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martes, 28 de agosto de 2018

ALBA: Ecuador se suma a los Gobiernos que buscan derrocar a Maduro

La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) estima que el retiro de Ecuador del bloque es parte de un ataque a la integración regional.
“La anunciada salida (…) coincide con la estrategia política que se desarrolla actualmente en Suramérica por parte de algunos Gobiernos de atacar la integración latinoamericana y caribeña, como por ejemplo ya ha venido ocurriendo con la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas) y que con seguridad se extenderá a otros espacios de integración”, afirmó la ALBA mediante un comunicado publicado el viernes.
La ALBA manifestó que respeta la decisión de Ecuador de retirarse del bloque, pero la relaciona con una forma de “sumarse a los esfuerzos” de los Gobiernos que buscan sacar del poder al presidente venezolano, Nicolás Maduro.
“Utilizar la situación política actual del pueblo de Venezuela y así sumarse a los esfuerzos de algunos gobiernos de la región por buscar la salida del Gobierno del presidente Nicolás Maduro deja claro la línea que Quito ha decidido asumir”, declaró el secretario ejecutivo de la ALBA, David Choquehuanca, según el referido comunicado.
El noble y aguerrido pueblo ecuatoriano seguirá siendo parte importante y protagónica de la ALBA y de la integración de los pueblos de nuestra América, agrega la nota.
Ecuador, país que progresivamente se ha ido distanciando de la ALBA desde que en mayo de 2017 llegó a la Presidencia Lenín Moreno, anunció el jueves su retiro del organismo, en respuesta a la “crisis humanitaria” de Venezuela.
Antes, el jefe de la diplomacia ecuatoriana, José Valencia, había criticado a Maduro por la salida de ciudadanos venezolanos de su país, declarando que la situación actual de Venezuela es consecuencia de la “crisis económica y política”.
Hispantv

domingo, 5 de marzo de 2017

Fidel Castro, Hugo Chávez y el ALBA

Fidel Castro y Hugo Chávez Frías, en la edición 231 del programa "Aló, Presidente", 21 de agosto de 2005. Foto tomada de Fidel Soldado de las Ideas
Fidel Castro y Hugo Chávez Frías, en la edición 231 del programa “Aló, Presidente”, 21 de agosto de 2005. Foto tomada de Fidel Soldado de las Ideas
Al solo cumplirse 4 años de la desaparición física de Hugo Rafael Chávez Frías, hombre revolucionario, altruista, de pensamiento político y económico revolucionario perfectamente estructurado, un estratega militar de gran calibre, logró unificar junto a los ideales de Fidel Castro Ruz, una América única donde se vele por la paz y el bienestar de los pueblos.
El líder histórico de la Revolución Cubana acerca de Hugo expresó: “Chávez es un verdadero revolucionario, pensador profundo, sincero, valiente e incansable trabajador. No llegó al poder mediante un golpe de Estado. Se sublevó contra la represión y el genocidio de los gobiernos neoliberales que entregaron los enormes recursos naturales de su país a Estados Unidos. Sufrió prisión, maduró y desarrolló sus ideas. No llegó al poder a través de las armas a pesar de su origen militar”.
La capacidad movilizadora, de ideas progresistas, luchar por la libertad y la independencia del pueblo venezolano lo llevaron a trazar el camino de una Revolución social profunda partiendo de la llamada democracia representativa y la más absoluta libertad de expresión.
Fidel lo caracterizó de un hombre modesto, educador y de una amplia conciencia revolucionaria, un verdadero “campeón de la comunicación, nadie hará este papel como lo realizas tú en ALO Presidente”.
Hugo Chávez habla sobre Fidel:

Campeón Olímpico

“El campeón olímpico es Fidel. Lo que pasa que él es muy generoso. Él es el campeón olímpico de todas las olimpiadas políticas, históricas. Ahora, la experiencia del socialismo cubano es extraordinaria. Venezuela,  está apenas, apenas en un puerto como el acimut de la brújula”.
Entrevista exclusiva con el presidente venezolano Hugo Chávez Frías, ofrecida a Randy Alonso Falcón

Fidel no le pertenece solo a Cuba

“Fidel no le pertenece solo a Cuba, le perteneces a este mundo nuestro, a esta América nuestra. Después de casi medio siglo de lucha, Fidel les puede mostrar la cara con integridad plena y con moral absoluta, no solo al pueblo cubano, sino a todos los pueblos del mundo.”
Palabras pronunciadas por Hugo Chávez en homenaje al 75 aniversario de Fidel celebrado en Venezuela.
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El ALBA como mecanismo de integración latinoamericana

La Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) surge con la necesidad de integrar a los países de la región latinoamericana y lograr una mayor integración, unificación e intercambio entre los países de esta región.
Fidel Castro y Hugo Chávez impulsadores de este mecanismo lo materializaron con su creación, inspiradas en las ideas de Bolívar y Martí, como un ejemplo sin precedentes de solidaridad revolucionaria.
A continuación les mostramos el Documental “Un solo destino” donde se contemplan los antecedentes históricos, el origen y desarrollo de esta nueva política de integración latinoamericana a través de un análisis cronológico de sus cumbres, acuerdos y principales logros hasta abril del 2007.
Para ver más imágenes como estas y conocer del ideario y la acción del líder de la Revolución Cubana, visite nuestro sitio Fidel Soldado de las Ideas.

viernes, 6 de noviembre de 2015

A 10 años del NO al ALCA: ¿fin de ciclo, continuidad o retroceso?


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Se cumplen 10 años de un hecho que marcó a fuego el cambio de época en la región: el “entierro” al ALCA que promovía Estados Unidos. Desde aquella postal triunfal de Lula, Chávez y Kirchner en Mar del Plata -que coronaba una extendida resistencia popular a ese proyecto neocolonial-, mucha agua corrió bajo el puente. Y la corriente en el río suramericano parece ahora ir en contra. Tras una década de profundas mutaciones, ¿comenzó, como mucho opinólogo vaticina, el “fin de ciclo” de los gobiernos progresistas? ¿Le espera el mismo destino a los procesos más radicales? ¿Cómo están paradas las mayorías populares para enfrentar una etapa de políticas más conservadoras?
Año 2005. Noviembre daba sus primeros pasos y Mar del Plata era el epicentro de la batalla continental. Cinco de los 34 gobiernos (Argentina, Brasil, Venezuela, Uruguay y Paraguay) rechazaban en la IV Cumbre de las Américas el intento estadounidense de crear un área de libre comercio hemisférico. El zarpazo imperial quedaba abortado y la superpotencia del Norte recibía tremendo cachetazo en su patio trasero.
Al día siguiente, en la cumbre paralela, la de los pueblos, uno de esos cinco presidentes se burlaba de mister Bush y regalaba la frase que inmortalizaría ese hito: “ALCA, ALCA, ¡al carajo!”. Junto a Hugo Chávez, el entonces candidato Evo Morales, Diego Maradona y miles de militantes populares eran testigos y protagonistas de un punto de inflexión en la historia latinoamericana.
10 años después…
Tras una década de aquel mojón, el proceso regional atraviesa una etapa de profundas turbulencias, que tuvo en la primera vuelta electoral argentina el último botón de muestra. Los gobiernos progresistas empiezan a ver peligrar seriamente sus futuros y como única respuesta apelan a moderar sus proyectos. Los organismos de integración (ALBA, Unasur, Celac) padecen un prolongado estancamiento. El ALCA murió, pero también se reconvirtió en Tratados de Libre Comercio bilaterales, en el Acuerdo Transpacífico (TTP) y en el TISA. En tanto, los movimientos populares de la región, en general, cierran una etapa de reflujo y desmovilización, empantanados aún en lógicas de fragmentación, autoconstrucción o institucionalización. Así, las derechas vernáculas, empujadas por los monopolios mediáticos, encuentran un terreno cada vez más fértil para recuperar el timón.
En este marco, en el último tiempo se instaló en los análisis sobre el devenir suramericano la idea-fuerza de un eventual fin de ciclo, en referencia a la etapa que empezó a germinar a principios de siglo con la eyección del paradigma neoliberal en buena parte de la región y la irrupción de esta oleada de gobiernos de corte progresista o popular.
Pero el debate, en muchos de los casos, parte de al menos dos matrices desacertadas que desorientan el diagnóstico y reducen la compleja óptica de los procesos.
El primer traspié analítico consiste en poner el foco casi exclusivamente en lo que emana desde las esferas gubernamentales, en explicar los ciclos políticos sólo a partir de las administraciones públicas o, en el mejor de los casos, de las pugnas entre bloques de la clase dominante. Esta visión sólo entiende la política “desde arriba”. Ningunea así, y menosprecia, los procesos sociales que atraviesan al campo popular, los avances y retrocesos en niveles de conciencia y organización que protagonizan los pueblos.
El segundo enfoque errático es la tendencia a uniformar todos los procesos posneoliberales. Ya sea por pragmatismo, superficialidad o conveniencia política, se esconden bajo la alfombra sus notorias diferencias metiendo en la misma bolsa a proyectos con raíces, improntas y horizontes estratégicos muy disímiles.
Poder popular: ¿estrategia o decorado?
La forma de examinar el escenario actual sólo a partir de la agenda pública o mediática tiene en la misma escuela a quienes pregonan que el freno al neoliberalismo fue obra exclusiva de los nuevos gobiernos del Cono Sur; que el entierro al ALCA fue una proeza de un puñado de presidentes quijotescos. Desde esas lecturas, se subestiman las guerras del agua y del gas en Bolivia, los levantamientos indígenas en Ecuador, el auge de luchas populares en la Argentina de 2001 y 2002, el Caracazo venezolano, el alzamiento zapatista en México y varios etcéteras. Se recuerda aquella foto de Lula, Kirchner y Chávez en Mar del Plata pero no la gigantesca campaña continental contra el ALCA desplegada por múltiples movimientos sociales de la región mucho tiempo antes de aquella cumbre. Pareciera, desde esa óptica, que los gobiernos progresistas surgieron de un repollo y no como productos de –o condicionados por- la fabulosa resistencia popular desplegada en las calles nuestroamericanas a principios de siglo.
Así como no se puede comprender la última década sin dimensionar los procesos de lucha que la precedieron, tampoco se puede echar luz sobre el panorama actual sin evaluar cómo quedaron paradas las grandes mayorías.
A grandes rasgos, en los países que fueron parte de esta época de cambios hay una sensación de que nuestros pueblos no se dejarán arrebatar tan fácilmente los derechos ganados y los espacios conquistados. Ya sea frente a eventuales gobiernos de las nuevas derechas o frente a políticas conservadoras de los mismos gobiernos progresistas, la resistencia social haría muy difícil la aplicación de medidas abiertamente neoliberales. El vaticinio del “fin de ciclo” pregonado desde las usinas del poder reaccionario pareciera estar más manijeado por sus consorcios mediáticos que tener asidero real. Sin embargo, la capacidad de respuesta popular no será la misma en cada país, y ahí vamos al siguiente punto.
Distinto ADN, diferente destino
El otro “pecado original” que buscan visibilizar estas líneas es el sistemático intento por equiparar todos estos procesos progresistas o populares. Se torna necesario entonces desmontar esta idea para comprender por qué, seguramente, sus horizontes tiendan a distanciarse cada vez más.
Es cierto que hay puntos en común: la recuperación del rol del Estado, la implementación de políticas sociales activas, ciertas legislaciones progresivas, el distanciamiento de Estados Unidos y el acercamiento a China y el resto de los Brics. Se comparte una alianza táctica que a todos conviene (sobre todo a los procesos más radicales, para evitar el aislamiento), lo que también favorece a quienes tienden a englobar a todos estos gobiernos.
Pero mientras en Venezuela y Bolivia se nacionalizaron los principales resortes de la economía y se impulsaron transformaciones de fondo –camino allanado vía Asamblea Constituyente-, que apuestan a trascender la estructura capitalista, en el resto de los países se proyectaron una batería de reformas, en general parciales, que implicaron mayor inclusión social pero sin cuestionar las raíces sistémicas ni revertir las bondades otorgadas al capital transnacional.
En definitiva, suena desacertado describir el panorama actual como “fin de ciclo”. Pero la continuidad de estos proyectos progresistas empieza a mostrar su versión más moderada, con marcados puntos de retroceso como ya se está viviendo en Uruguay con las fuertes luchas por la educación o el -fallido- intento de ingresar al TISA, en Brasil con un rumbo económico claramente ortodoxo, en Ecuador con el agudo divorcio entre Correa y buena parte de los movimientos sociales, y en la Argentina con la designación del conservador Daniel Scioli como candidato presidencial. La frutilla del postre será la firma del TLC entre el Mercosur y la Unión Europea. Van quedando al desnudo, entonces, las limitaciones de las experiencias neodesarrollistas y el techo al que ha llegado la propuesta de un “capitalismo serio” o “con rostro humano”.
En cambio, los proyectos que apostaron a sostenerse en la movilización y la organización popular, al empoderamiento del pueblo y a cimentar democracias “participativas y protagónicas”, lograron generar un piso de conciencia transformadora mucho más alto, por lo que tendrán más chances de mantener lo conquistado. A pesar de la debacle económica, de las contradicciones internas y del desgaste en sus bases sociales, el acumulado en esta etapa se traduce en mayores reservas para sortear las dificultades y resistir lo que se viene.
Va quedando evidenciado entonces que a la “restauración conservadora” sólo se la evita profundizando los procesos y no pareciéndose a ella. Se va vislumbrando con mayor nitidez, también, que para salvar a la especia humana de su autodestrucción habrá que convencerse de que, como dijo Chávez frente a miles de militantes argentinos en 2011, “no hay tercera vía, hay sólo dos caminos: capitalismo o socialismo”.
*Periodista, editor de Nodal.am, editor de la sección internacionales del portal Marcha (marcha.org.ar). Colabora en Tiempo Argentino, Revista Sudestada, Miradas al Sur, Resumen Latinoamericano y Colombia Informa, entre otros.

domingo, 2 de agosto de 2015

Los países del ALBA condenan “enérgicamente” intentos golpistas en Ecuador

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PL – Los países miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), condenaron lo que califican como “intentona golpista” contra el presidente ecuatoriano Rafael Correa.
En el comunicado difundido hoy, ese mecanismo de integración denuncia que “desde el pasado 8 de junio, en Ecuador tienen lugar manifestaciones opositoras con matices violentos e incitaciones al derrocamiento de su gobierno legítimo”.
“Estas acciones desestabilizadoras e intransigentes se han mantenido a pesar de la disposición y la convocatoria a un diálogo nacional y recuerdan el guión aplicado contra otros gobiernos revolucionarios y progresistas de la región”, agrega la nota.
En ese sentido la ALBA-TCP alerta a los pueblos y gobiernos de América Latina y el Caribe y del mundo, “que la oligarquía ecuatoriana ha puesto en marcha un plan de amenaza y desestabilización contra Correa, con el objetivo de derrocarlo y acabar con la Revolución Ciudadana y sus logros”.
También ratifica su compromiso y apoyo irrestricto a Ecuador y a su jefe de Estado, al tiempo que rechaza “cualquier intromisión en sus asuntos internos, su soberanía y legitimidad”.
La víspera, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, llamó a sumarse a una jornada nternacional de solidaridad con Ecuador y su presidente, Rafael Correa, el próximo 13 de agosto.
Maduro denunció que está en marcha un golpe de Estado contra esa nación suramericana, por lo que las fuerzas progresistas de la región se activan con el propósito de impedir la asonada.
Afirmó que existe una conspiración de los grandes centros de poder mundial, “que va más allá del presidente Barack Obama”, para intentar revertir los procesos de cambios en el área, utilizando a las oligarquías locales de América Latina y el Caribe.
Es un nuevo Plan Cóndor, como el instrumentado por la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos hace 40 años para frenar el avance de los movimientos populares a través del asesinato de sus integrantes, esta vez para “desaparecer” a los pueblos que adelantan transformaciones, señaló.

sábado, 14 de marzo de 2015

Europa quiere copiar a América Latina y crear su propio ALBA (+Video)

Unión EuropeaEuropa pronto podría contar con una agrupación similar al ALBA-TCP de América Latina (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos). La idea proviene del movimiento político italiano Cinco Estrellas, con el fin de contrarrestar la hegemonía del gobierno alemán.
Los simpatizantes del proyecto ‘ALBA europeo’ pretenden crear una alianza entre las naciones de la región mediterránea con el fin de defender “la libertad, la democracia y la soberanía de los pueblos”. Según el líder del partido italiano Cinco Estrellas, Beppe Grillo, al nuevo proyecto podrían formarlo Italia, Grecia, España, Portugal e incluso Francia.
En la conferencia “El ALBA de una nueva Europa”, celebrada en la Cámara de diputados de Italia, los participantes del evento declararon que evitar las “lógicas mercantilistas” europeas será “difícil pero necesario”. Por otro lado, los partidarios de la idea confesaron que la experiencia de Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Ecuador y Cuba ha sido la inspiración para ellos, lo que recibió aplausos del secretario ejecutivo del ALBA, Bernardo Álvarez, presente en el acto.
El profesor de economía política Joaquín Arriola destaca que en Europa aparecen cada vez más los grupos que “sienten que el euro es un mal proyecto y que está dañando a los pueblos y a las sociedades, en particular, a los países de la periferia mediterránea, y plantean la salida de la eurozona”.
“Pero no es suficiente salir del euro si no hay alternativa. En ese sentido, creo que es políticamente importante que por primera vez un grupo político con representación significativa plantee una alternativa de integración distinta a la UE y la zona monetaria del euro”, dijo el experto.
Al mismo tiempo, Arriola opina que los 28 países de la Unión Europea tienen mucho que aprender de los actuales procesos económicos que experimenta América Latina.
“Tradicionalmente los países europeos tenían la prepotencia de enseñar a Latinoamérica. Y ahora es al revés. Europa tiene que aprender de Latinoamérica los aspectos positivos de su experiencia, y tiene que empezar a pensar distinto de cómo se les impone”, concluyó el profesor.
(Con información de RT)