miércoles, 12 de abril de 2017

“¡Dejen de llevarse nuestra agua!” protestan contra Coca-Cola en el sudeste de México

Por RT
Esa multinacional ha penetrado en las comunidades del estado mexicano de Chiapas, pero algunas personas protestan contra su extracción de agua.
En los últimos tres años, el consumo de Coca-Cola en las comunidades indígenas de Chiapas (México) ha cobrado notoriedad y, quien recorre los caminos de ese estado sureño, encontrará frases en tsotsil que invitan a beber ese refresco. Incluso, esa bebida ya forma parte de los rituales del pueblo de San Juan Chamula.
Esos grandes anuncios y del culto que le rinden son fruto de la labor de esa compañía, que comenzó su actividad en la zona en el año 2000 como si fuera un partido político: remodeló infraestructuras y regaló dádivas con la intención de detectar y adquirir zonas ricas en agua a través de compras a las comunidades.
Además, sus precios de ese refresco en la región son mucho menores que en el resto de México —cuatro o seis pesos, alrededor de 75 centavos de dólar— para granjearse la voluntad de sus habitantes, debido a que un mexicano consume163 litros al año, el mayor índice de América Latina.
En 2016, otro análisis del documental ‘La fórmula secreta’ reveló que para elaborar un litro de Coca-Cola se necesitan tres de agua y que uno de los lugares donde la corporación obtiene 750.000 litros diarios de ese líquido —suficiente para abastecer a 10.000 personas— casi gratis es su planta de San Cristóbal de las Casas (Chiapas), presente desde los años 80.
El hidrólogo Antonino García asegura que Coca-Cola solo pagó 25.000 euros en 2003 por esa instalación gracias a los favores del entonces presidente de México, Vicente Fox quien, antes de ocupar ese cargo, fue director ejecutivo de la compañía en su país. Sin embargo, en 2017 San Cristóbal de las Chiapas se ha levantado contra esta empresa.

Protestas populares

En el 98.º aniversario de la muerte del revolucionario náhuatl Emiliano Zapata, alrededor de 1.500 vecinos e integrantes de organizaciones sociales y eclesiales de base se concentraron frente a las instalaciones de Femsa-Coca Cola para exigir que le retiren la concesión para explotar sus reservas de agua porque la ciudad ha sufrido constantes desabastos.
Durante esa protesta, los manifestantes solicitaron la retirada de máquinas expendedoras de los refrescos de la multinacional en sus hospitales, reiteraron sus consecuencias en la salud —el sobrepeso, la diabetes  y las caries de los habitantes de los Altos de Chiapas— y anunciaron que comenzarán una campaña permanente de movilizaciones y acciones legales para recuperar su preciado líquido.
“El colmo de la ironía: cuando en el pueblo no hay agua, los niños toman refresco. Es una historia sin fin, una trampa en la que están atrapados los indígenas de Chiapas”, denuncia la narradora del documental ‘La fórmula secreta’.
Al-Dabi Olvera

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