradigma sexista basado en la dicotomía sujeto-objeto, que puede resumirse como “los hombres actúan, las mujeres son”. Llevó algún tiempo para que las mujeres adquirieran poder político y militar y para organizarse de manera autónoma en un ejército adecuado, pero finalmente lograron establecer una organización paraguas y democrática.
Estas mujeres encarnan los contrastes que definen esta parte del mundo: divididas por frentes de guerra y valores irreconciliables, a pocos kilómetros de distancia, existen realidades opuestas y no pueden dejar de chocar entre sí.
Por un lado, nos sorprende la existencia de la Brigada Al-Khansaa, una escuadra de policía religiosa asalariada, acusada de castigar a cualquier mujer que desafía la Ley Sharia, y tan cruel como cualquiera de sus contrapartes masculinas. Las mujeres pro-ISIS empiezan a sentirse empoderadas y pasaron de ser justas jihadistas a desempeñar papeles más activos y operativos. Irónicamente, ISIS está ganando cierto atractivo al ofrecer una nueva interpretación del concepto de “chica-poder”, que parece ser particularmente atractivo para algunos de ellos.
Afortunadamente, por otro lado, otras mujeres están tomando el objetivo y liderar los ejércitos. En mayo de 2016, fue la mujer kurda Rodja Felat quien llevó a 15.000 mujeres y hombres dispuestos a morir por su libertad en un primer asalto para liberar Raqqa.
De hecho, ser capturado vivo por ISIS es, sin duda, mucho peor que la muerte misma. ¿Cómo podemos olvidar a Ceylan Özalp, la combatiente YPJ de 19 años que, al darse cuenta de que se estaba quedando sin munición, utilizó su última bala para matarse? ¿Y qué hay de Dilar Kanj Khamis -más conocida por su nombre de guerra Arin Mirkan-, la primera combatiente kurda que se inmoló contra una serie de yihadistas que la rodeaban en la colina de Mishtenur, en Kobanê?
Ni siquiera las mujeres yezidíes, una comunidad religiosa kurda, se han librado de abusos sexuales y brutales asesinatos tras la expansión del califato en Siria e Irak. En el centro de la ciudad de Raqqa, de hecho, se asignaron dos mercados para la venta de mujeres y niñas, mientras que muchas otras víctimas se suicidaron tras ser violadas o torturadas por militantes. En 2014, por ejemplo, Nadia Murad, nominada al Premio Nobel de la Paz, fue secuestrada y utilizada como esclava sexual, antes de escapar y llegar a Alemania.
Es difícil de creer, pero asombrosamente claro, que los fenómenos aparentemente opuestos descritos anteriormente son en realidad dos caras de la misma moneda. Las mujeres yihadistas se ocupan de la opresión a expensas de otros, mientras las mujeres de Rojava luchan por la libertad y la igualdad.
Hoy en día, en el caos de la guerra civil de Siria, las mujeres kurdas luchan por defender su derecho a hablar y, motivadas por el deseo de un cambio concreto -o incluso de venganza personal en algunos casos-, buscan desesperadamente la emancipación que nunca han tenido.
La creación del experimento Rojava parece un espejismo entre los países del Medio Oriente, y derrotar a ISIS no será el fin de la guerra para estas mujeres: sus esfuerzos se dirigirán a la plaga del matrimonio de menores de edad, la poligamia y la mentalidad patriarcal para romper siglos de opresiva tradición.
De hecho, no sólo tratan de superar una sociedad de honor-vergüenza, sino que también están sentando las bases para una progresión masiva con respecto a las estructuras sociales, culturales y políticas. Las clases en las que las mujeres aprenden acerca de la emancipación y grupos de apoyo para mujeres víctimas de abusos son ejemplos brillantes de esta revolución.
La defensa de los derechos de la mujer no debe darse por sentado, ni siquiera en los países occidentales, donde el futuro de nuestros valores fundamentales debería suscitar un debate serio. De hecho, el sueño del multiculturalismo mal manejado apenas los ha desafiado y uno de los objetivos del movimiento del siglo XX, la libertad de elección, parece casi olvidado, por lo que el feminismo moderno termina apareciendo como un legado apagado, lleno de estereotipos.
La Jineology transmite ideas poderosas que cualquier mujer puede abrazar. La importancia de la autodefensa, por ejemplo, se ha vuelto increíblemente relevante dado el número de mujeres que sufren violencia todos los días. Aprender a superar cualquier forma de opresión es un buen punto de partida para romper la dependencia de las mujeres de los hombres.
Las feministas kurdas están enseñando una lección al mundo entero y podríamos aprender mucho de ellas en términos de defender los derechos y la progresión social. Nuestra lucha ahora es difundir la voz de Ayşe, Ceylan, Dilar y cualquier otra mujer valiente, y dejar que algunas de sus historias sean escuchadas y recordar que su batalla debe ser en realidad la batalla de cada mujer.
Los mártires nunca mueren, pero los logros de nuestras abuelas y madres por lo menos merecen ser genuinamente, con orgullo y ferozmente defendidos.
Fecha de publicación original: 13/07/2017

Traducido por Kurdistán – América Latina

viernes, 16 de junio de 2017

María Riot, trabajadora sexual: “Soy puta y Feminista”


Foto: Maria Faux
Tiene 25 y es trabajadora sexual desde los 21 años, además de vegana y activista por los derechos de los animales. Vive entre Buenos Aires y Barcelona. Comenzó trabajando en webcams y hoy la prostitución y la pornografía le proporcionan el tiempo que necesita para militar en la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina (AMMAR).

María Riot tiene un discurso apasionado y valiente, rompe mitos. “Nos deshumanizan y hablan por nosotras: o somos víctimas o malas mujeres. Desarmar los feminismos excluyentes es primordial. Al abolicionismo le molesta que digamos que elegimos ser trabajadores sexuales, que vemos más libertad o autonomía en la prostitución que en otros trabajos, pero para muchísimas mujeres es una realidad, así que no se puede negar. Lo peor, además del abuso policial que sufre la mayoría, es el estigma y los prejuicios que la sociedad tiene hacia nosotras”, agrega.
“No es relevante cómo empecé en el trabajo sexual. Si cuando trabajo solo tengo sexo, si muchas veces solo converso con mis clientes, qué prácticas hacemos o cómo son ellos. No es relevante la manera en la que decidí trabajar, cuánto cobro o si me gusta. Si ‘elegí libremente’, porque nadie elige ‘libremente’. Lo que sí es relevante es que a pesar de que el trabajo sexual es un trabajo, muchas personas quieren negar la realidad en pos de defender una ideología contraria a aceptar que hay personas que decidimos usar nuestra sexualidad como una herramienta laboral. Que a pesar de que empezamos a ejercer el trabajo sexual porque necesitamos dinero, como les sucede a todos los demás trabajadores, se sigue cuestionando el por qué, cuando a ningún otro trabajador, haga trabajos de mierda o no, se le cuestione nada. No se le pregunta si lo elige, si lo disfruta, si se lo desearía a su hija. Es relevante y preocupante que muchas personas confundan problemáticas que atraviesan a la sociedad como desigualdad, pobreza, machismo, políticas de migración, condiciones de vida o de trabajo deplorable y violencia y culpabilicen a la prostitución de cosas que de todas maneras sucederían si el trabajo sexual no existiera. La prostitución no es la que genera la pobreza”, publicó recientemente en su cuenta de Facebook, con más de 20 mil seguidores.
-¿De dónde viene “María Riot”?
“Riot por Riot Grrrl, un movimiento feminista de los 90. En mi adolescencia, descubrirlo me hizo apreciar cosas que no conocía, tanto del mundo como de mí, y fue lo que me llevó al feminismo, y así a empezar a pensar sobre la perspectiva que tenía de muchas cosas. A la hora de elegir un nombre, decidí ‘María’ que me lo había sugerido mi jefe en la época que trabajaba en una oficina de transmisión de webcams. Lo encontré simple y además me gustaba el juego que se da al asociar ‘María’ a lo virginal y sagrado, y luego el ‘Riot’, que significa disturbios, que rompe con todo eso. Un juego de palabras. No lo pensé tanto la verdad, simplemente lo elegí”.
-¿Eres parte del movimiento de “putas feministas”?  
“Sí, pero no lo veo tanto como un movimiento en sí, sino como la posición e identidad política que tenemos muchas trabajadoras sexuales. El ‘Puta Feminista’ empezó con compañeras en España, y nosotras lo repetimos en Argentina, principalmente porque queremos quitarle la carga peyorativa y negativa a la palabra ‘puta’, y reivindicarla para que quienes la usan como insulto hacia las mujeres -que en general es hacia todas las mujeres, más allá de si sean trabajadoras sexuales o no-, no tenga ningún sentido negativo. Es apropiarnos de ser putas, ponerle nuestro propio significado y además, agregarle el ‘feminista’ para ya posicionarnos y romper con eso de que el feminismo está en contra del trabajo sexual cuando no es así. Lamentablemente, sí ha sido de esa manera en el feminismo más masificado y conocido, pero dentro del movimiento siempre estuvieron quienes están a favor del trabajo sexual y quienes no. El puta feminista nos posiciona y además disputa espacios y palabras”.
-Las abolicionistas insisten en que la prostitución es “trata de mujeres”, que los clientes son siempre malos, que hay explotación… y eso es verdad en muchos casos, pero también existe lo contrario…
“Sí, en el feminismo hay muchas posturas y corrientes, pero la que más se ha masificado ha sido el que se autodenomina abolicionista, que son quienes creen que la prostitución no es un trabajo legítimo y que por lo tanto debe abolirse. En Argentina por ejemplo, como en otras partes del mundo, han hecho una campaña muy fuerte confundiendo a la sociedad en general, poniendo en el mismo lugar a la prostitución con la trata; entonces cada vez que hablamos de prostitución, la gente piensa que estamos validando la trata o que alguien trabaje coaccionado o bajo malas condiciones, y la verdad es que por supuesto jamás querríamos o apoyaríamos eso. La trata, las malas condiciones laborales, la explotación laboral, existen en todos los trabajos, e incluso mucho más y en mayor medida que en la prostitución, en los talleres textiles, en los campos de cultivo o en las minas: hay trata, niñas, niños y adolescentes trabajando, sin embargo, no hay nadie haciendo militancia o activismo contra eso. Nadie está pidiendo que se cierren los talleres de indumentaria o que se deje de usar esa ropa, ¿no? Lo que se dice es: ‘Mejoremos las condiciones de los trabajadores, démosles derechos, que cada vez haya menos explotación, más capacidad de elección sobre donde quieren trabajar’. Por supuesto que también queremos eso para quienes ejercen la prostitución”.
-¿Hay cifras sobre cuántas personas ejerciendo prostitución viven explotación, trata?
“No hay estadísticas serias, porque como se confunde trata con prostitución en general, como no se distingue quiénes lo están haciendo con buenas condiciones laborales o bajo un proxeneta o autónomas, se mezcla todo y se dice que todas son víctimas. Se confunde proxenetismo con esclavitud o se le culpa a la prostitución de la pobreza o de la misma vulnerabilidad que la marginalidad de nuestro trabajo nos da. Siguen metiendo a todas las trabajadoras sexuales en la misma bolsa y diciendo que somos víctimas de trata, que quienes decimos que no lo somos estamos ‘alienadas’ o somos ‘proxenetas’.
-Ustedes formaron AMMAR, ¿cómo surgió, qué han hecho?
“Nació en 1994. Al principio eran trabajadoras sexuales que trabajaban en la calle, que estaban organizándose para que la policía dejara de molestarlas, de cobrarles actas contravencionales, cansadas de ir detenidas por solo ejercer su trabajo. Se organizaron primero para debatir cómo hacer para que pare la violencia institucional, y luego con el tiempo fue creciendo y la organización también. Se cambiaron varios lineamientos, la lucha se expandió y hoy en día AMMAR está cada vez más fuerte y más organizadas que nunca. La primera vez que fui a AMMAR fue en 2014, y empecé a militar el año pasado. Gracias a los medios y a las redes sociales, la visibilidad que hemos tenido, especialmente en estos últimos años, ha sido increíble, y cada vez hay más personas que se unen para apoyar, o que se acercan y nos dicen que gracias a la organización se han dado cuenta de que ellos también repetían un discurso moral o con estadísticas o datos que cuando buscas las evidencias no existen, ya que son inventados o manipulados… La presencia de la organización en las calles sigue en pie porque AMMAR nunca dejó de hacer territorio, de hablar cara a cara con las trabajadoras sexuales de la calle..
Nuestra primera y más urgente pelea es derogar las actas contravencionales que siguen presentes en 18 provincias, donde las trabajadoras sexuales de la calle pueden ir detenidas y hace que el hostigamiento policial sea algo que sucede a diario y que con el gobierno actual, que ha dado más poder a la fuerza policial, sea cada vez peor. También estamos debatiendo para crear una Ley de Protección de Derechos para las Trabajadoras Sexuales, para que el Estado nos reconozca como trabajadoras que somos y así podamos contar con derechos como cualquier otro trabajador, descriminalizando nuestra actividad”.
-Han sufrido en carne propia la represión, una dirigenta de AMMAR fue asesinada…
“Sí, hace 13 años Sandra Cabrera fue asesinada. Era la referente de AMMAR en Rosario y fue asesinada por la policía de un tiro en la nuca, ya que ella no solo estaba organizada y ayudaba a las demás a organizarse y a plantarse frente a la policía, sino que también denunció la complicidad de una comisaría de Rosario con la trata de menores. La misma policía la mandó a matar. Es un crimen que sigue impune porque los testigos que dieron sus testimonios fueron trabajadoras sexuales y por ello no se tomaron en cuenta. Es totalmente claro que fue por el estigma que tiene el trabajo sexual: la sociedad en general cree que una trabajadora sexual vale menos, que su opinión no importa, que su vida da igual si no está”.
-¿Cómo debiese el Estado enfrentar el trabajo sexual? ¿Haciendo una ley? ¿Qué debiese incluir?
“Mi ideal es que el Estado debe intervenir lo mínimo posible en las decisiones de nuestras vidas. Exigimos la descriminalización de la prostitución, es decir, que la policía deje de entrometerse en nuestro trabajo haciendo allanamientos, hostigando en las calles, persiguiendo o cobrando coimas, que pasa muchísimo. Es legal ejercer el trabajo sexual pero todas las maneras que tenés de hacerlo, ya sea ofertando o ejerciéndolo, son criminalizadas. Cada grupo de trabajadoras sexuales debe pensar qué es lo que va a exigirle al Estado y cómo. No es lo mismo lo que necesitan las trabajadoras sexuales en Holanda, por ejemplo, que en Argentina o en China, porque estamos en contextos distintos, depende de la situación y la realidad del país; uno tiene que también adaptarse y buscar cuáles son las posibilidades y realidades que enfrentamos.
-También eres activista vegana y animalista…
“Soy vegana hace cuatro años y para mí está totalmente conectado con el feminismo y con luchar porque cada una haga lo que desee con su cuerpo. Yo quiero que toda mujer tenga derecho a vivir su vida plenamente, y quiero lo mismo para los animales, que no haya nadie que crea que su vida vale menos o que interfiera y perjudique a sus intereses. He sido activista en Animal Libre, que empezó en Chile y que con otros compañeros llevamos a Argentina. Creo importante y necesario que la gente empiece a replantearse sus hábitos, que pensemos por qué esta discriminación hacia los demás animales solo por ser de otras especies y plantearnos qué podemos ir modificando para que la vida de los animales sea cada vez mejor. Queremos que cada vez haya menos animales sufriendo, que el número de ellos que hoy están en granjas, mataderos, zoológicos o perreras, sea cada vez menos hasta poder lograr que ningún animal tenga que sufrir a consecuencia del humano o la naturaleza. Hoy los animales sufren de manera inimaginable. Ningún humano podría imaginarse el sufrimiento que tiene que pasar un pollito cuando es triturado en la industria del huevo por ser desechado. Jamás podríamos imaginarnos cómo sería ser una vaca, un cerdo o un mono, encerrados y torturados toda su vida, y luego asesinados”.
-Eres actriz y has participado en películas pornográficas, en lo que se ha llamado “porno feminista” o “porno ético”…
“Sí, pero la verdad es que las etiquetas como porno ético o feminista no me terminan de convencer. Creo que las etiquetas delimitan y muchas veces algunos se las adjudican de manera errónea, entonces, prefiero decir que hago porno. No existe un estilo de porno como piensa la mayoría, sino que hay uno que más se ha masificado y distribuido, y la gente tiene en su propio imaginario, pero la realidad es que la pornografía es muy amplia. Hay muchísimas prácticas y personas diversas trabajando. Lo que hace el porno con perspectiva feminista o quienes queremos hacer algo distinto a lo que se ha masificado, es visibilizar otros cuerpos, otras ideas, que hayan buenas condiciones laborales hacia quienes forman parte tanto actuando como detrás de las cámaras, que los contenidos no sean sexistas o racistas. Algunos también queremos darle importancia a lo estético y artístico, que es algo que con la masificación del porno se ha perdido. Al principio, quienes lo hacían, en general, eran directores de cine o personas relacionadas con el arte. Quienes siguieron luego fueron empresarios, y eso se ve también reflejado en la industria. El porno mainstream plantea la sexualidad desde la mirada de hombres blancos heterosexuales empresarios que principalmente quieren vender, pero hace varias décadas que eso se viene disputando para que haya otra forma de representar la sexualidad.
Lo que a mí me interesó del porno principalmente fue la autonomía sexual, la libertad de expresar que podemos hacer lo que queremos con nuestro cuerpo y representar diversos placeres y cuerpos que parece que quedan fuera del mercado por no ser los que cumplen con ciertos cánones y estereotipos”
-¿Quiénes están hoy creando porno feminista?
“Aunque mucha gente crea que es algo reciente, mujeres creando pornografía es algo que comenzó alrededor de los 80, época donde las sex wars, es decir, la discusión del trabajo sexual y de la pornografía en el feminismo era crucial. En ese momento quienes tomaron el mando fueron, entre otras, Candida Royalle y Annie Sprinkle, que creó un grupo llamado Club 90 con otras mujeres interesadas en dirigir. La apertura del primer sex shop feminista en Estados Unidos: Good Vibrations también marcó un antes y un después. Hoy en día hay cada vez más personas ofreciendo una mirada distinta de la pornografía: Four Chambers, Crash Pad Series, Trouble Films, Erika Lust, Buck Angel, Goodyn Green, Ersties y Poppy Sanchez, por nombrar algunos, y también tienen gran importancia los festivales donde se proyectan películas, como el Porn Film Festival, en Berlín, o La Fete Du Slip, en Suiza: eventos que buscan visibilizar los diversos proyectos de porno y post porno que se están creando alrededor del mundo.
Tanto en Argentina como en Chile, esto no existe: no hay industria del porno. En Chile solo duró un par de años y fracasó, y en Argentina, más allá de alguna productora que filma para afuera y algunos proyectos pequeños de post porno, solo hay dos directores que han trascendido y que siguen vigentes”.
Arnaldo Pérez Guerra

lunes, 27 de marzo de 2017

Bolivia: activistas feministas exigieron la despenalización total del aborto

El pasado 22 de marzo en Bolivia un importante número de activistas feministas de la agrupación 28 de septiembre exigió que se despenalice el aborto en todos sus tipos porque, según ellas, es un tema de salud y de derecho de las mujeres. En ese sentido, anunciaron que presentarán otra alternativa al proyecto de modificación del Código Penal que está en la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP).
“La despenalización del aborto tiene que ser total. Ellas deben decidir si continúan o no con un embarazo, cualquiera sea las causas que tengan estas mujeres para interrumpir dicho embarazo. Al sacar la penalización abriríamos las puertas para que el Estado otorgue servicios seguros y gratuitos a las mujeres que tomen esta decisión sobre sus cuerpos”, aseguró Patricia Brañez, una de las representantes de las activistas.
Ese colectivo aseguró que las mujeres tienen todo el derecho de tomar decisiones sobre sus cuerpos, incluido el aborto en todas sus formas, debido a que la situación en Bolivia aún es “patriarcal”.
En esa dirección, señalaron que las estadísticas indican que en el país hay entre 60.000 y 80.000 abortos clandestinos cada año, y que todos los días mueren dos mujeres por abortos mal hechos, por no recibir atención de salud adecuada o a tiempo. “Es la tercera causa de muerte en Bolivia, las mujeres mueren por no recibir atención médica oportuna”, señalan según el testimonio recogido por el portal Página Siete.

El proyecto

Según informa el diario Los tiempos, que el proyecto que se encuentra en la Asamblea Legislativa Plurinacional, prevé al menos nueve causas que permitan la práctica de una interrupción del embarazo sin que signifique una infracción. Estas son: cuando se realice el aborto en las primeras ocho semanas de gravidez y por única vez; la mujer que se encuentre en situación de calle o pobreza; no cuente con recursos suficientes para la manutención propia y de su familia; sea madre de tres o más hijos y no cuente con recursos; y cuando sea estudiante.
Junto con ello, la iniciativa señala que en cualquier etapa de la gestación se podrá llevar a cabo un aborto, cuando este se realice para prevenir un riesgo presente o futuro para la vida o la salud integral de la mujer embarazada; se detecten malformaciones fetales incompatibles con la vida; el embarazo sea consecuencia de una violación o incesto; y la embarazada sea niña o adolescente.

La otra vereda

Simultáneamente y en el lado opuesto a su reclamo, la Cámara de Senadores, los miembros de la Plataforma por la Vida y la Familia y algunos legisladores se reunieron y se manifestaron contra el aborto en todas sus formas. Exigieron el respeto por la vida. Estos activistas a favor de la vida y en contra del aborto recordaron que en la Constitución Política del Estado está la defensa de cualquier tipo de vida, y señalaron la legislación internacional sobre los derechos humanos.
“Convocamos a la defensa de la vida con vigor y ahínco, pedimos firmar estas cartas.Expresamos nuestro contundente rechazo y la despenalización del aborto”, dijo Erwin Bazán, uno de los miembros de esta plataforma social contraria al aborto.
Con el debate iniciado y un trámite legislativo que promete ser largo, ¿logrará Bolivia ser uno de los países referentes en lo que respecta al derecho de la mujer sobre su cuerpo y la despenalización del aborto?

domingo, 12 de febrero de 2017

Orígenes del “feminismo rosa” contra Trump

marchamujeres





La mayoría de las mujeres que marcharon contra Trump tenían seguramente buenas intenciones dentro de sus visiones. Ante la llamada de los organizadores, despertaron de sus largas siestas liberales. Pero las mujeres que marcharon recientemente en Washington no lo hicieron contra Obama y Clinton, su secretaria de Estado, mientras mataban extranjeros (otros) y Clinton se regocijaba por la matanza de Muammar Gadaffi. Esto es porno liberal por excelencia; complicidad por el silencio.

En 1929, Edward Bernays, el sobrino de Sigmund Freud, propagandista de guerra y golpes de Estado en EEUU/CIA, y fundador de las relaciones públicas, condujo un exitoso experimento de manipulación subliminal para la industria del tabaco.
En esa época, había un tabú en contra de las mujeres que fumaban en público, y Bernays fue contratado para cambiar eso.
Consultó a un psiquiatra, A. A. Brill, quien le dijo que los cigarrillos eran una representación del pene y un símbolo de poder masculino.
Si lograban engañar a las mujeres para que fumaran, éstas entonces inconscientemente pensarían que “tenían” sus propios penes y se sentirían más poderosas.
Esto, por supuesto, era irracional. Pero funcionó. Bernays, en sus propias palabras, había “diseñado el consentimiento” de las mujeres, a través de la prestidigitación simbólica.
Fue lanzada la era de la imagen.
Hizo esto llevando a un grupo de mujeres a que escondieran cigarrillos debajo de su ropa en un desfile de Pascua en Nueva York. A la señal de Bernays, los sacaron y prendieron, lo que éste llamó “antorchas de libertad” (teniendo como referencia a la Estatua de la Libertad).
La prensa había sido notificada con antelación y se dedicaron a fotografiar y reportar la noticia. El titular del New York Times del Día de los Inocentes (el 1 de abril, en EEUU) de 1929 decía “Grupo de chicas prenden cigarrillos como un gesto de libertad”.
Esta falsa noticia (fake news) hizo que los cigarrillos fuesen socialmente aceptados para las mujeres, y las ventas y la publicidad dirigidas a ellas, incrementó drásticamente.
Las estructuras de poder institucionalizadas sonrieron y siguieron felizmente su camino. Las mujeres no eran más libres, ni más poderosas; pero sentían que lo eran.
Se quebró un tabú simbólico engañando a las mujeres. La imagen triunfó por encima de la realidad.
Hemos pasado del símbolo del “pene” al de la “vagina”, y ahora el símbolo es mostrado abiertamente como un irónico espectáculo posmoderno con la forma de un mar de gorritos rosados (los pussyhats en el original, aludiendo a los gorros tejidos y desplegados en la marcha de las mujeres en febrero en los EEUU. La voz “pussy” alude tanto a los gatos en una expresión equivalente a “mínino” en español, pero también al sexo de la mujer de forma vulgar y generalizada: nota de Misión Verdad).
Y las fake news continúan a pasos acelerados; la labor de los manipuladores de consciencia continúa y sigue siendo exitosa.
Los genitales siguen siendo el exabrupto. En los años 20 no se hablaba de penes; la idea entonces era que había una asociación inconsciente que llevaba a las mujeres a fumar. Actualmente la sutileza ha desaparecido. El poder de la vagina está ahí afuera, simbolizada de manera tierna por los pussyhats, promovido por un grupo llamado “Proyecto Pussyhat”, que en su página web elogia al Washington Post y al New York Times por su “periodismo de alta calidad” e “integridad”.
“Entre sitios web de noticias falsas”, sostiene el Proyecto Pussyhat, “necesitamos periodismo de alta calidad más que nunca… periódicos con integridad… (que) continúen reportando la verdad”. Es decir, el New York Times y el Washington Post.
Por “verdad” e “integridad” las mujeres que dirigen esta página quieren decir que los rusos están detrás de los resultados electorales, que Irak tiene armas de destrucción masiva, y que hay 200 o más páginas web alternativas que repiten propaganda rusa; que eran algunas de las mentiras reportadas por estos periódicos con “integridad”. ¿O es otra cosa la que están pensando las mujeres de Pussyhat?
La mayoría de las mujeres que marcharon contra Trump tenían seguramente buenas intenciones dentro de sus visiones limitadas. Ante la llamada de los organizadores, despertaron de sus largas siestas liberales.
En respuesta a los repugnantes comentarios de Trump acerca de “agarrar las vaginas” -palabras enfermas, machistas y agresivas en su significado- se pusieron sus gorros rosados, escribieron pancartas, y salieron a la calle con su recién despertada indignación. Asqueadas con mucha razón por ser agredidas verbalmente y temerosas de que sus derechos reproductivos estén amenazados, se abalanzaron como tigres ante su agresor verbal. De ahí siguieron marchas y demostraciones masivas, muy bien organizadas y amigables con los medios de comunicación. Fue un desfile exitoso.
Sin embargo, como lo que otros han escrito, hay algo en todo esto que no está bien. Durante los años de Obama, de interminables guerras, asesinatos con drones, encarcelamiento de informantes (en inglés whistleblowers, refiriendo a personas que filtran informaciones secretas o comprometedoras que revelan acciones de las estructuras de poder, sean militares, de seguridad o corporativas en EEUU: nota de Misión Verdad), incluyendo a Chelsea Manning, etc., estos manifestantes estuvieron silenciosos y fuera de las calles.
Una gran cantidad de mujeres (si no la gran mayoría) que marchó en contra de Trump -y es que las últimas marchas de mujeres sólo pueden ser descritas como marchas anti-Trump- eran partidarias de Hillary Clinton, aunque describieran su elección como “el mal menor” o no.
Por ende, la oposición a los comentarios agresivos de Trump en relación a la vagina era un apoyo implícito al “feminismo” de Clinton y Obama. En otras palabras, era apoyar a un hombre y una mujer que no hablaban públicamente de manera agresiva acerca de los genitales de las mujeres, pero cometían acciones misóginas y misandrias al matar a miles de mujeres (y hombres y niños) en todo el mundo, y lo hacían con armas con formas fálicas.
Trump probablemente seguirá su ejemplo, pero esa posibilidad no fue el ímpetu para estas marchas. Las marchas se centraron en el lenguaje misógino y machista de Trump, y sus amenazas de limitar el acceso de servicios de salud para las mujeres, como la planificación familiar y el aborto.
Puesto que las mujeres que marcharon recientemente no lo hicieron contra Obama y Clinton, su secretaria de Estado, mientras mataban extranjeros (otros) y Clinton se regocijaba por la matanza sodomizada de Muammar Gadaffi, está bastante claro que el enfoque de su molestia fue una especie de indignación personal frente a los comentarios ofensivos de Trump.
¿En dónde estuvieron estos ocho años? Mike Whitney lo dijo perfectamente hace poco:
“Estaban dormidos. ¿O no? Porque los liberales siempre duermen cuando su hombre está en el cargo, especialmente si su hombre es un encantador de serpientes cosmopolita de buen hablar, que canturrea sobre las libertades individuales y la democracia mientras desata la violencia más increíble sobre civiles del Medio Oriente y Asia Central… A nadie parece importarle cuando un mandarín birracial bien hablado mata la mayor cantidad de gente de color, pero cuando un magnate de los inmuebles, insolente y sin pelos en la lengua toma las riendas del poder, ahí sí ‘ten cuidado’ porque aquí vienen los que protestan. Tres millones de ellos”.
Evidentemente, la política partidista, el interés propio, la hipocresía y un etnocentrismo increíble están involucrados. ¿Habrían ocurrido marchas de mujeres si Hillary Clinton hubiera sido elegida? Por supuesto que no. Ella hubiese sido aplaudida y elogiada como la primera presidenta, y su historia de guerra, contra mujeres y hombres, hubiese sido excusada y apoyada en el futuro, como ha pasado con Obama.
Esto es porno liberal por excelencia; complicidad por el silencio.
“Manos fuera de mi vagina”, “Mi vagina te devuelve la cogida” (This pussy grabs back). Estas son réplicas ingeniosas a los comentarios de Trump, pero son totalmente inefectivas e inofensivas. Los objetivos de Trump son más grandes, al igual que los de Obama y Clinton. Las protestas simbólicas llaman la atención, pero resultan en la inmovilización de arreglos estructurales de poder, o en cosas peores.
La campaña de las “antorchas de Libertad” de Edward Bernays dio lugar a más mujeres fumando, más enfermedades, y más ganancias para las compañías de tabaco. Se aprovechó de los ingenuos. ¿Qué se aprendió?
El Pussyhat Project terminó siendo un mar de mujeres con gorros rosados e imágenes coloridas. Daniel Boorstin escribió en su libro de 1960, The image, que son el futuro. Ese futuro es ahora. El lenguaje de las imágenes está por todos lados y está ligado a lo que Boorstin denominó “pseudo-acontecimientos” y nuestra “demanda por ilusiones con las que nos engañemos a nosotros mismos”.
Simbólicamente, llevar tus genitales en la cabeza es una imagen impresionante, pero se pierde y es engañosa, cuando uno no se ha opuesto a la brutalidad sistémica del Imperio norteamericano que arrasa con el mundo bajo Obama y Clinton.
Boorstin argumentaba que este mundo de imágenes desplazaría nuestra habilidad de pensar con claridad y comprender las maneras en las que estábamos siendo manipulados. Una imagen, decía, era “sintética, verosímil, pasiva, vívida, simplificada y ambigua”. Diseñada y atractiva para los sentidos -no existen mininos rosados que yo sepa- esquivan el discernimiento y no pueden ser, en términos estrictos, desenmascarada. “Una imagen, como cualquier otro pseudo-acontecimiento, se vuelve mucho más atractiva con cada esfuerzo nuestro en desacreditarla”.
El artificio de la imagen y nuestro conocimiento de su ingenuidad -por ejemplo, los pussyhats nos convence de que somos astutos, incluso cuando no lo somos.
Es interesante señalar que la palabra imagen (del latín, imago) está relacionada con la palabra imitar (latín, imatari). Es como si ciertas imágenes pudieran servir como espejos (“reflejar” que se equipara con “imitar”) en los cuales nos podamos ver e imitarnos, “aunque nos guste fingir que estamos viendo a alguien más”. Y viendo nuestras imágenes en la Imágenes, podemos imitarnos en un ciclo interminable de autocomplascencia y miradera de ombligo. La cultura del selfie ha triunfado. La sociedad del espectáculo avanza.
El enfoque de las imágenes genitales es un reflejo del narcisismo norteamericano, una mirada hacia dentro, mientras que “afuera”, otros están siendo masacrados por los amos de la guerra. Este es el comienzo de una revolución rosa.
Edward Bernays estaría orgulloso.
Edward Curtin* 
* Escritor y profesor de sociología en el Massachusetts College of Liberal Arts. Publicado originalmente en Global Research. La traducción para Misión Verdad la realizó María Luisa Salazar.

sábado, 4 de junio de 2016

“Reconectar con el propio cuerpo es una actividad profundamente política”

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La joven promovió una campaña por Facebook para que durante un mes sus casi 5.000 seguidoras y amigas se autorregalaran un orgasmo cada día.
Pasó de empaparse de leyes y jurisdicciones propias de una carrera de Derecho a alimentarse de forma autodidacta de libros, fanzines y talleres sobre ginecología natural, autoconocimiento y sexualidad. Un aprendizaje que esta joven de 26 años decidió compartir con otras mujeres acompañándolas en el parto, la lactancia y las experiencias de recuperación del propio cuerpo.
Paula Acuña se autoetiqueta como “abortista, a favor de las mujeres que se comparten con mujeres, anti heteronorma, feminista, vegana y a favor de las relaciones libres. Conversa con El Ciudadano sobre feminismo, aborto, sexualidad y sobre su exitosa iniciativa: la campaña #UnoAlDía.
¿Cómo se te ocurrió impulsar esta campaña?
Empecé a meterme en el tema de la recuperación de los cuerpos a partir de mi experiencia como doula. Pero era un lugar que yo no he habitado porque no tengo hijos. Ahí empecé a cuestionarme otras cosas que tenían que ver más con mi contexto, como la masturbación.
Socialmente, está súper aceptado que la mujer no tenga orgasmos. Y esto no tiene por qué ser así. Me propuse reconectar con mi propio cuerpo, aceptarme, que no es fácil porque este sistema todo el día te dice que tu cuerpo está mal. Después me planteé trasladar el desafío a las otras mujeres a través de Facebook, que es mi herramienta de trabajo.
¿Qué repercusión tuvo la campaña?
Mucha. Las chiquillas que la iban siguiendo me mandaron mensajes contándome su experiencia. Una me escribió que recién en ese momento acababa de eyacular a chorros y que ni siquiera sabía que podía hacer eso. Me dijo algo muy bonito: que no sabía que podía ser la gestora de su propio placer, sin necesitar a su pololo. Y eso me marcó caleta.
Tenemos tan naturalizados los discursos patriarcales que no nos cuestionamos cosas como que una puede tener placer con una misma y que esto es político. Porque tú no puedes compartirte con otro hasta que no te compartas contigo misma primero. Y esto nunca te lo enseñan. Es todo un trabajo deconstruir ese discurso. Para mí es como comer bien, dormir bien, hacer ejercicio y tener una sexualidad activa y sana.
¿Buscabas normalizar la masturbación femenina?
Es que me di cuenta en los talleres –y todavía me sorprende– que la mayoría de las mujeres no saben cómo es el cuerpo que habitan. Hay toda una construcción social que nos hace no tener idea de lo que tenemos.
Cuando las niñas son chicas lo primero que se les dice es “eso no se toca”, “que nadie te lo toque”, “que nadie te lo mire”. La mayoría nunca se ha mirado la vulva, no sabe que vulva y vagina no son lo mismo, por ejemplo. Eso indica que hay mucho que trabajar.
En tus talleres de autoconocimiento has podido percibir cómo es la educación sexual en nuestro país. ¿Qué déficits tiene?
No tenemos ni siquiera un piso mínimo. La mayoría de mujeres no conoce su cuerpo, ni se ha masturbado nunca por un pensamiento todavía muy vinculado a esa idea de “Dios te está mirando”. No conocen cómo funciona su ciclo menstrual o cuando están ovulando. El redescubrirse, saber qué te gusta, qué no te gusta, cómo te gusta tocarte, genera un cambio en ti, un empoderamiento de cómo te paras frente a la vida.
En la primera sesión de mis talleres siempre explico que lo que estamos haciendo es feminismo, que el reconectar con el propio cuerpo es una actividad profundamente política. El otro gran tema del taller tiene que ver con cómo una mujer se para frente a otras mujeres. Hablamos de la sororidad, del amor entre mujeres que vivimos la misma opresión. Esta volada patriarcal de que nos tenemos envidia, o nos quitamos los pololos, es un invento del patriarcado. Ancestralmente las mujeres nos hemos juntado en círculos, apañándonos, en los partos, en los abortos, siempre hemos estado juntas y hemos dejado que esto nos lo robaran.
¿Este desconocimiento es igual en los hombres?
A ellos, el patriarcado les ha dicho que se supone que se conocen más, que saben de sexualidad. Pero la realidad es que no. De partida, por ejemplo, tener un orgasmo y eyacular no son sinónimos y la mayoría de los hombres cree que sí. No conocen cómo llegar al orgasmo sin eyacular, o todo el tema de la exploración anal, que está rodeado de homofobia, cuando en realidad al estimular la próstata pueden tener orgasmos muy superiores a los de pene. Pero no lo experimentan porque el patriarcado les dice que no se les mete nada por ningún lugar. Los hombres están igual de castrados que nosotras, sólo que por lo menos ellos se lo ven y así es un poco más fácil cuestionarse.
¿Qué opinas sobre el proyecto que despenaliza el aborto en tres causales que está aún pendiente de pasar a comisión mixta?
Creo que cada vez que el Estado se hace cargo de cosas tan íntimas como el proceso reproductivo y sexual de una mujer salen formas de entender la vida súper instauradas. Es muy brutal. Somos un país profundamente retrógrado, con la religión muy arraigada.
Por un lado, me parece un avance, pero también siento que hemos abortado siempre y lo seguiremos haciendo porque se ha logrado sostener desde las organizaciones de mujeres que acompañan a otras mujeres, desde la prohibición se ha levantado la alternativa. Es muy importante que esta alternativa no decaiga sólo porque se da un paso desde lo legal. Es un paso pero sigue siendo insignificante e insuficiente.
¿El feminismo sigue incomodando o es una lucha que, en general, se considera como “pasada de moda”?
Ahora ciertas organizaciones tienen su vocería de género, como si fuera una weá aparte. Y eso es no entender de lo que estamos hablando. ¿Por qué las organizaciones sociales no se reivindican a ellas mismas como feministas o antipatriarcales? Porque es más cómodo. El feminismo incomoda y a mí me cagó la vida porque me hace cuestionar todos los días mi forma de vivir. Cuando le pregunto a mi papá si le preparo once, me cuestiono que esto es súper patriarcal, machista e impuesto. Y me veo en esa.
El feminismo es una deconstrucción diaria, cotidiana, desde lo micro hasta lo macro, como las reivindicaciones por el aborto o los derechos sexuales y reproductivos. Pero empieza en tu casa, en tu cama. Por eso es tan criticado y tan difícil. Remueve los constructos de toda una sociedad.
¿Te consideras feminazi?
[Ríe]. Me parece un término de mierda, pero creo que también es muy político reapropiarse de las palabras, como reivindicarse torta, por ejemplo, y no lesbiana. Es una forma en la que nos han ofendido y denigrado, entonces una toma la palabra y la usa reivindicando el lugar de opresión. ¿Cuál es la comparación entre querer ser persona con derechos y oprimir a todo un pueblo?
Por Meritxell Freixas

jueves, 24 de diciembre de 2015

Batallón femenino en Siria: En navidad milicianas aprenden a luchar contra el Estado Islámico

En el vídeo, las milicianas del batallón femenino “Al Mahavira” se entrenan para combatir a Daesh y cuentan cómo se han unido al Ejército sirio para proteger su patria.

"He venido con el sentimiento de que Siria es como mi madre. Debo estar al lado de mi madre cuando le duele algo. Hoy Siria está sufriendo y por eso es necesario estar junto a ella. Quiero curarla para vivir en tranquilidad, como antes", comentó una de las soldados.

martes, 25 de agosto de 2015

INICIAN UNA CAMPAÑA ONLINE PARA QUE LAS FEMINISTAS SEAN CONSIDERADAS “UN GRUPO TERRORISTA”

Crean una campaña online pidiendo que las feministas sean consideradas como un grupo terrorista.
Protesters march on a SlutWalk in Newcastle
La polémica campaña ha sido impulsada por una persona que se hace llamar Janet Wilkinson, en la web Change.org.
Según la petición, las mujeres feministas agreden físicamente a los hombres por las calles.
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La petición ha ganado popularidad rápidamente y ya dispone de más de 7.000 firmas, aunque también ha provocado numerosas burlas, en las que se califica a los hombres que firman la petición como “bebés histéricos”.
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2BA4CE5500000578-3210062-Another_man_said_it_was_hysterical_man_babies_behind_the_petitio-a-32_1440501493980
2BA4CE6400000578-3210062-One_shocked_woman_couldn_t_believe_the_petition_and_called_it_in-a-23_1440501422963
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