domingo, 19 de febrero de 2017

“Los turistas en Corea del Norte se sorprenden de que todos tengan lo necesario y la gente sea feliz”


En 1990, Alejandro Cao de Benós contactó por primera vez con algunas familias coreanas que residían entonces en España. En 2002, fue nombrado delegado especial para el Comité de Relaciones Culturales, dependiente del Gobierno de Corea del Norte. Sputnik ha conversado con él sobre cómo visitar uno de los países más herméticos del planeta en el Pyongyang Café de Tarragona, España.
— ¿Por qué alguien debería hacer turismo en Corea del Norte?
— Bueno, no es que lo diga yo sino que lo dicen los grandes viajeros que han estado en el país y consideran que es el más interesante del mundo. No solo a nivel monumental, que es espectacular, sino sobre todo también por su cultura que se conserva sin verse afectada por la mal llamada ‘globalización’ y no está influida por otras culturas imperialistas. Y por otra parte, por el aspecto social, independientemente de la orientación política del viajero, la posibilidad de poder contemplar y conocer, en el año 2017, cómo se desarrolla un país socialista en el que la vivienda es gratuita, no existe el desempleo o no hay prostitución… pues suena casi increíble, pero es algo muy interesante de ver y conocer por uno mismo.
— ¿Un turista puede ir allí solo?
— No, no es posible. Como turista existe la normativa del Gobierno de que uno tiene que ir acompañado. Normalmente va acompañado por dos guías, que tienen que turnarse, rellenar los permisos y atender a la persona durante las 24 horas del día. Incluso residen en el mismo hotel en el que se hospeda. Solo cuando se trata de visitas no turísticas, cuando una persona tiene la confianza de nuestro Gobierno, no necesita guías y puede moverse tranquilamente, pasear por dónde quiera… pero para eso tiene que haber un nivel de confianza que no se aplica al nivel turístico porque es un sistema abierto y cualquiera puede ir como turista a Corea.
— ¿Y qué hace un turista en Corea del Norte?
— Desde las 7.00 de la mañana a las 20.00 de la tarde el turista tiene todos los días un itinerario bastante apretado. Normalmente la mayoría de la gente quiere aprovechar el tiempo al máximo. Visitará los monumentos de la capital más importantes, las estatuas de bronce, la colina Mansu [con los monumentos de bronce de los líderes del país], la Torre del ideario Juche, el arco del triunfo más grande del mundo, visitará probablemente el palacio de los niños, donde los chavales harán una representación de la cultura tradicional, y casi seguro, en casi todos los itinerarios, va a ir 200 km hacia el sur, hasta la frontera con Corea del Sur, para visitar Panmunjom, la zona desmilitarizada, y conocer el porqué y cómo es actualmente la división de Corea fomentada por EEUU. Esa visita es muy impactante, en un lugar de alta tensión, donde se está cara a cara con los marines norteamericanos y es una visita obligada. Si uno tiene un poco más de tiempo, sobre todo en verano, se preparan vuelos para el Baektu, el monte más alto de Corea, que es un volcán extinguido con unas vistas naturales preciosas.
— ¿El viajero, cuando se marcha, cambia su visión sobre Corea del Norte?
— Sí, en el 98 o 99% de los casos cambia totalmente. Las personas suelen ir con miedo al país debido al sensacionalismo de muchos medios de comunicación, a la manipulación mediática y de algunos Gobiernos… entonces cuando ven con sus propios ojos la realidad, ven que no hay personas pidiendo en la calle o rebuscando en las basuras, nadie viviendo en un cajero, entonces se sorprenden de que en el país todo el mundo tenga lo necesario y la gente sea feliz, eso es lo primero que les impacta. Hay un caso reciente, el de Richi González Ávila, un entrenador español de baloncesto que ha estado un tiempo en Corea del Norte y está deseando volver y una de las cosas que le sorprende es que supuestos países del primer mundo, los más avanzados, tienen cantidad de gente viviendo en condiciones miserables y sin un techo mientras que en Corea del Norte la gente no vive con grandes lujos pero tiene lo necesario para vivir.
— ¿Se pueden usar las redes sociales durante la visita?
— Claro, para ello los turistas pueden comprar tarjetas con internet para sus teléfonos móviles (…). Este tipo de conexiones sale bastante caro, pero es factible.
— ¿Qué es lo que más gusta a los turistas?
— Normalmente suele ser la visita a la zona desmilitarizada, porque el tema de los monumentos, impresiona, pero al final son construcciones. Sin embargo, visitar Panmunjom y ver la tragedia de la división coreana, ver la guerra fría que perdura desde los años 50, eso es muy impactante porque parece que no pueda ser así, que un país, que una sola nación, entre hermanos, esté dividido y que haya una situación de guerra constantemente, de posibilidad de un conflicto real, porque, de hecho, la guerra no ha acabado. Esa situación de tensión y el ver cara a cara a los soldados del Ejército Popular frente a los marines norteamericanos probablemente es lo que más impacta a todos los visitantes.
— Y desde un punto de vista burocrático, ¿qué pasos hay que hacer para viajar a Corea del Norte?
— Básicamente, hay que solicitarlo con un mes de antelación, está abierto a todas las nacionalidades excepto a pasaportes surcoreanos y pasaportes japoneses, los japoneses sí que pueden visitar Corea del Norte pero a través de otro canal, la Asociación de Coreanos Residentes en Japón. Los coreanos del sur no pueden visitar el país porque estamos oficialmente en conflicto, no hay relaciones. Además, para un surcoreano, está totalmente prohibido visitar Corea del Norte por parte de su propio Gobierno.
Sin embargo, incluso personas de países con los que no tenemos relaciones diplomáticas, como Israel o EEUU, pueden visitar tranquilamente Corea simplemente avisando con un mes de antelación, aportando un pasaporte, dos fotografías, un pequeño currículum donde especifican su dirección, correo y sus datos personales e indicando qué es lo que quieren visitar para ir preparando el itinerario y el programa del viaje. Es un proceso muy muy sencillo y se aprueban prácticamente todas las solicitudes.
— ¿Y cuánto cuesta un viaje turístico a Corea del Norte?
— Depende muchísimo del número de personas que va a hacer el mismo viaje. Por ejemplo, si una persona hace un viaje de una semana individual, como tiene que pagar transporte, conductor, dos guías, traductores, propinas turísticas… tiene que pagarlo todo ella (…) el coste puede estar entorno a los 2.800 o 3.000 euros, todo en hoteles de 4 estrellas, con todo incluido. Aparte de esto está el vuelo de Air Koryo [la aerolínea oficial de Corea del Norte] de Beijing a Pyongyang, que es un vuelo de 1.45 minutos y que vale unos 550 euros. Esto puede rebajarse a 1.300 o 1.400 euros dependiendo del volumen de turistas en el grupo. Por ejemplo, a partir de 15 personas ya se fletan autobuses y se dividen todos los costes entre los visitantes.
— ¿Qué no pueden hacer los turistas en Corea del Norte?
— No pueden ir solos sin avisar al guía, si el guía no les autoriza o no van acompañados no pueden salir del hotel —de todos modos tampoco hay mucho tiempo libre, la agenda es muy muy intensa. No pueden realizar fotografías de instalaciones militares y personal militar sin autorización. Eso no significa que si uno está en un parque y hay un militar con su uniforme y su familia no pueda tomarse una foto con ellos o incluso pedirles tomarse una foto privada, pero por norma general, y sobre todo en los ‘checkpoints’ militares, no es posible tomar imágenes. Y luego conservar un respeto hacia el país, hacia nuestros líderes y nuestro Gobierno, y básicamente no llevar elementos de propaganda masiva. ¿Qué significa esto? Hay personas que se creen o bien iluminadas por Dios o que vienen [a Corea del Norte] a intentar hacer proselitismo de su propia religión y traen mil biblias o mil panfletos para hacer propaganda… eso no está permitido. Uno puede traer la literatura que quiera, pero para su uso personal durante la visita, y esas son básicamente las restricciones que hay. El resto, no hay nada en especial.
— ¿Cuáles son los ‘souvenirs’ favoritos de los turistas?
— Suelen ser las postales, con pósters de propagada política, que asombran mucho a la gente. También camisetas con la bandera del país, algunos sellos… y sobre todo insignias con la bandera nacional, que suele ser el producto favorito de los turistas.
— ¿Y cuáles son las cifras del turismo en Corea del Norte?
— Actualmente tendremos cerca de 50.000 visitantes al año en Corea, de los cuales unos 5.000, un 10%, son no chinos. Es decir, la absoluta mayoría de visitantes son chinos, porque si tenemos en cuenta el turismo que pasa por la propia frontera… es muy fácil [visitar Corea del Norte], ellos pueden hacer visitas de dos días, pero están restringidas a una zona fronteriza entre ambos países. El resto, los occidentales, pueden hacer visitas de una semana a diez días o incluso de un mes… suelen ser mucho más extensas. Y de esos 5.000, la mayoría son europeos, seguidos de canadienses y australianos, y luego estadounidenses.
— Nada que ver con Barcelona…
— No, absolutamente no, de todos modos, nunca permitiríamos a nuestro Gobierno que hubiera ese turismo masivo que impide que los propios habitantes de Barcelona puedan vivir en la ciudad.
Sputnik

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